Echegaray afirmó que "la felicidad de la familia argentina no se mide por los dólares"

Jueves 03 de enero de 2013 | Publicado en edición impresa

Echegaray afirmó que "la felicidad de la familia argentina no se mide por los dólares"

El funcionario relativizó las dificultades para comprar divisas en el mercado oficial


En un apéndice del anuncio de la recaudación, el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, defendió el cepo cambiario, relativizó la importancia de las dificultades de la gente para comprar divisas y criticó a la Justicia e, implícitamente, al Banco Central por la persistencia de los "arbolitos" en la City porteña.

Cuando se le preguntó por qué el sistema informático de la AFIP sigue presentando enormes dificultades para los contribuyentes que quieren comprar divisas, dijo que "la felicidad de la familia argentina no se mide por los dólares , sino por el acceso a la vivienda, a la educación y al trabajo de sus integrantes".

Fuentes del sistema financiero indicaron a LA NACION que el lunes y ayer sólo funcionó una hora esta "validación informática", en plena temporada turística. Pese a que la mayor parte de las compras trabadas por el cepo fueron de minoristas, según los propios datos oficiales, el funcionario dio a entender que se trata de un problema de una minoría.

Aunque la Justicia dictó varios fallos favorables al fisco sobre el cepo cambiario , el funcionario se quejó porque en materia de persecución a las "cuevas" le impidió a la AFIP ejercer el poder de policía para frenar a los "arbolitos" que venden dólares en la City porteña.

Sin acompañamiento

"No hemos tenido acompañamiento del Poder Judicial porque nos sacó de los operativos, que manejan el Banco Central y la Policía Federal", expresó. Así, hubo una crítica explícita a los jueces de primera instancia -"ahora estamos en cámara y veremos qué pasa", aclaró- y una más elegante al organismo que preside Mercedes Marcó del Pont , ya que Echegaray no negó que haya más "arbolitos", sino que dijo que el control de éstos le corresponde al Banco Central.

"No creemos que el Poder Judicial no quiera terminar con la comercialización de moneda extrajera ilegal", deslizó el funcionario, en línea con las fuertes críticas de la presidenta Cristina Kirchner a otros fallos judiciales. "Lo mismo pasó con la investigación de los pases en el fútbol", indicó Echegaray, antes de anticipar que hoy por la tarde anunciará un nuevo régimen de exigencias para los representantes de los jugadores (de lo que se informa en la sección Deportes).

Por otro lado, también relativizó la importancia de los nuevos controles a las compras con tarjetas de débito superiores a los $ 3000 que rige desde este mes. "No implica más datos para los comerciantes ni para los usuarios, que se deben quedar tranquilos si están en regla con el pago de impuestos", indicó.

Echegaray explicó que serán las empresas que emiten las tarjetas y los bancos los encargados de informar sobre las compras para este nuevo control fiscal.

La Nacion

Por el alza de los precios, los billetes de $ 100 ya son el 60% de los que circulan

Jueves 03 de enero de 2013 | Publicado en edición impresa

Por el alza de los precios, los billetes de $ 100 ya son el 60% de los que circulan

Según el BCRA, al 31 de diciembre había 2111 millones de billetes, 37% más que un año atrás

Por José Hidalgo Pallares  | LA NACION



Lejos de llevar adelante acciones para controlar la inflación y mantener el valor de la moneda, durante 2012 el Banco Central (BCRA) puso en circulación -en términos netos- 716 millones de nuevos billetes, 80% de los cuales correspondió a los papeles de la más alta denominación, es decir, de 100 pesos.

El BCRA difundió ayer su comunicación quincenal sobre la cantidad de billetes y monedas en circulación. Al 31 de diciembre de 2012 había 2111 millones de billetes de $ 100 en poder del público y de los bancos, 569 millones de billetes (o 37%) más que un año atrás.

El crecimiento de los billetes con la figura de Julio Argentino Roca (pese al pedido de la Presidenta, la presencia de los billetes de Evita sigue siendo marginal) coincide con el crecimiento de la base monetaria total. Según el economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, en 2012 la cantidad de dinero en la economía aumentó alrededor de 37 por ciento.

"Es un crecimiento muy elevado. Lo que uno ve es que la base monetaria crece especialmente por el sector público, vía adelantos transitorios del Banco Central, es decir, los pesos que se emiten para ayudar al Tesoro. Esto pone un piso alto a la inflación", señaló.

