Los dueños de todos los secretos: guía para entender los servicios de inteligencia

A fondo

Los dueños de todos los secretos: guía para entender los servicios de inteligencia

El caso Nisman terminó de destapar las graves tensiones en el mundo del espionaje estatal, que ahora llevan al gobierno kirchnerista a liquidar la SI y crear una nueva agencia federal

Por   | LA NACION



ronistas y comunistas pasaron a ser los objetivos de la SIDE. La lógica de convertir en blancos de la inteligencia civil a los rivales (o aliados) del presidente de turno se repitió con cada cambio de gobierno. Tras una década en la que se sirvió de la SI y engrosó sus recursos, el kirchnerismo dio un viraje a la lógica inaugurada por Perón: comenzó a fortalecer y dotar de recursos el servicio de inteligencia militar a cargo del general César Milani. Hoy impulsa la sustitución de la SI por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

¿A quién responde la SI?

Responde a la voluntad del Presidente. Tanto en un sentido formal, porque la ley de inteligencia (25.520) establece que el Presidente "fijará los lineamientos estratégicos y objetivos generales de la política de Inteligencia", como en los hechos, desde el momento que el Presidente elige al secretario y subsecretario de Inteligencia y puede remover o reubicar a cualquier empleado.

¿Quién controla a la SI?

El control corresponde al Congreso, a través de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que cada año debería analizar el Plan de Inteligencia Nacional que elabora la SI y su informe final. También, los gastos secretos de la SI. Poco y nada de eso se verifica en la práctica: por un lado, los legisladores reciben alguna planillas donde se informan gastos ejecutados sin mayores precisiones. Por otra parte, los seguimientos a políticos, empresarios o periodistas, tan reales como ilegales, no se informan. La Comisión, que preside y domina el oficialismo, apenas se reunió en dos oportunidades durante todo 2014. Una fue para constituirse.

¿Dónde funciona la SI?

El edificio central se encuentra en 25 de Mayo 11, a metros de la Casa Rosada. Allí tiene sus oficinas el secretario de la SI, Oscar Parrilli, o "señor 5", llamado así porque su despacho se encuentra en el quinto piso. También el subsecretario Juan Martín Mena, o "señor 8".

Aunque sin una plaqueta que las identifique, las otras sedes conocidas de la SI se encuentran a la vista de cualquier porteño. En Estados Unidos 3057funciona la Dirección de Contrainteligencia. En Coronel Díaz 2075, la de Inteligencia Exterior. Las escuchas solicitadas por la Justicia se realizan en las oficinas de Los Incas 3821, donde está la Dirección de Observaciones Judiciales. El "cuartel Billinghurst" alberga la Dirección de Inteligencia Interior, funciona a metros del cruce de esa calle y Las Heras. El más pintoresco es el palacete de Libertad 1235, sede de la Escuela Nacional de Inteligencia.

 Solo puertas. La Escuela de Inteligencia, la Dirección de Contrainteligencia y el cuartel Billinghurst. Foto: LA NACION 
 

¿Cómo es la relación de la SI con la Justicia?

Cercana, en el peor y mejor sentido. El proceder del juez Juan José Galeano en la causa AMIA o las imágenes del juez Norberto Oyarbide en Spartacus pueden ilustrar el segundo escenario. Las fuentes consultadas agregaron tanto el seguimiento a jueces y fiscales como el padrinazgo de la SI sobre los ascensos de algunos magistrados. Formalmente, desde 2001, cuando la ley 25.520 le confirió el monopolio de las escuchas legales, la entonces SIDE se convirtió en un auxiliar esencial de las investigaciones judiciales. Más aún cuando se trata de los delitos como el terrorismo o el narcotráfico.

En tribunales defienden un tercer escenario: la SI se convirtió en un auxiliar más útil que las fuerzas de seguridad, tanto por sus recursos económicos y tecnológicos como por su agilidad para resolver las necesidades de jueces y fiscales: con hombres e informantes en cada fuerza, los pedidos de los tribunales caminan mucho más rápido que los oficios formales.

¿Qué es la cadena de la felicidad?

Así se llama comúnmente a los pagos a periodistas y medios con los fondos secretos de la SI, sea para terciar en sus internas o para incentivar una mirada optimista sobre el gobierno de turno. Algunos extienden la "cadena de la felicidad" a jueces y funcionarios de los tres poderes que actúan como informantes de la SI.

¿Qué es un agente "inorgánico"?

