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EL PAGO DE COIMAS EN EL SENADO


EL PAIS › EL ARREPENTIDO MARIO PONTAQUARTO CONFIRMO SU CONFESION SOBRE EL PAGO DE COIMAS EN EL SENADO

“Los billetes ocupaban todo el colchón”

El ex secretario parlamentario dijo que los senadores peronistas quisieron negociar con Chacho Alvarez, pero se dieron cuenta de que “tenían que buscar otro interlocutor”. Y que eso derivó en la reunión en el despacho de Fernando de la Rúa.

Por Ailín Bullentini
Durante los primeros meses del 2000 hubo, según Mario Pontaquarto, una reunión entre el entonces vicepresidente, Carlos “Chacho” Alvarez, y un puñado de senadores peronistas, en la que el entonces presidente Fernando de la Rúa fue identificado como el único con el poder para negociar “cuestiones de Estado”. Y el pago de sobornos para la aprobación de la Ley de Reforma Laboral era, tal como confesó el ex secretario parlamentario, una de esas cuestiones. El encuentro entre Alvarez y los legisladores fue una de las “perlitas” que Pontaquarto reservó para ayer, el día en el que finalmente declaró ante el Tribunal Oral Federal número 3, que definirá si se lo condena o lo sobresee junto a otros siete acusados por el delito de cohecho. “Los senadores querían medir el poder de acción” que tenía Alvarez y “se dieron cuenta de que el poder real no pasaba por él, que había que buscar otro interlocutor. Ahí aparece la famosa reunión en la Casa de Gobierno”, detalló el “arrepentido” del caso de las coimas en el Senado, que tiene a De la Rúa entre sus principales imputados. También detalló que de la SIDE se llevó “un maletín, una valija y una caja embalada” con el dinero destinado a la compra del apoyo peronista y que lo mantuvo en su poder durante una semana: “Conté la plata en mi casa. Los paquetes de billetes de 100 y 50 ocupaban todo el colchón king size”, graficó.
El testimonio del ex secretario parlamentario fue una versión extendida de la historia que reveló por primera vez hace casi una década ante el juez Norberto Oyarbide (que reemplazaba a Rodolfo Canicoba Corral, a cargo del expediente) y reiteró hasta el hartazgo en entrevistas. Fue la primera declaración que oyeron los magistrados Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo. Por ser la más conocida, y a la vez el hilo conductor sobre el que se construye la causa, era la más esperada. La ansiedad por escucharlo residía en la posibilidad de que se contradijera y en el embate de las defensas que debería afrontar. No obstante, debido a que las primeras seis horas de audiencia estuvieron dedicadas a los pedidos de nulidad de los acusados –De la Rúa; el ex director de la SIDE Fernando De Santibañes; el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, y los ex senadores Augusto Alasino, Ricardo Branda, Remo Constanzo y Alberto Tell–, Pontaquarto sólo alcanzó a dar su testimonio y a responder las preguntas de la fiscal Sabrina Namer.
Nervioso, impaciente en el movimiento de sus manos, tembloroso por momentos en el sonido de su voz, el imputado arrancó su testimonio con un repaso de su carrera política como empleado del Senado, desde que ingresó como empleado raso en 1983 hasta que se convirtió en secretario parlamentario en 1999, con el gobierno de la Alianza. El recorrido le permitió entablar “buenas relaciones” con los bloques de legisladores oficialistas y opositores. Después retomaría la historia que lo tiene como “mandadero” del pago de sobornos para la aprobación de la Reforma Laboral. Una de las revelaciones de su testimonio, más bien anecdótica, fue su relación extramatrimonial. “Tal vez cambié algunos horarios (en sus declaraciones) porque en ese momento no había blanqueado mi doble vida para no lastimar a nadie”, sollozó.
En ese sentido, ubicó “al poco tiempo” de asumidas las autoridades nacionales el comienzo de la negociación de la ley “más importante” de la gestión, la de Reforma Laboral, y por la misma época el encuentro entre Alvarez y los senadores opositores. “El justicialismo planteó que era muy importante solucionar algunos temitas con el presidente del Senado antes de negociar la ley. Querían medir su poder de acción. Se reunieron en su despacho (Jorge) Yoma, (Carlos) Verna y Alasino, quien le pidió la reincorporación de tres empleados en la Dirección Nacional de Pensiones Graciables de Concordia. Chacho habló con esa dirección para solucionar ese requerimiento, con la intención de limar asperezas de cara a aprobar la ley –detalló Pontaquarto–. Pero Luna, ése era el apellido de la titular de esa área, le contestó que sólo recibía órdenes de De la Rúa. Para los justicialistas quedó claro que el poder real no pasaba por Alvarez y que había que buscar otro interlocutor.”
