Crece el tráfico de municiones

Lunes 04 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

Editorial I

Crece el tráfico de municiones

Resulta alarmante el notorio incremento del comercio ilegal de proyectiles en nuestro país y su vinculación con redes de narcotraficantes


El año pasado, la Gendarmería se incautó de más de un millón de proyectiles y cartuchos que se encontraban en manos de organizaciones criminales. La magnitud y el grave significado de ese volumen de municiones en poder de los delincuentes se comprende con más claridad si se tiene en cuenta que en 2011 las balas secuestradas sólo sumaron 90.000.

Otro dato muy preocupante que surge de la información publicada por LA NACION es que la mayoría de las incautaciones se produjo en el norte de nuestro país, en controles de caminos hacia Bolivia, y que los delincuentes que las transportaban parecían estar empleando las mismas rutas y la misma logística que las redes de narcotráfico.

Se trata, en la mayoría de los casos, de balas de calibre 22 y munición para escopetas calibres 20 y 28 mm. En octubre del año pasado se descubrió en la fronteriza ciudad salteña de Salvador Mazza un cargamento con 400.000 municiones ocultas entre bolsas con soja. El 90 por ciento eran balas calibre 22 largo. En otro de los procedimientos exitosos que realizó la Gendarmería el año pasado se secuestraron 310.000 municiones en la ciudad santafecina de Ceres, que iban transportadas en un camión cuyo destino final era Rosario, una ciudad que desde el año pasado sufre un fuerte aumento de la violencia.

El peligroso fenómeno del circuito ilegal de las municiones se inscribe en un marco de crecientes robos de armas en nuestras fuerzas de seguridad, en armerías privadas, y también en unidades de las Fuerzas Armadas, sobre el que advertimos el año pasado en esta columna. En este sentido, subrayamos entonces la sospechosa facilidad con que se producían los robos de ingentes cantidades de peligroso armamento en comisarías de la Policía Federal y en unidades del Ejército y de la Fuerza Aérea, en ciertos casos probablemente con la complicidad de algunos de los integrantes de esas fuerzas. El material robado, tanto armas de puño como de guerra, se contrabandea al exterior o termina en manos de delincuentes y grupos violentos locales.

El brusco aumento en las incautaciones de municiones completa el círculo. Los proyectiles se fabricaron en la Argentina y se investiga cómo se produjo su desvío hacia el mercado ilegal. El control de la comercialización de balas depende del Registro Nacional de Armas (Renar), cuyas normas obligan a llevar un registro estricto de la cantidad de munición comprada por armerías y particulares. Como tantos otros órganos de control y recaudación, el Renar es manejado por militantes de la organización juvenil kirchnerista La Cámpora. Y lo mismo ocurre con la empresa estatal Fabricaciones Militares, que produce munición y que en años anteriores protagonizó sonados escándalos de contrabando de material bélico.

Otro aspecto del circuito ilegal de municiones que preocupa a los investigadores es su contrabando al exterior. Si bien Bolivia se trataría de un nuevo "mercado" para este contrabando, Paraguay ha sido un destino tradicional para el armamento argentino sustraído en forma ilegal, y muchas veces Asunción fue sólo una escala en la ruta de las armas argentinas que terminaron en manos de poderosas bandas de traficantes de drogas que operaban en las favelas de Río de Janeiro con pistolas, ametralladoras y también granadas producidas por Fabricaciones Militares.

Hace pocos días, las autoridades bolivianas desarticularon en Santa Cruz de la Sierra una banda que acopiaba balas y armas para ser negociadas con la narcoorganización brasileña Primer Comando de la Capital, que ejerce una fuerte influencia en el mundo delictivo de San Pablo. La investigación boliviana determinó que esas municiones eran transferidas por las mismas líneas usadas para transportar drogas. El Primer Comando de la Capital ha intentado entrar en contacto con bandas de narcos que operan en Rosario.

Como denominador común del grave panorama aquí resumido surge la evidente necesidad de aumentar los controles por parte del Renar y de Fabricaciones Militares. Pero también es preciso que, de una vez por todas, las autoridades nacionales se decidan a encarar una verdadera lucha contra el narcotráfico, que, como hemos visto, además de alimentar el consumo de drogas, es uno de los motores del tráfico ilegal de armas y municiones.


La Nación


Murió Lino Oviedo en un accidente aéreo

Domingo 03 de febrero de 2013 | 10:12

Viajaba en un helicóptero que cayó y se incendió

Murió Lino Oviedo en un accidente aéreo

El ex militar, quien fue protagonista del golpe de estado que derrocó al dictador Stroessner, era candidato a presidente para las elecciones del próximo 21 de abril en Paraguay


El candidato presidencial paraguayo Lino César Oviedo murió anoche a los 69 años en un accidente aéreo, al norte de Asunción, al precipitarse a tierra el helicóptero en el que viajaba tras un acto político en la noche del sábado, según informa la prensa del país.

Los rescatistas paraguayas confirmaron el hallazgo de la nave, junto a los tres cuerpos carbonizados de sus ocupantes, en la estancia "la Mocha" ubicada en Presidente Hayes, Chaco paraguayo. La primera hipótesis que manejan las autoridades es que el siniestro ocurrió debido a razones climáticas.

El aparato volaba por la zona del chaco llevando a bordo a Oviedo, el piloto y un custodio del dirigente político, que lidera la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace) y es uno de los aspirantes a las elecciones nacionales.

EL DATO. El próximo 21 de abril los paraguayos están convocados a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, miembros de las dos cámaras del Legislativo y de las gobernaciones y delegados del país en el Parlamento del Mercosur.

