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Doce años después, De la Rúa le preguntó a Chacho "por qué renunció"


Jueves 13 de septiembre de 2012 | 21:34

Doce años después, De la Rúa le preguntó a Chacho "por qué renunció"

"Usted ratificó en los cargos y promovió a los sospechados. Su gobierno fue un fracaso", le respondió el ex vicepresidente, durante el juicio por los sobornos en el Senado


En medio del juicio por los sobornos en el Senado , el ex presidente Fernando de la Rúa interrogó en persona a quien fuera su vicepresidente, Carlos "Chacho" Alvarez , sobre por qué renunció al cargo y como respuesta recibió que el Gobierno "fue un fracaso".
"Renuncié porque usted ratificó en los cargos y promovió a los sospechados . Yo dejé mi fuerza política pagando los costos de un Gobierno que fue un fracaso", le respondió Alvarez.
Esta tarde, "Chacho" Alvarez declaró que reunió varios elementos que le generaron la "certeza absoluta" del pago de sobornos a senadores durante el gobierno de la Alianza para la aprobación de la Reforma Laboral, en abril de 2000
El ex vicepresidente contestaba las preguntas de todas las partes cuando De la Rúa tomó el micrófono y pidió que se lea la renuncia del vicepresidente.
"Se acaba de mencionar que no había otros motivos más que el hecho del Senado y los hay porque hay un panorama más amplio y no la cuestión parcial que hemos oído", planteó De la Rúa.
El tribunal leyó la renuncia y De la Rúa inquirió: "Hace también referencia a la cuestión económica y a la lealtad hacia el Presidente".
Alvarez se inclinó hacia su izquierda para quedar de costado pero frente a De la Rúa y le respondió: "La lealtad es que frente a la decisión que había tomado, nos enfrentaba. Usted necesitaba que el tema de los sobornos desapareciera de los medios y de la opinión pública. Yo necesitaba oponerme a eso. Teníamos diferentes intereses y eso nos hubiera enfrentado".
Enseguida, agregó: "Usted ratificó en los cargos a los sospechosos. Fue un golpe de autoridad contra mi persona", dijo sobre el entonces ministro de Trabajo Alberto Flamarique y el jefe de la SIDE, Fernando De Santibáñez, acusados de pagar los sobornos.
"Si yo quería disputarle el poder, ¿sabe que tendría que haber hecho? Pasar a la oposición y criticarlo y nunca hice eso. Yo dejé mi fuerza política pagando los costos de un Gobierno que fue un fracaso", contestó Alvarez al ser consultado por De la Rúa sobre si su renuncia tenía que ver con una "disputa por puestos de poder".
"Usted sabía que había que remover a los funcionarios y que yo estaba esperando ese gesto. Fue a hablar con su hijo Antonio, que tenía mucho poder, para pedirle la renuncia de eso funcionarios", le dijo Álvarez.
Sin embargo, De la Rúa siguió: "No me queda claro el motivo de su renuncia. ¿Qué otra medida hubiera querido que el Presidente tomara? ¿Abrir los fondos de la SIDE, apoyar a la Justicia?", dijo en una pregunta retórica porque fue dos medidas que ordenó.
Álvarez también le dijo: "No me puede dejar mentir, en toda la campaña se habló de su falta de personalidad y necesitaba dar un golpe de autoridad".
"Niego todo lo que dice", le respondió De la Rúa quien criticó a Álvarez porque habló de los ajustes que hizo en el Senado "pero autorizó un viaje a Jordania de senadores con sus esposas".
Agencia DyN

Un juez argentino ordena la captura de un conocido financista de EEUU por el "megacanje"


Lunes 03 de septiembre de 2012 | 12:03

Un juez argentino ordena la captura de un conocido financista de EEUU por el "megacanje"

Se llama David Mulford y está acusado por la actuación en las negociaciones que derivaron en la última operación financiera que hizo el gobierno de De la Rúa, antes del colapso


El juez federal subrogante Marcelo Martínez de Giorgi ordenó hoy la "captura internacional" de David Campbell Mulford, vicepresidente del banco Credit Suisse y ex subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
La resolución se produjo en la causa penal que tramita en la Justicia federal sobre del denominado "megacanje" de la deuda externa de la Argentina, durante la gestión del entonces presidente Fernando de la Rua, y en la que Mulford había intervenido.
Como Mulford fue citado varias veces a prestar declaración indagatoria y nunca concurrió, ahora el juez declaró su "rebeldía", por lo que ordenó su captura internacional con fines de extradición para que asista a la audiencia de defensa.

La Nacion

EL PAGO DE COIMAS EN EL SENADO


EL PAIS › EL ARREPENTIDO MARIO PONTAQUARTO CONFIRMO SU CONFESION SOBRE EL PAGO DE COIMAS EN EL SENADO

“Los billetes ocupaban todo el colchón”

El ex secretario parlamentario dijo que los senadores peronistas quisieron negociar con Chacho Alvarez, pero se dieron cuenta de que “tenían que buscar otro interlocutor”. Y que eso derivó en la reunión en el despacho de Fernando de la Rúa.

