La insólita conducta de los políticos en Twitter
Los argentinos dejan su sello en la red
Domingo 6 de junio de 2010
Laura Capriata
LA NACION
Los políticos argentinos dicen en Twitter lo que no siempre se animan a decir en público o, al menos, de la forma en que lo dirían en público. Pelean con sus adversarios, descalifican y hasta insultan a sus críticos, blanquean sus pensamientos y revelan detalles de su vida personal.
A diferencia de EE.UU. y de Europa, donde esta red de información instantánea, que permite emitir mensajes de no más de 140 caracteres, se usa principalmente para publicitar a candidatos, difundir propuestas y comunicarse directamente con la sociedad, en nuestro país el nuevo chiche digital asimiló la personalidad de la dirigencia local y adoptó un perfil distinto.
"Vos creés que los insultos te hacen importante? Naaaa. Te hacen grosera e ignorante. Que te mejores", escribió esta semana a uno de sus críticos el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, un twittero full time que no repara en modales. Si las declaraciones de Fernández "en vivo y en directo" ya provocan polémica, mucho más sus tweets (o mensajes enviados a través de Twitter), donde discute por igual con políticos opositores o detractores de a pie (ver aparte).
Ante la ausencia total de Néstor y Cristina Kirchner en el universo Twittero, unos pocos kirchneristas acompañan al jefe de Gabinete en su cruzada digital.
Entre los usuarios surgidos de las nuevas generaciones, el diputado kirchnerista Juan Cabandié prefirió usar el sentido del humor para cuestionar al nuevo abogado de la dueña de Clarín. "El ex juez progre Gabriel Cavallo está más quebrado que un RapiPollo", subió a la red.
Pero Osvaldo Nemirovsci, el funcionario K designado para implementar la TV digital en el país, no se queda atrás. "Fiesta de Perfil. De la Rúa con 31 muertos en su gobierno entrega premio a la Libertad de Expresión..! Y los malos somos los K. Por Dio (Sic)...!" twitteó sobre las premiaciones de la editorial de Jorge Fontevecchia.
Sin embargo otros radicales se llevaron la peor parte. "Tonto y Retonto: Gerardo Morales y Ernesto Sanz", escribió últimamente Nemirovsci sobre el titular del bloque de senadores radicales y el presidente de ese partido.
Dirigentes Twitteros
Los integrantes de Pro son fanáticos Twitteros, desde Mauricio Macri hasta el último de sus funcionarios, que no pierden oportunidad de pelearse con el gobierno nacional y acusarlo de sus desventuras.
Menos pasional que sus funcionarios, el jefe de gobierno aprovechó la Red para colgar la carta donde Cristina Kirchner anunció que no iría a la gala del Colón y la recusación al juez Norberto Oyarbide por las escuchas telefónicas.
Pero Macri no es un enamorado de Twitter. Apenas mandó media docena de mensajes desde los festejos del 25 de Mayo, y casi todos impersonales. En cambio sus diputadas estrella, Gabriela Michetti y Paula Bertol, no dan un paso sin contarlo en la Red.
"Guillermo Yanco me regaló caramelos Mu-Mu por mi cumpleaños! No se puede creer lo ricos que son! Cuántos recuerdos de mi infancia en Laprida", escribió esta semana Michetti.
Fanática y trasnochada, el 30 de mayo, entre las 3 y las 4 de la mañana, intercambió 28 tweets o mensajes con un usuario que le pidió explicaciones varias, desde su postura sobre el matrimonio gay hasta la presencia de Ricardo Fort en el Colón. "Su madre pertenece a la Asociación de Amigos del Teatro y tenía entradas que evidentemente dio a su hijo", justificó sobre la presencia del chocolatero mediático en las primeras filas.
Bertol también usa Twitter para confidencias. "Dolor fuerte de garganta y cuerpo: típico síntomas de cambios de clima. Propóleo y películas en la cama. Retomo lecturas inconclusas", escribió.
Con menos sentimiento que las chicas Pro, varios políticos que adoptaron Twitter lo usan como una simple cartelera de sus actividades y declaraciones del día. Los casos más paradigmáticos son el vicepresidente Julio Cobos, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ex presidente Eduardo Duhalde.
Felipe Solá tampoco le da un uso muy distinto, pero tiene un toque personal insospechado. Todos los días da las buenas noches antes de desconectarse. "Me voy a TN, cruzamos opiniones mañana por acá, al resto, buenas noches", escribió, por ejemplo.
Político 2.0 desde el principio, Francisco de Narváez debe ser el que más dinero gasta en tecnología y en recursos humanos para aprovechar al máximo estas herramientas. Además de contar sus actividades de campaña permanente, fue uno de los primeros en sorprender con definiciones políticas vía Twitter, cuando elogió a Carlos Reutemann y no descartó que pueda ser candidato en 2011.
Una infidencia a la que sólo tuvieron acceso sus más de 22.000 seguidores y el resto de la Red, donde todos ven los mensajes de todos.
Muchos eligen la nueva plataforma a modo de tribuna política e incluyen descalificativos e ironías contra quienes no comparten sus mismas ideas.
"Ministra de Economía de España: el impuesto a los ricos solo durará unos años. ¿El impuesto a los pobres será eterno?", twitteó hace unos días el embajador en Washington, Héctor Timerman, al fustigar la política europea de ajuste por la crisis.
"Si conocen a De Narváez podrían preguntarle cuándo va a revelar el plan que anunció en las elecciones de 2009", ironizó.
La Nación
Los políticos argentinos dicen en Twitter lo que no siempre se animan a decir en público o, al menos, de la forma en que lo dirían en público. Pelean con sus adversarios, descalifican y hasta insultan a sus críticos, blanquean sus pensamientos y revelan detalles de su vida personal.
A diferencia de EE.UU. y de Europa, donde esta red de información instantánea, que permite emitir mensajes de no más de 140 caracteres, se usa principalmente para publicitar a candidatos, difundir propuestas y comunicarse directamente con la sociedad, en nuestro país el nuevo chiche digital asimiló la personalidad de la dirigencia local y adoptó un perfil distinto.
"Vos creés que los insultos te hacen importante? Naaaa. Te hacen grosera e ignorante. Que te mejores", escribió esta semana a uno de sus críticos el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, un twittero full time que no repara en modales. Si las declaraciones de Fernández "en vivo y en directo" ya provocan polémica, mucho más sus tweets (o mensajes enviados a través de Twitter), donde discute por igual con políticos opositores o detractores de a pie (ver aparte).
Ante la ausencia total de Néstor y Cristina Kirchner en el universo Twittero, unos pocos kirchneristas acompañan al jefe de Gabinete en su cruzada digital.
Entre los usuarios surgidos de las nuevas generaciones, el diputado kirchnerista Juan Cabandié prefirió usar el sentido del humor para cuestionar al nuevo abogado de la dueña de Clarín. "El ex juez progre Gabriel Cavallo está más quebrado que un RapiPollo", subió a la red.
Pero Osvaldo Nemirovsci, el funcionario K designado para implementar la TV digital en el país, no se queda atrás. "Fiesta de Perfil. De la Rúa con 31 muertos en su gobierno entrega premio a la Libertad de Expresión..! Y los malos somos los K. Por Dio (Sic)...!" twitteó sobre las premiaciones de la editorial de Jorge Fontevecchia.
Sin embargo otros radicales se llevaron la peor parte. "Tonto y Retonto: Gerardo Morales y Ernesto Sanz", escribió últimamente Nemirovsci sobre el titular del bloque de senadores radicales y el presidente de ese partido.
Dirigentes Twitteros
Los integrantes de Pro son fanáticos Twitteros, desde Mauricio Macri hasta el último de sus funcionarios, que no pierden oportunidad de pelearse con el gobierno nacional y acusarlo de sus desventuras.
Menos pasional que sus funcionarios, el jefe de gobierno aprovechó la Red para colgar la carta donde Cristina Kirchner anunció que no iría a la gala del Colón y la recusación al juez Norberto Oyarbide por las escuchas telefónicas.
Pero Macri no es un enamorado de Twitter. Apenas mandó media docena de mensajes desde los festejos del 25 de Mayo, y casi todos impersonales. En cambio sus diputadas estrella, Gabriela Michetti y Paula Bertol, no dan un paso sin contarlo en la Red.
"Guillermo Yanco me regaló caramelos Mu-Mu por mi cumpleaños! No se puede creer lo ricos que son! Cuántos recuerdos de mi infancia en Laprida", escribió esta semana Michetti.
Fanática y trasnochada, el 30 de mayo, entre las 3 y las 4 de la mañana, intercambió 28 tweets o mensajes con un usuario que le pidió explicaciones varias, desde su postura sobre el matrimonio gay hasta la presencia de Ricardo Fort en el Colón. "Su madre pertenece a la Asociación de Amigos del Teatro y tenía entradas que evidentemente dio a su hijo", justificó sobre la presencia del chocolatero mediático en las primeras filas.
Bertol también usa Twitter para confidencias. "Dolor fuerte de garganta y cuerpo: típico síntomas de cambios de clima. Propóleo y películas en la cama. Retomo lecturas inconclusas", escribió.
Con menos sentimiento que las chicas Pro, varios políticos que adoptaron Twitter lo usan como una simple cartelera de sus actividades y declaraciones del día. Los casos más paradigmáticos son el vicepresidente Julio Cobos, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ex presidente Eduardo Duhalde.
Felipe Solá tampoco le da un uso muy distinto, pero tiene un toque personal insospechado. Todos los días da las buenas noches antes de desconectarse. "Me voy a TN, cruzamos opiniones mañana por acá, al resto, buenas noches", escribió, por ejemplo.
Político 2.0 desde el principio, Francisco de Narváez debe ser el que más dinero gasta en tecnología y en recursos humanos para aprovechar al máximo estas herramientas. Además de contar sus actividades de campaña permanente, fue uno de los primeros en sorprender con definiciones políticas vía Twitter, cuando elogió a Carlos Reutemann y no descartó que pueda ser candidato en 2011.
Una infidencia a la que sólo tuvieron acceso sus más de 22.000 seguidores y el resto de la Red, donde todos ven los mensajes de todos.
Muchos eligen la nueva plataforma a modo de tribuna política e incluyen descalificativos e ironías contra quienes no comparten sus mismas ideas.
"Ministra de Economía de España: el impuesto a los ricos solo durará unos años. ¿El impuesto a los pobres será eterno?", twitteó hace unos días el embajador en Washington, Héctor Timerman, al fustigar la política europea de ajuste por la crisis.
"Si conocen a De Narváez podrían preguntarle cuándo va a revelar el plan que anunció en las elecciones de 2009", ironizó.
La Nación
Gobierno de Kirchner: Políticas del ex presidente
Otra batalla que está ganando Kirchner
Por Luis Majul
Especial para lanacion.com
Miércoles 2 de junio de 2010
Néstor Kirchner no sólo está ganando la batalla para hacer creer a mucha gente que es invencible. También está ganando otra pelea crucial: la del uso de la palabra y el sentido que se le da a lo que se dice o escribe. Por supuesto, ni una ni otra cosa son verdades irrefutables: sólo percepciones de la realidad. Sin embargo, genera euforia entre los kirchneristas e impotencia y decepción entre los que no lo son. Y, además, desnuda la ineficacia de la oposición para fijar su propia agenda del lenguaje. (Y también la incapacidad de la misma oposición para ejecutar la acción que corresponde a ese lenguaje).
De tanto repetirlo, el kirchnerismo se ha apropiado, entre otros, de los siguientes términos: "funcional a la derecha", "el monopolio", "corporación mediática", "gorila", "partido judicial", "partido del ajuste" y "vende patria". También de los vaticinios políticos ("Lo que puede venir es peor de lo que hay"). Pero, además, se ha adueñado de otras falsas ideas, un poco más complejas, y cuyas consecuencias son más graves. La más extendida se podría resumir así: "En todos los gobiernos hay un poco de corrupción y en este también. Son errores del sistema. Es más importante la lucha contra los grupos concentrados y las cien familias que siempre mandaron en la Argentina que denunciar los casos de corrupción en los que se monta la derecha para tirar pálidas y aceitar la máquina de impedir".
Por supuesto, con cada uno de esos términos que los comunicadores oficiales usan para descalificar se podrían explicar las conductas del propio kirchnerismo.
El clientelismo, la corrupción, la persecución a políticos, empresarios, sindicalistas y periodistas no kirchneristas que ejerce esta administración son prácticas típicas de la derecha autoritaria. Desde este punto de vista, no cabe ninguna duda de que los que apoyan a Kirchner y a la presidenta Cristina Fernández sin denunciar sus errores de gestión o los delitos que se cometen bajo su protección política, son "funcionales a la derecha".
