Los perros de la droga: el papel de los jóvenes en Córdoba

Los perros de la droga: el papel de los jóvenes en Córdoba

Una investigación exclusiva de Fopea muestra que son el eslabón más vulnerable de la cadena del microtráfico de drogas local: avisan sobre la presencia de policías o trasladan mercadería; una estimación calcula que unos 75 mil jóvenes menores de 24 años conviven con los narcos en sus barrios


"Los narcos van comprando casas contiguas para hacer cocinas, se comunican por los patios traseros. Muchos chicos empiezan en esos lugares armando los paquetitos. Les pagan con droga, para que a su vez ellos la vendan". El que habla es el miembro de una asociación civil que trabajaba en un barrio desde hace 20 años organizando talleres y apoyo escolar y describe una situación que se repite en una veintena de barrios de Córdoba capital.

Habla de los perros, como se conoce en la jerga local a los adolescentes y jóvenes que suelen ocupar puestos de menor relevancia en el contexto de microtráfico de drogas local: dan aviso de movimientos extraños en el territorio, trasladan mercancías, a veces venden. Si son mujeres y tienen hijos, es más habitual verlas en los puntos de ventas o "quioscos", como se los denomina. Los jóvenes muchas veces tienen vínculos inestables con estas estructuras, van y vienen, las usan para complementar ingresos o para financiarse el consumo de estupefacientes.

 

JOVENES from Investigaciones Fopea on Vimeo.

Unos 75 mil jóvenes menores de 24 años de esta ciudad conviven en barrios donde esa lógica económica predomina en el territorio, si se multiplica la población que existe en 23 distritos donde se considera que la actividad está "controlada" por el microtráfico de drogas, según un estudio del Observatorio de Seguridad Ciudadana -dirige la exmininstra de Seguridad provincial Alejandra Monteoliva- realizado a partir de información oficial, pero no pública, de la Policía y el Gobierno.

A su vez, hay otros 40 sectores que tienen negocios narcos en transición o aún desorganizados. El año pasado, de los 84 homicidios ocurridos en la ciudad, 68 se produjeron en alguno de estos 60 barrios, donde la droga parece actuar como un "permisor delictivo", un desinhibidor de las soluciones violentas a los conflictos.

 

Mapa de barrios según categoría de actividad "narco" y cantidad de homicidios en 2013.

Sólo en casos de microtráfico, las estadísticas de la Justicia provincial muestran que el 40,10 por ciento de los imputados tienen entre 26 y 40 años; y el 27,5 por ciento tienen menos de 25. En 2011, antes de que en Córdoba la Justicia federal cediera a la provincial la investigación de microtráfico, el 16 por ciento de los condenados en uno de los dos tribunales orales federales tenía menos de 26 años. Son las últimas estadísticas oficiales disponibles que se hayan difundido y muestran que los adolescentes y jóvenes no suelen ser detectados por el sistema judicial en proporción a su participación.

En la Justicia explican la situación con este razonamiento: o bien en las organizaciones familiares los adultos asumen las responsabilidades para dejarlos a salvo de las condenas y mantener el emprendimiento familiar; o bien porque como no suelen dedicarse a la venta sino a roles complementarios (vigilar, custodiar) no aparecen bajo la lupa de investigaciones centradas en los "quioscos" de venta.

 

Aunque no trabajen para los transas, muchos jóvenes comparten lazos familiares o conexiones con estas economías paralelas que introducen sus propias reglas de convivencia, bajo la aceptación directa o indirecta de la Policía y del Estado, según comenta una decena de fuentes especializadas consultadas para este trabajo.

"Cambiaron las reglas del barrio. Y eso cambia las formas en las que uno puede acercarse a los chicos", se lamenta Lucrecia González sobre su experiencia en el territorio desde la militancia política de Barrios de Pie.

En barrio Müller, el padre Mariano Orbelín tiene un taller de herrería para construir una alternativa a la inclusión económica que ofrecen los narcos. Así describe el contexto en el que crecen los jóvenes: "El narcotráfico ha ido ocupando un espacio muy fuerte. Los narcos grandes buscan a uno para que venda, a otro para que guarde, otro que cuida la cuadra (tero)... y a la gente que no pueden captar le van haciendo favores para captarla: le pagan la fiestita de 15 a la chica, les instalan un bañito.Pasó de ser simplemente un mercado a ser una red social".

 

Un cura en la trinchera - "Los perros del narco" - Investigaciones Fopea from Investigaciones Fopea 2 on Vimeo.

El consumo está presente entre los protagonistas del mundo narco. En hospitales, en la Justicia, en especialistas en adicciones, predomina el consenso de que los jóvenes se pasan a trabajar en estas economías porque consumen y necesitan asegurarse la provisión.

En términos de consumo, el inicio es temprano. Las estadísticas del Hospital de Niños de Córdoba señalan que hay un grupo etario de 8 a 15 años que ha probado alguna sustancia ilícita, una vez al menos. En los primeros cinco meses de 2014, los casos positivos ya superaban a todos los de 2013 y se estimaba que este año terminará con el doble de los casos.

A Marcelo Fenoll, uno de los fiscales del fuero Antidroga provincial, hay una imagen que lo quiebra: "Resulta desgarrador volver a casa después de un allanamiento en un lugar donde en la misma mesa en la que se estaba fraccionando droga había niños haciendo las tareas escolares".