Por Ailín Bullentini
Durante los primeros meses del 2000 hubo, según Mario Pontaquarto, una reunión entre el entonces vicepresidente, Carlos “Chacho” Alvarez, y un puñado de senadores peronistas, en la que el entonces presidente Fernando de la Rúa fue identificado como el único con el poder para negociar “cuestiones de Estado”. Y el pago de sobornos para la aprobación de la Ley de Reforma Laboral era, tal como confesó el ex secretario parlamentario, una de esas cuestiones. El encuentro entre Alvarez y los legisladores fue una de las “perlitas” que Pontaquarto reservó para ayer, el día en el que finalmente declaró ante el Tribunal Oral Federal número 3, que definirá si se lo condena o lo sobresee junto a otros siete acusados por el delito de cohecho. “Los senadores querían medir el poder de acción” que tenía Alvarez y “se dieron cuenta de que el poder real no pasaba por él, que había que buscar otro interlocutor. Ahí aparece la famosa reunión en la Casa de Gobierno”, detalló el “arrepentido” del caso de las coimas en el Senado, que tiene a De la Rúa entre sus principales imputados. También detalló que de la SIDE se llevó “un maletín, una valija y una caja embalada” con el dinero destinado a la compra del apoyo peronista y que lo mantuvo en su poder durante una semana: “Conté la plata en mi casa. Los paquetes de billetes de 100 y 50 ocupaban todo el colchón king size”, graficó.
El testimonio del ex secretario parlamentario fue una versión extendida de la historia que reveló por primera vez hace casi una década ante el juez Norberto Oyarbide (que reemplazaba a Rodolfo Canicoba Corral, a cargo del expediente) y reiteró hasta el hartazgo en entrevistas. Fue la primera declaración que oyeron los magistrados Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo. Por ser la más conocida, y a la vez el hilo conductor sobre el que se construye la causa, era la más esperada. La ansiedad por escucharlo residía en la posibilidad de que se contradijera y en el embate de las defensas que debería afrontar. No obstante, debido a que las primeras seis horas de audiencia estuvieron dedicadas a los pedidos de nulidad de los acusados –De la Rúa; el ex director de la SIDE Fernando De Santibañes; el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, y los ex senadores Augusto Alasino, Ricardo Branda, Remo Constanzo y Alberto Tell–, Pontaquarto sólo alcanzó a dar su testimonio y a responder las preguntas de la fiscal Sabrina Namer.
Nervioso, impaciente en el movimiento de sus manos, tembloroso por momentos en el sonido de su voz, el imputado arrancó su testimonio con un repaso de su carrera política como empleado del Senado, desde que ingresó como empleado raso en 1983 hasta que se convirtió en secretario parlamentario en 1999, con el gobierno de la Alianza. El recorrido le permitió entablar “buenas relaciones” con los bloques de legisladores oficialistas y opositores. Después retomaría la historia que lo tiene como “mandadero” del pago de sobornos para la aprobación de la Reforma Laboral. Una de las revelaciones de su testimonio, más bien anecdótica, fue su relación extramatrimonial. “Tal vez cambié algunos horarios (en sus declaraciones) porque en ese momento no había blanqueado mi doble vida para no lastimar a nadie”, sollozó.
En ese sentido, ubicó “al poco tiempo” de asumidas las autoridades nacionales el comienzo de la negociación de la ley “más importante” de la gestión, la de Reforma Laboral, y por la misma época el encuentro entre Alvarez y los senadores opositores. “El justicialismo planteó que era muy importante solucionar algunos temitas con el presidente del Senado antes de negociar la ley. Querían medir su poder de acción. Se reunieron en su despacho (Jorge) Yoma, (Carlos) Verna y Alasino, quien le pidió la reincorporación de tres empleados en la Dirección Nacional de Pensiones Graciables de Concordia. Chacho habló con esa dirección para solucionar ese requerimiento, con la intención de limar asperezas de cara a aprobar la ley –detalló Pontaquarto–. Pero Luna, ése era el apellido de la titular de esa área, le contestó que sólo recibía órdenes de De la Rúa. Para los justicialistas quedó claro que el poder real no pasaba por Alvarez y que había que buscar otro interlocutor.”
Más allá del valor anecdótico de ese hecho, Pontaquarto lo utilizó como corolario de la descripción que realizó del momento en el que De la Rúa habría dado el aval final al pago de los sobornos. “Ahí aparece la famosa reunión en la Casa de Gobierno”, continuó el arrepentido, y avanzó en el recuerdo de ese momento. “(El entonces secretario provisional del Senado José) Genoud me pidió que lo acompañe a la reunión. Fue en horas del mediodía. Ingresamos por la puerta del costado de la Casa Rosada. En el despacho ya estaban Alasino y Tell. Yo esperaba que me preguntaran por los tiempos parlamentarios, pero no. En un momento Genoud dice que se necesitaban otras cosas para que los senadores aprobaran la ley y De la Rúa le contestó ‘arréglenlo con De Santibañes’. Al final del encuentro llegó Flamarique.”
Luego, el imputado reveló las razones de su presencia en la operación ilegal: “Genoud me preguntó si me imaginaba qué eran esas ‘otras cosas’ y le pregunté ‘por qué yo’. Me dijo que porque él no podía confiar en otra persona y porque los senadores peronistas también me tenían confianza”. Dos días después, Pontaquarto mencionó otro encuentro sucedido en el departamento de De Santibañes. “Fuimos con Genoud. Me dijo que esperara en el auto y a la media hora salió acompañado de Flamarique. Me dijo que me iban a avisar para ir al despacho de De Santibañes a la SIDE”, recordó.
El aviso para que se presentara en la Secretaría de Inteligencia del Estado le llegó el 18 de abril de 2000. Ese mediodía, sostuvo, “De Santibañes me preguntó si ya estaba todo acordado y le dije que sí. En algún momento entró Gladys Motta (la secretaria del titular de la SIDE) a la que De Santibañes le dijo que arregle conmigo un horario para hacer la entrega del dinero para el pago de sobornos”. La segunda llamada del día la recibió a la tarde y acudió nuevamente a la Secretaría de Inteligencia del Estado para culminar la primera etapa de la operatoria. Según su detalle, ingresó por el “portón que da a la calle Alem”, estacionó su auto, un Peugeot 406, Gladys lo recibió y lo condujo hasta, según recuerda, el octavo piso del edificio. “Me dijo que esperara allí y ella se fue. Volvió con un maletín en donde me dijo que habían 900 mil dólares, y una valija rígida y una caja embalada en donde estaba el resto”. Se retiró en su Peugeot, con los bultos en el baúl, y un custodio de la SIDE que lo acompañó hasta el Senado.
Allí se enteró por boca de Verna que no habría ley. “Tenemos mucho quilombo con los gremios”, le soltó el ex senador. El dinero de los sobornos, entonces, debería esperar bajo su control. Lo llevó a su casa familiar en General Rodríguez. “El dinero estuvo en el vestidor de mi casa, tapado con frazadas, pero antes de guardarlo lo conté por primera vez. Los paquetes de billetes de 100 y 50 ocupaban todo el colchón king size”, graficó. Genoud le había “pedido que separara 700 mil para repartir entre él y Flamarique, los guardé en un bolso marrón que todavía tengo”.
La sanción de la ley se acordó el 26 de abril. Ese día, ya en el recinto, Costanzo fue quien le dio las coordenadas para el pago. “Me dijo que se lo tenía que dar a Cantarero en su departamento de Callao y Posadas. Cantarero se retiró antes de la sesión, me dijo que lo llamara cuando estaba cerca de su casa así me abría. Entré el auto, bajamos las cosas y subimos en ascensor de servicio. El me ayudó a entrar los bolsos, los dejamos en una mesa ratona grande. Me dijo ‘bueno, ¿vamos Ponta?’ así me llamaba ‘que ya vienen los muchachos. Mirá acá tengo la listita’ y me la dio.” Aseguró que al día siguiente llevó ese bolso marrón con la parte correspondiente a Genoud y Flamarique al Senado y, desde allí, se dirigió a Ezeiza rumbo a Jordania.
“Es el error más grande que cometí en mi vida”, apuntó casi al llanto y antes de concluir su declaración con la aparición del anónimo entre los senadores meses después y el destape del caso en la prensa. “Desde allí todo se desmoronó y también mi vida”, concluyó.

Página 12

En España revelan que Repsol financió la campaña de Kirchner


Viernes 29 de junio de 2012 | 09:46

En España revelan que Repsol financió la campaña de Kirchner

Según El País, en 2003, Repsol "le entregó cerca de un millón de dólares"; aseguran que también costeó candidaturas de Menem, Duhalde, Cavallo y De la Rúa



La pelea por la estatización de YPF y la puja con España volvió a tomar vuelo a partir de una fuerte revelación que publicó el diario El País, de España, en la que asegura que en 2003, la petrolera financió la campaña de Néstor Kirchner, al igual que sucedió con la del entonces también candidato Carlos Menem.
Kirchner, lejos de combatir que YPF repatriase dividendos tras su españolización en 1999, recibió de la firma cerca de un millón de dólares para su campaña electoral de 2003", denuncia el diario en una nota publicada el último sábado bajo el título "YPF hizo donaciones electorales a Néstor Kirchner". En las elecciones presidenciales de 2003, Néstor Kirchner y Carlos Menem fueron al ballottage, y "según ex altos responsables de YPF, recibieron idéntica aportación para sus respectivas campañas electorales", la cual la fuente citó en "entre medio millón y un millón de dólares".
"La ayuda fue oficial y consignada en la contabilidad de YPF, si bien, según las mismas fuentes, hubo que vencer las reticencias de Kirchner a tal registro", apunta el periodista Francisco Mercado en el cuerpo de la nota, en la que además señala que "nadie vio ningún atisbo de ilegalidad en que ambos candidatos captasen fondos de una empresa que tenía control español", recordando en ese sentido que "desde sus respectivas esferas políticas -Menem como presidente argentino y Kirchner como gobernador de la provincia productora de Santa Cruz-, habían pactado tal proceso privatizador gestado desde 1992".
Sin embargo, las revelaciones que constan en aquella nota de investigación no concluyen ahí. "No era la primera vez que la YPF ya españolizada financiaba a políticos argentinos vinculados con el proceso privatizador. Ya ocurrió en la campaña electoral que culminó el 24 de octubre de 1999 con la victoria de Fernando de la Rúa, candidato de la Alianza", asegura.
Y la mancha también alcanza a sus dos rivales electorales en esa oportunidad: Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, y Domingo Cavallo, ex ministro de Economía con Menem hasta 1996. "Cada uno recibió para su campaña electoral un millón de dólares de la YPF que había tomado bajo su control Repsol en enero de dicho año merced al plan privatizador del gobierno de Menem", revela.
"En la Argentina estas donaciones no son ilegales. Lo piden los partidos y se hacen a través de fundaciones. Y fueron consignados en las cuentas de la empresa", explican los dos ex responsables de YPF que confirmaron los aportes económicos.
Al tratar de acceder a los informes contables de aquellos años, el diario El País advierte que "fuentes de la actual dirección de Repsol aseguran no tener conocimiento de posibles pagos o donaciones a políticos argentinos producidos durante el mandato de Alfonso Cortina".
LA NOTA, EN NUMEROS

  • En la campaña de 2003, Néstor Kirchner y Carlos Menem recibieron entre medio millón y un millón de dólares.


