El lujoso departamento de Ricardo Echegaray en Punta del Este

El lujoso departamento de Ricardo Echegaray en Punta del Este

Por Silvina Ajmat  |  LA NACION

Tras el escándalo que protagonizó en Brasil con un equipo de periodistas, el jefe de la AFIP se quedó en Buenos Aires, pero su familia disfruta de la vivienda

07.01.2014 | 11:40La casa que posee Ricardo Echegaray en Punta del Este. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro

PUNTA DEL ESTE (Enviada especial).- Como en cualquier lugar de veraneo, las noticias de actualidad pasan a un segundo plano para los que están de vacaciones. Siempre hay una búsqueda hacia la desconexión. Pero Punta del Este debe ser de esos pocos lugares de playa y atardeceres paradisíacos que no obstante su paisaje no termina de evadirse. Tiene ese vínculo necesario y perenne con Buenos Aires que imponen los veraneantes argentinos de esos que leen -devoran- diarios, que se suscriben y lo reciben tempranito en sus departamentos, o que revisan titulares en sus iPads, veleidosos pero muy concentrados, sentados en los bares-vidriera de Gorlero y La Barra. De manera que todos se enteraron de lo que pasó con Ricardo Echegaray: su viaje a Brasil para pasar Año Nuevo en familia, y el incidente con los enviados de TN que quisieron registrar sus minivacaciones y fueron agredidos por allegados al funcionario. Fue el comentario de los primeros días del Año Nuevo y hasta los uruguayos hicieron bromas al respecto. "Ustedes dejan que sus funcionarios se les rían en la cara. Vengan todas a Uruguay", chicaneaban unos jóvenes charrúas a un grupo de chicas lindas, de esas que solo se ven por José Ignacio o en las revistas, argentinas, claro. Estaban en Manantiales, en la famosa playa Bikini mirando el atardecer, paradójicamente, a pocos metros de un edificio llamado Tiesse, donde el titular de la AFIP tiene un lujoso departamento.

En Manantiales todos saben que Echegaray compró una propiedad en ese edificio, aunque nunca haya sido visto por ahí. Su familia, sin embargo, sí, y no pretenden esconderse. Al contrario. Silvina Karina Oviedo, su mujer, disfruta de desayunar en la terraza con vista al mar, perfectamente observable desde la calle Saraví, donde se encuentra el edificio, justo al lado del bar Splendido, y enfrente del local de ropa Sisters Solnicki. Además, postea fotos de sus vacaciones en las costas uruguayas haciendo caso omiso de la sugerencia que su propio marido hizo a los argentinos hace un año: "Preferimos que se queden a veranear en el país". Fue esta frase y no las ruidosas fiestas que los chicos Echegaray organizan de noche y hasta que el sol está arriba, lo que molestó a los vecinos argentinos de Manantiales. "El problema es que nos digan que no a nosotros y ellos manejen los dólares como si fueran la moneda oficial", dice Gustavo, un frecuente visitante del exclusivo balneario uruguayo, tras comentar un episodio que fue registrado el año pasado por la revista Noticias y que dio mucho que hablar por estas playas. Uno de sus hijos fue visto cambiando dólares en una casa de cambio cercana, pese a que la AFIP sólo otorga pesos uruguayos a los que viajan a Uruguay.

Conozca el patrimonio de Ricardo Echegaray en un aplicación de LNData

"Después de lo que pasó en Brasil nadie espera que se aparezca por acá. Pero la familia ya llegó. Están todos menos él", comentó Patricia, vendedora en un local de diseño próximo al edificio. Los datos que aportan los vecinos hablan del rumor que genera el solo apellido Echegaray en los argentinos. Ante la consulta de La Nación todos reaccionan igual: lanzan algunas palabrotas y amenazas al estilo "que no se le ocurra venir porque le hacemos un piquete". "El hijo tiene un C3 negro", dice una joven que directamente no quiso identificarse por "miedo a la AFIP". "Y si ves una camioneta Toyota negra, esa es de ellos también", agrega, con seguridad. Cuentan que se quedan todo el verano, y que también vienen en invierno. Los hijos con amigos llenan la casa de gente, pero Echegaray no aparece.

Como si fuera una celebrity, el funcionario es acosado a la distancia por aquellos que le tienen bronca a las medidas del gobierno. Irene, una joven residente en Uruguay desde hace unos años, no pierde ocasión de protestar. Se disfrazó de Justicia para el 8N y quiere organizar una marcha con carteles que dicen "Echegaray devolvé lo que robaste" por si llega a venir. Vigila todos los pasos de la familia y los publica a través de las redes sociales. "Me parece que todos tienen que saber quién nos gobierna", arguye.