De la misma manera, nadie se escandalizaría con la afirmación de que, a esta altura, hay una suerte de "corporación mediática" oficial y paraoficial cuya misión fundamental es descalificar y destruir todo lo que no sea K y defender y profundizar "el modelo" impulsado "por el mejor gobierno de toda la historia de la Argentina".
A su vez, al supuesto "partido judicial" que, según el ex presidente, "impide que la Argentina avance" le corresponde otro, formado por fiscales, jueces y camaristas que constituyen otro "partido judicial", pero de signo diferente. Es decir, "funcional al poder de turno". Se trata de magistrados que inventan causas, como el destituido Federico Faggionato Márquez, o las direccionan, como el polémico y controvertido Norberto Oyarbide, sólo por citar los dos casos más evidentes.
Así, a muchos kirchneristas fanatizados les entraría como anillo al dedo el mote de "gorila" porque todavía siguen culpando al peronismo de todos los males de la Argentina. O muchos militantes K podrían calificar a Kirchner y Fernández de "vende patrias", al pagar la deuda externa por anticipado, permitir la venta de YPF, terminar de destruir los Ferrocarriles Argentinos o haber apoyado el indulto cuando Carlos Menem lo ordenó.
Lo que cuesta entender es por qué prestigiosos periodistas que influyeron en generaciones enteras de colegas con la potente idea de que la corrupción era inherente al modelo que proponía Menem, ahora piensan que hay una corrupción mejor, más justificable o digna de ser ignorada. O por qué filósofos que llegaron a criticar los delitos de esta administración, de un día para el otro dejaron de hacerlo, a cambio de un programa en un buen canal del Estado o de unas cuantas audiencias con el ex presidente, la Presidenta o los ministros más importantes.
En ese sentido, Kirchner jugó otro partido difícil y también ganó. Utilizó su insuperable "detector de resentimientos" y sedujo a una importante cantidad de resentidos, con razón o sin ella. Resentidos contra la sostenida prepotencia de algunos directivos del Grupo Clarín. Resentidos porque no encontraron el lugar que suponen se merecen dentro del Estado, la cultura, la política y los medios de comunicación. Resentidos contra los intelectuales que no compran el paquete completo del ideario kirchnerista. Resentidos contra los periodistas que se atreven a cuestionar el discurso único del poder oficial. Todo este importante ejército de resentidos juega ahora al lado de uno de los políticos más resentidos de este país.
Pero el éxito de Kirchner no se explica sólo por la apropiación de las palabras. Se justifica también en la mística que logró transmitir al núcleo duro de sus seguidores. Y la carencia de sueños y de horizonte que se advierte en la mayoría de los líderes de la oposición.
¿Le alcanzará esa mística para esconder la verdad de los hechos y convencer a la mayoría de que se trata de un ex mandatario valiente, de alguien que necesita seguir gobernando para liberar a los argentinos del yugo de los poderosos?
Solo por dar un ejemplo: el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, al que todos los días le adjudican una nueva propiedad, no es un militante de los derechos humanos, ni un hombre con ideas progresistas, ni alguien a quien se pueda definir como un patriota del Bicentenario. Jaime fue, hasta que renunció un hombre de máxima confianza de Kirchner. Alguien que reportaba solamente a él.
La Nación
Kirchner y la última utopía
Por Fernando Laborda
Especial para lanacion.com
Miércoles 2 de junio de 2010
En los últimos días, tras los multitudinarios festejos del Bicentenario, se ha especulado con la posibilidad de que veamos un Néstor Kirchner más moderado y conciliador. Por ahora, se trata de una utopía.
La imagen positiva del ex mandatario ha experimentado una recuperación desde cuando perforó el piso del 20 por ciento, luego de la derrota electoral del 28 de junio. Sin embargo, esa mejora no es por el momento suficiente para instalar con éxito el objetivo de su reelección en 2011.
Uno de los problemas que más acosa a Kirchner se presenta en las clases medias urbanas y, en particular, en la Capital Federal, distrito donde debería alcanzar una intención de voto cercana al 25 por ciento para poder pelear la presidencia de la Nación.
No pocos dirigentes del oficialismo están convencidos de que si Kirchner y el gobierno de su esposa se mostraran más moderados y abiertos al diálogo, deberían recuperar posiciones en los sectores medios.
El problema es si Kirchner está convencido también de eso. Porque, por lo general, el ex presidente parece sentirse más cómodo en el cambio de golpes y el nivel de profundización de los enfrentamientos con los enemigos que elige hace que la crispación y el ensañamiento se retroalimenten en forma permanente.
No es inhabitual que los líderes políticos modifiquen su ideología en función de conveniencias personales o de cambios de corriente en la opinión pública. Pero es mucho más difícil que puedan modificar su personalidad y su estilo de gestión, en especial cuando vienen ejerciendo el poder durante más de dos décadas y se han acostumbrado a reciclar ese poder mediante el conflicto, como Néstor Kirchner.
Como en la fábula de la rana y el escorpión, ir en contra de la naturaleza no resultará sencillo para el ex presidente.
La Nación
Espionaje oficial y vacío opositor
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Miércoles 2 de junio de 2010
La política siempre se sitúa al borde del fracaso cuando lo que parece predominar es la violencia y la arbitrariedad. Desde la agresión que recibió ayer el dirigente agropecuario Alfredo De Angeli (y las amenazas personales denunciadas por el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi) hasta la humillación judicial de los jóvenes Noble Herrera, todo indica que los conflictos públicos se deslizan hacia primitivas y brutales resoluciones.
El gobierno de los Kirchner ha cultivado ese clima político en el que una eventual tragedia está siempre a la vuelta de la esquina.
Pero, ¿es sólo culpa de los Kirch- ner? El matrimonio gobernante se mueve, debe reconocerse, en un contexto de vacío político opositor cada vez más expuesto, a veces dramático. La oposición no logró aún integrar y poner en funcionamiento la comisión bicameral de seguimiento de los servicios de inteligencia. Han pasado casi seismeses desde la nueva composición del Congreso y ese crucial tema a y viene en interminables negociaciones. Entre tanto, el Gobierno se sirve del espionaje oficial para disciplinar a los jueces, para financiar fuerzas de choque propias y para intervenir las comunicaciones de políticos, empresarios y periodistas, entre otras tareas tan ilegales como solapadas.
El vacío político metió también en un círculo de negociaciones a la reforma del Consejo de la Magistratura, clave para dotar de independencia a la Justicia. Esas tratativas que comenzaron sólo ayer a entrever la luz de un acuerdo. Se notaban ya esas regresiones en el caminar de pies cansados de los jueces que investigan al oficialismo y en el ímpetu de magistrados más cercanos a los intereses del Gobierno.
La primera prueba la dio el juez Norberto Oyarbide cuando procesó a Mauricio Macri sin argumentos más serios que sus intuiciones, influidas por sus propias deducciones. El segundo experimento lo acaba de hacer la jueza Sandra Arroyo Salgado cuando sometió a los hijos de la directora de Clarín a una insoportable experiencia humana; ordenó que los trataran como cómplices de victimarios después de que la Justicia los considerara durante años supuestas víctimas. ¿Víctimas o victimarios?
Ni siquiera está debidamente probado que hayan sido víctimas. Es un caso único en sus características en el proceso de búsqueda de niños desaparecidos en la dictadura. Nunca antes ninguna otra persona, involucrada en esos procesos, sufrió semejante exposición pública ni tanto maltrato. Tal excepcionalidad se da en un momento de indisimulada furia oficial contra el diario que dirige la madre de los jóvenes Noble Herrera.
El manejo de Moreno
De Angeli denunció ayer que fue golpeado y ultrajado públicamente en Azul por una banda de sindicalistas que presuntamente responde a Guillermo Moreno. A Buzzi le dejaron carteles en su casa desvalijada de Rosario para que se callara la boca. Ayer mismo se comprobó que los violentos escraches en la última Feria del Libro fueron protagonizados por dos empleados del Indec, que maneja discrecionalmente el propio Moreno. Este es el mismo que apretó a los supermercados para que dejaran de comprar alimentos importados y el mismo que destruyó el prestigio de los organismos de control sanitario. Los mandó a éstos a que frenaran las autorizaciones para el ingreso de esos alimentos.
Ni los jueces ni las fuerzas de choque ni los seguimientos serían posibles con servicios de inteligencia dedicados a sus menesteres y no a resolver los intereses políticos de los gobernantes. Un sector de la oposición reclama la presidencia de la comisión bicameral, que deberá ejercerla la Cámara de Diputados, mientras otro sector amenaza con sacarle al oficialismo esa presidencia si la comisión no es convocada perentoriamente. Esa comisión debe controlar el funcionamiento del espionaje oficial, sobre todo de la ex SIDE. Un oficialista presidiendo esa comisión sería una concesión demasiado grande para el Gobierno. ¿El oficialismo controlará lo que hace el propio oficialismo en territorios tan turbios como los servicios de inteligencia? Así están las cosas.
La reforma del Consejo de la Magistratura, promovida por la oposición, tropezó hasta ayer con el obstáculo de la centroizquierda que lidera Pino Solanas en Diputados. Lentamente, comenzó ayer una etapa cercana al acuerdo. La centroizquierda no quería que un miembro de la Corte presida el Consejo, que debe administrar los recursos financieros de la Justicia. El resto de la oposición se abroquelaba en la defensa de la presencia de un juez supremo en la presidencia del Consejo.
El proyecto opositor entraría la semana próxima, a suerte y verdad, en el recinto de Diputados. Una derrota de la reforma opositora dejaría a la corriente de Solanas definitivamente al lado del Gobierno en las cuestiones más cruciales para la administración kirchnerista. Con el control oficialista del Consejo de la Magistratura, seguirían floreciendo jueces tan arbitrarios como Oyarbide o Arroyo Salgado.
El vacío político opositor no está sólo en el Congreso. El panradicalismo está inmerso en la interna cardinal del radicalismo en la provincia de Buenos Aires, donde habrá elecciones partidarias el próximo domingo. El aparato que controlan Leopoldo Moreau y Federico Storani le entregó a Ricardo Alfonsín el padrón definitivo, y supuestamente depurado por la Justicia, sólo en la noche del lunes último, cinco días antes de los comicios. Hasta ayer, la lista de Alfonsín había recibido sólo una información parcial de los lugares de votación y de la cantidad de mesas en las que se votará. ¿Cuántos fiscales se necesitarán? ¿Dónde irán? El aparato zigzaguea hasta el final con sus pequeños ardides.
El peronismo disidente no está mejor. Macri, que no es peronista ni disidente, decidió seguir haciendo la suya con total indiferencia hacia todo lo demás, sea político o institucional. Francisco de Narváez promociona su improbable candidatura presidencial o respalda la inexistente de Carlos Reutemann; todo sea para provocar el fastidio de Macri, que le teme sólo a Reutemann. Eduardo Duhalde, viejo tejedor de alianzas, se replegó ahora en su propia postulación. Y Felipe Solá no ha cesado en la faena de elogiar su personal proyecto presidencial. "¿Qué esperan Macri y De Narváez para acordar? Eso cambiaría radicalmente el clima político", deslizó un importante legislador oficialista.
Pero los opositores parecen demasiado preocupados por los víveres y la logística, mientras el ejército kirchnerista avanza decidido sobre espacios políticos, judiciales y sociales. El kirchnerismo se lleva valores importantes por delante, es cierto, pero la culpa no es sólo de los que mandan; también es responsabilidad de sus opositores, que tienen la obligación política y electoral de equilibrar el campo de juego y la inestable relación de fuerzas.
La Nación
Por Luis Majul
Especial para lanacion.com
Miércoles 2 de junio de 2010
Néstor Kirchner no sólo está ganando la batalla para hacer creer a mucha gente que es invencible. También está ganando otra pelea crucial: la del uso de la palabra y el sentido que se le da a lo que se dice o escribe. Por supuesto, ni una ni otra cosa son verdades irrefutables: sólo percepciones de la realidad. Sin embargo, genera euforia entre los kirchneristas e impotencia y decepción entre los que no lo son. Y, además, desnuda la ineficacia de la oposición para fijar su propia agenda del lenguaje. (Y también la incapacidad de la misma oposición para ejecutar la acción que corresponde a ese lenguaje).
De tanto repetirlo, el kirchnerismo se ha apropiado, entre otros, de los siguientes términos: "funcional a la derecha", "el monopolio", "corporación mediática", "gorila", "partido judicial", "partido del ajuste" y "vende patria". También de los vaticinios políticos ("Lo que puede venir es peor de lo que hay"). Pero, además, se ha adueñado de otras falsas ideas, un poco más complejas, y cuyas consecuencias son más graves. La más extendida se podría resumir así: "En todos los gobiernos hay un poco de corrupción y en este también. Son errores del sistema. Es más importante la lucha contra los grupos concentrados y las cien familias que siempre mandaron en la Argentina que denunciar los casos de corrupción en los que se monta la derecha para tirar pálidas y aceitar la máquina de impedir".
