Viernes 27 de febrero de 2015 | 17:24
Julio Alak ofreció al Poder Judicial protección para Antonio Stiuso
Por Mariano Obarrio | LA NACION
El gobierno de Cristina Kirchner "puso a disposición" del juez federal
Luis Rodríguez "todos los recursos" del Poder Ejecutivo para
garantizar la seguridad del ex director de Operaciones de la
Secretaría de Inteligencia, Antonio "Jaime" Stiuso , que había
denunciado semanas atrás ante ese magistrado amenazas en su contra y
contra sus hijas.
La presentación fue formulada hoy por el ministro de Justicia, Julio
Alak , que también ofreció al juez Rodríguez incluir a Stiuso en el
Programa de Protección de Testigos e Imputados que depende de su
cartera.
Luego de la sospechosa muerte del fiscal del caso AMIA Alberto Nisman
, el 18 de enero último, la Casa Rosada puso la mira en Stiuso y lo
acusó del extraño fallecimiento y de instigar a Nismanpreviamente a
denunciar a la la Presidenta y a varios funcionarios por encubrimiento
a Irán en el atentado a la AMIA.
Luego de que aparecieron llamados de Nisman a un teléfono celular de
Stiuso, la fiscal del caso por la muerte dudosa, Viviana Fein, citó al
agente de inteligencia a declarar como testigo, pero éste dijo que el
teléfono que estaba a su nombre en realidad lo usaba el director de
Análisis de la ex SIDE, Alberto Massino.
Luego de declarar, Stiuso se fue del país y su abogado Santiago Blanco
Bermundez explicó que lo hizo por sentirse amenazado y que en la
Argentina corría peligro su vida.
En este contexto, Alak presentó este mediodía un escrito en el que
señaló que "sin perjuicio de que el nombrado (Stiuso) ha rechazado la
custodia oportunamente ofrecida, resulta necesario extremar todos los
recaudos posibles para brindarle la máxima protección estatal".
La presentación agrega que el Art. 79 del Código Procesal Penal de la
Nación establece que "desde el inicio de un proceso penal hasta su
finalización, el Estado nacional garantizará a las víctimas de un
delito y a los testigos convocados a la causa por un órgano judicial
el pleno respeto" del derecho a "la protección de la integridad física
y moral, inclusive de su familia".
Alak indicó que "el Poder Judicial de la Nación es el único poder del
Estado que tiene la potestad de adoptar las medidas protectivas
necesarias para garantizar la integridad física de las personas
intervinientes en el proceso".
Según informó un comunicado oficial del Ministerio de Justicia, el
ministro recordó "las recientes declaraciones del asesor letrado del
Sr. Antonio Horacio Stiuso, Dr. Santiago Blanco Bermúdez, efectuadas a
través de medios masivos de comunicación, en las cuales manifestó que
su cliente está siendo víctima de 'amenazas' y 'hechos de violencia'".
Es por ello que le ofreció a la Justicia la "más amplia y absoluta
disposición de todos los recursos con que cuenta el Poder Ejecutivo
Nacional" para proteger al ex agente.
"Por último -agregó Alak en el escrito-, se pone a disposición también
la posibilidad de incluir al nombrado Antonio Horacio Stiuso dentro
del Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados,
dependiente de la cartera a mi cargo, en los términos y condiciones
previstos por la Ley 25.764".
http://www.lanacion.com.ar/1772004-alak-ofrecio-al-poder-judicial-proteccion-para-antonio-stiuso-que-denuncio-amenazas
La peligrosa dialéctica sobre el golpismo
iernes 27 de febrero de 2015 | Publicado en edición impresa
Editorial I
La peligrosa dialéctica sobre el golpismo
Con sus falsas denuncias sobre intentos desestabilizadores, la
Presidenta recurre a una remanida fórmula dirigida a silenciar a sus
críticos
Tildar de golpista a un disidente es una vieja fórmula del
autoritarismo tendiente a silenciar las críticas a un gobierno. Es la
modalidad elegida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
tanto para desacreditar a sus críticos como para dar rienda suelta a
un relato épico que disimule las falencias de su gestión. Lo grave de
esta estrategia de comunicación presidencial es que no daña tanto a
sus adversarios como a las propias instituciones y la imagen del país.
Ninguna república donde su primer mandatario anda denunciando con
llamativa reiteración intentos de golpes destituyentes contra su
gobierno puede ser bien vista en el mundo. Incluso cuando esas
denuncias, como en el caso de la Argentina, carezcan de fundamento
alguno.
Si bien las denuncias de Cristina Kirchner acerca de conspiraciones
contra su gobierno han sido recurrentes a lo largo de su gestión, en
las últimas semanas recrudecieron a propósito de la convocatoria a la
Marcha del Silencio en homenaje al fiscal Alberto Nisman.
Tras la multitudinaria movilización bajo la lluvia que caracterizó al
recordado 18-F, la jefa del Estado expresó que esa concentración
representó el "bautismo de fuego" del "partido judicial", al que
calificó como "nuevo ariete contra los gobiernos populares, que
suplanta al partido militar en el rol que, en el trágico pasado,
asumiera respecto de gobiernos con legalidad y legitimidad
democrática". En su ataque, arrastró a fiscales y jueces que tomaron
parte de la marcha, a empresarios y a medios de comunicación que no se
han dejado seducir por el relato oficial.
En su afán por desacreditar a todos los sectores críticos de su
gestión, apuntó que todos ellos pretenden "desestabilizar al Poder
Ejecutivo" y "desconocer las decisiones del Poder Legislativo". Como
si una de las funciones del Poder Judicial no fuera el control de
constitucionalidad de las leyes y de cualquier decisión de la
presidenta de la Nación. Como si pretendiera ignorar las premisas
elementales sobre las cuales se funda una república, empezando por el
principio de división de poderes. Y como si la libertad de expresión
pasase a convertirse en un acto golpista cuando se emiten
cuestionamientos a una gestión gubernamental.
Si realmente estuviéramos frente a un intento de golpe de Estado como
el que sugiere, la Presidenta debería presentar inmediatamente una
denuncia ante la Justicia. Algo que probablemente no haga porque ha de
saber que incurriría en el delito de falsa denuncia, que tipifica el
Código Penal.
Frente a las delirantes acusaciones formuladas por la primera
mandataria, jueces y fiscales se unieron en la firma de un documento
en el que rechazaron la idea de que constituyan un "partido judicial".
Al mismo tiempo, consideraron que el ataque presidencial representa un
vulgar y peligroso "intento de presión y condicionamiento".
Está claro que no hay ninguna conspiración en marcha contra el
gobierno de Cristina Kirchner. Hasta sus más duros opositores ansían
como nadie llegar a las elecciones presidenciales para vencer al
oficialismo en las urnas e iniciar una nueva etapa política. Nadie
está pensando seriamente en impedir que las autoridades
constitucionalmente elegidas en 2011 se retiren del poder antes de lo
previsto por nuestra Ley Fundamental.
Resulta claro también que los ataques de la Presidenta contra ciertos
jueces y fiscales obedecen a que buena parte del futuro del
kirchnerismo no se jugará tanto en los próximos comicios como en los
tribunales, donde abundan las causas por hechos de corrupción que
vinculan a funcionarios del Gobierno.
La reciente confirmación del procesamiento de Amado Boudou en una de
las tantas causas judiciales que debe afrontar y la ratificación del
juez federal Claudio Bonadio en la investigación sobre la escandalosa
causa Hotesur, en la que se encuentran involucrados Cristina Kirchner
y su familia, y el pseudoempresario Lázaro Báez, alteraron seguramente
a la jefa del Estado y la llevaron a redoblar sus habituales críticas
tanto a opositores como a magistrados y fiscales que llevan adelante
investigaciones sobre casos de corrupción.
Los desbordes emocionales pueden explicarse por el miedo a la cárcel
de alguien que se aferra a lo que tiene como mecanismo de autodefensa.