La versión original de este trabajo está disponible en www.investigacionesfopea.com. Fue realizada por Ary Garbovetzky, Juan Manuel González, Edgardo Litvinoff y Juan Simo gracias al financiamiento de "La Otra Trama", un espacio de organizaciones de la sociedad civil enfocadas en acciones contra el crimen organizado en la que participa el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA)

http://www.lanacion.com.ar/1754453-los-perros-de-la-droga-el-papel-de-los-jovenes-en-cordoba

A las puertas de la fortuna K

A las puertas de la fortuna K

Por  | LA NACIO

Alguna vez la Presidenta entenderá, quizá, que su problema es Lázaro Báez y no el juez Claudio Bonadio. Mientras tanto, los síntomas violentos del Gobierno transmiten un temor inédito del kirchnerismo. Los jueces están llegando al corazón de la fortuna de la familia presidencial. Bonadio se acerca peligrosamente a Báez y, por lo tanto, a los Kirchner. El juez federal de Nevada, Cam Ferenbach, tiene en el expediente abierto por los fondos buitre el nombre de Cristóbal López.

Se aproxima, por consiguiente, a la familia que gobernó la Argentina durante la última década. Ya no son sólo Amado Boudou, Ricardo Jaime o Julio De Vido; los jueces asedian a la dinastía más importante del país de los últimos años.

Espoleada por el miedo o la desesperación, la política argentina perdió el sentido de las proporciones. El Gobierno acaba de decapitar al servicio de inteligencia sólo porque no controlaba a la Justicia o, en el mejor de los casos, porque no estaba suficientemente informado de los próximos pasos de un dirigente opositor. Las anomalías parecen cosas normales de tan frecuentes. Se podrán decir muchas cosas de Cristina Kirchner, menos que esconde sus broncas y sus odios. Los expone brutalmente, hasta el extremo de borrar cualquier límite institucional. El poder del espionaje para el general César Milani y la obscena formalización de la ex SIDE como interlocutor con la Justicia significan la peor regresión de la democracia tres décadas después de su reinstauración.

No hay inocentes en la historia de los espías. Jaime Stiusso, el alias de Antonio Stiles, fue el jefe verdadero del espionaje argentino durante mucho tiempo. Los otros dos jefes echados de la ex SIDE, Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, estaban sólo formalmente por encima de él. Éstos eran nada más que el nexo de Stiusso con el poder político. Un ex jefe de Gabinete les pidió una vez a Icazuriaga y a Larcher la nómina de espías de la ex SIDE: les mandaron un listado con los nombres de guerra. El funcionario averiguó si podía saber más. No, le contestaron, eso no lo puede saber nadie. Menos podía saber el Gobierno el destino de muchos fondos reservados que administran a su antojo los espías estructurales.

Stiusso o Stiles es el único que sabía todo. Sabe todo. Vida, obra, milagros y pecados de los que pasaron, pasan y pasarán por el poder: políticos, empresarios, sindicalistas, jueces, fiscales o periodistas. Nada se resolverá con su retirada. Quien lo reemplace hará exactamente lo mismo. Los espías están acostumbrados a husmear más en la política interna que en los conflictos profundos del país (como el narcotráfico, por ejemplo). Stiusso se pavoneaba por su más que estrecha relación con la CIA y el Mossad. Sorprendió hasta algunos jueces con sus exposiciones sobre los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel. Mezclaba siempre el origen de su información y se ufanaba de contar con una oficina propia en la sede central de la CIA. Nunca se sabrá si eso fue cierto o no.

Esos pergaminos ya no le sirven frente a una Presidenta que siente que su enemigo es Washington. Sea como fuere, Cristina se queja también de su propio error: fueron ella y su marido los que mandaron al servicio de inteligencia a hurgar en las cuestiones internas y a controlar a los jueces. El servicio de inteligencia decidió en algún momento cambiar de patrón o de simpatías. Pasó eso. Nada más.

Varios jueces y fiscales confiaron que ellos esperan ahora el momento en que Oscar Parrilli ordenará una nueva ofensiva del espionaje contra los opositores del cristinismo. Pondrá el espionaje al servicio de cualquier guerra. Parrilli es capaz de superar los extremos ya alcanzados por Icazuriaga y Larcher con tal de no enfrentarse con los estallidos de furia de la Presidenta. Éstos la conocían; Parrilli le teme.

Nadie en el Gobierno supo leer los últimos gestos de la Justicia. Una avalancha de votos ungió ganadora a la lista más opositora al kirchnerismo en la Asociación de Magistrados. Una ovación saludó al juez Bonadio en la multitudinaria cena anual de esa Asociación. "Preferimos morir con un tiro en la cabeza y no de rodillas", exageró un juez. Saben que el kirchnerismo los condenó a muerte. ¿Las pruebas? La redacción inicial, y la última, del Código Procesal Penal, que quita a los jueces el poder de la investigación. La conversión del Consejo de la Magistratura en un organismo dedicado a sancionar a jueces enemigos y a nombrar interinamente a los amigos. La jueza Gabriela Vázquez, presidenta del Consejo, llegó con un discurso moderado, pero se convirtió en verdugo de sus propios colegas. El cristinismo detesta a los tibios.