  • En 1999, para su financiamiento electoral, De la Rúa, Duhalde y Cavallo recibieron cada uno un millón de dólares.
La Nacion

A diez años de la masacre de Avellaneda, sigue el reclamo de justicia


A 10 años de Kosteki y Santillán

A diez años de la masacre de Avellaneda, sigue el reclamo de justicia

El 26 de junio de 2002, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía en una manifestación de piqueteros
Por Mauricio Caminos  | LA NACION


ace 3653 días, Darío Santillán entraba a la estación de trenes de Avellaneda para auxiliar a Maximiliano Kosteki, un compañero del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) al que no conocía, pero con quien estaba participando del intento de corte del puente Pueyrredón junto a organizaciones sociales y movimientos piqueteros. Le reclamaban al gobierno del por entonces presidente Eduardo Duhalde mejoras laborales y programas alimenticios. La Argentina entraba en ebullición una vez más después de la caótica salida de Fernando De la Rúa, a fines de 2001.
Santillán no pudo hacer mucho. Kosteki agonizaba por el impacto de balas de plomo y al instante tres efectivos de la Policía Bonaerense, armas en mano, se aproximaron. Santillán recibió balazos en la espalda y cayó malherido a los pocos metros.
Hace 3653 días, los dos piqueteros eran arrastrados, sangrando, hasta afuera de la estación por los mismos policías que los habían atacado. El asesinato de Kosteki, de 25 años y militante hacía dos meses en el MTD-Guernica, y de Santillán, de 21 años y referente del MTD-Lanús, y el saldo de 33 heridos, pasaría a conocerse en la historia política argentina como la Masacre de Avellaneda.
Por el hecho, en 2006 fueron condenados a prisión perpetua el ex comisario Luis Fanchiotti y ex el cabo Alejandro Acosta, pero hace una semana se conoció que fueron trasladados a penales de regímenes abiertos. Siete efectivos más recibieron penas mínimas y ya fueron liberados. Sobre las responsabilidades políticas nunca se avanzó.
Desde hace 3653 días, los familiares de Kosteki y Santillán exigen "Cárcel y castigo a todos los responsables." Hoy, junto a organizaciones sociales, piqueteras y de izquierda renovarán su pedido, a diez años de la masacre del 26 de junio de 2002.

El 26 de junio de 2002, diversas organizaciones sociales y políticas coincidieron en el reclamo al gobierno de Duhalde de alimentos y trabajo.  Foto: LA NACION / Martín Lucesole
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"Es una vergüenza llegar a esta fecha con este panorama", asegura Vanina Kosteki, hermana de Maximiliano, en diálogo con LA NACION. Su pedido se repite en las palabras de Alberto Santillán, papá de Darío. "A 10 años, estamos esperando que la Justicia siga investigando a los políticos", exige.
El hecho de que el ex comisario Fanchiotti fuera trasladado la semana pasada a la Unidad Penal N° 11 de Baradero, y el ex cabo Acosta a la Unidad Penal N° 12 de Gorina, ambas cárceles de régimen abierto, despertó la indignación de los familiares.
La medida fue ordenada por la Sala III de la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora, integrada por los doctores Tomás Bravo, Jorge Tristán Rodríguez y Héctor De Castelli. Y los familiares de Kosteki y Santillán aseveran que ahora los ex policías obtendrán salidas transitorias. "Esto muestra claramente cómo la impunidad sigue estando vigente", señala Vanina Kosteki. Desde el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) aseguraron a LA NACION que ambos ex efectivos no tendrán ningún tipo de beneficio.

La causa política, a foja cero

El 1° de julio de 2002, la madre de Kosteki, Mabel Ruiz, demandó a quienes consideró responsables intelectuales del crimen de su hijo y de Santillán.
Además de Eduardo Duhalde, en la lista figuraban Felipe Solá (entonces gobernador de Buenos Aires y actual diputado nacional), Juan José Álvarez (ex secretario de Seguridad Interior de la Nación), Carlos Soria (ex jefe de la SIDE y fallecido gobernador de Río Negro), Alfredo Atanasoff (ex jefe de Gabinete y actual diputado nacional), Jorge Vanossi (ex ministro de Justicia nacional), Aníbal Fernández (ex secretario general de la Presidencia y actual senador nacional), Jorge Matzkin (ex ministro del Interior de la Nación), Luis Genoud (ex ministro de Seguridad bonaerense) así como Oscar Rodríguez (ex vicejefe de la SIDE).
La causa recayó en el Juzgado Federal N° 4, a cargo del juez Ariel Lijo, y el fiscal designado fue Miguel Ángel Osorio. Pero nunca se avanzó más allá de las cuestiones formales. "Los jueces son cómplices de los políticos, jamás los van a enjuiciar", expresa Alberto Santillán, al señalar que Genoud, uno de los investigados, es actual ministro de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
Arrinconado por la presión social y política que generó la Masacre de Avellaneda, Duhalde llamó a elecciones anticipadas, donde resultó ganador Néstor Kirchner. En octubre de 2003, el flamante presidente, tras recibir a los familiares, prometió crear una comisión especial que investigue lo que había ocurrido aquel fatídico 26 de junio. Pero tampoco hubo avances. "El doble discurso de derechos humanos de este Gobierno es generar más impunidad", critica Vanina Kosteki. "Las promesas de Kirchner sólo fueron para la foto", se queja Alberto Santillán, que participó de ese encuentro en Casa Rosada.

¿Es casual o causal esta situación, cuando se cumple una década de la masacre? "Las cosas no pasan porque sí. Hay una disposición del Gobierno para darnos un palazo a nosotros y tratar de neutralizarnos", reflexiona la hermana de Kosteki, pero advierte: "No vamos a bajar los brazos y juntos vamos a seguir luchando en la calle".
En estos días, el único cambio positivo para los familiares, aunque simbólico, es que la estación de trenes de Avellaneda haya sido rebautizada. Sólo resta la votación del Senado de la Nación para que se convierta en "Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki", que podría concretarse en la sesión de mañana.
Hace 3653 días, eran asesinados Kosteki y Santillán. Y desde el día cero, sus familiares exigen justicia año tras año. "La lucha de ellos tiene que servir como provocación para las juventudes de hoy", reflexiona Alberto, antes de pensar cómo cree que Darío esté viendo el reclamo actual. "A mi hijo se le deben alumbrar sus ojos -afirma-. Estoy convencido que debe pensar que algo sirvió lo que él hizo. Y si la situación se repitiese, volvería a hacer lo mismo". Hace 3653 días, Darío Santillán entraba a la estación de trenes de Avellaneda para auxiliar a Maximiliano Kosteki..

La Nación

Falsas doctrinas politicas de los gobiernos argentinos

El país del autoengaño
Por Jorge Fernández Díaz



Sábado 10 de octubre de 2009


Si hubiera que buscar un hilo que enhebre y explique el fracaso de la dirigencia argentina, creo que muy bien podría ser la farsa y el autoengaño. Cuando Alfonsín intentó practicar la socialdemocracia mirando a Felipe González, olvidó que la UCR era un partido de clase media y que carecía de un componente fundamental en el PSOE: el proletariado. Y también, que la socialdemocracia europea se tomaba muy en serio la economía y tenía perfectamente controlada la inflación. Con su fracaso, la UCR se llevó a pique la socialdemocracia argentina.

Luego Menem adoptó la doctrina neoliberal, pero sólo en el discurso: las privatizaciones no fueron abiertas sino propiciadoras de monopolios, la moneda no actuó según las fuerzas del mercado sino siguiendo un férreo cambio fijo, el déficit fiscal que desvela a cualquier liberal no se solucionó nunca y el endeudamiento externo, desaconsejado por la ortodoxia, se volvió astronómico. Con su fracaso, los menemistas se llevaron a pique el liberalismo argentino.

Finalmente, después de saltearnos accidentes de la Historia como De la Rúa y Duhalde, recalamos en los Kirchner, quienes intentaron aplicar el nacionalismo de izquierda. Pero, una vez más, sólo en el discurso: castigaron con inflación a los sectores más populares, abrieron la brecha entre ricos y pobres, estatizaron pero sólo para entregar las empresas a sus amigos, pagaron al contado al FMI mientras crecían la pobreza y el desempleo (ocultados por el Indec); en lugar de impulsar una reforma tributaria no regresiva, la profundizaron. Y en vez de capitanear una reforma política para mejorar la calidad institucional, la congelaron y se abrazaron con las corporaciones más añejas y recalcitrantes, como los barones del conurbano, los burócratas sindicales y los jerarcas del fútbol. Con su fracaso, el kirchnerismo se llevará a pique el nacionalismo de izquierda.

