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Revanchas de la política y la economía


Domingo 29 de julio de 2012 | Publicado en edición impresa
El escenario

Revanchas de la política y la economía

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION


El muy alto precio de la soja es la refutación del relato, que atribuye a la crisis mundial la fuerte retracción de la economía argentina. Es cierto que los precios actuales no repercutirán aquí en el acto, pero el valor internacional de los alimentos se mantuvo siempre en niveles elevados. En ese mundo que le está dando al país una nueva oportunidad, la economía argentina se parece, sin embargo, a la del recesivo año 2009. Es la consecuencia de una dirección económica errática e incierta. De la misma manera, el peronismo comienza a moverse para establecer una solución política y electoral propia, al margen del kirchnerismo. Es la consecuencia del estilo político.
Más allá de las victorias y derrotas de la vieja resolución 125, el espíritu de ella ha triunfado. Impuestos nacionales, provinciales y municipales han terminado por reducir de manera significativa la renta agropecuaria. Ese fue el eje del duro discurso de ayer del presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati. A pesar de todo, ningún problema se resolvió. El país ingresó en el segundo semestre del año en recesión, con el crecimiento del PBI bajo cero. El promedio del primer semestre fue directamente cero. Sólo una fuerte desconfianza puede explicar que haya caído notablemente la venta de maquinarias agrícolas en un clima mundial todavía generoso con la producción de alimentos.
La caída de la construcción ha sido muy importante, pero más importante fue el derrumbe de las importaciones de bienes de capital (cayó casi un 40 por ciento en el segundo trimestre). Esta es la mejor prueba de que la inversión huye de la Argentina de los Kirchner. Desde la estatización de YPF, la inversión se desplomó. No fueron actos de solidaridad con Repsol (esas cosas no suceden casi nunca en el mundo de los negocios), sino el común temor a la guillotina. El caso Repsol marcó un camino para el kirchnerismo: prohibición para repatriar utilidades, primero, y luego confiscación de la principal empresa del país. La proscripción del dólar y la reciente y directa intervención estatal en la industria petrolera están desalentando cualquier proyecto de inversión. Así, los Kirchner dejarán un país con una fuerte desinversión y dependiente durante muchos años de las importaciones de combustibles.
La Presidenta habla dos o tres veces por semana, pero nunca nombra la inflación. Nunca informa, siquiera, de que está enterada de la existencia de ese cruel fenómeno. La inflación ronda ahora el 25 por ciento anual, según la estimación coincidente de economistas privados. La inversión, el cerco al dólar y el cerrojo a las importaciones afectan a Cristina en los sectores sociales medios y medios altos. Pero la inflación, que destruye todas las economías, perjudica sobre todo a los sectores de menores recursos.
El manejo tan arbitrario como torpe de la economía tiene consecuencias políticas: según las últimas mediciones nacionales, son casi similares las imágenes positiva y negativa de la Presidenta. La tendencia es peor aún: la imagen positiva está en caída libre, mientras la negativa está en ascenso.
El peronismo se mueve. Una presidenta más amable y consensual con su partido habría demorado las cosas. No fue así. La señal de largada la dio el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, cuando notificó que recurrirá mañana a la Corte Suprema de Justicia para que el Gobierno cumpla con el viejo acuerdo por los fondos de los jubilados. Cristina dejó de girar esos recursos luego de una fuerte reacción del ex gobernador Juan Schiaretti. Después de ser sometido a la silbatina y el insulto de jóvenes kirchneristas en un acto en Córdoba, Schiaretti le recriminó personalmente a Cristina el manejo de esa juventud por parte del kirchnerismo. Fue duro y directo , recuerda un testigo de aquella conversación. La Presidenta rompió desde ese momento un acuerdo avalado por la Corte Suprema. Nunca envió más dinero para jubilaciones.
Ahora, el propio Daniel Scioli está analizando una presentación propia ante la Corte por los recursos del Fondo del Conurbano, que fue pesificado y nunca actualizado en los últimos años. De la Sota ya tomó la decisión de que irá con candidatos propios a diputados nacionales en las elecciones del año próximo. Cristina tendrá que sumarse o deberá ir con sus candidatos con el Frente para la Victoria , dijeron cerca del gobernador. El primer candidato a diputado nacional de De la Sota es Schiaretti, si éste quisiera ser, o la actual vicegobernadora de Córdoba, Alicia Pregno, a quien Cristina impugnó en su momento para poner a otra mujer afín a ella. De la Sota se negó entonces. Los dos candidatos actuales del gobernador han sido en el pasado cuestionados por la Presidenta.
Scioli está muy cerca de hacer lo mismo. Con encuestas que lo sitúan como el político más popular del país (y también el que menos imagen negativa tiene), habría llegado a la conclusión de que nunca tendrá futuro si no diera un salto hacia fuera del kirchnerismo en el próximo año. Su primer candidato a diputado nacional sería el intendente de Tigre, Sergio Massa, una figura también popular y también rechazada por el cristinismo. Ya existirían acuerdos terminados entre ellos. La política, debe subrayarse, tiende a desconfiar de que ambos, Scioli y Massa, lleguen hasta el final con sus rebeldías electorales. La candidata de Cristina para el lugar de primer candidato es su cuñada, Alicia Kirchner. Cristina deberá sumarse o enfrentar la lista de Scioli con su propia lista , dijo un intendente bonaerense. Es el mismo planteo del peronismo cordobés.
Esos proyectos esconden ambiciones presidenciales, es cierto, pero también aspiran a apartar al peronismo de un previsible derrumbe del kirchnerismo. Una década con Menem y otra con los Kirchner podrían acabar con el peronismo , suele decir un viejo ícono del peronismo. También es una reacción contra la indiferencia. Cristina ha dejado al peronismo fuera del Gobierno, y el peronismo está sublevándose , precisa un gobernador de ese partido.
Alrededor de De la Sota nadie duda de su ambición presidencial. Esta es su oportunidad. No quiere seguir siendo gobernador , explican. ¿Y Scioli? Nadie tiraría las encuestas de hoy para irse a su casa , explican sus intérpretes. Scioli habla con más gobernadores e intendentes peronistas (y no peronistas) de lo que se sabe o intuye. El kirchnerismo lo destrató por haber explicitado en público el proyecto presidencial, pero el destrato terminó beneficiando a Scioli y perjudicando a Cristina. Las sociedades siempre se vuelcan a favor de la víctima y no del victimario.
Scioli cree que su vocación de pacifista fanático lo llevará a la poltrona de los presidentes. La historia no lo desautorizó hasta ahora. De la Sota, que nunca fue kirchnerista, juega más fuerte. Hace poco, en el aniversario de un municipio cordobés, canceló su presencia a última hora cuando se enteró de que estaría también el vicepresidente Amado Boudou. Nunca se sacará una foto al lado de Boudou , contaron. Boudou es ahora la figura más impopular del país. Cristina debe cargar también con esa mochila, pesada como un bloque de cemento, que es también producto de una decisión personal e inconsulta.
Los gobernadores peronistas se pasean entre Scioli y De la Sota. ¿O, acaso, fue casualidad que el gobernador sanjuanino, José Luis Gioja, un dirigente respetado por la estructura peronista, saliera en defensa de Scioli en el peor momento de éste? La política de los gobernadores más importantes del peronismo, el bonaerense y el cordobés, consistiría en unir a todos los mandatarios justicialistas en una misma estrategia. Esta es: confeccionar listas peronistas con candidatos propios y dejar que la Presidenta se sume a ellos o se presente con sus propios candidatos. Tendrá que pensarlo dos veces, porque podría ser derrotada, y no tiene ni tendrá posibilidad de reelección , aseguró un conocido gobernador. La reelección es una utopía; no existe ninguna condición para ella, apuntó otro mandatario.
Cristina Kirchner no desconoce, seguramente, nada de todo esto. Ni las consecuencias políticas ni las económicas de sus decisiones. Por eso ha vuelto a ser una mujer de enojos, ofensas y crispaciones. Llegó al extremo de haber considerado conspirativo un simple almuerzo entre dirigentes de la Sociedad Rural y editores de diarios independientes. La denuncia la hizo en uno de sus muchos discursos públicos. El almuerzo fue en la Exposición Rural, un lugar público, en un restaurante también abierto al público.
Semejante fantasía conspirativa sólo puede ser explicada por una inmanejable sensación de persecución o por una estrategia clara y autoritaria: atemorizar y callar al periodismo distribuyendo falsos fantasmas entre sus seguidores sedientos de fantasmas.

