Cristina eligió el peor camino

El escenario

Cristina eligió el peor camino

Por  | LA NACION



El default de Cristina Kirchner (selectivo, parcial o como se lo quiera llamar) podría ser más grave que el de Rodríguez Saá. El error del ex presidente provisional fue haber vestido de fiesta una derrota casi inevitable. Otra cosa es un default disparado implícitamente sólo por la decisión personal de desobedecer una orden judicial. La decisión personal fue de Cristina Kirchner, que la tomó en Olivos en absoluta soledad.

Una tragedia económica podría suceder como consecuencia de la extrema fragilidad institucional del país, cuyo destino depende exclusivamente de la opinión o la voluntad de una sola persona. Ningún mecanismo del sistema político (ni los bloques parlamentarios ni los candidatos presidenciales, ni el propio gabinete) funcionó antes de que se produjera otro colapso de la Argentina.

"No sé si puedo decirle estas cosas a la Presidenta", le respondió Carlos Zannini, hace ya algún tiempo, a un interlocutor que fue a prevenirlo de las consecuencias de desobedecer una sentencia judicial firme. Es cierto que casi todos los presidentes prefieren en algún momento el aislamiento. Eligen escuchar sólo lo que les conviene o los halaga. Son los presidentes también los responsables de sus entornos. El caso es especialmente serio cuando se trata de Cristina Kirchner, acostumbrada a un poder excesivamente personalista y a depositar su confianza en un solo funcionario por vez.

Son ella y Axel Kicillof, en resumen, los únicos que gobiernan el país en estos momentos sin la participación siquiera de otros ministros o funcionarios presidenciales.

Anteayer, cuando comenzaba el fin de semana, no se habían clausurado las conversaciones entre dos bancos norteamericanos (J.P. Morgan y Citigrup) y los fondos buitre para comprar la deuda. Esos bancos tienen en su cartera muchos bonos argentinos. El default podría afectar sus carteras, como afectará las tenencias de la Anses, que también tiene gran cantidad de bonos argentinos. No es un problema sólo de los bancos, como dice Kicillof, sino hasta de los jubilados argentinos.

Nadie discutía un cambio del lugar de pago. La jurisdicción judicial y el lugar de pago son casi inseparables, según el recurrente consejo de los abogados de bancos y fondos de inversión. Por eso, son impracticables las teorías que proponen cambiar el lugar de pago sin modificar la jurisdicción judicial. Y ningún acreedor aceptará, desde ya, cambiar la jurisdicción de Nueva York sólo porque hay una sentencia que beneficia a los acreedores. Con todo, el discurso del jueves de Cristina Kirchner había manchado de escepticismo aquellas conversaciones de los bancos. La Presidenta pareció entrar en default hasta el final de su mandato. ¿Será así?

Cristina Kirchner encontró en el juez Thomas Griesa al enemigo que estaba necesitando para una guerra en serio. Bueno para ella, pésimo para el país. En verdad, Griesa esperó durante seis años que la Argentina arreglara sus deudas y aceptó en el camino muchos pedidos del gobierno de Cristina Kirchner. Declaró inembargables, por ejemplo, los fondos de la Anses, aun después de la estatización de las AFJP, e interpretó que no se podían embargar las reservas del Banco Central luego de que se cambiara la ley orgánica de la entidad para convertirla en una agencia del poder político.

El Gobierno llegó a la sentencia de Griesa empujado, en verdad, por sus propios errores. Ya en el prospecto del canje de 2005 se aclaraba que el gobierno de Néstor Kirchner usaría tantos recursos para pagar los intereses de la deuda como para comprar los bonos que no habían entrado al canje. Nunca lo hicieron. El Gobierno repite que los fondos buitre compraron los bonos "a precio vil". ¿Por qué, entonces, no los compró el Estado argentino a ese mismo precio? ¿En qué batallas culturales o épicas andaba distraído, mientras los buitres compraban a bajo precio los bonos que luego llevarían a juicio?

En 2008, el país pudo comprar toda la deuda en default por menos de 5000 millones de dólares. Es la deuda que el Gobierno dice ahora que podría costar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. En septiembre de 2008 se produjo la caída del banco Lehman Brothers y, dos meses después, Cristina Kirchner estatizó todo el dinero de las AFJP. Los bonos argentinos defaulteados no valían nada y el Estado tenía los recursos suficientes.

Aun antes, la administración kirchnerista prefirió pagarle el total de la deuda al Fondo Monetario Internacional que no estaba en default. La tasa de interés del Fondo era de sólo el 4% anual. La ideología y la necesidad política de huir de los controles del FMI relegó lo que estaba primero: el Club de París, cuya deuda estaba en default y es exclusivamente con Estados, y con los bonistas que no habían entrado al primer canje. Un gusto político que terminó costando con el tiempo el juicio perdido en el despacho de Griesa.

Cristina y Kicillof se enfurecieron contra Griesa porque éste no les concedió el stay, una suspensión de la sentencia que habría permitido el pago de los intereses a los bonistas que aceptaron los canjes. ¿Qué caminos les abrieron ellos a Griesa para que el juez pudiera dictar la suspensión? Ninguno. El Banco Central pudo, con recursos propios y sin pedirle nada a nadie, colocar una caución en el juzgado de Griesa, como garantía de buena fe, y abrir una negociación hasta el año próximo. No lo hizo. O hicieron algo peor: tanto la Presidenta como su ministro vapulearon a Griesa y, encima, anunciaron públicamente que no pagarían lo que ordena su sentencia. Arrinconaron a Griesa en la única decisión que judicialmente podía tomar: negar la suspensión de la sentencia.

