Elisa Carrió sobre la nueva ley de hidrocarburos: "Este es un negocio de la familia Kirchner"

Elisa Carrió sobre la nueva ley de hidrocarburos: "Este es un negocio de la familia Kirchner"

Durante el debate en el Congreso la diputada nacional reclamó una estrategia geopolítica


a diputada Nacional Elisa Carrió afirmó hoy durante el debate de la nueva ley de hidrocarburos: "están en los idiotas y están los hijos de su madre, al menos no seamos idiotas" y sentenció: "esto es como Loma de Lata que fue un negocio pero este es un negocio de la familia Kirchner".

En uso de su retórica Carrió se preguntó "¿Con este sistema macroeconómico quien va a invertir? Va a invertir la estatal rusa, por eso Putin dice que Argentina es su aliado estratégico.

La diputada por la coalición UNEN, reclamó una estrategia goepolítica de mediano plazo mirando el Pacífico. "Hay que pensar el país, el mundo y América Latina dentro de veinte años, en este contexto hay que analizar esta ley", sostuvo Carrió.

Carrió se refirió al avance tecnológico y señaló que, así como hay democratización del conocimiento va a tener que haber democratización de la energía.

"La democratización será a partir de la energía solar, lo que no vamos a tener es agua dulce que no es solo alimento humano sino que es alimento de la tierra, de modo tal que tendríamos que tener una propuesta estratégica", consideró Carrió y dijo "Nosotros somos herencias de un mundo que no podemos resignar en el futuro" y pidió mirar hacia el Pacífico como "estrategia geopolítica".

La diputada de UNEN dijo que "Las mayores reservas de agua dulce del mundo están en Argentina y en América del Sur. ¡Que esta haciendo Argentina en el medio? Ya vaciaron YPF y no me interesa hablar mas de eso porque está en la justicia pero estamos jugando en el corto plazo".

"No se puede dictar una ley de hidrocarburos sin un mínimo de garantía ambiental y es por una cuestión estratégica porque somos el camino al pacifico", concluyó Carrió

Denuncia del PRO

El diputado nacional del PRO, Federico Pinedo , También denunció que la reforma de la Ley de Hidrocarburos impulsada por el Poder Ejecutivo beneficia de manera desmesurada a algunos concesionarios privados como el empresario Lázaro Báez .

"Esta ley beneficia de manera desmesurada a algunos concesionarios privados como el señor Lázaro Báez en perjuicio de las provincias y esas concesiones extremas son las que no tendríamos que haber dado", aseveró el legislador al exponer en la sesión especial convocada para tratar la propuesta oficial.


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La embestida de La Cámpora (última parte)

Editorial I

La embestida de La Cámpora (última parte)

Sus dirigentes, que conciben la militancia como la ocupación de puestos bien remunerados, han sido decisivos para el elefantiásico crecimiento del Estado


Cuando el próximo gobierno asuma, como parte de una pesadísima herencia, encontrará firmemente enquistados en distintos niveles de la administración pública a miles de nuevos empleados, la mayoría de ellos militantes o allegados de la organización kirchnerista La Cámpora, cuyos líderes siguen dando signos de ambición, carencia de escrúpulos y falta de idoneidad.

A lo largo de 11 años, el kirchnerismo llevó los cargos permanentes a la impresionante cantidad de 376.000. En sólo nueve meses de 2011 se efectuaron 7000 incorporaciones en todo el país, y la mayoría fueron cubiertas por recomendados de La Cámpora. Cuando al Gobierno le resta muy poco tiempo en el poder, coronará 2014 habiendo incorporado en su transcurso 7500 nuevos empleados públicos a la planta permanente. Muchos de ellos militan en la citada agrupación kirchnerista y todos gozarían de estabilidad laboral y, por lo tanto, no podrán ser despedidos. Como un lastre, se agregarán a la planta permanente de 376.145 agentes públicos nacionales, cuya masa salarial asciende a 85.000 millones de pesos.