En España revelan que Repsol financió la campaña de Kirchner


Viernes 29 de junio de 2012 | 09:46

En España revelan que Repsol financió la campaña de Kirchner

Según El País, en 2003, Repsol "le entregó cerca de un millón de dólares"; aseguran que también costeó candidaturas de Menem, Duhalde, Cavallo y De la Rúa



La pelea por la estatización de YPF y la puja con España volvió a tomar vuelo a partir de una fuerte revelación que publicó el diario El País, de España, en la que asegura que en 2003, la petrolera financió la campaña de Néstor Kirchner, al igual que sucedió con la del entonces también candidato Carlos Menem.
Kirchner, lejos de combatir que YPF repatriase dividendos tras su españolización en 1999, recibió de la firma cerca de un millón de dólares para su campaña electoral de 2003", denuncia el diario en una nota publicada el último sábado bajo el título "YPF hizo donaciones electorales a Néstor Kirchner". En las elecciones presidenciales de 2003, Néstor Kirchner y Carlos Menem fueron al ballottage, y "según ex altos responsables de YPF, recibieron idéntica aportación para sus respectivas campañas electorales", la cual la fuente citó en "entre medio millón y un millón de dólares".
"La ayuda fue oficial y consignada en la contabilidad de YPF, si bien, según las mismas fuentes, hubo que vencer las reticencias de Kirchner a tal registro", apunta el periodista Francisco Mercado en el cuerpo de la nota, en la que además señala que "nadie vio ningún atisbo de ilegalidad en que ambos candidatos captasen fondos de una empresa que tenía control español", recordando en ese sentido que "desde sus respectivas esferas políticas -Menem como presidente argentino y Kirchner como gobernador de la provincia productora de Santa Cruz-, habían pactado tal proceso privatizador gestado desde 1992".
Sin embargo, las revelaciones que constan en aquella nota de investigación no concluyen ahí. "No era la primera vez que la YPF ya españolizada financiaba a políticos argentinos vinculados con el proceso privatizador. Ya ocurrió en la campaña electoral que culminó el 24 de octubre de 1999 con la victoria de Fernando de la Rúa, candidato de la Alianza", asegura.
Y la mancha también alcanza a sus dos rivales electorales en esa oportunidad: Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, y Domingo Cavallo, ex ministro de Economía con Menem hasta 1996. "Cada uno recibió para su campaña electoral un millón de dólares de la YPF que había tomado bajo su control Repsol en enero de dicho año merced al plan privatizador del gobierno de Menem", revela.
"En la Argentina estas donaciones no son ilegales. Lo piden los partidos y se hacen a través de fundaciones. Y fueron consignados en las cuentas de la empresa", explican los dos ex responsables de YPF que confirmaron los aportes económicos.
Al tratar de acceder a los informes contables de aquellos años, el diario El País advierte que "fuentes de la actual dirección de Repsol aseguran no tener conocimiento de posibles pagos o donaciones a políticos argentinos producidos durante el mandato de Alfonso Cortina".
LA NOTA, EN NUMEROS

  • En la campaña de 2003, Néstor Kirchner y Carlos Menem recibieron entre medio millón y un millón de dólares.


  • En 1999, para su financiamiento electoral, De la Rúa, Duhalde y Cavallo recibieron cada uno un millón de dólares.
La Nacion

United States of Argentina

United States of Argentina

How inflation turned a rising power into a pauper

By PHILIP JENKINS • February 9, 2009


Anyone not alarmed by the state of the U.S. economy is not paying attention. As our Dear Leader begins his term, the theory of very big government has the support of an alarmingly broad political consensus. Despite the obvious dangers—devastating inflation and the ruin of the dollar—the United States seems pledged to a debt-funded spending spree of gargantuan proportions.

In opposing this trend, critics face the problem that the perils to which they point sound very theoretical and abstract. Perhaps Zimbabwe prints its currency in multi-trillion units, but that’s a singularly backward African dictatorship: the situation has nothing to do with us. Yet an example closer to home might be more instructive. Unlike Zimbabwe, this story involves a flourishing Western country with a large middle class that nevertheless managed to spend its way into banana-republic status by means very similar to those now being proposed in Washington.

The country in question is Argentina, and even mentioning the name might initially make any comparison seem tenuous. The United States is a superpower with a huge economy. Argentina is a political and economic joke, a global weakling legendary for endemic economic crises. Between them and us, surely, a great gulf is fixed. Yet Argentina did not always have its present meager status, nor did its poverty result from some inherent Latin American affinity for crisis and corruption. A century ago, Argentina was one of the world’s emerging powers, seemingly destined to outpace all but the greatest imperial states. Today it is … Argentina. A national decline on that scale did not just happen: it was the result of decades of struggle and systematic endeavor, led by the nation’s elite. As the nation’s greatest writer, Jorge Luis Borges, once remarked, only generations of statesmanship could have prevented Argentina from becoming a world power.

For Americans, the Argentine experience offers multiple warnings, not just about how dreadfully things can go wrong but how a nation can reach a point of no return. Not only did Argentina squander its many blessings, it created a situation from which the society could never recover. Argentines still suffer from the blunders and hubris of their grandparents without any serious likelihood that even their most strenuous efforts will make a difference. A nation can get into such a situation easily enough, but getting out is a different matter. A corrupted economy can’t be cured without being wiped out and started over.

It is hard, looking at the basket case Argentina has become, to imagine what an economic powerhouse the country was before World War II. From the 1880s, Argentina was, alongside the U.S. itself, a prime destination for European migrants. Buenos Aires was one of the world’s largest metropolitan areas, in a select club that included London, Paris, Berlin, and New York City. Argentina benefited mightily from foreign investment, which it used wisely to create a strong infrastructure and an excellent system of free mass education. It had the largest and most prosperous middle class in Latin America. When World War I began, Argentina was the world’s tenth wealthiest nation.

Right up to the 1940s, American and European economists struggled to explain the glaring contrast between booming Argentina and slothful Australia. As many studies pointed out, both countries had begun at a roughly similar point, as agricultural producers dependent on fickle world markets. Yet Australia remained stuck in colonial status while Argentina made the great leap forward to the status of an advanced nation with an expanding industrial base and sophisticated commerce.

So what happened? Certainly the country was hit hard by the depression of the 1930s, but so were other advanced nations that ultimately recovered, and Argentina profited from intense wartime demand for primary products.

The country was killed by political decisions, and the primary culprit was Juan Perón. He dominated political life through the 1940s and ruled officially as president from 1946 to 1955, returning briefly in the 1970s. Although he did not begin the process, he completed the transformation of Argentine government so that the state became both an object of plunder and an instrument for plunder.

Perón came from a fascist and corporatist mindset, which became more aggressively populist under the influence of his second wife Eva. They aimed their rhetoric against the nation’s rich, a designation that was swiftly expanded to cover most of the propertied middle classes, who became an enemy to be defeated and humiliated. To equalize the supposed struggle between the rich and the dispossessed, the Peróns exalted the liberating role of the state. The bureaucracy swelled alarmingly as nationalization brought key sectors of the economy under official control. Government bought loyalty through a massive program of social spending while fostering the growth of labor unions, which became intimate allies of the governing party. Argentina came to be the most unionized nation in Latin America. Perón also ended any pretense of the independence of the judiciary, purging and intimidating judges about whom he had any doubts and replacing them with minions.

The Peronist model—a New Deal on steroids—evolved into an effective clientelism, in which party overlords and labor bosses ruled through a mixture of corruption and violence. Clientelism, in effect, means the annexation of state resources for the benefit of political parties and private networks. Right now, both the word and the concept are not terribly familiar to Americans, but this is one Latin American export that they may soon need to get used to.

As high taxes and economic mismanagement took their toll, the Peróns blamed the disasters on class enemies at home and imperialism abroad, but the regime could not survive the loss of the venerated Eva. After attempting briefly to swing back to the center, Juan Perón was overthrown and driven into Spanish exile. Later governments tried varying strategies to reclaim Argentina’s lost splendors and some enjoyed success, but Perón’s curse endured. Even when his party was driven underground, its traditions remained: demagogic populism, a perception of the state as a device for enriching supporters and punishing foes, and a contempt for economic realities. Utopian mass movements inspired by Peronist ideas and charisma segued easily into the far-left upsurge of the 1960s, when Argentina gave birth to some of the world’s most dangerous terrorist and guerrilla movements. By 1976, the military intervened to stave off the imminent collapse of the state and launched the notorious Dirty War that killed thousands.

Since 1976, Argentine economic policies have lurched from catastrophe to catastrophe. The military junta borrowed enormously with no serious thought about consequences, and the structures of Argentine society made it impossible to tell how funds were being invested. Foreign debt exploded, the deficit boomed, and inflation approached 100 percent a year. Economic meltdown had disastrous political consequences. By 1982, like many other dictatorships through history, the Argentine junta tried to solve its domestic problems by turning to foreign military adventures. And like other regimes, they found that their control over military affairs was about as weak as their command of the economy. Military defeat in the Falkland Islands destroyed the junta. By 1983, a civilian president was in power once more. But nothing could stop the nosedive. Inflation reached 672 percent by 1985 and 3,080 percent by 1989. The disaster provoked capital flight and the collapse of investor confidence, not to mention the annihilation of middle-class savings. In the words on one observer, José Ignacio García Hamilton, the nation became “an international beggar with the highest per capita debt in the world.”

Another civilian president, Carlos Menem, took office in 1989, and despite his Peronist loyalties he initially tried to restore sanity through a program of privatization and deregulation. But events soon proved that Menem was only following a familiar pattern whereby a new regime would speak the language of reform and moderation for a couple of years before facing a showdown with the underlying realities of Argentine society. Menem could not overcome the overwhelming inertia within the country, the juggernaut pressures toward the growth of the state, to bureaucratization and regulation, and the destruction of private initiative and free enterprise. Between 1991 and 1999, Argentine public debt burgeoned from 34 percent of GDP to 52 percent. During the same decade, government public debt more than doubled as a percentage of GDP. These burdens stifled private investment so that productive sectors of the economy languished.

Economic disaster led inevitably to a collapse of social confidence and the evaporation of loyalty to the state. The more heavily the country was taxed and regulated, the more Argentines took their transactions off the books, creating a black economy on par with that of the old Soviet Union. In terms of paying their taxes, Argentines are about as faithful as the Italians to whom most have blood ties. Tax evasion became a national sport, second only to soccer in the Argentine consciousness, and provided another stumbling block to fiscal integrity. The collapse of respect for authority also extended to the law: courts are presumed to operate according to bribes and political pressure.