La sentencia de fondo de Griesa provocó muchas críticas en el mundo. ¿Cómo es posible que casi el 93 por ciento de los acreedores que aceptó los canjes resulte seriamente afectado por el 7 por ciento restante? El debate está abierto hacia el futuro. El propio Fondo Monetario está trabajando en una nueva regulación para la reestructuración de las deudas soberanas. El problema de Cristina es que ese futuro no la comprende. La sentencia de Griesa ya es firme y fue confirmada por dos instancias superiores, que incluyó a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Los fondos especulativos son antipáticos desde que Gordon Brown los llamó "buitres". Pero tienen en su poder aquella sentencia definitiva que los beneficia.

Griesa evitó el viernes ordenar la ejecución de la sentencia, autorizó el pago de bonos en Europa y llamó a seguir negociando. Son las puertas de salida que el juez suele dejar abiertas, aunque estaba visiblemente molesto por el maltrato de los gobernantes argentinos. Después de todo, ¿no interviene él porque esos mismos gobernantes eligieron la jurisdicción judicial de Nueva York? Hay algo de hipocresía cuando los cristinistas echan leña en el fuego del nacionalismo. Fue este gobierno, entre otros, el que prefirió la justicia de Nueva York para dirimir cualquier pleito con sus acreedores. Era la manera de seducir a los acreedores.

En el medio, la Presidenta desautorizó una gestión que autorizó la propia Presidenta. Fue la propuesta acordada por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y los bancos nacionales agrupados en Adeba. Cristina tiene una cuestión personal con el presidente de Adeba, Jorge Brito, a quien acusa de apoyar y financiar a su peor enemigo, Sergio Massa. Fábrega se tomó este fin de semana, según fuentes confiables, para decidir sobre su renuncia. Fue dura y públicamente desautorizado por la Presidenta. Voceros de Fábrega y de los bancos aseguraron que la propuesta que hicieron nunca comprometió los depósitos de los ahorristas. "Fábrega tiene demasiado experiencia en el sistema bancario como para hacer eso", dijeron.

Cristina Kirchner se convirtió en el segundo presidente peronista que declara, tácita o explícitamente, un default de la deuda pública. Fue también el peronismo de Carlos Menem el que endeudó al país de una manera insoportable. La dictadura militar cuadruplicó la deuda pública (de 10.000 millones de dólares en 1976 a 41.000 millones en 1983). Menem la aumentó en un 100 por ciento. Recibió una deuda de 64.000 millones de dólares en 1989 y la entregó por un valor de 123.000 millones diez años después, luego de vender todos los activos del Estado. La Alianza recibió un gobierno que sólo tenía recursos por 60 días para financiar el Estado. A fines de 1999, el Gobierno necesitaba créditos a un ritmo de vértigo: 2000 millones de dólares mensuales para pagar los intereses de la deuda y financiar el déficit estatal. Todos los países se financian con deuda, pero ninguno vive sobreendeudado sin pasar por una crisis. La peor decisión es endeudarse sólo para pagar gastos corrientes o para financiar el sobreendeudamiento.

El populismo es siempre una receta cara, porque sólo el dinero fácil explica la razón populista. El populismo sin chequera no existe. Pero siempre tiene una alternativa ante la adversidad: culpar a los otros (y sobre todo a los extranjeros) de los errores que comete el propio populismo.

Con duras críticas al Gobierno, Griesa instó a seguir negociando

La crisis de la deuda / Nueva audiencia en Nueva York

Con duras críticas al Gobierno, Griesa instó a seguir negociando

Pidió al país que cumpla con el pago a todos los bonistas y lo acusó de decir "medias verdades"; además ratificó al mediador y autorizó a cobrar por única vez a otra tanda de tenedores del Discount

Por   | Para LA NACION



NUEVA YORK.- Habló durante poco más de 40 minutos y, al final, dejó todo igual.

El juez Thomas Griesa acaparó la última audiencia por la pelea de la Argentina y los llamados fondos buitre, NML y Aurelius Capital, en la que sólo dejó una instrucción: las negociaciones en busca de un acuerdo con el special master, Daniel Pollack, desautorizado por el gobierno nacional, debían continuar.

"Nada de lo que ha sucedido esta semana ha eliminado la necesidad de trabajar en un acuerdo, y de trabajar con el special master Pollack para efectuarlo", dijo el juez.

La orden llegó sobre el final de un largo monólogo que ocupó la mayor parte de la audiencia, de poco menos de una hora.

Fue la primera vez que todos se vieron las caras desde que la Argentina fuera declarada en default, el miércoles, y la cuarta desde que la Corte de Suprema de Justicia de Estados Unidos rechazara el caso argentino a fines de junio y forzara al Gobierno a negociar con los fondos buitre para poder continuar con los pagos de la deuda.

Esta vez, la sala de Griesa estaba más llena de que de costumbre, a tal punto que la prensa se sentó en las sillas reservadas para el jurado, a la derecha del estrado del juez.

Como siempre, Griesa fue el último en ingresar. Dejó su bastón, se sentó y dio lugar a otro largo monólogo en el que no faltó la frase "quiero hacer algo de historia".

Griesa, duro, pero un poco más moderado, le restó importancia a la discusión acerca de si la Argentina está o no en default, al centrarse en un tema para él más importante: las obligaciones de "la República", como suele referirse al país, tanto para los bonistas como para los litigantes.