La jefa de los fiscales, la ultrakirchnerista Alejandra Gils Carbó, persigue a los fiscales o los deja conmovedoramente solos. Ahora, para peor, Cristina elevó a un cargo relevante en la ex SIDE a Juan Martín Mena, el autor del Código Procesal, el único ex funcionario del Ministerio de Justicia que tenía algún diálogo con los jueces. "Con algunos jueces, no con todos", aclaró un importante magistrado. ¿Qué significa llevar al espionaje al único hombre que trataba de dialogar con los jueces? ¿Significa, acaso, que la ex SIDE será el único interlocutor con la Justicia? Sí, significa eso. Milani será el cerebro de esa estrategia; Parrilli y Mena serán los operadores fácticos. No deja de asombrar que Cristina Kirchner haya decidido terminar su tiempo de poder aferrada a un general y al servicio de inteligencia. Que son lo mismo, en este caso.

Ninguno de ellos le resolverá nada. ¿Acaso algún juez haría algo menos que lo que está haciendo Bonadio? Ya es demasiado tarde para eso. La experiencia está: pasó con Boudou. Sacaron al juez Daniel Rafecas, pero el siguiente juez, Ariel Lijo, lo procesó. Y otro juez, el mismo Bonadio, lo mandó a juicio oral. Al fin y al cabo, los jueces sólo están haciendo ahora lo que no hicieron antes. Nada más.

Una campaña de mentiras se avecina a la Justicia. En un excelente reportaje de Diego Sehinkman, publicado ayer en la nacion, Diana Conti aseguró que Bonadio fue ovacionado en una cena organizada por la Corte Suprema. La cena fue de la Asociación de Magistrados. Ni siquiera estuvo la Corte. Sólo fue Elena Highton de Nolasco, una jueza del tribunal que prefiere comprender a la Presidenta. ¿Conti no lo sabía o mintió?

Báez es el problema de Cristina. Los investigadores judiciales acaban de encontrar una nueva chapucería del inverosímil empresario kirchnerista. Descubrieron que Báez conseguía créditos inmediatos del Banco Nación, no bien obtenía la concesión de una obra pública. Los cobraba con la garantía de la obra concesionada. Eran cifras de millones de pesos. No se quedaba ahí: Báez depositaba en el acto en plazos fijos esos millones de pesos en el mismo banco. Así, cualquiera se hace rico.

¿Qué Justicia quiere Cristina? Se puede consignar un ejemplo perfecto. Desde hace tres años duerme en la Cámara de Casación que integra el juez Alejandro Slokar, de la kirchnerista Justicia Legítima, la causa de la valija llena de dólares del venezolano Antonini Wilson. ¿Qué esperan? Seguramente, la prescripción de la causa para Claudio Uberti y para los funcionarios venezolanos involucrados. Ésa es una justicia en serio.

Cristina se acaba de quedar, además, sin argumentos para su discurso contra Obama. ¿Por qué la administración norteamericana estaría persiguiéndola si nadie menos que Raúl Castro elogió el coraje del presidente norteamericano cuando éste decidió restablecer relaciones con Cuba? ¿Por qué Cristina sería más peligrosa que los hermanos Castro? La historia es la gran refutadora del discurso presidencial.

También se han visto con más claridad que nunca las diferencias entre la Presidenta y el papa Francisco, protagonista clave de aquella histórica distensión. Francisco valora a Obama por lo que hace y no por los prejuicios. Al Papa no le importa si corre el riesgo de ganar o de perder buscando la paz. A veces gana, a veces pierde. Pero no es la garantía del éxito lo que lo mueve, sino la coherencia entre sus ideas y sus actos, la decisión de terminar de una buena vez con las guerras, frías o calientes, simbólicas o verdaderas


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Podría postergarse la definición del caso Ciccone

Boudou

Podría postergarse la definición del caso Ciccone

Por  | LA NACION



Hacer futurología en tribunales es peligroso. Todo lo que hoy es de un modo, el día siguiente puede ser interpretado de manera contraria. Por eso es arriesgado prever qué pasará con el vicepresidente Amado Boudou y la causa más grave en su contra: la que lo tiene procesado por intentar apropiarse del 70 por ciento de las acciones de la imprenta Ciccone.

La Cámara Federal debe decidir si confirma ese procesamiento, lo que, de ocurrir, deja libre el camino para que el juez federal Ariel Lijo eleve el caso, al menos parcialmente, a juicio oral en 2015.

Los camaristas de la Sala I del tribunal, Jorge Ballestero, Eduardo Farah y Eduardo Freiler se reunieron el jueves pasado varias horas para intentar llegar a una sentencia antes de Navidad. Pero no lo lograron.

El viernes el juez Farah pidió licencia por ese día, con lo que el trío no se reunió. Y ayer el juez Freiler se fue de vacaciones -con una licencia previamente acordada- a Necochea. Regresará en 20 días.

En consecuencia, según explicaron a LA NACION fuentes de la Cámara Federal, la definición del caso Ciccone se trasladaría hasta febrero. La decisión va en contra del consejo de los más experimentados magistrados, que advierten que dejar en suspenso una causa tan pesada tanto tiempo da espacio y oportunidad para que operadores judiciales de todo color político busquen asegurarse un fallo o cambiarlo.