Manantiales es una de las zonas más costosas de Punta del Este. Alquilar un departamento de dos ambientes y con los servicios básicos de limpieza e Internet en la primera quincena no cuesta menos de 5000 dólares, siendo los menos. La mayoría son departamentos grandes, con amenities que no bajan de los 10 mil, y una casa grande se cotiza entre 1500 y 1800 dólares la noche en el período de más alta ocupación (del 28 de diciembre al 2 de enero). La mitad más uno de los veraneantes que paran en Manantiales son, sin embargo, propietarios. Renombrados empresarios ostentan sus mansiones en esta zona, como Cristiano Rattazzi -su casa, Villa Azul, se divisa desde las playas de La Barra-, Alejandro Roemmers, Gustavo Mascardi, Alejandro Bulgheroni y más alejado, en Punta Piedras, Eduardo Costantini.

Tiesse es un edificio con cinco departamentos que tienen más o menos las mismas características: tres habitaciones una de ellas en suite y dos con salida al exterior, amplio living comedor en planta alta con estufa a leña, terrazas con terminación en madera y parrilleros individuales, cocina con vista al exterior. El de Echegaray es de 108 metros cuadrados. Durante todo el mes de enero, el edificio completo está ocupado. Nada de alquileres, los dueños vienen a disfrutar de su propiedad, incluidos los hijos del titular de la AFIP. ¿El número? En su declaración jurada dice que el departamento le costó 900 mil pesos. El dato que manejan desde dos inmobiliarias que administran el edificio consultadas por LA NACION es que los departamentos con vista al mar están valuados en 350 mil dólares, mientras que los que miran al bosque, en 290 mil aproximadamente. Y sí, el de Echegaray mira al mar


El Gobierno dio marcha atrás con la suba de Bienes Personales

La política impositiva / Sorpresivo cambio de rumbo

El Gobierno dio marcha atrás con la suba de Bienes Personales, en medio de internas

Por  | LA NACION


El día en el que el dólar rozó los $ 11, el anteproyecto para forzar a que más gente pague el impuesto a los bienes personales se convirtió en la astilla para que estallara en pedazos la interna entre los funcionarios encargados de la política económica.

En nombre de la presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Economía, Axel Kicillof, salió a desmentir ayer por la tarde que el Gobierno impulse un proyecto en el Congreso para valuar las propiedades al valor del mercado, como sostuvo en forma enfática anteayer el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Este funcionario había anticipado que la reforma de Bienes Personales buscaba que más gente pagara este tributo, valuando las propiedades al precio del mercado y aumentando las alícuotas, entre otros ejes.

"Una medida de ese tipo tiene efecto socioeconómico negativo, por lo que la Presidenta descartó terminantemente un aumento y yo mismo opino que no hay que hacerlo", dijo el ministro a Radio del Plata. En forma paralela, fuentes cercanas al ministro especificaron que "no se puede aceptar un cambio impositivo que se base en que el mercado fije el precio de los inmuebles para pagar Bienes Personales".

En diálogo con LA NACION indicaron que "puede ser una medida positiva desde el punto de vista de la recaudación, pero generaría una gran injusticia desde la equidad tributaria". Así, dejaron mal parado no sólo a Echegaray, sino también al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que ayer -volviendo sobre sus propios pasos- ratificó que el proyecto iba a ser enviado al Congreso el 1° de febrero.

En Economía además subrayaron que no hay humor social (por los cortes de luz y la inflación) ni político como para pensar que una reforma de este tenor pudiera ser aprobada en el Congreso. "Se mandó solito a anunciar algo para lo que no tenía aprobación ni de la Presidenta ni del ministro", expresaron.

Sin embargo, un comunicado de la Presidencia de la Nación ayer llevó el título de "Enviarán a extraordinarias proyecto sobre Bienes Personales", en el que Capitanich desmentía una supuesta contradicción con Echegaray, aunque en realidad anteayer el jefe de Gabinete había afirmado lo contrario. Pero mientras Capitanich daba su habitual conferencia matutina, Kicillof recibía esta orden de la Presidenta en una reunión en la residencia de Olivos, convocada originalmente para analizar la marcha del débil acuerdo de precios que arrancó anteayer. "Esto no puede pasar ni un día más: hay que desmentirlo", fue la orden que recibió el ministro de la jefa del Estado.

Un día después de que Echegaray señaló en una conferencia de prensa que había recibido la orden del Gobierno para avanzar en este sentido ("tengo preparado a mi equipo para ir al Congreso en extraordinarias, dijo a LA NACION), se desató esta guerra. El objetivo de Kicillof es que Echegaray renuncie a la AFIP, pero "nadie lo va a echar", aclararon.

