Eduardo Duhalde: "Mi miedo es qué va a hacer Cristina Kirchner ante una derrota en octubre"

Eduardo Duhalde: "Mi miedo es qué va a hacer Cristina Kirchner ante una derrota en octubre"

El ex mandatario dijo que la Presidenta "está muy alterada y no tiene contención"; "Hay que tomar con pinzas una alianza entre Macri y De la Sota", afirmó


Domingo 02 de junio de 2013




El ex presidente Eduardo Duhalde está convencido de que el kirchnerismo recibirá un revés electoral en las legislativas de octubre. En un duro análisis de la actualidad del gobierno nacional, el ex mandatario, que se encuentra retirado de la actividad política, sostuvo que Cristina Kirchner "está muy alterada" y teme por su reacción ante una derrota "contundente" en los comicios.

"Mi miedo respecto de la democracia y del sistema es qué va a hacer [por Cristina] ante un derrota que se avizora contundente en octubre. En este estado anímico y psicológico [de la Presidenta], mi temor es qué va a pasar porque no tenemos vicepresidente [Amado Boudou], que es una caradura", afirmó Duhalde, en diálogo con Radio Mitre.

Además, el ex presidente reiteró que "es imposible" que haya una reforma de la Constitución para habilitar un posible tercer mandato de la jefa del Estado en las elecciones de 2015. "La veo con ganas, con decisión, pero no con capacidad", apuntó Duhalde, respecto de la posibilidad de que Cristina Kirchner aspire por una re-reelección.

Para el peronista, la titular del Ejecutivo "está muy alterada y no tiene contención". "No sabe armar equipos, hay que armar equipos, hay que tener una idea de rumbo y tiene que saber controlar a su gente", señaló.

En ese marco, sostuvo que la inflación es "tremenda" en el país y cuestionó a la Casa Rosada porque "no sabe cómo manejar" ese problema. "El Gobierno sabe del problema pero no sabe cómo manejarlo", aseveró el ex mandatario que impulsó la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia en 2003.

En su crítica a los manejos del kirchnerismo, señaló que "hay economistas que son expertos pero no son llamados por el gobierno", entre los cuales citó a su ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

La oposición

Duhalde hizo también un análisis de las posibilidades de la oposición en octubre. En ese sentido, el ex presidente dijo que "hay que tomar con pinzas" una posible alianza entre el líder de Pro Mauricio Macri y el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. "Mezclar a De la Sota con Macri y el peronismo disidente hay que tomarla con pinzas".

Sin embargo, aclaró que si en la provincia de Buenos Aires "se reeditan las listas como se hizo en el 2009 [cuando Macri se alió con Francisco De Narváez y Felipe Solá] las posibilidad de triunfo son muy grandes"

La Nacion

Ninguna disidencia sobre el pasado debería comprometer el porvenir de la Argentina y un diálogo al que obcecadamente se niega el Gobierno

Editorial I

El valor de la paz interior

Ninguna disidencia sobre el pasado debería comprometer el porvenir de la Argentina y un diálogo al que obcecadamente se niega el Gobierno

os hombres cambian con mucha más facilidad de ideas que de estilo, orgánico como es éste a la persona. Por eso las esperanzas generales de quienes no comulgan con el gobierno nacional, sumadas a las de quienes se les han ido apartando, paso a paso, con los años, están más puestas en la renovación de las tendencias decisorias de la sociedad, que en las eventuales transformaciones personales de funcionarios en edad adulta.

Los recientes cambios en el gabinete nacional son, en cierto modo, una muestra de ese particular estilo y de la conocida obcecación de la Presidenta para ignorar algo básico en toda democracia, como el valor civilizador del diálogo.

La inseguridad es por lejos la principal preocupación de los argentinos. Lo confirma una flamante encuesta de la consultora Graciela Römer & Asociados, realizada en el orden nacional, mediante 1350 consultas telefónicas, según la cual el 77% de las personas considera a aquel flagelo como preocupación central, seguido por la inflación.

Sin duda Cristina Kirchner tardó demasiado en darse cuenta de este padecimiento. Debimos esperar hasta el acercamiento de los tiempos electorales para que la Presidenta de la Nación despidiera de la cartera de Seguridad a una ministra desgastada por sus sobradas muestras de ineficacia como Nilda Garré.

Sorprendió por eso el premio que se le dispensó a la ministra, quien pasará a ser embajadora ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Pero más todavía llamó la atención la designación como ministro de Seguridad de Arturo Puricelli, quien como ministro de Defensa fue corresponsable del papelón de nuestra Fragata Libertad en su última gira y principal responsable del fracaso de la campaña antártica, comentado el jueves pasado en esta columna editorial.

Ya no sorprende, pero sí indigna que ante la gravedad que registra el problema de la inseguridad, el Gobierno no haga nada por transformar la lucha contra la delincuencia en una política de Estado, basada en consensos amplios entre las distintas fuerzas políticas.

Pero cuando un gobierno entiende que el diálogo es interpretado como una señal de debilidad, difícilmente pueda pedírsele que dialogue.