Con la decisión de Cristina Kirchner de descabezar la ex SIDE -supuestamente por incidir sobre los jueces federales para que fallen en contra de sus intereses- también es de prever un cambio en esas operaciones. Jaime Stiusso fue obligado a dejar formalmente la Secretaría, aunque sigue siendo el dueño de los secretos que garantizan su poder.

Por otro lado, en el nuevo elenco de la inteligencia local, Juan Martín Mena, ex jefe de asesores del ministro de Justicia, Julio Alak, ya se dedicaba a conversar con los jueces por las causas de interés del Gobierno que tramitaban en sus despachos y además tiene diálogo fluido con los camaristas que deben decidir sobre Boudou.

La última vez que sus siempre sigilosos encuentros con dos de esos jueces quedaron a la luz fue cuando intentó evitar que la Cámara Federal pulverizara el memorándum secreto con Irán. Ese día falló: el pacto fue declarado inconstitucional.

Lijo procesó a Boudou por dos delitos: negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho. Interpretó que el vicepresidente pidió a los Ciccone una coima por el 70 por ciento las acciones de la imprenta a cambio de salvarla de la quiebra y permitirle seguir operando con negocios con el Estado, como por ejemplo, imprimiendo papel moneda.

Además, según Lijo, Boudou se valió de su cargo para, a través de su testaferro Alejandro Vandenbroele, incidir sobre la AFIP para que beneficiara a Ciccone con un plan de saneamiento fiscal.

Por eso es que en esta causa están procesados Vandenbroele, el amigo y socio de Boudou José María Núñez Carmona, y Nicolás Ciccone, dueño de la imprenta. Además su yerno Guillermo Reinwick, que se ofreció a contactar a Boudou para encontrar una solución al problema de la firma, y el jefe de asesores de la AFIP, Rafael Resnick Brenner, que piloteó el salvamento fiscal de la empresa.

Los camaristas Freiler, Ballestero y Farah deben decidir si desarman la bomba que dejó empaquetada Lijo o si la confirman.

Fuentes judiciales confiaron a LA NACION que los camaristas tenían decidido hasta ayer el procesamiento de Boudou por los dos delitos, lo que complicaría su caso y dejaría libres las manos a Lijo para elevar el caso a juicio apenas regrese de vacaciones en febrero.

"Los jueces tienen más coincidencias de las que se piensan", dijo una fuente del tribunal. De hecho, la razón jurídica invocada para posponer un fallo hasta febrero es que no se ponían de acuerdo en temas satélites al nudo del asunto, como los argumentos con que iban a rechazar planteos de nulidad que hicieron los acusados.

Otra novedad importante en la que hay consenso es en que deben juntarse las causas ligadas a Boudou, por ejemplo, la que investigan el juez Sebastián Casanello y el fiscal Carlos Rívolo por maniobras con la refinanciación de deuda de la provincia de Formosa. En esa causa, Boudou está acusado de valerse de la empresa The Old Fund, de Vandenbroele, para cobrar parte de los 7,8 millones de pesos que facturó la consultora por reestructurar la deuda pública formoseña.

Una tercera novedad que traería el fallo de la Cámara Federal es la ampliación de la investigación a otros funcionarios y personajes mencionados hasta ahora como testigos.

Por ejemplo, el tribunal piensa que hay que indagar en el rol de Jorge Brito y su banco Macro en la ruta del dinero aportado para levantar la quiebra de la imprenta.

En ese sentido, descreen que los aportes los hiciera el banquero Raúl Moneta, que está reclamando que le devuelvan ese dinero con documentos que, los jueces sospechan, fueron creados para la ocasión. Está claro que corresponde ampliar la investigación sobre socios aún no indagados, como Sergio Martínez, y fundamentalmente para analizar la ruta del dinero

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La devaluación de Kicillof: de "superministro" a "vení, chiquito"

La devaluación de Kicillof: de "superministro" a "vení, chiquito"

Por  | LA NACION

"Vení para acá, chiquito." La corta pero contundente frase de la presidenta Cristina Kirchner al ministro Axel Kicillof de la semana pasada aún resuena entre funcionarios kirchneristas, políticos, banqueros y analistas. A una semana de la fallida operación del canje del Boden 2015 y de la emisión del Bonar 2014, un funcionario de la Casa de Gobierno admitió: "Hay mucha bronca con Axel".

¿Reflejó un reto, un gesto maternal o el inicio del ocaso de un ministro que no puede demostrar buenos resultados, pese a contar casi con la suma del poder en el gabinete nacional? El escenario, cabe recordar, era el acto del sábado 13 de diciembre por los 31 años de democracia, y la jefa del Estado, al mencionar en su discurso cuántos ministros de Economía habían pasado antes de la asunción de Néstor Kirchner, mirando al auditorio, preguntó: "Dónde está el ministro de Economía, vení, vení para acá, vení, chiquito".

Un funcionario de la Casa de Gobierno explicó a LA NACION: "En esta gestión, cuando uno asoma mucho la nariz, aun cuando sea uno de los preferidos, ella se la serrucha. No quiere decir que Kicillof esté en riesgo, pero la forma en que lo llamó fue denigrante". Un consultor del Gobierno agregó: "Es algo muy común que ella marque todo el tiempo los límites cuando alguien sobresale demasiado".

