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Moody's bajó a negativa la calificación de 30 bancos argentinos


Jueves 27 de septiembre de 2012 | 13:44

Moody's bajó a negativa la calificación de 30 bancos argentinos

Para su análisis, la calificadora incluyó la aplicación de mayores controles de cambio, de topes a las tasas de interés de las tarjetas de crédito, el direccionamiento compulsivo del crédito y otras medidas "que podrían afectar la valoración del riesgo de los bancos"


La agencia Moody's cambió el jueves a negativa, desde estable, la perspectiva de la calificación de la fortaleza financiera de 30 bancos de Argentina y de las notas de depósitos en moneda local de otras 24 instituciones del sector.
La calificadora informó que la nueva perspectiva obedece a una modificación reciente del panorama de la calificación B3 de los bonos soberanos de Argentina, que pasó a negativa desde estable, tanto para los nominados en moneda local como extranjera. El cambio refleja la correlación entre los perfiles crediticios de los bancos y los del Gobierno, dijo Moody's.
Para la agencia, la perspectiva negativa incorpora los riesgos relacionados "a una creciente intervención del Gobierno a través de mecanismos poco favorables para la generación de ganancias, dinámicas de fondeo y para la flexibilidad financiera de las instituciones".
Entre esos mecanismos, la calificadora incluyó la aplicación de mayores controles de cambio , de topes a las tasas de interés de las tarjetas de crédito, el direccionamiento compulsivo del crédito y otras medidas "que podrían afectar la valoración del riesgo de los bancos".

La Nación

Gobierno de Kirchner: Sistema monetario

Desorden monetario

Por Roberto Cachanosky
Especial para lanacion.com

Martes 9 de noviembre de 2010

 En octubre del año pasado el stock de billetes en circulación ascendía a los $ 82.630 millones mientras que en el mismo mes de este año los pesos en circulación alcanzaron los $ 110.612 millones (en ambos casos los datos son promedio mensuales). Puesto en otros términos, el circulante creció el 34% en un año. Pero al mismo tiempo, la deuda del Banco Central en Letras, Bonos y pases subió de $ 51.593 millones a $ 81.402 millones (también en promedios mensuales). Estamos hablando de un incremento de la deuda del BCRA del 57,8%. Es decir, el fenomenal aumento del circulante del 34% es a pesar del 57,8% de aumento de la deuda de corto plazo del Central.
Paralelamente el Gobierno argumenta que se canceló deuda por U$S 6155 millones aplicando la política de desendeudamiento, utilizando las reservas. Sin embargo, es bastante claro que por un lado el Central redujo su deuda en el monto mencionado utilizando las reservas del Central pero, al mismo tiempo, su deuda de corto plazo, tomando el tipo de cambio de ambos períodos, se incrementó en el equivalente a U$S 7092 millones. Al usar las reservas del Central para pagar la deuda en dólares y al mismo tiempo colocar bonos en pesos, el Central deteriora su patrimonio, salvo que se piense devaluar el peso en algún momento para licuar su pasivo. Lo concreto es que en un año se tomó más deuda de la que se canceló, por lo cual no existe tal política de desendeudamiento, o este desendeudamiento no se verificaría hasta que se produzca una devaluación que licue la deuda del BCRA. Por otro lado, siendo optimistas, el stock de deuda de $ 81.000 millones estaría generando intereses a pagar por no menos de $ 8000 millones al año. Tal vez un monto parecido al que se destina a la asignación universal por hijo mientras que las reservas no se colocan a esas tasas ni por casualidad.
Pero el dato relevante es la velocidad a la que está expandiendo moneda el Central. Emitir a una tasa del 34% anual inevitablemente conduce a un proceso inflacionario más agudo, por más que el Gobierno se empecine en negar que estemos en un proceso inflacionario y que si lo hay sólo afecta a los sectores de mayores ingresos.
Es de manual de economía que todo proceso inflacionario siempre afecta a los sectores de menores ingresos, algo que viene ocurriendo particularmente en el rubro alimentos, que es el tipo de bienes al que más dinero destinan de su presupuesto los sectores más humildes.
De lo anterior se desprende que son los sectores de menores ingresos, sin representación gremial (jubilados, trabajadores en negro, etc.) los que financian, pagando el impuesto inflacionario, el tipo de cambio en valores cercanos a los 4 pesos por dólar y el déficit fiscal que en los últimos 12 meses llega a los $ 30.500 millones cuando se elimina la contabilidad creativa.
Digamos que el Gobierno es progresista con los que tienen representación gremial y regresivo con quienes no tienen representación gremial.
El punto a resaltar es que el descontrol en el aumento del gasto público (40% de aumento anual) y la ausencia de recursos genuinos para sostener el tipo de cambio en los mencionados 4 pesos ha llevado a un desorden monetario que no es menor.
Con una inversión mínima en el sector real de la economía que impide el incremento de la oferta de bienes y esta expansión monetaria, no debe sorprender que la inflación siga creciendo y en octubre se haya acelerado aún más.
Si uno piensa en este desorden monetario que acelera la inflación y en las tarifas de los servicios públicos que están "pisadas" y que en algún momento habrá que sincerar, el escenario de mediano plazo es preocupante. 