Lino Oviedo era un militar retirado, de 69 años, que tuvo activa participación en el golpe de Estado del 3 de febrero de 1989 que derrocó al entonces dictador Alfredo Stroessner y desde entonces adquirió un protagonismo de primera línea en la escena política de Paraguay.

En 1999 fue acusado de instigar el asesinato del vicepresidente José María Argaña y de ser uno de los ideólogos de la masacre que ocurrió durante las masivas protestas populares que se registraron en marzo de ese año y que derivaron en la renuncia del presidente Raúl Cubas.

Oviedo ya se había presentado como candidato en dos ocasiones. La última fue en 2008, cuando el ex obispo Fernando Lugo ganó la presidencia .

Murió en aniversario de la caída de Stroessner

 Oviedo fue uno de los gestores del golpe que termino con la dictadura de Stroessner en 1989. Foto: Archivo La muerte de Oviedo se produjo en la víspera del día que se cumplieron 24 años después de la caída del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, hecho en el que tuvo una activa participación, ya que fue uno de los oficiales del Ejército encargado de detener al dictador en la madrugada de aquel día, y desde aquel momento su figura entró en el escenario político del país.

El 15 de mayo de 1996 fundó e inscribió en el Tribunal Electoral del Partido Colorado a un movimiento interno que se llamó, en principio, Unión Nacional de Colorados Éticos (Unace) con el que participó en las internas partidarias de 1997.

El 30 de octubre de 1997, el entonces presidente de Paraguay Juan Carlos Wasmosy ordenó el arresto de Oviedo por 30 días, por unas declaraciones del mismo en el exterior en su contra, ya siendo candidato oficial a presidente del país.

En 1999 se le acusó de haber tenido alguna responsabilidad en el asesinato del vicepresidente José María Argaña, hecho ocurrido el 23 de marzo, y en la muerte de siete jóvenes durante las manifestaciones de protesta que se sucedieron hasta el 27 de ese mes.

En el 2002 se separó del Partido Colorado y fundó un nuevo partido político al que denominó Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace) que registró en mayo de 2003.

Lugar del accidente

 

DPA


La Nación

El peligro de acostumbrarse a despreciar la vida humana

Domingo 03 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

Editorial I

El peligro de acostumbrarse a despreciar la vida humana

La escandalosa cantidad de accidentes de tránsito y de delitos violentos muestran una sociedad que debería reaccionar ante la cultura de la violencia


Muy poco vale la vida humana en la Argentina de hoy a la luz de la pavorosa cantidad de accidentes de tránsito y de crímenes con su diaria cosecha negra de muertos, heridos y discapacidades físicas y psíquicas.

Detrás de esa triste cosecha hay una sociedad, la nuestra, con tal carga de violencia y de desprecio por el prójimo y por nosotros mismos que nubla nuestro horizonte -¿quién tiene la certeza de regresar a su casa sano y salvo?-, contamina nuestras relaciones y aflora hasta en la contienda política y en los discursos de los gobernantes. Tanto es el acostumbramiento o la resignación que las autoridades no reaccionan y la violencia sigue echando raíces y conforma ya un problema cultural. La abrumadora crónica policial y las estadísticas del dolor, lejos de ser meras noticias, dicen mucho sobre nosotros.

Algo muy grave ocurre cuando en los últimos 13 días de enero murieron nada menos que 56 personas en accidentes viales en las rutas del país, un número que prácticamente duplica los 30 muertos de la segunda quincena de enero del año pasado. Solamente el pasado jueves, feriado, 12 personas encontraron la muerte en nueve choques y ocho sufrieron heridas de diversa gravedad. El total de muertos en accidentes de tránsito en enero fue de 91. Se apresuró el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, cuando el 15 de enero se congratuló por una reducción del 17 por ciento en los fallecimientos por accidentes de tránsito.

El año pasado, con un total de 7485 muertos en esta clase de accidentes en todo el país, el promedio diario fue de 21 personas y el mensual de 624, según Luchemos por la Vida. De esta manera, la Argentina ostenta uno de los índices más altos en ese tipo de mortalidad, generalmente evitable. Los accidentes en nuestras vías públicas constituyen la primera causa de muerte en menores de 35 años y la tercera sobre la totalidad de los argentinos. Entre las principales causas se encuentran la velocidad excesiva, la ingestión de bebidas alcohólicas y manejar con sueño.

Pero el de las muertes no es el único saldo. El otro es el de los heridos, con sus secuelas físicas y psíquicas. Datos internacionales señalan que ocho de cada diez personas que sobreviven a un accidente de tránsito terminan con secuelas físicas parciales o permanentes. A ello deben agregarse las secuelas psíquicas, a veces más incapacitantes que las físicas y, como éstas, con su correlato de sufrimiento personal y familiar e incidencia en lo laboral. El 30 por ciento de los lesionados graves integra el segmento creciente de personas discapacitadas. Así, las discapacidades prevenibles también se han incrementado.

Eso es quizá lo más lamentable: que se trata de hechos generalmente evitables. Algo similar puede decirse de la violenta ola delictiva. Por ejemplo, según un relevamiento realizado por LA NACION, la modalidad conocida como entradera fue una de las principales causas de homicidios en el área metropolitana. Durante el año pasado, cada siete días un vecino del conurbano o de la ciudad de Buenos Aires fue asesinado cuando llegaba o salía de su casa y era sorprendido por los delincuentes que querían ingresar en su vivienda o robarle el vehículo. El miércoles pasado, una maestra recibió un fuerte golpe en la cabeza al resistirse a una entradera en el partido de Vicente López.