No tenemos pruebas de que, bien aplicados, a conciencia y sin farsas, la socialdemocracia, el liberalismo o el nacionalismo de izquierda no hubieran funcionado en el país. Esas filosofías políticas dieron buenos resultados en otros lugares del mundo, pero en manos argentinas siempre parecen inventos atados con alambre, sin rigurosidad científica, contaminados de picardías criollas y mentiras, hechos a la bartola, escenificados con pomposidad y fatalmente destinados al fracaso. Sólo sustentables, seamos justos, gracias al autoengaño que los argentinos practicamos durante un tiempo, hasta que despertamos del sueño y nos abrazamos al próximo espejismo.

jdiaz@lanacion.com.ar

Gobierno de De La Rúa: La caída del gobierno de de la Rua









La odisea del helicóptero que sacó a De la Rúa
Por Hugo Alconada Mon
Domingo 18 de diciembre de 2011


Con el ruido de las aspas a pleno, le ordenaron a Fernando de la Rúa que agachara la cabeza. "¿Qué dijo?", le replicó al edecán, Gustavo Giacosa, que lo tomó de la nuca y lo empujó hacia abajo y adelante. Corrían por la azotea de la Casa Rosada y a su lado iba el subjefe de la custodia presidencial, el subcomisario Marcelo Lioni, el calvo al que muchos tomaron, al verlo por televisión, por el ya renunciado Domingo Cavallo.

Eran las 19.52 del jueves 20 de diciembre de 2001 y el suboficial de la Fuerza Aérea José Luis Orazi abrió la puerta del helicóptero. Entraron los tres pasajeros y dio la señal para que despegara el Sikorsky S76B. Todo transcurrió en un minuto, según el registro oficial de vuelo. De allí en más enfilaron hacia la Quinta de Olivos, aunque llegaron a manejar dos opciones más: Campo de Mayo y Uruguay, si el peligro aumentaba.

Allá, en las alturas, De la Rúa era aún presidente. Los pilotos ignoraban que acababa de renunciar. Sólo sabían que algo ocurría. Un rato antes, el padre de uno de ellos, Carlos, había atinado una pregunta antes de callar: "Claudio, ¿vos hoy estás de turno?" Nada más. Y tras un breve silencio, su madre, Erika, tomó el teléfono y completó: "Suerte".

El mayor Claudio Zanlongo y el vicecomodoro Juan Carlos Zarza volaban entonces rumbo a la Plaza de Mayo. Fueron tres minutos y medio desde el Aeroparque, donde habían esperado durante horas para la misión: sacar a De la Rúa de la Rosada, sin descargar las 3,5 toneladas, por el riesgo edilicio.

"Corríamos el peligro de que vibraran el techo y las paredes del Salón Blanco, y se fisurara todo. Otra vez", recuerda el entonces coordinador del Departamento Técnico de la Casa Militar, el arquitecto Mario Casares. Fueron años de restauración y hasta de un balde naranja en el despacho presidencial por goteras. Y ningún deseo de que el helipuerto volviera a usarse, como con Isabel Perón, en el 76 y Raúl Alfonsín, en las Pascuas del 87. Un guiño del destino: Zarza, más joven y teniente 1°, había sido también el piloto de aquella Semana Santa.

Para las 9 del jueves 20, Casares había recibido la orden de llevarle los planos de la azotea al jefe de la Casa Militar, el vicealmirante Carlos Carbone, con menos de 48 horas en su cargo. "Acá no se puede aterrizar", le retrucó. Al final, llegaron al acuerdo de posarse sin descargar el peso. Y fueron hasta el techo con el jefe de operaciones de los helicópteros, el comodoro Sergio Castro, que dibujó un croquis, con las antenas de la zona y otros riesgos posibles durante la aproximación.

Zarza y Zanlongo ya habían volado por la mañana desde la quinta de Olivos para dejar a De la Rúa frente a la Rosada, en el helipuerto de la avenida Huergo. La Plaza de Mayo era el foco de los incidentes. Pero desde arriba, todo parecía calmo. "Recuerdo que cuando esa mañana pasamos por la Plaza de Mayo, rumbo a nuestra base en Moreno, pensé: ?¡Qué exagerados estos periodistas!' Todo se veía tranquilo", cuenta Zanlongo, retirado ya como vicecomodoro y en la Aviación Civil de Salta, donde se encarga de vuelos sanitarios. Más de una vez trasladó a Cristina Fernández de Kirchner cuando ella fue a Salta o a Jujuy.

En la VII Brigada de Moreno, Zarza y Zanlongo completaron la revisión del Sikorsky y los mandaron a la zona militar de Aeroparque. "Van a llegar órdenes", fue el mensaje. En Aeroparque los recibió el brigadier Sergio Mayor, que les dijo "tengan cuidado" y les cedió la oficina, donde Castro les comunicó el plan por teléfono. "Nos dijo que quizá no podríamos sacar al Presidente de manera normal." Segundos después, les mandó el croquis por fax. A Aeroparque llegó algo más. La orden de evaluar tres destinos: Olivos, Campo de Mayo y Uruguay. Y cruzar el Río de la Plata fue una opción real, aun cuando el jefe del Ejército, general Ricardo Brinzoni, puso a disposición de la familia De la Rúa todas las guarniciones militares del país.

Los pilotos revisaron las condiciones del tiempo. En particular, el viento. El derrumbe político se aceleraba con el correr de las horas. Hasta que el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini pidió una hoja con membrete presidencial. Eran las 19.37: De la Rúa redactó a mano su renuncia y se fue al baño. Solo.

"Gracias por todo, Víctor", le dijo al fotógrafo de la Presidencia, Víctor Bugge. Y lo abrazó. "Vení, vamos a hacer la última foto", le dijo, y Bugge registró la histórica imagen de De la Rúa acomodando sus últimas cosas. Pero habría otra foto más.

A metros de allí, entre los llantos del primer piso ya semivacío y los funcionarios que guardaban sus cosas en cajas, una voz gritó: "¡Lo acompañamos todos!" Pero el secretario privado Leonardo Aiello paró la movida. "No, de ningún modo. El presidente se va con el edecán."

De la Rúa tomó su copia privada de la Constitución y firmó el último decreto: 1682/2001. Según el CELS, para regularizar las acciones de la Policía y enmarcarlas dentro del contexto de "conmoción interior".

Entonces sí, De la Rúa entró en el ascensor más privado de la Rosada, junto a Rodríguez Giavarini y al teniente coronel Giacosa, también en su segundo día como edecán. "Fernando, hiciste todo lo posible", le dijo el canciller. Y llegaron al helipuerto y a la última foto de Bugge, al que un custodio intentaba sacar de la terraza.

Durante los 4 minutos y medio de vuelo hasta Olivos, De la Rúa no habló. Sólo se calzó sus anteojos, los mismos que se quitó la víspera, en gesto teatral, para anunciar por cadena nacional el estado de sitio. Se limitó a mirar por la ventanilla.

Ya en tierra, el intendente de la quinta recibió a De la Rúa junto al jefe del Regimiento de Granaderos, coronel Roberto Fonseca, que esos días reforzó la guardia. En vez de los 120 efectivos del Escuadrón Chacabuco, desplegó a 300. Allí los pilotos Zarza y Zanlongo supieron que eran testigos de un drama histórico: De la Rúa había caído.

En la Rosada, el arquitecto Casares completó su última tarea: verificar, despacho por despacho, que los salientes no se hubieran llevado nada que no fuera de ellos. "Había muchas cosas empaquetadas -rememora-. El clima era de velorio."