Se llama "inorgánicos" a quienes prestan servicios a la SI sin tener una relación formal con la entidad. Una actividad ilegal, pero sobre la cual sobran historias, como los grupos de tareas que actuaron durante el gobierno de Isabel Perón y en las dictaduras militares. Según una de las fuentes consultadas, su existencia sólo puede ser rastreada cuando dejan huellas, como testigos o informantes, en los expedientes judiciales. Pero no existirían registros formales de su accionar. Incluso, a raíz de la naturaleza compartimentada de la SI, un agente "inorgánico" de un área podría no ser conocido como tal en otra área. Los fondos secretos y sin control del organismo, en particular los destinados a operaciones especiales, habilitan el mantenimiento de esta categoría de agentes, que cobró notoriedad con la denuncia del fiscal Alberto Nisman hacia Ramón "Allan" Bogado, al que identificó como supuesto espía y nexo del Gobierno en las negociaciones con Irán. Parrilli afirmó que Bogado no pertenecía al personal de la SI y el Gobierno esgrimió una denuncia judicial del ex director de operaciones de la SI Antonio Stiusso contra Bogado, al que había acusado de hacerse pasar por espía.

Una fuente se diferenció del resto: "No existen los inorgánicos, sino una amplia red de informantes de la SI. En todo caso, Bogado bien podría haber sido un inorgánico del Gobierno, no de la SI", aventuró. ¿Otra alternativa que circuló en tribunales? Que Bogado fuera un inorgánico a las órdenes de un sector de la SI rival de Stiusso.

¿Quién es Stiusso?

El perfil del ex director general de Operaciones fue escrito por el periodista Gerardo Young dentro del libro Side, la Argentina secreta, que recrea los capítulos más estruendosos de la historia de la SI. Ese texto va en camino a ser actualizado por su autor y fue respaldo de otros datos de esta nota. En blogs, medios alternativos y pasquines electrónicos escritos abiertamente para defenestrar o defender a Stiusso, el mito y la información en torno al ex espía se amplían hasta el infinito. Antonio Stiusso nació en San Justo, La Matanza, el 21 de junio de 1953. Ingresó a la SIDE en 1972, con categoría de administrativo y mientras estudiaba ingeniería en Sistemas en la UBA, durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse. Se le otorgó la identidad secreta de Aldo Stiles, pero terminó siendo conocido como "Jaime", en alusión al James Bond de Ian Fleming. Llegó a la Dirección General de Operaciones durante la presidencia de Rodríguez Saá. El cargo había sido creado por la Alianza y colocaba a su dueño por encima de las áreas de Reunión, Análisis y Logística. En otras palabras, quien lo ocupa es el nexo entre la información que produce cada área de la SI y la Presidencia.

¿Cómo llegó a ser tan poderoso?

La versión más repetida apunta al conocimiento y control que tenía sobre las "carpetas", la información producida por la SI sobre la vida privada de políticos, funcionarios judiciales, policías, periodistas y empresarios. "Nadie mejor que Stiusso sabía qué le había pedido el Gobierno a Stiusso", agregó un ex titular de la SI. Entre quienes defendieron su trabajo, relacionaron el poder de Stiusso con su "experiencia" o su "gran capacidad" de trabajo. "Era poderoso en la medida que le daba poder el que conduce", consignó una fuente, para resumir: "¿Sabés cuándo le tenés miedo a alguien que es tu subordinado? Cuando tenés el culo sucio".

¿Cuáles fueron los grandes fracasos de la SI?

No haber previsto los atentados contra la embajada y la AMIA son las grandes manchas que carga la SI, como antes lo fueron los levantamientos carapintadas o el ataque al Regimiento de La Tablada por el MTP. Lo que para el kirchnerismo parece haber sido determinante para descabezar la entidad fue supuestamente que no hubiera anticipado el lanzamiento opositor de Sergio Massa. La falta de "contención" de las causas judiciales sobre sus funcionarios y el rol que el Gobierno le asigna a Stiusso en la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner habrían completado esa tormenta que inspiró la sustitución de la SI por la AFI



http://www.lanacion.com.ar/1764868-guia-para-entender-los-servicios-de-inteligencialos-duenos-de-todos-los-secretosconcepto-elasdequam-sim-zzrillan-veros-nostrudconceptotitulo-rit-aliquam-ad-tatver-illandre-magna-faccumdf

Lagomarsino criticó al Gob ierno: "Yo era todo lo que tenían y se aprovecharon de mi silencio"

Lagomarsino criticó al Gob

ierno: "Yo era todo lo que tenían y se aprovecharon de mi silencio"

El dueño del arma se lo dijo al diario inglés The Guardian; "Empecé a sentir miedo", agregó



ego Lagomarsino, el dueño del arma hallada junto al cadáver de Alberto Nisman, le respondió por primera vez al Gobierno a raíz de los reiterados intentos de la presidenta Cristina Kirchner de responsabilizarlo por la muerte del fiscal de la causa AMIA.