Sin reparos, en la entrevista radial Kicillof afirmó con un tono irónico: "Estuve muy ocupado con otros temas, pero lo voy a llamar a Echegaray para que me explique de qué están hablando". Hasta las 20, ese diálogo no se había producido.

Otro funcionario de Economía aclaró a LA NACION que "originalmente este proyecto estaba en el paquete antievasión tres, pero luego fue retirado, por lo cual acá no hay nada en estudio en este sentido y son curiosas tanto las declaraciones de Capitanich como las de Echegaray".

De este modo, por primera vez el ministro también quedó enfrentado con Capitanich, quien se suponía que era su aliado interno desde que asumió como ministro.

En forma paralela, al focalizar los cañones sobre Echegaray, el ministro buscó también disipar los nervios generados ayer en el Gobierno por el hecho de que el dólar blue rozó los $ 11 y por los cálculos de los economistas que estiman que la inflación de este mes podría rondar el 4%. El dato cobra mayor gravedad porque en febrero se conocerá el primer índice "renovado" de inflación. Según confesó un economista del oficialismo, "si convalidamos un aumento de precios del 4 por ciento en las cifras del Indec, estamos sentando un precedente muy peligroso porque en términos anualizados estaríamos en una suba del 40 por ciento". De lo contrario, "si se mantuviera una cifra irreal, fracasaría la reforma del IPC". El economista señaló que "Axel quiere aumentar el ritmo de devaluación del peso aún más para devolverle competitividad a la industria, porque considera que endeudarse sería transferirle ganancias al sistema financiero".

También, intentaría ampliar el retiro de subsidios -como se hizo con el boleto a los colectivos- para achicar parte del déficit fiscal y subir las tasas de interés, todo lo cual es parte de lo que piden los analistas, pero, a la vez, complicará más la situación económica. La proyección reservada de una corriente oficialista es de un crecimiento del 0% y una inflación del 40% para este año.

La desmentida oficial al anuncio oficial

El sitio oficial de prensa de la Presidencia mantuvo la noticia durante casi toda la jornada de ayer. "Enviarán a extraordinarias proyecto sobre Bienes Personales", tituló el portal, sobre la base de lo anunciado por la mañana por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. La gacetilla se mantuvo hasta bien entrada la tarde, incluso dos horas después de que el ministro de Economía, Axel Kicillof, negara "terminantemente" esa posibilidad y la atribuyera a "versiones periodísticas"..

 
 
Del editor: qué significa.
El Gobierno saldó sus internas en público, con un proyecto destinado a desatar una fuerte oposición social. Inédito para el verticalismo kirchnerista.



Causas y consecuencias de los saqueos y el terror

Causas y consecuencias de los saqueos y el terror
Escrito por Luis Majul   
Jueves, 12 de Diciembre de 2013 13:48

Rebobinemos, antes de que sea tarde, la cinta de la película de terror de los saqueos que se iniciaron la semana pasada. Detengámonos en la noche del martes de pánico, en la provincia de Córdoba. ¿Qué pasó entre el instante en que el gobernador José Manuel de la Sota, desbordado por la situación, pidió al gobierno nacional la Gendarmería y la escena en que centenares de cordobeses salieron a las calles para saquear a comerciantes, robar a sus vecinos y aprovecharse de la zona liberada que decretaron los jefes policiales que reclamaban mejores salarios? Pasó que el secretario de Seguridad, Sergio Berni, habló con el jefe de Gabinete y le aconsejó acudir en auxilio de los cordobeses de inmediato. Pasó también que Jorge Capitanich llamó a la Presidenta y le sugirió lo mismo. Y pasó, al final, algo que debería interpretarse como el verdadero desencadenante de esta mezcla explosiva de rebeldía policial, violencia, quiebre del contrato social y desquicio inflacionario: Cristina Fernández de Kirchner dio la orden de no hacerlo. Es decir: de no enviar a los gendarmes, por lo menos de inmediato. De no despacharlos enseguida, para que su adversario político se cocinara en la propia salsa: la de la "soberbia" y el orgullo del "cordobecismo".

 

Semejante decisión, por más mezquina y caprichosa que parezca, no exime a De la Sota de su responsabilidad. Ni su jefe de Gabinete ni su jefe de policía le anticiparon que el reclamo podía terminar como terminó. De la Sota los echó cuando ya era demasiado tarde. Por eso la revuelta lo encontró tan mal parado, esperando el vuelo de regreso en el aeropuerto de Panamá. Pero ni la jefa del Estado ni el gobernador parecieron comprender el espeso caldo que se estaba cocinando detrás del reclamo de las policías de provincia. Hace más de una década que se sienten maltratados y humillados. Y no sólo porque no les pagan lo que se merecen. También, porque no los capacitan y porque muchos de sus jefes prefieren hacer negocios con la política, el narcotráfico y la prostitución, mientras los agentes de calle se juegan la vida frente a delincuentes cada vez más preparados y mejor armados.