El magistrado se mostró molesto con que el Gobierno haya puesto énfasis en afirmar que cumplió sus obligaciones al pagar los vencimientos de la deuda. La Argentina, recordó, tenía dos obligaciones: una con sus bonistas y otra con los "acreedores con sentencias".

"La República ha emitido declaraciones públicas que han sido altamente engañosas y eso tiene que terminar", sentenció. "Las medias verdades no son lo mismo que la verdad [...] Las medias verdades son falsas y engañosas, y eso es lo que ha venido sucediendo con las declaraciones públicas de la República", completó. No fue todo: dijo que esperaba que los abogados de la Argentina ofrecieran un "buen consejo" para que eso se terminara.

Luego llegó la defensa de Pollack. Dijo que era un abogado "altamente competente" y que había sido "totalmente imparcial" en las negociaciones, pese a las "referencias absolutamente falaces" de que no lo había sido. Fue una obvia referencia a las críticas del miércoles y anteayer del ministro de Economía, Axel Kicillof, a Pollack.

Jonathan Blackman, el principal abogado defensor de la Argentina, pidió la palabra luego del largo mensaje del juez. Amable y formal, aunque directo, le dijo que lo que había dicho "no era cierto": el país tenía obligaciones con los bonistas, los "acreedores con sentencias" y, además, el resto de los holdouts.

De hecho, Blackman dijo que esta semana se presentaron dos demandas nuevas contra el país. La Argentina quería un arreglo "global", con todos. Tras recordar que Kicillof se había reunido con representantes de los fondos buitre, defendió los esfuerzos por llegar a un acuerdo.

"Son acciones sin precedentes en el mundo de deuda soberana", afirmó.

Discusión centrada en Pollack

Luego, llegó el ataque a Pollack. Dijo que su último comunicado de prensa había sido "desafortunado", inconsulto y dañino y perjudicial para la Argentina. Había impactado en los mercados y causado "profundas preocupaciones". Una negociación, dijo Blackman, requería de confianza y apertura.

"He sido instruido de informar al Tribunal que la República Argentina ya no tiene la confianza en el proceso que conduce el special master y solicita al Tribunal otros medios para conferir diálogo", afirmó. Fue un eufemismo en busca de un nuevo mediador.

Griesa no sólo negó el pedido y ordenó continuar las negociaciones, sino que volvió a defender a Pollack, presente en la sala: dijo que tenía que decir algo, y que haber hablado de default era algo "difícilmente anómalo" y que, más allá de eso, lo importante era resolver las obligaciones del país. No iba a reemplazar a Pollack porque sería el peor manejo posible de la situación que podía concebir. Había que seguir adelante.

"Calmemos los ánimos, cualquier idea, desconfianza o lo que sea. En lo que se puede confiar es en hechos. En lo que se puede confiar es en propuestas. En lo que se puede confiar es en recomendaciones", dijo. "Esto no es un concurso de personalidad", fustigó. El juez decretó luego el fin de la audiencia y todo quedó igual que antes.

¿Sabe lo que es un bono o título de deuda?

¿Qué es un bono financiero?

Vida y secretos de Cristina Kirchner, la mujer que, en la cima del poder, sigue hablando desde Tolosa

Domingo 27 de julio de 2014 | Publicado en edición impresa

Libros/Anticipo

Vida y secretos de Cristina Kirchner, la mujer que, en la cima del poder, sigue hablando desde Tolosa

Cristina Fernández (Sudamericana), de Laura Di Marco, reconstruye los lazos que unen la historia personal, familiar y política de la Presidenta. Aquí, un fragmento que incursiona en la infancia, la etapa menos conocida de su vida

El certificado de nacimiento asegura que Cristina Elisabet Fernández llegó al mundo el 19 de febrero de 1953, al mediodía. Pero no nació en un sanatorio ni en un hospital, sino en la casa de una partera. La comadre vivía a unas pocas cuadras de la precaria vivienda alquilada de la calle 4 y 32 en la que habitaba la familia de Ofelia Wilhelm, su mamá, quien por entonces era una joven de apenas veinticuatro años y estaba soltera.

El embarazo y la maternidad sin casamiento, a principio de los años cincuenta, fue un cimbronazo: un ramalazo de vergüenza para los Wilhelm, que lo vivieron como un escándalo y, al principio, hasta como una tragedia. La propia Presidenta le confesaría, muchos años más tarde, a Sandra Russo, su biógrafa oficial, que nadie en su familia se había tomado el trabajo de informarle sobre su condición de hija natural. Ella sola lo descubrió, comparando fechas, cuando ya era una mujer adulta y tenía sus propios hijos. [...]

Los Wilhelm siempre habían sido pobres. Una carencia de la que sólo saldrían seis años más tarde gracias a Eduardo Fernández, que ya era propietario de un colectivo: todo un capital para la época. Los padres de Fernández, además, tenían vacas y algunas tierras en City Bell, un patrimonio que para la familia de Cristina era casi un sinónimo de riqueza. Fue él quien compró un terreno y luego construyó una casita americana para su nueva familia política en la 523 bis entre 7 y 8, un barrio para la clase media. Lo apodaban "el Colorado" por su color de piel, o "el Tarta" por sus problemas para expresarse.

Sin embargo, para aquel ascenso social todavía faltaba mucho en febrero de 1953. Eso recién se produciría hacia fines de 1958 junto con el casamiento del colectivero con Ofelia Wilhelm. La madre de Cristina se casó con Fernández embarazada de Gisele, su segunda hija, quien llegó al mundo el primer día de 1959.

