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"El de Rucci fue un crimen cometido en democracia


Martes 25 de septiembre de 2012 | 09:12

"El de Rucci fue un crimen cometido en democracia"

La hija del sindicalista asesinado por Montoneros recordó que la muerte de su padre se produjo dos días después de la victoria electoral de Perón en 1973; hoy habrá una marcha para exigir la reapertura de la causa


39 años del asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci, su hija, la diputada Claudia Rucci, recordó que el crimen "fue cometido en democracia".
La legisladora nacional encabezará hoy junto a su hermano Aníbal una marcha a los tribunales federales de Comodoro Py para exigir la reapertura de la causa por el crimen del dirigente metalúrgico. Exigirán a la Justicia que el homicidio sea declarado de lesa humanidad y, en consecuencia, imprescriptible.
"Las armas fueron trasladadas en autos del gobierno de la provincia de Buenos Aires y se usó un departamento de Ernesto Jauretche, un funcionario provincial. Por eso creemos que fue un crimen de lesa humanidad. En ese momento Montoneros tenía legisladores, intendentes y gobernadores", enumeró Rucci en declaraciones radiales.
"No se puede entrar en la teoría de los dos demonios porque a Rucci lo mataron en democracia, 48 horas después de que se eligió presidente a Juan Domingo Perón", aseguró la diputada.
El acto en Tribunales tendrá fuerte contenido político, ya que contará con la presencia de representantes del peronismo antikirchnerista, como el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, y el líder de la CGT, Hugo Moyano. Además, estarán los ex gobernadores de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, y de Entre Ríos, Jorge Busti; los gremialistas Gerónimo Venegas y Luis Barrionuevo, titular de la CGT Azul y Blanca, y diputados del Frente Peronista, como Enrique Thomas y Francisco De Narváez.
"Ojalá sea el comienzo de algo", opinó la diputada sobre la suma de voluntades que congrega el homenaje a su padre. "Trabajo mucho para un frente peronista. A lo mejor [los dirigentes] tienen diferencias en la forma, pero no en el fondo. Uno toca el pito por Rucci y todos aparecen", expresó en radio Vorterix.
A su vez, aprovechó la fecha para criticar al oficialismo. "El Gobierno ha creado un relato, una cortina de humo que se caería en mil pedazos si empezaran a reconocer los crímenes montoneros. Mis hijos tienen amigos de La Cámpora y están creyendo otra cosa", señaló Rucci en radio Mitre.
"Yo les explico a los chicos de La Cámpora que Montoneros no atentó contra Rucci sino contra Perón. El que tape que pasó eso es casi un golpista", aseveró.

Perón hablaba menos que Cristina


Sábado 08 de septiembre de 2012 | Publicado en edición impresa

Perón hablaba menos que Cristina

Por Pablo Sirvén | LA NACION


En el pasado, cuando la cadena nacional era sólo esporádica y para noticias extraordinarias -anuncios puntuales, mensajes navideños, algún episodio de conmoción nacional-, se le reservaba el horario central de las 21. Se pensaba, con razón, que entonces la familia iba a estar reunida en su casa y más gente recibiría el mensaje. Era muy concisa y siempre comunicaba novedades puntuales y de gran trascendencia. Por fuera de esa franja, la apertura de las sesiones legislativas, las transmisiones del mando o los partes del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas durante la Guerra de las Malvinas podían sorprender en otros horarios, pero eran más bien excepcionales.
Los memoriosos recuerdan que a Álvaro Alsogaray, cuando fue ministro de Economía, le gustaba hablar los domingos a la noche porque sabía que, salvo los títulos deportivos, nadie más competiría con él y así se aseguraba más centimetraje en la prensa del día siguiente. Por cierto, varios titulares de la cartera de Hacienda fueron los más largueros con las cadenas noctámbulas a la hora de presentar algo que se ha extinguido del todo en la Argentina, al menos de 2003 para acá: explicitar un plan de acción. Así, por ejemplo, el 2 de abril de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz pronunció un kilométrico mensaje para anunciar su letal programa económico, que terminaría afectando gravemente a la industria nacional.
En el caso de la más alta magistratura del país, invariablemente, quien fuese el que estuviese a cargo, civil o militar, aparecía serio, sentado detrás del escritorio, con la bandera argentina a un costado. Era casi la única ocasión que se tenía de ver y escuchar a quien comandaba el Estado. Sólo a partir de Carlos Menem, los máximos gobernantes empezaron a prodigarse con más frecuencia en circunstancias informales y relajadas. El mandatario riojano se movía con tanta soltura, conforme a las pautas televisivas, que era frecuente invitado a programas de todo tipo, incluso de humor, y hasta participaba en competencias deportivas. Usaba poco la cadena nacional porque no la necesitaba: atravesaba toda la programación como un miembro más de la farándula. Era completamente extrovertido y tenía una respuesta para todo micrófono que se le acercara.
Históricamente, los mensajes presidenciales, por lo general, no excedían los veinte minutos, y la cadena nacional siempre llamaba la atención, precisamente, por ser un procedimiento del todo infrecuente que invariablemente sorprendía.
En tiempos de Fernando de la Rúa, la cadena recibió una mejora estética y de iluminación. Sus mensajes eran breves: un día antes de caer, el 19 de diciembre de 2001, anunció la implantación del estado de sitio en apenas tres minutos y 35 segundos.
Para no quitarle su valor excepcional a la cadena nacional, antes se solía recurrir a la llamada "cadena oficial", más limitada en sus alcances, ya que sólo convergían en ella Canal 7 y Radio Nacional y sus filiales, como cabeceras del Servicio Oficial de Radiodifusión, una de cuyas funciones primordiales es cubrir exhaustivamente la actividad presidencial. Sólo las emisoras estatales ponían en el aire la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas o el acto del Día de la Industria, mientras las demás señales continuaban con sus transmisiones habituales sin interrupción alguna.
Para buscar excesos en la cadena nacional anteriores a los que se registran en la actualidad hay que remontarse al gobierno de Isabel Martínez de Perón. Su brazo derecho, José López Rega, manejaba a su antojo la TV, entonces recién estatizada, a la que hacía entrar en cadena cuantas veces se le ocurría por cualquier motivo, desde una intrascendente visita de la mandataria a algún lugar hasta la realización de los campeonatos Evita.
Una cadena nacional tardía, y de más de una hora, como la de Cristina Kirchner el lunes último (comenzó a las 22.30) no cuenta con antecedentes. Y por eso fue tan mal recibida: cientos de miles apagaron el televisor o se pasaron al cable; otros cuantos se fueron a tocar la cacerola al balcón o a la calle, más que por ideología, porque les habían interrumpido sus programas preferidos y el relax previo a la hora de irse a dormir.
Se recuerdan las dos noches consecutivas y "encadenadas", protagonizadas por Juan Domingo Perón, tras su regreso definitivo al país. Por cierto, ambas estaban más que plenamente justificadas. Eran las 22 del 20 de junio de 1973, luctuosa jornada en la que graves refriegas entre grupos antagónicos del justicialismo frustraron su recibimiento en Ezeiza y se produjo un número hasta hoy indeterminado de muertos y heridos. Al líder le bastaron apenas siete minutos para pedir disculpas por no haber estado en el fallido acto y anunció que hablaría la noche siguiente. Así lo hizo. En menos de 25 minutos dijo que había regresado "casi descarnado" y realizó una advertencia, al referirse a las dificultades que atravesaba el país, cuya vigencia se mantiene: "O lo arreglamos entre todos los argentinos o no lo arregla nadie".
Anteanoche, 39 años después, Cristina Kirchner, en cambio, soltó una frase inquietante: "Sólo hay que tenerle temor a Dios. Y a mí, en todo caso, un poquito".
© La Nacion

Cristina, Perón y San Martín, protagonistas de los afiches 3D del Gobierno


Cristina, Perón y San Martín, protagonistas de los afiches 3D del Gobierno

La agrupación Kolina, de Alicia Kirchner, reparte anteojos especiales para ver los carteles en tres dimensiones; son para que "la oposición pueda ver el proceso de transformación y liberación que se lleva adelante", aseguran


La agrupación kirchnerista Kolina, que dirige la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, repartió esta tarde anteojos 3D para ver una tanda de afiches en ese formato, que muestran al prócer José de San Martín junto al ex presidente Juan Domingo Perón y a la actual mandataria Cristina Kirchner.