 

Nada de lo anterior legitima le decisión de abandonar la responsabilidad de un policía, que es defender a la población. Sería como aceptar que un médico dejara a su paciente en medio de una operación a corazón abierto. Los policías que lo hicieron cometieron una falta muy grave. Deben ser investigados y condenados. Si no, cada vez que pidan un aumento van a volver a poner a la provincia al borde de la anarquía. Los fiscales y los jueces deberían comprender las implicancias de semejante decisión. Y deberían empezar a ocuparse. Porque en Córdoba, en Tucumán y en Jujuy decenas de policías en huelga fueron los mismos que levantaron el pulgar para decretar zona liberada en los barrios en los que trabajan. Eso lo saben desde los gobernadores hasta los vecinos. La irrupción de las motos de baja cilindrada y el esbozo de organización que mostraron algunos saqueadores son la muestra de que fueron informados de antemano. ¿Y qué se podría decir sobre el comportamiento de los agentes de la policía de la provincia de Tucumán? También abandonaron sus puestos de trabajo. Y en menos de 48 horas obtuvieron lo que pedían. Cuando se preparaban para festejar, decenas de vecinos los insultaron y agredieron por haberlos usado de rehenes. Entonces empezaron a reprimirlos. La oportuna llegada de algunos gendarmes, que se interpusieron entre la furia de los policías tucumanos y la población desarmada, evitó un baño de sangre.

 

Ahora hagamos correr la cinta de esta película de terror hasta el martes 10 de diciembre, cumpleaños número 30 de la democracia. Sobre el acto de conmemoración, nada que objetar. Sobre los festejos, ¿era necesario? Lo que desde el Gobierno se muestra como una decisión de "no dar el brazo a torcer frente a los extorsionadores" para parte de la sociedad resulta casi una provocación. ¿Está bien bailar y cantar en medio de sucesos que dejaron como saldo parcial más de una decena de muertos? Si esto les hubiera sucedido en sus distritos a Macri, Scioli, Massa o Binner, los cuadros más radicales del Frente para la Victoria habrían hablado hasta el cansancio de los muertos de cada uno de ellos. ¿Qué es lo que la Presidenta no puede ver? ¿Es tan grande su narcisismo que todo lo interpreta como un ataque a su gobierno, a los "mil logros" de la "década ganada"?

 

Ahora alejémonos de las recientes imágenes de espanto y tratemos de pensar despojados de todo prejuicio. El gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti, explicó que los saqueos que se habían producido días antes en Rosario podían haber sido alentados por bandas de narcotraficantes. También recordó que esa semana hubo intentos de saqueos en San Fernando, provincia de Buenos Aires. Casi de manera simultánea se conoció un informe sobre el aumento del porcentaje de mercadería robada por clientes y empleados a los súper e hipermercados de todo el país. Luego se divulgaron los índices de inflación en la canasta de alimentos de fines de noviembre y principios de diciembre, que superarían el 10%. Tras confirmar estos datos, llamé a un alto funcionario de Seguridad de la Nación y a cuatro intendentes de los distritos más "problemáticos" de la provincia de Buenos Aires. Todos admitieron que el clima de tensión social era indisimulable y que esperaban un diciembre al menos tan caliente como el del año pasado.

 

Pero la situación parece más grave. Porque el humor social de hoy está montado sobre algo que los economistas llaman "distorsión de los precios relativos". Esto es, enormes diferencias de precios entre sectores sociales, actividades o números que expresan el valor de la moneda. Desde 2001, el promedio de las tarifas de los servicios aumentó casi nada comparado, por ejemplo, con el salario de la industria automotriz. Los sueldos básicos de los agentes públicos se incrementaron bastante menos que los del sector privado en blanco. El dólar oficial y el blue están retrasados con respecto a la inflación. Y los incrementos a los jubilados y pensionados y los planes sociales aparecen muy por debajo del costo de vida. Se trata de cálculos que expresan una fragmentación cada vez más grande que en otra época, pero en este mismo país, se empezó a dirimir con violencia política y represión. Espero que los responsables del gobierno nacional, las provincias y las intendencias lo adviertan cuanto antes, porque es la prueba más contundente de la desigualdad y el malhumor social.




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El peor año de la "década ganada"

El peor año de la "década ganada"
Escrito por Luis Majul   
Jueves, 26 de Diciembre de 2013 15:03


Este es el peor fin de año de la última década. Y no sólo para el Gobierno, sino para la mayoría de los argentinos. Casi todas las consultoras que miden expectativas sociales y preferencias electorales lo confirman. Una de ellas, que trabaja para dirigentes políticos de distintos partidos y, en especial, para uno de los aspirantes a candidato presidencial con más chances para 2015, terminó de procesar los datos de diciembre. Son espantosos.