En Economía, la visión es completamente diferente: "Axel está en un estado ideal con la Presidenta. Ella lo bancó con el resultado del canje del Boden y, de hecho, salió a completar la explicación del resultado. Es verdad que adentro hay una fila esperando para cuestionarlo, pero la química con Cristina está intacta y eso se ratificó esta semana en la cumbre del Mercosur", indicó a LA NACION una fuente cercana al ministro. Pero desde otro ministerio del área económica apuntaron: "Axel está bajo observación; los resultados de la gestión no son buenos y se vienen las elecciones".

La razón del reciente malhumor oficial es simple: Kicillof le había vendido a la Presidenta que con la alternativa del swap local se sacaban de encima a los fondos buitre por varios meses si lograban un éxito rotundo en la postergación de los vencimientos y la colocación de los nuevos títulos. Pero ninguna de las dos cosas ocurrió, para los expertos en finanzas, por la falta de experiencia del equipo económico.

 

De hecho, un economista kirchnerista comentó a LA NACION en off the record que los errores fueron de timing (porque no se dieron cuenta de que se venía un tsunami financiero internacional) y de forma (por no dialogar lo suficiente con los referentes del mercado para asegurarse la participación de los inversores).

"Si hubieran convalidado una tasa de interés apenas de unas décimas mayor, se llevaban casi los US$ 3000 millones. Pero no la vieron y ahora todo se complicó mucho más con un panorama peor para los mercados emergentes. Fue una tontería que le vendieron como paquete cerrado a la Presidenta", explicó el economista del oficialismo. El presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, explicó que las chances de revertir este reciente fracaso dependen del hecho de que realmente el equipo económico crea que esto fue un éxito o no. "Se equivocaron en muchas cosas: en el timing, en la fijación del precio y en que no contrataran a un banco de inversión, pero yo le pondría más fichas a que harán un segundo intento antes que pensar que negociarán con los fondos buitre, porque todo en este gobierno apunta a patear la pelota para el próximo presidente". De inmediato, Frigerio advirtió que "sin un acuerdo con los holdouts será más complicado mantener la política del atraso cambiario como ancla antinflacionaria y reactivar la actividad económica, un camino que prefieren antes de tener que devaluar otra vez, sobre todo en un año electoral". Más enojado, el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, expresó que "encima de que les fue mal, sacan pecho, pero no hay que descartar que en las próximas semanas algún tenedor grande de bonos pida la aceleración de la deuda" y eso pueda llevar a un default generalizado. También un banquero nacional, claramente decepcionado, se quejó, en off the record: "Si no dialogan, si se hacen los misteriosos, las cosas les van a seguir saliendo mal. Podemos poner la cara cuando nos piden una colocación, pero los inversores hacen lo que quieren y está claro que Economía no tiene una estrategia integral hacia esa gente, más allá del precio del Boden que fijen".

Pero, más allá de las opiniones de los analistas, los problemas para Kicillof no se limitan a los retos de la Presidenta -que, para otra parte del kirchnerismo en realidad fueron un gesto "cariñoso"- sino que se extienden al recelo por parte de los dirigentes del peronismo que el año entrante se jugarán en sus distritos sus respectivas reelecciones.

"Para el PJ, Axel y su equipo son un cuerpo extraño; él no habla con casi nadie, no los consulta y se siente muy cebado por contar con el apoyo de la Presidenta. A su vez, está claro que ella ahora no le va a soltar la mano porque faltan 10 meses para las elecciones y porque confía más en él que en el resto de sus ministros", expresó un operador del peronismo que dialoga en forma asidua con funcionarios y empresarios.

Kicillof es el ministro que más poder ha acumulado en todo el kirchnerismo, con peso sobre el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores, el Banco Nación, el BICE, parte del Ministerio de Agricultura, la Secretaría de Energía y otras áreas clave del Gobierno.

Al punto tal existe esa dependencia de Cristina respecto de Axel que un mes atrás la cúpula de la UIA, reunida con el principal asesor de la presidencia del Brasil, Marco Aurelio García, recibió un mensaje tajante: "El diálogo político para nosotros con la Argentina pasa por Kicillof, no por el canciller (Héctor Timerman)", les dijo el experimentado asesor de Dilma Rousseff a los hombres de Héctor Méndez.

Con los empresarios, en general, la relación no es fluida tampoco. Luego de hacerlos esperar durante una hora por lo menos en la antesala de su despacho, el ministro suele recibirlos para darles extensas clases de historia económica antes de quejarse por "todo lo que ganan".

Dentro de la cartera económica la situación no le resulta más sencilla: el diálogo entre el ministro y la línea técnica del Palacio de Hacienda está cortado y "la gestión no existe", según comentó un funcionario con larga experiencia en la cartera. "Son paranoicos y sólo confían en su gente del octavo piso, del área de Política Económica, porque no manejan ni las secretarías de Hacienda ni la de la Finanzas", agregó. Esto fue lo que llevó, por ejemplo, a que el viceministro Emmanuel Álvarez Agis colocara en puestos clave a su hermana Daniela (como coordinadora del área Legal y Administrativa) y a su pareja, Cynthia de Paz, como subsecretaria de Programación Económica, pese a su muy escasa experiencia profesional, lo que la habría llevado hace pocas semanas a dar un paso al costado. "No doy más", le comentó la joven economista a sus compañeros de oficina, con toda sinceridad.