Algo similar dijo el economista jefe de abeceb.com, Mariano Lamothe: "El aumento de la base monetaria tiene su correlato en el Banco Central financiando al Tesoro. La política monetaria es pro inflacionaria". Para dimensionar el aumento de la cantidad de dinero, Lamothe mencionó que éste fue mayor a la suma de crecimiento económico e inflación.

Al 31 de diciembre de 2012 la cantidad total de billetes (de todas las denominaciones) en circulación era de 3526 millones, 716 millones más que un año atrás. La cantidad de papeles que entraron en circulación durante el año pasado fue la más alta de los últimos diez años. El crecimiento respondió, principalmente, a la emisión de billetes de $ 100 , que llegaron a representar el 60% de la cantidad total de papeles en circulación. Un año atrás representaban el 55%, y en diciembre de 2003, apenas el 34 por ciento.

La cantidad de billetes de $ 50 en circulación, en tanto, pasó de 196 a 329 millones de papeles, lo que implica un crecimiento de 68%. Los billetes de menor denominación crecieron a tasas menores. En los billetes de $ 20 y de $ 2, incluso, se registró una caída. En el caso de los billetes de $ 2, la baja se debe a que están siendo reemplazados por monedas de esa denominación. Al 31 de diciembre de 2012 había 240 millones de monedas de $ 2 en circulación, casi doce veces más que un año atrás.

En montos, al 31 de diciembre del año pasado los billetes en circulación de todas las denominaciones sumaron $ 234.405 millones, $ 63.449 millones más que un año atrás. El 90% del monto total estuvo expresado en billetes de $ 100.

La masiva emisión de billetes de $ 50 y 100 responde a dos factores. Por un lado, como señaló Sigaut Gravina, si el objetivo del Gobierno es aumentar la cantidad de dinero en la economía, el modo más barato de hacerlo es imprimir billetes de la más alta denominación.

El peso pierde valor

Por otro lado, sin embargo, esa tendencia también responde a la pérdida de poder adquisitivo del peso. "Para comprar bienes que cuestan más, ahora se necesitan más billetes -dijo Lamothe-. Además, no todo el dinero en la economía está bancarizado; hay un 35% de empleo en negro y para mover ese dinero que no pasa por el sistema financiero se necesitan más billetes." Sobre el papel de $ 100, Lamothe dijo: "Un billete de 100 antes era una reserva de valor o se usaba para grandes transacciones, hoy su uso es común y te lo cambia cualquier taxista".

Pese a ese contexto, los analistas consultados consideran improbable que en la Argentina se empiece a emitir un billete de una denominación más alta. Lamothe y Sigaut Gravina coincidieron en que será difícil que el Gobierno decida imprimir un billete de más valor porque eso implicaría reconocer que la inflación es mayor a la que reportan las cifras oficiales.

Preocupada por la provincia, Cristina prueba candidatos

Buenos Aires

Preocupada por la provincia, Cristina prueba candidatos

Al no tener una figura atractiva, mandó a varios dirigentes a hacer campaña

Por Jesica Bossi  | LA NACION



Después de varios ensayos y resignado a no contar con un candidato que le garantice una victoria contundente en el distrito electoral más importante del país, el Gobierno ha decidido recurrir a una vieja estrategia bonaerense de Néstor Kirchner: promover a muchos candidatos al mismo tiempo, para después evaluar cuál está en mejores condiciones de competir en los comicios legislativos de este año.

Del éxito de esta jugada, que también apunta a mantener el control sobre el convulsionado PJ y evitar grietas internas, dependerá la viabilidad de una eventual re-reelección de Cristina Kirchner y, en definitiva, marcará el futuro político del modelo.

La Presidenta ordenó a un puñado de dirigentes caminar el distrito, cada uno por su cuenta. Entre ellos hay ministros que ya estaban en campaña, como Alicia Kirchner, y otros que no, como Florencio Randazzo; ex funcionarios, como el diputado Julián Domínguez, e intendentes, como Martín Insaurralde.

Cristina esperará hasta último momento para mostrar sus cartas, aunque tampoco cuenta con un margen indefinido: tiene tiempo de probar nombres y alquimias hasta el cierre de listas, en junio, previo a las elecciones primarias abiertas de agosto.