El sadismo es una característica prevaleciente en muchos de los delitos, como puede advertirse en una simple selección de los ocurridos la semana pasada. Por ejemplo: un jubilado fue baleado a quemarropa al resistirse a un asalto cuando llegó a su casa en el partido de Ituzaingó y fue sorprendido por dos personas que se movilizaban en una moto. En Lomas de Zamora, un joven murió baleado en el pecho y, en San Isidro, un delincuente prendió fuego a una mujer tras asaltarla en su negocio de ropa, disconforme con los 4500 pesos que ella le había entregado. La mujer murió el viernes. El lunes, dos asaltantes le cortaron el dedo índice derecho a un colectivero de la línea 114, aunque no llegaron a seccionárselo. En Tucumán, la pianista Myrtha Raia, de 84 años, murió luego de agonizar tres días debido a las graves heridas que sufrió en un brutal ataque a golpes en su casa. La cuota de sadismo que hay en muchos de estos hechos es tan preocupante como la ola delictiva en sí misma.

Pareciera que la violencia que envenena a la sociedad necesita cada vez más bocas de salida. Las agresiones se suceden en una gama de inusual amplitud. Así, tenemos a padres que agreden a los maestros de sus hijos y a parientes de enfermos que golpean a los médicos que los atienden. Tenemos un Estado que no sólo no combate como debería el crimen ni controla debidamente las rutas y sus concesiones, sino que ha permitido el colapso del sistema ferroviario, que sólo en el accidente de la estación Once se cobró 51 muertos hace casi un año. Es el mismo Estado que agrede a la ciudadanía cuando le presenta como verdaderas estadísticas notoriamente falsas sobre la inflación, o cuando obliga a los viajeros a recurrir al mercado paralelo de divisas, o cuando emplea todos sus recursos para garantizar la impunidad de los funcionarios acusados de corrupción.

En este contexto, no es casualidad que, según el Ministerio Público de la ciudad de Buenos Aires, el delito de amenazas sea el más frecuente entre los registrados por la justicia porteña.

Como puede advertirse, estamos ante un fenómeno complejo y la necesidad de una pronta reacción compete a todos, a cada uno en su campo de acción, por modesto que sea. No podemos resignarnos ni hacer nuestra la vieja frase de Hobbes: "El hombre es el lobo del hombre". Es preciso cortar ya el círculo vicioso de la violencia, y una forma de comenzar es volver a convencernos de que la vida humana es siempre sagrada.

Una foto del aislamiento argentino

Domingo 03 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

Una foto del aislamiento argentino

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION


Su política interna la está empujando a un espectacular giro en su política exterior. Ese es el argumento de un funcionario que frecuenta a Cristina Kirchner. Es también la explicación para una presidenta que cambió el G-20, cuya pasarela la deslumbraba, por un "acuerdo histórico" con el desprestigiado Irán. Para una jefa que le gusta ventilar sus diferencias con Londres y borrar las antiguas disidencias con los iraníes.

Ese novedoso realineamiento argentino se registró el viernes, como nunca antes, en la reunión del directorio del Fondo Monetario Internacional. Todos los grandes países occidentales votaron contra la Argentina, sobre todo los Estados Unidos y Europa. El país quedó más cerca de la expulsión del Fondo que de la permanencia en su directorio. Es la condena por demasiados años escondiendo y cambiando la verdad. Es la conclusión de más de cinco años de destrucción del Indec, que terminó convirtiendo en relativas todas las cifras de la economía argentina.

El Fondo no le pide a la Argentina políticas determinadas (el país no le debe nada), sino rigor y veracidad en sus estadísticas. ¿No es, acaso, lo mismo que los argentinos le reclaman a su gobierno?

Nuevas rupturas, sugestivos acuerdos. Así, la Presidenta está llevando a su país a un inédito aislamiento en los casi 30 años de democracia. Dicen que ella tomó nota de que Occidente no invertirá un solo dólar en la Argentina. El caso Repsol, una expropiación sin indemnización, fue devastador para la imagen del país. Debe sumársele la prohibición de acceder a dólares por parte de las empresas y la imposibilidad de repatriar dividendos. Nadie invierte en un país con semejantes condiciones de arbitrariedad política y jurídica. Ni siquiera los nativos.

Cristina acaba de concluir su gira exterior más extensa. Deambuló por países asiáticos emergentes o por naciones árabes con petrodólares. Antes había merodeado el África también petrolera. Apuesta a inversiones de esos países, que todavía cargan con sus propias miserias y desigualdades. Pero ella cree que Occidente le dio la espalda. Dicen que Hugo Chávez le prometió importantes inversiones iraníes si llegaba a un acuerdo con el despótico régimen de los ayatolás. Acordó.

La Presidenta renunció a la verdad argentina sobre el criminal atentado a la AMIA. La verdad argentina culpó al gobierno de Irán de la autoría intelectual de aquel estrago y su justicia pidió la captura internacional de ocho iraníes, entre ellos importantes jerarcas del régimen. Pero ¿qué significa la creación de una Comisión de la Verdad si no la aceptación de que no hay una verdad argentina? ¿Qué espera la Presidenta que digan los iraníes en esa comisión? Repetirán viejas ofensas y calumnias. Por ejemplo, que fue un autoatentado perpetrado por el gobierno de Israel. ¿Puede surgir una verdad de semejante absurdo?