Como señalamos en nuestro editorial de ayer, los integrantes de La Cámpora conciben la militancia como la ocupación de puestos bien remunerados, al mejor estilo del llamado "capitalismo de amigos". Ningún espacio importante en el organigrama estatal debe quedar vacío u ocupado por quienes no integran esta agrupación. También se han enquistado en diversas empresas privadas merced a las acciones que el Estado heredó de las AFJP.

No debe sorprender que la decisión tomada y ejecutada por el Gobierno no haya reparado ni siquiera mínimamente en la conveniencia o no de esas incorporaciones en función de su utilidad o necesidad. En efecto, haciendo alarde de su habitual irresponsabilidad, lo único que tiene en cuenta el kirchnerismo es su propia y excluyente conveniencia, no la del país o la sociedad, y mucho menos las consecuencia futuras de sus actos.

En el caso que nos ocupa, hay que tener en cuenta en primer término que el incesante aumento del empleo público en los últimos años no se ha volcado hacia mejores servicios. No se ha traducido, por ejemplo, en una mayor cantidad de médicos, enfermeras, policías o bomberos, pero sí en un mayor gasto. Más del 45 por ciento de la población argentina mayor de 18 años recibe mensualmente en forma directa ingresos que provienen del Estado, incluyendo los subsidios.

Pero además, el hecho de que la mayoría de las incorporaciones definitivas correspondan a militantes o simpatizantes de La Cámpora habla de una clara intencionalidad política. Si las lealtades políticas sobreviven al cambio de gobierno, las próximas autoridades encontrarán en el seno de la administración pública a un verdadero ejército que, según el caso o las órdenes, puede trabar o poner serios obstáculos en el funcionamiento de la administración pública.

Otro factor para tener en cuenta es que los integrantes de La Cámpora que ocupan puestos oficiales en el Estado y en sus empresas se caracterizan básicamente por su escaso profesionalismo o experiencia y por su obediencia a quienes les consiguieron cargos que jamás habrían obtenido en la mayoría de los casos por su propia idoneidad y mérito. Su revolución se reduce al modelo que marcaron empresarios amigos del poder como Rudy Ulloa, Lázaro Báez o Cristóbal López. Su épica es de cartón y su vocación, la acumulación de poder.

Meses atrás, en la Cámara de Diputados de la Nación, una resolución de su presidente, Julián Domínguez, del oficialista Frente para la Victoria, permitió el pase a la planta permanente de 12 jóvenes empleados, todos camporistas, que sólo contaban con dos años de experiencia, pero que a partir de entonces percibieron un haber mínimo de 22.000 pesos mensuales, más extras por títulos académicos y por personal a cargo. Se los ubicó en sitios clave de la Cámara baja, como la Secretaría Parlamentaria.

En el Senado, y a partir del arribo del vicepresidente Amado Boudou, se han incorporado a la Cámara alta 2000 puestos extras.

Como hemos dicho en esta columna, delante de nuestros ojos se lleva a cabo un copamiento del Estado por parte de una facción partidaria que no perdona áreas. Se verifica, por ejemplo, en el Indec, la Cancillería, el Ministerio de Justicia, la Inspección General de Justicia, el flamante Ministerio de Cultura, la Anmat y en casi todas las reparticiones y dependencias, además de empresas con participación estatal mayoritaria, como Aerolíneas Argentinas.

Sin duda, éste será uno de los más nefastos legados del kirchnerismo. No sus relatos y sus pretensiones de estar escribiendo la historia, sino un Estado elefantiásico al servicio de militantes sin escrúpulos, capaces de vender su fidelidad a cambio de un sueldo. Al fin y al cabo, no son más que mercenarios, con ínfulas, poder y suculentas cajas para administrar. Por esos motivos, fácilmente pueden cambiar de amo en el futuro.