Entonces, la Presidenta tenía casi seis años, y en marzo de aquel mismo año comenzaría la primaria en la humilde escuela 102 Dardo Rocha, de 7 y 32, junto con veintinueve chicos más. La escuelita, que empezó con apenas cinco aulas, estaba a tres cuadras de la casa materna. [...]

La ciudad donde nació Cristina era, y de algún modo sigue siendo, mucho más conservadora que la Capital, con divisiones fijas y compartimentos estancos, tanto en la política como en el fútbol. Se trata de una sociedad binaria: se es de Gimnasia o de Estudiantes, peronista o radical, y no existen muchas más posibilidades. Un panorama sin grises que se contrapone con la diversidad de la Capital, donde las identidades están mucho más diluidas. [...]

Ofelia Wilhelm tenía alrededor de veinte años cuando ingresó a la oficina de la Dirección General de Rentas del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires -actualmente, ARBA- y más tarde se haría sindicalista y secretaria general de su gremio, la Asociación de Empleados de Rentas e Inmobiliario (AERI). Dentro de la oficina del Registro de la Propiedad Inmueble estaba empleada en el área de Catastro. A los pocos años de entrar a esa oficina quedó embarazada.

Los años de la primera infancia de Cristina -y, en general, toda la época pre-Kirchner, en Tolosa- constituyen un período que la Presidenta, por razones que sólo ella conoce, ha guardado bajo siete llaves.

El primer misterio es si el padre oficial de la Presidenta, Eduardo Fernández, es efectivamente su padre biológico o si el colectivero fue quien años más tarde asumió esa paternidad.

En Tolosa y en ciertos círculos platenses -los que la Presidenta frecuentó durante su adolescencia y su juventud- está muy instalado el hecho de que el colectivero fue quien terminó reconociendo a la nena que Ofelia habría tenido con otro hombre, que no pudo o no quiso hacerse cargo. Eso podría explicar, en parte, que Fernández haya entrado oficialmente tan tarde a la historia de los Wilhelm: cuando se casó con Ofelia, Cristina estaba por cumplir los seis años.

"El drama de Cristina es ése, que el verdadero padre no la reconoció. Eso es lo que siempre ha circulado aquí", admite la contadora Graciela Natoli, que fue su compañera del secundario en el colegio de Nuestra Señora de la Misericordia. La abogada Teresita Pérez Galimberti, una ex secretaria de la Justicia Electoral platense que integró el círculo de amigos de la Presidenta en la adolescencia, también confirma que la versión está fuertemente instalada en La Plata. Lo mismo sugirieron algunos hijos de los socios de Fernández, en la línea 273, en la que el marido de Ofelia llegó a tener tres unidades. [...]

Lo primero que llama la atención en la infancia de la Presidenta -plagada de hermetismo, misterios y secretos- es que haya nacido en la casa de una partera. ¿Sería ésta una costumbre de la época?

Tal es la explicación que Ofelia Wilhelm da en el libro Reina Cristina, la primera biografía autorizada de Cristina Fernández, ante la pregunta de su autora, que se muestra sorprendida por el dato. "Qué disparate, por supuesto que no era la costumbre de la época. Mi hijo nació en el mismo año que Cristina; fue al mismo colegio primario y nació en el Hospital Italiano, aquí en La Plata. Todos los chicos nacían en un sanatorio, si tenías mucha plata, o en un hospital público, si no la tenías. A la partera iban los que estaban de trampa: los abortos y las madres solteras", asegura un hombre de la generación de Ofelia cuyos hijos fueron a la escuela primaria con Cristina. El hombre, que en 2014 tiene ochenta y cinco años, compartió toda la primera infancia de la Presidenta, entre fines de los años cincuenta -cuando los hijos entraron a primer grado- y mediados de los sesenta, cuando egresaron.

Otro dato llama la atención: todas las biografías, autorizadas o no, registran que la segunda hija de Ofelia nació dos años después que Cristina y no seis, como realmente sucedió. El dato -que parece irrelevante- es replicado erróneamente en diversos artículos periodísticos de la prensa nacional y extranjera, como si hubiera existido un esfuerzo deliberado por parte de la Presidenta, y la información que ella misma proporcionó, en atenuar aquellos cincos años en los que, de niña, vivió como hija natural con la sola compañía de su mamá, su tía y su abuelo.

Está claro que si la diferencia fuera de apenas dos años en lugar de seis, el margen para instalar la duda sobre la paternidad de Fernández también resulta menor.

En el círculo más íntimo de la Presidenta en La Plata, aquel donde ella pasó su infancia, su adolescencia y su primera juventud, e incluso entre los hijos de los socios de Fernández de la línea 273, circulan dos hipótesis. La primera, que es la que sostienen los Wilhelm-Fernández, es que el colectivero efectivamente es el padre biológico pero que, al no estar convencido de la relación con Ofelia, tardó cinco años en reconocer a su hija y formalizar la familia. Quienes abonan esta teoría señalan que, en principio, la relación entre Ofelia y Fernández se planteó como fugaz, algo común entre los colectiveros de la época, como reconstruirán más adelante los hijos de sus socios en la compañía de colectivos que unía La Plata con City Bell.

Ésta es la versión oficial y la que sostiene también el primer novio de la Presidenta, Raúl "el Lagarto" Cafferata, un ex rugbier del club San Luis, cuya familia pertenecía a la burguesía platense. Una pequeña burguesía de empresarios y profesionales con aspiraciones aristocráticas que sólo estaban en la fantasía de aquellas familias que se creían más de lo que eran. La presidenta y Cafferata tuvieron un noviazgo de cinco años, que empezó cuando Cristina tenía dieciséis, una relación que significó para aquella chica de Tolosa un enorme ascenso social, tal como Eduardo Fernández había significado para su madre. Para tener una primera aproximación, digamos que el mejor amigo de Cafferata era y sigue siendo el embajador en España, Carlos Bettini, cuya abuela María Mercedes Hourquebie de Francese era viuda de un constructor y dueña de una de las grandes fortunas platenses. Bettini y Cafferata eran compañeros en el exclusivo colegio San Luis y también jugaban juntos al rugby en el club del mismo nombre.