Systematic corruption has had horrifying implications for national security. After all, once you establish the idea that the state is for sale, there is no reason not to offer its services to foreign buyers. One spectacular example of such outsourcing occurred in 1994, when Islamist terrorists blew up a Jewish community center in Buenos Aires, killing 85. The investigation of the massacre was thoroughly bungled, reportedly because the Iranian government paid Menem $10 million. It is trivial to list the many other allegations of corruption and embezzlement surrounding Menem: what else is politics for, if not to enrich yourself and your clients?

In 2001-02, Argentine fortunes reached depths hitherto unplumbed. A debt-fueled crisis provoked a run on the currency, leading the government to freeze virtually all private bank accounts for 12 months. At the end of 2001, the country defaulted on its foreign debt of $142 billion, the largest such failure in history. With the economy in ruins, almost 60 percent of Argentines were living below the poverty line. Street violence became so intense that the president was forced to flee his palace by helicopter.

Since 2002, yet another new government has presided over an illusory economic boom before being manhandled by the ugly ghosts of Juan and Evita. Those specters were on hand to whisper their excellent advice to a new generation: if you face a crisis caused by excessive government spending, borrowing, and regulation, what else do you do except push even harder to spend, borrow, and regulate? Over the past two years, new taxes and price freezes have again crippled the economy, bringing power blackouts and forced cuts in production. Public debt stands at 56 percent of GDP, and inflation runs 20 percent. Last October, the government seized $29 billion in private pension funds, hammering the final nail in the coffin of the old middle classes. Judging by credit default swap spreads on government debt, the smart money is now betting heavily on another official default before mid-year. The Argentine economy may not actually be dead yet, but it has plenty of ill-wishers trying hard to finish it off.

We all know that deficits drive inflation, which can destroy a society. Less obvious is the political dimension of such a national suicide. Debts and deficits must be understood in the context of the populism that commonly entices governments to abandon economic restraint. No less political are the probable consequences of such a course: authoritarianism, public violence, and militarism.

The road to economic hell is paved with excellent intentions—a desire to save troubled industries, relieve poverty, and bolster communities that support the present government. But the higher the spending and the deeper the deficits, the worse the effects on productive enterprise and the heavier the penalty placed on thrift and enterprise. As matters deteriorate, governments have a natural tendency to divert blame onto some unpopular group, which comes to be labeled in terms of class, income, or race. With society so polarized, the party in power can dismiss any criticism as the selfish whining of the privileged and concentrate on the serious business of diverting state resources to its own followers.

Quite rapidly, “progressive” economic reforms subvert and then destroy savings and property, eliminating any effective opposition to the regime. Soon, too—if the Perón precedent is anything to go by—the regime organizes its long march through the organs of power, conquering the courts, the bureaucracy, the schools, and the media. Hyper-deficits bring hyperinflation, and only for the briefest moment can they coexist with any kind of democratic order.

Could it happen here? The U.S. certainly has very different political traditions from Argentina and more barriers to a populist-driven rape of the economy. On the other hand, events in some regions would make Juan Perón smile wistfully. California runs on particularly high taxes, uncontrollable deficits, and overregulation with a vastly swollen bureaucracy while the hegemonic power of organized labor prevents any reform. Thankfully, the state has no power to devalue its currency, still less to freeze bank accounts or seize pension funds, and businesses can still relocate elsewhere. But in its social values and progressive assumptions, California is close to the Democratic mainstream, which now intends to impose its ideas on the nation as a whole. And at over 60 percent of GDP, U.S. public debt is already higher than Argentina’s.

When honest money perishes, the society goes with it. We can’t say we weren’t warned.   __________________________________________

Philip Jenkins is the author of The Lost History of Christianity: The Thousand-Year Golden Age of the Church in the Middle East, Africa, and Asia—and How It Died



http://www.theamericanconservative.com/articles/united-states-of-argentina/

Inflación: Una mirada al pasado

Inflación: Una mirada al pasado

Nota publicada en: SUPLEMENTO DEBATES. LA MAÑANA DE CÓRDOBA. (10/04/05)