Por supuesto, con cada uno de esos términos que los comunicadores oficiales usan para descalificar se podrían explicar las conductas del propio kirchnerismo.
El clientelismo, la corrupción, la persecución a políticos, empresarios, sindicalistas y periodistas no kirchneristas que ejerce esta administración son prácticas típicas de la derecha autoritaria. Desde este punto de vista, no cabe ninguna duda de que los que apoyan a Kirchner y a la presidenta Cristina Fernández sin denunciar sus errores de gestión o los delitos que se cometen bajo su protección política, son "funcionales a la derecha".
De la misma manera, nadie se escandalizaría con la afirmación de que, a esta altura, hay una suerte de "corporación mediática" oficial y paraoficial cuya misión fundamental es descalificar y destruir todo lo que no sea K y defender y profundizar "el modelo" impulsado "por el mejor gobierno de toda la historia de la Argentina".
A su vez, al supuesto "partido judicial" que, según el ex presidente, "impide que la Argentina avance" le corresponde otro, formado por fiscales, jueces y camaristas que constituyen otro "partido judicial", pero de signo diferente. Es decir, "funcional al poder de turno". Se trata de magistrados que inventan causas, como el destituido Federico Faggionato Márquez, o las direccionan, como el polémico y controvertido Norberto Oyarbide, sólo por citar los dos casos más evidentes.
Así, a muchos kirchneristas fanatizados les entraría como anillo al dedo el mote de "gorila" porque todavía siguen culpando al peronismo de todos los males de la Argentina. O muchos militantes K podrían calificar a Kirchner y Fernández de "vende patrias", al pagar la deuda externa por anticipado, permitir la venta de YPF, terminar de destruir los Ferrocarriles Argentinos o haber apoyado el indulto cuando Carlos Menem lo ordenó.
Lo que cuesta entender es por qué prestigiosos periodistas que influyeron en generaciones enteras de colegas con la potente idea de que la corrupción era inherente al modelo que proponía Menem, ahora piensan que hay una corrupción mejor, más justificable o digna de ser ignorada. O por qué filósofos que llegaron a criticar los delitos de esta administración, de un día para el otro dejaron de hacerlo, a cambio de un programa en un buen canal del Estado o de unas cuantas audiencias con el ex presidente, la Presidenta o los ministros más importantes.
En ese sentido, Kirchner jugó otro partido difícil y también ganó. Utilizó su insuperable "detector de resentimientos" y sedujo a una importante cantidad de resentidos, con razón o sin ella. Resentidos contra la sostenida prepotencia de algunos directivos del Grupo Clarín. Resentidos porque no encontraron el lugar que suponen se merecen dentro del Estado, la cultura, la política y los medios de comunicación. Resentidos contra los intelectuales que no compran el paquete completo del ideario kirchnerista. Resentidos contra los periodistas que se atreven a cuestionar el discurso único del poder oficial. Todo este importante ejército de resentidos juega ahora al lado de uno de los políticos más resentidos de este país.
Pero el éxito de Kirchner no se explica sólo por la apropiación de las palabras. Se justifica también en la mística que logró transmitir al núcleo duro de sus seguidores. Y la carencia de sueños y de horizonte que se advierte en la mayoría de los líderes de la oposición.
¿Le alcanzará esa mística para esconder la verdad de los hechos y convencer a la mayoría de que se trata de un ex mandatario valiente, de alguien que necesita seguir gobernando para liberar a los argentinos del yugo de los poderosos?
Solo por dar un ejemplo: el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, al que todos los días le adjudican una nueva propiedad, no es un militante de los derechos humanos, ni un hombre con ideas progresistas, ni alguien a quien se pueda definir como un patriota del Bicentenario. Jaime fue, hasta que renunció un hombre de máxima confianza de Kirchner. Alguien que reportaba solamente a él.
La Nación
Kirchner y la última utopía
Por Fernando Laborda
Especial para lanacion.com
Miércoles 2 de junio de 2010
En los últimos días, tras los multitudinarios festejos del Bicentenario, se ha especulado con la posibilidad de que veamos un Néstor Kirchner más moderado y conciliador. Por ahora, se trata de una utopía.
La imagen positiva del ex mandatario ha experimentado una recuperación desde cuando perforó el piso del 20 por ciento, luego de la derrota electoral del 28 de junio. Sin embargo, esa mejora no es por el momento suficiente para instalar con éxito el objetivo de su reelección en 2011.
Uno de los problemas que más acosa a Kirchner se presenta en las clases medias urbanas y, en particular, en la Capital Federal, distrito donde debería alcanzar una intención de voto cercana al 25 por ciento para poder pelear la presidencia de la Nación.
No pocos dirigentes del oficialismo están convencidos de que si Kirchner y el gobierno de su esposa se mostraran más moderados y abiertos al diálogo, deberían recuperar posiciones en los sectores medios.
El problema es si Kirchner está convencido también de eso. Porque, por lo general, el ex presidente parece sentirse más cómodo en el cambio de golpes y el nivel de profundización de los enfrentamientos con los enemigos que elige hace que la crispación y el ensañamiento se retroalimenten en forma permanente.
No es inhabitual que los líderes políticos modifiquen su ideología en función de conveniencias personales o de cambios de corriente en la opinión pública. Pero es mucho más difícil que puedan modificar su personalidad y su estilo de gestión, en especial cuando vienen ejerciendo el poder durante más de dos décadas y se han acostumbrado a reciclar ese poder mediante el conflicto, como Néstor Kirchner.
Como en la fábula de la rana y el escorpión, ir en contra de la naturaleza no resultará sencillo para el ex presidente.
La Nación
Espionaje oficial y vacío opositor
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Miércoles 2 de junio de 2010
La política siempre se sitúa al borde del fracaso cuando lo que parece predominar es la violencia y la arbitrariedad. Desde la agresión que recibió ayer el dirigente agropecuario Alfredo De Angeli (y las amenazas personales denunciadas por el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi) hasta la humillación judicial de los jóvenes Noble Herrera, todo indica que los conflictos públicos se deslizan hacia primitivas y brutales resoluciones.
El gobierno de los Kirchner ha cultivado ese clima político en el que una eventual tragedia está siempre a la vuelta de la esquina.
Pero, ¿es sólo culpa de los Kirch- ner? El matrimonio gobernante se mueve, debe reconocerse, en un contexto de vacío político opositor cada vez más expuesto, a veces dramático. La oposición no logró aún integrar y poner en funcionamiento la comisión bicameral de seguimiento de los servicios de inteligencia. Han pasado casi seismeses desde la nueva composición del Congreso y ese crucial tema a y viene en interminables negociaciones. Entre tanto, el Gobierno se sirve del espionaje oficial para disciplinar a los jueces, para financiar fuerzas de choque propias y para intervenir las comunicaciones de políticos, empresarios y periodistas, entre otras tareas tan ilegales como solapadas.
El vacío político metió también en un círculo de negociaciones a la reforma del Consejo de la Magistratura, clave para dotar de independencia a la Justicia. Esas tratativas que comenzaron sólo ayer a entrever la luz de un acuerdo. Se notaban ya esas regresiones en el caminar de pies cansados de los jueces que investigan al oficialismo y en el ímpetu de magistrados más cercanos a los intereses del Gobierno.
La primera prueba la dio el juez Norberto Oyarbide cuando procesó a Mauricio Macri sin argumentos más serios que sus intuiciones, influidas por sus propias deducciones. El segundo experimento lo acaba de hacer la jueza Sandra Arroyo Salgado cuando sometió a los hijos de la directora de Clarín a una insoportable experiencia humana; ordenó que los trataran como cómplices de victimarios después de que la Justicia los considerara durante años supuestas víctimas. ¿Víctimas o victimarios?
Ni siquiera está debidamente probado que hayan sido víctimas. Es un caso único en sus características en el proceso de búsqueda de niños desaparecidos en la dictadura. Nunca antes ninguna otra persona, involucrada en esos procesos, sufrió semejante exposición pública ni tanto maltrato. Tal excepcionalidad se da en un momento de indisimulada furia oficial contra el diario que dirige la madre de los jóvenes Noble Herrera.
El manejo de Moreno
De Angeli denunció ayer que fue golpeado y ultrajado públicamente en Azul por una banda de sindicalistas que presuntamente responde a Guillermo Moreno. A Buzzi le dejaron carteles en su casa desvalijada de Rosario para que se callara la boca. Ayer mismo se comprobó que los violentos escraches en la última Feria del Libro fueron protagonizados por dos empleados del Indec, que maneja discrecionalmente el propio Moreno. Este es el mismo que apretó a los supermercados para que dejaran de comprar alimentos importados y el mismo que destruyó el prestigio de los organismos de control sanitario. Los mandó a éstos a que frenaran las autorizaciones para el ingreso de esos alimentos.
Ni los jueces ni las fuerzas de choque ni los seguimientos serían posibles con servicios de inteligencia dedicados a sus menesteres y no a resolver los intereses políticos de los gobernantes. Un sector de la oposición reclama la presidencia de la comisión bicameral, que deberá ejercerla la Cámara de Diputados, mientras otro sector amenaza con sacarle al oficialismo esa presidencia si la comisión no es convocada perentoriamente. Esa comisión debe controlar el funcionamiento del espionaje oficial, sobre todo de la ex SIDE. Un oficialista presidiendo esa comisión sería una concesión demasiado grande para el Gobierno. ¿El oficialismo controlará lo que hace el propio oficialismo en territorios tan turbios como los servicios de inteligencia? Así están las cosas.
La reforma del Consejo de la Magistratura, promovida por la oposición, tropezó hasta ayer con el obstáculo de la centroizquierda que lidera Pino Solanas en Diputados. Lentamente, comenzó ayer una etapa cercana al acuerdo. La centroizquierda no quería que un miembro de la Corte presida el Consejo, que debe administrar los recursos financieros de la Justicia. El resto de la oposición se abroquelaba en la defensa de la presencia de un juez supremo en la presidencia del Consejo.
El proyecto opositor entraría la semana próxima, a suerte y verdad, en el recinto de Diputados. Una derrota de la reforma opositora dejaría a la corriente de Solanas definitivamente al lado del Gobierno en las cuestiones más cruciales para la administración kirchnerista. Con el control oficialista del Consejo de la Magistratura, seguirían floreciendo jueces tan arbitrarios como Oyarbide o Arroyo Salgado.
El vacío político opositor no está sólo en el Congreso. El panradicalismo está inmerso en la interna cardinal del radicalismo en la provincia de Buenos Aires, donde habrá elecciones partidarias el próximo domingo. El aparato que controlan Leopoldo Moreau y Federico Storani le entregó a Ricardo Alfonsín el padrón definitivo, y supuestamente depurado por la Justicia, sólo en la noche del lunes último, cinco días antes de los comicios. Hasta ayer, la lista de Alfonsín había recibido sólo una información parcial de los lugares de votación y de la cantidad de mesas en las que se votará. ¿Cuántos fiscales se necesitarán? ¿Dónde irán? El aparato zigzaguea hasta el final con sus pequeños ardides.
El peronismo disidente no está mejor. Macri, que no es peronista ni disidente, decidió seguir haciendo la suya con total indiferencia hacia todo lo demás, sea político o institucional. Francisco de Narváez promociona su improbable candidatura presidencial o respalda la inexistente de Carlos Reutemann; todo sea para provocar el fastidio de Macri, que le teme sólo a Reutemann. Eduardo Duhalde, viejo tejedor de alianzas, se replegó ahora en su propia postulación. Y Felipe Solá no ha cesado en la faena de elogiar su personal proyecto presidencial. "¿Qué esperan Macri y De Narváez para acordar? Eso cambiaría radicalmente el clima político", deslizó un importante legislador oficialista.
Pero los opositores parecen demasiado preocupados por los víveres y la logística, mientras el ejército kirchnerista avanza decidido sobre espacios políticos, judiciales y sociales. El kirchnerismo se lleva valores importantes por delante, es cierto, pero la culpa no es sólo de los que mandan; también es responsabilidad de sus opositores, que tienen la obligación política y electoral de equilibrar el campo de juego y la inestable relación de fuerzas.
La Nación
Argentina - Televisión digial norma japonesa (!??)
TV Digital: los intendentes temen quedar fuera del reparto
Juan Pablo Morales
LA NACION
Domingo 23 de mayo de 2010
Los intendentes del conurbano ya sueñan con los actos de lanzamiento. Verse en las fotos entregando decodificadores entre los beneficiarios de planes sociales de sus distritos. Miles de cajitas negras llenas de tecnología, en el norte y en el sur de la región política más populosa del país, en nombre de la nueva TV Digital del Gobierno.