La Nación





Después de 32 años entregan fotos de desaparecidos arrojados al mar


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos las guardó desde 1979; se darán a la Justicia


Por Paz Rodriguez Niell 


Jueves 15 de diciembre de 2011

Habían pasado muchos días bajo el agua, pero las uñas de sus pies seguían pintadas cuando le sacaron la foto en la playa La Floresta, de la costa uruguaya. Las piernas tenían quemaduras, marcas de torturas y una soga se ataba todavía, con cuatro vueltas, a su pie derecho.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) guardó durante 32 años ésta y otras 130 fotos de cuerpos que, de acuerdo con los informes que las acompañan, fueron encontrados entre 1976 y 1979 en distintas playas de Uruguay. La CIDH las recibió durante la inspección que hizo a la Argentina en 1979 y las archivó desde entonces en una carpeta amarilla que dice, escrito en birome, "observation in loco". Hoy, la entregará a la Justicia. Es parte de un proceso de desclasificación de documentos de esa comisión.

La carpeta tiene, además, descripciones del estado de 20 cuerpos, copia de legajos de inteligencia elaborados entonces por las autoridades uruguayas y mapas de las playas donde habrían aparecido los cadáveres.

Los funcionarios de la CIDH desconocen el origen de los documentos. Sólo saben que alguien los entregó en 1979. Suponen que pudo haber sido el ex marino uruguayo Daniel Rey Piuma, que integraba los servicios de inteligencia de la Prefectura y en 1980 huyó a Brasil llevándose archivos oficiales.

En el caso de la mujer encontrada en La Floresta, las fotos están acompañadas por un informe que dice que presenta "fractura de muñecas, como si hubiera estado colgada de ellas; quemaduras en ambas manos; derrame sanguíneo interno provocado por la rotura de vértebras" y "zona pubiana, anal y perianal destrozada con objetos punzantes". Quien lo elaboró relata: "Dos intentos míos de calificar el caso como violación y homicidio fueron descalificados". Cuenta además que el hallazgo se hizo público y que, como consecuencia de "el cuerpo muy cuidado y las uñas pintadas", se tejieron "versiones novelescas" sobre que "la occisa frecuentaba lugares nocturnos y estaba vinculada a una banda de narcotraficantes".

En otros casos, relata que se pretendió hacer pasar las muertes como consecuencias de "orgías de alta mar" y "motines a bordo".

En la CIDH no saben si los cuerpos son de desaparecidos de la ESMA, pero creen que es posible. Casi todos tienen marcas de torturas y ataduras. Y algunos aparecieron con billetes y monedas argentinas.

La carpeta se adjuntará a la causa de los llamados "vuelos de la muerte", en los que desaparecidos fueron arrojados al mar durante la última dictadura. Es parte de la megacausa por los crímenes de la ESMA. La instruye el juez Sergio Torres, que fue quien pidió abrir los archivos.

El secretario ejecutivo de la CIDH, Santiago Cantón, viajó a la Argentina para entregarle la carpeta a Torres. "Estos documentos pueden servirle para identificar a personas -dijo Cantón en una entrevista con LA NACION-, pero además muestran la existencia de las torturas, las violaciones, las ataduras. Hasta ahora, las pruebas que había de los vuelos de la muerte eran todas testimoniales. Estas son clave por la inmediatez; son de aquel momento."

Los documentos que hoy recibirá Torres no son los primeros que le entrega la CIDH. Este año, el juez viajó a Washington y revisó 60 cajas con legajos sobre denuncias recibidas por la Comisión durante la última dictadura. Gran parte de ese material (el vinculado a la ESMA) fue escaneado y ya forma parte del expediente.

Para preservar a los denunciantes, la CIDH guardaba con estricta reserva todos los documentos de su visita a la Argentina, pero ahora el criterio cambió. Cantón explicó que se debe al tiempo transcurrido, la democracia en la Argentina y la firme determinación de la Comisión de colaborar con las causas de derechos humanos. "Estamos analizando abrir muchos más documentos", anunció Cantón.
Los vuelos de la muerte

    La causa. El juez federal Sergio Torres investiga los llamados "vuelos de la muerte" como parte de la megacausa por los crímenes cometidos en la ESMA.

    Los acusados. Siete acusados están procesados: cinco son pilotos; uno, abogado, y otro un técnico aeronáutico que confesó a civiles haber tirado a gente al mar.

    Las nuevas pruebas. La CIDH entregará hoy a Torres fotos y documentos que serían de desaparecidos arrojados al mar y hallados en playas uruguayas.

    Su valor . Las pruebas son clave porque son de aquel momento y muestran cuerpos torturados y atados. Es posible que permita identificar a desaparecidos.


La Nación




De la Rúa: "El peronismo instrumentó un golpe y conspiró con el FMI"


El ex presidente reveló cuáles fueron para él los factores que provocaron su renuncia al Poder Ejecutivo en diciembre de 2001; además, negó haber recibido sobornos de la multinacional alemana Siemens


Jueves 15 de diciembre de 2011

A diez años del final de su mandato, Fernando De la Rúa reflexionó sobre las causas que motivaron su renuncia en medio de una profunda crisis política, económica y social. El ex presidente se mostró sereno y apuntó con dureza contra dos actores que, según su visión, provocaron su salida en helicóptero de la Casa Rosada aquel 20 de diciembre de 2001: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Justicialismo.

Durante una entrevista con el programa Con Voz Propia , que emite la señal de cable América 24, De la Rúa aseguró que el peronismo orquestó en aquel entonces un asalto al poder a través de un "golpe civil", impulsado por Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf. "El peronismo instrumentó un golpe civil, trajo violencia a la Plaza de Mayo y conspiró con el FMI. Fue una maniobra de Duhalde y Ruckauf, quienes venían operando hace meses", enfatizó.

El ex mandatario, además, acusó al FMI de "ahogar" económicamente a la Argentina. "El Fondo quería ahogar al país y fuimos víctimas de eso. Nos tiró a la zanja. Coincido con los Kirchner en que el FMI es lo peor que nos ha pasado", indicó, al tiempo que admitió que recibió un gobierno con déficit, en recesión y con altas tasas de desempleo. "Con un contexto internacional desfavorable, era muy difícil recuperarse y tener recursos propios", afirmó.

Enseguida, agregó: "Cometí dos errores: creer que el FMI iba a cumplir con su rol de asistencia y que el peronismo no avanzaría en la toma del poder".

Por otra parte, el ex presidente admitió que la renuncia del por entonces vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez debilitó su gobierno y que le dolió que el radicalismo no lo acompañara. "Me dolió que me dejaran solo [por la UCR]. La historia escribirá si acompañaron o no el golpe que puso en marcha el justicialismo de la provincia de Buenos Aires", analizó.

El ex mandatario aseguró que "los líderes parlamentarios del justicialismo y del radicalismo", el partido con el que llegó al poder, lo llevaron a renunciar.

"El justicialismo había dicho que me reclamaban un gesto, y yo entendí que mi renunciamiento era una contribución a los fines de preservar las instituciones de la República, de modo que se produjera la continuidad sin un golpe violento", explicó.

De la Rúa mencionó que aquel 19 de diciembre muchos dirigentes justicialistas "habían largado el asalto final, pero se les desbordó" y luego le "pidieron que declarara el Estado de Sitio", una medida que, una década después, consideró que fue un "error".

"Totalmente fue un error, tanto que no se aplicó porque lo derogué al día siguiente. Pero el grave error fue informarlo por la televisión. Yo quería proteger a los argentinos", apuntó.

Respecto de los escándalos de corrupción que lo rozaron durante su permanencia en el poder, el caso de los sobornos de la multinacional alemana Siemes y el presunto pago de coimas en el Senado , De la Rúa se mostró dispuesto a probar su inocencia. "Nosotros dejamos sin efecto el contrato de Siemens y la conducta del gobierno fue trasparente", exclamó, indignado.

En ese marco, el ex jefe del Estado dijo que las acusaciones sobre el presunto pago de coimas en el Senado "está basado en cosas falsas". "Unjo para que el juicio del Senado se haga de inmediato. Es una falsedad absoluta, de principio a fin", concluyó.

Por último, expresó que tiene "respeto" por Cristina Kirchner, a quien deseó "la mayor suerte" en "momentos difíciles que se encuentra el país".

"Ojalá encuentre actitudes de grandeza que no hallé en esos tiempos", sostuvo.