Alfredo Félix Blanco
 (CV)
Universidad Nacional de Córdoba
afb2002@hotmail.com
Hace pocos días, cuando se conoció la variación registrada durante el mes de Marzo en el Índice de Precios al Consumidor, se instaló definitivamente la sensación de que la inflación está de nuevo con nosotros.
Un crecimiento de precios del 1.5 % en relación a febrero, que implica cerrar el primer trimestre de 2005 con un 4 % de inflación, trajo al presente a todos los fantasmas de un pasado de inestabilidad económica que amenaza con volver a Argentina.
Si el comportamiento que el índice ha tenido en este primer trimestre se mantuviera, las estimaciones del gobierno de no superar el 10 % de inflación anual obviamente se estrellarían contra una realidad de mas del 15 % durante el año 2005. Los esfuerzos que deberán realizarse para intentar morigerar, en los próximos meses, la tasa de inflación y llevarla al nivel de las previsiones oficiales serán sin dudas muy importantes.
Las reacciones de los argentinos ante la posibilidad de volver a un clima de inestabilidad se han dividido entre aquellos que recuerdan con angustia la experiencia argentina anterior a los noventa y los que han olvidado, o no han vivido, durante los periodos de inflación en Argentina.
Es muy probable que así como hace algún tiempo se buscaba con ansiedad en los medios de comunicación la cotización del dólar en el mercado negro, o mas recientemente el indicador del riesgo país, vuelvan los tiempos en que el tema que concite la atención pública sean las estimaciones sobre la evolución de los índices de precios.
Es que la estabilidad de precios fue el principal logro de la aplicación del régimen de convertibilidad y, aunque en una evaluación integral del programa de los noventa los costos hayan sido elevadísimos, ese éxito no debe ser subestimado.
Mas allá de las estrategias y resultados que finalmente obtenga el actual gobierno para controlar este “renacimiento” de la inflación, puede resultar un ejercicio interesante formular algunas consideraciones sobre ese proceso de desequilibrio macroeconómico que tanto temor provoca.
La inflación, que se define como el crecimiento persistente del nivel general de precios, no es un rasgo que haya surgido en las economías capitalistas modernas. Algunos ejemplos nos revelarán la antigüedad de este fenómeno que hoy preocupa nuevamente a los argentinos.
Allá lejos y hace tiempo:
En el siglo VI antes de Cristo, en Lidia (hoy territorio de Turquía) bajo el reinado de Creso (el acaudalado monarca por el que surgió la expresión “Rico como un Creso”) se acuñó el “Stratero”. Esta fue la primera moneda de la historia que llevó un sello real y se difundió rápidamente como medio de cambio. Casi tan antigua como la moneda acuñada es el problema de la variación de los precios que desvalorizaba al dinero, pero los casos más conocidos se verificaron en el Imperio Romano.
Ya en la era cristiana, tres emperadores romanos de la dinastía de los Claudios (Calígula, Claudio y Nerón) enfrentaron los problemas derivados de pérdida de valor de sus monedas por la inflación.
Años después, en el 301 d. C., el emperador Diocleciano fue quizás el primer gobernante de la historia que aplicó un plan antiinflacionario; plan que no fue otra cosa que el antecedente mas remoto de las estrategias de control de precios tantas veces utilizadas posteriormente.
El Edicto de Precios de Diocleciano (“Edictum de maximis pretiis rerum venalium”) fijaba precios máximos para más de mil trescientos productos y también establecía el costo de la mano de obra para producir esos artículos. A pesar de que la pena para quienes violaran el edicto era bastante más dura que una multa o una clausura del comercio (“…si alguno tiene la osadía de actuar contra lo dispuesto en esta norma, sea condenado a pena capital…”), el edicto fracasó. Mercado negro, desaparición de productos de los mercados y persistencia en la subas de precios fueron los resultados obtenidos.
Posteriormente, ya en el siglo XVI, la llamada “revolución de los precios” que se produjo vinculada al descubrimiento y extracción de metales preciosos del “nuevo mundo” generaron un abundante debate sobre cuales eran las causas de aquella inflación.
En 1568 Jean Bodin, un autor mercantilista francés, formuló por primera vez en la historia del pensamiento económico una “teoría” de la inflación. Bodin adjudicaba el fenómeno, fundamentalmente, a la expansión monetaria que se había producido por la disponibilidad de cantidades extraordinarias de oro y plata provenientes de la explotación de las minas de las colonias de América.
Que el siglo XX fue y será…
En el siglo XX el fenómeno de inflación ha afectado, en algún momento de la historia, a prácticamente todas las economías del mundo y su versión más extrema, la hiperinflación, registra casos muy famosos.
La hiperinflación no es otra cosa que la aceleración de la tasa de crecimiento de los precios a niveles en los cuales los agentes económicos se desesperan por “desprenderse” del dinero y ello lleva a la pérdida definitiva de todas las propiedades de la moneda (no sólo como depósito de valor sino también como unidad de medida y como medio de cambio).
Un rasgo saliente de los procesos hiperinflacionarios es que la gravedad de los mismos, al destruir el dinero, tienden a su autoextinción y son de duración relativamente corta (sólo excepcionalmente han subsistido mas de un año, o año y medio) y las consecuencias de este fenómeno sobre la estructura social son catastróficas.
En el cuadro se presentan algunos ejemplos de hiperinflaciones que se registraron en el siglo XX en economías no latinoamericanas y que hasta las últimas décadas del siglo pasado se consideraban los “casos clásicos” de estudio en las escuelas de economía.
Los datos muestran muy claramente la ferocidad que tuvieron dichos procesos, en particular la segunda hiperinflación húngara (Años 1945/46) que registró un promedio mensual de crecimiento de casi el 20.000%.  
La inflación en Argentina:
La economía argentina tuvo variaciones de precios claramente superiores a las verificadas a nivel internacional, a partir de mediados del siglo pasado. Más precisamente, puede decirse que Argentina desde 1949 (luego de la crisis de su Balance de Pagos del año anterior) comenzó a padecer un proceso de inflación crónico que perduró por muchas décadas. Dicha historia puede dividirse sintéticamente en varios periodos.
1948-1974: La tasa promedio de inflación (medida por el entonces denominado Índice de Costo de Vida) fue de aproximadamente un 28% anual, aunque registraba bruscas fluctuaciones. Así por ejemplo en 1958 fue del 31.6 % y en 1959 saltó a un 113.7%, cayendo a un 27.3% en 1960.
1975-1985: desde el “Rodrigazo” (Junio de 1975) hasta el lanzamiento del Plan Austral la inflación en Argentina se manifestó con tasas de crecimiento elevadísimas que superaban los tres dígitos anuales.
1985-1989: Anunciado en junio de 1985, cuando la inflación de aquel primer semestre ya llegaba al 303.9 %, el Plan Austral logró estabilizar la economía sin provocar efectos recesivos. El tránsito desde una tasa mensual del 30.5% en junio a sólo 1.7% en Febrero de 1986 fue un éxito muy significativo del programa implementado.
Sin embargo la alegría duró poco tiempo y nuevamente los precios comenzaron a crecer. La experiencia que le siguió al Austral (el Plan Primavera) fracasó y Argentina comenzó a transitar un camino con un destino final hasta entonces desconocido: la hiperinflación.
La hiperinflación:
En 1989 se produjo el primer incidente hiperinflacionario que disparó el crecimiento de los precios a niveles nunca antes registrados. Hasta ese momento, los argentinos creían que las hiperinflaciones eran sólo patologías del proceso económico que estaban asociadas a situaciones muy especiales como las guerras o circunstancias equivalentes.
Las hiperinflaciones “clásicas” parecían tener su origen en causas vinculadas a la carga que significan para una economía los conflictos bélicos o las posteriores reparaciones exigidas a los derrotados.
En rigor de verdad fueron varios los países latinoamericanos que experimentaron procesos similares hacia fines de los ochenta y comienzos de la década de los años noventa. Nicaragua en 1988/89 registró una tasa anualizada del orden del 14.000%, Bolivia en 1985 y Perú en 1990 se aproximaron al 8.000% y Brasil en 1993 vio crecer sus precios alrededor de un 2700%.
América Latina conoció entonces un fenómeno económico que parecía pertenecer a otros tiempos y a otras latitudes.
Argentina también vio “explotar” su sistema de precios y “morir” a su moneda. La variación anual de los precios al consumidor llegó en 1989 a mas del 3000%. La evolución mensual del proceso que se muestra en el cuadro indica claramente la aceleración del crecimiento de precios en dicho año.
En el mes de julio de 1989, el incremento del índice de precios al consumidor alcanzó un 196,60 %. Se fue Alfonsín y la llegada de Menem al gobierno morigeró las tasas de inflación, pero no por mucho tiempo.
Después de haber bajado a un 6.5% en Noviembre, en Diciembre creció un 40.1%, en Enero de 1990 un 79.2% y en Marzo del mismo año ya superaba el 95%. Aunque poco recordados, Menem enfrentó dos picos hiperinflacionarios (y tres cambios de Ministros de Economía) hasta la puesta en marcha del Plan de Convertibilidad.
Desde la puesta en vigencia de la Convertibilidad la estabilidad de precios caracterizó la evolución de la economía argentina, aunque dicha política económica generó efectos negativos en otros aspectos. El juicio evaluativo de dicho periodo ha sido formulado en una nota especifica publicada con anterioridad (“Argentina y los noventa: La otra década perdida”. Suplemento Debates. 5/12/04).
La crisis del 2001, que no puede ser interpretada con independencia de las decisiones adoptadas en los noventa, y el camino elegido con posterioridad han conducido a la economía a la situación actual.
Una sociedad desgarrada por la exclusión social, con una injusta distribución del ingreso, con un crecimiento económico que se asienta más en incrementos de utilización de la capacidad instalada que en nuevas inversiones, y que cuando está saliendo dificultosamente del “default” parece que deberá enfrentarse a una vieja conocida: la inflación.
El debate que ya se ha abierto convocará una vez mas a diferentes aproximaciones teóricas para analizar las causas que explican la inflación y consecuentemente las medidas que se aconsejarán para combatirla serán variadas.
Monetaristas, Neokeynesianos, Institucionalistas o Estructuralistas son sólo algunas de las corrientes de pensamiento que inspirarán diagnósticos diversos de un fenómeno que, debería acordarse, es una perversa enfermedad de la economía que castiga más duramente a los sectores que menos tienen. La lucha contra la inestabilidad de los precios debe ser una tarea de hoy, inmediata, no hay tiempo que perder, porque no existe la inflación “buena”. El peor destino que puede pensarse para la economía argentina es una vuelta al pasado de inestabilidad, porque si en algo puede coincidirse con el famoso y controvertido economista Friedrich A. Hayek (Premio Nóbel 1974) es en que:
“Todas las inflaciones son tan terriblemente peligrosas precisamente porque mucha gente, economistas inclusive, creen que, cuando es pequeña, es inocua y hasta beneficiosa.” 




http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ar/2005/afb-infla.htm

Una monja argentina criticó duramente a Cristina en la TV española

Martes 05 de junio de 2012 | 19:18

Una monja argentina criticó duramente a Cristina en la TV española

Sor Lucía Caram se convirtió en una celebridad en Cataluña al afirmar al aire que "Cristina es una mujer desequilibrada"; cosechó aplausos en el estudio


La monja argentina Sor Lucía Caram cobró relevancia en las últimas horas, no por algún acto misericordioso, sino por sus duras palabras en un programa de televisión española contra la presidenta Cristina Kirchner a quien calificó de ser "una mujer desequilibrada"


Sor Lucía se convirtió en los últimos tiempos en toda una celebridad española por sus dichos y opiniones sobre cualquier tema de actualidad. Y cuando los conductores del programa "AR", le preguntaron sobre las últimas medidas de la Presidenta, la monja no dudó en descargar artillería pesada contra la mandataria argentina.
"Llevo mucho tiempo muy vinculada con la realidad de empobrecimiento de Argentina, y sigo de cerca la figura de Cristina, una mujer desequilibrada", comenzó Sor Lucía al programa conducido por la periodista Ana Rosa Quintana.
"Es verdad que el petróleo y estos recursos son argentinos, pero cuando Menem privatizó YPF, las cosas que estaban en manos del Estado no funcionan. Argentina es presa de una clase política corrupta que además goza de una impunidad absoluta. Cuando Menem privatizó YPF tenía el apoyo de Néstor Kirchner, y tanto él como su mujer se beneficiaron de esto", recordó.
La religiosa dominica, quien aceptó padecer de "incontinencia verbal", continuó: "En este momento pienso que es una medida populista de Cristina y que si realmente quiere recuperar YPF lo que tendría que hacer es pagar porque las cosas no se hacen de esta manera. Lo que pasa es que Cristina vive una especie de mesianismo, su espejo es Hugo Chávez, y ya desde hace mucho tiempo hablaban ellos de la cubanización de América Latina".
"Cristina es muy prepotente y creo que las cosas no se hacen así. Argentina saldrá perdiendo de todo esto y lo peor es que los pobres seguirán siendo más pobres y ella se tendrá que ocupar de justificar a su vicepresidente (Amado Boudou) que ha robado a mano llena, a sus ministros que siguen robando y todos tendremos que callar", se despachó la monja mientras era aplaudida por los presentes en el estudio de TV.
No obstante, se permitió asimismo criticar el rol de la empresa Repsol, de quien dijo ante las cámaras del canal Telecinco: "Otra cosa que ha conseguido esto de Cristina es que de repente todos hemos visto que Repsol, a quién veíamos todos como una amenaza porque las facturas llegan, porque el petróleo, porque no se qué, y de repente con esto de Argentina pues resulta que Repsol son las hermanitas de la caridad. A lo mejor las cosas no son tan así".

La Nación

De Menem a Boudou, corrupciones comparadas


Domingo 20 de mayo de 2012 | Publicado en edición impresa

De Menem a Boudou, corrupciones comparadas

Por Mariano Grondona | LA NACION


En enero de este año, el vicepresidente Boudou gozaba de una imagen positiva del 56 por ciento contra un 23 por ciento de imagen negativa, pero en abril estas cifras se revirtieron puesto que, al preguntárseles a los ciudadanos si consideraban a Boudou culpable o inocente en el caso Ciccone, mientras que el 32 por ciento de los encuestados lo creía culpable, un 35 por ciento tenía dudas sobre su comportamiento. El 67 por ciento de los encuestados pasó a tener así una imagen más o menos negativa de Boudou, y estas cifras se seguirían agravando en las encuestas de mayo, en tanto que del 15 por ciento que aún lo creía inocente, una alta proporción correspondía al segmento juvenil femenino. Esta cuenta contrasta fuertemente con el leve desgaste en la imagen de la Presidenta, quien ha descendido del 54 por ciento de aprobación obtenido en las elecciones de octubre de 2011 al 41 por ciento actual. Los números que aquí consignamos reflejan el promedio entre las principales consultoras de opinión, lo cual explicaría por qué, en lugar de dejar a Boudou en la Presidencia durante su viaje relámpago a Angola, Cristina confió el sillón de Rivadavia a la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, tercera en la línea de sucesión, mientras el vicepresidente viajaba a Suiza.

