Dos poderes en pie de guerra

El escenario

Dos poderes en pie de guerra

Por  | LA NACION



Parece una guerra, y es una guerra. O por lo menos así lo entiende el gobierno de Cristina Kirchner. Es ella contra los jueces. Los jueces, a su vez, han perdido la paciencia. Por primera vez, el nombre de la Presidenta está en un expediente judicial por presuntos hechos de corrupción. Esa investigación podría concluir en una causa por lavado de dinero. El Gobierno amenaza con quitarles poder a los jueces y decapitó a la conducción administrativa del Consejo de la Magistratura. El cristinismo se está convirtiendo en un partido antisistema.

Se está volviendo una facción política que agrede a la democracia con los mecanismos de la democracia.

Muchas veces se dijo que los Kirchner se habían hecho ricos por las hipotecas que les permitió ejecutar la circular 1050 de la dictadura. Es la versión que al final les conviene, aunque desmienta sus compromisos con los derechos humanos durante aquellos años criminales. La verdad es peor. Nadie se hace rico por tener varios departamentos o casas en Santa Cruz. Los Kirchner conocieron la verdadera riqueza, según sus propias declaraciones juradas, desde el poder, cuando se hicieron cargo de la administración de los recursos públicos provinciales o nacionales. Ésta es una certeza que contiene una conclusión devastadora: ningún gobernante se hace rico en el gobierno inocentemente.

La conclusión no es nueva. Lo único nuevo es que los jueces comenzaron a investigar. El allanamiento del jueves pasado a la ficticia oficina capitalina de Hotesur, la empresa que administra los hoteles de la Presidenta en la Patagonia, fue una decisión que ningún juez hubiera ni siquiera imaginado hace sólo seis meses. Al juez federal Claudio Bonadio le bastó ahora una semana para resolver el allanamiento. La causa entró a su juzgado como consecuencia de una investigación del programa de Jorge Lanata, y en la tarde del jueves la Justicia abrió las puertas de una oficina vacía. La causa de Hotesur no es demasiado grave: falta de balances o de notificaciones sobre la composición de su directorio. Refiere, sí, a la arbitrariedad con la que se manejan las instituciones del país. La Inspección General de Justicia, en manos kirchneristas, escondió aquellos faltantes. Una empresa enemiga del Gobierno ya hubiera sido, por mucho menos, víctima del escarnio público.

El problema de Cristina es que hay otra empresa investigada, Valle Mitre. Ésta pertenece a Lázaro Báez, quien pagó gran parte de las habitaciones de los hoteles presidenciales mediante contratos anuales. Se pagaron varios millones de pesos en poco más de un año y nadie sabe si las habitaciones de esos hoteles fueron usadas o no. Tampoco existe constancia de que haya habido, por parte de Báez, la exigencia de un precio menor por el volumen del contrato. La investigación del vínculo entre ambas empresas podría terminar en una causa por lavado de dinero. Éste es un delito mucho más grave.

Un día antes, el cristinismo había entrado a sangre y fuego en el Consejo de la Magistratura. Echó al administrador general, German Krieger, un hombre muy cercano al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. Colocó también cerca de la guillotina a la secretaria general del organismo, Susana Berterreix, que en su momento fue nombrada en el Consejo por intermediación de otro juez de la Corte, Juan Carlos Maqueda. Fue un golpe directo a la mandíbula de la Corte. El kirchnerismo eligió también como presidenta del Consejo a la jueza Gabriela Vázquez, que se presentó a las elecciones por la representación de los magistrados con un discurso moderado, ni opositor ni oficialista. Continúa con los rasgos de ese discurso público, pero no bien asumió en el Consejo adelantó que votaría siempre con el Gobierno. Respaldó sin fisuras la destitución del administrador. Es una amiga muy cercana de la procuradora Alejandra Gils Carbó, santa y patrona del think tank que promueve una justicia kirchnerista.

El kirchnerismo consolidó una mayoría simple, pero pura y dura, en el Consejo. Siete de sus miembros responden ciegamente al oficialismo. El único límite que tendrá esa mayoría es el de la destitución o nombramiento de jueces, que requiere de una mayoría especial de los dos tercios. Al Gobierno le faltan dos votos para alcanzar esa mayoría. Con los números actuales, le serán posibles muchas cosas: la administración de todos los recursos del Poder Judicial, con excepción del presupuesto de la Corte Suprema, y la posibilidad de sancionar a los jueces (suspensiones o multas). Esta última facultad no es menor: varias sanciones a un juez justifican la apertura de un juicio político.

Los jueces federales creen que van por ellos y por sus sueldos. El Gobierno le debe al Consejo de la Magistratura unos 1500 millones de pesos. Los magistrados cobraron con atraso el último sueldo; podrían atrasarles también el pago del aguinaldo. ¿El sueldo a cambio de impunidad? El cristinismo es capaz de eso y mucho más. Con todo, la principal línea de fuego no está ahí, sino en la reforma del Código Procesal Penal. Esa modificación vaciará de poder a los poderosos jueces federales. No aceptarán ese destino sin sublevarse. Varias reuniones se hicieron ya entre jueces federales, aunque son tres los que llevan la conducción del combate. Ninguno de ellos es Bonadio, aunque éste representa bien el actual espíritu guerrero de los jueces.

El nuevo Código Procesal deslizaría todo el poder de la investigación hacia los fiscales que comanda Gils Carbó en detrimento de los jueces. ¿Cómo serían esas investigaciones? Vale la pena consignar un ejemplo. Hace varios meses, un juez de Buenos Aires visitó La Rioja y se reunió con el juez federal de esa provincia. Con más curiosidad política que judicial, el magistrado capitalino le preguntó a su colega riojano por la situación del general César Milani en la causa iniciada por Ramón y Pedro Olivera por torturas agravadas. "Doctor, si el fiscal me pidiera la citación a declaración indagatoria yo tendría que aceptar el pedido", le contestó el juez riojano. El fiscal de entonces huyó de La Rioja, denunció amenazas y pidió licencia. Gils Carbó nombró otro fiscal, Horacio Salman, quien requirió en el acto la nulidad de las actuaciones contra Milani. El juez terminó aceptando el criterio del fiscal, aunque no absolvió a Milani. "No había acusación para avanzar ni se investigaron los hechos", dejó trascender el juez.