 

Fueron respuestas de 1100 argentinos en todo el país. No incluyeron los cortes de luz, aunque sí los saqueos que se produjeron hasta el 14 de diciembre. Hay un dato que asusta. Se denomina "percepción de la inflación". Es el aumento del costo de vida que "calcula" la gente. Para este 2013, superó el 43%. Y para el año que viene, los encuestados creen que sobrepasará el 50%. Es decir: mucho más allá del umbral en que la inflación se empieza a volver inmanejable.

 

Pero eso no es todo. Cuando se preguntó por la actual situación del país comparada con los últimos tres meses, el 45% respondió "peor"; el 40%, "igual", y sólo el 11% respondió "mejor". Con un poco menos de pesimismo percibieron el estado de cosas en su propio hogar: el 28% lo encontró peor; el 50%, igual, y el 17%, mejor, a pesar de todo. Pero las expectativas sobre el país y el propio hogar para los próximos tres meses son también muy negativas. O mejor dicho: las más pesimistas desde que la consultora lo viene preguntando, hace casi una década. El 28% afirmó que la situación económica y social empeorará; el 41%, que permanecerá igual, y un 27%, que mejorará. También la imagen positiva de la Presidenta se está derrumbando, a pesar de la decisión oficial de hacerla aparecer sólo para comunicar buenas noticias. Su imagen bajó, por lo menos, un 10 por ciento.

 

Parece bastante claro, si se presta atención a los resultados de las últimas encuestas, que la bala de plata que tenía el flamante jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ya fue disparada, y no dio en el blanco. También resulta evidente que el malhumor social aumenta con la percepción de que hay hechos de corrupción que la Justicia no condena. El desplazamiento de José María Campagnoli es sólo la escena más visible.

 

Si las elecciones para presidente fueran hoy, ningún candidato del FPV, excepto Daniel Scioli, tendría la más mínima chance de pasar a la segunda vuelta. La mencionada encuestadora ubica primero a Sergio Massa, con más del 26%; segundo, a Daniel Scioli, con casi el 19%; tercero, a Hermes Binner, con más del 11%, y cuarto, a Mauricio Macri, con casi 9%. Bastante más abajo coloca a Capitanich, con el 5%, igual que Julio Cobos. Y en un tercer escalón pone a José Manuel De la Sota, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Jorge Altamira y Elisa Carrió.

 

Pero más allá de las figuras hay otro gran dato económico que tampoco da para ser demasiado optimista. Es la distorsión de los precios relativos. La consultora Melconian y Santángelo maneja números contundentes. Analiza la inflación acumulada de diciembre de 2001 a noviembre de 2013 y la compara con otros precios. Registra un enorme desbarajuste, un problema estructural de difícil solución. Entre 2001 y 2013, el nivel general de precios aumentó 681%; la carne, 1226%; los alimentos, en general, 1135%; el dólar oficial, 530%; el dólar paralelo, 875%; el salario privado y formal, 902%; el salario informal, 758%; los combustibles, 744%; el pan, 824%; los alquileres, 350%; los medicamentos, 294%, y las tarifas, 144 por ciento.

 

Recapitulemos. Los casos extremos son los de la carne y los alimentos en general, porque aumentaron mucho más allá del promedio, y el de las tarifas, porque son el precio más atrasado. Analicemos las tarifas. Las de transporte -colectivo, tren y subte- aumentaron 156%. Y las de gas, agua y luz, apenas 120%. Eso explica, en parte, los continuos cortes de luz o, lo que es lo mismo, por qué las distribuidoras de electricidad no invierten. La respuesta salta a la vista: tienen congelado el margen de rentabilidad desde hace casi diez años. Si en la Argentina las tarifas hubieran seguido el ritmo de la inflación, en los hogares de bajo consumo, la boleta de luz debería pagarse un 1650% más; en los de consumos intermedios pequeños, un 480% más, y en los de consumos intermedios grandes, un 190% más. Los únicos que están pagando la electricidad por lo que se supone que realmente vale son algunos de los grandes consumidores que sólo representan el 10% de la demanda. Pero con eso no alcanza para que las distribuidoras se decidan a hacer las obras de infraestructura que se necesitan para que no se corte la luz.