"La gran duda es si Eduardo es el verdadero padre -desliza el ex jugador de rugby, en reuniones con sus amigos platenses, cuando le preguntan por esta enigmática historia-, y ante esto lo que yo realmente creo es que sí lo es. Terminé convenciéndome de que embarazó a Ofelia dentro de una relación que no le convencía y después termina casándose por mandato social. Eduardo era tartamudo, y era muy tartamudo cuando se sentía bajo presión. Se manifestaba mucho cuando estaba en su casa, pero no cuando estaba afuera." [...]

Entrevistada para este libro, una de las hermanas de Eduardo Fernández, Sara, da algunas pistas que sirven para completar el rompecabezas. Confirma, en principio, que Ofelia y Fernández se conocieron arriba de un colectivo que manejaba su hermano y, además, que la Presidenta canceló todo contacto con la familia Fernández cuando el colectivero falleció, en 1982.

Sigue Sara Fernández: "En la casa de Ofelia no se podía hablar ni de fútbol ni de política porque volaban los platos por todos lados. Cristina dejó de tener contacto con la familia paterna desde que murió Eduardo. La Presidenta es muy solitaria y ésa es la razón, creo yo, por la cual dejó de tener contacto con nosotros. Tampoco habla nunca acerca de nosotros, y eso que habla..."

En la casa de Ofelia "volaban los platos", como dice la tía Sara, porque los bandos estaban enfrentados: Eduardo era radical y de Estudiantes, mientras que Ofelia era de Gimnasia y peronista. Lo que se llama una explosiva sociedad de crianza. La propia Cristina, con su historia editada y con cuentagotas, también dio pistas, a su estilo, de que la relación entre ella y su padre siempre había sido conflictiva, al revés de lo que sucedía con su hermana Gisele. A Sandra Russo le dijo: "Papá la adoraba [a mi hermana], y ella lo adoraba a él. Fue un padre muy distinto con Gisele". Luego, su biógrafa completaría con una percepción propia: "Su padre era distante. Y cuando Cristina habla de él, esa distancia vuelve". Más adelante asegura que Fernández no era físicamente cariñoso y que, según Cristina, era mujeriego. Descripción que respaldan, e incluso amplían, los hijos de los socios del colectivero ubicándola entre las "costumbres de la época" y los "gajes del oficio" de manejar micros en un suburbio en los años cincuenta y sesenta.

"Los colectiveros eran todos mujeriegos porque arriba del colectivo era habitual conocer a muchas chicas de la zona que viajaban todos los días. Ninguno tenía una sola mujer. Mi padre, por ejemplo, tuvo cinco esposas. Yo soy hijo de una y mis hermanas de otras dos. El problema es que era una época con códigos de silencio. Y el silencio que hicieron los viejos provocó que la verdadera historia no fuera transmitida a los hijos. Los viejos se llevaron todos los secretos a la tumba, ésa es la verdad", interpreta Santiago Alico, hijo de Carmelo Antonello Alico, uno de los socios de Fernández. Alico hijo nació en 1937 y es el hijo mayor de Carmelo. "En La Plata siempre hubo historias con respecto a la verdadera paternidad de Cristina -dice-. Ofelia era muy agraciada cuando era joven y llegó a tener un cargo alto en Rentas. Llegó a jefa. Una de las historias dice que tuvo un romance con un señor de allí y fruto de ese romance nació Cristina. Esas cosas sucedían en aquella época, como en cualquier otra: la diferencia era que nadie hablaba de «eso»", completa Alico. [...]

La segunda hipótesis es que efectivamente Cristina es fruto de una relación casual de Ofelia Wilhelm, y que el colectivero se habría hecho cargo unos años más tarde, como suele suceder en estos casos.

Hay teorías descabelladas sobre quién podría ser el verdadero padre de la Presidenta -incluso, algunas han circulado en libros o notas por Internet- que de tan disparatadas ni vale la pena mencionar.

Sin embargo, hay una en particular que cobra verosimilitud por varias razones. La más importante es que las piezas del rompecabezas encajan y que la propia hija del hombre que podría ser el padre biológico de la Presidenta creció convencida de ser su media hermana cuando Cristina estaba muy lejos de algún poder o riqueza sino que, por el contrario, era una chica desconocida, de un suburbio. [...]

Las fuentes platenses adjudican la paternidad biológica a un compañero de trabajo que Ofelia Wilhelm tenía en Rentas, a principios de los años cincuenta. Su nombre es Florencio Lattaro y falleció hace más de cuarenta años, en 1972, mientras Cristina estudiaba Psicología en la UNLP. Lattaro era buen mozo, soltero y "picaflor". Así lo describieron para este libro algunos platenses de esa generación, que fueron empleados de aquella oficina y que conocieron detalles de la trama. Una trama que, en la ciudad de origen de Cristina está muy instalada. [...]