El otro caso que acosa al poderoso jefe del Ejército, la desaparición del soldado Alberto Ledo, se investiga en Tucumán, porque en esta provincia desapareció mientras era ayudante del entonces teniente Milani. Ahí la investigación avanza lentamente, pero avanza. Hace pocos días, familiares de Ledo denunciaron que sus abogados sufren amenazas permanentes de parte del jefe del Ejército. Milani compite con Axel Kicillof por el lugar de la segunda persona más poderosa del Gobierno, después, desde ya, de la Presidenta.

Los jueces federales de la Capital están seguros de que todos sus teléfonos y correos electrónicos están intervenidos por orden de Milani. Tienen argumentos para saberlo. Muchos de ellos enhebraron buenas relaciones con la estructura de la ex SIDE, gran parte de ella enfrentada con Milani. Es una lucha desigual. Milani recibe cada vez más dinero del presupuesto nacional para la compra de sofisticada tecnología de inteligencia. Su injerencia en el espionaje interno viola dos leyes: la de defensa nacional y la de seguridad interior, que les prohíben a los militares hacer inteligencia dentro del país. Quizá tienen razón los que aseguran que a Cristina sólo le importa su salud y el futuro judicial de ella y sus hijos. La última preocupación la empuja, a su vez, a construir poder con voracidad.

"Nos quieren destrozar, partirnos por la mitad", decía un juez el miércoles pasado, mirando por una ventana el paisaje vacío y gris que rodea los tribunales federales de Comodoro Py. Ese mismo miércoles, otro juez se sinceró brutalmente: "Vinieron por mí. Yo iré por ellos", adelantó, después de recordar una investigación kirchnerista en el Consejo de la Magistratura. Un día después, un torbellino de empleados judiciales allanaba la oficina de una empresa que está a nombre de Cristina Kirchner. Tal vez haya sido sólo el principio de algo que no podemos imaginar



http://www.lanacion.com.ar/1746329-dos-poderes-en-pie-de-guerra

Subsidios al cine: el insólito costo de films que muy pocos ven

Subsidios al cine: el insólito costo de films que muy pocos ven

Por  | LA NACION



Miserias. Así se llama una película que pasó casi inadvertida para el gran público como para los críticos de cine argentinos. Se estrenó en 2009 y entre ese año y 2011 sumó subsidios estatales por 667.387 pesos. En total, según estadísticas de Ultracine, una consultora de referencia en el sector, fueron a verla a la única sala en la que se estrenó 13 personas. Sí, trece.

Aunque es uno de los casos más extremos, Miserias no es el único en su especie. De las 764 películas subsidiadas entre enero de 2008 y octubre de 2014, 309 fueron vistas por menos de 10.000 y costaron en conjunto $ 211 millones, un tercio de los $ 641 millones invertidos en subsidios (que podrían ser más porque no hay datos sobre la cantidad de espectadores que vieron 282 películas). Llevaron menos de 5000 personas 253 películas y, de ellas, 83 no alcanzaron las 1000.

Pero además, en medio de la ya vieja discusión sobre la eficiencia económica y cultural de estos subsidios, un grupo de realizadores denunció al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) por el presunto desvío de $ 1035 millones que, según ellos, debieron invertirse en la producción cinematográfica.

La contracara más evidente de esta realidad es Relatos salvajes, de Damián Szifron, que hasta octubre pasado había sido vista por 3.309.174 espectadores, con una recaudación por taquilla doméstica de $ 147,2 millones y un subsidio de sólo $ 3,2 millones. O Metegol, de Juan José Campanella, que fue vista por 2,7 millones de personas, recaudó $ 104 millones y tuvo un subsidio de $ 2,7 millones. Así, estas películas aportan más de lo que reciben porque el 10% de las recaudaciones es una de las principales fuentes que alimentan el Fondo de Fomento Cinematográfico (FFC), de donde salen las ayudas (que no se nutren del presupuesto nacional).

El cine que no miramos es caro y entender los criterios de distribución no es sencillo. Desde 2008, el Incaa publica en su web las cifras de los subsidios pagados, lo hace en formato PDF y sin distinguir con claridad subsidios (dinero que sale del ente) y compensaciones (dinero que los productores reintegran al Incaa para pagar créditos, otro mecanismo de financiamiento). A LA NACION le llevó un año y muchas consultas con el organismo poder sistematizar una base de datos de ese reparto con información oficial.

 

Pero mientras en algunos ámbitos se discute sobre la eficiencia económica y cultural de la inversión pública en producción cinematográfica, en la propia comunidad del cine estalló una fuerte puja judicial por el destino de los fondos: la Asociación de Productores y Realizadores Independientes (APRI), presidida por Luis Barone y representada por el polémico abogado Oscar Marcos Azar, denunció a la ex presidenta del Incaa y actual diputada nacional kirchnerista Liliana Mazure por el presunto desvío de $ 1035 millones del FFC (creado por la ley 17.741 de cine) a gastos corrientes del ente.

La denuncia -presentada en el fuero contencioso administrativo- es casi un libro: tiene 102 páginas.Y la defensa de Mazure, otras 40. Allí, la funcionaria -que fue sucedida en el Incaa por Lucrecia Cardoso, hija de Oscar Raúl Cardoso, histórico columnista internacional del diario Clarín, ya fallecido- reconoce que con esos fondos no se hicieron películas, sino que se usaron para la creación del canal estatal Incaa TV, los planes de fomento de contenidos para la TV digital (TDA), Internet y videojuegos y la homologación del convenio colectivo de trabajo que "normalizó" la situación de cientos de contratados. Según la denuncia, en 2002 los gastos de funcionamiento del Incaa ascendían a $ 6,8 millones y este año llegarán a $ 400 millones, es decir, 58 veces más, mientras que los subsidios a la producción en 2002 eran de $ 13,7 millones y este año llegarán a $ 155,4 millones, sólo once veces más. Mazure también argumenta que el decreto reglamentario de la ley de medios obliga a invertir el 25% de lo recaudado por la Afsca en producción de contenidos para TV, algo que no está previsto en la más antigua ley del cine, que rige para el FFC.