¿Qué ejemplo a una sociedad carcomida por la inseguridad puede dar un Gobierno que no duda, con una cada vez más llamativa frecuencia, en apoderarse de lo ajeno, violentando el derecho de propiedad que consagra nuestra Constitución?

El "Vamos por todo" dice, valga la redundancia, todo. Se ha hecho explícito en la última parte de esta década desperdiciada y novelada, pero comenzó con el aliento oficial a ocupar empresas altivas frente al poder político flamante y avasallante y hasta con la destrucción de alguna comisaría y, más tarde, con los "vatayones militantes" y la complicidad con lo peor de las barras bravas del fútbol.

El "Vamos por todo" es el sucedáneo moderno del " Credere, obbidere, combatere " de las camisas negras del fascismo. La creencia en el relato, para el engaño; la obediencia, para la sumisión, y la disposición a combatir, como advertencia de que no se prescindirá de medios para una enfermiza acumulación de poder: negación de recursos fiscales a intendentes y gobernadores con juicio propio; suma del poder público, a través de la utilización de los decretos por los que el Gobierno se arroga las facultades del Congreso de la Nación; destrucción, hasta donde fuera posible, de la prensa y de la Justicia ajenas a los dictados de la Casa Rosada.

El "Vamos por todo" pretende humillar con lenguaje arrebatado a quienquiera que se cruce en el camino de las ideas deletéreas que dispara, pero no excluye a nadie aquiescente con sus propósitos, aunque haya estado en alguna provincia o en otra parte al servicio de la "dictadura", como la ministra Alicia Kirchner, o del presidente de los denostados noventa, como gran parte del alto elenco oficial.

El "Vamos por todo" es el caldo de cultivo para grescas inadmisibles como la que se produjo semanas atrás en la Cámara de Diputados de la Nación, entre opositores y el jefe del bloque oficialista. Es la consigna que anestesia la vergüenza de los gobernantes cuando altos funcionarios del Estado irrumpen con violencia en Papel Prensa, o se despacha un nutrido equipo de inspectores y policías para allanar, con voluntad intimidatoria, el domicilio de dos periodistas de TN.

No es lo peor la sensación de miedo que este ejercicio del poder pueda causar entre los destinatarios de la intemperancia gubernamental. Hay un momento en que los miedos terminan por neutralizarse: ahora los temores cunden como parte del estupor con el que se siguen, desde los cuadros oficiales, las derivaciones de investigaciones que, por la naturaleza de los sucesos ocurridos, iban a abrirse, tarde o temprano. Lo más grave es que un país con el potencial extraordinario del nuestro quede trabado en sus posibilidades creativas y aprovechamiento en plenitud de las circunstancias excepcionales que ha brindado el mundo a la Argentina en estos años, por la intolerancia y la insensibilidad para comprender que no hay bien superior que la paz interior.

Esa paz es el objetivo superior por el que deben luchar los argentinos y ninguna disidencia sobre el pasado justifica en ese sentido comprometer el porvenir.



El disenso de los argentinos

Domingo 02 de junio de 2013 | Publicado en edición impresa

El disenso de los argentinos

Por Mariano Grondona | LA NACION

En ocasión de celebrarse un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, diversos encuestadores aprovecharon la oportunidad para pedirles a los ciudadanos un balance de estos últimos diez años, es decir de la década en la cual los Kirchner ejercieron el poder. Si el pronunciamiento ciudadano hubiera sido perfectamente "equidistante", las cifras se habrían repartido en tres partes aproximadamente iguales, una a favor del Gobierno, otra en contra y la tercera, neutral. Pero éste no fue el caso, ya que hubo, en el momento de dilucidarse la encuesta, una parte mayoritariamente opositora y otra minoritariamente oficialista, mientras que el propio oficialismo perdía gradualmente posiciones a medida que se acercaba la fecha-límite de las elecciones parlamentarias del próximo 27 de octubre.

Lo que más llamó la atención de los observadores fue el carácter "simétrico" de los pronunciamientos ciudadanos, en el sentido de que lo que ganaba un bando en una punta tendía a perderlo el otro en la otra, mientras que las posiciones "tibias" o "intermedias" de los que vacilaban o se quedaban en el medio se iban despoblando. Desde el punto de vista estadístico, lo normal es, sin embargo, que a medida que avanza una campaña electoral, las aristas de las posiciones extremas se vayan limando. La campaña electoral de 2013 ha sido curiosa desde este punto de vista porque, en lugar de moderar las posiciones iniciales de los ciudadanos -según la idea de Lavagna de que los argentinos debiéramos formar un vasto "centro" corriéndonos desde donde estamos las radicalizó al contrario en ambas direcciones. Mientras los kirchneristas estaban más kirchneristas que en el comienzo, los antikirchneristas viajaban con igual énfasis hacia la otra punta. El antikirchnerista empezó a definirse cada día más como un opositor ; el kirchnerista, a su vez, como un militante . El país, como consecuencia, terminó más dividido que al principio.