La denuncia sobre un "partido judicial", al que, con un llamativo
lenguaje castrense, se compara con un "partido militar" de otras
épocas, no es más que un artilugio presidencial para presionar y
amedrentar a los jueces y fiscales que el 18 de febrero escucharon un
silencioso clamor ciudadano por justicia y por el fin de la impunidad.
Es de esperar que, en su inminente discurso ante la Asamblea
Legislativa, la Presidenta no pretenda profundizar este camino de
discordia y autoritarismo. Sería deseable que el mensaje presidencial
nos alejara del espejo de la pobre Venezuela.
Es menester que el fanatismo y la vehemencia desbordada cedan frente a
la imperiosa necesidad del diálogo y de la concordia. Es
imprescindible recoger el mensaje del papa Francisco sobre la
importancia de crear y edificar una cultura del encuentro, un valor
contrapuesto a la estrategia de confrontación permanente que
realimenta a diario la Presidenta. Por el bien de la Argentina y
también de la propia titular del Poder Ejecutivo Nacional.
http://www.lanacion.com.ar/1771731-la-peligrosa-dialectica-sobre-el-golpismo
Editorial I
La peligrosa dialéctica sobre el golpismo
Con sus falsas denuncias sobre intentos desestabilizadores, la
Presidenta recurre a una remanida fórmula dirigida a silenciar a sus
críticos
Tildar de golpista a un disidente es una vieja fórmula del
autoritarismo tendiente a silenciar las críticas a un gobierno. Es la
modalidad elegida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
tanto para desacreditar a sus críticos como para dar rienda suelta a
un relato épico que disimule las falencias de su gestión. Lo grave de
esta estrategia de comunicación presidencial es que no daña tanto a
sus adversarios como a las propias instituciones y la imagen del país.
Ninguna república donde su primer mandatario anda denunciando con
llamativa reiteración intentos de golpes destituyentes contra su
gobierno puede ser bien vista en el mundo. Incluso cuando esas
denuncias, como en el caso de la Argentina, carezcan de fundamento
alguno.
Si bien las denuncias de Cristina Kirchner acerca de conspiraciones
contra su gobierno han sido recurrentes a lo largo de su gestión, en
las últimas semanas recrudecieron a propósito de la convocatoria a la
Marcha del Silencio en homenaje al fiscal Alberto Nisman.
Tras la multitudinaria movilización bajo la lluvia que caracterizó al
recordado 18-F, la jefa del Estado expresó que esa concentración
representó el "bautismo de fuego" del "partido judicial", al que
calificó como "nuevo ariete contra los gobiernos populares, que
suplanta al partido militar en el rol que, en el trágico pasado,
asumiera respecto de gobiernos con legalidad y legitimidad
democrática". En su ataque, arrastró a fiscales y jueces que tomaron
parte de la marcha, a empresarios y a medios de comunicación que no se
han dejado seducir por el relato oficial.
En su afán por desacreditar a todos los sectores críticos de su
gestión, apuntó que todos ellos pretenden "desestabilizar al Poder
Ejecutivo" y "desconocer las decisiones del Poder Legislativo". Como
si una de las funciones del Poder Judicial no fuera el control de
constitucionalidad de las leyes y de cualquier decisión de la
presidenta de la Nación. Como si pretendiera ignorar las premisas
elementales sobre las cuales se funda una república, empezando por el
principio de división de poderes. Y como si la libertad de expresión
pasase a convertirse en un acto golpista cuando se emiten
cuestionamientos a una gestión gubernamental.
Si realmente estuviéramos frente a un intento de golpe de Estado como
el que sugiere, la Presidenta debería presentar inmediatamente una
denuncia ante la Justicia. Algo que probablemente no haga porque ha de
saber que incurriría en el delito de falsa denuncia, que tipifica el
Código Penal.
Frente a las delirantes acusaciones formuladas por la primera
mandataria, jueces y fiscales se unieron en la firma de un documento
en el que rechazaron la idea de que constituyan un "partido judicial".
Al mismo tiempo, consideraron que el ataque presidencial representa un
vulgar y peligroso "intento de presión y condicionamiento".
Está claro que no hay ninguna conspiración en marcha contra el
gobierno de Cristina Kirchner. Hasta sus más duros opositores ansían
como nadie llegar a las elecciones presidenciales para vencer al
oficialismo en las urnas e iniciar una nueva etapa política. Nadie
está pensando seriamente en impedir que las autoridades
constitucionalmente elegidas en 2011 se retiren del poder antes de lo
previsto por nuestra Ley Fundamental.
Resulta claro también que los ataques de la Presidenta contra ciertos
jueces y fiscales obedecen a que buena parte del futuro del
kirchnerismo no se jugará tanto en los próximos comicios como en los
tribunales, donde abundan las causas por hechos de corrupción que
vinculan a funcionarios del Gobierno.
La reciente confirmación del procesamiento de Amado Boudou en una de
las tantas causas judiciales que debe afrontar y la ratificación del
juez federal Claudio Bonadio en la investigación sobre la escandalosa
causa Hotesur, en la que se encuentran involucrados Cristina Kirchner
y su familia, y el pseudoempresario Lázaro Báez, alteraron seguramente
a la jefa del Estado y la llevaron a redoblar sus habituales críticas
tanto a opositores como a magistrados y fiscales que llevan adelante
investigaciones sobre casos de corrupción.
Los desbordes emocionales pueden explicarse por el miedo a la cárcel
de alguien que se aferra a lo que tiene como mecanismo de autodefensa.
La denuncia sobre un "partido judicial", al que, con un llamativo
lenguaje castrense, se compara con un "partido militar" de otras
épocas, no es más que un artilugio presidencial para presionar y
amedrentar a los jueces y fiscales que el 18 de febrero escucharon un
silencioso clamor ciudadano por justicia y por el fin de la impunidad.
Es de esperar que, en su inminente discurso ante la Asamblea
Legislativa, la Presidenta no pretenda profundizar este camino de
discordia y autoritarismo. Sería deseable que el mensaje presidencial
nos alejara del espejo de la pobre Venezuela.
Es menester que el fanatismo y la vehemencia desbordada cedan frente a
la imperiosa necesidad del diálogo y de la concordia. Es
imprescindible recoger el mensaje del papa Francisco sobre la
importancia de crear y edificar una cultura del encuentro, un valor
contrapuesto a la estrategia de confrontación permanente que
realimenta a diario la Presidenta. Por el bien de la Argentina y
también de la propia titular del Poder Ejecutivo Nacional.
http://www.lanacion.com.ar/1771731-la-peligrosa-dialectica-sobre-el-golpismo
El juez golpista convertido en maestro del derecho
Viernes 27 de febrero de 2015 | 18:10
El juez golpista convertido en maestro del derecho
Por Pablo Mendelevich | Para LA NACION
El kirchnerismo es binario las veinticuatro horas del día. Eso abarca,
desde luego, sus frecuentes opiniones sobre la Justicia. Luego de
repetir hasta el cansancio que la Justicia organiza golpes blandos,
que un partido judicial ahora suplanta al partido militar, que los
fiscales que homenajean a Nisman estuvieron con la dictadura y que los
jueces sólo actúan con celeridad cuando tienen que favorecer al
enemigo, el kirchnerismo dice que la resolución del juez Rafecas en la
que rechazó la imputación de Nisman "es una clase de derecho".
La expresión pertenece al constitucionalista del oficialismo Eduardo
Barcesat y va en línea con la algarabía que produjo Rafecas en el
gobierno. Para no dejar dudas de cuánto le gustó la resolución
judicial, Cristina Kirchner la mandó a traducir al inglés y la subió a
Facebook. Eso es lógico después del inmenso eco que tuvo en el mundo
la imputación de Nisman. Lo increíble, por su grado de tosquedad, es
la falta de matices, el rasgo genético que más distingue al
kirchnerismo de las demás fuerzas políticas y que, puesto al desnudo,
evoca un extremismo adolescente: los jueces o son golpistas o dan
clases de derecho que todo el mundo debería hacer enmarcar. Huelga
decirlo, para resultar miserables deben fallar en contra de lo que
quiere el Gobierno. Para ser jurisconsultos tienen que fallar a favor.