Las bases de la comunidad judía argentina reaccionaron duramente y obligaron a la conducción de la AMIA a cambiar el primer intento de moderación con el kirchnerismo que hicieron sus dirigentes. Se ha llegado a la increíble paradoja de que ahora la única persona que tiene captura recomendada es el fiscal argentino del caso, Alberto Nisman, cuya detención viene pidiendo Irán. El acuerdo argentino-iraní contempla la comunicación del pacto a Interpol; las capturas de los iraníes quedarán, por lo tanto, sin efecto. Nisman ya había sido seriamente amenazado de muerte por sicarios iraníes luego de su exposición del caso AMIA en la sede central de Interpol, en Lyon. ¿Nisman podría viajar a Teherán sin el riesgo de ser detenido? ¿El juez Canicoba Corral podría indagar a los iraníes y disponer luego el procesamiento, la falta de mérito, la detención o la absolución de los acusados? Imposible.

Timerman ha dicho que él no puede garantizar que las declaraciones de los iraníes, en Irán, se harán bajo la jurisdicción de la ley argentina. Entonces, será una amable conversación, no una indagatoria. Una conversación que mostrará a Irán con un rostro más amable ante la comunidad internacional. Importa menos lo que el mundo piensa de Irán que lo que la justicia de la Argentina (y sus distintos gobiernos) comprobaron durante 18 años sobre el crucial rol de Teherán en la voladura de la AMIA. Ese cambio sustancial de la política de Cristina Kirchner no pasará como una anécdota más dentro ni fuera del país.

Pacto con Irán, ruptura con Gran Bretaña. Londres pone a veces condiciones imposibles de aceptar. La política histórica de la Argentina ha sido la de sostener que el conflicto por las Malvinas es bilateral. Esto es, no hay lugar en la mesa para los isleños, salvo algunas excepciones que existieron. Los británicos lo saben, pero el gobierno argentino decidió responderle con un discurso testimonial, que aleja aún más la posibilidad de un progreso en la negociación. La propuesta británica merecía una seria y reservada gestión diplomática de la cancillería argentina y no una carta pública, irónica y agresiva de Timerman. Son letras escritas para la demagogia interna, no para alcanzar un objetivo preciso sobre el destino de esas islas.

El gobierno de Cameron parece seguir los pasos del argentino. ¿Qué significaron sus declaraciones que justificaron la presencia de aviones de combate en las Malvinas? Ni el gobierno argentino tiene la intención de hacer una guerra ni podría hacerla aunque quisiera. Salvo que los servicios de inteligencia británicos hayan extraviado toda la información, deberían saber, como lo sabe cualquier país sobre esta tierra, que la capacidad militar argentina es nula. Los barcos militares argentinos se hunden amarrados en los puertos. No necesitan de aviones ingleses.

El gobierno argentino (o su canciller) debería ser, a todo esto, menos despectivo con los isleños. La prioridad de los años 60, cuando el gobierno de Arturo Illia consiguió la más importante declaración de las Naciones Unidas sobre la necesidad del diálogo argentino-británico, era la descolonización. Ahora no ha dejado de ser una prioridad, pero se le ha sumado otra: el derecho de las personas a decidir. La actual comunidad internacional no ignorará nunca la opinión de más de 3000 habitantes históricos de un territorio en disputa.

En marzo se hará un plebiscito en las Malvinas para establecer qué quieren sus ciudadanos. Ya sabemos qué quieren. El trabajo de la Cancillería debería semejarse al de un orfebre capaz de unir lo útil con lo posible. Se trata de no perder definitivamente los derechos. ¿Imposible? ¿Acaso el gobierno que pudo firmar un acuerdo con dirigentes extranjeros acusados de haber cometido una masacre en territorio soberano argentino, hace apenas 18 años, no puede acercar posiciones con los británicos por un diferendo territorial que tiene 180 años? ¿No es Londres un influyente protagonista de Occidente? Los británicos no se desprenden fácilmente de los territorios que ocupan. Es cierto. Es igualmente veraz que con los isleños será muy difícil llegar a un acuerdo, pero sería imposible sin ellos.

Cristina se siente mejor peleando contra molinos de viento. No tiene, además, muchas alternativas. La única que le queda es un cambio drástico de su política interna, desde la económica hasta la relación con sus críticos y con el periodismo independiente. Esos son los ejes centrales del credo occidental. El precio que está pagando por su terquedad es muy alto porque ni siquiera tiene la aceptación de los argentinos, cansados ya de la fragmentación política, de la decadencia económica y de la inflación espoleada por la falta de inversión.

Su problema es que un cambio significaría también la aceptación de muchos errores. No lo hará. Prefiere la compañía de los peores del mundo antes que reconocer que se equivocó.

La Argentina de hoy, un país desgarrado

Domingo 03 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

La Argentina de hoy, un país desgarrado

Por Mariano Grondona | LA NACION


Si nos atenemos a la definición de Ortega y Gasset, según la cual una nación "es un proyecto sugestivo de vida en común", que mira por consiguiente al futuro más que al pasado, ¿hasta qué punto la Argentina de hoy es, plenamente, una "nación"? La pregunta es pertinente porque supone que una nación, para serlo de verdad, contiene un proyecto abarcador al cual adhiere la mayoría de sus ciudadanos en un ambiente de libertad que no excluye, por supuesto, disidencias y discusiones en el fondo "menores" entre ellos.

¿Es ésta la condición del consenso en la Argentina actual? ¿O son nuestras diferencias, al contrario, tan hondas y ríspidas que ya no puede hablarse de "uno" sino de "dos" consensos tan encontrados, tan frontales, que en el fondo nos desgarran entre las visiones contrapuestas de horizontes finalmente incompatibles?