Lo curioso es que Lattaro era radical y de Estudiantes, como el colectivero. Y también, como él, falleció de una enfermedad cardíaca causada por lo mucho que fumaba. La única diferencia entre ambos es que Lattaro falleció del corazón y Fernández de cáncer de pulmón. Siguiendo el hilo de la versión platense, el hombre no habría querido reconocer a la beba de Ofelia y, años más tarde, se casó con otra mujer, con quien tuvo una única hija, Emilce. [...]

La gran pregunta es: ¿por qué Lattaro no reconoció a Cristina? Y la respuesta que dan en los círculos platenses es coincidente: "Porque no estaba seguro de que fuera hija suya".

El hombre empezó a salir, al tiempo, con la madre de Emilce, que también quedó embarazada durante el noviazgo. La diferencia, en este caso, fue que se terminó casando con ella en el octavo mes de gestación. Tener que casarse embarazada fue para la mujer de Lattaro una herida que nunca terminó de superar, aseguran en el entorno de esa familia, en La Plata, que sigue siendo un pueblo grande.

Finalmente, Fernández y Lattaro eran dos hombres con mucho en común: ambos eran radicales, ambos eran de Estudiantes y ambos disfrutaban de coleccionar amores fugaces con las mujeres que la vida les ponía por delante. Los dos fumaban mucho, los dos murieron por el cigarrillo y, tal vez lo más importante, en distintos momentos de la vida los dos quisieron a una misma mujer

La Nacion


Los fondos buitre buscan activos de los Kirchner y Báez en paraísos fiscales

La crisis de la deuda / La apuesta de los holdouts

Los fondos buitre buscan activos de los Kirchner y Báez en paraísos fiscales

Por  | LA NACION



Fueron por Congo; ahora por la Argentina. Fueron por sus bonos en default, pero también rastrearon activos derivados de la corrupción. Le apuntaron al presidente Denis Sassou-Nguesso; y ahora a la presidenta Cristina Fernández, a su hijo Máximo Kirchner y a su socio Lázaro Báez. Y bucearon en los lazos entre la petrolera estatal congoleña y el banco BNP Paribas, como ahora apuntan a YPF y su acuerdo secreto con Chevron. Hasta que, tras acusarlos de "serpientes" y "matones", Congo pagó. Ahora quieren el cheque de la Argentina.

Durante los últimos años, el fondo Elliott Associates -controlante de NML- desplegó un equipo de 100 personas para avanzar sobre la Argentina. Incluyó abogados, contadores, economistas, expertos financieros e investigadores. La mayoría integró antes la "task force" que puso contra las cuerdas a la República del Congo, tras una pesquisa que abarcó Hong Kong, Londres, París y las islas del Caribe. Ahora, por la Argentina, avanzan sobre los estados de Nevada y Delaware, en Estados Unidos, y paraísos varios en el Caribe, Europa y hasta las islas Seychelles.

El núcleo duro de los investigadores lo conforman ex periodistas de investigación de algunos de los medios más prestigiosos de Estados Unidos, al igual que ex oficiales de fuerzas de seguridad con vínculos aceitados en agencias de inteligencia, según reconstruyó la nacion.

El plan de Elliott es avanzar sobre tres objetivos simultáneos: detectar activos que puedan ejecutarse para cobrar sus acreencias, presionar a la Presidenta -no sólo como funcionaria, sino de manera personal, al avanzar sobre su hijo, su socio y ella misma- y generarle un dolor de cabeza al Gobierno ante la sociedad argentina, al dejar al descubierto, de lograrlo, millones de dólares extraídos de las arcas públicas por actos de corrupción.

Parece difícil, acaso imposible. Pero con el Congo no les fue mal.

"Nuestra disputa con el Congo tomó más de 10 años en resolverse. En cuanto a la Argentina, estamos en esto para largo", indicó a la nacion el rostro visible de NML, Jay Newman, en 2008, después de lograr que Sassou-Nguesso les pagara y el fondo comenzara, por tanto, a apuntarle a la Argentina.

Sassou-Nguesso accedió a negociar luego de que Elliott Asociantes, el fondo controlante de NML, reveló los gastos lujuriosos de su hijo con tarjetas de crédito -y sin un sueldo o patrimonio que lo justificara- en tiendas de Louis Vuitton, Ermenegildo Zegna o Christian Lacroix. También expuso que la comitiva presidencial gastó más de US$ 400.000 durante su estadía hotelera de una semana en Nueva York, en septiembre de 2005.

"Según su factura de hotel, su habitación costó US$ 8500 por día, pagados al contado, más de lo que un congoleño promedio gana en una década", relató Newman en el diario The Wall Street journal.

La respuesta de Sassou-Nguesso fue la previsible. Acusó a Elliott Associates y sus principales figuras de ser "gángsteres matones" y "serpientes en el océano", que se esconden en paraísos fiscales, les recordó, como las islas Caimán, donde una subsidiaria de ese fondo mantiene su domicilio fiscal.

Para el equipo de Elliott, sin embargo, la furia de Sassou-Nguesso sólo reflejó un síntoma de debilidad, por lo que redobló la apuesta. Reveló entonces vínculos turbios entre la petrolera estatal congoleña y el BNP Paribas. Los denunció por prácticas corruptas y mafiosas ocurridas bajo la jurisdicción de Estados Unidos. Entonces sí, el mandatario accedió a negociar. Arribaron a un acuerdo confidencial que incluyó el pago de US$ 90 millones -por bonos defaulteados que compraron por menos de US$ 20 millones- a cambio de retirar cargos contra los funcionarios.