Hay algo todavía más curioso. Un mismo juez puede ser las dos cosas,
no en forma simultánea sino consecutiva. De Rafecas el vicepresidente
Amado Boudu dijo en aquella conferencia de prensa trucha (sin
preguntas) de la Semana Santa de 2012 que era un juez controlado por
Magnetto y un benefactor de narcotraficantes, entre otros defectos que
le había descubierto a quien lo estaba investigando por tráfico de
influencias y lavado en la toma de control de Ciccone . Lejos de ser
un pataleo individual contra el juez que le acababa de allanar su
departamento, el vicepresidente probó que su gusto y la posición
institucional del gobierno eran una misma cosa.Rafecas fue corrido de
la causa junto con el fiscal Rívolo, mientras el gobierno también se
llevaba puesto al procurador general Esteban Righi, único
sobreviviente lustroso del camporismo real (aunque este detalle pasó
inadvertido para los muchachos que tienen a Héctor Cámpora por
prócer). Acusado por Boudu de traficar influencias, Righi había sido
quien impulsó a Rafecas como juez.
Parece difícil esperar que en su discurso del domingo la Presidenta se
queje de la celeridad de este juez hoy ejemplar que la eximió -al
menos por ahora- de la imputación por encubrimiento. En otras
ocasiones ella explicó que la alta velocidad judicial en un contexto
más bien retardatario era motivo de sospecha, pero siempre se refería
a fallos o medidas cautelares que le disgustaban.
Quizás Rafecas haya marcado un antes y un después. Por lo menos ya no
tendrá actualidad la frase utilizada para promocionar la concentración
kirchnerista del próximo domingo, "la democracia no se imputa". Aparte
de exhibir una importante enemistad con el castellano, la frase dice
algo cierto: la democracia nunca puede ser imputada por la Justicia.
Imputar, según la RAE, es atribuir a alguien la responsabilidad de un
hecho reprobable. Y la democracia no es alguien, es un sistema
político (tampoco sagrado, lo sacro sólo consigue asiento en las
teocracias).
Se sabe, la imputada, hasta el jueves, era Cristina Kirchner. Que no
es la democracia ni un sinónimo de democracia, por más méritos
personales que la doctora tuviere, sino la persona que desempeña
actualmente la presidencia. Ya que hay permiso para flexibilizar el
idioma, podría decirse que la Presidenta no se probó inimputable sino
que resultó desimputada.
http://www.lanacion.com.ar/1772057-el-juez-golpista-convertido-en-maestro-del-derecho
El juez golpista convertido en maestro del derecho
Por Pablo Mendelevich | Para LA NACION
El kirchnerismo es binario las veinticuatro horas del día. Eso abarca,
desde luego, sus frecuentes opiniones sobre la Justicia. Luego de
repetir hasta el cansancio que la Justicia organiza golpes blandos,
que un partido judicial ahora suplanta al partido militar, que los
fiscales que homenajean a Nisman estuvieron con la dictadura y que los
jueces sólo actúan con celeridad cuando tienen que favorecer al
enemigo, el kirchnerismo dice que la resolución del juez Rafecas en la
que rechazó la imputación de Nisman "es una clase de derecho".
La expresión pertenece al constitucionalista del oficialismo Eduardo
Barcesat y va en línea con la algarabía que produjo Rafecas en el
gobierno. Para no dejar dudas de cuánto le gustó la resolución
judicial, Cristina Kirchner la mandó a traducir al inglés y la subió a
Facebook. Eso es lógico después del inmenso eco que tuvo en el mundo
la imputación de Nisman. Lo increíble, por su grado de tosquedad, es
la falta de matices, el rasgo genético que más distingue al
kirchnerismo de las demás fuerzas políticas y que, puesto al desnudo,
evoca un extremismo adolescente: los jueces o son golpistas o dan
clases de derecho que todo el mundo debería hacer enmarcar. Huelga
decirlo, para resultar miserables deben fallar en contra de lo que
quiere el Gobierno. Para ser jurisconsultos tienen que fallar a favor.
Hay algo todavía más curioso. Un mismo juez puede ser las dos cosas,
no en forma simultánea sino consecutiva. De Rafecas el vicepresidente
Amado Boudu dijo en aquella conferencia de prensa trucha (sin
preguntas) de la Semana Santa de 2012 que era un juez controlado por
Magnetto y un benefactor de narcotraficantes, entre otros defectos que
le había descubierto a quien lo estaba investigando por tráfico de
influencias y lavado en la toma de control de Ciccone . Lejos de ser
un pataleo individual contra el juez que le acababa de allanar su
departamento, el vicepresidente probó que su gusto y la posición
institucional del gobierno eran una misma cosa.Rafecas fue corrido de
la causa junto con el fiscal Rívolo, mientras el gobierno también se
llevaba puesto al procurador general Esteban Righi, único
sobreviviente lustroso del camporismo real (aunque este detalle pasó
inadvertido para los muchachos que tienen a Héctor Cámpora por
prócer). Acusado por Boudu de traficar influencias, Righi había sido
quien impulsó a Rafecas como juez.
Parece difícil esperar que en su discurso del domingo la Presidenta se
queje de la celeridad de este juez hoy ejemplar que la eximió -al
menos por ahora- de la imputación por encubrimiento. En otras
ocasiones ella explicó que la alta velocidad judicial en un contexto
más bien retardatario era motivo de sospecha, pero siempre se refería
a fallos o medidas cautelares que le disgustaban.
Quizás Rafecas haya marcado un antes y un después. Por lo menos ya no
tendrá actualidad la frase utilizada para promocionar la concentración
kirchnerista del próximo domingo, "la democracia no se imputa". Aparte
de exhibir una importante enemistad con el castellano, la frase dice
algo cierto: la democracia nunca puede ser imputada por la Justicia.
Imputar, según la RAE, es atribuir a alguien la responsabilidad de un
hecho reprobable. Y la democracia no es alguien, es un sistema
político (tampoco sagrado, lo sacro sólo consigue asiento en las
teocracias).
Se sabe, la imputada, hasta el jueves, era Cristina Kirchner. Que no
es la democracia ni un sinónimo de democracia, por más méritos
personales que la doctora tuviere, sino la persona que desempeña
actualmente la presidencia. Ya que hay permiso para flexibilizar el
idioma, podría decirse que la Presidenta no se probó inimputable sino
que resultó desimputada.
http://www.lanacion.com.ar/1772057-el-juez-golpista-convertido-en-maestro-del-derecho
El fallo del juez Rafecas que benefició a Cristina, en The New York Times
Viernes 27 de febrero de 2015 | 07:47
El fallo del juez Rafecas que benefició a Cristina, en The New York Times
Una vez más, el mundo volvió a mirar a la Argentina. La noticia de que
el juez Daniel Rafecas desestimó la denuncia del fallecido fiscal
Alberto Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner , quien había
sido acusada de encubrir a Irán en la causa por el ataque a la AMIA,
fue publicada en el prestigioso diario estadounidense The New York
Times.
Una extensa nota publicada hoy en la edición impresa da cuenta de la
decisión del juez Rafecas que sacudió ayer el ambiente judicial y
político. El texto repasa qué pasó desde que Nisman presentó la
denuncia hasta hoy, con énfasis en la "misteriosa" muerte del fiscal
de la causa AMIA y en la resolución del magistrado y "la ausencia de
elementos de prueba que respalden la grave imputación".
El artículo, firmado por Jonathan Gilbert y datado en Buenos Aires,
detalla que la resolución de Rafecas tiene 63 páginas y que la
acusación "no se sostiene". También consigna que puede ser apelada por
el fiscal Gerardo Pollicita.
El diario estadounidense destaca que la Presidenta no mencionó la
decisión de Rafecas cuando tomó ayer juramento a los flamantes
funcionarios del Gabinete ( Aníbal Fernández , nuevo jefe de Gabinete,
y Eduardo De Pedro , nuevo secretario General de la Presidencia), pero
menciona un tuit de Florencio Randazzo , ministro del Interior y
Transporte.