Después de un año de gestión complicada, la Casa Rosada se puso en marcha para delinear el armado en el territorio bonaerense, enclave que representa el 38% del padrón del país y por el que se elegirán 35 diputados nacionales.

Con voluntarismo, en el Gobierno apuestan al escenario más optimista: con el gobernador Daniel Scioli alineado y la prescindencia o el apoyo del intendente de Tigre, Sergio Massa , que amaga con lanzarse por afuera. Así, los dos dirigentes más temidos por el oficialismo surgen de sus propias filas. Para graficar la situación, un operador kirchnerista afirmó: "En la oposición no tienen a nadie".

Una alternativa que se incorporó al testeo de candidatos fue el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. En principio no sería para encabezar la boleta de diputados, sino para completar -con características bien diferenciadas- una eventual grilla liderada por Alicia Kirchner, que pese al tiempo que lleva en carrera no logra mejorar en las encuestas. "Ella sigue siendo, por su apellido, la opción A", evaluó ante LA NACION un funcionario, en referencia a una hipótesis en la que creen en la mayoría de los despachos oficiales.

El ensayo busca intensificar las apariciones de la dupla. No por nada la ministra de Desarrollo Social asistió este último tiempo seis veces a ese partido y recibió más que nunca al jefe comunal en la sede de su cartera. De 42 años, el intendente planea seguir con el alto perfil.

Durante el verano quedará anclado en su distrito, armará un megacarnaval con presencia de famosos y se enfocará fuerte en la gestión educativa, previo al comienzo de clases. En su equipo, aseguran que los sondeos cualitativos ponderan dos atributos: su juventud y la recuperación reciente de un cáncer que lo forzó un año y medio a recluirse.

Hasta ahora, la táctica con más rédito fueron las cinco apariciones en el show conducido por Marcelo Tinelli, condimentado con un supuesto romance con la actriz Florencia Peña. Desde el municipio negaron a LA NACION que haya pagado por esas incursiones en el prime time de Canal 13.

En Balcarce 50, definen a Insaurralde como "un tipo ambicioso" y creen que, más allá de una candidatura, todo lo que haga en el marco de esa estrategia, le suma.

Insaurralde, además, es cercano a Unidos y Organizados, el frente de agrupaciones ultrakirchneristas liderado por La Cámpora. Esa organización, beneficiada con cargos y puestos en las elecciones de 2011, no promueve aún postulantes propios y aguarda directivas de Olivos.

Otro dirigente incluido en las encuestas de la Casa Rosada es Randazzo. Hace tiempo que el ministro del Interior procura su instalación en territorio bonaerense, donde cuenta con dirigentes que le reportan, y sueña con erigirse en gobernador. Una buena gestión al frente del área de Transporte, que sumó el año pasado, se convertiría en una excelente plataforma para mostrar en la campaña.

Esta temporada, dosificará sus visitas con operativos en la costa y pondrá su energía en el 22-F, cuando se cumple el primer aniversario de la tragedia ferroviaria de Once. El plan no es menor: busca llegar a febrero con las vías del Sarmiento reparadas, la mitad de las formaciones renovadas, refaccionados en gran parte los pasos a nivel y reacondicionados los talleres.

Prevé, además, desarrollar un sistema de información para el pasajero. "Para lo único que es candidato Randazzo es para arreglar los trenes", dijeron a LA NACION cerca del funcionario.

Con gravitación cada vez mayor dentro del peronismo, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, integra el selecto grupo de kirchneristas con luz verde de Olivos para posicionarse. Su anhelo de máxima es suceder a Scioli , pero quizás haya para él escalas intermedias. En el oficialismo, le atribuyen destinos diversos: ser postulante en 2013, regresar al gabinete o asumir como jefe del PJ bonaerense.