Cacería global

Cerrada la carpeta congoleña, NML redobló su ofensiva contra la Argentina, a la que le reclama US$ 1700 millones, casi 19 veces más que al Congo. Con una coincidencia. Ambos países contrataron al mismo estudio jurídico para defenderse: Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton. Pero a los buitres les da igual. Comenzaron a bucear en las cuentas de Lázaro Báez y -entre otras líneas de investigación-, sus supuestos vínculos con el fondo suizo Helvetic, de allí a la firma Aldyne y, a través de ésta, con 123 sociedades en Nevada.

Apoyados en la legislación estadounidense, el fondo NML le exigió en 2013 a la firma que registró esas 123 sociedades, MF Corporate Services -del estudio Mossack Fonseca- que entregara toda la información disponible sobre cada una de esas entidades. La sospecha de sus investigadores es que Báez es el dueño de todas o varias de esas sociedades, con las que oculta fondos que pertenecerían a la Presidenta o a su hijo, Máximo Kirchner.

Desde entonces, sin embargo, los abogados de NML y Mossack Fonseca mantienen una esgrima legal en la que el fondo buitre obtuvo ya algunos documentos sobre las "sociedades de Báez", aún cuando los letrados del demandado replicaron que "Báez no tiene ninguna vinculación con ninguna de las 123 sociedades y, sin que sea una sorpresa, NML no ha aportado nada que apoye esa afirmación".

Junto al empresario ultrakirchnerista también niegan lazos con esas firmas. "Nunca saltó una cuenta o sociedad vinculada a Lázaro en Nevada. Y no salió porque no existe", indicó un vocero de Báez ante la consulta de la nacion. "Por él [por Báez] que sigan buscando información allá y ojalá que la consigan. Debe haber hasta cuentas de Magnetto [Héctor, CEO del Grupo Clarín], pero no de él", ironizó.

Pero el equipo de investigadores promete continuar su avance sobre Nevada, las islas Seychelles, Curazao, Suiza y Lichtenstein, entre otros paraísos, mientras que también le requirió a un juez en San Francisco, California, donde Chevron tiene su casa matriz, que bucee en los activos de esa petrolera y su socia YPF. Con US$ 1700 millones por cobrar, a Elliott Associates les sobra tiempo, energía y paciencia. Como a cualquier buitre.

Una cacería que abarca varios continentes

Paul Singer

CEO del Fondo Elliot

Millones por cobrar

Tiene en su poder bonos de la deuda argentina no reestructurada por 1700 millones de dólares, que ahora pretende cobrar en un 100% o buscar un arreglo que sea beneficioso.

Dos frentes de ataque

Para eso plantea una estrategia judicial y, al mismo tiempo, avanza sobre posibles activos derivados de la corrupción.

Equipo de rastreo

Puso un equipo de especialistas para rastrear la posible existencia de dinero de ese origen en paraísos fiscales en Europa, el Caribe y las Seychelles.

Antecedente de éxito

Elliot puso en marcha esa estrategia luego de haber logrado un arreglo con el Congo, también por deuda impaga y tras identificar dineros posiblemente ligados a la corrupción

¿Qué países son los peores deudores de la historia?

¿Qué países son los peores deudores de la historia?

BBC Mundo le cuenta, en nueve preguntas, cómo se ubican los países más incumplidores en la historia económica en general


1. ¿Cuál fue el primer default del que se tiene conocimiento?

 Grecia, aquejada por los defaults en la Antigüedad y en tiempos contemporáneos.. Foto: AP 

El incumplimiento del pago de una deuda es, al parecer, tan antiguo como la historia misma.

Los economistas ubican en Grecia la primera forma de default registrada, en el año 377 antes de Cristo, cuando una decena de polis -ciudades griegas- decidieron no cumplir con sus obligaciones financieras.

Sin embargo, aclaran que la mayoría de las crisis de deuda en la Antigüedad se resolvieron a través de la inflación y las devaluaciones, con lo que se terminaba devolviendo menos dinero en términos reales, como una suerte de reestructuración de facto.

Desde entonces, el destino financiero de los griegos ha sido cíclico: han dejado de pagar sus deudas en numerosas ocasiones.

2. ¿Son muchos o pocos los países que han caído en cesación de pagos desde entonces?

 Según Rogoff, en los últimos dos siglos ha habido más de un default por año. Foto: Reuters 

Antes del siglo XIX los defaults se producían mayoritariamente por eventos extraordinarios como guerras y revoluciones. Pero a partir de entonces han estado más vinculados al manejo financiero.

Los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard, en EE.UU., se han dedicado a contabilizar los defaults de deudas soberanas (las declaradas por Estados) desde 1800 hasta la década de 2000.

Rogoff y Reinhart han contabilizado unas 250 cesaciones de pagos en 200 años, es decir, un promedio de más de una por año, incluyendo la de 2001 en Argentina.

La conclusión de los investigadores de Harvard es que los defaults son inherentes a la economía global y no son tan raros y anormales como algunos países centrales, economistas ortodoxos y medios de comunicación quieren hacer parecer.

3. ¿Qué naciones han sido las más vulnerables?

 Los países en desarrollo, los más propensos. Foto: BBC
 

Según el informe más reciente de Naciones Unidas sobre esta materia, las naciones en desarrollo han sido las más vulnerables a las crisis de deuda a partir de la década de 1950.

Desde entonces y hasta la fecha, dice la ONU, ha habido más de 600 casos de reestructuraciones en unos 95 países, un fenómeno que el organismo considera "generalizado".

De ellas, más de 180 fueron compromisos con acreedores privados (bancos y tenedores de bonos extranjeros), mientras que el resto -la mayoría- fueron con entidades internacionales de crédito como el Club de París.

