Mostrando las entradas con la etiqueta Vandenbroele. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vandenbroele. Mostrar todas las entradas

El teléfono liga a Boudou con Vandenbroele

El teléfono liga a Boudou con Vandenbroele

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION

Domingo 13 de mayo de 2012

No sólo el cable y las expensas. El presidente de la nueva Ciccone Calcográfica, Alejandro Paul Vandenbroele , también fue titular de una línea de teléfono fijo en el departamento que elvicepresidente Amado Boudou tiene en Puerto Madero, confirmaron fuentes del consorcio del complejo River View a LA NACION.
Vandenbroele tomó el control de esa línea a fines de 2010, apenas unos días después de que el entonces ministro de Economía firmara -el 8 de noviembre de ese año- una nota que carece de precedente para que la imprenta se beneficiara con una moratoria excepcional, concedida por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
La aparición de Vandenbroele como titular de ese teléfono aporta otro indicio sobre su presunta relación con Boudou, que ambos niegan terminantemente. Si la línea estuvo antes a nombre del vicepresidente, entonces Boudou debió comunicarse con Telefónica de Argentina, prestadora exclusiva del servicio en todo el complejo River View, para informar que su sucesor como titular de la cuenta sería Vandenbroele.
LA NACION consultó a Telefónica sobre el servicio prestado en el departamento 3 del piso 25 de la torre 2 del complejo, pero la compañía declinó responder la requisitoria.
El nuevo indicio abona además una sospecha latente en los tribunales de Comodoro Py: que Vandenbroele fue el verdadero inquilino del departamento durante varios meses, tal como detallaron vecinos y allegados del directivo de la ex Ciccone a LA NACION, en vez de su socio residente en España, Fabián Carosso Donatiello.
El juez federal Daniel Rafecas -luego recusado- y el fiscal Carlos Rívolo habían obtenido algunos indicios al respecto cuando allanaron el complejo River View, el miércoles 4 de abril.
Detectaron que Vandenbroele pagó las expensas y cuatro facturas del servicio de televisión por cable provisto por Cablevisión, del Grupo Clarín, entre octubre de 2010 y enero de 2011.
A diferencia de esos indicios, sin embargo, la titularidad de la línea telefónica fija -que concluía con los números 2144- se extendió bastante más en el tiempo. Figuró a nombre de Vandenbroele durante por lo menos 15 meses, hasta principios de este año, según reconstruyó LA NACION, luego de que su esposa, Laura Muñoz, lo acusó el 6 de febrero de actuar como "testaferro" del vicepresidente.
A diferencia de Vandenbroele, en tanto, quien figuraba como supuesto inquilino formal de ese departamento, Carosso Donatiello, no recibía facturas de Telefónica; tampoco los vecinos del River View recuerdan haberlo visto jamás por el complejo.
El desconocimiento sobre Carosso Donatiello -quien ejerce como abogado en un modesto estudio jurídico de Madrid y que durante los últimos dos años sólo estuvo 37 días en la Argentina, parte de los cuales pasó en su Rosario natal, según indicó su padre- contrasta con los relatos coincidentes sobre Vandenbroele.
Los guardias de seguridad del River View recuerdan, por caso, a "Alejandro", como lo llamaban con respeto.
De hecho, la administración del River View estuvo en manos de la firma Guillochón, pero luego quedó bajo la responsabilidad de Vielmi SA. Y Alejandro Vandenbroele solía mostrarse en la zona de la pileta junto al amigo, socio comercial, padrino de casamiento y testigo del divorcio de Boudou, José María Núñez Carmona, quien vive en el piso 17 de la Torre 1 de ese complejo.

REVISTA DE VINOS

Allegados al propio Vandenbroele que comieron con él en el departamento que ocupaba en Puerto Madero recuerdan otro dato singular. Había una revista especializada en vinos, con una faja de suscripción pegada en la portada. A nombre de Boudou.
Las anécdotas entre los vecinos se amontonan. Por ejemplo, sobre cómo llegaban sobres con resúmenes bancarios del exterior -y algunos sacaron fotos de esas cartas- o cómo Boudou y su hermano Juan Bautista se sacaban fotos arriba de varias motocicletas de alta cilindrada en el patio interno del River View.
Tres de esas motos permanecieron durante meses en las cocheras: una BMW blanca y dos Harley Davidson -una azul, patente 343EIX, y una negra, patente 214EPS-. A ellas se sumó una coupé BMW X6 negra, patente IHE780, que recién sacada en la calle vale entre 120.000 y 150.000 dólares.
Los cuatro vehículos, según pudo verificar LA NACION, se encuentran registrados a nombre de Núñez Carmona, que fijó domicilio legal para los cuatro rodados en la calle Roca 214, de Mar del Plata. Allí está ubicado el pequeño departamento en el que "Nariga" (como le dicen sus conocidos) vivió de chico con su familia.