El viceministro es el más ambicioso de los colaboradores de Kicillof y el que más choca con los gremialistas de ATE en Economía, que lo acusaron de "haber introducido a la patota del Indec para romper afiches", en los que pedían una recomposición salarial que el ministro se niega a concederles a sus empleados.

Pero no todas las voces tienen el mismo diagnóstico. Un kirchnerista de paladar negro jura que "el año está terminando mejor de lo que empezó, con menos expectativa de devaluación, más reservas, más posibilidades de crecimiento económico y una inflación en baja, así que el aura de Axel se mantiene intacta".

Apuntó que "Axel ganó tras la salida de (Juan Carlos) Fábrega, y le mostró a Cristina que fue el ex presidente del Central quien pactó la devaluación con grandes grupos económicos", agregó. Cerca del ex banquero central juran que él "no romperá su silencio", aunque aclararon que en marzo próximo retomará sus contactos políticos.

¿Y qué dicen los números de este año de gestión de Kicillof, más allá de todas las polémicas? Que la inflación, que hace un año se ubicaba en un 27%, según las provincias y las consultoras que la miden en forma independiente del Indec, ahora ronda el 40%. Que el PBI no oficial pasó de crecer el 3% a caer -3%, según la consultora ACM. Y que el tipo de cambio oficial saltó de $ 5,98 a $ 8,57 y el blue, de 9,84 a 13,10 pesos (tras haber llegado a 16 en septiembre).

¿Hace falta agregar otro dato para explicar por qué el sciolismo no quiere que Kicillof sea su candidato a vicepresidente en 2015?

Hitos de la gestión

Axel Kicillof

Ministro de economía

Profesión: economista

Edad: 43 años

El economista ingresó al Gobierno a través de su gestión en la empresa Aerolíneas Argentinas, donde quedó ligado a la agrupación La Cámpora. Fue viceministro de Economía por dos años y desde hace más de 12 meses es el ministro con más poder de toda la era del kirchnerismo

16/11/2013

Ministro de Economía

Cuando asumió, el ministro pudo desplazar a Moreno, aunque no logró despejar las sospechas en torno de las estadísticas

29/5/2014

Pago al Club de París

El Gobierno alcanzó un acuerdo con el Club de París, pero sin lograr ninguna quita en la deuda

16/6/2014

Fondos buitre

La Corte Suprema de EE.UU. no tomó el caso y dejó en firme un fallo en favor de los fondos buitre

12/12/2014

Canje Boden 2015

El canje del Boden 2015 y la suscripción del Boden 24 no lograron despertar interés de los inversores

http://www.lanacion.com.ar/1754179-la-devaluacion-de-kicillof-de-superministro-a-veni-chiquito



El largo adiós de los últimos soldados

Manuscrito

El largo adiós de los últimos soldados

Por  | LA NACION



Era un anciano vigoroso con un andar desgarbado de gigante en retroceso y una cara rubiona y tallada por ochenta y cinco años de intemperie y de lucha. Vi que lo maltrataba de manera indolente, sin siquiera mirarlo, la empleada de Informes. Estábamos en la sala abarrotada de un sanatorio de Palermo que alguna vez tuvo buena reputación, y que ahora parecía un hospital público del conurbano bonaerense. El viejo sacó su número y se me sentó enfrente: sus piernas eran tan largas que debí encogerme un poco para no rozarlo. El ritmo de atención resultaba lento y agónico, y en ese momento calculé a vuelo de pájaro cuánto nos faltaba: una hora y media si teníamos suerte. Yo había cometido la imprudencia de aventurarme sin un libro en esa lejana mañana fría. El viejo me miró con ojos acuosos y claros, tirando a verdes, y sonrió con algo de cansancio. Me obligó entonces a alzarme de hombros y a comentar el martirio. Para consolarme, me ofreció unos caramelos de miel. Ninguno de los dos había sido convocado en ayunas para esa revisión médica, así que acepté y no pude evitar enredarme en una conversación. El hombre me inspiraba simpatía, su voz era viril pero amigable, un tanto castigada, y llevaba con dignidad de hidalgo la ropa y los zapatos vetustos recién lustrados. Detrás del tono argentino asomaba un antiguo sesgo indefinible. Pronto me enteré de que era un inmigrante polaco y que descendía de una familia de herreros. Le hablé de mi propio abuelo Nicasio, que tenía el mismo oficio y que murió en el desembarco de Normandía. Mi interlocutor era un sobreviviente: fue enemigo precoz de los nazis, se escapó por poco del gueto y se plegó a la resistencia en Varsovia. Corrió allí cientos de peligros y peripecias, aprendió las artes del combate, y al terminar la contienda emprendió como muchos huérfanos y escaldados el camino de la América. En Buenos Aires conoció a una española que había sido "una niña de la guerra": hija de comunistas, a ella la habían enviado para salvarla con otros chicos a través de Europa, y había vivido tres años en una casa de las afueras de Moscú que manejaba con cariñoso rigor un matrimonio del partido. Su padre viajó para rescatarla; quisieron regresar pero fue imposible: decidieron vivir el exilio en la tierra prometida.