 

La pelea de Barone y Mazure es además un cisma en la cooperativa de trabajo Kaos, integrada por ambos y de la cual la ex jefa del Incaa fue presidenta. A ese grupo (que entre 2008 y 2014 sumó casi $ 5,6 millones) se lo conoce en el ámbito del cine como "los exiliados" (lo fueron en México durante la última dictadura). Cómo operan las cooperativas en el ámbito del cine (algo cuestionado por los poderosos sindicatos de esta industria) es otro tema cargado de polémica.

"Mazure publicó en la página web lo que los productores recibimos como subsidio para ocultar con ese aparente velo de transparencia el hecho de que no se está destinando al cine todo lo que la ley exige", dijo a LA NACION uno de los más importantes productores nacionales, que, como la mayoría de las fuentes consultadas para esta nota, pidió no ser identificado. Según la ley, al menos el 51% del FFC debe destinarse a la realización de films. En la denuncia se sostiene que en el peor momento sólo el 25% de esos fondos fueron a películas. "Más allá de las críticas que cada uno haga a las diferentes gestiones al frente del Incaa, esto de que no se apliquen al cine sus propios fondos no ocurrió nunca antes", dice Barone en la invitación a sus colegas productores a adherir a la demanda.

Un director, que pidió no ser identificado, destacó a LA NACION que para tener un panorama completo habría que cruzar los subsidios con los costos de producción, datos que el Incaa tiene, pero que no difunde. "Por ahí el subsidio es de 3 millones, pero el costo es $ 10 millones. El subsidio del Incaa se va en actores, técnicos, cargas sociales, y en la mayoría de las películas industriales no representa más del 50% del costo; el resto del dinero proviene de coproducciones o es inversión privada", explicó el cineasta. Un productor no relacionado con aquel director expresó el mismo reclamo, al que agregó el componente de la inflación.

El análisis de lo que las películas reciben como subsidio y el público que convocan a las salas no puede ser lineal porque deben considerarse otros elementos. Por ejemplo, así como Miserias se estrenó sólo en una sala, Relatos salvajes (que en el exterior ya llevaría recaudados unos 5 millones de euros), lo hizo en 288 (récord para una película argentina). Para Julio Ludueña, vocero de Directores Argentinos de Cine (DAC), "ninguna estadística puede explicar el arte que constituye la esencia de una obra audiovisual. El Ciudadano, de Orson Welles, fue un absoluto fracaso comercial en 1941 cuando se estrenó y hoy está entre las cien mejores películas de la historia. El cine no es un arte descartable y como la literatura, la pintura o la música siempre es un testimonio y un documento de la vida humana". Con fuertes críticas, DAC había propuesto en febrero pasado una profunda reforma del sistema de fomento, pero según dijo Ludueña a LA NACION "ya pasaron varios meses, nuestra actividad es muy dinámica y el contenido de esa propuesta fue superado".

 

Entre 2008 y lo que va de 2014, sólo seis películas sobrepasaron los $ 4 millones en subsidios: La máquina de hacer estrellas (de 2014, 20.137 espectadores), Dos más dos (2013, 998.451 espectadores) y Vino para robar (2013, 169.474) llegaron a $ 5,5 millones; Elefante Blanco (de 2013, 756.774 espectadores) recibió $ 5,4 millones; La pelea de mi vida (2012, 74.584 espectadores), $ 5,2 millones, y Todos tenemos un plan (2011, 130.698 espectadores), $ 4,2 millones. Entre $ 3,5 millones y $ 3,9 millones recibieron El misterio de la felicidad, Extraños en la noche, Tesis sobre un homicidio (la única de este grupo que superó el millón de espectadores), Las viudas de los jueves, Papá por un día, Séptimo, Igualita a mí, Gaturro, Los Marziano y Néstor Kirchner, la película (110.699 espectadores). En la edición online de esta nota puede accederse a los números de los más de 760 films relevados. Según la legislación vigente, los subsidios tienen topes máximos que se fijan por decreto presidencial: desde junio pasado esos topes oscilan entre $ 643.050 y $ 6.875.000 según la "vía de exhibición", el tipo de contenido (animación, ficción o documental) y el grado "de interés" (simple o especial, según dictaminen los jurados creados para tal fin) que el film tenga para los jurados que evalúan los proyectos Incaa.

En el sector cultural hay consenso: si no existiese el Incaa no habría cine argentino y el país no estaría entre los mayores productores de films, con entre 80 y 150 estrenos por año (según cifras de DAC). Pero la distribución de los subsidios es prácticamente un tema tabú del que se evita hablar con la sola justificación de que se trata de una política cultural y pasando por alto denuncias de todo tipo, administrativas y judiciales.

Ante la consulta de LA NACION, el Incaa respondió por escrito que hay "que comparar las cifras con las de otros países". Así, con datos de 2013, el ente destacó que en España se estrenaron 104 películas locales, de las cuales 62 tuvieron menos de 10.000 espectadores; en Brasil, se hicieron 112, y 70 no superaron los 3000, y en México, sobre un total de 108, sólo 21 alcanzaron los 30.000 espectadores y unas 53 estuvieron por debajo de los 5000.

"Cuando un artista trabaja para el Estado sin rendición de cuentas por los resultados se clausura a la sociedad, deja de dialogar con ella porque su sustento no depende de la popularidad, sino del beneplácito del poder. Se invirtió la ecuación que decía que la alta cultura era para pocos a suponer que no tener público convierte a alguien en un gran artista", analizó Adriana Amado, doctora en ciencias sociales y presidenta del Centro para la Información Ciudadana.