"SACARON TODO"

Tras el estallido del escándalo, sin embargo, las tres motos y la coupé BMW desaparecieron.
"Sacaron todo de acá [por el River View] hace un tiempo, después de que saltó todo", relató uno de los vecinos de la cochera, que recuerda cómo, aunque figuran a nombre de Núñez Carmona, era Boudou el que las desempolvaba.
Más relevante, detalló cómo semanas antes de que allanaran el edificio por el caso Ciccone, retiraron de allí cajas y más cajas de documentación.
Las motos y la X6, en tanto, reaparecieron poco después en Mar del Plata. Las guardaron en las cocheras de las torres ubicadas frente al parque San Martín, que exponen el vínculo existente entre Boudou y el empresario Fernando Aldrey Iglesias (de lo que se informa por separado), cuyas ramificaciones llegan hasta el gobernador Daniel Scioli.
Sin embargo, la escala de los vehículos junto al parque San Martín resultó fugaz. Los retiraron de allí, según cuentan ahora los vecinos, la calle Aristóbulo del Valle 3270. Al igual que un Mini Cooper y una camioneta Audi Q7, cotizada en entre 100.000 y 136.000 dólares. Ahora resultan inhallables. A diferencia del teléfono a nombre de Vandenbroele.

RELACIÓN PELIGROSA

1. Amigos en común
Vandenbroele admitió su relación personal y comercial con Núñez Carmona, el socio y mejor amigo de Boudou.
2. El departamento
El departamento que tiene Boudou en Puerto Madero figura como alquilado a nombre de un amigo de Vandenbroele. Pero la Justicia sospecha que el directivo de Ciccone vivió allí.
3. Cable y teléfono
En el allanamiento judicial a ese departamento hallaron que Vandenbroele pagaba las expensas y tuvo a su nombre la TV por cable. Ahora se sabe que también figuró como titular de la línea de teléfono fija

El día en que el escándalo Ciccone explotó en Holanda



El día en que el escándalo Ciccone explotó en Holanda

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION


Corrían los primeros días de febrero pasado cuando Antal Camillus Theodoor DeWitte recibió una alerta desde Buenos Aires. A este escribano público en Katwijk, una pequeña ciudad sobre el Mar del Norte a 16 kilómetros de La Haya (Holanda), le informaron que Alejandro Vandenbroele, el responsable del fondo que él había constituido, Tierras International Investments CV, les había ocultado información. Peor aún, que se lo vinculaba al vicepresidente argentino, Amado Boudou, y a un caso de presunto lavado de dinero.
Sin más, sin siquiera llamar a Vandenbroele, que entonces ya era presidente de la nueva Ciccone Calcográfica, el lunes 13 de febrero se presentó en el Registro de Comercio de Amsterdam y cerró Tierras International y las otras dos sociedades con domicilio en Suiza que sostenían ese fondo de inversión.
El escándalo que tiene a Vandenbroele como uno de sus protagonistas centrales llevaba una semana de apogeo, desde que su mujer, Laura Muñoz, lo señaló como testaferro de Boudou. Más aún, el domingo 11, LA NACION reveló que el representante legal del fondo Tierras ante la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Buenos Aires era Carlos Schneider, el jubilado de 75 años de la marina mercante que a todos bautiza con el mismo apodo: "Piluso". Cobró $ 200 por firmar esos papeles.
Así, en ese contexto, fue que el notario DeWitte desenchufó las supuestas conexiones internacionales de Vandenbroele que aportarían los fondos para sostener a la nueva Ciccone hasta que obtuviera contratos, según reconstruyó LA NACION a través de tres fuentes y copias de los registros comerciales holandeses.
La acción del notario DeWitte, sin saberlo, resultó explosiva. Cerró por su cuenta el fondo europeo que, con un capital de 100 euros, en teoría todavía sostiene a la sociedad anónima The Old Fund y, a través de ella, a la nueva Ciccone, la empresa que imprimirá $ 40.000 millones a pedido de la Casa de Moneda y del Banco Central.
Vandenbroele se quedó sin apoyatura en Holanda por vulnerar un principio básico. Las sociedades extranjeras adquiridas no deben intervenir en actos vinculados al lavado, la pornografía o el tráfico de armas o drogas. Más aún, tampoco deben pegotearse con personas expuestas políticamente (PEP). "Ningún letrado o notario que constituya o inscriba sociedades para uso internacional admite este tipo de actividades", afirmó un protagonista de la trama para justificar la reacción inconsulta de DeWitte.
El fondo Tierras acumulaba para entonces algunos movimientos, pero menores. Entre otros, DeWitte consignó como dueñas en 2008 a dos firmas también constituidas en Holanda, pero con sede en Suiza.
Como "socio gerente" apareció Stichting MP Services y como "socio comanditario" su melliza Stichting LP Services. Ambas con domicilio en Ginebra.

