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Cuando Allende quiso inventar Internet para controlar la economía


Cuando Allende quiso inventar Internet para controlar la economía

Por Julián Gallo | Para LA NACION

Jueves 03 de mayo de 2012

"La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición."
Adam Smith. La riqueza de las Naciones
Fue en 1971cuando Salvador Allende se vio seducido por las ideas de un teórico cibernético inglés que lo persuadió de que podía crear un innovador sistema de información en red, una especie de Internet, cuando todavía no existía Internet. Esta tecnología prometía ayudarlo a gestionar la compleja economía estatal que había inaugurado su gobierno. Allende había ido por todo. Su plan de gobierno presentado antes de las elecciones incluía controlar la minería de cobre, el salitre, el hierro, el sistema financiero -en especial la banca privada-, el comercio exterior, las grandes empresas y monopolios de distribución, los monopolios industriales estratégicos. Y también, todas aquellas actividades que condicionaran el desarrollo económico, desde la producción y distribución de petróleo, el cemento, y la química pesada, hasta la producción de papel de diarios.
En la práctica, poco tiempo después de asumir Allende se encontró con un problema administrativo de escala monumental. A las numerosas y complejas tareas propias del Estado, se le habían incorporado la administración de centenares empresas nacionalizadas (casi 400) , sumadas a las que habían quedado bajo el control de los trabajadores, todas esperando órdenes, planes, decisiones.
Cybersyn
Stafford Beer. 
El viernes 12 de noviembre de 1971, Allende conoció a un brillante teórico en cibernética organizacional, el inglés Stafford Beer, experto en modelos de gestión de sistemas complejos, un gurú desaliñado con un aura académica impresionante al que le gustaba jugar a parecerse a Fidel Castro con su barba tupida y un discurso cautivante. Beer había llegado a Chile invitado por el no menos brillante Fernando Flores,un funcionario de apenas 28 años que en ese momento era el Director General Técnico de CORFO (Corporación para el Fomento de la Producción de Chile). El extravagante inglés traía las bases de un proyecto visionario que describía comoun sistema nervioso por el cual correrían las importantes decisiones políticas, económicas, judiciales y administrativas del país. Allende, que era médico, quedó muy impactado con esa metáfora neurológica y la idea que Chile pudiera tener un cerebro de la industria, como llamó el propio Beer al centro donde se tomarían todas las decisiones. ¿Acaso Chile no se parece por su extensión y la cordillera a una columna vertebral? Entonces necesitaba un cerebro.
Dieciocho meses después de aquella reunión, luego de nombrar a Beer director científico de Chile, el propio Allende inauguró el ambicioso proyecto al que llamaron Cybersyn: SinergiaCibernética, pero que también fue conocido con el nombre de Synco, por el acrónimo más amenazador que significaba Sistema de Información y Control.

¿LOGRARON CONTROLAR LA ECONOMÍA?

No. Cybersyn fue, en el mejor de los casos, una red de telex obsoletos hackeados y distribuidos en fábricas, centros industriales y minas, desde Arica hasta Punta Arenas, que servía para alimentar con unos pocos datos un software rudimentario llamado Cyberstride que corría en un mainframe -una IBM 360 - en Santiago. Un aparato que debe haber resultado impresionante para Allende y los políticos de la época, pero la verdad , tenía menos poder computacional que un iPhone (eso es lo que dice el economista Alex Tabarrok ).
Hace tres años, Jeremiah Axelrod y Greg Borenstein (dos teóricos de la información) hicieron unensayo en video demoledor sobre el proyecto Cybersyn . Puntualmente, desmantelan la retórica científica de Beer y el sueño de manejar la economía desde una sala de control teatral. El Ops Room, el "cerebro de la industria", era este:
 