El FFC, creado por la ley del cine, es administrado por el Incaa y se nutre de un impuesto a los tickets y a la venta o alquiler de videos (algo que no se aplica a plataformas con abono como Netflix, que no está constituida como empresa en la Argentina), de un porcentaje de los gravámenes que pagan los canales de TV abierta, multas, donaciones y los reembolsos de los créditos.

 

http://www.lanacion.com.ar/1746332-subsidios-al-cine-el-insolito-costo-de-films-que-muy-pocos-ven

La Justicia halló serias irregularidades en la empresa de la Presidenta

Hotesur

La Justicia halló serias irregularidades en la empresa de la Presidenta

Por  |  Para LA NACION




El balance más reciente de la sociedad presidencial Hotesur SA que tiene la Inspección General de Justicia (IGJ) es de 2010. No sólo eso. Apenas recibió una fotocopia de ese supuesto balance, sin firmas ni las certificaciones que impone la ley, se aprobó en una presunta asamblea en la que en teoría participó Máximo Kirchner, pero que arrastra un pecado original: se celebró en una oficina en la que desde hacía un año ya no estaba esa sociedad.

Esas y otras inconsistencias surgen de documentos inscriptos en la IGJ, el organismo que depende del Ministerio de Justicia que debería controlar a Hotesur, pero que no le aplicó las sanciones que prevé la ley hasta quitarle su personería, según reconstruyó LA NACION, y que el juez federal Claudio Bonadio obtuvo durante el allanamiento de este jueves.

La escasa e incompleta documentación obrante dentro de la IGJ sobre la sociedad anónima de la familia Kirchner contradice la versión que brindó el jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich. El funcionario, en su conferencia de prensa de anteayer, habló de "hostigamiento judicial" y de "golpismo activo del Poder Judicial", términos que fueron duramente criticados.

"Hotesur ha presentado toda la documentación respaldatoria", afirmó Capitanich, quien planteó que "la firma presentó la documentación solicitada [por la IGJ]. No se necesitaba ningún allanamiento judicial. La operatoria [de Hotesur] fue clara y transparente".

 

Del legajo de Hotesur en la IGJ, sin embargo, surge otro panorama. Los últimos balances disponibles de la firma que controla el hotel Alto Calafate son de los ejercicios 2009 y 2010. Y ambos se presentaron sin firmas de sus autoridades o un contador. Una laguna clave para una empresa que ingresó millones de pesos del empresario patagónico Lázaro Báez gracias a las 1100 habitaciones que pagó durante años sin jamás usar esas reservas.

No sólo eso. Esos balances de 2009 y 2010 se presentaron en un formato Word o Excel que permiten su eventual manipulación, en vez de respetar los parámetros previstos por la ley.

El último balance, correspondiente a 2010, se complementó con el acta de una supuesta asamblea que se celebró durante 2011 para aprobar ese ejercicio y en la que habría participado el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.

Esa acta, sin embargo, registra sus propias inconsistencias. Entre otras, se consignó el departamento "A" del 4° piso de la calle Lavalle 975 de la ciudad de Buenos Aires como la sede en que se celebró el encuentro. Pero para entonces ése ya había dejado de ser el domicilio donde funciona la sociedad presidencial, según informó el abogado que registra esa oficina como propia desde hace ya cuatro años.

De verificarse esa anomalía, Hotesur no sólo omitió inscribir ante la IGJ el cambio de sede social, como impone la ley, sino que habría declarado un domicilio falso ante el organismo que debe controlar las sociedades que se constituyen o fijan su sede en la ciudad de Buenos Aires.

De esos últimos movimientos societarios correspondientes a 2010 y 2011 surge además que los actuales dueños de Hotesur continúan en las sombras. Aunque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner informó esa firma en la declaración jurada que presentó ante la Oficina Anticorrupción, ante la IGJ consta mucha menos información. Apenas que las acciones quedaron dentro de la sucesión del ex presidente Néstor Kirchner, fallecido en octubre de 2010, sin detallar sus actuales titulares o sus porcentajes accionarios.

Según informó la IGJ mediante un comunicado que difundió anteayer, y Capitanich repitió dos veces durante su conferencia de prensa, "Hotesur SA se encuentra entre las sociedades activas que han presentado la declaración jurada y cuya documentación aún se encuentra en etapa de análisis".

De la documentación que ahora analiza la Justicia surge que, en efecto, los responsables de Hotesur presentaron la declaración jurada que impone la ley, pero lo hicieron recién en abril de 2012 -vencido el plazo previsto-, en la que reafirmaron como su sede legal el domicilio de Lavalle 975 cuando esa oficina ya se encontraba en realidad en manos de un abogado.

La propia IGJ verificó la inconsistencia de ese domicilio cuando un año después intentó intimar a Hotesur para que pagara las tasas que adeuda desde 2009 y presentara los balances pendientes de los últimos años. Le envió una carta documento que volvió al organismo porque en esa oficina ya no funcionaba la sociedad presidencial.

Desde la IGJ, sin embargo, no ordenaron la inspección de rigor en la supuesta sede social para verificar qué ocurría. De haberse comprobado esa información inconsistente, combinado con que además ya adeudaba balances y tasas de varios años, el organismo habría quedado habilitado para pedir la cancelación judicial de su personería.

En vez de seguir ese camino -o al menos aplicar multas-, el legajo de Hotesur refleja que la IGJ no avanzó más. De hecho, esa intimación fallida por carta documento ni siquiera incluyó las firmas de los funcionarios que la dispusieron, acaso para protegerlos de eventuales represalias. Pero allí no se acaban las divergencias entre la versión oficial y lo que surge del legajo de Hotesur, en línea con lo que LA NACION comenzó a revelar en diciembre de 2013.

En su comunicado de anteayer, la IGJ también aludió a sus "competencias de fiscalización" y a un programa de "reempadronamiento y depuración societaria" que abarca a decenas de miles de firmas como Hotesur. Pero del legajo de Hotesur, sin embargo, no surge que se haya dispuesto ningún trámite de fiscalización concreto sobre la sociedad de la familia presidencial.