DE CHANCHOS A BILLETES

Tierras International Investments llevaba, para entonces, poco más de un año constituida. Su objetivo inicial se encontraba muy lejos de facilitar la impresión de $ 40.000 millones a pedido de la Casa de Moneda. Se creó para sostener un emprendimiento agrícola, según reconstruyó LA NACION. Un criadero en la provincia de Buenos Aires. Setenta kilómetros al sudoeste de la Capital. De chanchos.
"Los interesados querían una sociedad holandesa porque el dueño del emprendimiento era de raíz holandesa. Pero después de dos meses de idas y venidas, la operación se frustró, y Tierras quedó ahí, abierta y a la espera de otro potencial comprador", relató una fuente con acceso a las tratativas que involucraron a Vandenbroele.
El fondo Tierras International Investments quedó como los autos cero kilómetro que ya salidos de la automotriz esperan a su primer dueño en la concesionaria. Armada con un capital social de apenas 100 euros, según consta en la copia de la ficha del Registro de Comercio de Amsterdam que obtuvo LA NACION. Y fue entonces cuando apareció Vandenbroele.
Tanto el fondo Tierras como las dos Stichting acumulaban para entonces, también, múltiples directores nominales.
Algunos duraron unos pocos meses. Otros, años. Varios oriundos de las Antillas; otros dos, argentinos, pero sin vínculos con Vandenbroele, según verificó LA NACION.
Casi en simultáneo con la orden de disolución de Tierras International Investments y las dos Stichting que decretó DeWitte, sin embargo, Vandenbroele dio otro paso en la madeja societaria. Informó a través del Boletín Oficial la irrupción de otra misteriosa sociedad en la trama detrás de Ciccone, la uruguaya Dusbel SA, cuyos dueños aún no aparecen.
Así, la nueva Ciccone completó su metamorfosis.
Aparece en teoría controlada por la familia Ciccone (30%) y por la sociedad anónima argentina The Old Fund, cuyos accionistas son a su vez el fondo holandés disuelto y la uruguaya Dusbel -cuyos verdaderos dueños se desconocen-, que se reparten por mitades ese 70% restante.

LOS AMIGOS DE BOUDOU SE SIENTEN "INVENCIBLES"

Durante los últimos días, tras la salida del procurador Esteban Righi y la recusación del juez Daniel Rafecas, pasaron del miedo a la euforia. Son los amigos de Amado Boudou que figuran en las múltiples sociedades vinculadas a él y a su socio, José Núñez Carmona. "Somos invencibles", se ufanó uno de ellos en el café Iu, de la calle San Lorenzo, de Mar del Plata. Nadie encarnó mejor las emociones que vivió ese grupo que el contador de Boudou, Eduardo Dehaut. Durante semanas le decía a quien quisiera oírlo: "Para qué me metí en esto". Ahora se ufana otra vez del poder de su amigo.

THE OLD FUND

PRIMEROS PASOS 
Fundación en Holanda
El fondo de inversión Tierras International Investments fue creado en Holanda en 2007, para sostener un emprendimiento agrícola en Buenos Aires. Se armó con un capital social de 100 euros. Pero el proyecto fracasó. Con el mismo nombre, tiempo después el fondo fue reflotado por Alejandro Vandenbroele (foto) para sus planes de comprar la imprenta Ciccone.
LA COMPRA 
Dueños ocultos
Tierras International Investments aparece en 2010 como el principal accionista (98%) de The Old Fund, la sociedad presidida por Vandenbroele que compró Ciccone, después de obtener ayuda del Gobierno para levantar la quiebra de la imprenta y poco antes de conseguir una moratoria extraordinaria de la AFIP.
LA DIVISIÓN 
Cómo quedan los papeles
Según los registros, la propiedad de la imprenta, rebautizada CVS, se distribuye de la siguiente manera: 70% para The Old Fund y 30% para la familia Ciccone.
DESPUÉS DEL ESCÁNDALO 
Cambio de planes
Al estallar el caso que involucra al vicepresidente con el negocio de Ciccone, el escribano holandés Antal DeWitte disolvió Tierras International en Amsterdam. The Old Fund aún figura como propiedad de ese fondo ya inexistente, pero a medias con una misteriosa sociedad uruguaya, Dusbel.