La Nación



Un doloroso relato de 2001: "La imagen de mi marido muerto en la tele no me la olvido más"

María Arena es la viuda de Gastón Riva, una de las cinco personas asesinadas en los alrededores de la Plaza de Mayo

Por Lucrecia Bullrich

Lunes 19 de diciembre de 2011



Afuera del bar llueve con furia. Por momentos María Mercedes, o Mari, como le dicen todos, recuerda con una nitidez que asusta. En otros, se detiene y se disculpa por no poder hacer memoria del todo. Sus ojos miran con esa rara forma de serenidad que surge de la mezcla entre el dolor profundo y el paso del tiempo. Gastón Riva es el padre de sus tres hijos y una de las 39 personas asesinadas en diciembre de 2001, víctimas de la represión policial que antecedió la caída de Fernando de la Rúa.

Riva tenía 29 años. Sus hijos Camila, Agustina y Matías, 8, 3 y 2 respectivamente. Desde arriba de su moto, con la que trabajaba en una mensajería de día y repartiendo pizza a la noche, había aprendido a respirar la ciudad. Por eso, el clima de tensión y hartazgo que atravesaba las calles de aquel diciembre caliente se había vuelto tema de conversación recurrente entre Gastón y Mari cada vez que él volvía de trabajar a la casa que compartían en el Bajo Flores.

 La última foto: Riva y sus hijos Camila, Agustina y Matías el 16 de diciembre de 2001. Foto: Foto familiar

"Ahí se llevan a uno de los muertos", dijo un movilero desde la Plaza. Sentada frente al televisor, Mari reconoció la cara de Gastón y su contextura física. No tuvo dudas. Pero eligió tenerlas. Corrió hasta el dormitorio y revisó el placard esperando encontrar en los cajones la misma ropa que había visto sobre el cuerpo moribundo. La ropa no estaba.

Alcanzado por disparos de escopeta, Riva cayó a pocos metros de la esquina de Avenida de Mayo y Tacuarí antes de las 13 del 20 de diciembre. Hoy, sobre la vereda, una placa algo raída por el tiempo lo recuerda con un poema escrito por Mari. Allí llevará mañana a sus hijos que, como todos los días de los últimos diez años, recordarán al padre que no los vio crecer.

- ¿Cómo recuerda los días previos al 20 de diciembre?

- Fueron días de convulsión. Recuerdo que estuve todo el 19 y el 20 mirando tele. Mis hijos eran muy chiquitos y yo estaba en mi casa. Desde hacía meses se notaba que el de De la Rúa era un gobierno absolutamente ausente, inoperante. Cuando fue lo del corralito, no nos afectó porque tuviéramos ahorros en el banco, pero sí porque a Gastón le pagaban por semana. Pero eso era una pavada al lado de lo que vivía otra gente. Fueron días muy movilizantes. Particularmente el 19. Recuerdo haber visto muchas imágenes de violencia, gente muy enojada y con mucha necesidad.

- ¿Cuándo fue la última vez que vio a Gastón?

- Cuando llegó de trabajar ese miércoles a la noche [el 19] me dijo «la verdad, que tendríamos que salir a hacer un poco de ruido». Los chicos se habían dormido y no daba. Así que nos quedamos viendo un rato la tele y después él se fue a dormir, porque se levantaba muy temprano. Yo me quedé viendo. Me acuerdo que, como a las 2, se supo que había renunciado [Domingo] Cavallo, así que fui a despertarlo para decirle. Al otro día se fue sin que lo viera porque se despertó antes que yo.

- ¿Imaginó que podía llegar a ir a la Plaza?

- Sí. Lo supuse. El nunca me lo dijo, pero lo preví. Tal vez le surgió en el momento. El trabajaba cerca de donde lo mataron. Debe haber visto la manifestación y se quedó. Habíamos hablado al mediodía [del jueves], le pregunté si iba a ir y me contestó con evasivas, pero estaba eufórico. Me lo imaginé, sí.

 
 Foto: LA NACION / ARCHIVOS
Foto 2 de 22

 Foto: LA NACION / ARCHIVOS

- ¿Cómo se enteró de que estaba en la Plaza?

- De la peor manera. Estaba viendo tele y en un momento escucho que el cronista dice «Acá se llevan a uno de los muertos». Y era él. Pero no se le veía bien la cara, así que eso fue lo que me dio esperanza, porque, por el resto no había dudas: la ropa era la suya, incluso busqué esa ropa pensando que me había equivocado y no. Empecé a llamar a todos lados: al SAME, a la policía a los hospitales. Finalmente, el dueño de la mensajería en la que trabajaba vino a avisarme que lo había encontrado en el Argerich, no se animó a decirme que estaba muerto. Me enteré cuando llegué al hospital. La imagen de Gastón muerto en la tele no me la olvido nunca más. Nunca más. Me la llevo conmigo.

- ¿Cómo se conocieron?

- A través de su tía, que yo conocí en un trabajo y siempre insistía para que fuéramos a Ramallo a conocer a su familia. Me hablaba mucho de su sobrino Gastón. Finalmente fuimos y lo conocí.

 Riva y su mujer, María Arena, el día de su casamiento, en 1997. Foto: Foto familiar

- ¿A Gastón le interesaba la política?

- La política en general, sí. No la política partidaria. Estábamos los dos muy informados. El había laburado en Somisa y cuando fue la echada masiva [en 1992] hubo una manifestación que vino desde San Nicolás y él venía al frente de las columnas. Siempre fue un tipo muy laburador, luchaba por lo que creía y por lo que le parecía justo.

- ¿Qué hacía en su tiempo libre?

- Tenía muy poco tiempo libre, pero le apasionaban las motos y le gustaba hacer boxeo.

- ¿Cómo era como padre?

- Era un padre muy trabajador. No estaba en todo el día. Se tomaba un rato a la tarde para estar en casa entre un trabajo y otro y los fines de semana también trabajaba. Pero cuando estaba los domingos tenía la costumbre de hacer asado. Imagino que hubiera sido mucho más severo que yo en muchas cosas con los chicos. Le gustaban las cosas claras, sin rodeos.

- ¿Qué les dijo a sus hijos cuando empezaron a preguntar?

- Fueron tres situaciones bien distintas. A mi hija mayor, ese día, cuando volví del hospital, no supe cómo enfrentarla. Entonces le dije que su papá estaba muy mal. Que había muerto se lo dije al día siguiente. Lloró mucho. Con los otros dos fue distinto. Matías tenía 2, no hablaba. Recuerdo que esa noche, cuando volví del hospital y me fui a bañar, me esperaba en la puerta del baño y me decía «papá, papá». Agustina tenía 3, ya hablaba y estaba en la edad de preguntar todo. Le cayó la ficha cuando viajamos los cuatro a Ramallo para enterrarlo. Por suerte hoy son tres chicos felices, pudieron salir adelante.

 La placa por Riva, en Tacuarí y Avenida de Mayo, donde cayó. Foto: LA NACION / Ignacio Coló

-¿Qué le genera que hayan pasado 10 años?

- Fueron años de mucho crecimiento, mucha terapia, pude rehacer mi vida. Pero hay algo que es clave en todo este dolor: por más que mis hijos puedan tener una vida más o menos feliz nunca van a recuperar a su papá. Eran muy chiquitos y les faltó escribir mucho de su historia con él.

- ¿Y a usted?

- Para mí es revivir muchas cosas de las que incluso tal vez no me acordaba. Es un poco ir reciclándose. El golpe que nos tocó vivir no deja de ser doloroso, pero está guardado.

- ¿Quiénes son responsables del asesinato?

- Todos. Desde De la Rúa, que tenía la responsabilidad de manejar un país, hasta los funcionarios y dirigentes políticos de ese momento, que no supieron poner coto a tiempo. Los altos mandos policiales, que fueron quienes desataron la represión y, por supuesto, los que tiraron del gatillo, que no se arrepienten. Incluso están convencidos de que era la manera de que la gente no invadiera la Casa de Gobierno. Además, están todos libres.

- ¿Qué le genera que De la Rúa haya sido sobreseído?

- No sé si De la Rúa estaba o no al tanto de lo que pasaba en la Plaza. Pero es responsable, primero, de haber decretado un estado de sitio sin sentido; segundo, de haber puesto en la calle a disipar a la gente a una policía que él sabía que no estaba preparada para eso. Además, después no hizo nada para pararla. Cometió demasiados errores. Es el primer responsable de lo que pasó.

- ¿Cómo cambió su vida a partir del asesinato de Gastón?