Prototipo del Ops Room que Allende pretendía instalar en el Palacio de la Moneda. 
Era una sala hexagonal con paredes revestidas en madera y una luz pareja y sin sombras que provenía de un plafón de luz que ocupaba el techo. Había 7 sillones giratorios espectaculares en el centro, organizados de tal manera que los asistentes quedaban formando un círculo -como si se hubieran robado la mesa- rodeados por pantallas amuradas a la pared que presentaban gráficos coloridos y geométricos creados por Beer inspirados en la Bauhaus. Cada sillón tenía en el brazo derecho una especie de "joystick" que permitía -combinando los extraños botones geométricos- ordenar una proyección específica en alguna de las 5 pantallas. Pero atención, no se trataban de monitores de video conectados a alguna red, sino de pantallas donde se proyectaban desde atrás diapositivas previamente almacenadas en carruseles tipo Kodak, con fotos y gráficos de las empresas e industrias.
Axelrod y Borenstein están convencidos que el diseño general estaba inspirado en una serie de televisión, y hallan una evidente similitud entre la sala de operaciones de Cybersyn y el puente de mando de la nave Enterprise, de Star Trek (Viaje a lasEstrellas) que se había estrenado en 1966. Miren esta comparación del sillón de Star Treck y el sillón del Ops Room:
A la izquierda el sillón de Star Trek, a la derecha el sillón del Cybesyn Room. 
El lugar donde toda la información económica recogida por la red Cybernet tenía que ser conducida, era una puesta en escena fantasiosa basada en una serie de ciencia ficción. Ahí los ministros, secretarios y hasta el propio presidente, llegaron a creer que podrían tomar medidas económicas decisivas, sentados en esos sillones de juguete. Sería como su propia nave "Enterprise" que los llevaría a todos, a la economía y al país, hacia el futuro. Axelrod y Borenstein detectan además que en la sala no había ni un solo botón para emitir una orden hacia afuera. Las botoneras de los sillones apenas eran un control remoto que servían para darle instrucciones a los técnicos que se encontraban del otro lado de la pared para que cambiaran un carrusel de diapositivas. Ops Room era una sala sin teléfonos, ni documentos para firmar, ni nada; un espejismo.
Poco antes del golpe del Estado del 1973, las fotos del Ops Room llegaron a la prensa que se encargó de contar una versión paranoica del proyecto Synco, describiéndolo como un sistema sofisticado de vigilancia y control de la vida privada de la población.
Cuando era inminente la caída de Allende, algunos técnicos del proyecto borraron con imanes la información que había en las cintas temiendo que la dictadura se apoderara del software y de la información alojada. Cuando finalmente se produjo el golpe, Pinochet envió a agentes de inteligencia militar a que estudiaran el misterioso Ops Room, y luego ordenó su destrucción.
La encantadora retórica científica de Stafford Beer había logrado desplegar su aura de imponente autoridad para confundirlos a todos. Primero que a nadie a él mismo, que se convenció de poseer la capacidad para construir un sistema completo de información, y autofascinado, llegó a creer y hacerles creer a los demás en las insípidas funciones del Ops Room.
Después, confundió a Allende, que llegó a decir en la inauguración oficial del proyecto "La ciencia moderna, y en particular la computación electrónica, ofrecen al gobierno una nueva oportunidad para tratar con los complejos problemas modernos de la economía", cuando en realidad estaba hablando de una sala que proyectaba diapositivas y una red de 500 telex vetustos. Y al final, al mismo Pinochet, que sin entender de qué se trataba, en su brutalidad creyó ver en Cybersyn una amenaza que había que destruir.
Cybersyn es la historia de un embeleso colectivo que pretendió crear una máquina para controlar la economía, cuando apenas estaba haciendo una maqueta de Viaje a las Estrellas.