En una entrevista con el diario británico The Guardian, sugirió que se había decidido a hablar en público en los últimos días porque sentía que lo estaban usando como un chivo expiatorio. "Yo era todo lo que tenían y se aprovecharon de mi silencio -declaró-. Llegó un punto en el que empecé a sentir miedo. La gente está diciendo cosas de mí que no son ciertas."

Dijo además que Nisman "no tenía miedo de terroristas; tenía miedo de que algún fanático pudiera atacar su auto con palos mientras estuviera manejando con sus hijas". Reiteró que le había contado su desconfianza con la custodia que debía protegerlo.

Lagomarsino se presentó el miércoles pasado después de que la fiscal Viviana Fein lo imputara por haberle entregado una Bersa calibre 22 de su propiedad a Nisman, que no tenía permiso para usarla.

Aquel día relató ante decenas de periodistas sus últimos contactos con el fiscal, pero no aceptó preguntas. Evitó referirse a las acusaciones que le dedicó el Gobierno. Ese tema quedó en boca de su abogado, Maximiliano Rusconi.

En su diálogo con The Guardian el técnico informático que trabajaba para Nisman se permitió avanzar con una queja por el trato que le dedica la Casa Rosada.

Esa ofensiva oficial siguió ayer con una catarata de tuits publicados desde la cuenta @CasaRosada, alimentada desde el kirchnerismo. En esos mensajes se insistió en centrar la atención en Lagomarsino: recordaron que el arma mortal era propiedad de él, que fue la última persona que lo vio con vida hasta donde se sabe y también que era un duro opositor al Gobierno, como se deduce de opiniones que escribió tiempo atrás en las redes sociales.

Rusconi mostró fastidio por la actitud presidencial. "Ella mandó a todos los funcionarios oficiales y a periodistas amigos a presentar a Lagomarsino como un personaje muy oscuro. Están tratando de convertirlo en sospechoso, de decir que es un agente de inteligencia", sostuvo. Y añadió: "Creo que pronto vamos a ver la tesis de Lagomarsino como otro intento de encubrir la muerte de Nisman".

El informático enfatizó en el diálogo con el diario inglés que no tiene nada que ver con el espionaje. "Decidí no mirar televisión, ni leer los diarios o acceder a Internet. Fue una forma de autoprotección", relató.

Sobre su trabajo al lado de Nisman, amplió que él solía ir una vez por semana, a veces una vez al mes o cuando el fiscal lo llamara, para ayudarlo con lo que necesitara en materia informática. Su papel era principalmente, explicó, cuidar la seguridad de la red y de las copias de la información.

Habló también de su trato con Nisman. "Él podía estar calmo o enojado. Por ejemplo, cuando yo estaba arreglando algo en su casa, a veces se ponía furioso y después me llamaba más tarde para disculparse."

Lagomarsino se lamenta en la nota de haberle prestado el arma a su jefe. "No sé cómo explicar lo que siento. No sé si es culpa o una sensación de responsabilidad moral."

Y cuenta que le hubiera gustado estar en el funeral. "Lo tuve que ver por televisión. Miré al cielo y dije: «Perdón por no estar ahí». Ojalá se se sepa la verdad. Espero que él descanse en paz."

UN DUELO QUE NO TERMINA

Señalado por el Gobierno

La Presidenta habló de Diego Lagomarsino

en sus discursos por cadena nacional. Sugirió que podía tener algo que ver con la muerte de Nisman. Ayer siguieron criticándolo desde la cuenta de Twitter de la Casa Rosada

"Chivo expiatorio"

El abogado de Lagomarsino usó esa expresión para definir a su defendido. Dijo que lo convenció de hablar en público porque el Gobierno lo estaba usando.



http://www.lanacion.com.ar/1764882-lagomarsino-critico-al-gobierno-yo-era-todo-lo-que-tenian-y-se-aprovecharon-de-mi-silencio

El caso Nisman, un duro golpe para la imagen del Gobierno

El caso Nisman, un duro golpe para la imagen del Gobierno

Analistas políticos y encuestadores coinciden en que se resiente la valoración pública de la Presidenta; la muerte del fiscal, opinan, es un momento de quiebre

Por   | Para LA NACION


 noticia de la muerte del fiscal Alberto Nisman sacudió a la opinión pública y la dejó inmersa en una conmoción que persiste hasta hoy. El hecho tiene en el gobierno nacional, y en Cristina Kirchner en particular, a los actores que saldrán más afectados en su imagen, según plantearon cinco encuestadores y analistas políticos consultados por LA NACION.