El ejemplo extremo de esta recíproca radicalización se dio cuando la Presidenta exhortó a sus propios militantes a luchar en la calle contra el alza de los precios. A partir de esta convocatoria, la campaña electoral se empezó a parecer cada vez más a una confrontación de masas que a una confrontación de ideas; más a una pulseada que a un auténtico debate. La palabra justa que habría que emplear aquí sería polémica más que "debate" porque el griego polemós quiere decir "guerra" y por extensión "guerra mediante palabras". Una guerra que sólo quiere "matar" al oponente "simbólicamente" porque que aún no llega al asesinato efectivo, pero de la cual quedan excluidos tanto el diálogo como la reconciliación.

A partir de estas señales, ¿es forzoso concluir que la sociedad argentina se ha partido en dos? ¿Hasta dónde es necesaria, por otra parte, la unión nacional? Si todos pensáramos lo mismo, ¿seríamos una sola nación o, al revés, apenas un gigantesco individuo con una sola idea? Aquí viene a la mente el sabio consejo de San Agustín a los cristianos de África para que orientaran sus debates: "En la verdad, la unidad; en la pluralidad, la libertad; en todo la caridad". ¿Son éstas las normas que presiden el debate entre los argentinos de hoy? Si no lográramos un mínimo de unidad nacional, si discurriéramos mediante un sinfín de matices divergentes, no sólo no tendríamos "unidad"; tampoco tendríamos "identidad". ¿Cómo alcanzar un punto medio desde el cual nos sea posible, al mismo tiempo, la solidaridad para evitar la dispersión y la fidelidad con nosotros mismos para esquivar la masificación?

Hasta ahora hemos colocado las variaciones de un consenso alternativo entre los argentinos en un plano si quiere "abstracto" desde donde sea posible elaborar las condiciones de un consenso. Con diversas variantes, estas condiciones, las condiciones de la estabilidad democrática, ya se dan en casi todos los países de nuestra región. Sólo quedan afuera, por ahora, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y la Argentina. Todos los demás responden al modelo de las democracias republicanas , que prevalece en toda América incluido Canadá. El principio común de las democracias republicanas americanas es la no reelección de los presidentes por más de dos períodos consecutivos. El impulso común de los regímenes autoritarios latinoamericanos es, al contrario, re-reeleccionista. De entre los cinco países re-re-eleccionistas de América latina, cuatro lo son manifiestamente. El quinto país es ambiguo, porque aún no se ha definido. Ese "quinto país" es la Argentina.

Se nos dirá: pero la Constitución argentina de 1994 prohíbe la re-reelección. Lo cual es cierto. Pero la Presidenta, ¿acaso ha renunciado ella misma a la re-reelección? Sus más fieles ultra como la diputada Conti y el diputado Kunkel, ¿no insisten de continuo en la inmortalidad política de Cristina? Nunca ha habido una concentración del poder como el de ella. Es la única oradora en las fiestas populares. Habla por cadena oficial varias veces por semana. El 25 de mayo dijo que necesitaba gobernar una década más para asegurar el "modelo". ¿Son éstas las manifestaciones de un "cansancio de poder" o más bien las sempiternas variaciones que nos viene dando la ambición de poder, desde el fondo de la historia?

Los interrogantes chocan entre sí. Todas las señales apuntan a una "Cristina eterna". Ella dice que no es eterna mientras todas las encuestas adelantan que no ganaría si intentara la re-elección. Mientras tanto, ante esta aparente parálisis de la cuestión de la sucesión presidencial, algunos observadores han decidido desensillar hasta que aclare mientras siguen, perplejos, el remolino de los acontecimientos. "La cuestión del mando", en la Argentina, continúa sin resolver.

¿Surgirá alguna vez, en dirección del futuro, alguna solución? Podríamos esbozar, tal vez, algunos caminos. Uno sería que, por la ausencia de soluciones alternativas a la vista, la Presidenta consiguiera imponerse finalmente a sus débiles y dispersos rivales. Esto exigiría por supuesto alguna reforma constitucional. Otro sería que Cristina, cuya sucesión directa quedaría bloqueada, le franqueara el paso a un sucesor preferido por ella y con cierta capacidad electoral. Tercer camino, que Cristina se resignare a franquearle el paso a un sucesor "no preferido" por ella pero al menos tolerable si las demás opciones resultaran ásperas. Es en esta conjetura particular donde resurgen precandidatos de los cuales se habla mucho y cuyas posibilidades podrían aumentar como Scioli o Massa.