Altos costos bancarios para los argentinos

El sistema financiero argentino no solo no es confiable, en especial despues del corralito y devaluacion del 2001, sino que encima es caro. No esta claro cual es el costo de los servicios. Es casi increible que algunos bancos cobren hasta para extraer dinero por ventanilla.
(Por cierto, lean en uno de los articulos que anteriormente agregue al blog, demostrando que los Kirchner sacaron sus ahorros del pais antes del corralito)



Economía real / Quejas de entidades de consumidores
Cada vez más dispares, los costos bancarios desorientan a los clientes
Hay diferencias de hasta 15 veces entre un banco y otro por valores que no siempre se aclaran

Lunes 20 de julio de 2009

Oliver Galak
LA NACION

¿Puede una bebida cola costar diez veces más que otra y, aun así, ser más popular? ¿Qué clase de aerolínea podría cobrar un 500% más que su competidora por el mismo tramo sin por ello convertirse en un producto para un público vip?

Esas extrañas estrategias de marketing, inimaginables en la mayoría de los mercados, son moneda corriente para los clientes bancarios. Escondidos entre los múltiples artículos de los contratos y eclipsados por las rimbombantes promociones con descuentos, los costos y comisiones que los bancos cobran por productos como cuentas corrientes o extracciones de cajeros automáticos presentan rangos de precios con variaciones que a veces superan el 1000 por ciento.

En general, son productos simples y de uso masivo, y, sin embargo, las entidades financieras no ven inconvenientes en presentar semejante disparidad de precios. Vale un ejemplo: mantener una cuenta corriente en el Banco Credicoop cuesta $ 12 por mes; el mismo servicio en el Banco Francés cuesta $ 62, un 416% más.

Si bien no existen regulaciones sobre este tipo de costos y comisiones, la Defensoría Bancaria del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires sostiene que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería fijar topes máximos para proteger a los usuarios.
Datos que llegan a fin de mes

"El Banco Central no fija un monto máximo; por eso hay tanta disparidad. El tema es que los usuarios muchas veces no saben que existe este desfase tan grande entre los distintos bancos", dijo a LA NACION la defensora bancaria del pueblo de la ciudad de Buenos Aires, Graciela Muñiz. "El Central debería fijar un límite a cobrar porque, si no, algunos bancos pueden abusarse", añadió.

Según explicó, una buena forma de fijar esos límites sería promediar los mínimos y máximos que hoy se cobran por productos similares. Así, si el Banco Ciudad cobra $ 7 por el mantenimiento de una caja de ahorro y el Santander Río, $ 25, el tope propuesto se ubicaría en $ 16. "Sería un límite bastante preciso, porque convengamos en que los bancos nunca pierden", indicó Muñiz.

Los precios más competitivos suelen corresponder a los bancos públicos y a los cooperativos (también algunos provinciales privados), mientras que en el otro extremo se ubican las entidades que ponen mayor énfasis en las promociones y descuentos para atraer clientes. Es lo que ocurre con los costos por extracciones en cajeros automáticos de la misma red de la entidad de origen: el Banco del Chaco ($ 1,50), el Ciudad ($ 1,80) y el Credicoop ($ 1,80) son los más económicos. El Galicia ($ 5) y el Francés ($ 4,20) son los más caros.

"Los famosos beneficios de que tanto alarde hacen los bancos están perfectos, pero si me cobran 4 o 5 veces más por el mantenimiento de una caja, el daño se nota sólo a fin de mes, cuando llega el resumen. Estas son cosas que el consumidor tiene que tener en claro", dijo Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor (CEC).

Muñiz también consideró que esas promociones con descuentos, en las que el Santander Río, el Galicia y el Francés son los que más énfasis ponen, "son como una especie de publicidad engañosa, porque ofrecen un producto o servicio muy tentador, pero al final lo terminan cobrando a través de los gastos administrativos".

Si se recorren los datos proporcionados en el Régimen de Transparencia del BCRA, aparecen, incluso, diferencias más llamativas. A los efectos de esta nota, LA NACION sólo tomó en cuenta los 24 bancos con más de 80 cajeros automáticos en todo el país. Pero aun en ese universo reducido hay entidades que cobran hasta 15 veces más por el mismo producto: un resumen adicional de una caja de ahorro en el Supervielle o en el Banco de Santa Fe cuesta $ 15, contra el $ 1 que pagan los clientes del Macro, el Bisel, el Ciudad o el del Tucumán. En el Standard y el HSBC está directamente bonificado.

Las diferencias son también llamativas en la tasa nominal anual que dan los bancos por los depósitos en las cajas de ahorro. El Hipotecario y el Banco del Neuquén, con una tasa del 1%, brindan el mayor beneficio a sus clientes. En la otra punta se ubican el Santander Río, el HSBC, el Galicia y el Citibank (todos con el 0,2%), el Itaú (0,1%) y el Standard, que con 0,05% ofrece una tasa 20 veces inferior a la de sus competidores más generosos.

Andrada contó que desde abril comenzaron a registrar mayor cantidad de reclamos de los consumidores. "La gente está más atenta. Mira el resumen y encuentra estas cosas."

En la Defensoría del Pueblo también suelen recibir denuncias. "En los resúmenes de cuenta, muchas veces ni siquiera están especificados, o no se informa a los clientes cuándo va a haber aumentos -dijo Muñiz-. Con frecuencia, los clientes están atados a los packs bancarios. Asignan una tarjeta que el usuario no quiere utilizar y, aun así, le llegan estos gastos administrativos. Incluso llegan a aparecer en el Veraz por estos gastos de la tarjeta que nunca utilizó."

La Nación