Uno de los dos consensos que nos desgarran corresponde por lo pronto al Gobierno, que sueña con una Argentina unitaria, de pensamiento único, que gire en torno de una "Cristina eterna" disponible para un tercer período a partir de 2015 y aún más allá, dueña de un poder absoluto que nadie cuestione ni limite. Pero este poder, de afianzarse, ya no tendría un carácter pluralista, "republicano", sino un carácter en definitiva "monárquico", despótico, en dirección de un monopolio político personal, de tipo "chavista", incompatible con la democracia.

A este anhelo reñido con nuestra vocación democrática se opone otro proyecto verdaderamente republicano que, si tiene la ventaja de contar con el consenso comprobado de dos tercios de los argentinos y se ha expresado en el reciente rechazo a la re-reelección de una cantidad suficiente de legisladores de la oposición, también adolece del hecho de que esta oposición no está unida sino dispersa, lo cual facilita los designios despóticos del kirchnerismo.

¿Quién ganará esta crucial pulseada? A los que optamos por la república podría consolarnos saber que, según las encuestas, dos tercios de los argentinos también la prefieren. Pero, como lo han hecho notar los llamados "maquiavelistas" de principios del siglo XX, entre ellos Wilfredo Pareto y Gaetano Mosca -que no creían en la democracia-, más de una vez una "minoría organizada" ha prevalecido sobre una "mayoría desorganizada", incluso en democracia. ¿Podría darse este caso en la Argentina? Digamos en favor de los "maquiavelistas" que el gobierno kirchnerista ha demostrado tener hasta ahora una contundente "voluntad de poder" que contrasta peligrosamente con el desgano político de los opositores. Se aferra al poder con tanta intensidad que hace recordar al apotegma de Richard Nixon cuando dijo que "sólo estás vencido cuando te das por vencido". Y una cosa es cierta: que, aunque algunos la den por vencida en su empeño de un poder sin frenos, Cristina no se ha dado nunca por vencida. No ha tirado la toalla. Creemos que no la tirará. Por eso nos parece peligrosa la persuasión de algunos de que Cristina "ya perdió". Esta persuasión es "facilista". La batalla entre la república y el despotismo aún no ha terminado.

Esta batalla crucial se librará en dos tramos. En el primero de ellos, que se desplegará en el curso de 2013, los argentinos tendremos que renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Esta elección legislativa, que ocurrirá en octubre de 2013, será precedida en agosto por elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, para designar a los candidatos que competirán en ella. En 2015 competiremos, en fin, no sólo para atravesar otro tramo legislativo sino también para decidir la suerte de la próxima elección presidencial destinada a cubrir el período 2015-2019.

¿Hasta dónde gravitarán los comicios parlamentarios de 2013 en los comicios presidenciales de 2015? Si el kirchnerismo gana en 2013, aumentarán las posibilidades de Cristina en 2015. Si pierde, quizás a la Presidenta le llegue la hora de librar, en condiciones desventajosas, su combate final. La prueba de que no resignará fácilmente al destino republicano que la acecha es que ha ampliado el derecho de votar a los menores de dieciséis años, a los que supone más fácilmente manipulables, y que todavía se resiste a que los ciudadanos puedan votar en una boleta única, que es garantía en todas partes -pero no entre nosotros- contra las eventuales manipulaciones gubernamentales.

Si Cristina se resignara finalmente a traspasar el poder de aquí a tres años, este gesto, sobre todo si parece espontáneo, la dejaría en condiciones de influir sobre la designación de su sucesor. Pero, a la vista del enorme poder del que goza y del carácter prácticamente incondicional que le ha impreso por encima de sus colaboradores, esta bienvenida hipótesis deviene improbable. Contra ella militan, en todo caso, dos frases memorables. Una, del liberal lord Acton, nos recuerda que, "mientras el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente". Otra, que no tiene un autor reconocido porque nadie querría lucirse con su brutal franqueza, nos advierte que "a veces mandar es un placer más intenso que hacer el amor".

Lo que sí deberíamos prepararnos respecto de Cristina es a aplaudirla sinceramente en el caso de que ella se convirtiera en republicana puesto que, si se produjera esta improbable transformación, cesaría como por arte de magia el desgarramiento que hoy aflige a los argentinos. ¿Estamos soñando? Quizá no, porque bien podría ocurrir que las circunstancias la empujen al fin en dirección de este destino, al cual se opondrían sin embargo dos pasiones difíciles de remontar: el fanatismo de los que la rodean y los malos recuerdos de los que no la toleran.

Los argentinos, al fin de cuentas, tendríamos que madurar. ¿Pero en qué consiste, en resumidas cuentas, "madurar"? En no apostar a una "persona" ni a un conjunto de personas sino a la vigencia de ciertas "reglas". Una personalidad "autoritaria" todo lo apuesta al carisma de una persona. Una personalidad inclinada por la vigencia de las instituciones no desecha por cierto la atracción de las personas, pero también confía en la sabiduría de las reglas. Las personas son mortales. Nada duradero se encarna en ellas. Los países que han aprendido a desconfiar de las personas, aunque ellas sean rutilantes, se recuestan en las instituciones. Esta distinción se aprende con la experiencia. Los ingleses, por ejemplo, cortaron las preferencias de Churchill por seguir en el poder al día siguiente de que éste los llevó a la victoria en la Segunda Guerra Mundial, aunque lo eligieron después, cuando había pasado, según ellos, el peligro del personalismo.