"Los investigadores están tratando de determinar si Nisman fue
asesinado o se suicidó. La fiscal a cargo [Viviana Fein ] dijo el
miércoles que la muerte de Nisman sigue siendo «un gran misterio sin
resolver»". La nota repasa la muerte del titular de la Unidad Fiscal
AMIA, menciona el borrador de la denuncia, el 18F, la hipótesis de la
Presidenta sobre la muerte, sobre Diego Lagomarsino , "el asistente
que le prestó a Nisman el arma que fue encontrada bajo su cuerpo", y
sobre Antonio Stiuso , quien no es consignado con nombre y apellido,
sino como "el espía desplazado que trabajó con Nisman durante la
investigación".
The New York Times también informa que "mucho de la denuncia de Nisman
está basado en escuchas telefónicas" y da cuenta del proyecto de
reforma del sistema de inteligencia, que ya fue convertido en ley.
"Kirchner y el canciller Héctor Timerman negaron haber conspirado con
Irán y citaron al ex secretario general de Interpol para dar cuenta de
que nunca pidieron que se cayeran las circulares rojas que buscaban al
arresto de los funcionarios iraníes acusados", consigna.
El artículo menciona que opositores "inmediatamente cuestionaron la
imparcialidad del juez" Rafecas y que asistentes del fiscal Pollicita
se negaron a decir si apelará la decisión. También informa sobre las
amenazas que Nisman recibió en 2012 y 2013.
La nota de The New York Times cita a María Bourdin, directora de
comunicación de la Corte Suprema y directora del Centro de Información
Judicial (CIJ), a Jorge Lanata y a Martín Böhmer, abogado y profesor
de Derecho
http://www.lanacion.com.ar/1771916-fallo-rafecas-cristina-the-new-york-times
El fallo del juez Rafecas que benefició a Cristina, en The New York Times
Una vez más, el mundo volvió a mirar a la Argentina. La noticia de que
el juez Daniel Rafecas desestimó la denuncia del fallecido fiscal
Alberto Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner , quien había
sido acusada de encubrir a Irán en la causa por el ataque a la AMIA,
fue publicada en el prestigioso diario estadounidense The New York
Times.
Una extensa nota publicada hoy en la edición impresa da cuenta de la
decisión del juez Rafecas que sacudió ayer el ambiente judicial y
político. El texto repasa qué pasó desde que Nisman presentó la
denuncia hasta hoy, con énfasis en la "misteriosa" muerte del fiscal
de la causa AMIA y en la resolución del magistrado y "la ausencia de
elementos de prueba que respalden la grave imputación".
El artículo, firmado por Jonathan Gilbert y datado en Buenos Aires,
detalla que la resolución de Rafecas tiene 63 páginas y que la
acusación "no se sostiene". También consigna que puede ser apelada por
el fiscal Gerardo Pollicita.
El diario estadounidense destaca que la Presidenta no mencionó la
decisión de Rafecas cuando tomó ayer juramento a los flamantes
funcionarios del Gabinete ( Aníbal Fernández , nuevo jefe de Gabinete,
y Eduardo De Pedro , nuevo secretario General de la Presidencia), pero
menciona un tuit de Florencio Randazzo , ministro del Interior y
Transporte.
"Los investigadores están tratando de determinar si Nisman fue
asesinado o se suicidó. La fiscal a cargo [Viviana Fein ] dijo el
miércoles que la muerte de Nisman sigue siendo «un gran misterio sin
resolver»". La nota repasa la muerte del titular de la Unidad Fiscal
AMIA, menciona el borrador de la denuncia, el 18F, la hipótesis de la
Presidenta sobre la muerte, sobre Diego Lagomarsino , "el asistente
que le prestó a Nisman el arma que fue encontrada bajo su cuerpo", y
sobre Antonio Stiuso , quien no es consignado con nombre y apellido,
sino como "el espía desplazado que trabajó con Nisman durante la
investigación".
The New York Times también informa que "mucho de la denuncia de Nisman
está basado en escuchas telefónicas" y da cuenta del proyecto de
reforma del sistema de inteligencia, que ya fue convertido en ley.
"Kirchner y el canciller Héctor Timerman negaron haber conspirado con
Irán y citaron al ex secretario general de Interpol para dar cuenta de
que nunca pidieron que se cayeran las circulares rojas que buscaban al
arresto de los funcionarios iraníes acusados", consigna.
El artículo menciona que opositores "inmediatamente cuestionaron la
imparcialidad del juez" Rafecas y que asistentes del fiscal Pollicita
se negaron a decir si apelará la decisión. También informa sobre las
amenazas que Nisman recibió en 2012 y 2013.
La nota de The New York Times cita a María Bourdin, directora de
comunicación de la Corte Suprema y directora del Centro de Información
Judicial (CIJ), a Jorge Lanata y a Martín Böhmer, abogado y profesor
de Derecho
http://www.lanacion.com.ar/1771916-fallo-rafecas-cristina-the-new-york-times
Revelan que el matrimonio de Alex Freyre y José Di Bello fue por militancia
Viernes 27 de febrero de 2015 | 16:33
Revelan que el matrimonio de Alex Freyre y José Di Bello fue por militancia
El periodista y activista por la causa Bruno Bimbi cuenta que dio a
conocer ahora la historia porque "Freyre se cansó de avergonzarnos a
todos. Y alguien lo tenía que decir"
puntos a la hora de adoptar, hay otras que lo hacen para tener
ingresos más elevados y poder sacar un crédito, están los que se casan
para conseguir otra ciudadanía, o para tener obra social, también
porque el hijo de ambos ingresa a la escuela, están los que se casan
porque la mujer quedó embarazada, otros porque llevan muchos años de
novios, algunos mayores se casan para dejarle la pensión a su pareja.
Razones hay miles.
El caso de Alex Freyre y José María Di Bello fue otro: se casaron por
militancia.Fueron el primer matrimonio gay de la Argentina. Pudieron
hacerlo a fines de diciembre de 2009, en Ushuaia, gracias a una medida
judicial y esa unión resultó también la primera en América latina.
Lo que no se conocía públicamente, y que difundió hoy en su blog en TN
el periodista y activista Bruno Bimbi, fue que le consta que se
casaron por militancia y que no eran pareja. "Alex Freyre se cansó de
avergonzarnos a todos. Y alguien lo tenía que decir", dijo Bimbi en un
tuit al momento de publicar el post.
Freyre es una figura polémica, sus declaraciones siempre son
recordadas porque es un militante ultra kirchnerista que por lo
general no mide sus dichos. Entre los últimos están dos polémicas
declaraciones sobre la marcha en homenaje al fiscal Alberto
Nisman."Néstor hace pis" y "En minutos vomita Dios", fueron los
mensajes que Freyre escribió y luego decidió borrar, disculpas
mediante. Poco después de esto, Di Bello anunció por Twitter que la
pareja estaba en pleno proceso de divorcio y separada desde hace
meses. "Se hace muy complejo seguir esperando el momento oportuno para
comunicar que hace meses que estamos separados y ya en proceso de
divorcio".
Bimbi, conocedor del trasfondo por haber investigado durante años
paraescribir su libro sobre el matrimonio igualitario en la Argentina,
decidió difundir este dato de la pareja como farsa porque sintió que
se había ido demasiado lejos con la mentira. "Al principio había sido
por una causa justa pero acabó transformándose en el show mediático de
una persona ambiciosa [en referencia a Freyre], que se creyó el
personaje y lo usó para sacar rédito. Ya no es más por una causa. Y ya
superó todos los límites", escribió el periodista en el blog.
EL SECRETO SALE A LA LUZ
Allí, en ese espacio, decidió contar esa verdad que fue un secreto
compartido entre los militantes por la diversidad sexual. Bimbi
replica aquel momento, cuando aún no existía la ley de matrimonio
igualitario y una pareja debía asumir ese rol: "Ahora necesitábamos
dos hombres o dos mujeres que presentaran el próximo amparo en
capital, en el fuero contencioso administrativo, y se prepararan para,
si todo salía bien, ser los primeros en casarse".