Domínguez no tiene aspiración de presidir el peronismo. "Mi candidato es [Fernando] Espinoza", insiste a sus íntimos. Este año recorrió con la peña itinerante que capitanea Carlos Kunkel doce distritos bonaerenses y repitió el libreto sobre la unidad interna ante intendentes y legisladores. La gira se intensificará en el año electoral con el fin de dar "contención" y neutralizar fugas, aseguran sus colaboradores

Los desafíos económicos para el nuevo año

Miércoles 02 de enero de 2013 | Publicado en edición impresa

Editorial I

Los desafíos económicos para el nuevo año

Mientras la mayoría de los países emergentes ha solucionado sus problemas básicos, la Argentina debe sincerar sus políticas y resolver cuestiones pendientes


Es habitual al llegar al final del año hacer un balance del período que se cierra y reflexionar acerca de cuáles son los desafíos que plantea el ciclo que se inicia. En un país normal, ese ejercicio conllevaría la práctica del análisis y la autocrítica. Pensar qué cosas se hicieron bien, cuáles se hicieron mal y qué cuestiones quedaron pendientes; en definitiva, cómo mejorar.

La mayoría de los países emergentes ya han resuelto la mayor parte de los aspectos básicos que hacen al funcionamiento de sus economías: tienen una moneda sana, bajas tasas de inflación, una estructura tributaria definida, y rigen la ley y el respeto a la propiedad privada. La división de poderes no se discute y las familias y empresas están enfocadas en cómo desenvolverse mejor en ese contexto de estabilidad y competencia en el que el mundo es una fuente de oportunidades.

Para la mayor parte de esos países, los desafíos para adelante ya no pasan por resolver esas cuestiones básicas y, mucho menos, por cuestionarlas. En vez, están enfocados en cuestiones más profundas. Cómo mejorar la calidad educativa, cómo promover la innovación y aumentar la infraestructura. Cómo generar sistemas de transporte de excelencia que prioricen el uso de energías renovables. Se enfocan también en aumentar el acceso de todos los segmentos de la población a un mejor sistema de salud, a los servicios financieros, al crédito de largo plazo, y otras cuestiones que afectan positivamente la vida cotidiana de los ciudadanos. Para estas naciones, los problemas no se han terminado ni mucho menos. Pero han encontrado un sendero para transitar una mejora que, con esfuerzo, les permitirá mejorar los estándares de vida de toda la población.

Lamentablemente, los desafíos económicos para la Argentina en este año que comienza son mucho más básicos y primitivos que los mencionados. La Argentina ya no tiene una moneda confiable, sino que pierde su valor año tras año a un ritmo que supera el 25 por ciento y la única manera de forzar a los ciudadanos a utilizarla ha sido mediante prohibiciones que han afectado la posibilidad de realizar transacciones en divisas, hasta el punto de destruir el mercado inmobiliario y restringir la capacidad de los ciudadanos de preservar sus ahorros o de viajar al exterior.

El crédito a mediano plazo ha desaparecido junto a la moneda, y el Gobierno ha implementado entonces sistemas de préstamos dirigidos en donde es el Banco Central el que decide cómo y a quién deben financiar los bancos. La inversión tiende a desaparecer de la mano de las expropiaciones y nacionalizaciones realizadas en forma arbitraria y sin compensar a los anteriores propietarios. Los manejos discrecionales para autorizar importaciones y la prohibición de transferir utilidades al exterior para las compañías multinacionales, así como el aumento en los riesgos de pesificación y default han provocado que tanto la inversión en activos físicos como financieros por parte de extranjeros se reduzca a niveles ridículos en función del tamaño y la historia de nuestro país.

De la mano de la inflación, el aumento en el riesgo y el deterioro de la competitividad, el empleo ya no crece y los indicadores sociales elaborados por fuentes independientes muestran un importante deterioro. La crisis energética, de la cual el Gobierno fue advertido hace ya muchos años, es una realidad, como lo demuestra la enorme cantidad de familias que aún hoy siguen sin recuperar el servicio luego de los masivos cortes que ocurrieron en vísperas de Nochebuena. El relato no crea empleos ni reduce la cantidad de pobres. Y la realidad muestra una disociación absoluta con la épica de la que pretenden revestirla el Gobierno y sus seguidores.

Está claro que los desafíos económicos para la Argentina en 2013 deberían centrarse en comenzar a resolver algunas de las cuestiones básicas que acabamos de comentar. Pero ello no ocurrirá. Es que pareciera que, en vez de resolver las cuestiones pendientes, el desafío en materia económica para este nuevo año se centrará en cómo acomodar la realidad a la estrambótica manera de entender el funcionamiento del mundo y la economía que tienen la Presidenta y funcionarios tan excéntricos como Moreno, Kicillof o Marcó del Pont.