Pero tanta ansiedad política podría zozobrar si el Gobierno avanza con un plan de distribución que planifica con perfil bajo y que los terminaría excluyendo: repartir los decodificadores a través del correo oficial y, de ser necesario, ayudado por servicios postales privados. Todo sin los intendentes en el medio.
"A mí me prometieron una buena cantidad", insistió ante LA NACION un influyente líder territorial, en la reserva de su despacho, sorprendido por la posibilidad de quedarse afuera. Dispuesto a negociar, prefirió no ser identificado. Lo mismo que otro de sus colegas, que gobierna en el Norte, y que ya está pensando en un opulento lanzamiento local. Lo llama "hacer política". Ni siquiera concibe la posibilidad de no participar de las entregas. Otros tres jefes históricos del Gran Buenos Aires adelantaron a LA NACION que van a dar batalla por el control. Mucho más cuando faltan sólo dos semanas para la esperada euforia futbolera.
Azotados por el apuro, en la Casa Rosada mantienen el misterio sobre la mecánica del reparto. En principio prevé gastar unos 25 millones de pesos sólo en entregas. Los beneficiarios serán elegidos a través de los padrones de la Anses. Los que tengan un plan social o la asignación por hijo accederán a la cajita con el decodificador digital.
"¿El correo tiene logística para semejante operativo? ¿Cómo van a entrar a los barrios?", preguntó irónico, con un leve tono de advertencia, uno de los intendentes consultados. En algunos asentamientos las agrupaciones que le responden se mueven como baquianos. "¿Cómo saben quiénes los necesitan y quiénes no?", se preguntó otro.
En muchos municipios esperan que alguien les acerque información. En varios otros dijeron haber negociado que recibirán ellos mismos la mitad del total de las máquinas. La mayoría fue a tentar suerte, directamente, en el Ministerio de Planificación Federal. Al menos dos intendentes ya buscaron agendar reuniones, para esta semana, con un personaje curioso: Hugo De Vido. Es el hermano de Julio, el ministro más poderoso del Gabinete. En el conurbano dicen que, en la TV digital, Hugo es el hombre con poder.
La Nación
Juan Pablo Morales
LA NACION
Domingo 23 de mayo de 2010
Los intendentes del conurbano ya sueñan con los actos de lanzamiento. Verse en las fotos entregando decodificadores entre los beneficiarios de planes sociales de sus distritos. Miles de cajitas negras llenas de tecnología, en el norte y en el sur de la región política más populosa del país, en nombre de la nueva TV Digital del Gobierno.
Pero tanta ansiedad política podría zozobrar si el Gobierno avanza con un plan de distribución que planifica con perfil bajo y que los terminaría excluyendo: repartir los decodificadores a través del correo oficial y, de ser necesario, ayudado por servicios postales privados. Todo sin los intendentes en el medio.
"A mí me prometieron una buena cantidad", insistió ante LA NACION un influyente líder territorial, en la reserva de su despacho, sorprendido por la posibilidad de quedarse afuera. Dispuesto a negociar, prefirió no ser identificado. Lo mismo que otro de sus colegas, que gobierna en el Norte, y que ya está pensando en un opulento lanzamiento local. Lo llama "hacer política". Ni siquiera concibe la posibilidad de no participar de las entregas. Otros tres jefes históricos del Gran Buenos Aires adelantaron a LA NACION que van a dar batalla por el control. Mucho más cuando faltan sólo dos semanas para la esperada euforia futbolera.
Azotados por el apuro, en la Casa Rosada mantienen el misterio sobre la mecánica del reparto. En principio prevé gastar unos 25 millones de pesos sólo en entregas. Los beneficiarios serán elegidos a través de los padrones de la Anses. Los que tengan un plan social o la asignación por hijo accederán a la cajita con el decodificador digital.
"¿El correo tiene logística para semejante operativo? ¿Cómo van a entrar a los barrios?", preguntó irónico, con un leve tono de advertencia, uno de los intendentes consultados. En algunos asentamientos las agrupaciones que le responden se mueven como baquianos. "¿Cómo saben quiénes los necesitan y quiénes no?", se preguntó otro.
En muchos municipios esperan que alguien les acerque información. En varios otros dijeron haber negociado que recibirán ellos mismos la mitad del total de las máquinas. La mayoría fue a tentar suerte, directamente, en el Ministerio de Planificación Federal. Al menos dos intendentes ya buscaron agendar reuniones, para esta semana, con un personaje curioso: Hugo De Vido. Es el hermano de Julio, el ministro más poderoso del Gabinete. En el conurbano dicen que, en la TV digital, Hugo es el hombre con poder.
La Nación
Gobierno de Kirchner: Relación con China
China dejó de comprar aceite de soja
Es una represalia por las barreras comerciales argentinas a sus productos; la semana próxima parte una misión urgente a Pekín
Jueves 20 de mayo de 2010
José Crettaz
LA NACION
Tal como advirtió hace más de un mes, China dejó de comprar aceite de soja argentino. En represalia por las barreras que sus productos encuentran en el ingreso a la Argentina, el gigante asiático aplica desde abril una nueva regulación sanitaria que frenó todos los envíos de ese producto. El mercado asiático, destino del 45% del aceite de soja argentino, es el principal cliente del país en este rubro.
Para esta época del año, cuando la cosecha gruesa se acerca a su final y las fábricas del polo oleaginoso del Gran Rosario trabajan a pleno, es usual que China intensifique sus compras de aceite desgomado, un bien intermedio que antes de ser destinado al consumo humano o animal es reprocesado en destino. Sin embargo, según confirmaron fuentes de la Bolsa de Comercio de Rosario y de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, no se están haciendo negocios con ese mercado en este rubro. De acuerdo con un reporte de la agencia Reuters, las estadísticas que difunde el Ministerio de Comercio chino tampoco registran encargos de este producto a exportadores argentinos.
Consultado por La Nacion, el director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), Alberto Rodríguez, respondió escuetamente: "No hablamos de China, no hacemos comentarios sobre ese tema". Todas las fuentes coinciden en que se cumplió con todos los contratos firmados, pero que no hay nuevos acuerdos y tampoco nuevos envíos previstos para este mes, cuando ?por razones estacionales? deberían intensificarse esos embarques. "No se están haciendo nuevos negocios con China, pero sí con otros destinos, como la India, Egipto y Sudáfrica. No tenemos aún los datos de marzo, pero en las últimas semanas no registramos envíos a China", dijo Lorena D?Angelo, analista del mercado de granos de la bolsa rosarina.
Ante la gravedad de la situación, la semana próxima ?apenas terminen los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo? viajará a Pekín el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia. La delegación negociadora incluye al embajador plenipotenciario para asuntos agrícolas, Carlos Cheppi, y al secretario de Industria, Eduardo Bianchi.
No será la primera vez que ambos países dialogan sobre este diferendo. Apenas se ratificó la medida, a principios de abril, el canciller Jorge Taiana citó de urgencia al embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng, para transmitirle "el malestar y la preocupación del gobierno argentino". Pocos días después de esa reunión, viajó a China el vicepresidente del Senasa, Carlos Paz, con objeto de lograr de su contraparte el compromiso de revisar la decisión china que elevó hasta 100 partes por millón el nivel de solvente permitido en los embarques ?superior al que tiene el promedio de los embarques argentinos?. Finalmente, a mediados de abril, vino a Buenos Aires el viceministro de Comercio chino, Jian Yaoping, y se entrevistó con Taiana.
Sin proveedores alternativos
"Cuando se sienten a negociar y les hablen a los chinos sobre el aceite de soja, ellos van a poner sobre la mesa la larga lista de productos suyos que tienen problemas para entrar a la Argentina", explicó un empresario con intereses en China.
En el mundo, prácticamente no hay proveedores alternativos de aceite de soja a gran escala. Salvo la misma China, que tiene un creciente número de aceiteras y para abastecerlas incrementó las compras de poroto de soja argentino en los últimos meses. Según datos del Ministerio de Comercio chino, ese país aumentó las importaciones del grano sin procesar desde la Argentina: los negocios en ese rubro pasaron de 1,36 millones de toneladas en abril a 1,73 millones en mayo.
Según fuentes rosarinas, varias de las aceiteras argentinas están readecuando sus instalaciones para satisfacer el nuevo requerimiento sanitario. De mantenerse las restricciones, el impacto económico no sólo recaería sobre los privados. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, "el Gobierno registraría una reducción en sus ingresos impositivos, fundamentalmente en concepto de derechos de exportación; sólo por este último impuesto hay en juego US$ 480 millones".
La Nación
Es una represalia por las barreras comerciales argentinas a sus productos; la semana próxima parte una misión urgente a Pekín
Jueves 20 de mayo de 2010
José Crettaz
LA NACION
Tal como advirtió hace más de un mes, China dejó de comprar aceite de soja argentino. En represalia por las barreras que sus productos encuentran en el ingreso a la Argentina, el gigante asiático aplica desde abril una nueva regulación sanitaria que frenó todos los envíos de ese producto. El mercado asiático, destino del 45% del aceite de soja argentino, es el principal cliente del país en este rubro.
Para esta época del año, cuando la cosecha gruesa se acerca a su final y las fábricas del polo oleaginoso del Gran Rosario trabajan a pleno, es usual que China intensifique sus compras de aceite desgomado, un bien intermedio que antes de ser destinado al consumo humano o animal es reprocesado en destino. Sin embargo, según confirmaron fuentes de la Bolsa de Comercio de Rosario y de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, no se están haciendo negocios con ese mercado en este rubro. De acuerdo con un reporte de la agencia Reuters, las estadísticas que difunde el Ministerio de Comercio chino tampoco registran encargos de este producto a exportadores argentinos.
Consultado por La Nacion, el director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), Alberto Rodríguez, respondió escuetamente: "No hablamos de China, no hacemos comentarios sobre ese tema". Todas las fuentes coinciden en que se cumplió con todos los contratos firmados, pero que no hay nuevos acuerdos y tampoco nuevos envíos previstos para este mes, cuando ?por razones estacionales? deberían intensificarse esos embarques. "No se están haciendo nuevos negocios con China, pero sí con otros destinos, como la India, Egipto y Sudáfrica. No tenemos aún los datos de marzo, pero en las últimas semanas no registramos envíos a China", dijo Lorena D?Angelo, analista del mercado de granos de la bolsa rosarina.
Ante la gravedad de la situación, la semana próxima ?apenas terminen los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo? viajará a Pekín el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia. La delegación negociadora incluye al embajador plenipotenciario para asuntos agrícolas, Carlos Cheppi, y al secretario de Industria, Eduardo Bianchi.
No será la primera vez que ambos países dialogan sobre este diferendo. Apenas se ratificó la medida, a principios de abril, el canciller Jorge Taiana citó de urgencia al embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng, para transmitirle "el malestar y la preocupación del gobierno argentino". Pocos días después de esa reunión, viajó a China el vicepresidente del Senasa, Carlos Paz, con objeto de lograr de su contraparte el compromiso de revisar la decisión china que elevó hasta 100 partes por millón el nivel de solvente permitido en los embarques ?superior al que tiene el promedio de los embarques argentinos?. Finalmente, a mediados de abril, vino a Buenos Aires el viceministro de Comercio chino, Jian Yaoping, y se entrevistó con Taiana.
Sin proveedores alternativos
"Cuando se sienten a negociar y les hablen a los chinos sobre el aceite de soja, ellos van a poner sobre la mesa la larga lista de productos suyos que tienen problemas para entrar a la Argentina", explicó un empresario con intereses en China.
En el mundo, prácticamente no hay proveedores alternativos de aceite de soja a gran escala. Salvo la misma China, que tiene un creciente número de aceiteras y para abastecerlas incrementó las compras de poroto de soja argentino en los últimos meses. Según datos del Ministerio de Comercio chino, ese país aumentó las importaciones del grano sin procesar desde la Argentina: los negocios en ese rubro pasaron de 1,36 millones de toneladas en abril a 1,73 millones en mayo.
Según fuentes rosarinas, varias de las aceiteras argentinas están readecuando sus instalaciones para satisfacer el nuevo requerimiento sanitario. De mantenerse las restricciones, el impacto económico no sólo recaería sobre los privados. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, "el Gobierno registraría una reducción en sus ingresos impositivos, fundamentalmente en concepto de derechos de exportación; sólo por este último impuesto hay en juego US$ 480 millones".