Bimbi, que estuvo en esos días de pura militancia, dice que no había
candidatos. Revela así uno de esos momentos:
-José y yo estamos dispuestos a hacerlo -dijo Alex Freyre en una
reunión, en la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre,
que nos había prestado una oficina para que la Federación contara con
una sede provisoria.
-¿José y vos están en pareja? -preguntó María Rachid, presidenta de la
Federación LGBT, sorprendida.
-Eso no importa -dijo Alex, muy seguro-. Esto es un compromiso
militante y la Federación necesita que alguien lo haga. Nosotros no
les tenemos miedo a las cámaras, tenemos experiencia en el manejo con
los medios, somos activistas desde hace muchos años y nos sabemos el
discurso de memoria. Después, si nos tenemos que casar, nos casaremos,
que todo sea por la causa.
Alex y José no eran pareja.
El periodista contó que en su momento él le dijo a Freyre: "Si alguien
se entera y, ponele, el diario LA NACION publica que ustedes no son
pareja, perdemos toda la credibilidad y todo el mundo se nos va a
poner en contra".
Freyre le respondió -según el blog de Bimbi: "Eso no va a pasar. Y si
pasa, nosotros lo vamos a negar a muerte. Además, aunque no seamos
novios, nos queremos de verdad y hemos cogido mil veces. Eso lo saben
todos los que nos conocen".
Freyre ganó la pulseada. Se casaron y siguió la historia conocida por
todos: fueron en los papeles maridos durante estos cinco años.
Esta noticia se conoció estando Freyre fuera del país. Di Bello, en
cambio, fiel a la causa, declaró esta mañana al portal Infonews: "Que
sea TN el que difunde esto responde por sí mismo todo. No hace falta
que me ponga a hablar de estas pavadas". Y agregó: "Desmiento 100%
todo".
Pero también admitió el casamiento por militancia. "En ese entonces,
luchábamos por algo más allá, que era la igualdad". Y contó: "Nosotros
nos casamos por militar. Yo no sé si me hubiese casado con Alex si ya
existía el matrimonio igualitario. Nosotros en ese momento estábamos
haciendo una acción militante".
LA EXPULSIÓN DE FREYRE
El presidente de la federación Argentina LGBT, Esteban Paulón, dijo a
LA NACION que en el momento en que Alex y José María les pidieron
presentar el amparo por matrimonio, desde la Federación acompañaron
esa solicitud. "Los acompañamos como lo hicimos y hacemos con todas
las que llegaron por diversos temas, sin inmiscuirnos en la vida
privada de cada pareja o persona.", dijo.
"En ese sentido ellos expresaron voluntad de casarse y, sin
impedimentos de por medio, avanzamos con el apoyo a su pedido. Una vez
celebrado el matrimonio y aprobada la ley de identidad de género las
actitudes personalistas de Alex, que intentó sacar provecho personal
todo el tiempo sin pensar en lo colectivo, nos llevaron a expulsarlo
por unanimidad de las organizaciones de la FALGBT en febrero 2011",
relató. Esto ocurrió tan sólo 6 meses después de aprobada la ley.
"Personalmente creo que, una vez logrado el objetivo de la ley - para
la que al igual que tantas personas pusieron el cuerpo -, ellos
deberían haberse sincerado en cuanto a qué relación querían y qué era
lo que sentían. Y eventualmente expresar abiertamente el motivo que
los llevó a querer celebrar la boda", opinó Paulón.
"Las demás circunstancias personales las desconozco y también no me
corresponde opinar al respecto por pertenecer a la esfera privada de
ambos", concluyó uno de los principales militantes por la diversidad
sexual en la Argentina.
http://www.lanacion.com.ar/1771984-revelan-que-el-matrimonio-de-alex-freyre-y-jose-di-bello-fue-por-militancia
Revelan que el matrimonio de Alex Freyre y José Di Bello fue por militancia
El periodista y activista por la causa Bruno Bimbi cuenta que dio a
conocer ahora la historia porque "Freyre se cansó de avergonzarnos a
todos. Y alguien lo tenía que decir"
puntos a la hora de adoptar, hay otras que lo hacen para tener
ingresos más elevados y poder sacar un crédito, están los que se casan
para conseguir otra ciudadanía, o para tener obra social, también
porque el hijo de ambos ingresa a la escuela, están los que se casan
porque la mujer quedó embarazada, otros porque llevan muchos años de
novios, algunos mayores se casan para dejarle la pensión a su pareja.
Razones hay miles.
El caso de Alex Freyre y José María Di Bello fue otro: se casaron por
militancia.Fueron el primer matrimonio gay de la Argentina. Pudieron
hacerlo a fines de diciembre de 2009, en Ushuaia, gracias a una medida
judicial y esa unión resultó también la primera en América latina.
Lo que no se conocía públicamente, y que difundió hoy en su blog en TN
el periodista y activista Bruno Bimbi, fue que le consta que se
casaron por militancia y que no eran pareja. "Alex Freyre se cansó de
avergonzarnos a todos. Y alguien lo tenía que decir", dijo Bimbi en un
tuit al momento de publicar el post.
Freyre es una figura polémica, sus declaraciones siempre son
recordadas porque es un militante ultra kirchnerista que por lo
general no mide sus dichos. Entre los últimos están dos polémicas
declaraciones sobre la marcha en homenaje al fiscal Alberto
Nisman."Néstor hace pis" y "En minutos vomita Dios", fueron los
mensajes que Freyre escribió y luego decidió borrar, disculpas
mediante. Poco después de esto, Di Bello anunció por Twitter que la
pareja estaba en pleno proceso de divorcio y separada desde hace
meses. "Se hace muy complejo seguir esperando el momento oportuno para
comunicar que hace meses que estamos separados y ya en proceso de
divorcio".
Bimbi, conocedor del trasfondo por haber investigado durante años
paraescribir su libro sobre el matrimonio igualitario en la Argentina,
decidió difundir este dato de la pareja como farsa porque sintió que
se había ido demasiado lejos con la mentira. "Al principio había sido
por una causa justa pero acabó transformándose en el show mediático de
una persona ambiciosa [en referencia a Freyre], que se creyó el
personaje y lo usó para sacar rédito. Ya no es más por una causa. Y ya
superó todos los límites", escribió el periodista en el blog.
EL SECRETO SALE A LA LUZ
Allí, en ese espacio, decidió contar esa verdad que fue un secreto
compartido entre los militantes por la diversidad sexual. Bimbi
replica aquel momento, cuando aún no existía la ley de matrimonio
igualitario y una pareja debía asumir ese rol: "Ahora necesitábamos
dos hombres o dos mujeres que presentaran el próximo amparo en
capital, en el fuero contencioso administrativo, y se prepararan para,
si todo salía bien, ser los primeros en casarse".
Bimbi, que estuvo en esos días de pura militancia, dice que no había
candidatos. Revela así uno de esos momentos:
-José y yo estamos dispuestos a hacerlo -dijo Alex Freyre en una
reunión, en la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre,
que nos había prestado una oficina para que la Federación contara con
una sede provisoria.
-¿José y vos están en pareja? -preguntó María Rachid, presidenta de la
Federación LGBT, sorprendida.
-Eso no importa -dijo Alex, muy seguro-. Esto es un compromiso
militante y la Federación necesita que alguien lo haga. Nosotros no
les tenemos miedo a las cámaras, tenemos experiencia en el manejo con
los medios, somos activistas desde hace muchos años y nos sabemos el
discurso de memoria. Después, si nos tenemos que casar, nos casaremos,
que todo sea por la causa.
Alex y José no eran pareja.
El periodista contó que en su momento él le dijo a Freyre: "Si alguien
se entera y, ponele, el diario LA NACION publica que ustedes no son
pareja, perdemos toda la credibilidad y todo el mundo se nos va a
poner en contra".
Freyre le respondió -según el blog de Bimbi: "Eso no va a pasar. Y si
pasa, nosotros lo vamos a negar a muerte. Además, aunque no seamos
novios, nos queremos de verdad y hemos cogido mil veces. Eso lo saben
todos los que nos conocen".