El desafío para ellos no será entonces reducir la inflación, sino intentar convencer al mundo de que los números publicados por el Indec son verdaderos y tratar así de que el FMI no sancione a la Argentina por falsificarlos. En relación con el problema de la competitividad, los desafíos, en vez de resolver las cuestiones de fondo, pasarán por cómo limitar las importaciones sin recibir sanciones de la Organización Mundial de Comercio. En materia energética, se intentará reducir la demanda mediante la limitación en el consumo a las empresas que más energía utilizan, en vez de proveer un marco atractivo de regulaciones y precios para que la inversión privada motorice un aumento en la exploración de petróleo y de gas. Y, como el empleo privado seguirá estancado y los salarios reales caerán como consecuencia de la inflación, el Gobierno recurrirá nuevamente al aumento en el empleo público y a la distribución discrecional de subsidios para atacar las consecuencias y no las causas de la pobreza y el estancamiento.

Como puede apreciarse, los desafíos económicos que se planteará entonces el Gobierno para 2013 se sitúan a años luz de la agenda de los países progresistas de la tierra. Y se alejan también de la modesta agenda que debería a comenzar a transitar para simplemente devolver algo de normalidad y racionalidad al funcionamiento de la economía. Por el contrario, el gran desafío del Gobierno en materia económica será el de seguir negando la realidad y diseñando mecanismos para paliar los efectos secundarios de sus políticas anacrónicas y equivocadas, pero consistentes con un relato esquizofrénico y distorsionado de la realidad argentina y del mundo. La energía que consumirán nuestras autoridades en intentar tapar el sol con las manos podría utilizarse con fines algo más productivos

La Nacion

Una de las peores derrotas de Cristina

Domingo 30 de diciembre de 2012 | Publicado en edición impresa

El análisis

Una de las peores derrotas de Cristina

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION


Se perdió definitivamente el 7-D. Es lo que es: una enorme derrota política. Esa preocupada reflexión salió de la boca de un funcionario del kirchnerismo, realista y preciso. Durante siete meses, la Presidenta y su gobierno apostaron toda la suerte política a ese mítico día. No se detuvieron en cacerolazos ni en huelgas; el 7-D borraría toda la adversidad de los últimos tiempos.

El jueves pasado, cuando la Corte Suprema resolvió ampliar sin plazos la cautelar que protege a Clarín, sepultó para siempre el 7-D y las ilusiones del cristinismo. Al revés de la imagen que surge, no fue la Corte la culpable del fracaso político. El Gobierno fue el arquitecto de su propio campo de batalla, construido para perder.

Esa derrota en la cima de la estructura del poder se dio paralelamente a una decisión política clave de la Presidenta. Ella se alejó del peronismo, de sus gobernadores y de sus intendentes. Fue una ruptura tal vez definitiva con el partido, subrayó un gobernador reconocidamente peronista. Los recientes saqueos de supermercados pueden explicarse de muchas maneras, pero Cristina eligió culpar a los sindicatos y a los intendentes de su partido.

Intendentes y gremios justicialistas que tienen fama de poder sostener o desestabilizar a cualquier gobierno nacional. Su descripción de un peronismo históricamente saqueador cayó como un rayo devastador en el peronismo.

La Presidenta escribió una historia que no es la historia reconocida por los peronistas. Ninguna franja del justicialismo aceptó jamás que haya tenido culpa alguna en los saqueos que apresuraron las salidas del poder de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa. Rechazó esos presuntos pecados porque los considera injustos o porque no quiere contribuir a ventilar sus vergüenzas. De todos modos, esa participación del peronismo fue siempre una aseveración que hicieron los no peronistas. Cristina Kirchner se sumó a ellos el jueves, desesperada tal vez para endosarles a otros sus propias culpas. Y si no era el peronismo, ¿a quién podía culpar? ¿Al socialismo? ¿A los radicales? Imposible. Hubiera sido cómico. El relato tiene que tener siempre cierto grado de verosimilitud.