La Nación
Empresas públicas en déficit solventadas por el tesoro nacional
Estado SA: las peripecias de las empresas públicas
La mayoría tiene déficit operativo que solventa el Tesoro nacional, los gremios pisan fuerte en ellas y hay varias que mejoraron su inversión
Domingo 16 de mayo de 2010
Diego Cabot
LA NACION
Cada una tiene su historia. Aguas y Saneamientos (AySA) ha encaminado su vida interna y no le acarrea conflictos a nadie. No tiene entre sus finalidades ganar dinero, como cualquier empresa privada. Y cumplidora ella con los preceptos que inspiraron su creación, no gana un solo peso. Todo lo contrario, pierde algunas cuantas monedas que son aportadas por el Tesoro nacional. Eso sí: no se le puede pedir más a una empresa que jamás aumentó las tarifas que porteños y bonaerenses pagan por el servicio de agua potable y cloacas. Hay otra cosa para destacar de AySA: volvieron las extensiones de redes y se reeditó un viejo proyecto de construir otras plantas potabilizadoras. Claro que con dinero nacional.
Otras empresas, en cambio, pierden, pierden y pierden más. Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, que necesitó 4,2 millones de pesos por cada uno de los días del primer trimestre. O la petrolera Enarsa, que tuvo en ese mismo período un cheque de 6,2 millones de pesos diarios para gastar, incluidos los sábados y los domingos.
Hay otras que son algo más nuevas, pero no se andan con chiquitas. Por ejemplo, Ferrocarril General Belgrano, una empresa que no era más que un papel en desuso cuya carpeta se desempolvó cuando el Estado le quitó la concesión de los trenes a Metropolitano, la firma de Sergio Taselli. A esa firma fueron a parar todos los empleados ferroviarios. El año pasado necesitaron 851 millones de pesos para solventar los gastos de la empresa; para 2010 están presupuestados 878,9 millones.
El Estado kirchnerista se ha vuelto empresario. Ha creado, estatizado y comprado compañías que se han vuelto públicas o mixtas. Cada una tiene su particularidad. Pero casi todas presentan algunas similitudes. La primera es una fuerte alianza con la conducción con los gremios que actúan en la empresa. "Acá hay un protagonismo muy marcado del sindicalismo", dijo un hombre del Correo Argentino, que prefirió no ser identificado. "Trabajo en el Correo, entiéndame", pidió.
Santiago Urbiztondo es economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Además, es especialista en servicios públicos. Dice que no es optimista respecto de la gestión de las empresas estatales. "Si uno mira lo que hacen las compañías, lo que se evidencia es un desdén o una falta de seriedad y eficiencia en el manejo de los recursos públicos", dice Urbiztondo. Según su visión, el Estado debería ser mucho más responsable con el manejo del dinero del Tesoro. "No hay reglas claras a las que atenerse. Por ejemplo, no hay plan de negocios ni pauta alguna a la que atenerse", sostiene.
¿Qué significa esto? Que las empresas públicas se han olvidado de ganar dinero. Todo está respaldado por la, hasta ahora inagotable, billetera oficial. "No existen pautas de cumplimiento. Ni siquiera se les ponen algunas que limiten la cantidad de subsidios que se tienen que utilizar", dice Urbiztondo.
Gustavo Kippes, economista especialista en servicios públicos y profesor de la Universidad de La Plata, se queja de lo complicado que es seguir los pasos de las empresas públicas. "No hay datos como para poder medir la gestión. Es muy difícil. Incluso antes, en los 80, estaba la Sindicatura General de Empresas Públicas, que estaba muy politizada, pero tenía cierta cantidad de datos, como cantidad de empleados. Ahora ni eso", se lamenta.
Un empleado del Correo Argentino contó cuál es su sensación sobre la gestión. "No sé si gana dinero o no, pero las cartas salen y las cosas están más o menos ordenadas. Es verdad que muchos negocios salen porque somos del Estado, pero también es verdad que hay otros en los que se compite de igual a igual . Por ejemplo, les hacemos la logística a las ollas Essen y también estamos cotizando el Plan Nacional de Vacunación", dice la fuente.
Sin datos confiables
El Correo, que fue reestatizado en 2004 después de rescindirle la concesión al grupo Macri, es la compañía pública que más ingresos por operación tendrá en 2010, según datos del presupuesto nacional. Según la planilla anexa del mensaje de remisión que envía anualmente la Jefatura de Gabinete al Congreso, para este año el Correo Argentino reportará ingresos de operación por $ 1798 millones. En el casillero de transferencias corrientes, que es donde se contabiliza el dinero del Tesoro, luce un "cero". ¿Qué significa? Pues que no se prevé que el Correo necesite dinero estatal para funcionar. "No creo que eso se pueda cumplir. Lo más probable es que haya que tramitar aportes para pagar gastos operativos", dice un funcionario de la compañía.
Del lado de las inversiones, según pudo averiguar LA NACION con tres empleados del Correo que también pidieron la reserva de su nombre, éste es uno de los rubros más flojos de la gestión oficial. "Se opera en la planta de Monte Grande, que se construyó en la gestión Macri. Ahora no es fácil conseguir financiamiento para inversiones en planta. Parece que no suman votos...", dice uno de ellos. En el último tiempo, el Correo Argentino terceriza varios servicios y alquila plantas cuando necesita algún tipo de expansión.
AySA es un caso distinto. El informe de ejecución presupuestaria de 2009, que elabora la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), reporta una transferencia del Tesoro de $ 1400 millones. Claro que no todo esto es para gastos operativos. Según datos de la empresa, a cuatro años de su creación, AySA "lleva invertidos 3000 millones en el mantenimiento y la expansión de los servicios, que dieron como resultado 1,5 millones de habitantes beneficiados". Para este año se prevé un aporte del Estado de 600 millones y un ingreso por la operación de 671 millones. AySA construye actualmente varias obras de gran envergadura. Tal es la cantidad de proyectos que maneja la empresa que un ministro de Obras Públicas de una importante provincia se sinceró hace pocos días ante LA NACION: "El Fútbol para Todos es una patada al hígado para nosotros". Se refería a las propagandas de las obras de AySA que se anuncian muy seguido en las trasmisiones de fútbol. "Acá tenemos que llevar camiones con 20 litros de agua para cada familia, mientras allá anuncian obras millonarias", se quejó el ministro provincial.
Kippes dice que hay una cosa más: las tarifas. "Las empresas están tratando de sortear las dificultades que tienen y dar los servicios con las escasas herramientas que tienen porque las tarifas están atrasadas", sostiene.
Pero, claro, hay empresas muy distintas que ni por asomo piensan en ganar un centavo. Por ejemplo, Ferrocarril Belgrano, receptora de los empleados de la fallida Metropolitano. A esa empresa pública el Estado destinó 851 millones de pesos el año pasado y presupuestó para este año 878 millones para pagar los sueldos de los ferroviarios. Pero el Estado ni siquiera les impuso la obligación de correr los trenes. Es decir, es una sociedad que no tiene prácticamente ingresos. La responsabilidad de correr los coches es de la Ugofe, una unión de Metrovías, Ferrovías y Trenes de Buenos Aires, que cobra un honorario por operar la línea. ¡El mejor de los mundos! Las obligaciones laborales son del Estado y la operación, que se hace con empleados públicos, de los privados. El Tesoro paga todos los sueldos, los empleados no tienen ninguna obligación de resultados y los privados se llevan un porcentaje de los boletos vendidos. La cuenta cierra para todos, menos para el curtido Tesoro nacional.
Aerolíneas es un caso aparte. Compite con empresas privadas, que por ahora no se quejan de los $ 175.000 por hora que la aerolínea estatizada de hecho consume en subsidios. La competencia es desigual. Y hay más casos. Enarsa, que consumió 8500 millones en 2009, o la histórica Yacyretá, que recibió 898 millones. O el frustrado rescate de la Papelera Massuh, que terminó con el contrasentido de un ajuste de personal impulsado nada más y nada menos que por el secretario de Comercio Interior: el estatista Guillermo Moreno
La Nación
La mayoría tiene déficit operativo que solventa el Tesoro nacional, los gremios pisan fuerte en ellas y hay varias que mejoraron su inversión
Domingo 16 de mayo de 2010
Diego Cabot
LA NACION
Cada una tiene su historia. Aguas y Saneamientos (AySA) ha encaminado su vida interna y no le acarrea conflictos a nadie. No tiene entre sus finalidades ganar dinero, como cualquier empresa privada. Y cumplidora ella con los preceptos que inspiraron su creación, no gana un solo peso. Todo lo contrario, pierde algunas cuantas monedas que son aportadas por el Tesoro nacional. Eso sí: no se le puede pedir más a una empresa que jamás aumentó las tarifas que porteños y bonaerenses pagan por el servicio de agua potable y cloacas. Hay otra cosa para destacar de AySA: volvieron las extensiones de redes y se reeditó un viejo proyecto de construir otras plantas potabilizadoras. Claro que con dinero nacional.
Otras empresas, en cambio, pierden, pierden y pierden más. Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, que necesitó 4,2 millones de pesos por cada uno de los días del primer trimestre. O la petrolera Enarsa, que tuvo en ese mismo período un cheque de 6,2 millones de pesos diarios para gastar, incluidos los sábados y los domingos.
Hay otras que son algo más nuevas, pero no se andan con chiquitas. Por ejemplo, Ferrocarril General Belgrano, una empresa que no era más que un papel en desuso cuya carpeta se desempolvó cuando el Estado le quitó la concesión de los trenes a Metropolitano, la firma de Sergio Taselli. A esa firma fueron a parar todos los empleados ferroviarios. El año pasado necesitaron 851 millones de pesos para solventar los gastos de la empresa; para 2010 están presupuestados 878,9 millones.
El Estado kirchnerista se ha vuelto empresario. Ha creado, estatizado y comprado compañías que se han vuelto públicas o mixtas. Cada una tiene su particularidad. Pero casi todas presentan algunas similitudes. La primera es una fuerte alianza con la conducción con los gremios que actúan en la empresa. "Acá hay un protagonismo muy marcado del sindicalismo", dijo un hombre del Correo Argentino, que prefirió no ser identificado. "Trabajo en el Correo, entiéndame", pidió.
Santiago Urbiztondo es economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Además, es especialista en servicios públicos. Dice que no es optimista respecto de la gestión de las empresas estatales. "Si uno mira lo que hacen las compañías, lo que se evidencia es un desdén o una falta de seriedad y eficiencia en el manejo de los recursos públicos", dice Urbiztondo. Según su visión, el Estado debería ser mucho más responsable con el manejo del dinero del Tesoro. "No hay reglas claras a las que atenerse. Por ejemplo, no hay plan de negocios ni pauta alguna a la que atenerse", sostiene.
¿Qué significa esto? Que las empresas públicas se han olvidado de ganar dinero. Todo está respaldado por la, hasta ahora inagotable, billetera oficial. "No existen pautas de cumplimiento. Ni siquiera se les ponen algunas que limiten la cantidad de subsidios que se tienen que utilizar", dice Urbiztondo.
Gustavo Kippes, economista especialista en servicios públicos y profesor de la Universidad de La Plata, se queja de lo complicado que es seguir los pasos de las empresas públicas. "No hay datos como para poder medir la gestión. Es muy difícil. Incluso antes, en los 80, estaba la Sindicatura General de Empresas Públicas, que estaba muy politizada, pero tenía cierta cantidad de datos, como cantidad de empleados. Ahora ni eso", se lamenta.
Un empleado del Correo Argentino contó cuál es su sensación sobre la gestión. "No sé si gana dinero o no, pero las cartas salen y las cosas están más o menos ordenadas. Es verdad que muchos negocios salen porque somos del Estado, pero también es verdad que hay otros en los que se compite de igual a igual . Por ejemplo, les hacemos la logística a las ollas Essen y también estamos cotizando el Plan Nacional de Vacunación", dice la fuente.
Sin datos confiables
El Correo, que fue reestatizado en 2004 después de rescindirle la concesión al grupo Macri, es la compañía pública que más ingresos por operación tendrá en 2010, según datos del presupuesto nacional. Según la planilla anexa del mensaje de remisión que envía anualmente la Jefatura de Gabinete al Congreso, para este año el Correo Argentino reportará ingresos de operación por $ 1798 millones. En el casillero de transferencias corrientes, que es donde se contabiliza el dinero del Tesoro, luce un "cero". ¿Qué significa? Pues que no se prevé que el Correo necesite dinero estatal para funcionar. "No creo que eso se pueda cumplir. Lo más probable es que haya que tramitar aportes para pagar gastos operativos", dice un funcionario de la compañía.