En tanto que el suave descenso de Cristina podría reflejar un desgaste natural cuando se pasa de las promesas electorales a la realidad, la abrupta caída de Boudou en las encuestas parece estar ligada al escándalo Ciccone, del que recibimos noticias cada día más graves. Estos números reflejan por su parte el cumplimiento de una ley que podríamos formular del siguiente modo: cuando la economía se enfría, y sólo cuando se enfría, renace un tema que, en tiempos de bonanza, la opinión pública tiende a relegar. Estamos hablando de la corrupción . Menem, para tomar un ejemplo, gozaba de una alta opinión favorable que le valió su holgada reelección en 1995, pero ya hacia el fin de su segundo mandato, en 1998, las acusaciones de corrupción que lo acechaban empezaron a multiplicarse junto con el enfriamiento económico que llevó a Eduardo Duhalde a la derrota y a Fernando de la Rúa a la victoria en las elecciones de 1999. Un gobierno sospechado puede sobrellevar las denuncias de corrupción cuando la economía parece marchar viento en popa, pero no puede resistir el aguijón de la sospecha en un período de vacas flacas. Hay diferencias entre el declive de Menem en 1999 y el ocaso de Boudou en 2012, sin embargo, que conviene destacar.

Cristina y Boudou


Cristina cuenta por lo pronto con algo que Menem nunca tuvo: tiene un fusible. A Menem nunca le importó contrarrestar las sospechas de corrupción que al fin determinaron la reversión de su imagen. Hacia 1995, cuando promovió la reforma de la Constitución para obtener un segundo período de gobierno, acertó al calcular que los débiles instintos republicanos que todavía nos caracterizan no serían, para él, una valla infranqueable. En 1993, así, después de ganar una elección intermedia lanzó su propuesta reeleccionista. Acertó de este modo dos veces, no sólo al apostar a su popularidad sino también al prever el carácter "seguidista" del peronismo, que ha caracterizado al radicalismo desde el advenimiento de Perón. El abrazo de Perón y Balbín al comenzar los años setenta, si bien era en sí mismo un acontecimiento favorable a las instituciones, giraba en torno de lo que el propio Balbín proclamó con aquel abrazo, "el que gana gobierna y el que pierde ayuda", fijando de este modo el rol de "no ganador" al que se resignó el radicalismo, un papel que Alfonsín confirmó en el famoso Pacto de Olivos con Menem y que el radicalismo actual prolonga cada vez que se somete al kirchnerismo en el Congreso.

El pueblo judío enviaba al desierto un cabrito al que cargaba con las culpas cometidas, para liberarse de ellas. Hace tiempo que esta costumbre ha dejado de ser religiosa para convertirse en política. Habría que aconsejar entonces a los gobernantes que siempre tengan a mano un "chivo expiatorio" que los alivie de acusaciones que, en caso contrario, podrían abrumarlos. Insensible ante las acusaciones de corrupción que pesaban sobre él por sentirse, quizás, invulnerable, Menem nunca contó con la reserva de un favorito sacrificable, por si su suerte cambiaba. El gobernante exitoso suele creer que su fortuna es eterna. A lo mejor Cristina pensaba lo mismo, pero he aquí que aquel a quien se tenía por su favorito, puesto que lo había elegido para acompañarla sin consultar a nadie, se ha prestado alegremente para tapar con su propia sospecha de corrupción toda otra que podrían endilgarle a la Presidenta.

Los gobernantes no suelen advertir a tiempo que el humor del pueblo es cambiante y que conviene por ello tener a mano un culpable sustituto para cuando el ánimo popular haga clic , convirtiéndose en desfavorable. En tiempos de "vacas flacas", el papel de este portador de culpas es esencial. Por designio o por casualidad, Cristina lo tiene. Esto le da una protección suplementaria contra el desgaste de la cual nunca gozó Menem. La pregunta que cabe consignar aquí, entonces, es si el enfriamiento de la economía que ya se anuncia marcará un clic en la imagen del Gobierno similar al que padeció en su momento Menem, pero Cristina, ahora armada con el Boudou que nunca tuvo su antecesor, ¿podrá postergar indefinidamente su propio desgaste? Este anunciado clic , por otra parte, ¿realmente se avecina o es, apenas, una ilusión de los opositores?

Sin contrapeso


Además de contar con el chivo expiatorio que nunca tuvo Menem, Cristina dispone de una ausencia que no bendijo a su antecesor: el mutis de la oposición. No olvidemos que, frente al menemismo, la alianza entre los radicales de Alfonsín y el Frepaso de Chacho Alvarez pudo vencer a Duhalde en las elecciones de 1999. Es verdad que esta conjunción se mostró después incapaz de gobernar, pero aun así su presencia bastó para interrumpir al menemismo. Hoy no existe ni el pálido reflejo de una alianza opositora. Cuando Cristina fue reelegida el año pasado, ¿hubo acaso alguna formación electoral que la desafiara seriamente? Es posible por lo tanto que en las próximas elecciones, aun cuando el desgaste de Cristina desborde el "paraguas" que le ofrece Boudou, ninguna otra fuerza opositora pueda ofrecerle al país una alternativa. Es que el 54 por ciento que obtuvo Cristina el año pasado, aunque decayera, todavía sería contundente si, del otro lado, la oposición brillara por su ausencia. Ganar, para ella, no fue en 2011 ganarle a alguien sino ganarle a nadie, dada la dispersión de sus opositores. Si esta dispersión continúa en 2013 y en 2015, ¿habrá quiénes sepan superarla?

Aun si las defensas de Cristina que hemos anotado resultaran insuficientes frente al clic de la opinión pública que algunos anticipan, ¿de dónde podría venir una oposición valedera? ¿O la política, con sus impensados giros, puede dar siempre una sorpresa? Decía Stuart Mill que hasta el gobierno más autoritario necesita al menos la opinión favorable de los jenízaros que lo custodian. Los jenízaros camporistas, ¿serían capaces de sostener al Gobierno por sí solos en medio del enfriamiento de la economía? Llevado por su desesperación ante la sequía de dólares que lo acecha, ¿cometerá todavía este gobierno, bajo la dudosa inspiración de Kicillof y de Moreno, actos desesperados que podrían reducir aún más sus menguantes posibilidades? El futuro, por definición, es lo que está abierto. Por eso no es irrazonable esperar que el pueblo argentino, finalmente, dé de sí.

Hijos del poder

"No veo a Máximo como heredero político de Kirchner"


La periodista  Adriana Balaguer habla sobre su libro "Hijos del poder", en el que cuenta las vidas de Máximo y Florencia Kirchner, Ricardo Alfonsín, Antonio y Aíto de la Rúa, Carlos Nair Menem, Dalma Maradona y Tomás Costantini, entre otros



"No veo a Máximo como heredero político de Kirchner"

La periodista  Adriana Balaguer habla sobre su libro "Hijos del poder", en el que cuenta las vidas de Máximo y Florencia Kirchner, Ricardo Alfonsín, Antonio y Aíto de la Rúa, Carlos Nair Menem, Dalma Maradona y Tomás Costantini, entre otros


La periodista Adriana Balaguer cuenta en su nuevo libro, Hijos del poder, los herederos de la política y los negocios cómo es la vida de Máximo y Florencia Kirchner, Ricardo Alfonsín, Antonio y Aíto de la Rúa, Carlos Nair Menem, Claudia Rucci, Dalma Maradona, Matías Garfunkel y Tomás Costantini, entre otros.

Cristina, Nestor, Florencia y Máximo en la asunción presidencial de 2003.  Foto: Archivo
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 ¿Cómo definiste la lista de hijos de poderosos que ibas a investigar?
Básicamente busqué personajes que representaran el poder en la Argentina, que me parecía mucho más amplio que el poder político. Y arranqué por el poder político y económico y después empezó a tallar también lo mediático, el poder del fútbol. Y después busqué personajes para los que no hiciera falta mencionar el apellido para que la gente supiera de quién se estaba hablando: Dalma, "Aíto", Nair. Por otro lado, de Garfunkel y Costantini me interesó que no necesitan exponerse como lo hacen para lograr lo que tienen, pero los tienta definir el poder con lo mediático y salen con modelos.

Adriana Balaguer. 

Los hijos de empresarios son en tu libro los que aparecen con vidas más desenfocadas, sacando a Carlitos Nair. Pareciera que no saben qué hacer con el poder y el dinero que tienen.
En ambos casos tuvieron padres que la tuvieron muy clara, a los que ellos admiraron. En el caso de Costantini, siente que no lo puede alcanzar, le queda gigante el padre. Desde ese lugar hay una exigencia muy grande y le cuesta cumplir con la fantasía de qué hijo quería. Y en el caso de Matías Garfunkel me parece que es un tipo que quiere seguir los pasos del padre. Así como hay hijos que quieren trascender a sus padres, hay hijos que los quieren continuar, y vos te das cuenta hasta en el tipo de negocios que va eligiendo, que sigue buscando lo mismo. Y que tranquilamente la Vanucci podría haber sido una mujer de su padre. Los Pérez Companc, por ejemplo tienen otro perfil.