La historia verdadera fue más enredada que los simples complots que contó la Presidenta. A Alfonsín no lo sacaron los saqueos, que no fueron muchos en su época. El entonces gobernador peronista de Buenos Aires, Antonio Cafiero, fue un leal amigo de Alfonsín hasta su muerte. Cafiero fue el mejor orador en el sepelio del ex presidente radical. Alfonsín sufrió, sí, la conspiración de economistas y dirigentes peronistas cercanos a Menem cuando éste era presidente electo. Declaraciones irresponsables y amenazas dramáticas terminaron derrumbando la inestable situación económica que ya existía. Alfonsín fue, en la etapa final de su mandato, un presidente sin poder, sin aliados y sin solidaridad frente a una monumental crisis económica.

A De la Rúa lo voltearon sobre todo los muertos, más de 30, del trágico 2001. No quiso seguir gobernando con esa carga. Incluso, contribuyeron más a su caída los cacerolazos de la clase media porteña, que lo había votado durante 30 años, que los saqueos del conurbano, hayan sido estos incitados o no. De la Rúa decidió irse cuando se vio derrotado electoralmente por un peronismo ciertamente voraz, cuando perdió el control de su propio distrito electoral, la Capital, y cuando advirtió que se enfrentaba a una crisis económica inmanejable en tales condiciones políticas. No existían entonces los vientos de cola de la economía internacional, que después contribuirían a consolidar el poder kirchnerista.

El peronismo no perdona esas traiciones. Pero perdona menos cuando quien las comete viene de derrota en derrota. ¿Qué nos ofrece Cristina ahora, si ya perdió la clase media y no ganó una sola batalla judicial en las últimas semanas?, se pregunta un gobernador que antes no dudaba en aplaudir los sermones presidenciales. La ruptura de hecho de la Presidenta con su partido sucedió en las vísperas del inicio de un año electoral. ¿Con quién piensa, entonces, enfrentar el desafío de las elecciones del próximo octubre? Ella cree que el 54 por ciento que sacó en las elecciones presidenciales fue obra exclusivamente suya. Dicen a su lado que está dispuesta a ir a elecciones con el cristinismo puro. Sin nadie más. No aceptará condiciones de nadie. A matar o morir, como le gusta decir.

El problema de Cristina es que el peronismo ya tiene a quienes podrían sucederla. Es el único partido que se metió de lleno, sigilosamente, en la elaboración de tres candidaturas presidenciales a tres años del recambio presidencial. La de Daniel Scioli, la de Sergio Massa y la de José Manuel de la Sota. Digan lo que digan, el peronismo está preparando su continuidad en el poder.

Todos esos candidatos juegan a diferenciarse de ella. Scioli, con los gestos; Massa, con las fotos, y De la Sota, con las declaraciones más duras y críticas que le propinan a la Presidenta desde dentro del peronismo. Sólo falta que ellos se pongan de acuerdo sobre la forma de elegir al candidato presidencial. Se cuidan de hacerlo, por el momento, porque ese eventual acuerdo cerraría definitivamente el ciclo de los Kirchner. Es demasiado temprano para decir la verdad.

Ya no necesitan disimular nada. De la Sota: La re-reelección está muerta. Necesita que alguien la sepulte. La sepultarán ellos. Scioli: No hubo complot político en los saqueos. Fue el efecto imitación de los saqueos de Bariloche.

¿Hubo alguna idea más distinta que esa de las ideas presidenciales? Es cierto que Scioli se pronunció antes de que Cristina vapuleara al peronismo, pero el gobernador no indagó antes sobre el pensamiento de la Presidenta. Directamente se enfrentó a los periodistas en una conferencia de prensa que terminaron los periodistas cuando ellos quisieron. ¿Hay también algo más diferente del kirchnerismo que eso? Sin proponérselo, tal vez, el gobernador bonaerense reivindicó a un peronismo lastimado por Cristina.

La Presidenta no le dejó a la Corte Suprema otra alternativa que decidir contra ella. Los jueces supremos detestan la sola imagen de que son la oposición al Gobierno. No quieren serlo. No es su función en esta vida. Pero el Gobierno derriba permanentemente todos los límites hasta que el máximo tribunal de justicia le coloca un límite. Es el límite de la ley. No es un límite político, aunque parezca lo contrario.

Cristina estaba furiosa el jueves, cuando se enteró de la resolución que rechazó el per saltum y prorrogó la cautelar que beneficia a Clarín. Lo ocultó a medias, porque después se despachó contra los jueces por la inseguridad y por los saqueos. Era una señora haciendo comentarios en el barrio, no una jefa del Estado que es responsable de los problemas de su país.