Del lado de las inversiones, según pudo averiguar LA NACION con tres empleados del Correo que también pidieron la reserva de su nombre, éste es uno de los rubros más flojos de la gestión oficial. "Se opera en la planta de Monte Grande, que se construyó en la gestión Macri. Ahora no es fácil conseguir financiamiento para inversiones en planta. Parece que no suman votos...", dice uno de ellos. En el último tiempo, el Correo Argentino terceriza varios servicios y alquila plantas cuando necesita algún tipo de expansión.
AySA es un caso distinto. El informe de ejecución presupuestaria de 2009, que elabora la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), reporta una transferencia del Tesoro de $ 1400 millones. Claro que no todo esto es para gastos operativos. Según datos de la empresa, a cuatro años de su creación, AySA "lleva invertidos 3000 millones en el mantenimiento y la expansión de los servicios, que dieron como resultado 1,5 millones de habitantes beneficiados". Para este año se prevé un aporte del Estado de 600 millones y un ingreso por la operación de 671 millones. AySA construye actualmente varias obras de gran envergadura. Tal es la cantidad de proyectos que maneja la empresa que un ministro de Obras Públicas de una importante provincia se sinceró hace pocos días ante LA NACION: "El Fútbol para Todos es una patada al hígado para nosotros". Se refería a las propagandas de las obras de AySA que se anuncian muy seguido en las trasmisiones de fútbol. "Acá tenemos que llevar camiones con 20 litros de agua para cada familia, mientras allá anuncian obras millonarias", se quejó el ministro provincial.
Kippes dice que hay una cosa más: las tarifas. "Las empresas están tratando de sortear las dificultades que tienen y dar los servicios con las escasas herramientas que tienen porque las tarifas están atrasadas", sostiene.
Pero, claro, hay empresas muy distintas que ni por asomo piensan en ganar un centavo. Por ejemplo, Ferrocarril Belgrano, receptora de los empleados de la fallida Metropolitano. A esa empresa pública el Estado destinó 851 millones de pesos el año pasado y presupuestó para este año 878 millones para pagar los sueldos de los ferroviarios. Pero el Estado ni siquiera les impuso la obligación de correr los trenes. Es decir, es una sociedad que no tiene prácticamente ingresos. La responsabilidad de correr los coches es de la Ugofe, una unión de Metrovías, Ferrovías y Trenes de Buenos Aires, que cobra un honorario por operar la línea. ¡El mejor de los mundos! Las obligaciones laborales son del Estado y la operación, que se hace con empleados públicos, de los privados. El Tesoro paga todos los sueldos, los empleados no tienen ninguna obligación de resultados y los privados se llevan un porcentaje de los boletos vendidos. La cuenta cierra para todos, menos para el curtido Tesoro nacional.
Aerolíneas es un caso aparte. Compite con empresas privadas, que por ahora no se quejan de los $ 175.000 por hora que la aerolínea estatizada de hecho consume en subsidios. La competencia es desigual. Y hay más casos. Enarsa, que consumió 8500 millones en 2009, o la histórica Yacyretá, que recibió 898 millones. O el frustrado rescate de la Papelera Massuh, que terminó con el contrasentido de un ajuste de personal impulsado nada más y nada menos que por el secretario de Comercio Interior: el estatista Guillermo Moreno
La Nación
Gobierno de Kirchner: Manejos con la fuerza
Bajo el imperio de los violentos
Joaquín Morales Solá
Domingo 16 de mayo de 2010
Milagro Sala desembarcó en La Matanza dura y excesiva. El auge del piqueterismo se sintió en las rutas cercanas y en la calles de una Capital declarada, de hecho, zona liberada. Los Moyano despliegan su poderío sindical para cortar autopistas o para reclamar aumentos salariales que pondrían en riesgo la estabilidad de la economía. Guillermo Moreno apretó a empresarios en una concurrida reunión y colocó a la Argentina en un inexplicable enfrentamiento con Brasil, Europa y China, los principales socios comerciales del país. Las exportaciones a esas naciones salvaron rápidamente a los argentinos de la peor crisis de su historia, a principios de este siglo.
Milagro Sala es más violenta que Luis D´Elía, que, por lo general, tiene un mayor caudal de palabras que de hechos violentos en su prontuario. D´Elia ocupó una comisaría y se agarró a trompadas una vez, pero su discurso de odio tiene dosis semanales. Sala no habla tanto, pero hace más. Pocos días atrás, ella y sus militantes entraron a golpe de garrotes en el Instituto de la Vivienda de Jujuy y golpearon físicamente a los miembros del directorio de ese organismo. Los senadores nacionales jujeños Gerardo Morales y Guillermo Jenefes fueron víctimas personales de violentos escraches por la organización que lidera Milagro Sala. Las calles de la capital de Jujuy están en poder de ella y no del Estado.
Milagro Sala en La Matanza es un riesgo muy grave. D´Elía, viejo caudillo matancero, se ha puesto en guardia. Hugo Moyano, que tampoco adscribió nunca a los principios del pacifismo, tiene su propia estructura política y sindical en La Matanza. Los nervios están inquietos ahí. La Matanza ha perdido, además, a su jefe histórico, Alberto Balestrini, aquejado de parálisis cerebral. Los caudillos políticos locales son también hombres de cargar armas. La solución que encontró el kirchnerismo ante el vacío político fue, contra toda sensatez, enviar a Milagro Sala.
Milagro Sala recibe entre 12 y 13 millones de pesos mensuales en concepto de subsidios del gobierno nacional. Son planes para viviendas, para comedores populares y para otras cosas menos específicas. El senador Morales la denunció ante la justicia federal y ante la AFIP por presunto enriquecimiento ilícito. El legislador descubrió que la dirigente social tiene propiedades por más de tres millones de pesos que no podría justificar. Su organización, la Túpac Amaru, también fue denunciada; tiene bienes incomprensibles por más de 30 millones de pesos.
Esa mezcla de piqueteros ricos y pobres desató en la semana última una protesta de órdago en la Capital en muchos años. Kirchneristas ricos y antikirchneristas pobres. Las imágenes de la ciudad se parecieron mucho a las de la crisis de 2001. Pero la Argentina no está en 2001 ni su situación actual es la misma de entonces. No fue un conflicto social, sino político, alentado por el Gobierno y su manejo oportunista del conflicto social que existe y nunca resolvió.
Hugo Moyano dijo siempre que sus hijos sólo cumplen órdenes suyas. Uno de sus hijos, Facundo, es ya la caricatura de su padre cuando se trata de actuar con manifiesta prepotencia. Cortó autopistas y liberó peajes sólo por un problema de afiliaciones sindicales. Los Moyano no descansarán hasta llevarse la CGT a la casa familiar. El liderazgo sindical está, sin embargo, bajo fuego. Una suerte de anarquía se apoderó de los reclamos salariales, en los que todos (hasta Armando Cavalieri) corren por izquierda.
Gran parte de la industria de la alimentación está parada. Las empresas empezaron ofreciendo un aumento salarial del 23 por ciento, pero el Ministerio de Trabajo hizo un dibujo que llevó el incremento al 32,5 por ciento. No fue suficiente. Los sindicatos reclaman que el aumento se eleve hasta más del 40 por ciento en los sueldos básicos. Empresarios y funcionarios carecen de interlocutores, porque el sindicalismo está fragmentado y cada dirigente quiere conseguir un poco más.
¿Cómo será la inflación del segundo semestre del año, si los aumentos salariales superaran el 30 por ciento? Los sindicalistas, que les rinden pleitesía a los Kirchner, no le creen al Indec. Están tomando precauciones ante el respingo de la inflación; los empresarios harán lo mismo. La victima será la sociedad en general, ante un gobierno impotente. Es extraño, porque Néstor Kirchner solía observar con mucho cuidado los excesos salariales de Moyano en sus épocas de esplendor. Ahora no lo puede disciplinar y ése es otro síntoma de la debilidad que se maquilla.
Guillermo Moreno es el mejor maquillador de la debilidad de sus jefes. En una reunión con empresarios de la cadena triguera, el miércoles último, entrevió al representante de Arcor, que estaba a unos quince metros de él entre unos 40 ejecutivos, y le preguntó, insidioso y desafiante: ¿Arcor sigue todavía en AEA? . Arcor es una empresa argentina y la principal exportadora mundial de golosinas. Su presidente, Luis Pagani, fue fundador y titular de AEA hasta hace muy poco. El gobierno quiere desplumar a esa entidad empresaria, la más importante de la Argentina. Un poco más distendido, Moreno, con cara seria, invitó luego a los ejecutivos a tomar té: Aprovechen. Son los últimos saquitos de té importado que verán en mucho tiempo , bromeó con cara seria.
Durante 2009, la Argentina exportó alimentos procesados por valor de 22.000 millones de dólares. Importó sólo por valor de 950 millones. En el primer trimestre de este año, exportó 4500 millones en alimentos procesados e importó por poco más de 300 millones. La Argentina no tiene una balanza deficitaria, en el rubro alimentos, con ningún país del mundo. Sin embargo, Moreno ordenó a los organismos sanitarios y a la Aduana que frenaran el ingreso de alimentos importados. No existe ninguna orden escrita, como tampoco hubo nada escrito cuando se frenaron las exportaciones de carne. No hay ningún problema sanitario, pero tenemos la orden de demorar las autorizaciones , dejaron trascender los organismos de control.
El conflicto sorprende a Brasil en medio del proceso electoral para elegir al sucesor de Lula. La paciencia estratégica del líder brasileño se está agotando. La dolida España puso todas sus expectativas para reflotar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur en una reunión cumbre que se hará por estos días en Madrid, que tiene la presidencia pro témpore de los europeos. ¿Qué le dirá Cristina Kirchner a Rodríguez Zapatero sobre los graves cuestionamientos europeos a la Argentina, además de darle clases de heterodoxia económica? Un tercio de las exportaciones de aceite de soja argentino iba a China, que le cerró sus puertas. China está cerrando muchas puertas para las exportaciones argentinas. México está preocupado por las importaciones argentinas de una popular cerveza mexicana. México compra automóviles argentinos.
Moreno decidió maltratar a los clientes en nombre de Kirchner. Eso no es neutro ni gratuito en el mundo de hoy. El país lo pagará. ¿Es lo único que pasa? Alberto Fernández, el hombre que más confianza política tuvo del matrimonio presidencial, fue advertido de que la Justicia tiene órdenes oficiales de involucrarlo en el caso de los medicamentos "truchos". Macri cayó abatido judicialmente por el juez kirchnerista Oyarbide.
Hay más. El cardenal Bergoglio hará el 25 de mayo el primer tedeum de la historia organizado por la Iglesia (todos los otros estuvieron a cargo del gobierno nacional). El gobierno de los Kirchner hará el suyo en Luján. Una cadena de e-mails está llamando a los antikirchneristas a concentrarse en la Catedral de Buenos Aires en un acto más político que religioso. La jerarquía católica está muy preocupada por esa transferencia de la crispación al terreno de la religión.
La religión, la política y la democracia se apagan ante los líderes y los mecanismos de la violencia.
La Nación
Joaquín Morales Solá
Domingo 16 de mayo de 2010
Milagro Sala desembarcó en La Matanza dura y excesiva. El auge del piqueterismo se sintió en las rutas cercanas y en la calles de una Capital declarada, de hecho, zona liberada. Los Moyano despliegan su poderío sindical para cortar autopistas o para reclamar aumentos salariales que pondrían en riesgo la estabilidad de la economía. Guillermo Moreno apretó a empresarios en una concurrida reunión y colocó a la Argentina en un inexplicable enfrentamiento con Brasil, Europa y China, los principales socios comerciales del país. Las exportaciones a esas naciones salvaron rápidamente a los argentinos de la peor crisis de su historia, a principios de este siglo.
Milagro Sala es más violenta que Luis D´Elía, que, por lo general, tiene un mayor caudal de palabras que de hechos violentos en su prontuario. D´Elia ocupó una comisaría y se agarró a trompadas una vez, pero su discurso de odio tiene dosis semanales. Sala no habla tanto, pero hace más. Pocos días atrás, ella y sus militantes entraron a golpe de garrotes en el Instituto de la Vivienda de Jujuy y golpearon físicamente a los miembros del directorio de ese organismo. Los senadores nacionales jujeños Gerardo Morales y Guillermo Jenefes fueron víctimas personales de violentos escraches por la organización que lidera Milagro Sala. Las calles de la capital de Jujuy están en poder de ella y no del Estado.
Milagro Sala en La Matanza es un riesgo muy grave. D´Elía, viejo caudillo matancero, se ha puesto en guardia. Hugo Moyano, que tampoco adscribió nunca a los principios del pacifismo, tiene su propia estructura política y sindical en La Matanza. Los nervios están inquietos ahí. La Matanza ha perdido, además, a su jefe histórico, Alberto Balestrini, aquejado de parálisis cerebral. Los caudillos políticos locales son también hombres de cargar armas. La solución que encontró el kirchnerismo ante el vacío político fue, contra toda sensatez, enviar a Milagro Sala.