Denunciarán a D'Elía por amenazas

  • El ex funcionario kirchnerista y dirigente piquetero Luis D'Elía se sumó a la embestida de Capitanich contra la Justicia y pidió "simbólicamente" dejar "clavada en una pica la cabeza de (Claudio) Bonadio". El diputado de Unión Pro Juan Pablo Arenaza anunció ayer que el martes presentará una denuncia penal por "amenazas de muerte" contra el dirigente kirchnerista.
  • Desde su cuenta de Twitter, D'Elía calificó a los jueces de "mafia" y de buscar un "golpe destituyente", y vinculó a los magistrados que investigan un hotel de Cristina Kirchner con candidatos a presidente al escribir "Bonadio (Massa) y Stornelli (Macri y funcionario de Scioli). Están detrás de esta operación judicial-mediática".
  • En tanto, el diputado porteño Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) calificó a D'Elía como "un provocador que sólo aspira a generar violencia".
.Del editor: qué significa. Según cuentan en su entorno, la Presidenta está preocupada por el avance de esta causa, y por la que los fondos buitre impulsan en la justicia de Nevada.


http://www.lanacion.com.ar/1746312-la-justicia-hallo-serias-irregularidades-en-la-empresa-de-la-presidenta

Políticas que conducen al infierno narco

El escenario

Políticas que conducen al infierno narco

Por  | LA NACION

oy a las 18 en la plaza San Martín, de Rosario, se hará una marcha con el lema "Para que no nos silencien". Fue convocada por el Sindicato de Prensa de esa ciudad como una demostración de solidaridad con el corresponsal de LA NACIÓN Germán de los Santos, que fue amenazado de muerte a raíz de sus investigaciones sobre la expansión del narcotráfico . La manifestación pretende también llamar la atención del Gobierno y de la sociedad sobre las penosas consecuencias a las que están expuestos los que dan a conocer el comportamiento de las mafias.

Esta concentración rosarina plantea una ruptura. No es algo habitual. Tampoco lo son las deliberaciones que se llevan a cabo en la Redacción de LA NACIÓN para encontrar la fórmula que permita seguir informando sobre las organizaciones criminales sin poner en peligro a los periodistas. Los cambios de época se los percibe mejor cuando ya se consumaron.

Contra el telón de fondo de algunos antecedentes, las advertencias a De los Santos, la movilización de Rosario o las estrategias que debe encontrar un periodismo amenazado para seguir siendo fiel al propio oficio, quizá resulten menos asombrosas.

El 9 de julio del año pasado murió bajo las balas del grupo Halcón de la policía bonaerense un investigador del narcotráfico de la ex SIDE, Pedro Viale, el "Lauchón". Sobre ese episodio se han urdido mil teorías. Lo único objetivo es que la Secretaría de Inteligencia se presentó como querellante en la causa judicial que se abrió por esa muerte. Para que quede más claro: la Secretaría de Inteligencia, que conducen Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, acusa a la policía bonaerense, que conducen Daniel Scioli y el comisario Gabriel Matzkin, de haber asesinado a uno de sus agentes, responsable de la lucha contra el tráfico de drogas. La casualidad quiso que Icazuriaga, Larcher y Scioli pertenezcan a la misma organización: el Frente para la Victoria.

Durante siete años, el organismo de lucha contra el narcotráfico fue dirigido por José Ramón Granero, a quien María Servini de Cubría procesó porque, por culpa de sus sospechosas negligencias, ingresaron en la Argentina 1900 kilos de efedrina. Ese tráfico salpica a los hermanos Zacarías, que pertenecen al entorno de los Kirchner desde hace casi treinta años. Dos de ellos, Rubén y Luis, trabajaron desde 2003 en la oficina de protocolo de la Presidenta.

Las droguerías traficantes de efedrina fueron los principales mecenas de Cristina Kirchner en su primera campaña presidencial. El recaudador de esa campaña, Héctor Capaccioli, era el encargado de controlar a esas empresas como superintendente de Salud. El juez Norberto Oyarbide sobreseyó a Capaccioli. Pero Ariel Lijo lo llamó a indagatoria cuando los peritos de la Corte Suprema indicaron que el financiamiento de la candidatura de la Presidenta habría facilitado el lavado de dinero.

Hace más de un mes que no aparece el financista Damián Stefanini, en cuyo curriculum figura haber cambiado cheques a traficantes de efedrina, según el expediente judicial del triple crimen de General Rodríguez de hace seis años. En el submundo financiero afirman que Stefanini fue también uno de los cambistas a los que recurría Sergio Schoklender cuando administraba el programa "Sueños Compartidos", que Néstor Kirchner había confiado a Hebe de Bonafini .

La investigación del dinero ilegal es una de las claves para acorralar al narcotráfico. Una de las principales responsables de esa tarea es la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). Más allá de que su nombre propone una clasificación extraña, para la cual el lavado no sería un crimen, la Procelac se concentra hoy en perseguir a los capitales legales más que a los ilegales.

Esa oficina, que depende de la procuradora, Alejandra Gils Carbó , lidera una maquinaria entre cuyos engranajes están la AFIP, la UIF, la CNV y el Banco Central. Esta escuadra se ha propuesto impedir las operaciones de contado con liquidación (CCL), que consisten en exportar o importar dólares a través de la compraventa de bonos. Esas transacciones se realizan en el circuito formal, quedan registradas y obligan al pago de impuestos. Su legalidad fue ratificada por la Justicia el 16 de mayo pasado en la causa "BBVA Banco Francés SA". Además, muchos empresarios recurrieron a ese mecanismo por recomendación de Axel Kicillof . Un importante desarrollador inmobiliario recuerda que, ante un pedido de dólares para importar equipos, el ministro le respondió: "Ni loco te apruebo eso; andá al contado con liqui".