Graciela Römer, consultora política y directora de Graciela Römer & Asociados; Mariel Fornoni, directora de Management & Fit; Alejandro Catterberg, director de Poliarquía; Mario Riorda, especialista en comunicación política, y Jorge Giacobbe, consultor y director de Giacobbe & Asociados, no dudaron al marcar el duro impacto que la muerte del fiscal tiene sobre la imagen del Gobierno.

"El caso Nisman tiene impacto sobre el Gobierno; hoy, el oficialismo está bajo sospecha, existe un vaciamiento de la palabra que afecta la credibilidad del discurso del Poder Ejecutivo", analizó Römer. "A partir de la muerte del fiscal, hay un punto de inflexión. La inseguridad y el desempleo marcaban la agenda de demandas sociales; ahora, la impunidad, la corrupción y la Justicia van a empezar a tallar más fuerte en la opinión pública", completó la socióloga.

Fornoni opinó con datos recabados por su consultora, que marcan que el 84% de los consultados en una encuesta cree que el caso repercute en la imagen pública de la Presidenta. "Esa encuesta la hicimos el día siguiente de que se conociera la muerte del fiscal; hoy sería mucho peor el resultado para la Presidenta", subrayó Fornoni. Estimó que "para la sociedad será un antes y un después, un momento de quiebre. Hay un miedo por no saber quién se hace cargo, somos paternalistas".

La cadena nacional de Cristina Kirchner tiene un objetivo definido para Fornoni. "Buscó disolver el problema, correr el eje de la discusión con la propuesta de modificar el área de inteligencia y, más tarde, con la difusión de su candidato para reemplazar a Eugenio Zaffaroni en la Corte. El Gobierno retoma la iniciativa y mantiene a la oposición preocupada por reaccionar a la agenda que impone Cristina", consideró.

La directora de Management & Fit arriesgó un escenario electoral marcado por la muerte del fiscal de la causa AMIA. "A priori, si este hecho fortalece la demanda de cambio, afectaría a Scioli y a Massa. El beneficiado sería Macri", planteó.

Para Catterberg, la onda expansiva del caso excede a la Presidenta. "Produce un impacto negativo para la Argentina, que irá más allá de lo que queda de la gestión kirchnerista. Aumenta la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones, incrementa la anomia social y la sensación de desprotección del Estado y de ausencia de justicia. Internacionalmente, el país agrega una mancha más a los juicios y prejuicios de los dirigentes e inversores", afirmó.

TIEMPO DE ELECCIONES

El año electoral es otro factor para tener en cuenta en el análisis. "El Gobierno debe decidir si recorrerá los últimos meses de su gestión radicalizando su discurso o si cederá en algunas de sus batallas, para que la transición sea lo más ordenada posible", reflexionó el director de Poliarquía.

"El tema ha impactado porque su nivel de instalación en la ciudadanía es total y con encuadre adverso para el Gobierno", aseveró, en tanto, Riorda. Sin embargo, no descarta un contraataque del kirchnerismo.

En esta reacción que plantea Riorda se enmarca la aparición de Cristina en la cadena nacional. "Implicó un acto de comunicación política para revertir un fuerte encuadre negativo inicial", argumentó. Según el especialista, "suponiendo que [la muerte de Nisman] afecta al Gobierno, no quiere decir que represente una mejoría para la oposición".

Giacobbe señaló: "Las primeras mediciones son contundentes y marcan fuertes consecuencias para el Gobierno. Y existen porciones de la población que eran kirchneristas y afirman que, ahora, no votarían nuevamente al Gobierno". El consultor afirmó que "hay mediciones que indican que porciones importantes de la opinión pública creen que fue un asesinato. Si esto se comprueba definitivamente, no sé con qué autoridad moral podría seguir el Gobierno. Es un caso de proporciones similares al de Kosteki y Santillán".