A partir de estas observaciones, la selva de las posibilidades concretas de nuestros precandidatos presidenciales tienden ahora a volverse más intrincadas y densas a medida que se acercan las elecciones de octubre y nos prometen aclararse y simplificarse de ahí en adelante. La primera pregunta que habrá que responder es de qué manera Cristina encarará las elecciones presidenciales. Si pretenderá continuar ella misma o si designará un sucesor. Si quiere designar un sucesor, a quién elegiría. Es curiosa la "ley" que preside estas incógnitas: habrá una gran presión por algunas semanas hasta que, como si fuera de golpe, el paisaje empezará a aclararse. Pero, mal que les pese a los ambiciosos y a los temerosos, el hecho nudo es que la Argentina no tiene un sistema político establecido. No ha llegado a la cima de las demás repúblicas democráticas que la rodean, pero tampoco ha caído en el abismo de las fantasías bolivarianas como Venezuela. Vive en el limbo de las repúblicas indecisas que, en poco tiempo, definirán nuestro destin



Jueces y espías se sublevan

Domingo 02 de junio de 2013 | Publicado en edición impresa

El análisis

Jueces y espías se sublevan

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION



ristina Kirchner está desmesuradamente enojada. Implacable y arbitraria, agarró a Daniel Scioli (¿también a Sergio Massa?) como juguete de su furia. Las razones profundas de su rabieta están muy lejos de Scioli o de Massa. Se le han sublevado la Justicia y los servicios de inteligencia; a veces, hay pasajes subterráneos que vinculan a jueces y espías. La sociedad está enfadada con ella por la persistencia del delito y la chapucería de su gobierno en el manejo de la economía.

La Presidenta lo advierte, aunque sólo puede dar manotazos de desesperación. Decisiones que no construyen nada nuevo. La precisión oficial es monotemática: ahora sólo le importa consumar un golpe definitivo contra el Poder Judicial.

El síntoma evidente de la rabia presidencial fue el más brutal ataque directo y público que le haya dedicado a Scioli como gobernador. Le reclamó que no la defendiera públicamente por las denuncias de corrupción que involucran a Lázaro Báez y a su familia. No lo dijo así, pero lo deslizó. Cristina nunca se defendió de esas acusaciones. ¿Por qué la debería defender Scioli? ¿No puede ella, acaso, defenderse sola cuando ni siquiera lo intentó?

El próximo escándalo la espera lejos de ahí. La elección popular y partidaria del Consejo de la Magistratura está suspendida. Dos jueces, uno de Mar del Plata y otro de San Nicolás, le aplicaron cautelares para frenarla. Antes, declararon inconstitucional la reforma que eliminó las cautelares. Esa elección ya no es posible, según las resoluciones judiciales vigentes. La reforma judicial, por consiguiente, perdió todo su atractivo para el cristinismo. Si no hubiera ahora elección de consejeros, al Gobierno no le quedará otra alternativa que retroceder con la reforma de la Justicia. ¿Para qué la querría en 2015, cuando otro gobierno podría alzarse con el poder y con la Justicia?

La Corte Suprema ignora qué le llegará primero. Preferiría, sin embargo, que fuera una sentencia sobre la cuestión de fondo. Es decir, sobre la constitucionalidad -o no- de la elección popular de los consejeros, de la futura integración del Consejo y de las eventuales mayorías para investigar y suspender a los jueces. La sentencia que camina hacia esa dirección es la de la jueza María Servini de Cubría, que congeló un pedido de cautelar porque está dispuesta a resolver el fondo del problema. La jueza pidió la opinión del Gobierno en un planteo de inconstitucionalidad presentado por el Colegio de Abogados de la Capital. Le dio cinco días, que vencerán en las primeras dos horas hábiles del próximo viernes. Colaboradores de la magistrada aseguraron que ella está dispuesta a firmar una sentencia en las 48 horas hábiles posteriores a ese plazo.

Los jueces suponen que serán todos interinos si se aplicara la reforma del Consejo de la Magistratura. Quedaremos en comisión, resumió uno de ellos. En comisión significa que podrían seguir o que sus cabezas podrían ser cortadas por una guillotina rápida y fulminante. Con los fallos de primera instancia que frenaron la elección de consejeros, ¿el Gobierno pedirá el per saltum a la Corte Suprema? Es dudoso. Sin una sentencia de la Corte, el cristinismo podría ignorar los fallos de instancias inferiores y seguir adelante con la elección cuestionada.

Un dictamen del fiscal Jorge Di Lello, un viejo militante del peronismo, abrió una senda para la rebeldía del Gobierno. Di Lello, fiscal del juzgado electoral, se negó a opinar sobre el Consejo de la Magistratura como se lo había pedido Servini de Cubría. Algunos de sus argumentos son comprensibles. Es amigo personal de uno de los firmantes del planteo de inconstitucionalidad. Alarmó un párrafo final de su excusación: subrayó que su opinión podría considerarse como la defensa de un interés particular y que podría tomarse como una reacción de la corporación judicial. Esas razones le podrían servir al Gobierno para recusar a todos los jueces, salvo a la Corte Suprema. La modificación del Consejo de la Magistratura no pone en riesgo la estabilidad de la Corte; sólo el Congreso puede cambiar al máximo tribunal.

La Corte está dispuesta a resolver la cuestión antes de que venzan los plazos electorales, pero podría serle difícil tomar el problema sin un per saltum. ¿No habrá un juez bueno que dicte la constitucionalidad de la reforma para que la oposición pida el per saltum?, preguntó, medio en broma, medio en serio, un magistrado de primera instancia. Servini de Cubría habilitará los feriados del 20 y el 21 de junio, y el sábado 22, para inscribir a los candidatos a las primarias de agosto. El 22 vencerá ese plazo. La Corte podría habilitar esos días también para resolver sobre la constitucionalidad de la elección de consejeros. La Justicia corre detrás de plazos muy cortos; nunca haría eso si estuviera dispuesta a permitir la elección popular de los futuros consejeros.