"Es más duro en Argentina tener un padre con poder que una madre puta"

Anteriormente escribí "Hijos de puta", un libro sobre historias de hijos de prostitutas. Y creo que les cuesta menos aceptar su vida a los hijos de prostitutas. Es más duro en Argentina tener un padre con poder que una madre puta, porque ¿qué más pueden decir de vos cuando tu madre es prostituta? En cambio los hijos de poderosos tienen unas mochilas tremendas.
¿Con qué dificultad te encontraste a la hora de buscar información sobre los hijos de los Kirchner? Con que no quieren hablar. Me da la impresión de que Máximo y Florencia no hablan porque no les gusta el lugar que les tocó, porque hubieran preferido otra opción para sus vidas. De hecho, Máximo fue a la escuela de periodismo TEA, hizo un intento por ser otra cosa que cortó en el camino y volvió un poco corrido por la situación de la noche porteña a Santa Cruz y se quedó allá custodiado por la gente designada por sus padres para que lo siguieran de cerca.
¿Pero le gustaba tanto la noche a Máximo? Parece un tipo tranquilo.
No, pero algunas cosas de la noche lo tentaron y sus padres tomaron cartas en el asunto.
¿Y en el caso de Florencia?
Ella también tenía otra búsqueda. Fue muy rebelde. Los dos hicieron su búsqueda y ahora están acompañando a su madre como mamá. Los marcó mucho la muerte del padre. Yo hago hincapié en el libro en esa situación, en el momento en que lo más privado se convierte en tan público. Y después están los que son más papistas que el Papa y que también, a partir de que Máximo no habla aprovechan la situación para decirte "él habla conmigo". El "no" lo tuve de ellos y del entorno. Obviamente hay segundas y terceras líneas en las que te podés filtrar, pero con mucha paranoia. Ellos de esa especulación han hecho el poder de La Cámpora, de ese silencio, de esa cosa medio maquiavélica. Lugares en el poder ocupan, pero no sé si es una construcción política que pueda trascender a Cristina.
¿Máximo es el líder real de La Cámpora?
Es cierto que está arriba de muchos temas y hace un control de las cosas que pueden golpear a la madre. Me parece que tienen la paranoia de que Cristina se queda sola en el poder y que la tienen que cuidar. Pero el origen de La Cámpora fue otro. Néstor Kirchner eligió crear a La Cámpora. No fue como la Coordinadora radical que venía de la militancia universitaria. La Cámpora la armó Dante Gullo con Néstor Kirchner. Me parece importante marcar esta diferencia entre La Cámpora, que sostiene supuestamente Máximo, y la Coordinadora . Son dos movimientos totalmente distintos. Los dirigentes de la Coordinadora trascendieron a Alfonsín y yo no estoy segura de si esto va a pasar con La Cámpora.

"Hoy Cristina confía en Máximo, en Zannini y pará de contar"

¿Pero es verdad que Máximo maneja tanto poder?
Yo creo que le zumba el oído a la madre. Pasa un fin de semana en El Calafate y le hace la cabeza, sobre los pro y los contra de Moyano, y los pro y los contra de Boudou, "este pibe que se agrandó en la campaña con la guitarrita". Y la verdad es que hoy la madre confía en Máximo, en Zannini y pará de contar. Me parece que desde ese lugar ejerce el poder.
¿Tiene cualidades para continuar el legado del padre?
No. Hay que saber administrar. Kirchner había administrado una intendencia, una provincia... Ahora especulan con que va a ser diputado, pero son rumores para crear un mito. No lo veo como el heredero político de Kirchner. Es un tipo que asumió la respondabilidad de cuidar a su familia. Desde ese lugar va a acompañar a su madre, pero no es un tipo al que la política le interese. Si no ya sería lo que quisiese, podría ser jefe de Gabinete.
¿Y pensás que Florencia podrá desarrollar su vocación por el cine?
Me la imagino medio Dalmita Maradona, podría ser actriz o cineasta. Es un personaje, muy rebelde, es un poco más libre. Con respecto al documental de su padre, ella lo que hizo fue una búsqueda de imágenes y el armado de una exposición de fotos itinerante. Me dijeron que ella lo vivía como un duelo.
¿Está de novia?
No, ahora no. Tuvo un par de novios de La Cámpora.
¿Cómo es el triángulo Hugo-Pablo-Facundo Moyano?
Yo creo que Pablo es el heredero con todas las letras de Hugo. Quien conoce el juego del toma y daca, y sabe apretar, es Pablo. Tiene calle, no sé si muñeca política. Los dos tienen distinta formación, distinta madre y distinto origen económico, aunque tengan el mismo padre. Los dos compiten, tienen poca relación. Facundo no tendría el lugar que tiene si no estuvieran Hugo primero y Pablo después.

"Carlitos Nair es un pibe muy solo, que vive muy a la deriva"

Carlitos Nair es el personaje más estrambótico del libro. ¿Cómo lo viste?
Soy madre de tres hijos y me despertó mucha ternura. Es un pibe muy solo, que vive muy a la deriva, muy caótica su vida, tiene secuelas físicas de sus choques. Hace mucho esfuerzo por cumplirle al padre, para parecerse un poquito a Junior y no lo logra. La verdad es que está en banda. Tiene un laburo en el Senado al que va de vez en cuando, le atiende el teléfono al padre. Estudia Relaciones Internacionales. Pero es un pibe al que le tienta la noche como le tentó al hermano y al padre. Cuando choca en un auto de colección, es un Taunus rojo . No tiene todos los beneficios del poder.
Creo que ha sufrido más el poder que los otros chicos: se le suicidó la madre, tardó en ser admitido por su padre y tuvo que luchar para que le dieran el apellido. Tiene una carga que le va a llevar mucho tiempo. El padre lo aceptó porque no le quedó otra, y Zulemita lo juzga todo el tiempo. Hay escenas tremendas entre Calitos Nair y su padre. La perlita del libro es el hallazgo del diario íntimo de Martha Meza, su madre.
Los hijos de Duhalde son los más desconocidos. Y mostrás a una familias sencilla, en contraposición, tal vez, con los Menem.
Es una típica familia del Conurbano. Los hijos fueron siempre a la escuela de barrio, las chicas se casaron con sus novios del barrio. Se mantuvieron al margen de las carreras políticas de los padres.

"Ricardo Alfonsín no pudo ser otra cosa que una mala copia del padre"

Ricardo Alfonsín es el más parecido al padre...
No pudo ser otra cosa que una mala copia del padre y por eso perdió las elecciones. Me parece que es un tipo que quiso más poder porque en algun momento lo vivió, pero no supo rodearse de la gente que podría haberlo orientado mejor. Tiene el entorno de un político provinciano, los hijos políticos de Alfonsín lo detestan. No tiene visión política. Usa los trajes del padre, tiene la misma secretaria, se convirtió en una caricatura.
¿Y cómo lo viste tras la derrota?
Baqueteado, como ausente. Me parece que no va a tener chances por mucho tiempo.
¿Cuál de los hijos del poder que investigaste disfruta más de esa situación?
Aíto de la Rúa. La hizo bárbaro. Porque cuando el padre fue presidente estuvo cerca, pero no quedó tan expuesto como Antonio. Miró y aprendió. Es interesante el juego de los dos, acercándose como hijos, no con el objetivo de ser candidatos a nada. Es fuerte tener un padre presidente. Ellos venían de lo mediático y tomaron herramientas y aprendieron cosas que les sirvieron para seguir su vida en el showbusiness, lejos de Argentina.
¿Y el que más sufrió?
Carlitos Nair. La sigue sufriendo.

La Nacion

La tragedia de Once "fue un crimen social anunciado"

La tragedia de Once "fue un crimen social anunciado"


Duro documento del grupo Plataforma 2012

Lunes 05 de marzo de 2012

El grupo de intelectuales, periodistas y personalidades de la cultura que integran el grupo Plataforma 2012 emitió ayer un duro documento en relación con el fatal accidente ferroviario en la estación Once, que dejó como saldo 51 muertos. Dirigió allí fuertes críticas al Gobierno y a la empresa TBA, a quienes señala como "verdaderos responsables" del hecho.
"No es una fatalidad ni un accidente, sino un crimen social largamente anunciado", afirmaron los firmantes del documento en uno de los párrafos salientes del texto. Plataforma 2012 también afirma que el descarrilamiento de la formación del ferrocarril Sarmiento, a quien denomina como "La Masacre de Once", "expresa de modo paradigmático un modelo cuya base fue impulsada por las reformas neoliberales de los años 90, y que fue profundizada y consolidada, bajo diversas metodologías y alianzas, en los últimos diez años".
El grupo de intelectuales, que integran Diana Kordon, Roberto Gargarella, Héctor Bidonde y Lucrecia Martel, entre muchos otros, pone el acento en la responsabilidad del secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, a quien acusa de dar "el viejo y triste ejercicio de culpabilizar a las víctimas, mostrando de paso su absoluto desprecio por los trabajadores".
El texto repasa la actitud del Gobierno y fustiga el discurso de la Presidenta ante el Congreso. "Más allá de la falta de sensibilidad que puede inferirse del hecho de no haber rodeado de afecto y continencia a las víctimas y a sus familiares, el Gobierno eligió tratar el tema desde un lugar de exterioridad, como observador neutral, silenciando lo fundamental: las responsabilidades conocidas, en particular la suya. Esta parece ser su marca registrada: cuando se trata de hechos flagrantes que contradicen su discurso épico "nacional y popular", los silencia o enmascara", sostienen los firmantes.