- Muchísimo. En la vida familiar tuve que aprender a tomar algunas decisiones sola. Me volví una mujer más dura.


La Nacion




A diez años del corralito, el comienzo del fin de De la Rúa


La medida, ideada por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, restringía la extracción de dinero en efectivo de los bancos y buscaba evitar el retiro masivo de depósitos que se estaba produciendo


Miércoles 30 de noviembre de 2011

Pocas medidas económicas quedaron tan marcadas en la memoria de los argentinos. Pocas como el "corralito", la restricción impuesta por el entonces presidente Fernando de la Rúa y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, para operar con el efectivo depositado en los bancos.

El 1º de diciembre de 2001, De la Rúa firmó el decreto de necesidad y urgencia 1570, ideado por Cavallo, y que pasó a la historia con la denominación de "Corralito".

La drástica decisión fue el producto de un panorama político y económico tambaleante que reconoce un conjunto de antecedentes.

Las crisis de México, Rusia y Brasil habían dejado tambaleante a la Convertibilidad, pero De La Rúa con su promesa de mantener la convertibilidad ganó las elecciones de 1999.

El radical asumió la Presidencia con un déficit fiscal de unos 10.000 millones de dólares anuales y su primer ministro de Economía, José Luis Machinea, acordó en diciembre del 2000 con el FMI y bancos internacionales un plan de ayuda denominado "Blindaje" por 40 mil millones de dólares, que pretendía dar certeza sobre la capacidad de pago de la Argentina. Ese programa no trajo los resultados esperados y la salida de capitales se acentuó durante las semanas subsiguientes.


El anuncio desató la ira de miles de ahorristas.  Foto: Archivo
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El anuncio desató la ira de miles de ahorristas.  Foto: Archivo

El anuncio desató la ira de miles de ahorristas.  Foto: Archivo

Machinea renunció en marzo de 2001. En su lugar fue nombrado Ricardo López Murphy, que apenas 10 días después de asumir lanzó un plan de ajuste en los gastos fiscales. Esa medida desató la reacción de sectores, especialmente universitarios, que concluyó con su dimisión. En ese escenario de volatilidad, De la Rúa llamó a Cavallo, con la esperanza de que el creador de la convertibilidad fuera capaz de encarrilarla.

Cavallo intentó implementar una canasta de monedas -en la que pretendía incluir al euro- para salir de la convertibilidad y que el peso ganara competitividad. La medida tampoco tuvo la eficacia esperada.

En junio de 2001 se lanzó el denominado "megacanje", que involucró un swap de títulos públicos por unos 29.500 millones de dólares, operación que fue comandada por el entonces secretario de Finanzas, Daniel Marx. En julio se apruebó la "Ley de Déficit cero" que pretendía equiparar los ingresos con los gastos del Estado y se recortó el 13 por ciento a las jubilaciones.

Durante esos meses nacen las cuasimonedas -la primera fue el "Patacón" emitida por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires-. Llegaron a coexistir 13 submonedas locales.

La fuga de capitales continuaba y en octubre el FMI niega un nuevo programa de apoyo a la Argentina.

El desempleo llegó en octubre de 2001 al 18% y la pobreza al 38,3%.



El 1 de diciembre de 2001, a través del decreto 1570/2001, se lanzó una serie de restricciones a la extracción de dinero en efectivo: sólo se podían retirar 250 pesos por semana en efectivo y se prometía el libre uso del dinero acreditado en las cuentas sólo a través de transferencias bancarias y electrónicas.

A los pocos días, Cavallo anunció un acuerdo con las empresas que instalan los dispositivos posnet -sistema que permitía los pagos con las tarjetas- para nutrir a los comercios de los aparatos que le permitieran continuar con sus ventas; iniciativa que fracasó. El golpe final a la convertibilidad se la dio la sanción de la ley de emergencia económica que se sancionó el 6 de enero de 2002.

Tras el "corralito" se le sumó "corralón" cuando el presidente Eduardo Duhalde con Jorge Remes Lenicov como ministro de Economía, congelaron los depósitos en plazo fijos y cajas de ahorros en pesos y en dólares.

Previamente la devaluación había llevado la cotización del dólar "oficial" de 1 a 1,40 peso.

La Nación






Tras ser sobreseído, De la Rúa dijo que "se demostró que no hubo orden de reprimir"
Añadió que lo ocurrido en 2001 le causa un "dolor" que lo acompañará "siempre"; estaba procesado por el asesinato de cinco jóvenes antes de la caída de su gobierno

Viernes 4 de junio de 2010


Fernando De la Rúa fue sobreseído en la causa por la muerte de cinco personas durante las manifestaciones previas a la caída de su gobierno en diciembre de 2001.


La decisión del juez federal Claudio Bonadío se conoció esta mañana. El ex presidente ya había sido sobreseído el año último, pero la Cámara Federal había revocado aquel primer beneficio y ordenado nuevas medidas de prueba.


Tras cumplir con esa indicación del tribunal, el magistrado concluyó que correspondía sobreseer a De la Rúa.


El ex mandatario no tardó en salir a celebrar el fallo, aunque aclaró que el "dolor" por las muertes ocurridas antes de la caída de su gobierno lo acompañará "siempre".


"Está cabalmente demostrado que no tuve participación en los episodios y que no hubo del gobierno ninguna orden de represión ni de excesos", aseguró De la Rúa en declaraciones a radio Del Plata poco después de conocido el fallo que lo benefició.


El ex presidente había sido procesado por Bonadío en 2007 por cinco homicidios culposos y 234 heridos, pero la Cámara Federal revocó ese procesamiento y ordenó avanzar en la investigación que continuó hasta el sobreseimiento. No obstante, el tribunal dejó sin efecto ese criterio y estableció nuevas directivas para encaminar la pesquisa.


Los hechos por los que hoy se sobreseyó a De la Rúa, cuando la represión policial provocó la muerte de los manifestantes Alberto Márquez, Gastón Riva, Diego Lamagna, Carlos "Petete" Almirón y Gustavo Benedetto, en zonas aledañas a la Plaza de Mayo, el Congreso y el Obelisco. 


La Nación




De la Rúa deberá volver a declarar ante la Justicia por las muertes de 2001
El ex presidente había sido sobreseído, pero la Cámara Federal revocó ese fallo; el juez Bonadío también indagará a varios ex funcionarios de la Alianza

Jueves 24 de setiembre de 2009

Fernndo De la Rúa volverá dentro de dos semanas a los tribunales de Cómodoro Py. El juez federal Claudio Bonadio lo citó para que amplíe su declaración indagatoria en la causa por las muertes ocurridas tras la represión policial de diciembre de 2001 pocas horas antes de la caída de su gobierno.

El ex presidente había sido sobreseído, pero a principios del mes pasado esa decisión fue revisada y revocada por la Cámara Federal, que ordenó volver a investigarlo.

La citación fue confirmada a lanacion.com por fuentes judiciales que añadieron que el llamado también alcanza al ex secretario de Seguridad Interior del gobierno de la Alianza, Enrique Mathov. Este último deberá comparecer ante el juez el 9 de octubre.

Bonadío también llamó a declarar, aunque en calidad de testigos, al ex viceministro del interior, Lautaro García Batallán, quien deberá comparecer el 5 de octubre y al ex titular de la Secretaría de Inteligencia, Carlos Becerra, quien fue convocado para el 13 del mismo mes.

El 8 de septiembre pasado la Cámara Federal revocó el sobreseimiento de De la Rúa, que había dispuesto Bonadío, y ordenó profundizar la pesquisa fundamentalmente en torno a una supuesta reunión en la que se habría abordado, con legisladores de otros partidos políticos, el tema de los hechos de violencia que estaban ocurriendo fundamentalemte en la Plaza de Mayo y sus alrededores.

De la Rúa fue procesado por Bonadío en 2007, por cinco homicidios culposos y 234 heridos pero la Cámara Federal revocó ese procesamiento y ordenó avanzar en la investigación que continuó hasta el sobreseimiento. No obstante, el tribunal dejó sin efecto ese criterio y estableció nuevas directivas para encaminar la pesquisa.

En aquel fallo, los camaristas Martín Irurzun y Horacio Cattani determinaron que la investigación no estaba agotada porque varias de las medidas que la Cámara había ordenado en 2008 no habían sido tomadas por el juez y porque la forma elegida para profundizar la investigación no fue la adecuada.