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El viejo y falso mito de la gratuidad

Editorial II

El viejo y falso mito de la gratuidad

No puede seguir ocultándose que el costo de la altísima deserción en la universidad pública lo pagamos todos los contribuyentes de nuestro propio bolsillo

Advertíamos recientemente desde estas columnas sobre las altas tasas de deserción del sistema universitario argentino inundado de alumnos que, a lo largo de un año, no aprueban ninguna materia o que apenas logran aprobar una, con lo que se alcanza un preocupante porcentaje total de deserción cercano al 75 por ciento, por demás elevado si se lo compara con la media latinoamericana que ronda el 50% y notoriamente superior a las tasas de los países desarrollados.

Ante este panorama, seguir poniendo el acento en el valor de la gratuidad de la universidad pública es estar cuando menos distrayendo lo que debiera ser el auténtico foco de una cuestión cuya relevancia no puede soslayarse. Si más de medio millón de alumnos pueden hoy asistir a las 40 universidades nacionales es pura y exclusivamente porque nuestra sociedad se encuentra fatalmente atrapada dentro de un sistema impositivo tan regresivo como gravoso, que no sopesa convenientemente el costo de asignar mal los recursos. La enseñanza universitaria puede parecer gratuita porque no requiere del pago de una cuota mensual por parte de quien puede acceder a ella, pero no lo es para la familia del estudiante ni para su comunidad, pues es la sociedad en su conjunto quien indefectiblemente debe costearla a través del pago de impuestos.

Es misión del Estado promover y desarrollar políticas públicas eficientes y económicamente viables para dar respuesta concreta a las necesidades de la población. No hacerlo sólo conduce a alimentar un perverso y engañoso sistema con aires de populismo, que reproduce desigualdades en lugar de tender al auténtico y deseable equiparamiento de las oportunidades. Quien crea que abrir los claustros universitarios para ingresos irrestrictos gratuitos constituye una apuesta a la igualdad, a la inclusión y a la elevación de los parámetros educativos, se equivoca palmariamente. A la luz de los resultados que comentamos no quedan dudas de que, con un altísimo costo económico por alumno ingresante, las políticas vigentes sólo aseguran una merma de la calidad y de las oportunidades educativas reales para quienes efectivamente habrán de aprovecharlas. Beatriz Sarlo ha explicado en este mismo diario por qué "la universidad es gratuita sólo en el sentido en que no se paga matrícula, pero es un lugar poco igualitario para elegir y permanecer allí".

Invertir en educación es apostar al futuro, como tantas veces hemos recalcado. Pero con recursos cada vez más acotados no puede dilapidarse el esfuerzo económico de una sociedad, sino que debe trabajarse en el sentido de optimizarlos para beneficio de todos. Muchas son las causas de las referidas altas tasas de deserción, entre las que se destacan la escasa preparación que brinda la educación secundaria y las desigualdades iniciales de los ingresantes. Por eso, resultan ciertamente muy preocupantes expresiones como las del rector de la UBA, Alberto Barbieri, quien afirmó que el paso de los estudiantes que no completan el ciclo de estudios en la universidad no redunda en un gasto inútil, pues permite mejorar su inserción laboral y su nivel salarial. Tristes políticas educativas aquellas que no contemplan ámbitos acordes para distintas vocaciones y grados de compromiso con una educación superior. Que un estudiante goce de ventajas en un sistema de estudios cuyas reglas fundamentales incumple pareciera ser un argumento absolutamente inconsistente y disparatado. ¿Cómo puede el rector de una universidad con 200 años de historia justificar frente al contribuyente, o sea frente a la sociedad, que paga esos estudios que alguien tiene derecho a gozar de los beneficios de un sistema cuyas normas decide abiertamente no respetar? ¿Cómo sostener que quienes sí respetan los planes de estudio deban recibir una educación condicionada o acotada por una inversión inútil? ¿Cómo programar un gasto racional y optimizar sus beneficios frente a una matrícula de estudiantes que jamás completará su educación más que en un ínfimo porcentaje?