El herrero la recordaba con dulzura, la extrañaba, ella había muerto cinco años atrás. Era más grande que él, y mucho más bajita. Un gigante silencioso y una enanita graciosa y dura, tomados de la mano por los senderos del desarraigo.

Fueron felices a pesar de los infortunios. Tuvieron hijos y nietos; creí entender que uno de ellos no regresó de Malvinas. Otros dos emigraron por falta de oportunidades. Hubo de todo: una chica con problema de drogas, épocas de aprietos económicos, un asalto violento que lo tuvo en coma varios días. Me mostró sus manos con tristeza. Eran garras enormes y nervudas; habían perdido algo de fuerza pero todavía tenían mucha. Estaba jubilado pero no había sido capaz de retirarse de la artesanía de los fierros. Y le seguía dando una rabia infinita haberse dejado madrugar aquella vez por dos energúmenos. En sus buenos tiempos, el muchacho de la resistencia los hubiera reducido con una uña.

Han pasado unos cuantos años desde aquel breve y fortuito encuentro con el herrero, pero sigo pensando lo que pensé mientras me contaba su historia: se están despidiendo para siempre los últimos ejemplares de esta raza de héroes anónimos, de trabajadores incansables y honrosos, que vinieron a enriquecer la patria. La épica de los inmigrantes no goza de buena prensa en estos tiempos de nacionalismo vacuo. También me pregunté qué seríamos ahora sin ellos, y por qué barrimos tantas veces bajo la alfombra lo que habían hecho. A continuación, pensé en la vejez.

Al herrero le decían, en la intimidad, el "soldado". Porque seguía siendo una guerrero de la vida y porque nunca había perdido la templanza del resistente. Cuando finalmente me llamaron para atenderme, no pude menos que cambiarle el número para que pasara antes. Me acarició la cara. Lo recibió una enfermera joven y altanera, que mascaba chicle. Oí que le decía, despectivamente: "Dale, abuelito, dale". Admito que tuve deseos de que el viejo soldado la acogotara con una de sus manos. Hubiera podido hacerlo, y yo (Dios me perdone) habría testificado en su favor.

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La Argentina frente a la caída del precio del petróleo

Editorial I

La Argentina frente a la caída del precio del petróleo

Nuestro país debe mejorar el marco institucional y macroeconómico, facilitar las inversiones y otros cambios que no resuelve la nueva ley de hidrocarburos


Ningún país es indiferente a modificaciones en el precio internacional de los hidrocarburos. Ya sea porque los produce o porque los importa. Son pocas las naciones en cuya matriz energética figuren otras fuentes que hayan quitado relevancia al petróleo y al gas. El transporte automotor, así como el aéreo y la navegación, son dependientes de los derivados del petróleo, por ahora con pocas posibilidades de sustitución. Esto determina que el consumo de hidrocarburos sea escasamente sensible a las variaciones de precios y, por lo tanto, las variaciones menores en los volúmenes producidos por los grandes exportadores repercutan fuertemente en los mercados. Esto lo ha sabido desde siempre la OPEP, que agrupa al conjunto de esos países. Si no hubiera este tipo de acuerdos sino un marco plenamente competitivo, los precios del petróleo podrían reducirse a niveles tan bajos como lo son los costos de extracción en Arabia Saudita y en países del Golfo Pérsico. Esto no sucede ya que periódicamente ellos han acordado limitaciones de producción que les han permitido sostener muy altos márgenes y beneficios para sus países.

En estas circunstancias se generaron incentivos para la explotación de yacimientos más costosos. Hubo una fuerte expansión de las operaciones en mar abierto (off shore) y más recientemente en los llamados yacimientos no convencionales (shale oil y shale gas). En éstos se extrae el petróleo y el gas embebido en la roca mediante su ruptura con la inyección de agua a muy alta presión.

Los altos precios del crudo combinados con la aparición de tecnologías más eficientes lo hicieron posible. Estados Unidos, que tomó la delantera, ha alcanzado a producir de esta forma un tercio de sus necesidades. Otros países, entre los que se encuentra la Argentina, vieron aparecer una notable oportunidad ya que pasaron a incorporar a sus reservas de petróleo y gas inmensos depósitos que antes no se consideraban comercialmente explotables.

El menor crecimiento de la demanda en el mundo, unido al aumento de la producción no convencional y a la decisión de los países de la OPEP de no limitar su producción, produjo una caída de los precios internacionales. El petróleo WTI cayó en pocos meses desde 100 dólares por barril a menos de 60. Se supone que este derrape será detenido por efecto de algún entendimiento formal o informal entre los grandes exportadores y los Estados Unidos para no destruir su producción no convencional. Mientras tanto, ¿cómo afecta a la Argentina la caída del precio?

Nuestro país dejó de ser exportador de petróleo y gas como consecuencia de una destructiva política de bajos precios y de regulaciones que desalentaron la inversión. Pasó así a ser importador de combustibles líquidos (gasoil y fueloil, principalmente) y un fuerte comprador de gas licuado. Mirando la fotografía podría decirse que la caída de los precios nos favorece. Debe advertirse, no obstante, que los precios del gas licuado, que es nuestra principal importación, no han tenido un derrumbe tan marcado al depender en mayor medida de los fletes que del valor en origen.