 

En algunas provincias, las distribuidoras invirtieron en infraestructura sólo para evitar que los vecinos se les fueran al humo. Pero para invertir tuvieron que dejar de abonar otro servicio: le dejaron de pagar a Cammesa, la distribuidora mayorista de electricidad. Por otra parte, la amenaza de Capitanich y el ministro Julio De Vido de quitarles la concesión a Edenor y Edesur es incumplible. O para ser más precisos: puede ser tan perjudicial para la Argentina como la expropiación de YPF sin indemnización. Cualquier abogado recién recibido le podría iniciar al Estado un juicio ante el Ciadi por incumplimiento de contrato, ya que hace más de diez años que las empresas no obtienen el margen de ganancia que les habían prometido en los pliegos que firmaron durante el gobierno de Carlos Menem.

 

La pregunta que se hacen Melconian y Santángelo es la misma que se hicieron Eduardo Curia, más cercano al Gobierno, y la mayoría de los economistas con algo de sentido común: ¿cómo y en qué contexto se van a emparejar o armonizar los precios? ¿El ajuste lo hará el Gobierno que se va o el que llega? La rebelión policial provocada por el enorme atraso salarial, ¿no debería ser considerada una prueba para comprender qué es lo que podría llegar a pasar?

 

La historia reciente de la Argentina demuestra que una distorsión de precios como ésta puede terminar en un Rodrigazo. El fantasma de una salida violenta preocupa a la cúpula de la Iglesia y al papa Francisco. Hace varios meses, incluso antes de la operación de Cristina Fernández, Jorge Bergoglio viene hablando con dirigentes políticos del Gobierno y de la oposición, y a todos les pide lo mismo: que recen por él y que hagan todo lo posible para que esta Argentina cada vez más pobre y más injusta no termine en un baño de sangre.

 

Publicado en La Nación


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Lo que no oculta el silencio de Cristina

El escenario

Lo que no oculta el silencio de Cristina

Por  | LA NACION



Entre las malas noticias que debió enfrentar el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, en su conferencia de prensa del viernes pasado, hubo una ajena a sus peripecias de turista: la recaudación de impuestos del año pasado fue menor que la inflación. Es la primera vez que sucede desde que el kirchnerismo está en el poder. Para Juan Carlos Fábrega, el presidente del Banco Central, es una novedad desagradable. Deberá reforzar la emisión para solventar al Tesoro. Más emisión es más inflación.

Echegaray informó que el Estado mejoró sus ingresos un 26,3%. Pero la inflación se aceleró, según el índice que elabora el gobierno porteño, un 28,8%. Se registra, entonces, una caída real de 2,5 puntos, que sería mayor si se considerara también que el año pasado el PBI creció 3%.

Es posible que a Echegaray estos números no le quiten el sueño. Está más interesado en descubrir cómo se filtraron los detalles de su viaje a Río, que pensaba terminar en Dubai. Es un capítulo por el cual no culpa a Héctor Magnetto, sino a otro empresario de medios, gravitante en el mundo de los juegos de azar.

Si Echegaray no estuviera distraído en esas pesquisas, advertiría que la colecta de 2013 es inquietante cuando se la compara con el gasto público. El 26,3% de aumento de los ingresos debe ser comparado con alrededor de un 35% de aumento en los egresos. El año pasado cerró con un déficit fiscal cercano al 4,6% del PBI. Pero si se observa el lapso septiembre-noviembre, ese déficit trepó hasta un 7% del PBI.

Los funcionarios no hablan de este problema. Los superávits gemelos se convirtieron en una pareja mitológica, como Cástor y Pólux o Rómulo y Remo. El desequilibrio de las cuentas públicas adquirió una dimensión peligrosa. Sobre todo por el método que el Gobierno adopta para financiarlo. Este nuevo año habrá más emisión. Es decir, el Banco Central transferirá al público más pesos. Y el público intentará deshacerse de ellos, comprando bienes o dólares. De modo que habrá que esperar más inflación y más caída de reservas, los problemas principales de la economía.

Axel Kicillof y su escudero Augusto Costa, el secretario de Comercio, tienen suerte: en su mundo no hay inflación. Sólo "dispersión de precios". Un fenómeno que no está relacionado con la emisión, sino con el abuso de los productores y comerciantes. Uno de los axiomas centrales de estos economistas es que los precios no derivan del juego de la oferta y la demanda. Son el resultado de agregar a los costos una rentabilidad razonable. Las subas desmedidas se deben a la perversidad de los empresarios, que ejecutan una "apropiación exagerada de la renta", como dice Jorge Capitanich. Guillermo Moreno tenía la misma concepción, Sólo que para evitar la "apropiación exagerada" no daba conferencias con Costa: mandaba a "Acero" Cali.