Si bien los exámenes de ingreso no son la única solución al problema, algunos ejemplos demuestran cómo contribuyen, por lo menos, a determinar la capacidad e interés de los aspirantes a ingresar. En ese sentido, la Universidad Nacional de La Plata brinda un ejemplo por demás elocuente. A la Facultad de Periodismo, que no cuenta con exámenes de ingreso, asiste un 47 por ciento más de alumnos que a la de Medicina, que sí evalúa a los ingresantes. Lo notable es que en esta última se reciben un 56% más de estudiantes que en la primera. Está claro que, en palabras de Barbieri, "la universidad pública no es una simple productora de graduados". Más bien, todo lo contrario. Ese complejo y diverso abanico al que hace referencia el señor rector viene demostrando con incontrastables estadísticas que, cuanto más pública y más gratuita, la universidad pierde en calidad de enseñanza y lejos de incluir y promover la igualdad de oportunidades sólo nivela hacia abajo.

Reconocidos expertos en educación como Alieto Guadagni, quien ha señalado la contradicción de alentar "muchos alumnos y pocos graduados", o Augusto Pérez Lindo, que sostuvo que "el volumen del fracaso académico en la Argentina es tan alto que se puede hablar de una catástrofe pedagógica", destacan la gravedad de la crisis provocada por una inclusión excluyente. Para superarla se han propuesto desde políticas activas de becas para combatir desigualdades hasta formas de mejorar la educación secundaria y mecanismos que permitan evaluar las capacidades y el compromiso de los ingresantes. Desde luego, las soluciones a cuestiones tan complejas como importantes no pueden ser simplistas y corresponde abordarlas en su totalidad. Sin embargo, las autoridades no logran proponer respuestas eficaces para una crisis cuyas consecuencias están muy lejos de ser gratuitas -hablamos de qué futuro construimos para nuestra nación? y sí esgrimen todo tipo de falaces argumentos en defensa de lo insostenible.

Los muy preocupantes índices de deserción universitaria confirman que las políticas supuestamente diseñadas para promover un acceso igualitario a los claustros profundizan en realidad la inequidad y malgastan para ello el dinero de los contribuyentes. De cara al futuro, el desafío que plantea la educación debe contemplar estas cuestiones medulares y resolverlas en beneficio de todos sin falsas premisas ideológicas o políticas

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Al final, Menem derrota al kirchnerismo

Como en los años 90

Al final, Menem derrota al kirchnerismo

Por  |  Para LA NACION



A un año de la primera vuelta de las elecciones que definirán presidente y vice para el período 2015-2019, además de renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, los comentarios sobre la situación del país se han tornado algo vacilantes y reiterativos. Proponemos ordenarlos brevemente en dos niveles de análisis: uno, el del perfil personal de los (pre)candidatos que ya han "salido al campo"; otro, el de los programas, discursos y valores que estos aspirantes están sosteniendo, con más parsimonia que entusiasmo. Muy escuetamente, habrá que agregar algo sobre el clima económico y social que soportan los argentinos.

No es novedad mencionar al esforzado terceto que desde hace meses casi monopoliza la anticipada intención de voto: Mauricio Macri , Sergio Massa y Daniel Scioli . Damos estos apellidos de origen italiano por orden alfabético, no con otra intención, ya que ocupan diferentes lugares en la grilla de partida, según la encuestadora que elijamos. Lo cierto es que cada uno bordea poco más o poco menos del 25% de votos prometidos.

Aunque el peronismo, cuya versión kirchnerista gobierna hoy, sigue dominando la escena política argentina, ninguno de los por ahora tres elegibles pertenece a lo que podríamos llamar la tradición o la cultura peronistas. Macri, el más opositor de los tres, es hijo de un fuerte industrial itálico, se ha recibido de ingeniero civil y ha presidido Boca Juniors, el más popular equipo de fútbol del país. No militó políticamente en su juventud y desde hace siete años es el jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Fundó un nuevo partido, Pro, con aportes peronistas, radicales, liberales, y otros.