En el cruce de la Av. de Mayo y 9 de Julio, durante un homenaje al Libertador, Hernán Letcher, militante de la organización Corriente de Liberación Nacional, mejor conocida como Kolina, explicaba que la idea de la actividad es que "la oposición pueda ver con los anteojos adecuados el proceso de transformación y liberación que se lleva adelante".
El acto proselitista se llevó a cabo en diferentes puntos del país como homenaje a San Martín, a través de una pegatina de 100 afiches en ese formato en las provincias de Salta, Jujuy, Misiones, San Juan, Mendoza, Catamarca, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Según Letcher, la idea por detrás del afiche 3D es que "la liberación tiene tres dimensiones, marcadas por tres etapas". "La primera está relacionada con la figura del Libertador San Martín; la segunda liderada por Perón, y la tercera iniciada por Néstor en el 2003 y conducida magníficamente hoy por Cristina", indicó.
Kolina está comandada por una mesa nacional representada por máximos referentes de distintas áreas de gobierno. La integran Alicia y los ministros Débora Giorgi (Industria) y Alberto Sileoni (Educación).
Télam

El miedo como política del Estado


Domingo 19 de agosto de 2012 | Publicado en edición impresa
El escenario

El miedo como política del Estado

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION


Echegaray, le respondió exhibiendo su supuesta situación fiscal con aderezos descalificatorios. El mundo bloguero y twitero le llama la Gestafip, aludiendo a una mezcla de Gestapo y AFIP. Lo cierto es que el secreto fiscal ha dejado de existir en el país.
Jueces y fiscales aceptan en reserva que reciben fuertes presiones del Gobierno para salvar a los amigos y para destruir a los enemigos. A veces son conversaciones amables, pero otras veces son métodos brutales. Algunos de esos funcionarios judiciales han recibido sobres anónimos. Llevaban adentro fotos de esos funcionarios en lugares públicos, compartiendo momentos de distensión con amigos. No hacían nada malo. Pero la percibieron como lo que era: una notificación de que son seguidos por los servicios de inteligencia oficiales. Esos funcionarios llevaban en los tribunales (o llevan) cuestiones sensibles para el Gobierno.
El adoctrinamiento de estudiantes de escuelas por parte de La Cámpora sembró el temor entre los propios docentes. Es probable que muchos de ellos ni siquiera le informen en la Capital al gobierno de Macri de tales incursiones, como les ordenó el ministro Esteban Bullrich. No es adoctrinamiento. Enseñamos la verdad, justificó la Presidenta. La verdad es siempre relativa, pero nunca estará en las manos inapelables de una pequeña y sectaria facción política. Una ex secretaria de un ex funcionario importante de los Kirchner acaba de ser despedida de la YPF estatizada en revancha por las posiciones críticas de su anterior jefe. La empleada no tenía jerarquía ni relevancia en la petrolera.
La Unión Industrial no celebrará el Día de la Industria, justo cuando cumple 125 años. La habitual comida estará organizada por el Gobierno en Tecnópolis, que licuará la presencia de la central industrial con representaciones de la CGE, de CAME y, quizá, de La Salada. No hablará ningún representante de la UIA. Los empresarios están estragados de temor. El último caso fue aleccionador. Un empresario de la industria láctea deslizó algunas críticas a la situación nacional en el reciente coloquio anual de la Unión Industrial de Córdoba. Veinticuatro inspectores de la AFIP le cayeron al día siguiente en las oficinas de su empresa. El cristinismo cree, además, que la Unión Industrial de Córdoba, más independiente y liberal que la central nacional, es un instrumento de José Manuel de la Sota. Los casos de hostigamiento a Daniel Scioli, a Macri y, pronto, a De la Sota servirán también para aumentar el miedo (que preexistía) entre muchos gobernadores, más vulnerables política y financieramente que aquellos.
Sólo la Justicia puede intervenir una empresa, pero el Gobierno tomó esa decisión por sí solo con frecuencia en meses recientes. Son los casos de YPF y de la ex Ciccone. Funcionarios oficiales y la Gendarmería podrían repetir tales acciones en otras compañías privadas. Los empresarios lo saben.
Un líder empresario habló hace pocos días con dirigentes de La Cámpora para decirles que el problema económico del país es la falta de inversión más que la inflación. El empresario trataba de explicarles las razones de la desconfianza, pero un camporista le replicaba con los argumentos de su jefa: la culpa es de los bancos, que serán obligados a dar créditos. Tampoco tomaremos créditos, le respondió el industrial. ¿Por qué?, inquirió el camporista. Respuesta: ¿Para qué voy a endeudarme para agrandar mi empresa? ¿Para que Moreno me diga cuánto cuestan las cosas y a quién tengo que venderle, para que Kicillof me indique cuánto debo ganar y para que Marcó del Pont me ordene qué debo hacer con el dinero que gané? El camporista se enfureció aún más.
En una reciente y dramática exposición en la Academia Nacional de Periodismo, el director del diario Perfil, Jorge Fontevecchia, advirtió que el próximo 7 de diciembre el Gobierno podría intervenir los medios audiovisuales del Grupo Clarín con tropas de la Gendarmería. Si eso ocurriera, esas imágenes de gendarmes metiéndose por la fuerza en medios de comunicación no serán vistas por los argentinos. Un apagón audiovisual sucederá, concluyó Fontevecchia, un viejo crítico de Clarín que carece de intereses en medios audiovisuales. Señalaba, así, que el resto de la televisión está bajo control directo o indirecto del Gobierno. El propio Gobierno bate el parche de que el 7 de diciembre cambiará el ecosistema de los medios en el país, aunque la Corte Suprema nunca dijo eso. Sólo se caería una cautelar, si no hubiera antes una sentencia sobre la constitucionalidad de un artículo, y comenzaría a correr el plazo de un año para desinvertir. Pero el kirchnerismo podría estar instalando la idea de que existe un reloj implacable para dejarle lugar a la posterior arbitrariedad.
Después vendrán, si aquella advertencia se cumpliera, por los pocos diarios independientes que quedan. Para que la política del miedo funcione, el periodismo debe perder la voz, la imagen y las palabras


Eva, lo que el mito no deja ver


Martes 31 de julio de 2012 | Publicado en edición impresa
Claroscuros de la mujer que marcó la política argentina

Eva, lo que el mito no deja ver

Por Luis Alberto Romero  | Para LA NACION

ronto la imagen de Eva Perón estará en los billetes de cien pesos en que reciben mensualmente el sueldo los jóvenes de La Cámpora empleados en alguna oficina estatal, cuya tarea consiste en aplaudir en los actos, escribir en los blogs, organizar "vatayones", escuchar, informar y también contribuir a la nueva versión del mito de Evita. Hasta ahora, cobrar el salario incluía una experiencia desagradable: enfrentarse con la imagen del detestado Roca, o en el reverso, con la del "ejército genocida". Desde ahora, el rostro de Eva reconciliará militantismo y prebenda.
No es una mala síntesis. La imagen de Evita ha cumplido muchas funciones desde su muerte, y algunas fueron parecidas a ésta. Su recuerdo, su imagen, sus palabras han sido usadas a diestra y siniestra. La proliferación de mitos fue sepultando a la persona: hay tantas Evitas como se quiera. Recuperar su persona requiere apartar los mitos y reexaminar críticamente lo que creemos que sabemos de ella. Pero sobre todo hay que ubicarla en su época: una Argentina diferente de la actual, en la que las cosas tenían otro sentido. El resultado será una imagen menos rotunda, sin blancos ni negros contundentes. Un perfil lleno de grises, tan matizado como el de cualquier persona que conocemos.
El mayor problema es separarla de Perón. Es común oscilar entre la identificación total -así se presentaba ella- y la contraposición, como es común hoy. Hay un punto intermedio: Eva estuvo presente en cada proceso central del peronismo, le aportó un perfil distinto pero no llegó a definir un rumbo diferente. Hubo tensión pero no ruptura.
En primer lugar, está la vigorosa democratización social y política que caracterizó al primer peronismo. El proceso social es característico de la Argentina moderna; arraiga en la inmigración, la educación pública y la ley Sáenz Peña. Perón lo aceleró; rompió la última y dura costra del "antiguo régimen" y posibilitó la maduración de una sociedad móvil, integrada y democrática. Evita se asoció con la dignificación de "los humildes", el ejercicio práctico de la justicia social, la sanción del sufragio femenino y la incorporación política de las mujeres. Sobre todo, profundizó el embate contra aquella costra, a la que tildó de "oligarquía". Fue una palabra eficaz, que deslizó el eje de lo social a lo político, uniendo en la denostación a los moradores del Barrio Norte con los partidos opositores. Evita le puso a la democratización un elemento reactivo, un tono plebeyo y agresivo que no afectó mucho la convivencia social pero dejó en la vida política una marca facciosa y consagró un igualitarismo radical, de corte jacobino, que a la larga tendió a desalentar la formación de cualquier elite del mérito.
La justicia social -el empujón estatal a los rezagados- pudo haber sido la base de un Estado de Bienestar basado en principios universalistas, muy común en la época. Perón lo alentó en ocasiones y en otras retrocedió, por ejemplo frente a los sindicatos. Evita lo asoció con su fundación, creada a su imagen y semejanza. La Fundación Eva Perón irrumpió en el Estado, se apropió de porciones de sus instituciones, su personal y su presupuesto, al que sumó aportes privados más o menos voluntarios. Combinó fragmentos de grandes políticas públicas -policlínicos, viviendas- con la "ayuda social directa", que fue el terreno preferido de Evita: dar personalmente. La acción del Estado en beneficio de los humildes -máquinas de coser, bicicletas- llegaba a muchos pero no a todos, ni a todos de la misma manera. Venía unida a la figura que personificaba al Estado, o más bien, lo reemplazaba.
La fundación manejó un presupuesto incalculable y no quedaron rastros de cómo lo gastó. Casi anticipó lo que con el tiempo llegó a ser nuestro Estado: una caja misteriosa y un cúmulo de prebendas discrecionales. Si Perón fue un constructor de Estado, con criterios universales y generales, Evita fue un vendaval que avanzó arrasando los cimientos estatales que Perón creaba. No es fácil hacer un balance. Habría que poner en un platillo los millones de beneficiarios de la Dama de la Esperanza y en el otro platillo otros tantos millones de potenciales beneficiarios del fallido Estado de Bienestar. Unos lo vivieron; los otros no habían nacido, pero lo pagaron.
Perón fue un líder plebiscitario. Recibió un mandato popular para combatir al antipueblo y construir un país justo, libre y soberano. Valoró la importancia del combate, pero imaginó al final una comunidad organizada, en la que los desencuentros cesarían y el pueblo, encuadrado en sus corporaciones y bajo la tutela del Estado, resolvería sus conflictos. Evita, en cambio, no fue una mujer de Estado. No se preocupó por la armonía final ni por la arquitectura política. Alimentó permanentemente el conflicto, sin dejar el menor espacio para la integración de quienes eran declarados enemigos del pueblo. Quizás esto fuera funcional al gran proyecto de Perón o quizá no.
Su propio estilo político fue más moderno y elaborado que el de Perón. Tuvo un despliegue considerable de lo estético y lo simbólico, una fuerte carga religiosa y un discurso simple y directo, que englobaba toda oposición en la antítesis de "pueblo y oligarquía", o en la de "leales y traidores", si la cosa tocaba el frente interno. Perón la siguió a veces en ese camino. En otras, manifestó tener una imagen distinta del Estado y de la política, más organizada y desapasionada.
Eva también dominaba los resortes más tradicionales de la política. Lo ha mostrado recientemente Loris Zanatta en su ejemplar biografía. Dedicó mucho tiempo a colocar en lugares clave del gobierno a sus "criaturas": personajes que le debían todo y que le eran absolutamente fieles. Evitistas, antes que peronistas. No hubo ministerio u oficina -por no mencionar a la CGT- que no estuvieran colonizados por hombres de Eva, que cotidianamente recibían sus instrucciones, expresadas en lenguaje llano y patronal, en el que al tuteo correspondía un "Señora". Esa red de funcionarios adictos le dio a Eva un poder ejercido a la par de Perón, y a veces confrontando con él. El anecdotario de estos choques es rico y sabroso. En ocasiones, fue por causas trascendentes, como su frustrada candidatura a la vicepresidencia. En otras, por cuestiones menores, como expulsar a un "traidor" (Bramuglia) o proteger a hombres suyos, como Miguel Miranda, cuya ineptitud y grosera corrupción había excedido la medida de Perón.
Eva aceptó que Perón la presentara como su discípula, y nunca se puso a la par de él, sino simplemente a la cabeza de sus seguidores agradecidos. Fue la "humilde mujer". Un paso por detrás del hombre. Tales eran los criterios de aquella sociedad, que Eva acató y transgredió, según las ocasiones. Tales eran los criterios de la Iglesia Católica, con sus ideas sobre el lugar de la mujer en el hogar y en la familia. La propia Eva los desarrolló en sus discursos, inspirados por su director espiritual, el jesuita Hernán Benítez, en los que la familia era presentada como una institución perteneciente al orden de la Creación. Pero a la vez, una ley que ella impulsó eliminó las distinciones sobre los hijos, suprimiendo las terribles fórmulas de "natural" y "adulterino".
En su gran creación política, el Partido Peronista Femenino, la "política" fue considerada cosa de hombres. En las unidades básicas femeninas -vedadas al acceso de hombres- no se hacía política, sino tareas propias de su sexo, como las labores o la beneficencia. Nada muy diferente de una parroquia. Pero a la vez la rama femenina del peronismo fue el primer canal de incorporación masiva y sistemática a la política de mujeres, que iniciaron así un camino irreversible.
¿Fue Eva autoritaria o democrática? ¿Tradicional o progresista? Clasificar todas sus iniciativas en un esquema simple es tarea vana. Mucho más lo es reducir la Eva Perón política a un solo calificativo. Pero no hay dudas de que fue una persona política prodigiosa -todo lo hizo en nueve años- de esas que dejan su huella. Una huella en la que algunas cosas fueron elevadas y otras, aplastadas. En la que brotaron espigas y también yuyos malos. Pero además, fue una de esas personas singulares, en las que es fácil que la sociedad deposite tanto anhelos como odios. No cualquiera puede alojar un mito. Evita generó muchos y lo sigue haciendo. Algunos poéticos y otros groseramente manipulativos. Sin duda, sigue entre nosotros.
© La Nacion