La persecución de quienes operaban en ese mercado comenzó cuando Kicillof apostó al terror para controlar la caída de reservas. El primer paso fue echar del Central a Juan Carlos Fábrega, quien se reincorporó a la vida social el domingo pasado, asistiendo en la platea del Monumental al encuentro River-Olimpo. ¿Habrá visto que casi pegado a él estaba el banquero Jorge Brito?

Instalado Alejandro Vanoli en el Central, comenzó el acoso: cierre de sociedades de Bolsa, envío de la Gendarmería a los bancos -dos de ellos, de gran prestigio internacional, fueron allanados por los movimientos de una editorial-, irrupción en el domicilio de un cambista de Puerto Madero y, en una interpretación esotérica sobre el funcionamiento del mercado financiero, clausura de una sandwichería de la calle Sarmiento.

Esta terapia ya dio malos resultados en Venezuela. Allí es imposible emitir un tuit con el precio del dólar paralelo desde un dominio radicado en el país. Pero la brecha igual alcanzó el 1000%.

Sería interesantísimo que la Presidenta y sus colaboradores se empeñaran en sancionar la circulación de dinero negro con el mismo ahínco con que controlan la de dinero legal. La penalización de los fondos delictivos es una de las barreras más severas para el narcotráfico. Es llamativo que el oficialismo prohíba el ingreso de dólares blancos mediante el contado con liquidación, pero aliente la llegada de dólares negros a través de los cedines. Porque, como recordó el presunto narcotraficante colombiano Jesús Yepes Gaviria, "el blanqueo no lo inventé yo, lo inventó el gobierno".

La misma Gils Carbó, que hostiga a los banqueros por sus operaciones regulares, pidió la hoguera para el fiscal José María Campagnoli por preguntar por los fondos que Lázaro Báez mandaba al exterior con la colaboración del estrafalario Leonardo Fariña . El ex esposo de Karina Jelinek se postuló en diciembre de 2009 para adquirir las acciones de Telecom en Telecom Italia a través del fondo Geneviève que, según informó a Milán, manejaba "plata de Kirchner".

Tal vez sea comprensible que alguien que alquiló durante un año las habitaciones de sus hoteles a un contratista de obra pública que no las ocuparía, no tenga vocación por investigar cómo se mueven los fondos ilegales. No es la única práctica sospechosa que rodea a la Presidenta y su familia. La justicia de Nevada investiga si, como suponen los holdouts de NML, existe alguna conexión entre los Kirchner, Lázaro Báez y la firma Val de Loire. Esa empresa es socia de Cristóbal López en el casino del Hipódromo de Palermo. El feriado del 31 de diciembre de 2007 se publicó un decreto firmado por Néstor Kirchner, Alberto Fernández y Alicia Kirchner, que extendía la concesión de esa sala de apuestas de 2017 a 2032.

El manager de Val de Loire es Edmund Ward quien, según los registros de Nevada, aparece en numerosas sociedades radicadas en Panamá y nacionalizadas en ese paraíso del juego de los Estados Unidos. Una de ellas se denomina Queenside Commercial Corp. La magia del azar.

Ayer, al explicar su ruptura con UNEN, Elisa Carrió se refirió tres veces al narcotráfico. Dijo que Hermes Binner debe explicar ese fenómeno en Rosario; que Julio Cobos tal vez esté condicionado por el financiamiento de la efedrina, ya que en aquella campaña secundaba a Cristina Kirchner, y, lo más grave, que Sergio Massa previno a un cártel de la droga de un allanamiento.

Carrió, que siempre personaliza los conflictos, acostumbra a mandar a sus rivales al infierno de los narcos. Que lo diga, si no, Eduardo Duhalde. Esa inclinación tan recurrente quizá banalice un problema delicado. Sin embargo, la expansión de ese delito es vista como una deformación cada vez más habitual también desde fuera del país. Basta leer el informe que Douglas Farah, investigador del International Assesment and Strategy Center de los Estados Unidos, publicó el mes pasado (http://www.strategycenter.net/docLib/20141018_Farah_LookingGlass_1014.pdf), con un título durísimo: "A través del espejo: narcocorrupción y menoscabo del imperio de la ley en el gobierno de Cristina Kirchner".

Desde el dossier de Farah hasta la manifestación de hoy en Rosario, hay muchas evidencias para percibir algo siniestro, en el sentido que Freud daba a esa palabra: aquello que transforma lo familiar en espantoso.


http://www.lanacion.com.ar/1745423-politicas-que-conducen-al-infierno-narco




Los legisladores porteños duplicaron el sueldo en los últimos dos años

Los legisladores porteños duplicaron el sueldo en los últimos dos años

El salario bruto llegó a $63.000 y en 2015 rozará los $80.000; "Si la inflación continúa tendremos que volver a aumentar los sueldos en 2015", advirtió Ritondo

Por   | LA NACION



Los legisladores porteños no perderán poder adquisitivo en 2014. Sus salarios registraron un aumento del 36% entre enero y noviembre. Cobran $40.000 en mano, en promedio. Y no es la primera vez que corren a la inflación: en los últimos dos años duplicaron su sueldo.

Los diputados porteños gozaron de cuatro aumentos en 2014: su sueldo bruto (sin descuentos) pasó de $47.000 a $63.000. El incremento superó un 12% lo previsto en el Presupuesto de la ciudad para 2014.

La suba acumulada en los últimos dos años es llamativa: en 2013, el 57%; este año, otro 36%. De 20.000 pesos en mano a 40.000, el doble en dos temporadas. Y para 2015 está previsto un aumento de, por lo menos, el 23%. Rozará los $80.000, aunque desde el macrismo no descartan en una cifra superior según el andar de la inflación.

"Los sueldos de mis colegas son un disparate. Es una casta aristocrática muy alejada de la realidad de los porteños. Se creen jeques árabes", afirmó el legislador Gustavo Vera. "Con estos ingresos se acostumbran a un nivel de vida que después no quieren bajar. Son capaces de aprobar cualquier ley con tal de acomodarse y seguir perteneciendo a esta casta", argumentó el líder del bloque Bien Común, que dona buena parte de su sueldo.