Massa y Scioli, si bien de variado origen, son ambos -y sin que esta descripción constituya menoscabo alguno- subproductos del peronismo menemista: el primero es hijo de un empresario de la construcción, integró los equipos del partido neoliberal de la Ucedé (cuyo jefe, Álvaro Alsogaray, apoyó firmemente a Menem) y por esta vía entró en el peronismo, hasta desempeñar, entre otros cargos, el de jefe de Gabinete de Cristina Kirchner; Scioli, por su parte, pertenece a una familia de comerciantes en el ramo de artefactos domésticos (que en 1989 apoyó al candidato radical Eduardo Angeloz), ha sido un destacado motonauta y Menem lo acercó a la tarea pública (como a otros deportistas), iniciando así una carrera que culminaría en la vicepresidencia de la Nación, otra vez junto a la señora de Kirchner. Hoy es gobernador de la provincia de Buenos Aires, en tanto Massa fue intendente de Tigre, próximo a la capital, y actualmente es diputado nacional.

Ninguno de estos tres precandidatos reposa en estructuras políticas tradicionales, es decir, en partidos firmemente constituidos en todo el país

Ninguno de estos tres precandidatos (en realidad podríamos llamarlos ya candidatos, porque no parece que alguien pueda vencerlos en las PASO) reposa en estructuras políticas tradicionales, es decir, en partidos firmemente constituidos en todo el país. Más bien son emergentes de la crisis del sistema de partidos que provocó, más que nadie, la administración menemista, con su apelación al cualunquismo y a las figuras del deporte y el espectáculo. Recuérdese, aparte de Scioli, a Carlos Reutemann y a Palito Ortega. Tanto Scioli como Massa, naturalmente, se apoyan en diferentes implantes peronistas, disfrazados de agrupaciones partidarias.

No nos olvidamos del cuarto actor de esta tragicomedia: la coalición FA-UNEN , extraña hidra policéfala, desprovista de la agresividad de su precursora griega clásica y que no atina a consolidarse con una sola cabeza, respetuosa hasta ahora del mandato de las primarias abiertas. Mientras siga teniendo hasta cinco postulantes (otra vez por orden alfabético: Binner, Carrió, Cobos, Sanz y Solanas), será incapaz de convertirse en genuina alternativa y socia igualitaria de eventuales coaliciones, y no podrá evitar, como máximo, transferencias masivas, y como mínimo inquietantes operativos fotográficos en idílicos escenarios provinciales.

Si dejamos de lado la fatigosa repetición de nombres propios. ¿qué se discute, cuáles son los valores o consignas que se agitan en esta campaña o precampaña que lentamente nos va envolviendo, por más que procuremos apartarla de nuestro tiempo libre, mejor servido por una buena lectura o una hermosa velada de música o cine?

Estamos entre los que piensan que en las campañas presidenciales resulta inevitable debatir acerca de valores y concepciones de país, antes que por asuntos municipales como el tapado de baches o el levantamiento de la basura. Esto no implica que los candidatos no dispongan de tres o cuatro propuestas específicas sobre temas de interés general (por ejemplo, la educación, el federalismo y la lucha contra la corrupción). Tampoco les impide referirse a asuntos locales en sus visitas a provincias, bien asesorados por compañeros de ruta lugareños. Por otra parte, se necesitan una correcta identificación de los adversarios (en todas las elecciones) y una no menos precisa ubicación de los posibles aliados (en las elecciones de doble vuelta). Hay que exigirles a los distintos candidatos o alianzas un programa completo para su eventual gobierno, sabiendo de antemano que muy pocos leerán ese mamotreto.