Si se mira el futuro, la repercusión para la Argentina es negativa ya que las expectativas están puestas en Vaca Muerta, cuya rentabilidad ahora debe ser revisada. Los costos de inversión y explotación son actualmente más altos que los de Estados Unidos, por lo tanto, el escudo defensivo del precio internacional de ese país frente a la OPEP puede dejarlo en niveles insuficientes para nuestro shale oil. Sin embargo, debe aclararse que, por mecanismos reguladores e impositivos, nuestro precio interno no se corresponde con el precio internacional. En la Argentina, hemos pasado de la aplicación de una retención móvil que mantenía el precio local del crudo en 42 dólares el barril mientras afuera valía 100, a la situación actual, con subsidio, en que se paga 72 dólares cuando afuera vale menos de 60. La crítica situación fiscal es un dato que a cualquier inversor lo lleva a descartar la permanencia de este tipo de subsidios. En el caso del gas hay una protección natural. Aun si su precio en origen fuera cero, llegaría a nuestros puertos a un valor no menor a 10 dólares el millón de BTU que haría todavía rentable su producción local no convencional.

En definitiva, si la Argentina fuera un fuerte productor y exportador de energía, la caída del precio internacional del petróleo sería un hecho desafortunado. Pero aún así, podría ser compensado si se mejorara el marco institucional y macroeconómico para facilitar las inversiones y el progreso en las tecnologías.

No hay ninguna razón técnica ni de la naturaleza para que la eficiencia de nuestras explotaciones no convencionales sea menor que la de los Estados Unidos. Pero lamentablemente sí la hay en el costo del capital, en el tratamiento impositivo, en la facilidad de importación de equipos e insumos, en las regulaciones laborales y en la manipulación estatal de los precios. La nueva ley de hidrocarburos no resuelve estas cuestiones. Sin embargo, es en este frente en el que deben producirse grandes cambios, de lo contrario poco sentido tendrá el análisis del impacto de los precios internacionales.

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Ahora, a gobernar con lo que hay a mano

El pulmón político

Ahora, a gobernar con lo que hay a mano

Por  | LA NACION



Un viejo dicho señala que, en sus inicios, un presidente trata de gobernar con los más capaces, en tanto que en los últimos meses de su gestión recurre a los más fieles o, sencillamente, a quienes tiene más a mano. Esto vale para la presente etapa de la administración de Cristina Fernández de Kirchner y ha quedado de manifiesto con la designación de Oscar Parrilli al frente de la Secretaría de Inteligencia (SI) y con la llegada de Aníbal Fernández a la Secretaría General de la Presidencia.

Tampoco puede pasarse por alto el nombramiento como número dos de la SI de Juan Martín Mena, quien se desempeñaba como jefe de gabinete del ministro de Justicia, Julio Alak, y en los hechos era un operador en los tribunales.

En la concepción kirchnerista, los organismos de inteligencia deben funcionar de acuerdo con una peculiar lógica basada en el garrote para perseguir a los indóciles y en la caja para premiar a los complacientes con el Gobierno.

En otras palabras, ante todo, deben estar al servicio de las necesidades coyunturales de los funcionarios, cuya principal inquietud de cara a los próximos años es evitarse problemas en las causas judiciales abiertas y por abrirse a raíz de presuntos casos de corrupción.

El mayor enojo de Cristina Kirchner con Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, quienes conducían la Secretaría de Inteligencia hasta principios de esta semana, obedecería a su supuesta incapacidad para sofocar la rebelión de varios jueces federales que hoy tienen en vilo al kirchnerismo con sus investigaciones. Como si ésa fuese una tarea del principal organismo de inteligencia del Estado.

Es necesario aclarar que la utilización de la ex Side como instrumento de control político y judicial, como herramienta de presión y de espionaje interno contra legisladores, dirigentes opositores, empresarios y periodistas no nació con el kirchnerismo. Distintos gobiernos la emplearon con inconfesables fines, valiéndose siempre de un abultado presupuesto sobre el cual prácticamente no se rinden cuentas, y que terminó creando una poderosa burocracia con juego propio dentro del organismo.

El mismo matrimonio Kirchner denunció, en 2002, haber sido víctima de una campaña de persecución y desprestigio por parte de la Side, en tiempos en que Eduardo Duhalde gobernaba el país y Carlos Soria dirigía esa repartición. Fue también Cristina Kirchner una de las impulsoras de un proyecto de resolución que instaba al funcionamiento inmediato de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, creada en 2001. Pero lo cierto es que esta comisión permanente, que integran siete senadores y siete diputados, ha estado virtualmente paralizada en los últimos años.

Al descarnado internismo que se adueñó de la Secretaría de Inteligencia se ha sumado el exorbitante incremento presupuestario que experimentó la Dirección General de Inteligencia del Ejército (DIE), de la mano de la influencia del general César Milani. Este organismo, pese a tener prohibida la realización de tareas de espionaje interior, de acuerdo con la ley nacional de inteligencia, vio crecer su presupuesto desde 2010 hasta hoy en un 156 por ciento. En un período similar, la tradicional SI de la calle 25 de Mayo recibió un aumento de apenas 34 por ciento, hecho que desató crecientes celos y rivalidades.

Es difícil hallar en el propio oficialismo alguien dispuesto a creer que Parrilli pueda enderezar la situación y, mucho menos, conseguir que los jueces que investigan a funcionarios kirchneristas puedan desandar lo andado.


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