La eventual reacción de la Presidenta ante otra derrota judicial y política, como fue la del 7-D con la ley de medios, es imprevisible. En las capas más altas de la Justicia no se descarta ni siquiera una desobediencia lisa y llana al mandato de los jueces. Cristina está cansada, como ella misma lo aceptó, pero de lidiar con un Estado que accionó, por primera vez, dispositivos de indisciplina. Una de las mayores pataletas presidenciales de los últimos días la provocó el fiscal especial para el crimen de la AMIA, Alberto Nisman, que desarticuló con 500 páginas bien fundamentadas cualquier argumento a favor de un acercamiento con Irán.

Los servicios de inteligencia también están furiosos con su presidenta. Ellos contribuyeron a la pesquisa de Nisman, con la colaboración del espionaje extranjero, y ahora corren el riesgo de quedar todos expuestos ante el vengativo régimen de Teherán. En rigor, Nisman venía trabajando en su dictamen de la semana pasada desde antes del acuerdo con Irán. El trabajo del fiscal se basa, además, no en rumores de espías, sino en datos comprobables, como cruces de llamadas telefónicas o movimientos de cuentas bancarias de los sospechados.

La SI (ex SIDE) estaría haciendo las correcciones finales de un también duro informe a la Corte Suprema de Justicia sobre la voladura de la embajada de Israel. El culpable es el mismo: Irán. La oportunidad no es casual; no hay casualidades en el mundo del espionaje. Ese informe podría darle también nuevos elementos a la causa de la AMIA. Jueces conocedores de los secretos tribunalicios aseguran que algunos fallos recientes que arrinconaron a la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, tendrían la instigación, al menos, de los servicios de inteligencia.

El acuerdo con Irán debería caer. Las conclusiones de Nisman son demoledoras y, además, Irán no cumplió con la promesa de someter el pacto a la aprobación de otros cuerpos de su Estado. A pesar de lo que asegura Héctor Timerman, Interpol no levantó el pedido de captura internacional de seis jerarcas iraníes. Sólo lo haría por un pedido del fiscal y del juez que reclamaron esas capturas. Éstos no harán eso. Pero Cristina nunca acepta un fracaso. Tomó el documento Nisman como una agresión personal.

También se enojó cuando la Justicia le contestó que no a un pedido perentorio: el sobreseimiento de Amado Boudou en el caso Ciccone. Los jueces no tienen vocación de ir presos, le respondieron. Es lo que sucedería con cualquier magistrado que sobreseyera ahora a Boudou, vencido por la carga de las pruebas. ¿Por qué el interés de Cristina por la suerte judicial de Boudou? ¿No quiere asumir ese error histórico? ¿O todavía imagina como candidato, ahora o en 2015, a quien rechaza el 80 por ciento de los argentinos?

Los malos augurios para la próxima elección ya la obligaron a tirar por la ventana el garantismo que gobernaba el Ministerio de Seguridad con Nilda Garré. Arturo Puricelli y Sergio Berni son hombres más pragmáticos, que podrían usar la mano blanda o la dura según sus conveniencias. Agustín Rossi terminó en Defensa porque no puede hacer nada en las elecciones de Santa Fe, donde tampoco quiere presentarse María Eugenia Bielsa, la más taquillera de los peronistas santafecinos. Cristina Kirchner está encerrada en el mismo ciclo de todos los gobiernos largos. Empiezan convocando a los mejores; siguen rodeándose de amigos, y terminan con los que quedan

En la villa 31 se venden casas a US$ 1000 el metro cuadrado

Domingo 02 de junio de 2013 | Publicado en edición impresa

Urbanismo / Crecimiento desmedido

En la villa 31 se venden casas a US$ 1000 el metro cuadrado

Por Pablo Tomino | LA NACION



"Vendo monoambiente en planta baja, en zona exclusiva de la Capital, a metros del Patio Bullrich, Sheraton Hotel, Marriot Plaza, Four Seasons hotel y calle Florida. Servicios. A pasos de subte, tren y 30 líneas de colectivos. Valor: 150.000 pesos. Sólo efectivo."

El hipotético y tentador aviso clasificado podría atraer a curiosos, porteños y extranjeros. Inversores, no tanto... Se trata de una propiedad de apenas 20 metros cuadrados con una habitación estrecha, donde la luz se filtra por una pequeña ventana con rejas, un baño diminuto y kitchenette. Eso sí, ofrece una característica que escasea en el barrio: "Tiene agua fría y caliente", agrega a LA NACION el vendedor. La ubicación: está enclavada en el playón este de la villa 31, en Retiro.