El discurso de los tres precandidatos principales está bastante alejado de esta expresión de deseos y se mueve, más modestamente, en lo que podría designarse "gestionismo". Los tres coinciden en presentar a sus propias gestiones, actuales o del pasado, como ejemplares y creativas, y en general eluden la discusión sobre la gestión de los adversarios, por lo que, prácticamente, no hay discusión.

El discurso de los tres precandidatos principales está bastante alejado de esta expresión de deseos y se mueve, más modestamente, en lo que podría designarse 'gestionismo'

Un atisbo de ésta se ofrece, tal vez, cuando se plantea la relación con el gobierno nacional actual y con la presidenta Cristina Kirchner. Scioli se muestra cada vez más solidario y complaciente, mientras Macri parece dispuesto a profundizar sus diferencias. En cuanto a Massa, promueve con bastante eficacia su postura de ser, al mismo tiempo, oficialista y opositor. El aire que respiramos es, nuevamente, el de una entelequia menemista, que volvemos a definir como apolítica, aideológica y gestionista.

Las palabras izquierda y derecha, así como las claras referencias ideológicas y al combate cultural, sólo aparecen en recientes iniciativas y en el áspero relato del kirchnerismo en retirada; también, curiosamente, en el discurso aún no totalmente cristalizado de la alianza FAU-UNEN: véase, si no, la compartible expresión de Ernesto Sanz, que se proclamó "socialdemócrata, liberal y progresista" en su acto de presentación como candidato. No es seguro, de todos modos, que asumir este riesgo le traiga votos. Son los dos menemistas vergonzantes quienes parecen destinados al ballottage.

Los espera, en todo caso, una sociedad dividida. Aparte de los méritos que le reconocemos, el kirchnerismo no pudo ni quiso suturar las heridas causadas por el derrumbe económico-social de 2001-2002. Aprovechó el extraordinario viento de cola que incrementó los precios de nuestra producción primaria, recuperó la economía y redistribuyó (suavemente) el ingreso, pero se desentendió de los consensos políticos y del crecimiento de las instituciones. Hoy muchos argentinos oscilan entre sentimientos de rabia, resignación o indiferencia.

Los espera, en todo caso, una sociedad dividida

Podríamos estar a las puertas de una nueva crisis económica a comienzos de 2015 si no se mitiga una inflación cada vez más rebelde. Al mismo tiempo, hemos comprobado que el gobierno kirchnerista, atrapado en un proyecto familiar, no ha conseguido generar una sucesión razonable. Lo lamentamos, porque un heredero competitivo podría poner a prueba la vigencia o el fracaso del proyecto.

La ironía del asunto es que, por el momento, los dos probables rivales del ballottage de 2015, siempre y cuando no se forme una coalición ganadora u ocurra un milagro, son Sergio Massa y Daniel Scioli, menemistas por origen y por simpatías, aunque lo nieguen escandalizados.

No podemos menos que escuchar una carcajada del vilipendiado Carlos Menem, o, más educadamente, unas palabras pronunciadas en voz baja: "El que ríe último ríe mejor".

Quino, el "padre de Mafalda", recibió el premio Príncipe de Asturias

Quino, el "padre de Mafalda", recibió el premio Príncipe de Asturias

El historietista gráfico Joaquín Salvador Lavado fue premiado en España por transmitir "valores educativos" en su tira; recibió su galardón de manos del rey Felipe VI


l historietista gráfico argentino, Joaquín Salvador Lavado, conocido como "Quino" y por ser el creador del contestatario personaje Mafalda, recibió hoy el Premio Príncipe de Asturias, en España, por transmitir "valores educativos" a través de su tira.

Muy ovacionado en el Teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo, Quino recibió el Premio Príncipe de Asturias de manos del rey Felipe VI, consistente en una escultura diseñada por Joan Miró, 50 mil euros y un diploma, aunque no pronunció un discurso. "Es la primera vez que nuestros galardones reconocen a un dibujante y lo hacen premiando la obra de un hombre que trabaja, según él afirma, para que el mundo vaya del lado de los buenos", aseguró el monarca.