Chile: Ponen en duda el suicidio de Allende

Ponen en duda el suicidio de Allende
Un forense afirmó que el presidente recibió un impacto de bala previo al de su propio fusil
Miércoles 01 de junio de 2011

Carlos Vergara
Corresponsal en Chile

SANTIAGO, Chile.- Un fuerte remezón en todo el arco político chileno causó ayer la nueva versión de que el ex presidente socialista, Salvador Allende (1970-1973), habría recibido un impacto de bala previo al proyectil que salió de su propio fusil, el 11 de septiembre de 1973, en momentos en que los militares bombardeaban el palacio presidencial de La Moneda, durante el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet (1973-1990).

La nueva tesis, revelada por el médico legista uruguayo Hugo Rodríguez, a un programa de la televisión pública chilena, dejaría sin asidero la versión aceptada hasta ahora de que Allende se suicidó con el fusil de asalto AK-47, que le había regalado su par cubano, Fidel Castro.

Rodríguez, director del Departamento de Medicina Legal de la Universidad de la República del Uruguay y creador del método de autopsia histórica, se basó en pruebas encontradas en la casa de un coronel del ejército chileno, que recibió del canal de TV: un peritaje balístico, otro dactiloscópico, testimonios de quienes encontraron el cuerpo y la autopsia practicada al cuerpo del ex presidente.

"El AK-47 no deja orificios circulares. Sí un arma de fuego de menor velocidad. Ahora, el mismo proyectil no deja las dos cosas. Si provocó antes el estallido del cráneo, no es posible que se genere un orificio de salida. Eso indicaría necesariamente que existiría otro proyectil, disparado antes del que provocó la explosión", dijo Rodríguez, que abrió así un nuevo mar de dudas, sólo una semana después de que los restos de Allende fueran exhumados del cementerio general de Santiago, por orden judicial, para de determinar las verdaderas causas de su muerte.

"Hay dos patrones de lesiones diferentes. Uno que le deja una bala con efecto explosivo de un arma de guerra, y otro que deja una bala de un proyectil de menor velocidad. Es perfectamente planteable que fue otro disparo, y si fue otro disparo, además fue antes", explicó Rodríguez, quien consideró "clave" someter a análisis el fragmento óseo con salida de bala descripto en los documentos.

El juez que sustancia la causa por la muerte de Allende, Mario Carroza, pidió ayer una copia del programa al canal estatal. Los restos de Allende ya fueron identificados como pertenecientes al ex presidente. El paso siguiente es esperar los resultados de las pruebas que fueron enviadas a un centro científico en Austria para su análisis. Esto, según fuentes ligadas a la investigación, tardaría no menos de 90 días.
Enojo en la familia

"Esto es un insulto a la inteligencia científica y eso es lo triste, que se preste el canal público para hacer esto, por un afán periodístico de presentar algo que no es", se quejó la hija del ex presidente y actual senadora socialista, Isabel Allende, quien abandonó La Moneda ese 11 de septiembre de 1973 para partir al exilio a México.

"Es inaceptable lo que se hizo, en un reportaje lleno de especulaciones, a partir de antecedentes que los mostró como inéditos a pesar de que están agregados al proceso", dijo la abogada de la familia Allende, Pamela Pereira, en conversación con LA NACION, al desestimar las supuestas nuevas pruebas.

Tal postura, sin embargo, no fue acogida por el abogado de derechos humanos, Eduardo Contreras, quien plantea discordancias entre las versiones que explican el deceso del ex mandatario. "Esas dudas técnicas tienen que ser aclaradas y oponerse a que se investigue la muerte del político más importante del siglo XX nos parece que no corresponde en absoluto. Hay que llegar hasta el final, porque Allende no le pertenece sólo a su familia, les pertenece a todos los chilenos", rebatió Contreras.

La crispación existente en Chile y la vehemencia con la cual se busca aclarar las heridas históricas de la dictadura militar no acaban ahí.

El propio Contreras, en representación del Partido Comunista, presentó ayer una querella para que se investigue la muerte del poeta y premio Nobel Pablo Neruda, quien falleció en septiembre de 1973, pocas horas antes de ser embarcado rumbo a su exilio en México.

La Nación