El informe de la ONU reconoce que el problema de las demandas entabladas por tenedores de bonos privados ha sido frecuente, aunque en los últimos 15 años las reestructuraciones han sido "relativamente tranquilas", a excepción de casos como el de Argentina -hoy en las noticias- y Dominica.

4. ¿Es Argentina, efectivamente, el país que ha incurrido en más defaults?

España encabeza la lista de deudores más incumplidores.. Foto: BBC

Historiadores económicos afirman que, a pesar de la mala prensa, Argentina no es el país que más ha incumplido sus deudas.

Si se considera el default como una crisis de deuda externa producida por inestabilidad política, guerras y revoluciones, o bien por oleadas de crédito barato por un aumento especulativo de los préstamos, el peor deudor de la historia ha sido España, con 14 crisis relacionadas con compromisos financieros.

Así se desprende de un ránking de países con más defaults desde el siglo XVI (o su independencia) elaborado a partir de datos compilados por Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard, y otros investigadores como el economista Miguel Ángel Boggiano, de la Universidad de San Andrés en Buenos Aires.

El país ibérico encabeza la lista, mientras que Argentina figura bastante más abajo, con 7 eventos.

Boggiano le subraya a BBC Mundo que incluso varios países latinoamericanos están más altos en la lista: Venezuela y Ecuador (con 11); Brasil (con 10), y Costa Rica, México, Perú y Chile (con 9).

Boggiano aclara que, en este ránking, default y reestructuración son considerados fenómenos similares. "Porque al final, se frenen los pagos o no, casi siempre hay una negociación para un descuento y un nuevo plazo, de modo que el compromiso de pago original termina no cumpliéndose", añade.

6. ¿Cuál ha sido la mayor deuda impaga registrada hasta la fecha?

FMI: ¿corresponsable?. Foto: BBC

La cesación de pagos de Argentina de 2001, de unos US$95.000 millones, es considerada por economistas como Jill Hedges como el default soberano más grande de la historia.

Sin embargo, algunos expertos afirman que el mayor default de los últimos tiempos ha sido el de Grecia en 2010, cuando el país europeo, quebrado por la crisis financiera que estalló en 2008, llegó a un acuerdo con los tenedores de bonos para pagarles US$138.000 millones menos de lo que debía: US$410.000 millones en concepto de deuda pública.

Se trató de una reestructuración que estuvo bajo los auspicios de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

De todas maneras, los economistas creen que es muy difícil hablar del "mayor default de la historia", ya que es complicado comparar cesaciones de pagos del pasado, en monedas cuyos valores son difíciles de actualizar, con las más recientes.

"Es complicadísimo calcular los montos", dice Miguel Ángel Boggiano, de la Universidad de San Andrés, en Buenos Aires.

"Si uno convirtiera a valores hoy algunos defaults de España o Francia, serían al menos comparables al de Argentina".

7. ¿Son las economías más vulnerables en Europa en la actualidad las más incumplidoras?

Varias economías europeas aún están en la zona de riesgo. Foto: AFP 

Los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) han sido duramente afectados financieramente por la crisis global que estalló en 2008 y siguen en la mira de los mercados como "zonas de peligro".

Estos cinco países tienen un historial divergente en cuanto a defaults en los últimos 200 años.

Irlanda nunca ha declarado una cesación de pagos, mientras que Italia sólo lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial.

Portugal ha caído cuatro veces en default de su deuda externa, la última vez a fines del siglo XIX.

Y Grecia dejó de pagar sus obligaciones financieras seis veces, contando la reestructuración de 2010.

España tiene el récord con nueve cesaciones de pagos en los últimos dos siglos, la más reciente en 1936-1939, durante la guerra civil.

8. ¿Y qué ha ocurrido últimamente con EE.UU.?

Casi desde el nacimiento de EE.UU. a fines del siglo XVIII, el país ha incurrido seis veces en el impago de sus deudas, el más reciente en 1971.

Sin embargo, desde la crisis financiera global de 2008 se ha abierto una amplia brecha entre el ingreso y el gasto público.

Por eso, el gobierno se ha visto obligado a pedirle varias veces al Congreso que eleve el llamado "techo de la deuda", el límite de dinero que la administración puede tomar prestado con permiso de los legisladores.

En medio de una fuerte división entre demócratas y republicanos y la intransigencia de sus posturas, el país ha estado en varias ocasiones al borde del default.

Una cesación de pagos de EE.UU. podría tener consecuencias devastadoras para la economía mundial, explica el analista económico de la BBC Ben Morris.

El default podría llevar a una masiva venta de bonos del Tesoro estadounidense -considerados una de las inversiones más seguras del mundo-, que ya no valdrían lo mismo para quienes los poseen, perderían valor. Y uno de los grandes perjudicados sería China, el mayor acreedor del país.

No obstante, en febrero de este año el Congreso acordó elevar el techo de la deuda a US$17,2 billones hasta marzo de 2015.

9. ¿Hay realmente países con un historial impecable en cuanto al pago de sus deudas?

Noruega, uno de los "campeones financieros". Foto: BBC

Hay muy pocos países que nunca han dejado de pagar sus deudas o las han reestructurado.

Entre ellos figuran Suiza, Bélgica, Noruega, Finlandia, Suiza, Corea del Sur, Singapur y Nueva Zelanda.

Países como EE.UU., Reino Unido y Alemania, si bien no tienen un historial limpio, son considerados "creíbles" por los mercados internacionales.

Y las principales razones son dos: porque han tenido largos períodos libres de defaults y porque son los grandes acreedores del mundo en cuanto a la cantidad de capital que prestan