Agregó el rey Felipe que Quino "ha sabido imbuir a sus personajes de una admirable capacidad para transmitir valores educativos universales".

Mafalda le declaró la "guerra" a las injusticias del mundo, en las que irónicamente incluía a la sopa.

El artista mendocino de 82 años fue ampliamente reconocido y homenajeado este año, al cumplirse 50 años de la aparición de Mafalda, al inaugurar este año en la 40 edición de la Feria del Libro de Buenos Aires donde con su habitual timidez se definió como un "dibujante político" y se mostró sorprendido por la actualidad de los temas de su obra, aunque consideró que "el mundo repite siempre los mismos errores". "A partir de hoy me voy a tener un respeto increíble", sostuvo ovacionado en la apertura de la Feria con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky, que lo entrevistaron.

Mafalda, dibujada entre 1964 y 1973 por Quino, era una niña que expresaba verdades y críticas con las que se identificaron miles de argentinos en principio y otros miles de lectores de otras partes del mundo hoy.

Ella le declaró la "guerra" a las injusticias del mundo, en las que irónicamente incluía a la sopa

El ejemplo para la Argentina del Pacto por México

Editorial I

El ejemplo para la Argentina del Pacto por México

Como las principales fuerzas mexicanas, la dirigencia de nuestro país debería trazar un programa común ante los graves peligros que amenazan la República


La dirigencia argentina debe velar para que el final del actual ciclo político no termine convirtiéndose en el final de la República. Al margen de los graves problemas socioeconómicos que afronta hoy el país, los argentinos estaremos el año próximo ante un enorme desafío: el de reconstruir las instituciones republicanas y sus principios fundamentales, vulnerados por un gobierno que se amparó en la legitimidad de origen que le confirió el resultado de las urnas para violentar la división de poderes, minar la seguridad jurídica y poner en juego garantías y derechos constitucionales.

Emprender semejante tarea de restauración de los principios de la República requiere que las fuerzas políticas que hoy expresan su inquietud por el lamentable rumbo que ha tomado el kirchnerismo trabajen activamente en la búsqueda de consensos, tendientes al diseño de políticas de Estado. Esto exigirá de sus dirigentes la superación de la fragmentación y de cualquier mezquindad política.

Ese esfuerzo, que no debería apuntar simplemente a ganar una elección presidencial, sino a garantizar un gobierno exitoso en el período que se abrirá en diciembre de 2015, encuentra un especial justificativo: el próximo presidente de la Nación, quienquiera que sea, heredará problemas mucho más graves que los de hoy.

Frente a este imperativo, y ante los negativos recuerdos que nos provoca el último intento argentino de gobierno de coalición, entre 1999 y 2001, el Pacto por México, instrumentado exitosamente en los 22 meses que lleva en el poder el presidente Enrique Peña Nieto, aparece como un modelo que nuestros dirigentes podrían estudiar e intentar imitar.

Como recuerda el analista Rosendo Fraga, tras 71 años de gobierno a cargo de una fuerza populista, como el Partido Revolucionario Institucional (PRI), México pasó a ser gobernado, entre 2000 y 2012, por el centroderechista Partido de Acción Nacional (PAN), que buscó imponer una serie de reformas sin éxito por carecer de las mayorías parlamentarias suficientes. Ese último año, el viejo PRI retornó al poder de la mano de Peña Nieto, pero con un programa reformista que tomó algunos de los puntos que quedaron como asignaturas pendientes para el PAN.

En torno de esas materias adeudadas, el PRI sembró un acuerdo con el PAN, al que se sumó un sector político de izquierda, representado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Este particular convenio incluía la posibilidad de disensos parciales, esto es, que algunas de las reformas propuestas no fueran apoyadas por la totalidad de las fuerzas políticas.