Por aquí, donde se multiplican las construcciones irregulares de cinco pisos -y hasta una ya se apresta a sumar el sexto-, el metro cuadrado se cotiza cerca de los 1000 dólares. Y hay propiedades por las que piden 200.000 pesos. Los alquileres también rozan lo inverosímil: una pieza en la villa, donde un inquilino comparte el baño con la familia propietaria, oscila entre los 1000 y 1500 pesos por mes. En el vecino barrio de Recoleta -donde el m2 se paga entre 2300 y 3100 dólares- el alquiler de un monoambiente arranca desde los 2300 pesos.

En la villa 31, sobre terrenos usurpados desde 1930, viven más de 35.000 personas, según estimaciones del gobierno porteño. Dos veces más de las que había en 2001, cuando se censaron 12.204 habitantes. Hay 6198 viviendas que crecen en la precariedad, al tiempo que la ley para urbanizarla duerme en los despachos oficiales.

Quien quiera comprar una vivienda deberá saber que la operación es sin escritura. El interesado sólo podrá hacerse de "un boleto de "compraventa". Así lo dijo a LA NACION el propietario de la casa en venta, que intentó tranquilizar a su presunto comprador con un guiño de confianza: "Olvidate. Comprás la casa y la alquilás. Nadie te va a molestar. Acá somos todos conocidos...".

Las calles serpentean en la villa entre casitas sin revoques, donde la cumbia es un himno cotidiano.

Día tras día, este lugar con mayoría de extranjeros crece en altura ignorando los escasos controles a la edificación y a la prohibición del ingreso de materiales.

Una caminata por el corazón de la 31 permite verificar que la construcción está en auge. Los bolsones de arena descansan en las puertas de las casas. "Es lógico que la villa esté cada vez más grande. Si sos de aquí y se te casa un hijo, le hacés la casita arriba de la tuya. Y así, todo va para arriba, porque para el costado no hay lugar", cuenta María Martínez, consejera del barrio, y quien hace 39 años vive en la 31.

Otros sostienen que la villa no es sólo una morada de vecinos que se multiplican, sino también una tierra de inversores atentos a la gran demanda habitacional. "Hay propiedades que se alquilan y que son de un solo dueño, por ejemplo. ¡Y vive en España! Te lo digo porque soy conocido del que le junta el dinero y se lo deposita todos los meses en una cuenta", dice José Manuel Osorio, vecino del barrio YPF, quien no revela la identidad del mandadero inmobiliario.

Es intensa la actividad sobre los techos de las casas. Los obreros apilan un ladrillo sobre otro. Lo hacen con la misma paciencia con que una vecina cuelga la ropa para secarla al sol. Lo ilegal es tan común que pasa inadvertido. Como el grupo de jóvenes que fuma paco en un rincón de la canchita de fútbol, mientras, a pocos metros, juega una niñita.

"Como el control de ingreso de materiales es el medio de vida de los carreteros, invitamos a las cooperativas a que los contraten para sus obras de asfalto y colocación de cloacas, por ejemplo. También para que recojan la basura por donde no pueden ingresar los camiones. Así se desalienta el tráfico de materiales", cuenta Gonzalo Mórtola, coordinador general del programa de Mejoras para la villa 31 y 31 bis.

Mientras habla Mórtola, que goza de la popularidad de la vecindad y hasta le piden posar para fotografiarse con él, se tapa un caño cloacal y los efluentes inundan la calle bautizada El Playón.

Peligros

El peligro está a cada paso. El centenar de casas cuyo único techo es la mismísima autopista Illia es atravesado por madejas de cables que bien podrían ocasionar un incendio. "El interior de los bajo autopista son de telgopor. Imaginate si esto se enciende. Acá no hay escapatoria", dice otro asesor de la Ciudad.

Cuando LA NACION preguntó por qué razón no se controlaba a todos los vehículos que entraban a la villa, fuentes de la Policía Metropolitana reconocieron que era "imposible" hacerlo. "Si parás un camión, te cortan la calle. Si parás una obra, también. Se hace lo que se puede para mantener el orden y conciliar. Es así", reconoció un funcionario policial.

En el interior hay dos corralones ilegales que venden materiales de construcción hasta un 400% por encima de su valor. Se tarda entre 15 y 20 días en "levantar" una habitación de 16 m2. Hay terrenos que se ganaron a los tiros. "Acá vienen muchos de Perú y de Paraguay, porque el pasaje de colectivos les cuesta dos pesos, se bajan y se cruzan a la 31. Pero acá ya no entramos más. Necesitamos que la urbanicen y que nos den más privilegios a los que estamos desde hace mucho", cuenta Omar Benítez, de 53 años, que recuerda haberse afincado cuando amenazaban las topadoras del intendente Osvaldo Cacciatore, en 1976.

Hoy, en las precarias casas de la 31, donde en el 67% de las viviendas vive más de una familia, llega la televisión por cable. Algunos pagan 70 pesos por mes por 56 canales; otros tienen DirecTV. La villa posee su propia señal de aire, el Canal Comunitario 5. Un mundo dentro de un predio de 15,5 hectáreas, en los terrenos más caros de la Capital, y que se rige con reglas propias ante los eternos parches y olvidos de los gobiernos.