Los hechos juzgados ocurrieron en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 cuando la represión policial provocó la muerte de los manifestantes Alberto Márquez, Gastón Riva, Diego Lamagna, Carlos "Petete" Almirón y Gustavo Benedetto, en zonas aledañas a la Plaza de Mayo, el Congreso y el Obelisco

La Nación

Gobierno de De La Rúa: Pago de Coimas al Senado Argentino

Coimas en el Senado: suspendieron el inicio del juicio a De la Rúa

El Tribunal Oral Federal N° 3 suspendió sin fecha el comienzo del debate, que iba a comenzar mañana

Por Hernán Cappiello

Lunes 21 de noviembre de 2011


El tribunal a cargo del proceso contra el ex presidente Fernando de la Rúa, algunos de sus ministros y ex senadores peronistas por el supuesto pago de sobornos para aprobar una ley laboral en 2001, decidió suspender el inicio del juicio oral que estaba previsto para mañana, ante un conflicto entre los defensores de uno de los acusados.

El Tribunal Oral Federal N° 3 decidió enviar el asunto a la Corte Suprema de Justicia para que resuelva el problema.

El inconveniente se produjo porque Mario Pontaquarto, el arrepentido que confesó haber pagado sobornos y que será juzgado, tiene dos defensores: uno particular para responder a los cargos por cohecho y otro público, para defenderse de una imputación por no rendir unos viaticos cuando fue empleado del senado.

El defensor particular apeló que fuera juzgado por ambas acusaciones en el mismo juicio, pero la defensoría pública se opuso y ahora el asunto deberá ser resuelto por un tribunal superior, pero mientras tanto el inicio del juicio quedó suspendido sin fecha de inicio.

La Nacion

De la Rúa adelantó que no apelará el fallo
El ex presidente sostuvo que no presentará recursos contra la decisión que confirmó su procesamiento; ello podría acelerar la realización del juicio oral por coimas en el Senado

Jueves 6 de agosto de 2009

Dos días después de conocido el fallo que confirmó el procesamiento de Fernando De la Rúa en la causa de las coimas en el Senado, el ex presidente adelantó hoy que no apelará la medida.

La decisión de De la Rúa acorta los tiempos para la realización del juicio oral. Tras el fallo de la Cámara, el juez federal, Daniel Rafecas, que lo había procesado por cohecho activo agravado, dio por cerrada la investigación y corrió vista a las querellas. En los próximos días se dispondrá la elevación a juicio, un trámite que demandaría entre 45 y 60 días.

Uno de los abogados de De la Rúa, Jorge Kirszenbaum, confirmó la decisión, en diálogo con lanacion.com, y alegó que irán "directo al juicio oral" y que allí probarán que "no existe ninguna causal objetiva de imputación" dado que no se probó que la existencia de la reunión en la Casa Rosada en la que el entonces presidente habría dado la orden de pagar las coimas para que aprobaran la ley de reforma laboral.

En ese sentido, señaló que en el fallo de la Sala I de la Cámara Federal -firmado por los jueces Eduardo Farah y Martín Irurzun- "uno de los jueces dice que la reunión en la Casa de Gobierno no existió. Irurzun sostiene su postura tradicional, que no sabe si existió. No existe ninguna causal objetiva de imputación", relató.

Por ello, afirmó que irán "directo al juicio". "Con el fallo de la Cámara estamos tranquilos", añadió.

En un voto de más de 90 páginas, el camarista Farah rebatió los argumentos de la defensa de De la Rúa que apuntaban a desacreditar la existencia de la reunión en la Casa Rosada, pero señaló que "el cónclave se encuentra aún en el ámbito de lo probable".

El camarista aclaró, de todos modos, que la reunión no debía ser analizada en forma aislada y que había otros indicios que confirmaban la intervención de De la Rúa en la maniobra.

En un voto mucho más breve, Irurzun mantuvo que no había pruebas de la reunión, pero que ello no implicaba que De la Rúa hubiese ignorado las negociaciones que culminaron con el pago de las coimas.

La Nacion

Escándalos históricos

Viernes 12 de diciembre de 2008
El "diputrucho"

En 1993, un "diputrucho" le permitió al peronismo alcanzar el quórum, que la oposición le negaba, y habilitó el debate del marco regulatorio para la privatización de Gas del Estado. Era Juan Kenan, colaborador del entonces diputado Julio Samid, que logró sentarse en una banca. Siempre se dijo que de la maniobra también participaron otros cinco asesores del PJ.
Los "senatruchos"

Cinco años después, llegaron los "senatruchos": fue la inclusión por la mayoría del PJ de Hugo Sager (Chaco) y Rubén Pruyas (Corrientes). Las bancas les correspondían a la UCR y al Partido Liberal.

El pago de coimas en el Senado

El supuesto pago de coimas en el Senado para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa es, sin duda, uno de los escándalos más grandes protagonizados por el Congreso. El incidente salió a la luz a mediados de 2000, cuando el entonces vicepresidente Carlos Alvarez divulgó en una reunión de presidentes de bloque un anónimo en el que se detallaba la maniobra. Cinco años después, el radical Mario Pontaquarto, ex secretario parlamentario, confesó haber sido el "valijero" e involucró a peronistas y radicales en el reparto de cinco millones de pesos. El caso aún está en la Justicia.
El rechazo a la banca de Saadi

Un caso parecido al de los senadores Pruyas y Sager lo protagonizó en 1996 el catamarqueño Ramón Saadi, quien pretendió ingresar al Senado por medio de un "videopliego". Se trataba de una filmación de mala calidad de una sesión en minoría en la que el peronismo de la Legislatura de Catamarca lo designaba senador nacional (todavía a los senadores los elegían las legislaturas provinciales). El caso causó un fuerte escándalo nacional y finalmente Saadi no asumió la banca porque el entonces vicepresidente de Carlos Menem, Carlos Ruckauf, se negó a tomarle juramento en el recinto.

La Nacion

Gobierno de Menem: Privatización de Gas del Estado

En 1993, un "diputrucho" le permitió al peronismo alcanzar el quórum, que la oposición le negaba, y habilitó el debate del marco regulatorio para la privatización de Gas del Estado. Era Juan Kenan, colaborador del entonces diputado Julio Samid, que logró sentarse en una banca. Siempre se dijo que de la maniobra también participaron otros cinco asesores del PJ. (La Nacion)

Escándalos históricos

Viernes 12 de diciembre de 2008

El "diputrucho"

En 1993, un "diputrucho" le permitió al peronismo alcanzar el quórum, que la oposición le negaba, y habilitó el debate del marco regulatorio para la privatización de Gas del Estado. Era Juan Kenan, colaborador del entonces diputado Julio Samid, que logró sentarse en una banca. Siempre se dijo que de la maniobra también participaron otros cinco asesores del PJ.
Los "senatruchos"

Cinco años después, llegaron los "senatruchos": fue la inclusión por la mayoría del PJ de Hugo Sager (Chaco) y Rubén Pruyas (Corrientes). Las bancas les correspondían a la UCR y al Partido Liberal.
El pago de coimas en el Senado

El supuesto pago de coimas en el Senado para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa es, sin duda, uno de los escándalos más grandes protagonizados por el Congreso. El incidente salió a la luz a mediados de 2000, cuando el entonces vicepresidente Carlos Alvarez divulgó en una reunión de presidentes de bloque un anónimo en el que se detallaba la maniobra. Cinco años después, el radical Mario Pontaquarto, ex secretario parlamentario, confesó haber sido el "valijero" e involucró a peronistas y radicales en el reparto de cinco millones de pesos. El caso aún está en la Justicia.
El rechazo a la banca de Saadi

Un caso parecido al de los senadores Pruyas y Sager lo protagonizó en 1996 el catamarqueño Ramón Saadi, quien pretendió ingresar al Senado por medio de un "videopliego". Se trataba de una filmación de mala calidad de una sesión en minoría en la que el peronismo de la Legislatura de Catamarca lo designaba senador nacional (todavía a los senadores los elegían las legislaturas provinciales). El caso causó un fuerte escándalo nacional y finalmente Saadi no asumió la banca porque el entonces vicepresidente de Carlos Menem, Carlos Ruckauf, se negó a tomarle juramento en el recinto.

La Nacion