Murió la última hermana de Eva Duarte


Murió la última hermana de Eva Duarte

Erminda Duarte tenía 95 años y era tres años mayor que Evita; será inhumada en la Recoleta

Erminda Duarte, la última hermana de Eva Perón que quedaba con vida, murió esta mañana a los 95 años.
Sus restos serán inhumados mañana en el cementerio de la Recoleta, en la bóveda familiar.
Nacida en 1916, Erminda era tres años mayor que Evita. Ambas eran las menores de los cinco hermanos hijos de Juan Duarte y Juana Ibarguren: Elisa, Blanca, Juan, Erminda y Eva, quienes se criaron en la localidad de Los Toldos.
Juan Duarte, mantenía además otra familia con su esposa legal, Estela Grisolía.
Erminda falleció una semana después de que se conmemorara el 60 aniversario de la muerte de Eva Perón. El jueves pasado, el Gobierno la homenajeó con diferentes actos, entre ellos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que comenzarían a circular billetes de 100 pesos en los que iba a aparecer el rosto de la ex primera dama.


La Nación

Los billetes de Eva, sin controles



Domingo 29 de julio de 2012 | Publicado en edición impresa
Política monetaria / Tironeos entre el Banco Central y la Casa de Moneda

Los billetes de Eva, sin controles

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION



os nuevos billetes de 100 pesos con el rostro de Eva Perón no sólo afrontan dificultades operativas en los cajeros automáticos. Nacieron, además, sin los controles habituales para garantizar cuántos son, en sí, los billetes impresos o por imprimir y sacar a la calle. De hecho, el Banco Central (BCRA) desconoce cuál es el número real de láminas de papel que recibió la Casa de Moneda, confirmaron a LA NACION fuentes al tanto de la operación.
La Casa de Moneda, que preside Katya Daura, una funcionaria de confianza del vicepresidente Amado Boudou, completó la semana pasada ese proceso "irregular", como la calificaron dos informantes, cuando recibió el papel moneda desde el exterior. Al parecer, desde Brasil. Y lo hizo sin que los funcionarios del BCRA desarrollaran el "control cruzado" habitual.
"El proceso es que el Central debe saber cuánto papel moneda ingresa a la Casa de Moneda. Si no, ¿cómo sabe luego si le entregaron todos los billetes y los rezagos o se quedaron con una partida para otros fines?", detalló uno de los funcionarios.
Este martes, la Casa de Moneda recibió al menos 113 cajas con 6000 láminas de papel moneda, con las que puede imprimir 28 "posiciones" o billetes en cada una de esas láminas. Es decir, un total de 18,9 millones de billetes con el rostro de Eva Duarte de Perón, por un total de $ 1898 millones, añadieron las fuentes.
Esa cifra es algo menor a los 20 millones de billetes que la Casa Rosada informó que se imprimirán para conmemorar el 60° aniversario del fallecimiento de Evita. Pero será el primer paso para reemplazar como moneda de curso legal a los billetes con el rostro de Julio A. Roca.
La decisión de reemplazar a Roca por Evita, tal como propuso la presidenta de Cristina Fernández de Kirchner, forzará una "adecuación operativa" de los cajeros para que puedan expedir los nuevos billetes, según indicó la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont.

 

Colaboradores de Del Pont precisaron que en un primer momento "lo que se había acordado fue una tirada inicial de 20 millones de billetes como algo conmemorativo". Pero que luego "la idea fue actualizándose hasta llegar a lo que anunció la Presidenta".
La Casa de Moneda, en tanto, negó que los nuevos billetes presenten fallas, lo que calificó como una "permanente búsqueda de desacreditar" al organismo y al nuevo billete "con el único fin de continuar agraviando a la figura de Eva Perón", según expuso en un comunicado que difundió el viernes, mientras seguía adelante con las operaciones de impresión.

La calidad

"Ya pidieron un autoelevador prestado al Central para manejar todo el volumen", detalló un segundo informante, mientras que un tercero afirmó que la Casa de Moneda ya terminó con la impresión de 3000 láminas. Es decir, 84.000 billetes de 100 pesos, por un total de $ 8,4 millones, aunque los billetes aún continúan bajo la órbita de Daura.
De este modo habrá tres fuentes fabricantes de los billetes de 100 pesos: la propia Casa de Moneda -con los rostros de Evita y de Roca-, su par brasileña Casa da Moneda -sólo con el rostro de Roca- y la ex Ciccone -también los de Roca-, la empresa que preside Alejandro Vandenbroele, el ex monotributista investigado como presunto testaferro de Boudou.
Una frase de la Presidenta durante su discurso del jueves alentó, sin embargo, las especulaciones sobre la eventual estatización de la ex Ciccone, rebautizada Compañía de Valores Sudamericana. "Tenemos que seguir recuperando las capacidades del Estado en lo que es estrictamente competencia del Estado, indelegable e insustituible", afirmó.
Cada fuente de emisión afronta, mientras tanto, sus propios escollos. La Casa de Moneda arrastra un duro conflicto laboral cuya conciliación obligatoria se encuentra a punto de vencer. La Casa da Moneda do Brasil debe aún completar la entrega de las últimas partidas del contrato firmado a fines de 2010, aunque los billetes que arribaron a Buenos Aires generaron denuncias por su pésima calidad. Y la ex Ciccone -cuyas máquinas alquiló la Casa de Moneda- se encuentra investigada por la Justicia por presunto lavado, entre otros delitos, mientras que la merodea el ex banquero Raúl Moneta (ver aparte).
"El problema es en el origen, porque no se sabe cuánto papel llegó a la Casa de Moneda, pero también en el final del proceso, porque el Central tampoco puede completar un verdadero control de calidad de los billetes", dijo uno de los informantes. "Sólo se puede desarrollar un control por cantidad, y sólo si se sabe la cantidad de láminas, y por muestreo", detalló. Esas dificultades responden, entre otras razones, a que años atrás se eliminó la delegación del BCRA que funcionaba dentro de la Casa Moneda. Allí quedó un equipo reducido; según otra voz, casi "testimonial".
BOUDOU RECORDÓ A EVITA EN SAN JUAN
El vicepresidente Amado Boudou fue elegido ayer para cerrar en San Juan un foro de homenaje a Evita, en el que exaltó su figura y elogió al gobierno kirchnerista por "continuar el legado" de Eva Perón. Boudou -de origen ucedeísta- estuvo acompañado por el gobernador José Luis Gioja.