 

La primera suba salarial de 2014 fue en enero. "Hubo un aumento para los empleados de la Legislatura y esto se replicó inmediatamente en el sueldo de los diputados", dijeron autoridades del Palacio de la calle Perú. En marzo hubo otra suba bajo la misma modalidad.

Las dietas de los legisladores fueron reguladas por ley en diciembre de 1997, cuando advirtieron que había empleados de planta permanente que ganaban más que los propios diputados. El salario de los legisladores porteños se calcula en un 20% por encima de los haberes de un empleados de la Legislatura, máxima categoría, con título universitario y 25 años de antigüedad.

El aumento más fuerte para los legisladores llegó en abril. Fue un 20%, que se extendió con un 10% más en agosto. Con esa última suba se sobrepasó el 24% establecido en el Presupuesto porteño 2014.

"Si la inflación continúa tendremos que volver a aumentar los sueldos en 2015", advirtió Ritondo.

"Los presupuestos se preparan en septiembre en un contexto económico determinado. Cuando llegamos a marzo de este año, la realidad económica nos excedió, por eso en reunión de paritarias y en acuerdo con los delegados de los gremios se resolvió ajustar los salarios lo más cercano posible a la inflación real del país", dijo a LA NACION Christian Ritondo, vicepresidente 1° de la Legislatura.

Como sucedió este año, la partida destinada a los sueldos puede aumentar en 2015. Está previsto una suba del 23%, pero Ritondo advirtió: "Si el proceso inflacionario continúa nos veremos en la necesidad de incrementar el presupuesto".

"Seguro que el aumento va a ser mayor porque Pro presentó un Presupuesto con números ficticios. Impulsaron cifras menores para después votar la ampliación presupuestaria y, con la excusa de las paritarias, aprueban favores para sus amigos", replicó Vera.

Vera propuso reducir el salario a la mitad para que cobren igual que el director de una escuela o el jefe de un servicio médico

Vera es uno de los diputados porteños que presentó un proyecto de ley que genera polémica en la Legislatura: propuso una fuerte baja en los salarios de sus colegas para equipararlos a los de un médico o un docente. "Es una mezcla entre lo que gana un director de escuela y el jefe de un servicio de un hospital público. No es una locura: son $20.000 en la mano", explicó.

Pero la iniciativa no cuenta con el apoyo de Pro ni del kirchnerismo. "El sueldo es correcto por la responsabilidad y la dedicación que, en mi caso, es absoluta: diez horas por día. Cada trabajador debe cobrar de acuerdo a sus responsabilidades", había adelantado Gabriela Alegre, jefa del bloque del Frente para la Victoria, apenas se conoció el proyecto.

La propuesta, presentada el mes pasado, recién comenzó su derrotero por las comisiones. "No hay voluntad de ajustar el sueldo. Esto se va a tratar en el recinto cuando la gente se hinche las pelotas. Sino, va a ser imposible", reconoció Vera.

Lejos del Congreso. Pese al fuerte incremento salarial acumulado en los últimos dos años todavía persiste la brecha entre los haberes de la Legislatura porteña y el Congreso Nacional. Diputados y senadores cobran $50.000 en mano con el aumento del 24% que recibieron en febrero. A ese número hay que sumarle distintos plus: $ 10.000 de "gastos de representación" y, si no son de Capital, perciben un extra por "desarraigo" de $ 8300.



http://www.lanacion.com.ar/1744983-los-legisladores-portenos-duplicaron-el-sueldo-en-los-ultimos-dos-anos

Argentina IPC General

InflacionVerdadera.com fue creado en 2007 para proveer índices de precios alternativos a los oficiales en Argentina. Desde 2007 hasta 2012 publicamos un índice de Alimentos y Bebidas y otro de la Canasta Básica Alimentaria, utilizando precios diarios en dos grandes supermercados de Buenos Aires y las mismas metodologías del INDEC antes de la intervención en 2007. Nuestro trabajo llevo a la creación del Billion Prices Project en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y luego a PriceStats, la primera empresa privada que calcula índices de inflación diaria en el mundo.


http://www.inflacionverdadera.com/

Hablemos de narcotráfico (Parte II)

Editorial I

Hablemos de narcotráfico (Parte II)

El Gobierno se niega a advertir que su pasividad frente al azote de la droga equivale a una rendición ante ese negocio criminal


La violenta e innegable realidad del narcotráfico en nuestro país amenaza el presente y condiciona gravemente nuestro futuro. Una sociedad cada vez más prisionera de esta peligrosísima modalidad de la criminalidad organizada es una sociedad que, día a día, pierde su libertad. El mismo peligro corren nuestras instituciones, pues una vez que el narcotráfico las infiltra se vuelcan al servicio del crimen organizado.

Es indispensable que las autoridades reaccionen a la brevedad. Lamentablemente, con su pasmosa pasividad, no han hecho más que ir preparando el nefasto camino que transitamos hoy. La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) perdió gravitación y la Unidad de Información Financiera (UIF), organismo que debería estar consagrado al combate del lavado de activos, fue reducido a una mera herramienta para presionar a quienes critican al Gobierno y proteger a allegados al kirchnerismo.

Tampoco deben llamar a engaño las incautaciones de drogas, como la efectuada hace poco por la Gendarmería en un camión que iba de Corrientes a Chile, en el que se transportaban más de 8500 kilos de marihuana. Fue un secuestro récord, pero ello significa que cada vez ingresan más cantidades de estupefacientes en nuestro país.

La temeridad de las bandas crece en forma proporcional a la falta de reacción. Un ejemplo de ello lo constituyó, el año pasado, el ataque a balazos a la casa del gobernador santafecino Antonio Bonfatti. La Justicia acaba de confirmar lo que se presuponía: que la agresión fue planificada por narcos.