Mientras las reglas pueden ser inmortales porque nos ofrecen un sistema, los hombres y las mujeres son mortales. Podemos entusiasmarnos con ellos, pero no podemos edificar sobre ellos lo imperecedero, a menos que los liguemos a la fundación de un sistema o a la independencia de una nación, como Washington, Mandela o San Martín. Si Cristina comprende al fin que debe "reducir" sus aspiraciones a las de una presidenta republicana y nada más, todavía está a tiempo para merecer el sincero reconocimiento de los argentinos por habernos liberado del desgarramiento interior que hoy padece nuestra nación. ¿Será capaz de demostrar esta actitud de humilde grandeza? Y si demostrara serlo, ¿seríamos capaces quienes la hemos criticado tantas veces de elogiarla en dirección de la república? Si las respuestas a estas dos preguntas son positivas, la Argentina dejará de ser una nación desgarrada.


Ganancias: una carga que va en aumento

Domingo 03 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

Más recursos al fisco

Ganancias: una carga que va en aumento

El peso del impuesto sobre los sueldos supera fuertemente al de una década atrás y, para varios niveles de ingresos, sería récord este año; reclaman un método para los ajustes

Por Silvia Stang  | LA NACION



Sin una poda periódica, en el momento justo y con el método adecuado, las ramas de ciertos árboles avanzan en forma desprolija, desproporcionada. Algo así ocurre con el impuesto a las ganancias, que grava los ingresos de las personas: con el abono de una inflación alta, la insuficiente adecuación de las variables que definen quiénes y cuánto pagan provocó una suba significativa de la proporción de dinero con la que se queda el Estado, considerando ingresos de igual poder adquisitivo. El tema afecta a asalariados, jubilados y autónomos y se agrava este año: según se prevé, la presión alcanzará un récord en varios niveles de sueldos (medidos a valor constante), en el lapso de 15 años.

Ese efecto se dará, según se prevé, para los asalariados solteros con ingresos de más de $ 15.000 brutos mensuales, y para los casados con dos hijos con sueldo de más de $ 20.000 mensuales.

En comparación con 2003, año de llegada al poder del kirchnerismo, el porcentaje del salario que se lleva Ganancias se duplica y más aún en varios de los tramos de ingresos gravados, con alzas de hasta 150%, según lo estimado para este año. En otros casos, los aumentos serían de entre 30 y 75%, siempre considerando en el cálculo la suba de 20% de la base imponible, que resulta insuficiente porque -además de que para este año se estima una inflación de 25%- desde el cambio anterior, hace dos años, el alza de precios fue de 50 por ciento. La carga, por esa razón, será más alta este año que en 2011 y 2012.

Las conclusiones surgen de un informe que elaboró el Ieral para LA NACION y que muestra que el impacto resulta mayor para los ingresos más bajos . Se trata de una medición del peso del impuesto para sueldos brutos de $ 10.000 a $ 30.000, a valor constante. Es decir: se consideraron, en cada año, salarios tales que tuvieran el poder de compra actual de los montos mencionados.

La suba de la presión tributaria es una realidad para los bolsillos, que se contrapone a los dichos de la presidenta Cristina Kirchner, quien el lunes pasado afirmó que "este gobierno no ha aumentado ningún impuesto".

Para que la discrecionalidad, o la situación política o fiscal de cada momento dejen de ser la regla, tributaristas y economistas suscriben la misma receta: debería discutirse, en primer lugar, cuál es el punto de partida para que el ingreso de una persona quede gravado y, en segundo término, cuál es el índice para un racional ajuste periódico, no sólo del menor salario imponible, sino también de los tramos de ingresos de la tabla de alícuotas. Eso evitaría la suba de la presión, que se va dando en forma silenciosa y sin mediar debates.

El estudio del Ieral muestra que el aumento de la carga tributaria resulta mucho mayor que el de la década, cuando se compara 2013 con 2009, el año en que quedó eliminada la llamada tablita de Machinea. Aquel esquema reducía progresivamente, cuanto mayor fuera el sueldo, las deducciones aplicables. Las deducciones son montos que, por distintos conceptos, se descuentan del ingreso neto para determinar, con el resultado que arroje la resta, si debe tributar y en tal caso, cuánto. Dicho de otra forma: la deducción alivia la cifra sobre la que se calcula Ganancias.

 

Un empleado soltero, con un ingreso de $ 12.450 neto de aportes a la seguridad social ($ 15.000 en bruto), tenía diez años atrás -con un salario de igual valor real- un descuento impositivo equivalente a 3,4% de su remuneración bruta, contra 6,3% en 2012 y 7,3% que sufriría este año. La estimación supone una inflación de 25% para 2013. Así, la presión se incrementa 114%, en tanto que se triplica y más desde 2009, cuando fue de 2 por ciento.

Otro caso para ver la suba de la tasa efectiva en el mediano plazo: sobre un sueldo neto de $ 16.600 (bruto de $ 20.000), de un empleado casado y con dos hijos a cargo, la presión tributaria efectiva fue de 5,2 y de 1,8 en 2003 y en 2009, respectivamente. En 2012, la carga fue de 6,6% y para este año, lo estimado es que Ganancias absorba mucho más: 7,5% de la remuneración antes de descuentos.

Para poder usar las deducciones, el cónyuge no debe tener ingresos de más de $ 15.552 netos al año. Los hijos deben ser menores de 24 años o estar incapacitados para trabajar.

Un empleado con iguales cargas familiares que el anterior, con un salario neto de $ 12.450 no pagaba Ganancias entre 2007 y 2010. Y este año tributará 3 por ciento. Y para un soltero con un neto de $ 8300, la carga fiscal, que era de 0,6% en 2003 y que había desaparecido de 2007 a 2011, será este año de 1,5%, lo que implica con respecto al primer año de la comparación un alza de 150 por ciento.