Freyre ganó la pulseada. Se casaron y siguió la historia conocida por
todos: fueron en los papeles maridos durante estos cinco años.
Esta noticia se conoció estando Freyre fuera del país. Di Bello, en
cambio, fiel a la causa, declaró esta mañana al portal Infonews: "Que
sea TN el que difunde esto responde por sí mismo todo. No hace falta
que me ponga a hablar de estas pavadas". Y agregó: "Desmiento 100%
todo".
Pero también admitió el casamiento por militancia. "En ese entonces,
luchábamos por algo más allá, que era la igualdad". Y contó: "Nosotros
nos casamos por militar. Yo no sé si me hubiese casado con Alex si ya
existía el matrimonio igualitario. Nosotros en ese momento estábamos
haciendo una acción militante".
LA EXPULSIÓN DE FREYRE
El presidente de la federación Argentina LGBT, Esteban Paulón, dijo a
LA NACION que en el momento en que Alex y José María les pidieron
presentar el amparo por matrimonio, desde la Federación acompañaron
esa solicitud. "Los acompañamos como lo hicimos y hacemos con todas
las que llegaron por diversos temas, sin inmiscuirnos en la vida
privada de cada pareja o persona.", dijo.
"En ese sentido ellos expresaron voluntad de casarse y, sin
impedimentos de por medio, avanzamos con el apoyo a su pedido. Una vez
celebrado el matrimonio y aprobada la ley de identidad de género las
actitudes personalistas de Alex, que intentó sacar provecho personal
todo el tiempo sin pensar en lo colectivo, nos llevaron a expulsarlo
por unanimidad de las organizaciones de la FALGBT en febrero 2011",
relató. Esto ocurrió tan sólo 6 meses después de aprobada la ley.
"Personalmente creo que, una vez logrado el objetivo de la ley - para
la que al igual que tantas personas pusieron el cuerpo -, ellos
deberían haberse sincerado en cuanto a qué relación querían y qué era
lo que sentían. Y eventualmente expresar abiertamente el motivo que
los llevó a querer celebrar la boda", opinó Paulón.
"Las demás circunstancias personales las desconozco y también no me
corresponde opinar al respecto por pertenecer a la esfera privada de
ambos", concluyó uno de los principales militantes por la diversidad
sexual en la Argentina.
http://www.lanacion.com.ar/1771984-revelan-que-el-matrimonio-de-alex-freyre-y-jose-di-bello-fue-por-militancia
Alex Freyre, sobre su matrimonio arreglado: "Reivindico la lucha por la igualdad que dimos juntos"
iernes 27 de febrero de 2015 | 17:49
Alex Freyre, sobre su matrimonio arreglado: "Reivindico la lucha por
la igualdad que dimos juntos"
El militante por la diversidad sexual respondió así ante una nota que
reveló que con José María Di Bello, de quien está separado, se casaron
por activismo, sin ser pareja
La respuesta de Alex Freyre no se hizo esperar. Después de conocerse
la nota periodística de Bruno Bimbi, en la que relata que Freyre y Di
Bello no eran pareja pero decidieron casarse por militancia (fueron el
primer matrimonio gay del país), a través de su Facebook Freyre
escribió: "Mientras TN y Clarín insisten que con José María no nos
queremos ni nos quisimos...estoy en un viaje de trabajo con militantes
de otros países para poner freno al comportamiento abusivo de las
patentes de las multinacionales farmacéuticas. Eso es lo que les
duele", dijo.
"No voy a caer en la trampa. Un divorcio es sólo un divorcio (tanto
mucho para nosotros 2 y a su vez tan poco para que el resto opine)",
consideró el mediático Freyre.
"Leí una nota de Jose María Di Bello donde dice: 'Que sea TN el que
difunde esto responde por si mismo todo. No hace falta que me ponga a
hablar de estas pavadas'. Suscribo sus palabras y reivindico la lucha
por la igualdad que dimos juntos y la que seguimos dando y aquel beso
que le dí hace 10 años caminando por la playa", concluye el presidente
del Archivo de la Memoria de la Diversidad Sexual.
Video: Los militantes kirchneristas Freyre y Di Bello
Di Bello, en diálogo con INFOnews, dijo, además: "Desmiento 100%
todo". Y agregó: "En ese entonces, luchábamos por algo más allá, que
era la igualdad". Y contó: "Nosotros nos casamos por militar. Yo no sé
si me hubiese casado con Alex si ya existía el matrimonio igualitario.
Nosotros en ese momento estábamos haciendo una acción militante".
Di Bello concluyó: "Yo no me voy a poner a discutir sobre mi relación
con Freyre, es todo un delirio"
http://www.lanacion.com.ar/1772005-alex-freyre-sobre-su-matrimonio-arreglado-reivindico-la-lucha-por-la-igualdad-que-dimos-juntos
Alex Freyre, sobre su matrimonio arreglado: "Reivindico la lucha por
la igualdad que dimos juntos"
El militante por la diversidad sexual respondió así ante una nota que
reveló que con José María Di Bello, de quien está separado, se casaron
por activismo, sin ser pareja
La respuesta de Alex Freyre no se hizo esperar. Después de conocerse
la nota periodística de Bruno Bimbi, en la que relata que Freyre y Di
Bello no eran pareja pero decidieron casarse por militancia (fueron el
primer matrimonio gay del país), a través de su Facebook Freyre
escribió: "Mientras TN y Clarín insisten que con José María no nos
queremos ni nos quisimos...estoy en un viaje de trabajo con militantes
de otros países para poner freno al comportamiento abusivo de las
patentes de las multinacionales farmacéuticas. Eso es lo que les
duele", dijo.
"No voy a caer en la trampa. Un divorcio es sólo un divorcio (tanto
mucho para nosotros 2 y a su vez tan poco para que el resto opine)",
consideró el mediático Freyre.
"Leí una nota de Jose María Di Bello donde dice: 'Que sea TN el que
difunde esto responde por si mismo todo. No hace falta que me ponga a
hablar de estas pavadas'. Suscribo sus palabras y reivindico la lucha
por la igualdad que dimos juntos y la que seguimos dando y aquel beso
que le dí hace 10 años caminando por la playa", concluye el presidente
del Archivo de la Memoria de la Diversidad Sexual.
Video: Los militantes kirchneristas Freyre y Di Bello
Di Bello, en diálogo con INFOnews, dijo, además: "Desmiento 100%
todo". Y agregó: "En ese entonces, luchábamos por algo más allá, que
era la igualdad". Y contó: "Nosotros nos casamos por militar. Yo no sé
si me hubiese casado con Alex si ya existía el matrimonio igualitario.
Nosotros en ese momento estábamos haciendo una acción militante".
Di Bello concluyó: "Yo no me voy a poner a discutir sobre mi relación
con Freyre, es todo un delirio"
http://www.lanacion.com.ar/1772005-alex-freyre-sobre-su-matrimonio-arreglado-reivindico-la-lucha-por-la-igualdad-que-dimos-juntos
Un día perfecto para la Presidenta
Viernes 27 de febrero de 2015 | Publicado en edición impresa
El análisis
Un día perfecto para la Presidenta
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION
Ayer fue un muy buen día para Cristina Kirchner. El juez Rafecas
desestimó la denuncia del fiscal Alberto Nisman sobre presunto
encubrimiento de terroristas por parte de la Presidenta y su
canciller. Por otro lado, hizo cambios cosméticos en su gabinete,
abroquelándose en lo más cercano y acérrimo que tiene, como manda el
final de todo poder.
La decisión de Rafecas está claramente en condiciones de eclipsar los
enroques ministeriales de un gobierno que se agota en el tiempo y en
la política. El juez privilegió una de las dos alternativas que tenía
(desestimar o iniciar la investigación), al preferir resaltar los
aspectos más frágiles de la denuncia de dos fiscales, Nisman y Gerardo
Pollicita. La imputación, hecha originalmente por Nisman cuatro días
antes de su extraña muerte, se respaldaba en que el Gobierno había
intentado encubrir a los presuntos terroristas iraníes mediante dos
mecanismos.