Cristina presentó el billete de cien de Eva Perón y pidió que se emita de manera permanente


Miércoles 25 de julio de 2012 | 20:42

Cristina presentó el billete de cien de Eva Perón y pidió que se emita de manera permanente

La Presidenta expuso el modelo conmemorativo en la Casa Rosada; el papel está basado en un boceto de 1952 y fue impreso por la Casa de la Moneda


La presidenta Cristina Kirchner presentó esta tarde en la Casa Rosada el nuevo billete de cien pesos con el rostro de Eva Perón, para conmemorar los sesenta años de la muerte de la esposa Juan Domingo Perón. La jefa de Estado adelantó que pedirá que el billete conmemorativo, sea emitido de manera permanente.
La Casa de la Moneda estuvo a cargo de la impresión de la serie especial. El diseño del nuevo papel está basado en un boceto de un billete de 5 pesos argentinos que comenzó a hacerse en 1952, tras el fallecimiento de Evita, pero que nunca llegó a imprimirse.
"Comenzó siendo conmemorativo, pero yo voy a pedir que se arbitren todas las medidas para que este sea el nuevo billete de cien pesos", anunció Cristina. Y agregó: "Sin quitarle méritos a nadie ustedes saben que la historia es compleja, pero después de 200 años de moneda, es la primera vez que una mujer aparece en un billete"
De esta manera, solicitó a las autoridades monetarias que se implementen todos los mecanismos operativos para reemplazar al billete con la imagen de Julio Argentino Roca.
Mañana se cumplen sesenta años de la muerte de Eva Perón, quien falleció a los 33 años, víctima de un cáncer de útero.
La jefa de Estado presentó el billete conmemorativo en un acto al que se invitó a directivos del sector bancario. Tras exponerlo, Cristina relató que "un empleado escondió el boceto de 1952 atrás de un mueble de la Casa de la Moneda" y que apareció durante su gestión.

La Nación

27 de junio de 1975: el paro que hizo temblar al peronismo


Martes 26 de junio de 2012 | 11:43

27 de junio de 1975: el paro que hizo temblar al peronismo

Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que hace 37 años los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar un vuelco del poder sindical respecto del gobierno de Isabel Perón
Por Pablo Mendelevich  | Para LA NACION


Es un hecho: el paro nacional con movilización a la Plaza de Mayo organizado para el 27 de junio por la CGT marca un hito, porque se trata de la primera vez en la historia que el sindicalismo peronista realiza una protesta masiva contra un gobierno también peronista. Resulta inevitable que la Presidenta tenga que ceder. El triunfo de los manifestantes y su determinación para enfrentar al Gobierno por defender el salario frente a la inflación desbordada traerá importantísimos cambios, no sólo económicos sino también políticos.
Alguien creerá que lo dicho hasta aquí es una lectura parcial de la realidad contemporánea o un aventurado ejercicio de futurología. Nada de eso. Sólo se trata de una evocación histórica. Sucedió hace 37 años.

 Tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega
Aunque parezca increíble -y, tal vez, nadie lo hubiera advertido hasta ahora-, Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que en 1975 los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar, también entonces, un vuelco del poder sindical respecto del gobierno que hasta ese momento apoyaban. La presidenta, también viuda, era Isabel Perón. Y tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega.
Sí, así fue: la movilización obrera del 27 de junio de 1975 fue la que se cargó, para decirlo sin rodeos, a López Rega. Es extraño que en todos estos días Moyano no haya mencionado tamaño antecedente para justificar la selección del próximo 27 de junio como el día apropiado para la ejecución de su protesta. Una de dos: o no lo había advertido (estaríamos frente a un desliz infrecuente y a la vez a una casualidad insólita) o se guardó el dato para usarlo el miércoles.

En 1975 el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar, los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!
Aquel 27 de junio cayó viernes. Por supuesto que hubo otras diferencias, empezando por el hecho de que la inflación no corroía unos puntos a un salario mutilado por el impuesto a las ganancias sino que se había ido al mismísimo demonio: llegaba al 80 por ciento. Precipitó la crisis -¿suena conocido?- la disparada del dólar paralelo. El 4 de junio, dos días después de hacerse cargo del Ministerio de Economía patrocinado por López Rega, el ignoto ingeniero Celestino Rodrigo, a quien también deleitaba el esoterismo, anunció un plan de ajuste bestial: el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar (dólar desdoblado: el comercial pasó de 10 a 26 pesos ley, el dólar financiero se fue a 30 y el turístico a 45), los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!. La economía venía de once años de crecimiento consecutivo. Pero, junto con la desmadrada interna peronista y la violencia política, la crisis mundial ayudó a desajustar las principales variables y empujarla al túnel de la recesión. Por cierto, la viudez de Isabel Perón tuvo un papel central en el descarrilamiento del gobierno en el que ella había arrancado como número dos. La muerte de Perón produjo un vacío de liderazgo letal.
En rigor, el "rodrigazo" fue la forma en la que estalló la política de precios controlados y las distorsiones acumuladas tras la estabilidad artificial de la gestión de José Gelbard. Hace pocos días lo comentó Roberto Lavagna, en una columna que publicó en Clarín bajo el título "Estamos en una economía en falsa escuadra" . Allí escribió el primer ministro de Economía de Néstor Kirchner: "Mientras el Gobierno desprecia la realidad que los contradice, en algunos cenáculos iluminados aparece el sueño que este mismo Gobierno o algún otro haga un 'rodrigazo'". Domingo Cavallo se sumó al recuerdo del "rodrigazo" en un diagnóstico de las últimas horas.

En 1975 el Gobierno quería limitar las subas de salarios por paritarias al 38 o 40 por ciento, algo que en el contexto de la pateadura de tablero ejecutada por Rodrigo (quien tenía como materia gris al viceministro Ricardo Zinn) se volvió absurdo. Todos los gremios rechazaron esos porcentajes. Pero, mientras los menos poderosos obtenían mejoras del 60%, los más grandes llegaban al 200%. Quedaba pendiente el trámite de la homologación, que en sentido estricto fue lo que llevó a la CGT a organizar la protesta del 27 de junio. Tiempos de verticalismo, los sindicatos decían defender a la presidenta, pero reclamaban la cabeza de "El Brujo".

Es extraño que en todos estos días Moyano no haya mencionado tamaño antecedente para justificar la selección del próximo 27 de junio como el día apropiado para la ejecución de su protesta
En su libro "Perón", el historiador norteamericano Joseph Page cuenta: "El 27 de junio, por primera vez en la historia, los obreros organizaron una marcha monumental de protesta hacia una Casa Rosada controlada por los peronistas. Las declaraciones de los dirigentes que 'apoyaban' a Isabel no engañaban a nadie. A pesar de las súplicas del gobierno a los gremios para que aconsejaran a los trabajadores a permanecer en sus casas y de una fuerte lluvia, la histórica plaza quedó colmada al máximo. La muchedumbre gritaba obscenidades contra López Rega (.) Los generales se unieron a la CGT y a los políticos y juntos llegaron al consenso de que el primer paso para resolver la crisis era desplazar a José López Rega. La concentración del 27 de junio resultó ser el comienzo del fin para el Rasputín de la corte de Isabel".
Tres semanas después la presidenta mandaba al superministro repudiado al exterior como "embajador extraordinario". López Rega "huía". a bordo del avión presidencial, rumbo a Rio de Janeiro. Luego se pertrechó en la residencia madrileña de Puerta de Hierro para iniciar una larga década como prófugo de la justicia, hasta 1986, cuando el FBI lo detuvo en el aeropuerto de Miami.
Los convocantes de la protesta del 27 de junio habían sido la CGT y la Unión Obrera Metalúrgica, si bien sus respectivos líderes, Casildo Herreras y Lorenzo Miguel, no participaron, porque estaban en la OIT, en Ginebra. Dirigente de la Asociación Obrera Textil encumbrado en la CGT de la mano de Miguel, Herreras no tenía demasiados parecidos con Moyano. La historia castigó con severidad su tibieza al dejarlo asociado para siempre con su frase "yo me borro", expresada en Uruguay el día del golpe de estado.
Parece lógico que Moyano, quien alguna vez dijo guardarles particular respeto a antecesores como José Rucci y Saúl Ubaldini, no se acuerde de Casildo Herreras. Lo extraño es que haya olvidado el significado histórico de aquel 27 de junio. ¿Lo olvidó

El otro derrotero del cuerpo de Evita


Domingo 24 de junio de 2012 | Publicado en edición impresa
Testimonio

El otro derrotero del cuerpo de Evita

Por primera vez, el general de brigada (R) Jorge Dansey, entonces oficial del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), revela cómo en septiembre de 1955, en plena Revolución Libertadora, sacó el cadáver de Eva Perón de la CGT al mando de un grupo comando y explica por qué ahora, 56 años después de los hechos, asume la responsabilidad
Por Jorge Urien Berri  | LA NACION