"Si se ajusta la base imponible menos que la inflación, se avanza contra los trabajadores; el anuncio para este año se ha planteado como un beneficio porque se compara con no hacer nada", evalúa el economista Marcelo Capello, presidente del Ieral.

Además de la insuficiencia de lo anunciado, y tal como ocurrió ya varias veces, los trabajadores financiarán este año por un tiempo al Estado. ¿Por qué? Porque si bien los nuevos parámetros para calcular el impuesto rigen desde enero (el impuesto es de cálculo anual), la aplicación práctica será desde marzo, según fuentes de la AFIP. Y entonces, lo que se haya retenido de más por enero y febrero deberá ser compensado después a los contribuyentes.

En los últimos 15 años, mientras que los precios acumularon un alza de 522%, la base imponible de Ganancias se ajustó 352% para los casados con dos hijos, y 296% para los solteros, según el Ieral. Y si se hace una comparación a valores constantes, los menores salarios alcanzados este año por el impuesto están entre los más bajos: sólo son más altos que los que rigieron en 2003, 2004 y 2005.

Dos aclaraciones: los porcentajes indicados como presión tributaria surgen de comparar con el salario bruto el monto que efectivamente se tributa. No es una alícuota formal, porque el impuesto tiene una fórmula compleja, que no fija un porcentaje directo sobre el ingreso. Otra cuestión es que los ejemplos toman como ingreso anual la suma de trece salarios (doce meses más el aguinaldo). Pero lo cierto es que con frecuencia, y más aún entre quienes ocupan cargos jerárquicos, se cobran adicionales como los bonus. Eso también se cuenta para el impuesto, así como cualquier otro pago, aun cuando sea no remunerativo. Incluso se suman beneficios que da la empresa y que son medibles en dinero, como planes de salud.

¿Cómo funciona la fórmula? Del salario neto se restan dos montos definidos por la ley como "ganancia no imponible" y "deducción especial". Ésas son las cifras que se elevan 20% y que suman $ 90.201,60 para este año (cada vez que esos montos suben, se reduce la base sobre la que se calcula el impuesto, y es por eso que un aumento del piso salarial dispara efectos para toda la escala). También se descuentan las deducciones que se hayan declarado. La cifra resultante será el ingreso imponible y dependiendo de su cuantía, la fórmula ubicará al contribuyente en una u otra casilla de la tabla de alícuotas.

 

Saltos en la tabla

Como esa tabla no tuvo ninguna actualización en la última década, los aumentos de salarios percibidos provocan que haya "saltos" y se pase a pagar, aunque con menor o igual poder adquisitivo en el bolsillo, una tasa superior. Éste es uno de los puntos fundamentales que explican el incremento de la carga tributaria.

En los últimos 15 años y tal como puede verse en los gráficos que acompañan esta nota, la presión fiscal tuvo sus vaivenes. No por inflación, sino por cambios legislativos, hubo un fuerte incremento en 2000. La tendencia fue luego creciente hasta 2007: ese año la tasa cayó porque se suavizó el efecto de la ya mencionada tablita de deducciones diferenciadas. En 2009 se la eliminó totalmente.

Sin embargo, el esquema mantiene hoy un factor distorsivo en la no adecuación de la tabla de alícuotas. "A mi criterio deberían multiplicarse por cinco los valores", analiza César Litvin, presidente del Instituto Tributario, en referencia a los tramos de ingresos de la escala. De esa manera, agrega, se elevaría a $ 600.000 el piso del ingreso imponible para aplicar la tasa de 35% (que es sobre el excedente de ciertos montos).

Para Litvin, Ganancias en sí mismo se convirtió ya en un impuesto distorsivo, porque obliga a contribuir a ciudadanos que no tienen capacidad para hacerlo. La carga sería equitativa, considera, si las bases imponibles crecieran al ritmo de los precios de los bienes y servicios consumidos. "Debe fijarse cuál es el ingreso para vivir con dignidad, con alguna canasta familiar seria de productos. Y a partir de allí, que se tribute sobre lo excedente", define.

En contraposición al discurso del Gobierno, que esta semana consideró que hará "un esfuerzo" resignando más de $ 8000 millones de recaudación, Litvin advierte que nunca deberían contarse recursos que vienen de una fuente distorsiva.

Ese monto del efecto fiscal, además, se considera engañoso. Simplemente porque está estimado con la foto actual, mientras que, al subir los salarios por los convenios colectivos, muchos asalariados que quedan inicialmente al margen del impuesto volverán a ser alcanzados, en tanto que para muchos podría volver a elevarse la carga. "La sensibilidad es alta y a medida que se resuelvan las paritarias el efecto en salarios se diluye", concluye Soledad Pérez Duhalde, economista de abeceb.com.

La recaudación es justamente hoy un problema para el Gobierno, por sus necesidades fiscales. Y es entonces difícil que se admita que debería tocarse la tabla de tasas, según advierte Jorge Rodríguez Córdoba, vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. En la opinión del tributarista, que coincide en la necesidad de establecer una canasta de clase media para fijar el umbral del tributo, un esquema ideal para la actualización de los montos imponibles podría considerar la evolución de un índice salarial, algo que ocurre, por caso, en México.

De esa manera, se sortearía la dificultad que tiene pensar en un índice de precios minoristas, por la falta de credibilidad en el Indec. En los últimos años la variación salarial mostró subas similares a la inflación estimada por institutos provinciales de estadísticas o por el índice de consultoras que difunde el Congreso.