Más allá del valor anecdótico de ese hecho, Pontaquarto lo utilizó como corolario de la descripción que realizó del momento en el que De la Rúa habría dado el aval final al pago de los sobornos. “Ahí aparece la famosa reunión en la Casa de Gobierno”, continuó el arrepentido, y avanzó en el recuerdo de ese momento. “(El entonces secretario provisional del Senado José) Genoud me pidió que lo acompañe a la reunión. Fue en horas del mediodía. Ingresamos por la puerta del costado de la Casa Rosada. En el despacho ya estaban Alasino y Tell. Yo esperaba que me preguntaran por los tiempos parlamentarios, pero no. En un momento Genoud dice que se necesitaban otras cosas para que los senadores aprobaran la ley y De la Rúa le contestó ‘arréglenlo con De Santibañes’. Al final del encuentro llegó Flamarique.”
Luego, el imputado reveló las razones de su presencia en la operación ilegal: “Genoud me preguntó si me imaginaba qué eran esas ‘otras cosas’ y le pregunté ‘por qué yo’. Me dijo que porque él no podía confiar en otra persona y porque los senadores peronistas también me tenían confianza”. Dos días después, Pontaquarto mencionó otro encuentro sucedido en el departamento de De Santibañes. “Fuimos con Genoud. Me dijo que esperara en el auto y a la media hora salió acompañado de Flamarique. Me dijo que me iban a avisar para ir al despacho de De Santibañes a la SIDE”, recordó.
El aviso para que se presentara en la Secretaría de Inteligencia del Estado le llegó el 18 de abril de 2000. Ese mediodía, sostuvo, “De Santibañes me preguntó si ya estaba todo acordado y le dije que sí. En algún momento entró Gladys Motta (la secretaria del titular de la SIDE) a la que De Santibañes le dijo que arregle conmigo un horario para hacer la entrega del dinero para el pago de sobornos”. La segunda llamada del día la recibió a la tarde y acudió nuevamente a la Secretaría de Inteligencia del Estado para culminar la primera etapa de la operatoria. Según su detalle, ingresó por el “portón que da a la calle Alem”, estacionó su auto, un Peugeot 406, Gladys lo recibió y lo condujo hasta, según recuerda, el octavo piso del edificio. “Me dijo que esperara allí y ella se fue. Volvió con un maletín en donde me dijo que habían 900 mil dólares, y una valija rígida y una caja embalada en donde estaba el resto”. Se retiró en su Peugeot, con los bultos en el baúl, y un custodio de la SIDE que lo acompañó hasta el Senado.
Allí se enteró por boca de Verna que no habría ley. “Tenemos mucho quilombo con los gremios”, le soltó el ex senador. El dinero de los sobornos, entonces, debería esperar bajo su control. Lo llevó a su casa familiar en General Rodríguez. “El dinero estuvo en el vestidor de mi casa, tapado con frazadas, pero antes de guardarlo lo conté por primera vez. Los paquetes de billetes de 100 y 50 ocupaban todo el colchón king size”, graficó. Genoud le había “pedido que separara 700 mil para repartir entre él y Flamarique, los guardé en un bolso marrón que todavía tengo”.
La sanción de la ley se acordó el 26 de abril. Ese día, ya en el recinto, Costanzo fue quien le dio las coordenadas para el pago. “Me dijo que se lo tenía que dar a Cantarero en su departamento de Callao y Posadas. Cantarero se retiró antes de la sesión, me dijo que lo llamara cuando estaba cerca de su casa así me abría. Entré el auto, bajamos las cosas y subimos en ascensor de servicio. El me ayudó a entrar los bolsos, los dejamos en una mesa ratona grande. Me dijo ‘bueno, ¿vamos Ponta?’ así me llamaba ‘que ya vienen los muchachos. Mirá acá tengo la listita’ y me la dio.” Aseguró que al día siguiente llevó ese bolso marrón con la parte correspondiente a Genoud y Flamarique al Senado y, desde allí, se dirigió a Ezeiza rumbo a Jordania.
“Es el error más grande que cometí en mi vida”, apuntó casi al llanto y antes de concluir su declaración con la aparición del anónimo entre los senadores meses después y el destape del caso en la prensa. “Desde allí todo se desmoronó y también mi vida”, concluyó.