Uno era la creación de una Comisión de la Verdad; el otro, el
levantamiento de las circulares rojas de Interpol para detener a cinco
jerarcas iraníes. Ninguna de las dos cosas llegó a concretarse,
subraya Rafecas, y, por lo tanto, el delito es inexistente.
Es cierto que el gobierno iraní perdió entusiasmo por el memorándum
que firmó con los argentinos cuando advirtió que las capturas
internacionales seguían vigentes. Rafecas confirmó lo que había
asegurado Nisman: el único propósito de Irán para firmar ese acuerdo
fue que se levantaran las circulares rojas de Interpol. Esa parte de
la negociación se pareció mucho a un juego de tahúres: Irán no
aprobaba en su Parlamento el memorándum a la espera de que se
levantaran las órdenes de captura. El gobierno argentino no hacía
nada, a su vez, para dejar sin efecto las capturas hasta que los
iraníes no concluyeran la aprobación total del acuerdo. Mientras
jugaban en ese toma y daca, la justicia argentina declaró
inconstitucional el tratado con Irán y le ordenó al Poder Ejecutivo
que se abstuviera de insistir en esas negociaciones. Irán retiró
entonces el acuerdo de su Parlamento.
Las cosas fueron realmente así. Una primera comprobación lleva
entonces a la conclusión que sacó Rafecas: no hubo delito consumado.
Sin embargo, el juez decidió no investigar lo que podría ser un delito
en grado de tentativa. De la lectura de la resolución del propio
magistrado se puede inferir que el delito no se consumó por obra de
terceros protagonistas, como fueron los jueces que declararon la
inconstitucionalidad del tratado. El delito tiene varios grados y la
tentativa es uno de ellos. El juez, por el contrario, se inclinó por
mirar el tratado como una decisión política, que puede ser mala o muy
mala, pero que no es judiciable.
Dice Rafecas también que no encontró vínculo alguno entre las
conversaciones telefónicas de los personajes impresentables de la
historia (Luis D'Elía, Fernando Esteche, Andrés Larroque y Jorge
"Yussuf" Khalil) y las decisiones del Estado. En efecto, éstos
hablaban de las circulares rojas que no se levantaron. Cerca del
magistrado señalaron, además, que en esas conversaciones no se
encontró "una sola línea" que incriminara al canciller Héctor Timerman
y que, al revés, aquellos personajes lo trataban a éste como a un
enemigo, con palabras descalificatorias y hasta segregacionistas por
su condición de judío. Es probable, no obstante, que D'Elía, Esteche y
Khalil, sobre todo, hayan estado enojados con Timerman porque éste se
demoraba en cumplir con la parte argentina del acuerdo, que era,
precisamente, dejar sin efecto las capturas internacionales.
Hay, con todo, un párrafo muy formal (o ingenuo, si se quiere) del
juez. Señala que D'Elía, por más barbaridades que haya dicho, no es
funcionario del Gobierno. Esto es, en efecto, formalmente cierto,
aunque las fotos públicas (y las propias grabaciones telefónicas que
se conocen) demuestran que es un hombre influyente dentro del
kirchnerismo desde hace muchos años. Es fácilmente comprobable, por lo
demás, su cercanía con el régimen de Irán y con el chavismo
venezolano. En una de las grabaciones aportadas por Nisman (y
reproducida por Pollicita), D'Elía habla con Khalil por teléfono con
manos libres (es decir, con altavoz), le advierte que está "en
Presidencia" y que lo está escuchando una persona que no puede
nombrar. Esa persona pudo ser el entonces secretario general de la
Presidencia, Oscar Parrilli, ahora jefe del servicio de inteligencia y
viejo amigo de D'Elía. O pudo ser la propia Presidenta. ¿Cómo saberlo
sin que haya habido una investigación?
Colaboradores del juez apuntaron que él resolvió no pedir ni una sola
de las medidas de prueba que le solicitó Pollicita porque tenía la
convicción de que en el expediente no se demostraba nada y porque la
decisión de abrir la investigación a pruebas hubiera creado un
"escándalo político innecesario". Algunos funcionarios judiciales
habían señalado antes que el error de Nisman fue comenzar por el final
de los presuntos responsables de un delito; es decir, por la
Presidenta y su canciller. Consideraban que la mejor estrategia
hubiera sido iniciar una investigación por los de abajo (D'Elía,
Esteche, Larroque y Khalil), para llegar luego, si las condiciones se
daban, a las instancias más altas de la política nacional. Esto es:
reproducir la estrategia judicial que se siguió en Washington con el
caso Watergate, que terminó, al final de una larga investigación, con
el gobierno de Nixon.
De todos modos, el intento de encubrimiento está no sólo en algunos
párrafos de Rafecas, sino también en el propio memorándum firmado con
Irán. Los dos países se comprometieron a enviar ese acuerdo a
Interpol, envío que ni siquiera estaba sujeto a la aprobación
parlamentaria del tratado. Fue Interpol la que exigió más requisitos
para dejar sin efecto las capturas, que no cumplieron ni la Argentina
ni Irán. La Argentina se comprometió, en el mismo documento, a
reclamar la declaración ante la Justicia de los cinco iraníes con
circulares rojas de captura internacional.
Se olvidó de que existen otros tres iraníes con pedido de captura por
la justicia argentina, a los que Interpol les concedió inmunidades. Se
trata del entonces presidente iraní, del entonces canciller de Irán y
del entonces embajador iraní en Buenos Aires, todos ocupando esos
cargos en el momento del atentado contra la AMIA. Si la declaración
debía hacerse amigablemente en Teherán y si no corrían el riesgo de
prisión, ¿por qué la Argentina no los incluyó en su reclamo? ¿Por qué
no insistió en que la "verdad" necesitaba de sus declaraciones ante la
justicia argentina? Las circulares rojas, no la verdad, eran el único
propósito de Irán.
La resolución de Rafecas será apelada ante la Cámara Federal. En esa
segunda instancia podría prevalecer la línea interpretativa de Rafecas
o imponerse la otra corriente de los jueces que existe, claro está,
para analizar este caso. Es la que sostiene que no se puede rechazar
ninguna hipótesis sin iniciar antes una profunda investigación, sobre
todo porque quien la propuso, Nisman, ya no está en este mundo y su
muerte se convirtió en una tragedia política no esclarecida aún.
Casi simultáneamente con la decisión del juez, Cristina Kirchner
decidió sacudir el árbol de su gabinete. No hizo mucho. Merece
consignarse el escaso sentido de la gratitud que tiene la Presidenta.
A Jorge Capitanich lo trajo del Chaco con la promesa de que sería
candidato presidencial y ahora lo devolvió a su provincia para que
compita por la intendencia de Resistencia. Demasiado parecido a un
descenso al infierno. En el medio, Capitanich dejó hasta el más mínimo
sentido de la dignidad política en busca de la aceptación
presidencial. Su final era previsible desde que Aníbal Fernández se
reinstaló en la Casa Rosada, porque éste es más eficaz que Capitanich
en el arte de conspirar y cortar cabezas.
Una decisión con otro significado fue la designación de Eduardo "Wado"
De Pedro en la Secretaría General de la Presidencia. Es el destino de
todos los presidentes que se van: rodearse nada más que de
incondicionales, de los que sólo acatarán, de los que tienen vida
política porque el jefe del Estado se la dio. Aníbal Fernández, que
cursó en los últimos años una apresurada carrera para diplomarse en la
obsecuencia, y De Pedro son los mejores y definitivos ejemplos de una
era que termina
http://www.lanacion.com.ar/1771889-un-dia-perfecto-para-la-presidenta
El análisis
Un día perfecto para la Presidenta
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION
Ayer fue un muy buen día para Cristina Kirchner. El juez Rafecas
desestimó la denuncia del fiscal Alberto Nisman sobre presunto
encubrimiento de terroristas por parte de la Presidenta y su
canciller. Por otro lado, hizo cambios cosméticos en su gabinete,
abroquelándose en lo más cercano y acérrimo que tiene, como manda el
final de todo poder.