Un centro comercial con jugosas ofertas en los pasillos del Senado

Domingo 02 de junio de 2013 | Publicado en edición impresa

Promociones

Un centro comercial con jugosas ofertas en los pasillos del Senado

En el edificio anexo hay puestos para acceder a un crédito o comprar autos 0 km; cuentan con aval oficial

Por Gustavo Ybarra  | LA NACION



¿Dónde se pueden encontrar, en el mismo lugar, artículos electrónicos en oferta, planes de ahorro para alcanzar el ansiado 0 km o el acceso a un crédito para la compra de un monoambiente en la Capital Federal? Si pensó en un shopping, no se equivocó. Pero tampoco le hubiera errado si su respuesta hubiese sido en el edificio anexo del Senado de la Nación.

Por lo menos, ésa es la política que ha aplicado el director general de Recursos Humanos de la Cámara alta, Marcelo Plomer, y que es la comidilla de muchos de los empleados del Senado, que si bien agradecen la firma de convenios para acceder a servicios con descuentos, también ven con sorpresa cómo desde hace varios meses han aparecido en los pasillos del edificio de la ex Caja de Ahorro, en Hipólito Yrigoyen y Solís, puestos que promocionan y venden a los empleados diferentes tipos de productos.

Si bien Plomer reviste como empleado de la Anses, llegó al Senado de la mano de Amado Boudou, con quien trabajó años atrás en ese organismo.

Kirchnerista fanático, a pesar de su función pública no se priva de opinar en los foros de los portales de varios medios (Clarín y Perfil, en particular). Se encarga de replicar las notas críticas al actual vicepresidente de la Nación y a su sucesor al frente del organismo que administra los fondos de los jubilados, Diego Bossio.

LA NACION intentó contactarse con Plomer, pero no obtuvo respuesta. La intención era preguntarle sobre el "stand" ubicado en el primer piso del anexo, al lado de la puerta de acceso a la Dirección General de Recursos Humanos, en el edificio del Senado.

 Planes para comprar autos. 

Allí, en un mostrador se puede ver en exposición casi todos los días televisores LCD, tabletas y hasta cámaras de fotos digitales. El puesto es atendido por una mujer que, muy amablemente, contesta las inquietudes de los interesados por adquirir los productos que están en exhibición.

El negocio está en manos de la compañía Los Álamos Group, con la cual el Senado ha firmado un convenio para que los empleados del Senado puedan obtener "precios de fábrica en diversos electrodomésticos y elementos de tecnología", según reza el anuncio publicado en la Intranet de la Cámara alta el 19 de diciembre del año último.

Según pudo saber LA NACION, Los Álamos Group se creó en 2006, pero se inscribió en la AFIP hace dos años. Sus socios viven en Mendoza y por su objeto social no puede vender electrodomésticos, sino insumos médicos. No obstante, una de las firmas vinculadas a través de uno de los socios podría hacerlo, aunque no a nombre de Álamos.

A esto se suma la presencia en la planta baja, en un rincón cercano a los ascensores del acceso al público, de otro "stand" en el que se pueden consultar y contratar planes de ahorro para acceder a alguno de los modelos de la fábrica de automóviles Volkswagen. El puesto es de la concesionaria Alra SA.

Pero, sin dudas, el hecho que más llamó la atención de los empleados del Senado se registró a principios de marzo último, cuando se convocó por mail a una reunión en el Salón Manuel Belgrano del anexo.

El dólar blue

Cuando los convocados llegaron al lugar se encontraron con la oferta de monoambientes de un edificio ubicado en la calle Pavón al 1200, que se podía comprar por 44.500 dólares, financiados en su totalidad con un crédito del Banco Nación en cuotas de 6000 pesos.

Pero el momento culminante de la reunión se produjo cuando uno de los empleados preguntó de cuánto sería el monto total del crédito y la respuesta fue de 370.000 pesos. Tras una rápida cuenta, más de uno de los presentes llegaron a la conclusión de que la tasa de cambio aplicada era la del dólar blue y no la del oficial.

El tema no hubiese merecido mayor atención si no se tratara de un mercado que el Gobierno califica de ilegal y que la promoción se estaba realizando en dependencias de una de las alas del Congreso de la Nación, la casa de las leyes. Así lo hicieron notar varios de los asistentes, que decidieron abandonar, entre notorias quejas, el lugar.

El incidente no pasó desapercibido y a punto estuvo de convertirse en un escándalo, tanto que Plomer envió un mail desvinculando a la administración Boudou y dando por concluido el acuerdo con Uefic, la empresa constructora de los departamentos ofertados.

Lo hizo en un mail, en cuyo párrafo más jugoso se admiten "las reiteradas quejas de los compañeros" y que para la oferta "el valor se ha tomado a un dólar que no resulta el oficial".