Según Giacobbe, "el Gobierno se da cuenta de que se está disolviendo su valor en la opinión pública. La cadena implica presencia y discurso fuerte, para intentar evitar esa disolución". El analista rescató que "desde el punto de vista del marketing político, lo que hace la Presidenta es correcto. Tiene que generar acciones para tratar de mantener la rienda".



http://www.lanacion.com.ar/1764863-el-caso-nisman-un-duro-golpe-para-la-imagen-del-gobierno


Sospechas por el patrimonio de Stiusso

La muerte del fiscal / Otra denuncia en la justicia

Sospechas por el patrimonio de Stiusso

El legislador Gustavo Vera afirma que el espía armó empresas para blanquear dinero ilegal, junto con otros agentes de Inteligencia; adelantó que mañana se presentará en la Justicia para denunciarlo

Por   | Para LA NACION


 una denuncia de 14 carillas que promete acercar mañana a Tribunales, el legislador porteño Gustavo Vera (Bien Común) acusará al espía Antonio "Jaime" Stiusso de enriquecimiento ilícito, a través de empresas que formó junto con otros agentes de la ex SIDE cuando ejercía funciones en ese organismo, hoy descabezado y en vías de ser reformado.

Vera sostiene que las firmas habrían sido utilizadas para blanquear capitales obtenidos de modo ilícito por el ex hombre fuerte del espionaje.

Según el legislador de la ciudad, a partir de denuncias anónimas e investigaciones de la Fundación Alameda -que él dirige- sobre una red de trata de personas atribuida al ex agente de Inteligencia Raúl Martins, llegó a dar con un número de firmas vinculadas entre sí, tanto por sus domicilios como por los integrantes del directorio. Y afirma que algunos de ellos pertenecen al área de Inteligencia del Estado.

En el texto que presentará en la Justicia, el legislador señala que Stiusso formó en 1994 la empresa American Tape SRL. Afirma que lo hizo asociado con otros agentes de Inteligencia, como Horacio García, y también con Juan Carlos Ioanu y Ricardo Kleinberg. Stiusso y García eran en ese momento personal directivo de la empresa, explica Vera en su denuncia.

Tras sucesivos cambios gerenciales, que se produjeron luego de que los cuatro mencionados dejaran sus puestos, en el año 2000 quedaron al frente Ioanu y Manuel Constantino García Mutto. Vera asevera que son parientes.

La sede fijada por la firma se encuentra en Jujuy 240, Capital Federal, la misma que figura para American Vial? Construyendo Futuro, una de las marcas que registró American Tape, dice Vera. Comparten también abonados telefónicos.

El legislador indica que el capital de American Tape, en 2013, tuvo un crecimiento exponencial y pasó de $ 6000 a 6 millones.

Vera fundamenta su denuncia en consultas realizadas a ediciones del Boletín Oficial de 1994, 1997, 1998 y 2008, y al sistema informático Nosis. Además, adjunta avisos fúnebres de periódicos, con los que pretende comprobar que existe una relación de parentesco que vincula a Ioanu y a García Mutto.

El legislador reclamará en sede judicial que Stiusso y los restantes acusados justifiquen la composición de su patrimonio en forma legítima, a través de una actividad legal.

Asegura que los ingresos como agentes de Inteligencia no pudieron nunca ser el origen del incremento patrimonial que denuncia.

El titular de La Alameda señala que Stiusso y García también se asociaron en 1997 en la empresa Construcciones y Tecnologías SA, una firma dedicada a redes de distribución de electricidad, gas, agua y telecomunicaciones.

Vera adelantó a LA NACION que mañana presentará la denuncia en la Justicia, y aseguró que posee "más material probatorio, que se está receptando y revisando".

En la denuncia solicita que, si las autoridades judiciales lo consideran pertinente, Stiusso y los otros sospechados sean citados a declaración indagatoria. El pedido incluye que se libre un oficio a la Oficina Anticorrupción, para saber si alguna vez se investigó el patrimonio del espía.

De buena relación con el papa Francisco y usual denunciante de empresas textiles por trabajo esclavo en talleres clandestinos, Vera se separó del Frente Amplio-UNEN, por el que ganó su banca en la Legislatura Porteña. Hoy lidera Bien Común, desde el que busca posicionarse para competir por la jefatura del gobierno porteño.