Esta teoría no consigue resolver algunas incógnitas. Por ejemplo: ¿por qué en los años 90 no había inflación y ahora sí? ¿Menem habrá sido más eficaz que los Kirchner en tener a raya la voracidad empresarial? Ajenos a estos dilemas, Kicillof y Costa siguen alimentando de cifras su matriz insumo-producto para determinar cuánto deben valer las cosas. Hasta ahora sólo consiguieron "cuidar" una canasta limitada a 100 productos que se comercian en el área metropolitana. Para el resto del país, explicó Costa, hace falta analizar los costos de transporte, lo que implica detectar dónde se fabrica y dónde se vende cada bien. El secretario está dibujando un mapa interminable, digno de Carlos Argentino Daneri. Kicillof ya intentó hacer uno igual en el sector petrolero, sin éxito. Como la Unión Soviética, él también está amenazado por la insuficiencia del software.

La realidad no está dispuesta a esperar a que la computadora del Palacio de Hacienda complete su proceso. El precio del colectivo en el área metropolitana subió 66%; los combustibles, 9%; los pasajes de avión, 12%, y los servicios de esparcimiento, que son estacionales, 9%. Quiere decir que el "cuidado" de Kicillof y Costa arranca con un incremento aproximado de la inflación del 3%, que anualizado equivaldría a un 43%.

¿Reforma sindical?

Las autoridades apuestan a que estos fenómenos queden disimulados. El índice de precios que se inaugurará en enero, al ser federal, disolverá algunos aumentos de la Capital y el Gran Buenos Aires, como el del transporte. Además, las listas "cuidadas" de Economía registran, en algunos casos, precios superiores a los que hoy se ven en los comercios. Es decir: hay empresarios angurrientos a los que se les otorga un aumento de renta por adelantado, con tal de que no remarquen sus mercaderías hasta abril. Inflación "acordada". O "cuidada".

Para Kicillof es crucial que los listados, a pesar de su cándido voluntarismo, no registren alteraciones significativas antes de que se abran las paritarias, en marzo. Pero ningún gremio está dispuesto a negociar un porcentaje inferior a la inflación.

Sin embargo, entre los dirigentes hay temor: desde hace un par de semanas circula el rumor de que el Gobierno los amenazará con una reforma sindical. Algunos sospechan que será una de las novedades del discurso de Cristina Kirchner el 1° de marzo en el Congreso. Una modificación al modelo sindical que limite la reelección de los secretarios generales y fije cupos para la representación de la mujer y de las listas minoritarias ofrecería al kirchnerismo la posibilidad de componer, siquiera por un momento, una alianza con partidos políticos y organizaciones gremiales. También le permitiría un ejercicio al que está muy habituado: explicar que el activismo gremial no pretende defender el salario, sino el unicato corporativo. El Gobierno dispone de un instrumento invalorable para que el ataque parezca un accidente: la Corte Suprema ha dictado ya varios fallos -el último, de junio pasado- consagrando el pluralismo en la representación de los trabajadores. Los dirigentes sindicales deberán, por lo tanto, optar: a la libertad de las paritarias, elogiada por la Presidenta, se opondrá la libertad sindical.

La presentación que realice la señora de Kirchner en marzo está generando expectativas desde ahora: tan sonoro es su silencio. Tal vez los sindicalistas no sean las únicas víctimas de esa catilinaria. El viernes pasado, cuando adelantó las multas a las distribuidoras de electricidad, Julio De Vido comunicó una innovación impactante: dijo que está estudiando con la Presidenta la capitalización "en acciones" de los 72.150 millones de pesos que el Estado invirtió en infraestructura energética. Discípulo tardío de Kicillof, De Vido profesó así otro dogma principal de Kicillof: la única manera que tiene el sector público de controlar los negocios estratégicos es a través de la propiedad de las empresas. Declarado el fracaso de los entes reguladores y de los directores del Estado en el sector eléctrico, De Vido prometió una ola estatizadora en energía. El proyecto, que requeriría una ley, es también un guiño para la dirigencia sindical.

Como siempre, De Vido nada a sus anchas en el mar de las contradicciones. El viernes sostuvo que los precios no tienen que ver con el nivel de la demanda. Pero se quejó de que las familias prefieran los hornos y las cocinas eléctricas para aprovechar las tarifas populares.

De Vido cultiva su imagen. No acepta programar cortes de energía para que no se lo vea como el responsable de la crisis. Pero debió resignarse a ser, en 20 años, el primer ministro que importa petróleo. La medida se hizo inevitable por las reservas que se pierden con la importación de combustibles, un negocio que controló durante años, hasta que se lo arrebató, por orden de la Presidenta, Miguel Galuccio. Pero De Vido no es rencoroso: el viernes elogió a Galuccio por el convenio de YPF con Chevron. Un capítulo principal de ese acuerdo se comunicó el 10 de diciembre pasado: YPF y Chevron cederán, por razones que se ignoran, los derechos por el 50% de la concesión del valioso yacimiento Loma Campana a una SRL que acaba de crearse. Se llama Compañía de Hidrocarburo no Convencional (CHNC). La sociedad carece de síndico; su capital es de 100.000 pesos, y está integrada por un contador y un ingeniero desconocidos. El domicilio es el mismo de YPF. Curiosa modulación del estatismo.