Milagro Sala recibe entre 12 y 13 millones de pesos mensuales en concepto de subsidios del gobierno nacional. Son planes para viviendas, para comedores populares y para otras cosas menos específicas. El senador Morales la denunció ante la justicia federal y ante la AFIP por presunto enriquecimiento ilícito. El legislador descubrió que la dirigente social tiene propiedades por más de tres millones de pesos que no podría justificar. Su organización, la Túpac Amaru, también fue denunciada; tiene bienes incomprensibles por más de 30 millones de pesos.
Esa mezcla de piqueteros ricos y pobres desató en la semana última una protesta de órdago en la Capital en muchos años. Kirchneristas ricos y antikirchneristas pobres. Las imágenes de la ciudad se parecieron mucho a las de la crisis de 2001. Pero la Argentina no está en 2001 ni su situación actual es la misma de entonces. No fue un conflicto social, sino político, alentado por el Gobierno y su manejo oportunista del conflicto social que existe y nunca resolvió.
Hugo Moyano dijo siempre que sus hijos sólo cumplen órdenes suyas. Uno de sus hijos, Facundo, es ya la caricatura de su padre cuando se trata de actuar con manifiesta prepotencia. Cortó autopistas y liberó peajes sólo por un problema de afiliaciones sindicales. Los Moyano no descansarán hasta llevarse la CGT a la casa familiar. El liderazgo sindical está, sin embargo, bajo fuego. Una suerte de anarquía se apoderó de los reclamos salariales, en los que todos (hasta Armando Cavalieri) corren por izquierda.
Gran parte de la industria de la alimentación está parada. Las empresas empezaron ofreciendo un aumento salarial del 23 por ciento, pero el Ministerio de Trabajo hizo un dibujo que llevó el incremento al 32,5 por ciento. No fue suficiente. Los sindicatos reclaman que el aumento se eleve hasta más del 40 por ciento en los sueldos básicos. Empresarios y funcionarios carecen de interlocutores, porque el sindicalismo está fragmentado y cada dirigente quiere conseguir un poco más.
¿Cómo será la inflación del segundo semestre del año, si los aumentos salariales superaran el 30 por ciento? Los sindicalistas, que les rinden pleitesía a los Kirchner, no le creen al Indec. Están tomando precauciones ante el respingo de la inflación; los empresarios harán lo mismo. La victima será la sociedad en general, ante un gobierno impotente. Es extraño, porque Néstor Kirchner solía observar con mucho cuidado los excesos salariales de Moyano en sus épocas de esplendor. Ahora no lo puede disciplinar y ése es otro síntoma de la debilidad que se maquilla.
Guillermo Moreno es el mejor maquillador de la debilidad de sus jefes. En una reunión con empresarios de la cadena triguera, el miércoles último, entrevió al representante de Arcor, que estaba a unos quince metros de él entre unos 40 ejecutivos, y le preguntó, insidioso y desafiante: ¿Arcor sigue todavía en AEA? . Arcor es una empresa argentina y la principal exportadora mundial de golosinas. Su presidente, Luis Pagani, fue fundador y titular de AEA hasta hace muy poco. El gobierno quiere desplumar a esa entidad empresaria, la más importante de la Argentina. Un poco más distendido, Moreno, con cara seria, invitó luego a los ejecutivos a tomar té: Aprovechen. Son los últimos saquitos de té importado que verán en mucho tiempo , bromeó con cara seria.
Durante 2009, la Argentina exportó alimentos procesados por valor de 22.000 millones de dólares. Importó sólo por valor de 950 millones. En el primer trimestre de este año, exportó 4500 millones en alimentos procesados e importó por poco más de 300 millones. La Argentina no tiene una balanza deficitaria, en el rubro alimentos, con ningún país del mundo. Sin embargo, Moreno ordenó a los organismos sanitarios y a la Aduana que frenaran el ingreso de alimentos importados. No existe ninguna orden escrita, como tampoco hubo nada escrito cuando se frenaron las exportaciones de carne. No hay ningún problema sanitario, pero tenemos la orden de demorar las autorizaciones , dejaron trascender los organismos de control.
El conflicto sorprende a Brasil en medio del proceso electoral para elegir al sucesor de Lula. La paciencia estratégica del líder brasileño se está agotando. La dolida España puso todas sus expectativas para reflotar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur en una reunión cumbre que se hará por estos días en Madrid, que tiene la presidencia pro témpore de los europeos. ¿Qué le dirá Cristina Kirchner a Rodríguez Zapatero sobre los graves cuestionamientos europeos a la Argentina, además de darle clases de heterodoxia económica? Un tercio de las exportaciones de aceite de soja argentino iba a China, que le cerró sus puertas. China está cerrando muchas puertas para las exportaciones argentinas. México está preocupado por las importaciones argentinas de una popular cerveza mexicana. México compra automóviles argentinos.
Moreno decidió maltratar a los clientes en nombre de Kirchner. Eso no es neutro ni gratuito en el mundo de hoy. El país lo pagará. ¿Es lo único que pasa? Alberto Fernández, el hombre que más confianza política tuvo del matrimonio presidencial, fue advertido de que la Justicia tiene órdenes oficiales de involucrarlo en el caso de los medicamentos "truchos". Macri cayó abatido judicialmente por el juez kirchnerista Oyarbide.
Hay más. El cardenal Bergoglio hará el 25 de mayo el primer tedeum de la historia organizado por la Iglesia (todos los otros estuvieron a cargo del gobierno nacional). El gobierno de los Kirchner hará el suyo en Luján. Una cadena de e-mails está llamando a los antikirchneristas a concentrarse en la Catedral de Buenos Aires en un acto más político que religioso. La jerarquía católica está muy preocupada por esa transferencia de la crispación al terreno de la religión.
La religión, la política y la democracia se apagan ante los líderes y los mecanismos de la violencia.
La Nación
Bicentenario argentino
Bergman: "De los 200 años que vamos a cumplir, tenemos 100 perdidos"
El rabino reflexionó acerca del próximo festejo de nuestro país en una charla con lanacion.com, en la que se mostró crítico respecto a la poca participación ciudadana en la política y la escasez de valores en la sociedad
Lunes 17 de mayo de 2010
Por Víctor Ingrassia
De la Redacción de lanacion.com
vingrassia@lanacion.com.ar
@vingrassia
Concreto, punzante, con frases claras y terminantes, el rabino Sergio Bergman afirma: "La idea de ser protagonistas de los 200 años de la Revolución de Mayo, bajo el concepto del Bicentenario, nos pone a los argentinos frente a una oportunidad de reflexión. Con un balance homogéneo: en los 200 años que vamos a cumplir, tenemos 100 años perdidos".
"Cada vez que rompimos el orden institucional, perdimos años. Cuando tuvimos la tensión fundacional, entre una revolución en el puerto de 1810, con una estación intermedia de abolición de la esclavitud en 1813 y una declaración de independencia en 1816, hasta tener en 1853 una Constitución Nacional. Eso te va dando la pauta que otras naciones en sus actos fundantes van resolviendo más consistentemente su visión", agrega Bergman en una charla con lanacion.com en su casa, la sinagoga de la calle Libertad, mientras reflexiona acerca del Bicentenario.
El atraso y la pérdida de esos años, Bergman los fundamenta en "la sangre derramada, entre un país que sigue siendo unitario y feudal. La idea de que la patria es diversa en su riqueza geográfica, en su potencia, en sus oportunidades, y sin embargo hay gente hacinada y concentrada en bolsones de sometimiento y esclavitud de territorial electoral, donde no se puede cerrar la ecuación de que un país rico como la Argentina está lleno de pobres".
Con una ideología formada desde lo religioso, pero que trasciende y se vuelca al ámbito social y político del país, Bergman comenzó a cobrar notoriedad cuando las cámaras lo apuntaron al pronunciar un enfático discurso en la última marcha convocada por Juan Carlos Blumberg por la inseguridad. Los políticos empezaron a escuchar sus declaraciones que hablaban de ellos con un fuerte mensaje de alto impacto social.
Rabino liberal, seguidor de la tradición comprometida con los derechos humanos de Marshall Meyer, el religioso que integró la Conadep, actualmente es presidente de la Fundación Argentina Ciudadana, es líder de Fundación Judaica y dirige la Red de Acciones e Iniciativas Comunitarias por la Empresa Social.
- ¿Cómo ve a la Argentina hoy?
- La Argentina está en una emergencia por quebranto por evasión cívica. Tenemos muchos habitantes y pocos ciudadanos. Nuestros representantes toman el poder, no como delegado, sino como apropiado. ¿Quién va a lo público hoy? El que no tiene nada que perder y llega para quedarse con lo de los demás. No hay dignidad. Nuestros representantes eran dignatarios. Alguien digno que, al ser nombrado, entregaba a la República su dignidad al bien común. Hoy funciona en la cabeza de nosotros que la política sólo funciona para los políticos, que es donde prosperan. La gente vacía a la política y a la sana construcción de poder y la quita de su diccionario cívico. Propongo que de los doscientos años cumplidos, pongamos el foco en los cien años buenos, porque no es cierto que está todo mal, que está todo podrido y no servimos.
- ¿Entonces no hay que festejar el Bicentenario?
- Antes de festejarlo, hay que repensarlo. Debemos asumir el Bicentenario con la idea de que el futuro no es lo que viene, sino lo que construimos para que suceda. Si no somos culpables, somos responsables de la que la historia del país sea esta. Tenemos una sensación de oportunidades malogradas, de no haber madurado, porque creo que todavía somos un país adolescente.
- ¿Está enojado?
- El primer enojo es hacer trivial algo profundo. Saber que el Bicentenario va a pasar como algo superficial, de un merchandising cuasielectoral, de un feliz cumpleaños de los dueños de la torta que nos invitan a soplar las velitas como actores de reparto, de algo que no tenemos una posición seria, madura y comprometida de pensarnos. Primero debemos asumir nuestra historia. Somos hijos de la desmemoria. Ahora con la memoria se hace demagogia y abuso. Y enojo también por perder oportunidades.
- ¿Y qué debemos hacer frente a esto?
- Debemos pensar en los próximos 100 años, dónde vamos a estar parados. Creo sobre este punto que tenemos una oportunidad. Va madurando una nueva cultura cívica argentina que va a llevar un cambio generacional. Porque los mayores debemos empezar a hacer cosas que luego van a estar en manos de los jóvenes, porque esa es la idea de la trascendencia de la Nación. Debemos hablar de nosotros entre nosotros. Hablar que la crisis es de valores, que estamos quebrados espiritualmente como sociedad, que el problema es cultural y después tiene expresión en lo político, en lo social. Debemos hacer una reflexión, una introspección, de que no se cambia la Argentina si no cambian los argentinos. Comprometerse con algo heroico para salvar la patria. Hace 200 años eran los próceres de la patria. Hoy el héroe es el ciudadano, que además de lo privado quiere ocuparse del bien común. Para además del propio interés y bienestar, que es legítimo, se preocupe por el país".
- ¿Cómo se hace para recuperar esa conciencia civil?
- En el imaginario colectivo, se cree que cada uno debe salvarse, y allí es cuando nos hundimos todos. Idear una conciencia que cambie el concepto del ?no te metás porque es peligroso?, por el ?no hay nada más peligroso que no meterse?. Hoy deberíamos cerrar un círculo virtuoso. Nadie puede modificar lo que no asume. Y nosotros no asumimos que somos una Argentina inmoral. No es cierto que ningún funcionario o legislador sirva. Hay que cambiar la masa crítica de transformación y sincerarnos que de la Argentina inmoral a la ética de la Nación se requiere capital social moral, o sea gente. La sociedad es la que debe reponer el stock de esos representantes. El mal no se lo supera por confrontación, porque cuando lo confrontás, lo afirmás. La única manera de superarlo es multiplicar el bien. Eso se hace con educación, con valores y con ejemplos. Entonces debemos ir a despertar al ciudadano, darle una instrucción cívica práctica y no sólo teórica y generar que la gente ejerza una ciudadanía activa, plena y responsable, con un control del contrato efectuado con sus representantes, mediante el voto.
- ¿Y aprendimos algo en estos 200 años?
- Aprendimos que vamos madurando y tratando de salir de la adolescencia. Un ejemplo es la democracia, como algo que los argentinos ya capitalizamos con duras experiencias de que dentro de la democracia no solamente queremos vivir, sino sostener todas nuestras discusiones.