Página 12

Gobierno de Kirchner: Corrupción y venta de votos en el Senado Argentino

El Senado, bajo las peores sospechas
Joaquín Morales Solá
LA NACION


Miércoles 28 de julio de 2010





Dos senadores y dos diputados nacionales de la oposición denunciaron ayer por primera vez en público, ante centenares de asistentes a un debate en la Exposición Rural, un presunto sistema de compra de votos en la Cámara alta.

La senadora correntina Josefina Meabe lanzó la primera acusación de manera indirecta: "Voy a decirles la verdad. El Gobierno usa en el Senado un mecanismo que nosotros en la oposición no podemos solventar", disparó. "Es cierto. Nosotros en la oposición no sabemos ni cuántos somos porque los números cambian misteriosamente", subrayó Gerardo Morales, presidente del bloque radical.

Los diputados fueron más explícitos. "Cuando el Gobierno tiene dificultades, sale de shopping por el Senado", dijo Felipe Solá. ¿Quiere decir que compra senadores?, le preguntó después un periodista. "Usted quiere que me hagan una denuncia", ironizó Solá con mirada cómplice. Pero, ¿qué se hace en un shopping sino comprar?

El epílogo de la saga lo escribió Elisa Carrió: "El Gobierno compra senadores. Esa es la única verdad". Ninguno de los otros senadores y diputados presentes (Adolfo Rodríguez Saá, Oscar Aguad o Margarita Stolbizer, entre varios más) desmintió las serias acusaciones que estaban haciendo sus colegas.

Desde el viejo escándalo por los sobornos en el Senado, en el invierno del año 2000, nunca se habló con tanta claridad de un sistema de compra de votos en la Cámara alta. Luego del debate de ayer, la mayoría de los legisladores presentes coincidieron en que los modos actuales son varios: prebendas personales, favores políticos o promesas de obras públicas o de mayores recursos para las provincias. "Los viejos sobornos fueron un desayuno de monjas comparados con lo que pasa ahora", se sinceró uno de ellos.

Esas denuncias fueron la conclusión de un largo debate sobre las facultades delegadas por el Congreso al Poder Ejecutivo, que vencerán el próximo 24 de agosto. Entre esas facultades, figura la de establecer las retenciones, y el nivel de ellas, para las exportaciones agropecuarias.

Todos coincidieron en que tales facultades caerán a fines del mes próximo. Sucede que el rechazo de una sola de las dos cámaras parlamentarias le negaría al Poder Ejecutivo la prórroga de esas facultades. La oposición en la Cámara de Diputados está en condiciones de asegurar que no habrá una nueva prórroga.

Sin embargo, las cosas no están tan claras cuando se trata de establecer qué régimen sucederá al actual en materia de retenciones agropecuarias.

El peronismo disidente y parte del radicalismo proponen un sistema de nivel cero para casi todos los productos agropecuarios, salvo para la soja. Para este caso, están de acuerdo en bajar el nivel actual de las retenciones, aunque deberían ser segmentadas hacia abajo, con porcentajes menores, para beneficiar a los pequeños y medianos productores.

Carrió coincidió con el nivel cero de retenciones para la mayoría de los productos agropecuarios, pero se manifestó contraria al sistema de segmentación, porque, dijo, se prestará a manejos corruptos en el Estado en el momento de instrumentar una decisión tan compleja. Propuso, en cambio, que los pequeños y medianos productores reciban créditos blandos.