QUIÉN ES EL DENUNCIANTE

Gustavo Vera

Legislador porteño

Acusación

Presentará una denuncia por enriquecimiento ilícito contra el ex agente Antonio "Jaime" Stiusso, a quien el Gobierno vinculó con la muerte de Nisman

Candidatura

Director de la Fundación La Alameda, Vera llegó a la Legislatura por UNEN y luego armó su propio bloque: aspira a ser candidato a jefe de gobierno porteño


http://www.lanacion.com.ar/1764833-sospechas-por-el-patrimonio-de-stiusso


La herencia de los cargos con profesión de fe K

Punto de vista

La herencia de los cargos con profesión de fe K

José Manuel De la Sota: "Con la muerte del fiscal Nisman, la República atraviesa un punto de inflexión

José Manuel De la Sota: "Con la muerte del fiscal Nisman, la República atraviesa un punto de inflexión

El gobernador de Córdoba abrió el período de sesiones legislativas y se refirió a la muerte del fiscal


residencial, José Manuel De la Sota , advirtió hoy que la muerte del fiscal federal que investigó el atentado contra la AMIA,Alberto Nisman , puso "en juego la confianza" del país y pidió garantías de que habrá "justicia" en el caso.

"Con la muerte del fiscal Nisman, la República atraviesa un punto de inflexión, un quiebre que marca un antes y un después innegable y, en este caso, doloroso", advirtió De la Sota en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial.

Consideró que, "en esta ocasión en particular, es el momento propicio para una reflexión ineludible".

"Y no porque sea la última vez que hablo aquí como gobernador durante este período, sino porque los sucesos que estamos viviendo nos exigen hacerlo", enfatizó. Alertó que "lo que está en juego es la confianza porque, una vez más, se la ha puesto en peligro, se la ha expuesto".

"Cada vez que un pueblo pierde confianza en sus instituciones y en los valores que esas instituciones representan, nos quedamos con un país más chico. Perder confianza equivale a perder país", advirtió De la Sota.

Por último, consideró que "la actitud" que se debe "asumir es la de garantes de la verdad, la justicia y el castigo porque, sin confianza, es imposible construir, es imposible creer, es imposible vivir"




http://www.lanacion.com.ar/1764932-de-la-sota-llamo-a-los-dirigentes-a-ser-garantes-de-la-verdad-la-justicia-y-el-castigo

Nisman dio órdenes sobre la causa hasta horas antes de morir

Nisman dio órdenes sobre la causa hasta horas antes de morir

Durante su último fin de semana encargó al equipo de la fiscalía tareas para los días siguientes; trabajaba obsesivamente, con mucho temor a que lo espiaran

Por   | LA NACION


"Mirá cómo tengo que trabajar." Todas las cortinas del departamento de Alberto Nisman estaban cerradas. Era el viernes 16. Su secretaria, parada en la puerta, le dio los papeles que él quería, conversaron unos minutos y se fue. Encerrado en la torre de Puerto Madero, el fiscal preparaba su visita del lunes al Congreso, para exponer ante los diputados.

Los días previos a su muerte, Nisman no paraba de pedir cosas: dar órdenes, juntar documentos y encargar tareas para la semana siguiente. Nada que sorprendiera a su equipo, acostumbrado a un sistema de trabajo sin horarios.

Muchos de esos pedidos fueron para Soledad Castro, la secretaria letrada de la fiscalía que se quedó durante la feria, una de las pocas personas en las que Nisman confiaba para trabajar y de las últimas que lo vieron con vida. El sábado se contactaron por teléfono todo el día, desde la mañana hasta las 19, cuando él le anunció que la iba a necesitar el domingo al mediodía: quería reunirse con ella para cerrar su presentación en la que acusaba a Cristina Kirchner por encubrimiento. Esa llamada fue el último contacto. Ninguno de los WhatsApp que Castro le mandó la tarde del domingo fue respondido. Por la noche, parada en la vereda de la torre Le Parc, ella escuchó de un custodio que su jefe estaba muerto.

Durante los últimos días, la fiscal Viviana Fein citó a declarar a varios miembros de la Unidad Fiscal AMIA como testigos en la causa que deberá determinar si se trató de un suicidio o un crimen. LA NACION reconstruyó su contenido de fuentes con acceso a la investigación.

Quienes trabajaron con él coinciden en el perfil del fiscal. Nisman era hiperkinético, obsesivo, celoso de su trabajo y distante con sus empleados. El último fin de semana había estado trabajando full-time en la presentación del lunes 19, cuando debía ir al Congreso a exponer la denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner y su canciller, Héctor Timerman, a quienes acababa de acusar de haber desviado el curso de la investigación por el atentado, causa de la que él era fiscal, para favorecer a los iraníes que estaban comprometidos.