Denuncias

"¿Es que el gobierno no se daba por enterado de las denuncias expresadas de las más diversas formas? No sólo hubo a lo largo de estos años estallidos populares espontáneos que daban cuenta del deterioro, del abandono que no garantizaba las condiciones básicas para el funcionamiento seguro del ferrocarril. También la Auditoría General de la Nación y los propios delegados de los trabajadores del Sarmiento habían alertado una y otra vez sobre los peligros que se cernían y que finalmente desencadenaron la tragedia", fustigaron.
Para el grupo Plataforma 2012, "la inculpación del conductor, el supuesto «error humano», tiene también el sentido de ocultar a los verdaderos responsables: la empresa TBA y el Gobierno".
En su párrafo final, Plataforma 2012 acuerda con "los reclamos de los trabajadores ferroviarios, que exigen la urgente rescisión de la concesión a TBA, la reestatización del ferrocarril con control de trabajadores y usuarios y el castigo a los verdaderos responsables de la masacre".



La Nación



Gobierno de Kirchner: Enriquecimiento de allegados al gobierno

De no creer

El mundo feliz de un empresario kirchnerista



Sábado 25 de febrero de 2012


Siempre siento un particular orgullo de ser kirchnerista, pero hay momentos en que lo siento más. Por ejemplo, esta semana. Nuestra capacidad para potenciar personas (y después para deshacernos de ellas) no deja de maravillarme. Sobre todo, empresarios.
Hay casos que son muy conocidos. Néstor adoptó a Lázaro Báez cuando era cajero de banco en Santa Cruz y lo convirtió en uno de los más grandes constructores de obras públicas de la Argentina. A Cristóbal López, binguero en Chubut, lo hizo el rey del juego en el país. El ex cadete y chofer Rudy Ulloa llegó a ser, gracias a El, empresario multimediático.
Esta vez quiero hablar de otro, no tan famoso. Cuando llegamos al Gobierno vimos que tenía pasta y recursos -supo hacer buenas migas con Carlos Menem- y decidimos lanzarlo a la cumbre de la prosperidad. Hoy es un tipo infinitamente más rico, que mueve verdaderas fortunas, que junto con sus hermanos tiene poderosas empresas, que da trabajo a miles de personas. Podría ser mostrado como ejemplo del éxito del modelo. La burguesía nacional llevada a su máxima expresión.
Insisto: no es que antes le fuera mal, pero nosotros le abrimos las puertas del Paraíso. El mes pasado tuve oportunidad de acercarme al mundo fascinante de este empresario. Unos amigos me llevaron a conocer su casa de verano en una playa del sur de la provincia de Buenos Aires, frente al mar. El se ofendería al oírme hablar de casa. Con toda la razón del mundo: nadie tiene semejante mansión, que debe costar bastante más de un millón de dólares, para que venga un mequetrefe y hable ligera y desaprensivamente de una "casa".
Por lo tanto, me corrijo: es un caserón. Una bruta residencia (claro que yo jamás la hubiese pintado de celeste gritón, pero, bueno, gustos son gustos) que se yergue imponente a metros de la arena, dentro de un exclusivo barrio cerrado. A ese barrio no le faltan chalets de lujo, pero éste es el mejor, por escándalo.
Es un caserón muy alegre. Siempre está lleno de gente, y sus dueños, generosos anfitriones, gustan de sacar a pasear a sus amigos. Todos alguna vez sacamos a pasear a nuestros amigos. La primera diferencia con ellos es que lo hacen permanentemente; la segunda, que la vuelta es en helicóptero. Sí, un helicóptero colorado (otra vez: yo hubiese optado por un gris, un blanco) que siempre está listo para hacer las delicias de grandes y chicos. Tantas veces va y viene el pobre que se sospecha que incluso lo han usado para ir al supermercado porque se olvidaron de comprar manteca.
En el barrio muchos protestan por ese ruidoso exhibicionismo. Acaso pensando en no incomodar tanto a los vecinos, a los dueños del caserón se les ocurrió otra alternativa, más silenciosa, y se hicieron de un espectacular yate, deslumbrante con sus velas desplegadas, deslumbrante en sus confortables camarotes, en su recio perfil recortado sobre las olas.
¿Quieren más show off ? Para Navidad y Año Nuevo siempre arman un increíble espectáculo de fuegos artificiales, famoso por su despliegue y porque la gente lo sigue calculadora en mano, para ver cuántos millones se gastaron.
¿Más? Por supuesto, el señor tiene un avión; no un avión cualquiera, un flor de avión, que ha sabido prestar a funcionarios del Gobierno.
Como está a la vista, a nuestro empresario no le va mal en verano, y tampoco en invierno. Vive en otra buena residencia en Barrio Parque; algunos le imaginan, o le conocen, propiedades en Puerto Madero; tiene una extraordinaria planta industrial en el conurbano. Una empresa de transporte en Estados Unidos. En fin, tiene de todo. Y tiene, especialmente, nuestra confianza. La Casa Rosada lo ha beneficiado con contratos y subsidios que sólo son capaces de dar las almas más desprendidas.
El único problema de nuestro empresario modelo, el de los caserones en Necochea y en Barrio Parque, el del helicóptero colorado, el del barco, el del avión, el dueño del poderoso Grupo Plaza, el dueño de TBA, Claudio Cirigliano, es que a veces los trenes no le frenan y provocan una catástrofe.
Eso sí, como bien dijo Schiavi, que hoy es un gran secretario de Transporte de Cristina y antes era un gran operador político de Macri, en todo este siniestro hubo mucha mala suerte, porque si los frenos hubiesen fallado un día antes, durante el feriado del Carnaval, hubiese muerto mucho menos gente. La conclusión es: o arreglamos los trenes o estiramos los feriados.
Le pregunté a De Vido si íbamos a salir a apoyar a Cirigliano y no me contestó. También se lo pregunté a Schiavi y volvió a hablarme de la mala suerte. Finalmente llamé a Olivos. "Señora -le dije-, nuestro amigo Claudio Cirigliano está en problemas y no me parece justo que lo abandonemos ahora. De Vido y Schiavi miran para otro lado. Pensemos en que este esquema lo ideó Néstor. Siento la voz de El que me dice: ¡Claudio es uno de los nuestros! Es cierto: ha sido nuestro gran socio en este extraordinario sistema ferroviario. Señora, le pido que agarre el micrófono, que use la cadena nacional y lo defienda. Como dijo Schiavi, en todo el mundo chocan los trenes. ¡Por favor, Cristina, haga algo!"
No entendí su respuesta: "¿De Vido? ¿Schiavi? ¿Cirigliano? ¿Quiénes son?"
Se quedó unos segundos callada y agregó: "¿Néstor? ¿Qué Néstor?"


La Nación

Gobierno de Menem: Yabran

A 15 años de Cabezas, cómo vive la familia Yabrán hoy

Pablo y Mariano, los hijos del empresario, mantienen una vida familiar de bajo perfil en Montevideo; la viuda está instalada en Punta del Este; sus negocios en Uruguay; accedé a las fotos

El perfil bajo se lleva en los genes. Los medios no los registran, aparecen poco y cuando frecuentan lugares públicos pasan desapercibidos. Su fortuna no es un problema para continuar en las sombras. A 15 años de la muerte de José Luis Cabezas, el caso que los expuso ante la sociedad, los Yabrán transitan sus días en Uruguay, entre el bienestar económico y la vida familiar, aunque lejos de las cámaras.

Montevideo y Punta del Este parecen ser lugares ideales para desarrollar el estilo de vida que lleva una de las familias más enigmáticas de la Argentina.

Mariano y Pablo, los hijos varones de Alfredo, eligieron la capital uruguaya para formar una familia y para continuar con los negocios. Pablo, el más chico, se casó con María Paula Traverso, hija del corredor de automovilismo, y se instaló en una casa del lujoso Manantiales de Carrasco. Su perfil bajo contrasta con la presencia de varias celebridades uruguayas que viven en el barrio, como Pablo Forlán, padre del futbolista.


La casa de Pablo Yabrán en el residencial barrio de Carrasco.
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La casa de Pablo Yabrán en el residencial barrio de Carrasco.

Los negocios corren por cuenta de Mariano. Con el paso del tiempo, el hijo mayor de Don Alfredo abandonó el anonimato para comandar la empresa de inversiones inmobiliarias Greenpol. Desde la web, Mariano se encarga de actualizar las novedades de la compañía. Las oficinas están situadas en el World Trade Center, en pleno centro montevideano.

La empresa se dedica a "proporcionar servicios de intermediación para coordinar todo el proceso de inversiones y desarrollos de proyectos inmobiliarios en negocios de mediana y gran escala", tal como se detalla en su página.

Greenpol no sólo tiene inversiones en Uruguay, sino también en varios puntos de la Argentina y también en Miami. Mariano maneja el blog de la empresa y una página en Facebook donde mantiene actualizadas las últimas novedades del negocio.

"Todo el mundo sabe que los Yabrán viven acá. Es como un decir popular que nadie termina de creer. Pero es un lugar común", dijo una fuente que frecuenta los mismos lugares que la familia argentina en Montevideo.


Retrato familiar de Melina Yabrán y Facundo Reggi.  Foto: / Facebook / Facundo Reggi
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Retrato familiar de Melina Yabrán y Facundo Reggi.  Foto: / Facebook / Facundo Reggi

Los rumores sostienen que en el trato con desconocidos prefieren utilizar el apellido Pérez, de su madre, para pasar desapercibidos. "Se mueven poco y siempre van a los mismos lugares. Cuando salen, tratan de evitar la exposición pública. Viven como en una burbuja", detalló la fuente.