De todos modos, al final del día de nada habían servido las intensas operaciones de los servicios de inteligencia para amedrentar a los jueces de la Corte. El seguimiento, el acoso de medios kirchneristas, los mensajes amenazantes.

Los siete jueces de la Corte (incluido Eugenio Zaffaroni, cercano al cristinismo) rechazaron, en apenas cinco líneas, el pedido de per saltum del Gobierno para evitar la abominada Cámara Civil y Comercial. La decisión fulminante y escueta tiene una lectura política. Fue la advertencia de la Corte de que será muy restrictiva con el per saltum, que significa en los hechos el desconocimiento del juez natural y de la doble instancia judicial, a pesar de la ley cristinista aprobada a salto de mata por el Congreso. Hasta la mayoría kirchnerista del Congreso terminó perdiendo en los umbrales de la Corte Suprema.

La Corte se abroqueló en su propia defensa. Tomaremos el per saltum como lo tomábamos antes de la ley, dijo uno de los jueces supremos. No lo tomarán casi nunca. El per saltum es capaz de terminar con el prestigio de cualquier Corte. Ese per saltum era, además, indefendible. Un mamarracho, lo definieron importantes fuentes judiciales.

Tal como vienen las cosas, puede anticiparse que Clarín tendrá cautelar hasta la decisión definitiva de la Corte sobre la cuestión de fondo. La Corte fijó la cautelar hasta la decisión de la Cámara Civil y Comercial, pero ése es el procedimiento. La propia Cámara ampliará la cautelar cuando, sea cual fuere su decisión, acepte la apelación de las partes ante la Corte. El trámite judicial que sigue necesitará de varios meses hasta concluir, seguramente, cerca de las elecciones legislativas.

La Corte Suprema no podía hacer otra cosa, además, sin debilitar a todos los jueces de las instancias inferiores. Decidió apoyarlos, más que nada. Otra mala noticia para la Presidenta. Sólo le quedan los jueces obscenamente oficialistas. Justo, también, cuando algunos jueces comenzaron a condenar la corrupción en tiempos de los Kirchner.

Siempre es así. Las consecuencias de cualquier derrota son más largas y amplias que la inicial noticia de la derrota.

Advierten que la inflación llegará este año al 30 %

Miércoles 02 de enero de 2013 | 12:01

Advierten que la inflación llegará este año al 30 %

El ex ministro de Economía Ricardo López Murphy adelantó que la Argentina tendrá en 2013 un escaso crecimiento, que estará ligado al precio de la soja


Inflación del 30 por ciento y cremiento de apenas el 2. A ese pronóstico para el año que comenzó ayer llegó el economista y ex candidato presidencial Ricardo López Murphy, quien criticó la política económica del Gobierno y aseguró que las finanzas argentinas dependen de la soja.

El ex ministro del gobierno de la Alianza alertó hoy que en 2013 la inflación alcanzará el 30 por ciento y el crecimiento será "del 1 ó 2 por ciento". López Murphy aseguró que el tipo de cambio vigente "sólo lo aguanta la soja" por lo que, ironizó, habría que celebrar "una misa para que el precio de la soja siga en valores récord porque es lo único que se aguanta el atraso cambiario".

De acuerdo con las estimaciones privadas, la Argentina cerró 2012 con un alza en torno del 25 por ciento en el costo de vida, lo que implica no sólo el mayor índice de la región y el cuarto del mundo, sino también un escalón por encima del registrado en 2011.

Para el economista, "no se puede crecer con el cepo cambiario y la caída en la inversión. Hay que crear un ambiente propicio para desarrollar la industria".

El también ex candidato a jefe de gobierno porteño advirtió que el cepo cambiario está "haciendo acelerar la devaluación" y señaló que el atraso cambiario además "arruina las economías regionales".

Por otra parte, en declaraciones a la prensa, resaltó que "la presión impositiva es la más alta de toda la historia" y constituye "un mazazo para los contribuyentes", lo cual indicó que hace que como "no hay margen para seguir aumentando los subsidios", el Gobierno deba recurrir al aumento de tarifas.

En un claro guiño al campo, por estos días enfrentado al kirchnerismo ante la estatización de La Rural, López Murphy criticó la política exportadora del oficialismo. Manifestó respecto del trigo que "están todos los barcos esperando para exportar y ahora prohíben vender", lo cual se suma a que "ya se había destruido el rodeo ganadero" y "cada vez se exporta menos carne", recordó.