En la planta de la fiscalía nadie dijo haber escuchado de Nisman que tuviera miedo o que hubiera recibido nuevas amenazas en los últimos días. Sí lo dijo Diego Lagomarsino, el experto informático que le dio el arma con la que el fiscal apareció muerto. Pero Lagomarsino era un contratado externo. Con la gente de planta Nisman no tenía tanta confianza, explicó un funcionario que conoce la Unidad.

Nisman está muy lejos del prototipo del fiscal. Su método particular de trabajo incluía muchos días en los que no iba a la fiscalía y montaba su oficina en Puerto Madero. Estaba conectado todo el tiempo y pedía cosas a cualquier hora, incluso los fines de semana. Los mensajes de despedida de sus hijas lo ratifican. Hablaban de una vida dedicada al trabajo.

Otra característica de su método era que centralizaba él toda la información y se cuidaba mucho de que nada se filtrara. Para eso, dividía las tareas sin darle demasiados detalles a nadie. En el caso de la denuncia contra la Presidenta, sólo un pequeño grupo de colaboradores tenía acceso a todas las pruebas y sabía a quién apuntaba el caso. Los demás trabajaban en medidas concretas -por ejemplo, con las escuchas- a ciegas del mapa total.

Fue su grupo más cercano el que ratificó ante la Justicia que Nisman llevaba muchos meses trabajando en su denuncia y que la tenía casi lista cuando se fue a Europa de vacaciones. Muy cerca de partir, el 31 de diciembre el fiscal cambió la fecha de regreso a Buenos Aires. Ya no volvería el 19, sino el 12 de enero. Esto sólo se lo informó de antemano a un funcionario de su equipo.

Esos primeros días de la feria en la Unidad siguieron trabajando en la denuncia, con indicaciones que recibían del fiscal, pero sin que él les comunicara expresamente que iba a presentarla tan pronto volviera.

Tras la muerte de Nisman, la Presidenta sugirió que no había sido él el verdadero autor de esta denuncia, sino que la había recibido ya escrita por una tercera persona cuando volvió de Europa. Deslizó además que ese autor fantasma habría sido el ex agente de la SIDE Antonio Stiusso.

Nisman nunca negó su relación con el espía. En una de sus últimas entrevistas dijo que se lo había presentado Néstor Kirchner como la persona que más sabía de la causa AMIA. Dijo que era un "excelente profesional" y relató: "Stiusso me presentaba muchas cosas, pero yo sólo validaba lo que le podía validar jurídicamente".

Su vínculo con Stiusso era otra de las cosas que Nisman mantenía fuera de la órbita de la fiscalía.

En su equipo de trabajo, Nisman no tenía una secretaria privada, como cualquier magistrado, sino un grupo de cuatro que cubría ese trabajo. Nadie sabía todo y había cosas de las que se ocupaba sólo él, sin que ninguna secretaria participara.

La semana pasada, la fiscal que investiga la muerte pidió que le enviaran todas las agendas de esas secretarias y ya las tiene en su poder.

Otra rareza eran los "contratados" que tenía Nisman, que no iban casi nunca a la Unidad y solían reunirse con él en su departamento de Puerto Madero. Uno de ellos es Lagomarsino, un personaje al que el Gobierno acusó de estar ligado en las sombras con servicios de inteligencia.

Es una pieza clave de esta historia. Además del dueño del arma, es el último que lo vio con vida de los actores conocidos en el caso. En una entrevista con The Guardian, Lagomarsino dijo ayer: "Le pregunté: «¿Cuándo voy a verte?». Él me contestó: «Después del lunes»".

También en la Procuración, que dirige Alejandra Gils Carbó, desconfían de Lagomarsino y cuentan que la UFI-AMIA ya tenía dos especialistas que se dedicaban exclusivamente a los asuntos informáticos.

Nisman, con más de 40 personas a su cargo, tenía un gran poder. "La Unidad era como una procuración general específica para una sola causa", la describió un fiscal federal. Tiene un presupuesto anual millonario que Nisman administraba.

Eso le daba la posibilidad de contratar a su gente. En igual situación que Lagomarsino había otra persona: el abogado Claudio Rabinovich, que era una suerte de consultor con quien Nisman discutía las presentaciones más sensibles, informó un funcionario con acceso a la causa. Los dos iban muy rara vez a la fiscalía.