La decisión de Rafecas está claramente en condiciones de eclipsar los
enroques ministeriales de un gobierno que se agota en el tiempo y en
la política. El juez privilegió una de las dos alternativas que tenía
(desestimar o iniciar la investigación), al preferir resaltar los
aspectos más frágiles de la denuncia de dos fiscales, Nisman y Gerardo
Pollicita. La imputación, hecha originalmente por Nisman cuatro días
antes de su extraña muerte, se respaldaba en que el Gobierno había
intentado encubrir a los presuntos terroristas iraníes mediante dos
mecanismos.
Uno era la creación de una Comisión de la Verdad; el otro, el
levantamiento de las circulares rojas de Interpol para detener a cinco
jerarcas iraníes. Ninguna de las dos cosas llegó a concretarse,
subraya Rafecas, y, por lo tanto, el delito es inexistente.
Es cierto que el gobierno iraní perdió entusiasmo por el memorándum
que firmó con los argentinos cuando advirtió que las capturas
internacionales seguían vigentes. Rafecas confirmó lo que había
asegurado Nisman: el único propósito de Irán para firmar ese acuerdo
fue que se levantaran las circulares rojas de Interpol. Esa parte de
la negociación se pareció mucho a un juego de tahúres: Irán no
aprobaba en su Parlamento el memorándum a la espera de que se
levantaran las órdenes de captura. El gobierno argentino no hacía
nada, a su vez, para dejar sin efecto las capturas hasta que los
iraníes no concluyeran la aprobación total del acuerdo. Mientras
jugaban en ese toma y daca, la justicia argentina declaró
inconstitucional el tratado con Irán y le ordenó al Poder Ejecutivo
que se abstuviera de insistir en esas negociaciones. Irán retiró
entonces el acuerdo de su Parlamento.
Las cosas fueron realmente así. Una primera comprobación lleva
entonces a la conclusión que sacó Rafecas: no hubo delito consumado.
Sin embargo, el juez decidió no investigar lo que podría ser un delito
en grado de tentativa. De la lectura de la resolución del propio
magistrado se puede inferir que el delito no se consumó por obra de
terceros protagonistas, como fueron los jueces que declararon la
inconstitucionalidad del tratado. El delito tiene varios grados y la
tentativa es uno de ellos. El juez, por el contrario, se inclinó por
mirar el tratado como una decisión política, que puede ser mala o muy
mala, pero que no es judiciable.
Dice Rafecas también que no encontró vínculo alguno entre las
conversaciones telefónicas de los personajes impresentables de la
historia (Luis D'Elía, Fernando Esteche, Andrés Larroque y Jorge
"Yussuf" Khalil) y las decisiones del Estado. En efecto, éstos
hablaban de las circulares rojas que no se levantaron. Cerca del
magistrado señalaron, además, que en esas conversaciones no se
encontró "una sola línea" que incriminara al canciller Héctor Timerman
y que, al revés, aquellos personajes lo trataban a éste como a un
enemigo, con palabras descalificatorias y hasta segregacionistas por
su condición de judío. Es probable, no obstante, que D'Elía, Esteche y
Khalil, sobre todo, hayan estado enojados con Timerman porque éste se
demoraba en cumplir con la parte argentina del acuerdo, que era,
precisamente, dejar sin efecto las capturas internacionales.
Hay, con todo, un párrafo muy formal (o ingenuo, si se quiere) del
juez. Señala que D'Elía, por más barbaridades que haya dicho, no es
funcionario del Gobierno. Esto es, en efecto, formalmente cierto,
aunque las fotos públicas (y las propias grabaciones telefónicas que
se conocen) demuestran que es un hombre influyente dentro del
kirchnerismo desde hace muchos años. Es fácilmente comprobable, por lo
demás, su cercanía con el régimen de Irán y con el chavismo
venezolano. En una de las grabaciones aportadas por Nisman (y
reproducida por Pollicita), D'Elía habla con Khalil por teléfono con
manos libres (es decir, con altavoz), le advierte que está "en
Presidencia" y que lo está escuchando una persona que no puede
nombrar. Esa persona pudo ser el entonces secretario general de la
Presidencia, Oscar Parrilli, ahora jefe del servicio de inteligencia y
viejo amigo de D'Elía. O pudo ser la propia Presidenta. ¿Cómo saberlo
sin que haya habido una investigación?
Colaboradores del juez apuntaron que él resolvió no pedir ni una sola
de las medidas de prueba que le solicitó Pollicita porque tenía la
convicción de que en el expediente no se demostraba nada y porque la
decisión de abrir la investigación a pruebas hubiera creado un
"escándalo político innecesario". Algunos funcionarios judiciales
habían señalado antes que el error de Nisman fue comenzar por el final
de los presuntos responsables de un delito; es decir, por la
Presidenta y su canciller. Consideraban que la mejor estrategia
hubiera sido iniciar una investigación por los de abajo (D'Elía,
Esteche, Larroque y Khalil), para llegar luego, si las condiciones se
daban, a las instancias más altas de la política nacional. Esto es:
reproducir la estrategia judicial que se siguió en Washington con el
caso Watergate, que terminó, al final de una larga investigación, con
el gobierno de Nixon.
De todos modos, el intento de encubrimiento está no sólo en algunos
párrafos de Rafecas, sino también en el propio memorándum firmado con
Irán. Los dos países se comprometieron a enviar ese acuerdo a
Interpol, envío que ni siquiera estaba sujeto a la aprobación
parlamentaria del tratado. Fue Interpol la que exigió más requisitos
para dejar sin efecto las capturas, que no cumplieron ni la Argentina
ni Irán. La Argentina se comprometió, en el mismo documento, a
reclamar la declaración ante la Justicia de los cinco iraníes con
circulares rojas de captura internacional.
Se olvidó de que existen otros tres iraníes con pedido de captura por
la justicia argentina, a los que Interpol les concedió inmunidades. Se
trata del entonces presidente iraní, del entonces canciller de Irán y
del entonces embajador iraní en Buenos Aires, todos ocupando esos
cargos en el momento del atentado contra la AMIA. Si la declaración
debía hacerse amigablemente en Teherán y si no corrían el riesgo de
prisión, ¿por qué la Argentina no los incluyó en su reclamo? ¿Por qué
no insistió en que la "verdad" necesitaba de sus declaraciones ante la
justicia argentina? Las circulares rojas, no la verdad, eran el único
propósito de Irán.
La resolución de Rafecas será apelada ante la Cámara Federal. En esa
segunda instancia podría prevalecer la línea interpretativa de Rafecas
o imponerse la otra corriente de los jueces que existe, claro está,
para analizar este caso. Es la que sostiene que no se puede rechazar
ninguna hipótesis sin iniciar antes una profunda investigación, sobre
todo porque quien la propuso, Nisman, ya no está en este mundo y su
muerte se convirtió en una tragedia política no esclarecida aún.
Casi simultáneamente con la decisión del juez, Cristina Kirchner
decidió sacudir el árbol de su gabinete. No hizo mucho. Merece
consignarse el escaso sentido de la gratitud que tiene la Presidenta.
A Jorge Capitanich lo trajo del Chaco con la promesa de que sería
candidato presidencial y ahora lo devolvió a su provincia para que
compita por la intendencia de Resistencia. Demasiado parecido a un
descenso al infierno. En el medio, Capitanich dejó hasta el más mínimo
sentido de la dignidad política en busca de la aceptación
presidencial. Su final era previsible desde que Aníbal Fernández se
reinstaló en la Casa Rosada, porque éste es más eficaz que Capitanich
en el arte de conspirar y cortar cabezas.
Una decisión con otro significado fue la designación de Eduardo "Wado"
De Pedro en la Secretaría General de la Presidencia. Es el destino de
todos los presidentes que se van: rodearse nada más que de
incondicionales, de los que sólo acatarán, de los que tienen vida
política porque el jefe del Estado se la dio. Aníbal Fernández, que
cursó en los últimos años una apresurada carrera para diplomarse en la
obsecuencia, y De Pedro son los mejores y definitivos ejemplos de una
era que termina
http://www.lanacion.com.ar/1771889-un-dia-perfecto-para-la-presidenta
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