Y además, insistió en que "habría que apostar más a la ganadería, que es la producción agropecuaria que más personal requiere".

La Nacion

La construcción no sólo está estancada, sino cara

Lunes 31 de diciembre de 2012 | Publicado en edición impresa

Costos

La construcción no sólo está estancada, sino cara

La inflación del sector llegó al 24,6%; las trabas a la importación, entre los factores

Por Carlos Manzoni  | LA NACION

ás allá de los grandes carteles que anuncian que en la Argentina de hoy se puede financiar la construcción de un inmueble en pesos y a tasas convenientes, quien decida destinar su dinero en estos emprendimientos deberá tener en cuenta un punto fundamental: la inflación de la construcción es de 24,6% anual . Es el número por el que se rigen los que día tras día están en las obras; es decir, los constructores y desarrolladores.

Basta tomar el índice de costos de la construcción CAC (ICC-CAC), que elabora la Cámara Argentina de la Construcción para notar que la inflación en esta actividad está muy por encima de los magros números que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su índice de precios al consumidor. Pero, es más, el propio organismo oficial reconoce en su indicador sobre los costos de la construcción (ICC-Indec) una suba de precios aún mayor, ya que la ubica en 25,5% (acumulado hasta noviembre de 2012).

El ICC-CAC parte de una fórmula polinómica en la cual la mano de obra pondera por 40% y el resto está conformado por los diferentes insumos/materiales que se usan en la construcción. Mientras que el ICC-Indec tiene tres grandes capítulos: materiales (46%), mano de obra (45,6%) y gastos generales (8,4%).

Marcelo Orfila, gerente general de Grupo Monarca, uno de los grandes desarrolladores del país, comenta que los últimos fideicomisos que se lanzaron tienen una tasa de ajuste que se basa en el índice CAC. "Todos los desarrolladores y constructores estiman su inflación tomando en cuenta el índice CAC", acota Orfila.

En su opinión, que coincide con la del CEO de un importante grupo constructor que pidió no ser mencionado, algo que en los últimos años empujó el índice es la traba a la importación de ciertos materiales importados. "En la construcción está empezando a pesar todo lo que es cerámico, instalaciones, azulejos, inodoros y bañeras. Antes esos artículos representaban un 9% del costo total de la obra, pero hoy significan un 14%, porque al cerrar la importación falta oferta, lo que encarece los precios", explica Orfila.

Otro componente del costo de la construcción que infla los valores es la mano de obra, que pasó a tener un peso mucho mayor. En el índice que elabora la CAC, ese ítem representa 46% del costo, mientras que materiales, un 54 por ciento. Pero, según precisa Orfila, en ciertos gremios es aún mayor. "En enero de 2010, la mano de obra en mampostería y hormigón pesaba un 40 por ciento, mientras que hoy pesa 60 por ciento", detalla.

Un constructor que pidió no ser nombrado comenta que tradicionalmente la mano de obra era 40% del costo de la construcción, pero que a partir de 2007, con la intervención del Indec y la recuperación salarial que obtuvieron los sindicatos (con aumento por paritarias, más un 1 o 2% por extras), su influencia creció. "Por lo tanto, la mano de obra hoy significa hasta 52 por ciento del costo", calcula el empresario.

Pablo Lara, director de la consultora especializada Estrateco, confirma que incluso el Indec está empezando a mostrar un aumento interanual mayor que el índice CAC, debido a que la mano de obra tiene mayor peso relativo en el indicador de este organismo, y a que es el que más está ajustando su precio por la aceleración de la inflación. "En tanto, los materiales que releva el Indec arrojan una suba menor que el índice CAC, pero la diferencia no es tan relevante [15% anual para el Indec vs. 20% anual para la CAC]", completa el economista.

Asimismo, Lara dice que la aceleración de la tasa de inflación en la Argentina y el descrédito del Indec hicieron que el índice CAC se usara cada vez más para ajustar el valor de las cuotas de fideicomisos en todo tipo de obras.

Según estima Orfila, 2012 terminará con una inflación en la construcción de 27%; mientras que se calcula que en 2013 la mayoría de los actores del sector están proyectando un 28 por ciento.