Denuncian al presidente de la AFIP, Ricardo Echegaray, ante la Oficina Anticorrupción

Denuncian al presidente de la AFIP, Ricardo Echegaray, ante la Oficina Anticorrupción

Es porque no viajó por Aerolíneas Argentinas y porque podría haber salteado el sistema para comprar moneda extranjera; la denuncia la presentaron las diputadas Laura Alonso y Patricia Bullrich


Las diputadas Laura Alonso y Patricia Bullrich denunciaron hoy al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por la posible violación de la ley de ética pública en el viaje de fin de año que realizó a Brasil, donde estuvo con un empresario y fue agredido un equipo periodístico del canal Todo Noticias .

La denuncia fue presentada ante la Oficina Anticorrupción, a cuyo titular, Julio Vitobello, las diputadas le solicitaron impulsar "las medidas destinadas al esclarecimiento de la situación, pues esta compromete el cumplimiento de obligaciones internacionales asumidas por el Estado Nacional, en particular la Convención Interamericana Contra la Corrupción".

La denuncia dice que Echegaray y su familia viajaron a Río de Janeiro a través de la aerolínea Fly Emirates, que obtuvo moneda extranjera y que se alojó en el Hotel Sofitel de Copacabana junto con Jorge Omar Lambiris Vilches, empresario dedicado a los depósitos fiscales con actividades comerciales reguladas y fiscalizadas por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos).

"El Dr. Echegaray podría haber incumplido normativa relativa al uso obligatorio de los servicios de Aerolíneas Argentina para los viajes internacionales", sostiene la denuncia a la que accedió DyN. Para las diputadas, "el funcionario podría haberse valido de su posición al frente de la AFIP, haciendo desviar las funciones normales del sistema de compra de moneda extranjera para viajes en procura de dos indebidos beneficios: I) la obtención de mayor cantidad de moneda extranjera; II) la adquisición de 'dólares' en lugar de 'reales'".

Por la relación de Echegaray con Lambiris, de quien el funcionario dijo que es padre de un compañero de colegio de su hija, la denuncia sostiene que "podría existir o haber existido una situación de incompatibilidad o beneficio personal indebido" por la habilitación de depósitos fiscales que recibió el empresario.

Echegaray fue denunciado por la posible violación de la ley 25.188 de ética pública, que en varios de sus artículos obliga a los funcionarios estatales a "no recibir ningún beneficio personal indebido" por sus tareas, prohíbe recibir regalos en el ejercicio de la función y considera incompatible la prestación de servicios a privados que realicen actividades reguladas por el Estado.

La Nacion

Una patota de jóvenes mató a una maestra jardinera de 34 años

Una patota de jóvenes mató a una maestra jardinera de 34 años

Se produjo una profunda conmoción en Posadas, donde sucedió el hecho; entre los agresores hay un adolescente de 13 años; la mujer, madre de dos chicos, tenía sólo ocho pesos encima

Por   | Para LA NACION

POSADAS. Una profunda conmoción causó en esta ciudad el asesinato de la maestra jardinera Isolina Jazmín Stang (34) ocurrido hoy a las 6 de la mañana, cuando la mujer -madre de dos hijos pequeños- aguardaba un colectivo en el populoso barrio Itaembé Miní. Iba a trabajar cuando fue atacada por una patota juvenil y recibió varias puñaladas. En su bolso tenía sólo 8 pesos y una libreta de apuntes.

Entre los principales sospechosos, detenidos por la Policía local, figura un adolescente de 13 años.

Según testigos presenciales y la titular del Foro de Seguridad del barrio, Mirta Morinigo, "el crimen sorprendió porque no hubo ningún intento de robo; los autores aparentemente estaban drogados, fue alevoso", afirmó.

Interviene en la causa el juez de Instrucción 3, Marcelo Cardozo, y, tras las primeras actuaciones policiales, se logró la detención de cuatro muchachos que integran una pandilla que presuntamente azota con frecuencia al vecindario, algunos con antecedentes penales.

Según fuentes allegadas a la investigación, se sospecha de dos jóvenes: uno de 23 años, que sería el jefe del grupo y otro de apenas 13.

Con un filoso cuchillo le provocaron las heridas a la docente que causaron su deceso antes de llegar al Hospital Madariaga, donde fue trasladada de urgencia