María Cristina Pérez, la viuda de Don Alfredo, también se instaló en el país vecino. Se radicó en Punta del Este y algunos veranos se la pudo ver de paseo en las playas alejadas de la ciudad.

La única que habría vuelto a la Argentina es Melina, la menor de los tres hermanos. Casada con Facundo Reggi, la "preferida de papá" es la más aficionada de la familia a las redes sociales: tiene cuenta de Twitter y de Facebook. También su marido creó un perfil en el que subió varias fotografías de su mujer, sus hijos y sus amigos.

Según sus comentarios en las redes sociales, Melina es fanática de Bailando por un sueño, el programa que conduce Marcelo Tinelli. En los últimos días, volvió a instalarse en Narbay, la mítica casa de su padre en Pinamar, para disfrutar de sus vacaciones familiares.



El imperio Yabrán

La sucesión del imperio de Yabrán no fue un trámite sencillo. Las pocas compañías que Don Alfredo se limitó a reconocer fueron manejadas luego de su muerte por sus hijos, su viuda, dos históricos contadores de extrema confianza y amigos de la familia.

Muchas de las firmas cuestionadas en los noventa siguen en manos de los contadores de la familia y volvieron a quedar en el centro de la escena en los últimos años. Por ejemplo, Royal Air SA fue la empresa contratada para realizar el viaje de Guido Antonini Wilson.

La Nación

Gobierno de Menem: Coimas pagadas por IBM

Tras 16 años de investigación, cierran la causa IBM-Anses
El tribunal oral declaró la extinción de la acción por prescripción y fueron sobreseídos los 14 acusados; durante más de una década se investigó si hubo sobornos para la contratación de un sistema informático para el Estado


Jueves 10 de marzo de 2011

Tras 16 años de investigación, la causa que investigaba si hubo sobornos en el contrato que firmó la Anses con la empresa IBM para actualizar un sistema informático fue cerrada por prescripción y los 14 acusados, incluídos ex funcionarios de la Anses y ex ejecutivos de IBM, fueron sobreseídos.

Así lo resolvió hoy el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3, a cargo de los jueces Miguel Pons, Gerardo Larrambebere y Guillermo Gordo, quienes hicieron lugar a una batería de nulidades y pedidos de prescripción por el paso del tiempo.

El caso IBM-Anses fue una investigación que realizó el entonces juez federal Jorge Urso con la intervención del fiscal Juan Carlos Cearras, tras las revelaciones de otro caso escandaloso donde se analizaron los contratos que firmó el Banco Nación con IBM por más de 200 millones de dólares. En ese caso, los acusados se declararon culpables, aceptaron cumplir penas en suspenso y devolver 18 millones de pesos, de los supuestos 21 millones de dólares que se habrían pagado como sobornos.

El expediente por el contrato con la Anses se inició el 29 de abril de 1996 por un hecho ocurrido en 1994. Según el auto de elevación a juicio, en febrero de ese año, quien era subgerente de sistemas de la Anses, Roberto Moschini, aceptó directamente de su amigo y ex funcionario Juan Alberto Massholder la promesa de recibir dinero a través de la empresa contratista Managemet &Work, para contratar de manera directa a IBM la actualización de sus sistemas.

La hipótesis del juez que procesó, de la Cámara Federal que confirmó los procesamientos y del fiscal que elevó el caso a juicio es que a través de la subcontratista Managemet & Work, que no realizó trabajo alguno, se habría canalizado el pago de sobornos. El contrato era por 60 millones de dólares y se suponía que las coimas habrían ascendido a 296.000 pesos convertibles en dólares en ese momento.

La Nación



Corrupción en el Estado / A 16 años de un caso emblemático
IBM-Nación: no habrá juicio oral y devolverán parte de la coima

Jueves 12 de noviembre de 2009


Hugo Alconada Mon
LA NACION


Casi 16 años después de que estalló el escándalo, el caso IBM-Banco Nación enfila hacia un final ambiguo: se condenará a siete acusados, pero no habrá coimeros presos, y, por primera vez, los ex funcionarios y empresarios devolverán $ 17 millones, pero el Estado no recuperará decenas de millones más que le robaron.

El acuerdo se selló ayer, en la Fiscalía General N° 3, donde su titular, Sabrina Namer, negoció con ocho de los 15 acusados que debían ir a juicio oral por pagar o cobrar coimas por US$ 21 millones -y sospechas jamás probadas por otros US$ 16 millones-. Un negociado que provocó que el Banco de la Nación Argentina (BNA) firmara un contrato por US$ 250 millones, el doble de lo que debió costar.

Según el "acta de acuerdo de juicio abreviado", tal su nombre oficial, siete procesados reconocieron su culpa y serían condenados a entre 2 y 3 años de prisión -por lo que ninguno pasará un día tras las rejas-, el octavo saldría absuelto y los restantes siete podrían beneficiarse de la prescripción de la acción penal. Es decir que pasó tanto tiempo desde el delito que ya no pueden ser juzgados.

La definición quedará ahora en manos del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3, el mismo que llevó adelante el juicio por AMIA. Si acepta el acuerdo, el caso quedará cerrado una vez que defina los pedidos de prescripción de los restantes 7 acusados; si lo rechaza, todo pasará a otro tribunal y otro fiscal.

Consciente de la repercusión negativa que podría generar el acuerdo, Namer incorporó sus argumentos al acta, a la que accedió LA NACION. Recordó "los retrasos irrazonables del procedimiento", el desgaste que afrontaron los acusados y sus familias por "tamaña repercusión mediática y social" y "la importancia simbólica que tiene para la sociedad el hecho de recuperar activos producto de la corrupción".

Quienes aceptaron su culpabilidad son los ex directores del BNA Alfredo Aldaco, quien recibiría una condena de 3 años de prisión, Mario Dadone, Genaro Contartese y Hugo Gaggero, todos con 2 años y 6 meses de prisión. También, el entonces vicepresidente de IBM, Gustavo Soriani, con 2 años y 3 meses de prisión, y el entonces subsecretario general de la Presidencia (segundo de Alberto Kohan), Juan Carlos Cattaneo, y su cuñado y presidente de la firma CCR, Alejandro de Lellis, también con 2 años y 3 meses de prisión cada uno.

El único que saldría absuelto, si lo refrenda el tribunal, es el otrora presidente de IBM Ricardo Martorana, "en atención a la inexistencia de pruebas que demuestren su intervención o culpabilidad".

El escándalo se desató en 1994, cuando se denunció que IBM sobornó a funcionarios del gobierno menemista para lograr la adjudicación de la informatización de 525 sucursales del BNA, enmarcado en el plan Proyecto Centenario.

Con el correr de los años, el expediente pasó por las manos de tres jueces federales -Adolfo Bagnasco, Jorge Urso y Guillermo Montenegro-, subió y bajó por la pirámide del Poder Judicial . También incluyó el misterioso suicidio de Marcelo Cattáneo, en octubre de 1998, con un recorte de LA NACION en la boca en el que se lo vinculaba al caso.

Así, el acuerdo -y las eventuales condenas- alcanzaron a responsables de IBM, del BNA y una firma intermediaria, CCR, aunque la investigación incluyó también a ejecutivos de Deloitte & Touche, el Banco General de Negocios y Consad. Para el fiscal federal que investigó los ilícitos, Carlos Cearras, todo el negociado terminó con un "estrepitoso fracaso, una escandalosa pérdida y sin obtener la tan ansiada modernización" del Banco Nación.

Sin embargo, para Namer, la fiscal de confianza del procurador general Esteban Righi, el acuerdo refleja "un caso sin precedente", ya que plasma la nueva política en la lucha contra la corrupción basada en "el recupero de activos".

Todos los acusados aceptaron que el Estado se quede con $ 17,1 millones, más la entrega de otros $ 1,1 millones "en efectivo para ser destinados a fines sociales" que aportarán Dadone ($ 764.000) y Gaggero ($ 350.000).

Pero los acusados mostraron sus diferencias. Mientras Aldaco se mostró arrepentido y durante seis años -el máximo de la pena posible para él- se autoimpuso una suerte de arresto domiciliario, Dadone pareció desgastado por la depresión, la diabetes y la muerte de su hermano Aldo, ex presidente del BNA, también sospechado de ilícitos.

Gaggero, en cambio, fue el más desafiante. Se mostró harto de tantos años de "repercusión periodística" y expresó su "certeza" de que si se sustancia un juicio oral y público "la peor condena será la mediática". Todavía más: frente a la fiscal expresó su desconfianza "respecto de la independencia de la Justicia".
Cronología

    * Enero de 1994:Contrato: la firma IBM se adjudica la licitación para informatizar la red de sucursales del Banco Nación por 250 millones de dólares.

    * Mayo de 1994:La denuncia : el periodista Santiago Pinetta realiza una denuncia judicial por la operación.

    * Septiembre de 1995: Renuncias . dimiten el presidente del Banco Nación, Mario Dadone, y el de IBM, Ricardo Martorana.

    * Abril de 1996: Procesados .El entonces juez Adolfo Bagnasco procesó a 30 funcionarios y empresarios por el pago de coimas.

    * Otubre de 1998:Extraña muerte . Marcelo Cattáneo, hermano de uno de los procesados, aparece muerto en la Costanera.


La Nación