Como dijimos en nuestro editorial de ayer, en el reciente 50° Coloquio de IDEA, un panel se ocupó del avance del narcotráfico en el país y de las medidas para revertir este dramático proceso. El primero de los expositores había sido Eugenio Burzaco; el segundo fue monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina. Lozano realizó una fuerte y lúcida referencia a la juventud y a la falta de proyectos que afecta a los jóvenes y los lleva muchas veces a evadirse de la realidad cayendo en la droga. En efecto, hoy los jóvenes acceden a un mundo con muchas y modernas tecnologías para mejorar la comunicación y, sin embargo, la soledad es más intensa que nunca. Muchas veces, la integración al grupo de pares pasa por el consumo excesivo de alcohol o de drogas para tener experiencias que lamentablemente sienten como "divertidas".

También, sostuvo Lozano, abundan los mensajes ambiguos, como el del "consumo recreativo" de drogas por parte de los jóvenes, sin tener en cuenta la fuerte dependencia que produce. Hay una pérdida del sentido del trabajo y del esfuerzo. La clásica propuesta de "vas a estudiar o a trabajar" ya no es posible para muchos de ellos. El índice de desocupación entre los jóvenes suele duplicar al promedio y, por lo general, muchos de los que consiguen trabajo sólo acceden a puestos de baja calidad. De la pérdida de la cultura de trabajo, además, surge la de intentar conseguir todo más rápido, aun a través de los atajos de la ilegalidad.

Lozano sostuvo que vivimos en una sociedad consumista donde el tener es más importante que el ser. Esta cultura deja a los pobres sin identidad. En el extremo opuesto, el segmento de la sociedad que cubre en exceso sus necesidades de consumo también es propenso a caer en las adicciones, al igual que en el individualismo, ya que sobrevalora el éxito y no tolera el fracaso. Esta falta de trascendencia y este dejar de lado los verdaderos valores y la esperanza para construir un futuro compartido y mejor es un preocupante disparador hacia el camino de las drogas.

Por último, se refirió al narcotráfico, que se dedica a copar territorios, saltar fronteras, comprar voluntades, sobornar, amenazar y corromper. Hay una contradicción social que es funcional al narconegocio: mucha gente tiene una baja percepción del riesgo de la droga ("un porro no hace nada", se suele escuchar). "La droga -agregó Lozano- está muy cerca. Se necesita responsabilidad del Estado y de la sociedad. Prevenir y educar son pilares fundamentales en el trabajo y en la familia". Frente al narcotráfico es imprescindible actuar y hacerlo ya, antes de que sea demasiado tarde. Como dijimos, hemos perdido mucho tiempo, un tiempo que se mide en enfermedad, corrupción y muerte.

El infierno al cual podemos arribar fue descripto por el tercero de los expositores, Jaime Bermúdez Merizalde, ex embajador de Colombia en nuestro país y, luego, canciller colombiano durante los dos últimos años de la presidencia de Álvaro Uribe. Bermúdez aportó los aprendizajes de la dura experiencia de su país. Reconoció cuatro etapas en la evolución del problema. Una primera que denominó de "condescendencia", en la cual los colombianos creían que el fenómeno afectaba a una minoría, los empresarios comerciaban con los narcos y las autoridades pensaban que se podía pactar con los criminales. La segunda etapa la denominó "amenaza". Dijo que, en ella, los narcos comenzaron a captar a miembros de la política, jueces y policías, y usaron la violencia contra quienes se oponían a sus intereses, extendiendo el miedo a la sociedad con atentados y secuestros. Definió la tercera etapa como "confrontación", caracterizada por un enfrentamiento abierto entre el Estado y los narcos a partir de una fuerte decisión política, y el fortalecimiento de la Policía Nacional y del Ejército con la ayuda de los Estados Unidos y la Unión Europea. En ese momento, los narcotraficantes ya se habían aliado circunstancialmente a los paramilitares y a los grupos guerrilleros.

La última etapa de superación del problema -todavía muy relativa comenzó con el progresivo desmantelamiento de los carteles mediante el sometimiento a la ley y la aplicación de figuras novedosas, como la de "jueces sin rostro", ya que deben ocultar sus identidades. Fue muy importante la reforma que permitió la confiscación de bienes para los casos de enriquecimiento sospechoso y la inversión de la carga de la prueba, a través de la cual los traficantes debían demostrar su inocencia. Simultáneamente, se trabajó en lo social para reemplazar cultivos e incorporar a sectores excluidos o que habían sido atraídos por las redes narcos.

Los ejes centrales y las conclusiones que pueden extraerse de la experiencia colombiana son éstas:

  • No hay forma de encarar una lucha exitosa contra el narcotráfico sin liderazgo político e instituciones fuertes. En países como los nuestros, con presidencialismos fuertes, es el jefe del Estado quien claramente debe liderar esta lucha tan desigual si se quiere tener éxito.
  • La política de cooperación internacional es importante y, sin ella, es difícil avanzar.
  • No hay forma de progresar en la lucha sin prensa libre. Muchas veces, las denuncias periodísticas van más rápido que la Justicia y las instituciones y tienen un papel determinante, aunque ello le haya significado un alto costo en periodistas captados o asesinados.
  • Es fundamental la independencia de la Justicia y otorgarle instrumentos legales para poder afectar la estructura del negocio narco y también proteger a los funcionarios judiciales para que puedan actuar con tranquilidad.
  • Hay que trabajar sobre el tejido social para evitar una convalidación social de la riqueza fácil. El narcotráfico tiende a acabar con el sistema que valora el esfuerzo y el trabajo.

Bermúdez concluyó con la siguiente reflexión: "Creo que en nuestro país hay por delante una tarea descomunal para incluir el problema en la agenda del sector público y del sector privado. La Argentina podrá superarlo más rápido si reconoce los riesgos que ya enfrenta e implementa un plan integral con una fuerte decisión política".

El problema de nuestro país radica en que el Gobierno no quiere advertir que su pasividad suicida equivale a una rendición ante el narcotráfico. Y, en esta materia, la rendición puede interpretarse como franca complicidad.



http://www.lanacion.com.ar/1744491-hablemos-de-narcotrafico