- Por eso no es imaginable un golpe de Estado
- Hay un consenso mayoritario de una defensa proactiva de las instituciones. Pero han variado algunos mecanismos. El último golpe de estado que tuvimos no fue militar, sino fue corporativo, cívico y político en 2001. Todos nosotros estuvimos. Eramos actores de reparto, pero actores al fin. Suponiendo que con una cacerola y bajo el hastío catártico, espasmódico, hormonal, pasional e irresponsable de pedir que se vayan todos y al final se quedaron los mismos para siempre. Pero además, salimos a la calle por lo único sagrado que podemos defender: el bolsillo. Acá nadie se moviliza si no es algo que le tocó a él. Siempre vemos al otro como una víctima circunstancial, de algo que le pasó porque es un drama de él y no mío. Porque no me doy cuenta que le pasa lo que le pasa porque no hay ley, no hay instituciones o garantías. Porque no hay pleno estado de derecho en términos, no formales, porque los tenemos, sino reales, y que es esa maduración de una democracia que hoy es electoral y delegativa, pero que tiene que ser participativa y representativa para tener en plena vigencia una república representativa y federal.
- ¿Cómo puede madurar la democracia?
- Primero, haciéndonos cargo de lo que votamos. Ver que esto que tenemos no es una tragedia. Es una elección. La primera minoría electoral eligió este gobierno. Nosotros tenemos que acompañarlo a que termine el mandato como corresponde. El 28 de junio hubo una modificación proporcional del Poder Legislativo. Pero no cambió el Ejecutivo y tampoco una serie de cosas que debían cambiar. Muchos de los que se quejan son nuestros hermanos del campo, que así como nos dieron una lección cívica ejemplar, donde tenían todo para perder, sin embargo resistieron, salieron de la tranquera y se acordaron que no sólo se puede cosechar la propia tierra sino que se puede sembrar una república con instituciones para que defiendan los intereses de todos y no solamente los de las retenciones. Y asumir que el campo la votó a la presidenta.
Somos pasionales y viscerales. No racionales. Todos sabemos que somos ingobernables. Es como si necesitáramos a alguien comprando la paz social con abonos prebendarios y discrecionales, de los que antes eran referentes sociales y ahora son operadores a sueldo para mantener por reparto la paz social que no tenemos. Porque cuando hay hambre, exclusión e injusticia social, no hay paz. También abonando la mafia sindical, que no tiene nada que ver con el sindicalismo. Además, tenés un país arrodillado a una caja, porque todos los gobernadores de las provincias que generan la riqueza tienen que peregrinar a Buenos Aires y pedir que le devuelvan algo de lo que ha generado su gente, su trabajo y su riqueza contra la sumisión obsecuente a un poder unipersonal feudal y no federal.
- ¿Se hizo todo mal?
- No. Y no soy opositor. Yo tengo pensamiento crítico independiente. Yo creo en la alternativa, no en la oposición. Respeto el juego de las instituciones. No me sumo a una oposición en términos partidarios, porque creo que una nueva oposición busca generar alternativas. Los referentes de hoy son una transición entre lo que ya teníamos y lo nuevo que va a venir. El cambio ya está sucediendo.
- ¿Cómo llegamos al gobierno actual?
- En 2003 Kirchner asume la presidencia a partir de un accidente electoral, con un 22%. Lo que demuestra que en la Argentina no hay ideas sino peleas. Que acá nadie llega a nada si no es que otro pierde. Por la pelea entre Menem y Duhalde, nadie se quedó con todo. Kirchner asume con el 22% de apoyo la presidencia de la Nación. Ahí no hubo mística, ni política ni proyecto. Y qué pasaba en la Argentina de 2003? Ninguna novedad, lo que no quisimos ver. En un país unitario y feudal, ¿a quién le importaba Santa Cruz? A nadie. Dieciséis años ininterrumpidos de ejercicio autocrático y hegemónico de una sola persona que gobernó toda una provincia. Tomó un avión, agarró a los amigos y dijo: "Muchachos, ahora todo el país es Santa Cruz".
La Argentina necesita estadistas, no administradores de turno coyunturales. Hace 200 años discutíamos si íbamos a ser españoles o ingleses, monárquicos o republicanos. Hace cien, si íbamos a ser europeos o norteamericanos. Ahora tenemos que discutir si vamos a hacer como Venezuela o como Uruguay. Ya no pretendo ni Brasil.
- ¿Ve una esperanza de cambio en la Argentina?
- En este sentido yo creo que los jóvenes son nuestro reservorio, porque no es cierto en que no están interesados en política o que no quieren participar. Lo que es cierto es que no tienen modelos o caminos claros. Tenemos que volver a la política y a la participación, porque con los gestos, reclamos y manifestaciones un país no cambia. Y que hay que diferenciar el poder para abusar, que es el que ya vemos, del otro que es para transformar y servir. Lo que significa una ética diferente.
¿Quién es el rabino que incómoda al Gobierno? Bergman es fundador y miembro de Memoria Activa, que recibió numerosos premios otorgados por organismos nacionales e internacionales en reconocimiento de su desempeño académico y de su continua labor social como el Konex 2008 al Dirigente Comunitario y el Laurel de Plata 2007, otorgado por el Rotary Club de Buenos Aires, tiene 48 años, cuatro hijos, y antes de ser un líder religioso se recibió de farmacéutico en la UBA e hizo un máster en Educación en el Melton Institute de Jerusalén.
La Nación
La apropiación kirchnerista del Bicentenario
Mariano Grondona
Domingo 16 de mayo de 2010
Si consideramos las principales noticias que nos asaltan en estos días, es difícil encontrarle a cada una de ellas, en forma aislada, una explicación coherente. ¿Cómo justificar, por ejemplo, la insólita ofensiva de Guillermo Moreno contra la importación de alimentos, que ya ha suscitado la protesta de Brasil y la Unión Europea, nuestros principales socios comerciales? ¿Cómo evaluar otra ofensiva esta vez judicial, la de Norberto Oyarbide, a través del reciente procesamiento de Mauricio Macri? ¿A qué atribuir el "desendeudamiento" de las provincias ante el gobierno nacional, sin que se distinguiera entre aquellos gobernadores que hicieron "buena letra", como Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá, y aquellos otros que se endeudaron alegremente, sin poner en orden las finanzas provinciales? ¿De dónde provino la decisión presidencial de anunciar un subsidio universal a la niñez sin reconocer que esta iniciativa había sido previamente auspiciada por la oposición? ¿De dónde surgió la "invasión piquetera" en la avenida 9 de Julio? ¿Hay alguna conexión entre estos episodios y el apoderamiento del Fútbol para Todos por parte del Gobierno, en vísperas del Mundial? ¿Hay alguna explicación para la proliferación de los mensajes de los dos miembros de la pareja presidencial, que llenan cada día las pantallas de televisión sin obtener por eso un mínimo "rating"? Finalmente, ¿será la celebración del Bicentenario un acontecimiento "nacional" al que sean convocados todos, oficialistas, opositores e independientes por igual, o se concentrará en la exaltación de Néstor y Cristina Kirchner?
Estos ejemplos que nos regala hoy la actualidad, ¿hay que analizarlos uno por uno, como si fueran novedades inconexas, o es posible encontrarles un hilo conductor capaz de unificarlos como las "partes" de un "todo" en el cual cada uno de ellos encuentre su sentido?
El hilo conductor
Una primera pista de que estos diversos acontecimientos responderían a una única causa es que todos ellos habrían nacido de Néstor Kirchner. La segunda pista, quizá decisiva, es que todos ellos encajan dentro de una estrategia que los unifica: la voluntad de poder del único favorito de la Presidenta, que ha decidido librar una batalla a todo o nada para ser consagrado presidente de los argentinos en octubre de 2011.
No bien aceptamos esta premisa, cada uno de los episodios mencionados más arriba encuentra su lugar. La ofensiva de Moreno contra la importación de alimentos ha sido objetada, con razón, por el daño comercial que traería consigo, pero este argumento, que subraya el interés general que se halla en juego, no toma en consideración que, si cerrar la economía nos perjudicaría como país, lo que le importa a Kirchner no es el país, sino su propio control del país. A Kirchner no lo preocupa la grandeza económica y social de un país que en tal caso él tendría que compartir con otros, sino compartir el poder aunque el país, a consecuencia de ello, resultara más pequeño. Lo mismo ha ocurrido detrás de la voluntad del favorito por ahuyentar las inversiones extranjeras, porque ellas, de expandirse, no le responderían. Adjudicar la decisión de cerrar la economía a Moreno sería ignorar que el secretario de Comercio es, apenas, un soldado de Kirchner; los empresarios afectados podrían llamarlo incluso "un verdugo de Kirchner", pero los verdugos, ya se sabe, son meramente instrumentales.
El juez Oyarbide, ¿no es por su parte otro de los verdugos de Kirchner, esta vez en el campo judicial? Es difícil interpretar su apresurado procesamiento de Macri a menos que se incluya en esta interpretación el hecho de que, no teniendo todavía ni el radicalismo ni el peronismo federal sus candidatos presidenciales, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires es por ahora el único rival de Kirchner. La campaña que ha desarrollado Oyarbide contra él, ¿responde entonces sólo a una causa judicial o es, a la inversa, fundamentalmente política? ¿Cómo desligar esta pregunta, por otra parte, del desorden que los piqueteros kirchneristas han creado en la avenida 9 de Julio, sin que el jefe de Gabinete los haya denunciado como lo hizo contra los piqueteros antikirchneristas? ¿Cómo aislarla del hecho de que Macri y Kirchner están compitiendo para ver quién se luce más en la inminente celebración del Bicentenario? ¿Cómo desconectarla de la expectativa que ha creado la inauguración del nuevo Teatro Colón?
Otras iniciativas oficiales, como el desendeudamiento de las provincias y el subsidio a la niñez de un lado y el Fútbol para Todos del otro, encajan como anillo al dedo en la estrategia kirchnerista. Mientras el desendeudamiento y el subsidio a la niñez fueron iniciativas opositoras, empero, ellas apuntaban a liberar a sus beneficiarios de la hegemonía kirchnerista de la "caja" aunque ahora, gracias a la rapidez de reflejos del oficialismo, igual vendrán los recursos pero canalizados, eso sí, no ya desde el Congreso sino desde la quinta de Olivos. Por eso al subrayar la velocidad de estos reflejos, el diputado Pinedo pudo decir "nos madrugaron". La transmisión del fútbol, en fin, le fue arrebatada a Clarín . Pero ¿no considera Kirchner, acaso, que los "medios" son su principal enemigo?
La campaña "preelectoral"
Cuando los argentinos celebraron su primer Centenario, la magna ocasión sirvió para ratificar la visión común sobre un pasado que se había vuelto esplendoroso, de la cual da testimonio el análisis que ofreció por entonces Joaquín V. González en su lúcido ensayo El Juicio del Siglo . La celebración que ahora nos espera, ¿dará lugar a una nueva meditación convergente o los Kirchner buscarán, al contrario, monopolizarla? ¿Se unirá de nuevo el país en la memoria de un éxito incomparable, como lo hizo hace cien años, o la vocación hegemónica del matrimonio presidencial ahondará aún más la zanja que hoy separa a los argentinos?
Una interpretación a la vista de los tiempos que estamos viviendo consiste en advertir que ahora nos hallamos en medio de una campaña preelectoral. No en medio de una "campaña electoral", porque faltan diecisiete meses para los comicios presidenciales. Pero sí en medio de una "campaña preelectoral" porque la intención de Kirchner es llegar a la decisiva campaña electoral del próximo año con todos los resortes del poder en sus manos.
Si entendemos por razonable la actitud de aquel que, si bien persigue sus propios objetivos, lo hace respetando las normas y a sus adversarios, la ofensiva preelectoral de Kirchner no es razonable. Si entendemos, en cambio, que la actitud del que persigue obsesivamente sus objetivos sin que le importen ni la santidad de las normas ni la dignidad de sus adversarios es racional porque busca los medios que llevan al fin, ¿quién le negará a Kirchner esta cualidad, que es moralmente objetable, pero puede ser políticamente efectiva?
Pero la feroz embestida que ha emprendido Kirchner contra Macri a través de ese juez sospechosamente kirchnerista que es Oyarbide, ¿es de veras, en última instancia, "racional"? Habida cuenta de la rotunda imagen negativa que hoy padece el ex presidente, ¿no podría volverse contra él? ¿Cuánto ganaría Macri si su flamante procesamiento lo convirtiera, a la luz de la opinión pública, en la víctima propiciatoria de una flagrante injusticia? El 28 de junio de 2009, el pueblo le bajó el pulgar a los Kirchner. Esta sentencia, ¿será rectificada o ratificada a medida que avance la campaña preelectoral en la que nos hallamos? Más allá de los Oyarbide y los Moreno, el pueblo tendrá la última palabra.
La Nación
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