Observó admirado a la mujer de blanco. La mujer más amada y odiada de la historia argentina brillaba acostada bajo una luz potente que bañaba el féretro dejando en tinieblas el resto del hall de la CGT. Dos o tres hombres de civil custodiaban el cadáver embalsamado sin reaccionar ante los intrusos.
"Eva Perón parecía viva", cuenta hoy, más de 56 años después, el general de brigada (R) Jorge Dansey Gazcón, jefe de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército en 1960, agregado militar en Washington y subdirector a cargo de la dirección del Colegio Militar.
Dansey, retirado a principios de 1970, relata por primera vez que estuvo al frente de un grupo comando antiperonista que, por decisión suya, se llevó el cadáver de Eva desde la CGT una medianoche de septiembre de 1955 mientras la Revolución Libertadora derrocaba al régimen de Juan Domingo Perón. "Fue entre el 19 y el 21 de septiembre, cerca de la medianoche, y lo hice para proteger el cuerpo contra un atentado. Nadie me lo ordenó, yo tomé la decisión al advertir que el cadáver estaba librado a su suerte", agrega Dansey a sus 91 años.
Su relato, sorprendente e inédito, lo refrendó Oscar Sagastume, uno de los dos comandos civiles que lo acompañaron con otros dos militares. La historia es asombrosa porque los datos ya conocidos indican que fue el novelesco teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig quien se llevó el cuerpo dos meses después, en noviembre de 1955, iniciando un largo y sinuoso misterio. La historia que cuenta Dansey no figura en los textos escritos sobre el peregrinaje del cuerpo de Evita, ni siquiera en El caso Eva Perón , las detalladas memorias del anatomista español Pedro Ara, embalsamador y custodio del cadáver en la CGT.
"Ara no lo mencionó -sostiene Dansey- porque lo dejaba en falta, pues en su libro escribió que estuvo oficialmente encargado de conservar y custodiar el cuerpo. No estaba cuando fuimos, y si estaba, se escondió. Su ausencia me obligó a actuar. La ubicación del cuerpo favorecía cualquier ataque desde la calle, y las sustancias químicas que contenía habrían favorecido su destrucción. Si Ara hubiera estado, me habría facilitado todo y quizá no habría sido necesario llevarnos el cuerpo."
Sagastume, un capitán de la Marina Mercante que trabó una sólida amistad con Moori Koenig, me aseguró que "Dansey nos comandó a los que fuimos con él a la CGT. Fue a poner los huevos. Moori Koenig no vino con nosotros. Nuestra misión era verificar cómo estaban las cosas con el cuerpo. Dansey temió que lo quemaran".
El hijo de un ex comando me confirmó que Sagastume intervenía en misiones riesgosas. Hoy, Sagastume tiene 91 años y se encuentra casi ciego.

 
Jorge Dansey Gazcón: "Todo el mundo sabía que querían quemar el cadáver ". Foto: PATRICIO PIDAL / AFV

Conocí al general Dansey en 1997 a raíz del caso del asesinato del soldado Omar Carrasco, y desde entonces conversamos con frecuencia de temas militares. En marzo de 2010 por primera vez me habló del cuerpo de Eva y me entregó un manuscrito: "Publíquelo cuando yo muera, si mi familia está de acuerdo". Luego, aceptó que lo entrevistara, pero la entrevista también debía publicarse luego de su muerte. Finalmente, el abogado y autor Isidoro Ruiz Moreno lo convenció de no esperar.
La entrevista fue extendiéndose porque Dansey me presentó a Sagastume y porque el relato del general no aparecía en lo mucho que hay narrado en libros de historia, novelas, cuentos y fábulas sobre el misterioso periplo del cuerpo desde la CGT hasta su embarque, en 1957 y con identidad falsa, rumbo a un cementerio italiano.
Eva murió de cáncer de útero en 1952. El médico Ara la embalsamó y el cuerpo se expuso en el edificio de la CGT, en la calle Azopardo, donde en septiembre de 1995 lo sorprendió la Revolución Libertadora del general Eduardo Lonardi, que Dansey apoyaba.
El entonces mayor Dansey revistaba en el Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) como "uno de los pocos oficiales antiperonistas". Allí lo convocó el teniente coronel Moori Koenig, otro oficial antiperonista que se desempeñaba en el Estado Mayor. "Fue antes del desfile de la victoria de Lonardi, que tuvo lugar en Córdoba el 22 de septiembre de 1955. Moori Koenig, a quien no conocía, acababa de asumir de hecho como cabeza del SIE. Hablamos de la revolución y acordamos realizar dos misiones que se efectuaron en dos días consecutivos: ir al diario La Prensa a publicar un editorial a favor de la revolución, y a la CGT a conocer in situ qué pasaba allá, pues nada se sabía del cadáver de Eva Perón y circulaban rumores de todo tipo. Moori Koenig no fue a la CGT, fui yo al mando de un grupo en un camión Thornycroft, en plena noche. Salimos del SIE con el mayor Rafael Morell, ya fallecido, un suboficial motorista y dos comandos civiles de entre 25 y 30 años, uno era Sagastume. Todos estábamos armados, y Morell y yo vestíamos uniforme."
Durante el recorrido preveían ser atacados por militantes peronistas en las inmediaciones de la CGT, pero las calles estaban desiertas. "Antes de llegar me extrañó ver las puertas de la CGT abiertas. Comentamos con Morell que seguramente se debía a que habrían retirado el cuerpo."
Inexplicable soledad
Entraron y a Dansey le impresionó "la inexplicable soledad del cuerpo y la pasividad de los dos o tres custodios que nos miraban sin moverse, ajenos, pese a que todo el mundo sabía que había quienes querían quemar el cadáver. Estaba librada a su suerte en el cajón abierto. Ni siquiera la habían llevado al segundo piso, al laboratorio de Ara. El cuerpo corría peligro. Un fósforo habría bastado para inflamar los productos químicos del cadáver".
En el transcurso de las entrevistas Dansey volvió una y otra vez sobre aquel extraño escenario porque, sostuvo, la conmoción que le produjo lo obligó a pensar en trasladarla a un lugar seguro. "Tal vez les habrían informado a los custodios que un grupo leal retiraría el cuerpo -siguió- y creyeron que éramos nosotros, por eso las puertas estaban abiertas. Era la hipótesis más peligrosa y me obligó a actuar con extrema rapidez. Sin tiempo para consultar a nadie, tomé la resolución de llevarla a la jefatura del SIE, el sitio más cercano y seguro. Sabía que incursionaba en cuestiones que excedían mi grado, pero sentí la obligación de actuar por razones humanitarias."
Ordenó poner a los custodios de cara a la pared y le dijo a uno de los civiles que tapara el féretro y al resto que lo subieran al camión. Atravesaron las calles desiertas con el cajón a cielo abierto porque el camión carecía de capota. Dansey, Morell y Sagastume lo custodiaban de pie en la caja. "En cada esquina esperábamos un ataque de efectivos advertidos desde la CGT, pero nadie perdió la calma."
La jefatura del SIE se hallaba en Viamonte y Callao. Hasta hace pocos años, el edificio cobijó al Batallón de Inteligencia 601. "Desde afuera ordené despejar la entrada y la planta baja. El ataúd se subió en un ascensor, casi vertical, al quinto piso, donde estaba el despacho del jefe. Para darle la mayor de las seguridades ordené instalarlo en un cuarto que hacía de depósito de papeles, cercano al despacho de Moori Koenig, a quien recién entonces puse al tanto de lo actuado. Esa noche la pasé en su despacho. El mío estaba en el sexto piso. A partir de ese momento ya no tuve la menor intervención y sólo me limité a verificar la vigilancia. A los pocos días me apartaron del SIE enviándome a la Cancillería."
- ¿Cómo reaccionó Moori Koenig cuando usted llegó?
-No dijo nada, aunque su silencio no indicaba aprobación. Tampoco recuerdo ningún comentario suyo posterior.
- ¿Habían hablado de la posibilidad de llevarse el cuerpo de la CGT?
-No, la misión era observar, explorar. No imaginé que terminaría sacando el cuerpo.
- Pero Moori Koenig ha quedado como el militar que se llevó el cuerpo de la CGT en noviembre de 1955, y el general Pedro Eugenio Aramburu como quien lo ordenó.
-En septiembre fui yo y no hubo ninguna orden. Moori Koenig no fue a la CGT. Y Aramburu aún no eran presidente. Lonardi triunfaba pero todavía no se había realizado en Córdoba la marcha de la victoria, que fue el 22 de septiembre. Por desgracia, no recuerdo el día. Probablemente el 19 o el 20 de septiembre. Cuando Moori Koenig me convocó al SIE me hizo salir al hall del ascensor del quinto piso por si había micrófonos ocultos y hablamos de dos misiones: la CGT y La Prensa.
- ¿Moori Koenig fue con usted a La Prensa?
-Sí, pero no me acompañó al taller a parar las rotativas. Creo que era una persona no de exponerse demasiado. Luego de detener las rotativas recién nos encontramos con Moori Koenig en el edificio del diario en la Avenida de Mayo para ver a José Espejo, interventor en el diario y secretario general de la CGT. Espejo se mostró totalmente sumiso. Moori Koenig le dictó un escrito. No sé si se publicó. Las dos acciones, en la CGT y en La Prensa, se realizaron en dos noches consecutivas, no recuerdo cuál primero.
- Ara escribió que Moori Koenig con varios oficiales se llevaron el cuerpo en la madrugada del 24 de noviembre, en una ceremonia a la que Ara asistió.
-Ratifico lo que le he dicho. De lo demás, sólo puedo tejer hipótesis. Soy testigo de que el cuerpo que yo llevé permaneció unos días en el SIE. Quizá después Moori Koenig recibió órdenes de devolvérselo a Ara ante el temor de que se deteriorara, y Ara no lo mencionó porque no lo dejaba bien parado. En su libro escribió que estuvo encargado de conservarlo y custodiarlo.
- ¿Qué ocurrió con el cuerpo en el SIE? Se ha escrito que Moori Koenig se enamoró de él.
-Algo leí. No lo creo. Pero yo sólo hablo de lo que he presenciado. Hasta mi traslado a la Cancillería le aseguro que el cuerpo no fue profanado. Después, ya en la Cancillería, supe que en algún momento se ordenó trasladarlo a una casona de la calle Sucre, cerca de las Barrancas de Belgrano, una de las muchas casas del SIE. Me lo ratificó hace menos de dos años el general José María Díaz, que con el grado de mayor fue jefe de la División de Reglamentos y Técnicas del SIE y estuvo a cargo de la casona. Falleció hace poco. El cuerpo permaneció allí no más de seis semanas, me dijo Díaz. Como al poco tiempo por las noches aparecían velitas encendidas en la vereda, Díaz consideró que no había seguridad y me contó que le pidió al coronel Héctor Eduardo Cabanillas, quien ya era jefe del SIE, que lo trasladaran. Supongo que Cabanillas habrá conservado a Moori Koenig sólo para que se ocupara del cuerpo. Jamás supe del acto. Fui totalmente ajeno a todo lo que sucedía.
- ¿Y las presuntas obsesiones de Moori Koenig?
-Creo que nunca abrió el féretro en Viamonte y Callao. Después de conocerse esas versiones pensamos con el general Díaz que tal vez se lanzaron a rodar para justificar el reemplazo de Moori Koenig al frente del SIE por Cabanillas. Aclaro que a Moori Koenig lo traté muy poco y nunca volví a verlo. Supongo que buscaba ascender a coronel. Cuando Aramburu lo reemplaza, designa jefe a Cabanillas, una elección lógica porque era quien más conocía el SIE. Cabanillas había sido mi jefe directo allí, dirigía el Departamento Exterior y yo me encargaba de Frontera Norte.
- ¿Su rápido traslado a la Cancillería tuvo que ver con el cuerpo?
-Por supuesto, pero Moori Koenig sólo me dijo: "Le ha salido un pase a la Cancillería". Me sorprendió. Nada dije porque era un destino codiciado. Durante mucho tiempo consideré el episodio de la CGT como un acto de servicio que había cumplido y finalizado y en el que no me correspondía seguir interviniendo.
- ¿Usted era antiperonista antes de la Libertadora?
-Sí. Por eso, en 1951, por órdenes de la superioridad me echaron de la Escuela Superior de Guerra donde cursaba el primer año. Volví después. Cuando triunfó la revolución me ubiqué en un punto intermedio entre Lonardi, que representaba al sector menos duro con su lema "Ni vencedores ni vencidos", y el duro, de Aramburu.
- Si no se conocían con Moori Koenig, ¿por qué lo convocó al SIE para las dos misiones?
-No lo sé, pero poco antes de triunfar la revolución ocurrió algo que pudo influir. El jefe del SIE, general José Antonio Sánchez Toranzo, me preguntó mi posición. Le respondí que adhería a la revolución y me ordenó retirarme a mi domicilio. Moori Koenig se enteró por alguien y me llamó a mi casa pocos días después para encontrarnos en el SIE, donde no quedaban oficiales.
- ¿No estaba Cabanillas?
-No, y lo lógico hubiera sido que Moori Koenig lo convocara a él.
- Tomás Eloy Martínez entrevistó a Cabanillas y éste le dijo que le hubiera gustado ser quien se llevó el cuerpo.
-Cabanillas afirma algo muy amargo en esa entrevista: que habría querido que le encomendaran la misión de buscar el cuerpo de Eva Perón y que por eso sintió una angustia que tardaría años en admitir. Esto me aclara lo que hasta ahora no me había explicado de su actitud conmigo después de años de convivencia armónica en el trabajo y de haberme calificado con un sobresaliente en mi legajo en 1957.
- Es curioso que Cabanillas callara que usted fue quien buscó el cuerpo. ¿Podía ignorarlo?
-No, salvo que Moori Koenig se hubiera atribuido el comando de la operación sin dar detalles. Y esta versión corrió en cuentos y libros. Creo que el cuerpo siempre estuvo en lugares secretos del SIE, bien conocidos por su jefe. Lo que después me molestó fue toda la historia de misterio que se tejió y que para mí fue intencionada. Mi único propósito fue proteger el cuerpo indefenso y lo logré.
- ¿Qué piensa de Eva Perón?
-Dentro del peronismo es un capítulo aparte. Mereció el título de abanderada de los niños y de los pobres entre sus partidarios. También la destaco como esposa y por su entrega total a la función pública.
- ¿Por qué decidió dar a conocer su secreto?
-Sobre todo, para limpiar la imagen del Ejército. Lo que hice en 1955 fue un acto de servicio. Hace poco, al comenzar a reconstruirlo, me di cuenta de que empezaban a aparecer algunas dificultades para recordar todos los nombres y hechos, dificultades que irían en aumento.
Más información. Las memorias del general Dansey, en primera persona.