Otra parte del radicalismo, liderada por Aguad, está más cerca de Carrió. "La segmentación es muy complicada para hacerla desde la oposición. Nosotros no gobernamos ni cogobernamos", dijo el jefe de los diputados radicales.

Felipe Solá contestó que, según el criterio de Carrió, cualquier decisión del Estado puede ser motivo de acciones corruptas. "¿Por qué no también los créditos blandos?", inquirió. El presidente del bloque del peronismo disidente se manifestó de acuerdo con la segmentación por una razón de elemental justicia. Lo cierto es que, otra vez, la posibilidad de la corrupción se coló en un debate sobre posiciones políticas e ideas sobre la financiación del Estado.

A pesar de todo, hubo un momento en el que todos se inclinaron hacia el acuerdo opositor. "Haremos concesiones con tal de llegar a un acuerdo, inclusive en el asunto de la segmentación", adelantó Carrió. Stolbizer pidió que nadie se sienta dueño de la verdad para poder acordar y el macrista Federico Pinedo fue más rotundo: "Nuestro proyecto es el acuerdo de la oposición en sí mismo. No vamos con ideas preconcebidas", adelantó.

En ese instante se filtró el asunto de los presuntos sobornos en el Senado. ¿Qué sucedería cuando la oposición tuviera un proyecto claro sobre las retenciones agropecuarias, después de tantas invocaciones acuerdistas?

Fue analizada primero la posibilidad del veto presidencial a un nuevo régimen de retenciones. "Hay que hacer un proyecto que no esté destinado a ser vetado. Las conquistas morales no sirven para nada", explicó Felipe Solá. La segunda posibilidad examinada de frustración fue la votación final en el Senado. La historia de ese análisis comenzó con la tímida y valiente alusión de Meabe y terminó con la denuncia clara y corta de Carrió.

La conclusión es evidente: el Congreso recuperará las facultades para establecer los impuestos, incluidas las retenciones agropecuarias, pero nadie sabe todavía qué sistema lo reemplazará. Incluso, antes del debate de ayer, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, anunció que la Comisión de Enlace se había puesto de acuerdo sobre el futuro de las retenciones, luego de sus disidencias públicas con el titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi. El proyecto de las organizaciones agropecuarias terminó siendo más parecido al de Felipe Solá que al de Carrió.

Era evidente, al final, el desánimo entre los centenares de productores que asistieron al debate. El Senado se erigió ante ellos como un serio obstáculo institucional. Y no lo es por la entendible aritmética parlamentaria, sino por los manejos en las sombras, por las ausencias inexplicables o por los misteriosos cambios políticos en el momento agónico de cualquier votación.

La Nación

Gobierno de De La Rúa: Pago de Coimas al Senado Argentino

Coimas en el Senado: suspendieron el inicio del juicio a De la Rúa

El Tribunal Oral Federal N° 3 suspendió sin fecha el comienzo del debate, que iba a comenzar mañana

Por Hernán Cappiello

Lunes 21 de noviembre de 2011


El tribunal a cargo del proceso contra el ex presidente Fernando de la Rúa, algunos de sus ministros y ex senadores peronistas por el supuesto pago de sobornos para aprobar una ley laboral en 2001, decidió suspender el inicio del juicio oral que estaba previsto para mañana, ante un conflicto entre los defensores de uno de los acusados.

El Tribunal Oral Federal N° 3 decidió enviar el asunto a la Corte Suprema de Justicia para que resuelva el problema.

El inconveniente se produjo porque Mario Pontaquarto, el arrepentido que confesó haber pagado sobornos y que será juzgado, tiene dos defensores: uno particular para responder a los cargos por cohecho y otro público, para defenderse de una imputación por no rendir unos viaticos cuando fue empleado del senado.

El defensor particular apeló que fuera juzgado por ambas acusaciones en el mismo juicio, pero la defensoría pública se opuso y ahora el asunto deberá ser resuelto por un tribunal superior, pero mientras tanto el inicio del juicio quedó suspendido sin fecha de inicio.