"Los dos principios tributarios esenciales, la equidad y la capacidad contributiva, están hoy cuestionados" en el impuesto a las ganancias, señala el contador Santiago Sáenz Valiente. Una falta de equidad, agrega, está en la diferencia existente entre las bases imponibles de asalariados y autónomos. Los segundos tributan a partir de ingresos mucho más bajos.

Sáenz Valiente pone la lupa sobre otro aspecto que afecta el monto de la contribución: el congelamiento de los topes de varias deducciones. Algunos conceptos, como los gastos médicos o las donaciones, tienen máximos definidos como porcentajes del ingreso personal anual, por lo que la actualización es automática. Pero para otros casos, como seguros de vida o intereses por créditos, rigen montos fijos, que se desvalorizaron fuertemente tras más de una década sin cambios. El tributarista considera que hay más gastos familiares que podrían ser deducibles, como las cuotas de los colegios o parte de ellas.

Pero por ahora nada hace pensar en un proyecto oficial para equilibrar las ramas de un árbol que avanzaron sin criterios definidos y ganaron espacio, en desmedro del ingreso personal.

$ 6938
Piso imponible

La cifra es el menor salario o haber jubilatorio alcanzados por el impuesto a las Ganancias si no hay cargas de familia. Para un casado con dos hijos el monto es de $ 9597. A los autónomos, el impuesto los alcanza a partir de $ 2592 y $ 5472, respectivamente.

La Argentina confirmó que no les pagará a los holdouts

Domingo 03 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

La Argentina confirmó que no les pagará a los holdouts

Ante la justicia de Nueva York, dijo que hacerlo habilitaría una cascada de juicios


WASHINGTON (De nuestra corresponsal).- En su última oportunidad para presentar argumentos por escrito, la Argentina rechazó a última hora del viernes en Nueva York la posibilidad de pagar 1330 millones de dólares a los bonistas que no aceptaron el canje , porque eso generaría una cascada de juicios adicionales para los que "no alcanzarían" los US$ 42.600 millones de reservas del Banco Central.

A eso se sumaría -dicen los abogados de la defensa argentina en nombre del Ministerio de Economía, que conduce Hernán Lorenzino- la posibilidad de que se comprometa el pago de toda la otra deuda ya reestructurada en los canjes de 2005 y 2010, que alcanza al 92% del total, y de que todo ese paquete se convierta en un potencial blanco de nuevos litigios contra el país.

"No hay gobierno, no hay país que pueda aceptar ese tremendo riesgo y la Argentina no lo hará", dice el escrito, presentado en la madrugada de ayer. "Tampoco debería haber corte alguna que lo ordene", añade, en una crítica al fallo del juez Thomas Griesa, que, en noviembre pasado, ordenó a la Argentina pagar 1330 millones de dólares a los holdouts .

El fallo se encuentra ahora en suspenso y a la espera de la decisión que sobre él adopte la Cámara de Apelaciones de Nueva York. El tribunal ordenó una audiencia pública para el 27 de este mes y a partir de allí, en cualquier momento, podría emitir un dictamen.

"Es riesgoso que 25 días antes de la audiencia pública la Argentina diga que, si la obligan, no piensa pagar", dijo a LA NACION el abogado Thomas Rally, experto en litigios de la Universidad de Chicago. "Pero es un escrito bien fundado", añadió.

Como suele ocurrir, la posición del país fue acompañada también por otro escrito paralelo presentado por los bonistas que sí aceptaron el canje de deuda (Exchange Bondholders Group, EBG) y que ven peligrar sus cobros si la Cámara confirmase el pago ordenado por Griesa.

Firmado por el abogado Sean O'Shea, el escrito abunda en detalles sobre la condición de las reservas del Banco Central y sostiene que, aunque el dinero alcanzara, "no están habilitadas" para ese tipo de pagos. Otro de los puntos del escrito de EBG afirma la supuesta existencia de "otros agentes" que podrían verse atraídos por la reapertura del canje de deuda que insinuó el país, más allá de que los holdouts , o "fondos buitre" como los califica el Gobierno, que iniciaron la demanda no estén interesados.

El escrito argentino fue en respuesta a la demanda de los fondos NML Capital y Aurelius, a los que el Gobierno califica de "buitres". Con ambos se verán las caras en la audiencia de fines de mes en Nueva York. Además de rechazar la posibilidad de cumplir con el desembolso de US$ 1330 millones exigido por Griesa, el Gobierno explicó que, de hacerlo, "se abriría la puerta a potenciales litigios de bonistas por más de 43.000 millones de dólares" en concepto de capital e intereses de deuda. Se estaría así frente a una potencial demanda "para la que no alcanzarían las reservas del BCRA, que, además, no están habilitadas para ese tipo de pagos".

La presentación coincidió con la inédita sanción que el Fondo Monetario Internacional aplicó a la Argentina por falsear sus estadísticas. Fue llamativo que en el descargo se apelara una vez más -y en forma reiterada- a los argumentos de la ex directiva del organismo Anne Krueger, que opinó que el fallo de Griesa no debería ser aplicado.

Sin detenerse mucho en ellos, la nota, de 37 páginas, ratifica argumentos anteriores en el sentido de que el Gobierno está "preparado" para reabrir el canje de deuda en los mismos términos que los de 2005 y 2010, y que mantener el fallo de Griesa haría un gran daño a los procesos internacionales de reestructuración de deuda.

HERNÁN LORENZINO
Ministro de Economía

Los abogados del país presentaron un escrito en respuesta a los fondos NML y Aurelius. Con ambos se verán las caras en una audiencia judicial el 27 de este mes en Nueva York