mrhide
Este hombre de 91 años humaniza uno de los momemtos mas violentos y dolorosos de nuestra historiaSria bueno recordar aqui tambien al Gral Leonardi con su lema "ni vencedores ,ni vencidos "Desde luego no tengo ni tuve nada que ver con las FAA ni es mi intencion reivindicarlasSolamente me solidarizo con todo aquel que contribuya a unir los Argentinos y "exorcisar " el odio que todos tenemos aun


mrhide
Recuerdo todo .... tenia 5 años y mi madre fanaticamente antiperonista porque mi padre (socialista )habia muerto en la represion peronista ...... me mostro la destruccion de las Iglesias...Yo que obviamente no entendia nada le pregunte por los destrozos que vi en Plaza de Mayo y ella no supo que responderle.Lo recuerdo todo vividamente....Por eso hablo con autoridad de romper con los odios ante tanto dolor y violencia entre Argentinos

imperiojuniors
No te olvides de los trágicos bombardeos a la población en plaza de mayo y sus alrededores!!!!!!

miramira
Hay que tomar todo con pinzas. La verdadera historia se escribe demasiado tarde y nunca se sabe si es verdad. Nos faltan saber muchas cosas del pasado, donde esta y quien robó el original del Acta de La Independencia que desapareció camino a Buenos Aires el 10 /7/1816; la verdadera historia Montonera, quien robo las manos de Peron,y miles de etc..Tantas cosas no sabemos ni sabremos! pero.. la Unica verdad es la realidad: "Estamos para la miércoles, divididos y sin rumbo"; lo demás ya no cuenta y a esta altura ya me parecen pavadas; el daño esta hecho y no tiene arreglo. .




Domingo 24 de junio de 2012 | 05:03

Memorias del general de brigada (R) Jorge Dansey Gazcón

Graduado en dos cursos superiores de Artillería. Condecorado con la orden de Ayacucho por Perú. Agregado militar en Washington y presidente de la Asociación de Agregados Militares Latinoamericanos. Jefe II (Inteligencia) del Estado Mayor del Ejército en 1960. Subdirector a cargo de la dirección del Colegio Militar.