Entre los principales logros de este consenso multipartidario se destaca la reforma energética. Su particular importancia radica en que el PRI había nacionalizado el petróleo allá por los años treinta y, desde entonces, el rechazo a la inversión extranjera en el sector fue un dogma político casi intocable, que el PAN intentó modificar sin mayor suerte. Pero merced al Pacto por México, y con la voluntad política del presidente Peña Nieto, se consiguió que la mayoría parlamentaria, con el voto del PRI y del PAN, aunque sin el apoyo del PRD, aprobara la apertura a la inversión extranjera en el sector energético.

Se avanzó, asimismo, en una reforma educativa, pese a un ruidoso conflicto con el poderoso gremio docente, cuya dirigente más importante terminó presa por corrupción. Sin dudas, quedan numerosas cuestiones por resolver que requerirán la mancomunión de esfuerzos; entre ellas, el flagelo del narcotráfico que azota a los mexicanos.

El ejemplo del Pacto por México debe invitarnos a los argentinos a revalorizar la importancia y la necesidad del diálogo. Esta alternativa, lamentablemente, no parece viable con un gobierno que ha hecho y hace todo lo que estuvo y está a su alcance para dividir y enfrentar a la propia sociedad, sembrando resentimientos a partir de argumentos falaces. Sin embargo, sí es factible que los dirigentes de las fuerzas opositoras lleven efectivamente a cabo lo que durante años han reclamado vanamente de quienes nos gobiernan y creen las condiciones para la búsqueda conjunta de soluciones a los grandes problemas nacionales y al mayor de todos ellos: la perspectiva cierta de que la Argentina deje de ser una república democrática.

Sergio Berni: "Muchas bandas delictivas vienen al país por la laxitud del sistema judicial"

Sergio Berni: "Muchas bandas delictivas vienen al país por la laxitud del sistema judicial"

El secretario de Seguridad volvió a vincular la delincuencia con los extranjeros en la Argentina; "Que cada uno saque sus propias conclusiones", sostuvo tras mencionar varios casos protagonizados por migrantes


El secretario de Seguridad, Sergio Berni , afirmó hoy que "muchas bandas" de otros países vienen a Argentina "a delinquir" porque "saben de la laxitud del sistema judicial" vigente en el país.

El funcionario puso como ejemplo de sus dichos las detenciones "en las últimas 48 horas" de extranjeros que están acusados de hechos violentos y narcotráfico y entre ellos enumeró a "colombianos", "bolivianos", "peruanos" y "paraguayos".

"Que cada uno saque sus propias conclusiones", sostuvo en conferencia de prensa.

Y agregó: "Muchas bandas delictivas vienen a la Argentina a delinquir porque saben de la laxitud del sistema judicial".

Berni se negó a hacer consideraciones sobre el proyecto de ley de reforma del Código Procesal Penal, enviado por el Poder Ejecutivo al Legislativo, porque advirtió que "no" le "corresponde hacer un hacer un análisis".

"Yo solamente informo de la actividad que hemos tenido en las últimas 48 horas", explicó y a continuación desgranó varios de los sucesos violentos conocidos desde el martes pasado.

En ese sentido recordó que en la persecución a un automóvil que transportaba 80 mil dólares por cuatro motociclistas "hubo un tiroteo con los policías y el único detenido de la organización era un colombiano".

"Ayer se desbarató a una banda dedicada a los secuestros extorsivos y estaba compuesta por seis bolivianos", abundó.

También señaló que fue detenido el supuesto asesino de un anciano en su casa y "por las huellas dactilares el presunto autor es un colombiano".

"Ayer en Zabaleta se desbarató una banda importante de comercializadores de 'paco' y sus integrantes son tres ó cuatro peruanos", consignó y añadió que "otra banda de narcotraficantes sus cinco integrantes eran paraguayos".

Por último, Berni ejemplificó lo que considera "laxitud de nuestra sistema judicial" con el caso del motochorro Gastón Aguirre y comentó que "recién después de dos episodios y gracias presión mediata se lo detuvo".

DyN