La "flota negra" de Lázaro Báez está valuada en más de $ 2 millones

Domingo 02 de junio de 2013 | Publicado en edición impresa

Los negocios del poder

La "flota negra" de Lázaro Báez está valuada en más de $ 2 millones

El empresario tiene cinco automóviles de alta gama, que fueron importados entre 2006 y 2012

Por Mariela Arias  | LA NACION



RÍO GALLEGOS.- La "flota negra" de Lázaro Báez es el mote que ganaron aquí los cinco autos de alta gama que se encuentran guardados en un galpón de la ciudad y que suman un valor de más de $ 2 millones. Según datos oficiales, los coches están a nombre de la empresa Austral Construcciones, de Lázaro Báez y de su mano derecha, Julio Enrique Mendoza.

Los cinco vehículos son de color negro, tienen vidrios polarizados, no suelen ser vistos por las calles de Río Gallegos y fueron importados entre 2006 y 2012 desde Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Corea. Todos fueron registrados por la cámara indiscreta de Sergio Triviño, en un galpón propiedad de Báez.

El contador Leonardo Fariña había dicho en el primer programa de Periodismo para todos que Báez circulaba en camionetas marca Hilux para pasar desapercibido. Sin embargo, los autos registrados en la "flota negra" dan por el suelo con esa versión del contador arrepentido. Los cinco coches no son los únicos de la familia Báez, cuyos miembros conducen otros vehículos.

De acuerdo con los datos que surgen del Registro Nacional de la Propiedad Automotor, los cinco autos suman $ 2.127.000, según la valuación que establece la entidad y que puede ser consultada en Internet. Sin embargo, los valores de mercado arrojan un monto superior, que roza los $ 3 millones.

El más valioso de los autos es el Porsche Cayenne Turbo, modelo 2011, importado desde Alemania a través de la aduana de Campana. La Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor sólo tiene la valuación de ese modelo para el año 2009, que era de $ 710.000. Sin embargo, el precio de mercado supera hoy los $ 1,2 millones. Se trata de un vehículo con imagen deportiva, que sin perder elegancia y estilo es considerado un coche todoterreno, con control dinámico de chasis y el diferencial trasero registrado en forma electrónica. Sus diseñadores alemanes pensaron su interior de cuero en dos tonos.

La titularidad la tiene la empresa Austral Construcciones y las cédulas de conducir autorizadas están a nombre de Báez y de sus hijos Leandro y Martín. El domicilio legal de los autos es el pasaje Carabelas 241 de Capital Federal, sede de la mayoría de las empresas del emporio. Pero tiene una guarda habitual otorgada por las autoridades en la calle Gobernador Gregores 290, de Río Gallegos, donde funcionan oficinas de Austral Construcciones. Sin embargo, los cinco autos fueron fotografiados en un galpón de la calle Güer Aike 50, de Río Gallegos, sobre el cual los partidos de la oposición santacruceña solicitaron a la justicia federal que se realice allanamientos urgentes, que aún no fueron realizados.

Los vehículos

El primer Porsche de la flota es un Cayenne Turbo, modelo 2006, valuado en $ 603.000 y adquirido por Austral Construcciones. Las cédulas están a nombre de los tres varones Báez de la familia. El empresario compartía el gusto por los Porsche con el financista Federico Elaskar, el ex dueño de la hoy investigada SGI, vinculada a Báez, a quien se le imputa haberla adquirido después de una maniobra extorsiva, según denunció en 2011 Elaskar ante la justicia federal. Por esa causa, Báez deberá prestar declaración indagatoria.

El tercer auto a nombre de Austral Construcciones es un Hyundai Veracruz CRDI 2009, originario de Corea, ingresado por la aduana de La Plata y valuado en $ 267.400, según el Registro Automotor. Este auto no tiene domicilio habitual de guarda sobre la calle Gobernador Gregores y es el único de la flota que puede ser conducido por la hija menor, Melina Báez, que tiene registrada a su nombre la correspondiente cédula.

El único auto a nombre de Báez es el más económico: un Ford Mondeo Titanium 2012, importado de Bélgica y valuado en $ 205.000. Los autorizados para conducirlos son también sus hijos Leandro y Martín.

Fuentes vinculadas con el sector automotor recordaron que, según lo establece la ley antilavado, los vehículos que superan el valor de $ 300.000 deben presentar ante el Registro Automotor una certificación confiable. Si el monto supera ese valor, se puede registrar a nombre de una empresa, sin la necesidad de presentar la certificación confiable.

El quinto auto de la flota pertenece a Julio Enrique Mendoza, empresario chaqueño y socio de Báez en Austral Atlántica y en Sur Combustibles y actual presidente de Austral Construcciones SA. Mendoza tiene en el galpón de Báez estacionado un BMW X5 3 OD, un todoterreno importado desde Estados Unidos en 2008 y valuado en $ 341.600.

Los autos fueron fotografiados por Sergio Triviño, el empleado de Báez que colaboró en el desmantelamiento de la supuesta bóveda y que registró con su cámara más de 200 imágenes que terminaron de engrosar el expediente que investiga el juez federal Sebastián Casanello. Aún no está claro si Triviño tenía la intención de entregar esas fotos o si las entregó a su amigo Fabián Coli para después arrepentirse.

Papeles en regla

El certificado de dominio del auto más caro de Báez

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