Más de cincuenta años han transcurrido desde la llamada Revolución Libertadora. Lo que he podido retener hasta mis noventa y un años viene con bastantes lagunas. Además, mi salud se resiente y, prueba de ello son las grandes dificultades que padezco para desplazarme.
Lo que recuerdo de mi actuación referida al cuerpo de Eva Perón lo hago público en mi entrevista con La Nación y en este relato con el propósito de salvar la actuación del Ejército en dos episodios en los que actué considerándolos actos del servicio. Realizo estas declaraciones bajo juramento de decir toda la verdad.
Alrededor del 21 o 22 de septiembre de 1955, la revolución ya había triunfado. El 22 se realizó el desfile de la victoria. Días antes, el Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) General Sánchez Toranzo, me había llamado a su despacho para inquirirme sobre mi posición respecto a la revolución, contestándole yo que adhería totalmente a ella. Me ordenó de inmediato que marchara a mi despacho, y a los pocos minutos que saliera del SIE. Fui el único al que llamó y esto se explica porque cuando el movimiento promediaba, Perón estuvo de visita en la planta baja, por breves momentos, en camino a la embajada de Paraguay que está en la esquina, provocando que todo el personal bajara a saludarlo, salvo yo, que permanecí en mi oficina. Esa actitud me marcó. Sánchez Toranzo llevaba poco tiempo en el cargo y casi no conocía mi personalidad y carácter. Su llamado me dio, felizmente, libertad de acción para ubicarme en mi verdadera posición.
Uno o dos días antes del 21 de septiembre me llama el teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig a mi casa y me invita al SIE a conversar. Yo sólo lo conocía por referencias y sabía que era teniente coronel del Estado Mayor. En el SIE, salvo unos pocos suboficiales y civiles de la imprenta, no había ningún jefe ni oficial. Sin perder tiempo, conversamos en uno de los pasillos, donde no había posibilidad de ser escuchados. En conclusión, surgieron dos misiones a cumplir: parar las rotativas de los talleres del diario La Prensa, y llegar a la CGT para explorar la situación del cuerpo de Eva Perón, del que nada se sabía.
A los talleres del diario creo que concurrí con dos comandos civiles. Nos presentamos y ordenamos parar todas las máquinas, sin dar ninguna explicación. Al normal ruido ensordecedor siguió un silencio glacial de todos los obreros. Ninguna resistencia, ninguna voz que preguntara algo. Mi uniforme de mayor, como la presencia de los comandos civiles que también estaban armados, y lo sorpresivo de la acción, tuvo un efecto paralizante. Quizás alguien viva y recuerde el momento. Seguidamente nos encontramos con Moori Koenig en el edificio central de La Prensa. Entramos por atrás, por Rivadavia; esa entrada daba a un patio interno, y llegamos al despacho del interventor, Espejo. Allí, Moori Koenig comenzó a dictarle un escrito que supuestamente aparecería al día siguiente. Yo no intervine en esa parte.
En cuanto a la segunda misión, la de la CGT, fue el día anterior o posterior a la de La Prensa. Cerca de la medianoche partimos desde el SIE el entonces mayor Rafael Morell, los dos comandos civiles, uno de los cuales se llamaba Sagastume (uno o ambos eran de La Plata), y un suboficial conductor motorista en un camión Tornycroft sin capota, que se usaba para arrastrar o transportar piezas de artillería. Ya en las proximidades del edificio de la CGT la oscuridad era total alrededor del mismo, destacándose la iluminación desde afuera, de la parte izquierda. Adentro, en el centro del ambiente y algo elevado, el ataúd descubierto. Nada obstruía el paso desde la calle, la puerta estaba de par en par abierta. De cerca impresionaba la figura iluminada de Eva Perón. Los hombres de guardia inmóviles y en silencio. En síntesis, el cuerpo estaba expuesto a cualquier desmán. De inmediato ordené tapar el ataúd, cargarlo y transportarlo al SIE para brindarle la máxima seguridad. Por eso, se lo ubicó en una habitación contigua al despacho del jefe.
Me he preguntado: ¿a nadie se le ocurrió moverla dentro del mismo edificio de la CGT al segundo piso, apagar las luces, cerrar las puertas? Nadie se nos adelantó entre los millones que la adoraban: familiares, amigos e integrantes de la Fundación Eva Perón. Tenemos entonces que ubicarnos en esos momentos para comprender que la resolución adoptada fue la más riesgosa, pero la mejor para descartar un atentado que estaba en muchas mentes. He procurado actuar reuniendo los principios que me enseñaron mis padres, mis maestros, la Biblia y la Constitución, procurando hacer posible lo aparentemente imposible.
Recuerdo que por algunos segundos, al ingresar a la CGT, pensé, viendo el cuadro y sin encontrar al médico y embalsamador español Pedro Ara, que lo más conveniente y simple era abandonar el lugar y alejarse rápidamente del mismo. Bastaba para cumplir la misión de exploración. Pero con igual velocidad invertí mi razonamiento y actué con decisión. Siempre me he preguntado: ¿qué situación se hubiera presentado si los rumores sobre un posible incendio se hacían verdad?
Fueron entonces razones humanitarias y o de misericordia las que prevalecieron.
Recién ahora conozco por el libro de Ara lo que sucedía en la CGT esos días. En ese libro confesó el total desconcierto existente a raíz de los peligros que se anunciaban, y su situación de aislamiento al negarle policías y bomberos que solicitó para la defensa del local. Creo que su mente estaba en dar por terminado su trabajo, recibir los dólares prometidos y regresar a España.
En cuanto a nuestro problema, estaban en primer término los peligros que deberíamos afrontar en el regreso al SIE y las complicaciones a las que me exponía al meterme a resolver cuestiones que no correspondían a mi grado. Todo esto fue pensado, y resuelto sin alterar las razones que ya mencioné.
El regreso al SIE fue digno de recordarse. La plataforma del camión no ofrecía ninguna cubierta y en cada esquina esperábamos un ataque de efectivos alertados desde la CGT. Tanto Sagastume como Morell no perdieron nunca la calma y me apoyaron dispuestos a lo que viniera. Siempre les estaré reconocido por su actitud y valentía.
Cuando poco después de los hechos narrados salió mi pase del SIE a la Cancillería, perdí todo contacto con Moori Koenig y nada supe del coronel Héctor Eduardo Cabanillas, que había sido mi jefe inmediato en el SIE y luego jefe a cargo de ese organismo. Con Ara nunca tuve contacto porque no lo vi cuando fuimos a la CGT. Sospecho que su ausencia aquella noche se debió a que temía ser arrestado porque se lo consideraba muy próximo a Perón. Y si es que estaba, entonces se escondió. Si me hubiera informado la situación de total desconcierto en la CGT yo lo habría comprendido y todo habría sido más simple.
Después he comprendido que Moori Koenig quería aparecer al mando de la operación de la CGT, y por eso yo tenía que desaparecer de la escena. Moori Koenig seguramente quería quedar como único jefe al mando del SIE, pero olvidó que Cabanillas estaba esperando con iguales intenciones el mismo cargo, y no advirtió que ya probablemente Cabanillas había tomado contacto con Lonardi y su gente, quienes habían llegado el 23 de septiembre. A ninguna de estas tres personas les convenía mi presencia, y consiguieron que no estuviera más en escena. Al mismo tiempo, es cierto que en Relaciones Exteriores tuve un trabajo intenso con el embajador y subsecretario Santos Muñoz que ocupaba todo mi tiempo.
Moori Koenig se equivocó al desplazarme porque yo podía haberlo ayudado haciéndole ocupar, por de pronto, la subjefatura del SIE, que estaba vacante y, con el tiempo, esperar a que Cabanillas ocupara la de la SIDE u otra de mayor jerarquía.
En cuanto a Cabanillas, lamento la angustia que manifestó haber sentido, en una entrevista con Tomás Eloy Martínez publicada por La Nación, por no haber intervenido en el operativo en la CGT. Si hubiera aparecido, nadie le hubiera negado la jefatura del grupo con el que fuimos allí. El último concepto que él me otorgó en mi legajo en el SIE el 22 de agosto de 1957 es un "sobresaliente" con mayúsculas, que borra todo malentendido.
Quiero otorgar mi agradecimiento por la colaboración prestada al doctor Isidoro Ruiz Moreno y a Oscar Sagastume, que me brinda su generosa amistad.
En cuanto a Eva Perón, es un capítulo aparte en el peronismo porque nadie como ella ha merecido el título de abanderada de los niños y de los pobres entre sus partidarios. Y esta es la razón para que yo, un antiperonista definido mucho antes del 55, haga en su caso una salvedad porque así lo creo y es verdad. A ello se suma su comportamiento como esposa, ahora conocido en recientes publicaciones, y su entrega total a la función pública hasta las vísperas de su fallecimiento.
Finalmente, comprendo que al principio pocos creerán mi historia después de más de medio siglo: que un desconocido como yo contara lo contrario a lo que tanto se ha escrito. A eso respondo: ¿qué ganaría a los 91 años haciendo pública una mentira y complicándome lo que me resta vivir? Aspiro a poder disfrutar con mi familia ese tiempo. Dios me bendijo con trece bisnietos, ocho nietos, tres hijas y una mujer, Marta, que a los 88 años se desvive por todos. Las hijas grandes me cuidan como si fuera un bebé, y los primeros son mis juguetes, deliciosos. A todos, dedico este trabajo, y solo deseo dejarles un buen nombre, que es mi principal herencia.



romaperta
Como este sr. son los militares q tuvimos/tenemos? jamas pelearon una guerra y tienen el pecho llenos de condecoraciones y se onorgullece del acto necrologico q hizo, encima golpista de un gobierno democratico.Tamaño cobarde, se hubiera quedado callado en su casa





Los detalles de la negociación secreta del Reino Unido por Malvinas en 1974


Viernes 15 de junio de 2012 | 09:36

Los detalles de la negociación secreta del Reino Unido por Malvinas en 1974

LA NACION reveló en marzo los pormenores de una gestión confidencial que el gobierno británico había hecho ante Perón; Cristina la mencionó ayer en la ONU; qué decía el documento


Ayer, ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, la presidenta Cristina Kirchner habló de una propuesta que Gran Bretaña había hecho en 1974: la creación de un condominio en Malvinas, de una administración compartida. La mandataria sostuvo que ese documento indica que el gobierno británico había reconocido que existía "una cuestión litigiosa en materia de soberanía".
El documento secreto mencionado por la Presidenta y los detalles de esos intercambios fueron revelados a LA NACION por el ex embajador Carlos Ortiz de Rozas, un diplomático de más de 45 años de carrera que estuvo cerca de numerosas negociaciones en torno a las islas del Atlántico Sur.
El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón una administración compartida del archipiélago. El entonces presidente murió tres semanas después y las negociaciones se desvanecieron durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Después, la dictadura y la guerra de 1982 hicieron que la relación bilateral llegara un punto difícil de revertir.
El documento secreto, al que LA NACION tuvo acceso, es un non-paper (documento no oficial). La intención, según el escrito, era "poner fin a la disputa sobre la soberanía" y "crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses".
El texto fue entregado por el entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, a Perón y a su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes, en una reunión confidencial.

Copia del non-paper con la propuesta británica



Diálogo

Ayer, en Nueva York, la presidenta Cristina Kirchner leyó esos intercambios e insistió con la idea de que ese proceso de negociación "implica por parte del Reino Unido un reconocimiento de que hay una cuestión litigiosa en materia de soberanía".
"¿Si no por qué razón el gobierno del Reino Unido, a través de su embajador, envía secretamente este papel al canciller Vignes para ser tratado por Perón?", reflexionó.
"Hubo negociaciones entre ambos países que se desarrollaron durante la tercera presidencia del presidente Perón, en la que el embajador en Argentina por indicación del Foreing office toma contacto para ver si podíamos arribar a un acuerdo", agregó la Presidenta.
"Lo único que pretendemos es dejar atrás esta historia de colonialismo anacrónica y construir una nueva historia en base al dialogo. Qué poco pedimos: dialogar. No que nos den la razón. Apenas, nada más y nada menos, que se sienten en una mesa a dialogar. ¿Puede alguien en el mundo negarse a dialogar?", concluyó la jefa de Estado.