Rabinovich ya declaró en el expediente. Dijo que estuvo el viernes en el departamento de Nisman y que se encontró a una chica "de rulos" de la fiscalía. Ella es Castro. Del cruce de las declaraciones surge que coincidieron unos minutos en el departamento. Ella llegó primero y cuando se fue, Rabinovich seguía allí.

El sábado, Castro volvió a reunir notas y apuntes que Nisman le había pedido. Todos sus últimos diálogos fueron sobre la presentación del lunes; pero además él le adelantó algunas tareas que esperaba que ella hiciera en la semana. Esta vez, Castro le mandó los papeles a través de dos custodios del fiscal que él envió a la casa de ella a buscarlos. Todo indica que uno de esos policías que ofició de cadete es el que Lagomarsino dice haber visto en el ascensor el mismo sábado, cerca de las 20, cuando fue a llevarle el arma al fiscal.

La relación de Nisman con los custodios también era particular; según ellos, por el carácter del fiscal, temían dar pasos en falso. Nisman le había advertido al jefe de estos agentes, el comisario Eduardo Soto, que quería ser él quien organizara los movimientos y horarios de los policías que tenía asignados, y se había negado a que ellos les reportaran a sus superiores lo que hacía. Soto lo declaró ante Asuntos Internos.

Si algo pasaba, tenían indicación de llamar a una de las secretarias de Nisman. Así lo hicieron el domingo, cuando el fiscal no atendía y ya no parecía posible que no los escuchara. Con el paso de las horas, cada vez eran más los empleados que se sumaban a una cadena de llamadas desesperadas. De la hiperactividad, al silencio total. Cuando lo encontraron, tirado en el baño, Nisman llevaba varias horas muerto.

Las últimas 48 horas

El viernes mantuvo reuniones en su casa para trabajar en la presentación de su denuncia ante el Congreso; el sábado, a las 20, recibió su última visita conocida.

Viernes

Almuerzo

Al mediodía Nisman almorzó sushi en el restaurante Itamae, en Puerto Madero, de donde era cliente y sabía que era poco concurrido; eligió una mesa escondida.

Visita de secretaria

Soledad Castro, una de las secretarias de la fiscalía, fue al departamento de Nisman cerca de las 14 y le llevó papeles que necesitaba para el lunes; estuvo unos minutos.

Otro empleado

Mientras la secretaria estaba en la casa, llegó el abogado Claudio Rabinovich, un empleado contratado por el fiscal, pero que no cumplía tareas en la oficina de la fiscalía, y se quedó con Nisman.

Cortina cerrada

Trabajó en la presentación de su denuncia que tenía prevista para el lunes con las cortinas cerradas. De a ratos apagaba el teléfono para poder concentrarse.

Llamadas

Recibió durante todo el día decenas de llamadas, según contaron las personas que estuvieron con él el viernes.

Oferta de otro fiscal

El viernes después de haber trabajado con sus empleados, Nisman recibió una llamada de su colega Carlos Stornelli, que le ofreció su ayuda para resguardar documentación de su denuncia.

Sábado

Custodios

El sábado por la mañana Nisman llamó a uno de los policías que tenía asignados para su protección, Rubén Benítez, el de más confianza con él. Lo invitó a entrar en su departamento y le pidió asesoramiento para comprarse un arma.

Primera llamada

A las 16.25, Diego Lagomarsino, según su declaración, recibió una llamada del fiscal, en la que le pidió que fuera a su departamento de Puerto Madero. Una vez que llegó, Nisman le preguntó si tenía un arma.

Comunicaciones

Durante la tarde, Nisman intercambió mensajes de texto y WhatsApp y habló por teléfono con distintos periodistas y con la diputada nacional Patricia Bullrich.

La última foto

A las 18.27, el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, recibió un mensaje de WhatsApp que le envió Nisman con una imagen en la que aparecen los papeles en los que el fiscal estaba trabajando para su presentación en el Congreso.

Segunda llamada

A las 19.02, cuando Lagomarsino ya estaba en su casa, volvió a recibir una llamada de Nisman. El fiscal, según el imputado, le preguntó: "¿Encontraste eso?" [por el arma].

Última visita

Cerca de las 20, Lagormasino volvió al complejo Le Parc para entregarle la pistola calibre 22 a Nisman. Sostuvo que en el ascensor de servicio se encontró con uno de los custodios de Nisman, al que el fiscal le entregó un sobre.


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