La Nacion

De la Rúa adelantó que no apelará el fallo
El ex presidente sostuvo que no presentará recursos contra la decisión que confirmó su procesamiento; ello podría acelerar la realización del juicio oral por coimas en el Senado

Jueves 6 de agosto de 2009

Dos días después de conocido el fallo que confirmó el procesamiento de Fernando De la Rúa en la causa de las coimas en el Senado, el ex presidente adelantó hoy que no apelará la medida.

La decisión de De la Rúa acorta los tiempos para la realización del juicio oral. Tras el fallo de la Cámara, el juez federal, Daniel Rafecas, que lo había procesado por cohecho activo agravado, dio por cerrada la investigación y corrió vista a las querellas. En los próximos días se dispondrá la elevación a juicio, un trámite que demandaría entre 45 y 60 días.

Uno de los abogados de De la Rúa, Jorge Kirszenbaum, confirmó la decisión, en diálogo con lanacion.com, y alegó que irán "directo al juicio oral" y que allí probarán que "no existe ninguna causal objetiva de imputación" dado que no se probó que la existencia de la reunión en la Casa Rosada en la que el entonces presidente habría dado la orden de pagar las coimas para que aprobaran la ley de reforma laboral.

En ese sentido, señaló que en el fallo de la Sala I de la Cámara Federal -firmado por los jueces Eduardo Farah y Martín Irurzun- "uno de los jueces dice que la reunión en la Casa de Gobierno no existió. Irurzun sostiene su postura tradicional, que no sabe si existió. No existe ninguna causal objetiva de imputación", relató.

Por ello, afirmó que irán "directo al juicio". "Con el fallo de la Cámara estamos tranquilos", añadió.

En un voto de más de 90 páginas, el camarista Farah rebatió los argumentos de la defensa de De la Rúa que apuntaban a desacreditar la existencia de la reunión en la Casa Rosada, pero señaló que "el cónclave se encuentra aún en el ámbito de lo probable".

El camarista aclaró, de todos modos, que la reunión no debía ser analizada en forma aislada y que había otros indicios que confirmaban la intervención de De la Rúa en la maniobra.

En un voto mucho más breve, Irurzun mantuvo que no había pruebas de la reunión, pero que ello no implicaba que De la Rúa hubiese ignorado las negociaciones que culminaron con el pago de las coimas.

La Nacion

Escándalos históricos

Viernes 12 de diciembre de 2008
El "diputrucho"

En 1993, un "diputrucho" le permitió al peronismo alcanzar el quórum, que la oposición le negaba, y habilitó el debate del marco regulatorio para la privatización de Gas del Estado. Era Juan Kenan, colaborador del entonces diputado Julio Samid, que logró sentarse en una banca. Siempre se dijo que de la maniobra también participaron otros cinco asesores del PJ.
Los "senatruchos"

Cinco años después, llegaron los "senatruchos": fue la inclusión por la mayoría del PJ de Hugo Sager (Chaco) y Rubén Pruyas (Corrientes). Las bancas les correspondían a la UCR y al Partido Liberal.

El pago de coimas en el Senado

El supuesto pago de coimas en el Senado para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa es, sin duda, uno de los escándalos más grandes protagonizados por el Congreso. El incidente salió a la luz a mediados de 2000, cuando el entonces vicepresidente Carlos Alvarez divulgó en una reunión de presidentes de bloque un anónimo en el que se detallaba la maniobra. Cinco años después, el radical Mario Pontaquarto, ex secretario parlamentario, confesó haber sido el "valijero" e involucró a peronistas y radicales en el reparto de cinco millones de pesos. El caso aún está en la Justicia.
El rechazo a la banca de Saadi

Un caso parecido al de los senadores Pruyas y Sager lo protagonizó en 1996 el catamarqueño Ramón Saadi, quien pretendió ingresar al Senado por medio de un "videopliego". Se trataba de una filmación de mala calidad de una sesión en minoría en la que el peronismo de la Legislatura de Catamarca lo designaba senador nacional (todavía a los senadores los elegían las legislaturas provinciales). El caso causó un fuerte escándalo nacional y finalmente Saadi no asumió la banca porque el entonces vicepresidente de Carlos Menem, Carlos Ruckauf, se negó a tomarle juramento en el recinto.

La Nacion