La traducción del documento



Héctor Ricardo García: "El de Isabel Perón fue el gobierno que peor me trató"


Héctor Ricardo García: "El de Isabel Perón fue el gobierno que peor me trató"

El mítico empresario periodístico habla en su autobiografía sobre los secuestros que sufrió a manos del ERP y los militares, además de sus incursiones clandestinas en Malvinas
Por Víctor Pombinho  | LA NACION


El empresario Héctor Ricardo García, una leyenda viviente del periodismo argentino, acaba de publicar su autobiografía, La culpa la tuve yo , en la que relata los secuestros que sufrió por parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y de los militares, sus incursiones clandestinas a las Malvinas y el juicio por evasión iniciado por la AFIP.
Además cuenta cómo creó sucesos periodísticos como la revista Así, el diario Crónica, Radio Colonia, Teleonce, Canal 2 y Crónica TV.
En su oficina, en el edificio de Crónica TV en Congreso, exhibe como trofeos de guerra los impactantes números de rating de sus productos. También tiene camioncitos de jueguete con los logos de los canales de TV y un muñeco del ratón Mickey, personaje del que es fanático.
Quizás por todos los problemas políticos que tuvo a lo largo de su vida, García no quiere hablar de temas relacionados con la política actual. En cambio, se sigue irritando con los despojos que sufrió a lo largo de su carrera.
En el libro usted se define como perteneciente al Partido Periodista, ¿qué opina del periodismo militante?
No, no opino.
¿Y de la Ley de Medios?
No me interesa.
¿Qué sintió cuando vendió el diario Crónica?
Nada.
¿Fue meramente un hecho comercial?
Sí.
¿Qué opina de la actual gestión del diario? ¿Siguen la misma línea?
No. La línea cambió, pero los nuevos dueños tienen todo el derecho a hacerlo.
¿Qué opina del diario Libre, que fue un intento de diario popular?
Libre estaba bien hecho.
¿Y por qué no tuvo éxito?
El público decide.

Ahora sí, García se abre a la charla

¿Cuáles son las claves por las que tuvo tantos productos exitosos?
Crónica en la época mía tenía Policiales, Deportes, Turf, Espectáculos, La Pavada, que escribía yo. Hablaba con Yankilevich, Susana Giménez, Tinelli. A las 9 de la noche hablaba con Rottemberg y me decía que había firmado contrato con Fulano, que iba a bajar una obra... Tenía todas las primicias de primera mano. A Marcelo lo llamaba día por medio. El empezó en Crónica como cronista de deportes del Ascenso. Lo dice él siempre. También Badía, Marita Otero, Rial, Lucho Avilés...
¿Usted pensaba que Tinelli podía tener tanto éxito?
No, jamás. Era cronista de partidos del Ascenso en Crónica antes de hacer televisión.
¿Es el más grande de todos los tiempos? ¿Alguien lo superó?
Pipo Mancera. Mancera hacía todo él solo.
También se equivocó con El Chavo del 8 ...
Sí. Me lo ofrecieron gratis en México. Vi un capítulo y a los 10 minutos les dije "esto no anda en Argentina". Alf , en cambio, me lo ofrecieron en Uruguay, donde era número 1. Lo vi y lo puse en Canal 2. Fue un éxito.

"Vi un capítulo de El Chavo y a los 10 minutos les dije 'esto no anda en Argentina'"

¿De dónde vine su pasión por Malvinas?
Desde primer grado inferior, donde me pusieron en la cabeza las Malvinas.
Tanto como para encarar aventuras que pudieron costarle la vida...
Mi vida caminó siempre sobre el filo de la navaja.
Lo secuestraron el ERP y los militares. ¿Los extremos se tocan?
Conmigo sí. No soy fácil de dominar. En mi vida privada, periodística, teatral, televisiva, siempre hice lo que quise yo.
¿En qué momento temió por su vida?
Nunca. La Marina me chupó y el capitán Carlos Carpintero, el secretario de Prensa de la dictadura, me dijo: "No tema por su vida". Yo me lo tomé en joda. Después pasó lo que pasó.
Trabajó con todos los grandes. ¿En general le fueron leales, o fue traicionado?
Me traicionaron. Yo inventé el programa Yo me quiero casar, de Roberto Galán y se lo llevó Romay al 9, que le puso un toco de guita. Lo mismo pasó con los hermanos Sofovich. No hay lealtad en el teatro ni en el periodismo. Es muy difícil mantener la lealtad. Yo sigo la misma línea de hace 50 años, del pueblo, la gente, el obrero, el trabajador.
¿De donde saca la habilidad para saber lo que le interesa a la gente? ¿Cómo hace para mantener el contacto con la gente?
Es innato. Yo voy a un boliche a comer y los mozos me dicen: "Ponga folklore, chamamé".
¿Que programa de todos los que hizo recuerda como su favorito?
El tango del millón , que duraba dos horas y puse un domingo a D'Arienzo, Troilo, Pugliese, Hugo del Carril. Cantaban los cantantes de 80 años, de 90, olvidados.

"En el Interior, solo existe Crónica. La gente quiere ver a los grandes ídolos de hoy y de siempre. Castillo, Tormo, Nelly Omar, D'Arienzo, Sandro"

Hoy Crónica TV tiene algo similar. ¿Y el rating sigue funcionando?
Sí. En el Interior, solo existe Crónica. La gente quiere ver a los grandes ídolos de hoy y de siempre. Castillo, Tormo, Nelly Omar, D'Arienzo, Sandro. De Sandro tengo mil horas grabadas, de cuando le producía los espectáculos en la Avenida Corrientes. El sábado pongo La vida de Sandro , seis horas.
¿Y Las tragedias de los famosos se le ocurrió a usted?
Sí, lo pongo cada tres meses. Le agrego personajes, Mateoli, Cabral. Empezó de dos horas y hoy dura 8. Lo puse el lunes 21, el martes 22 y el miércoles 23 (consulta las planillas). Midió 3 puntos. Lo pasamos 10 veces.
Hace 50 años no se publicaban fotos de cadáveres y usted lo hizo...
Me putearon... En la historia de Crónica puse mil cadáveres y me puteaban todos. Ahora salen maquillados, en colores en la tapa de La Nación, de Clarín...

"En la historia de Crónica puse mil cadáveres y me puteaban todos"

¿Usted hubiera hecho un suplemente especial con las fotos de Jazmín De Grazia, como hizo Crónica?
No. Yo ponía dos fotos.
Usted tuvo problemas con todos los gobiernos. ¿Cuál fue el que peor lo trató?
El de Isabel Perón. Me sacó el Canal 11, me clausuró Crónica un año, interfirió Radio Colonia, puso una bomba en el canal y otra en el Teatro Astros.
Cuando Isabel le cierra el diario, era el más vendido de Argentina. ¿A dónde fue esa masa de lectores?
A Diario Popular, que vendía 5 mil ejemplares. Y Clarín adoptó el estilo. Hizo 10 páginas de Deportes, de Policiales, de Turf.
¿Cómo hacía para reponerse económicamente de eso?
Gané fortunas con Crónica y Así; con canal Once, fortunas; con el teatro, fortunas.
¿Y hoy qué pasa que los medios no dan plata y muchos funcionan con ayuda estatal?
Hay diarios ahora que venden 12 mil ejemplares. Los números no dan.
Con Alfonsín tampoco tuvo buena relación.
Antes de Alfonsín, el gobierno de Bignone privatizó los canales. Para el Once me presenté yo solo y había ganado. Asumió Alfonsín y anuló la licitación.
Y cuando compra Canal 2 se lleva a Mirtha Legrand y Tato Bores, que no tenían trabajo.
Mirtha Legrand estaba prohibida.
¿Cuánto mide Crónica hoy?
Dos puntos diarios.
¿El Patito de Canal 2 lo inventó usted?
Sí, yo pienso toda la estética y la programación (se levanta y muestra los camioncitos de juguete de Canal 2 y ATC). El canal era muy popular. Estaban también Pinky, Neustadt. Fue un boom. Tengo los ratings (se levanta y muestra los carteles con los ratings).

"Una vez la llamé a la Alfano para hacer teatro, pero no quería salir desnuda porque estaba casada"

¿Crónica TV fue una revancha?
Sí.
¿Cuáles fueron las mujeres más impactantes con las que trabajó?
Susana, Pinky, Moria... Una vez la llamé a la Alfano para hacer teatro, pero no quería salir desnuda porque estaba casada.
¿El programa de Anabella también fue su idea?
Sí. Era lo que hacíamos en Si lo sabe cante y Yo me quiero casar . El que quería salir, salía.
Usted recuerda en su libro el escándalo que causó cuando Galán casó a dos enanos...
Sí, me putearon 30 años. Pero Marcelo puso a bailar a una enana y es Gardel.
¿Usted lo hizo para romper el rating?
Sí. Un día me dijo que tenía dos enanos que se querían casar, y yo le dije "traélos". Yo siempre dije "un enano te mata a vos o a mí y va preso, paga impuestos, pelea por una cuenta bancaria, un enano, un gordo, alto, es humano".
¿Quién fue la figura más grande del espectáculo?
Olmedo fue el número 1. Mis colegas son unos hijos de puta. Olmedo estrenaba una revista en el Astros con Porcel, Ethel Rojo, Susana, Nélida Rocca, íbamos a comer a Fechoria con los hermanos Sofovich y llegaban las crónicas: "el negro de mierda, el gordo, las piernas de Susana, un desastre". Se murió Olmedo, y todos "qué grande". Se murió haciendo Eramos tan pobres en mi teatro de Mar del Plata.
Monzón fue otro ídolo. Su primera pelea importante, cuando le ganó a Benvenutti la transmití yo desde Italia. Tengo el tape acá. Me ofrecieron pasarla por 10 lucas verdes y dije que sí. Entré a averigurar quién era Monzón. "Pega como un hijo de puta", me dijeron, así que lo compré.
¿Y Maradona?
De Maradona dimos la primicia de Punta del Este, cuando casi se muere. Cóppola nos puteaba todo el día. "Es mentira", nos decía.
¿Le queda algún proyecto por cumplir?
No, no... tomar vino, comer, dormir, ir a Nueva York y comprar muñecos de Mickey...