El costo de vida / América del Sur crece sin grandes aumentos
Venezuela y la Argentina lideran el ranking de inflación regional
Son los dos únicos países en los que los precios suben a un tasa superior a un dígito
Por Alfredo Sainz
Lunes 09 de enero de 2012
Después de pelearle el liderazgo durante 2010, la Argentina perdió claramente la batalla que tenía con Venezuela por ver cuál es el país con mayor inflación de América del Sur.
Si bien el número oficial del Indec que se conocerá el próximo viernes dará cuenta de una suba menor al 10 por ciento en el costo de vida en 2011, en los hechos la inflación real del año que acaba de terminar se ubica entre 21 y 22 por ciento, de acuerdo con el consenso de los analistas privados, lo que significa cinco o seis puntos por debajo de Venezuela, que cerró 2011 con un índice del 27,6 por ciento.
Más allá de esta diferencia que supo sacar Venezuela, lo que está claro es que los dos países constituyen las excepciones dentro una región para la cual en la lista de motivos de preocupación la inflación fue desplazada por el impacto local de la crisis que enfrentan gran parte de Europa.
De hecho, sacando a la Argentina y Venezuela, el resto de las economías sudamericanas terminaron el año con un índice infacionario de un dígito.
Para la patria de Hugo Chávez no hubo grandes cambios en materia inflacionaria de un año al otro. En 2010, el país había sufrido una suba del 27,2 por ciento en el costo de vida minorista, es decir, apenas cuatro décimas por debajo del índice actual. El consuelo para los venezolanos es que en 2011, a diferencia de otros años, las subas de precios fueron acompañadas por un crecimiento de la economía y un incremento del 4 por ciento del PBI, según las estimaciones preliminares del Banco Central de Venezuela.
La Argentina también puede mostrar un fuerte crecimiento de la economía, pero con una marcada desaceleración del aumento de los precios en los últimos meses de 2011, lo que se tradujo en una baja de entre 3 y 4 puntos porcentuales en relación con la inflación de 2010.
Las perspectivas locales para el año que acaba de comenzar dan cuenta de un panorama parecido al del último trimestre de 2011, con una suba de precios proyectada para todo el año del orden del 20 por ciento.
Un dígito
El podio de la inflación sudamericana se completa con Uruguay, que igualmente quedó en un tercer puesto muy lejano.
El país terminó 2011 con una inflación del 8,6 por ciento y superó ampliamente la meta oficial, que era del 6 por ciento, lo que llevó al gobierno de José Mujica a tomar algunas medidas drásticas, como una suba de la tasa de interés de referencia al 8,75 por ciento anual, en un intento de morigerar así el alza de los precios.
Perú también está sufriendo un recalentamiento en materia de precios, aunque su punto de referencia es claramente otro que el de la Argentina o Venezuela.
La inflación de 2011 en el país que gobierna Ollanta Humala alcanzó al 4,7 por ciento, lo que significó la tasa más alta de los últimos tres años.
Ecuador y Colombia también mostraron una aceleración de los precios, aunque partiendo de niveles más bajos.
En el primer caso, los precios al consumidor tuvieron un alza promedio del 5,4 por ciento el año pasado y superaron en un punto la meta oficial, mientras que la inflación en Colombia llegó al 3,7 por ciento, contra el 3,1 por ciento de un año atrás.
Por su parte, Chile tuvo un inesperado repunte de los precios en diciembre del 0,6 por ciento -tradicionalmente se trata de un mes de baja inflación del otro lado de la Cordillera-, con lo cual la inflación acumulada durante todo el año llegó al 4,4 por ciento, lo que implica una suba no sólo frente a 2010 (la inflación había sido del 3 por ciento) sino también en relación con la meta oficial (entre 3,5 y 4 por ciento anual).
En el caso de Brasil, la aceleración fue más marcada y la mayor economía de la región (y la sexta del mundo) cerró 2011 con una inflación del 6,5 por ciento, en lo que constituye la mayor suba desde 2004.
La meta que se había fijado el gobierno de Dilma Rousseff era terminar el año con un aumento del costo de vida por debajo del 4,5 por ciento.
A contramano de lo que sucede en sus vecinos más ricos, en Paraguay y Bolivia se pueden jactar de mostrar una marcada desaceleración de los precios.
En 2011, el país gobernado por Fernando Lugo terminó con una inflación del 4,9 por ciento, frente al 7,2 por ciento de 2010.
El panorama también se presenta sumamente tranquilo en materia de precios para Bolivia, que cerró el año con un alza del 6,9 por ciento en el costo de vida -en línea con las proyecciones oficiales- y ya anticipó para 2012 una tendencia decreciente, con una suba proyectada del 5 por ciento.
La Nación
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China comprando recursos naturales en Latinoamérica
China shops for Latin American oil, food, minerals
China on Latin American buying spree to lock in long-term needs in oil, minerals, food
Ian James, Associated Press, On Monday June 6, 2011, 12:01 am EDT
CARACAS, Venezuela (AP) -- Latin America is blessed with a wealth of natural resources such as oil, copper and soy, and seeks investment and loans to capitalize on them. China needs the commodities to keep its economy growing and has about $3 trillion in reserves to burn.
Those interests have come together in a burgeoning and unorthodox partnership, as China lends and invests tens of billions of dollars in countries around Latin America in return for a guaranteed flow of commodities, particularly oil.
Recent deals have made China a key financier to the governments of Venezuela and Argentina. At the same time, Chinese companies have secured a decade's worth of oil from Venezuela and Brazil, and steady supplies of wheat, soybeans and natural gas from Argentina.
China is breaking new ground by aggressively locking down commodities around Latin America through large loans, investments and other financial arrangements, said Orville Schell, director of the Center on U.S.-China Relations at the Asia Society in New York.
"I don't know of any other government which has done this sort of securing of rights for commodities and natural resources so systematically around the Third World as China, and they've used a whole host of new financial instruments to do this," Schell said.
"China's been very, very prolific in spreading its investments around Africa and Latin America, even though the terms aren't ideal."
Ernesto Fernandez Taboada, director of the Argentine-Chinese Chamber of Production, Industry and Commerce, said China is simply making sure it has the resources it needs to continue growing its economy, which, by some accounts, is projected to surpass the U.S.'s by 2020.
"For China, this is a strategic, long-term investment," Fernandez Taboada said. "They're thinking in the future, not just in the moment. These oil investments, for example, are for 15 to 20 years."
Some of the largest investments have gone to Brazil and Argentina, but China has extended even bigger loans to Venezuela, agreeing to provide more than $32 billion to President Hugo Chavez's government.
Venezuela will pay its debt in oil, and in increasing amounts of it during the next decade. The infusion of cash has swiftly made China Venezuela's biggest foreign lender, enabling Chavez to boost spending ahead of next year's presidential election.
"Viva China!" Chavez exclaimed during a televised meeting with business leaders from Beijing, thanking them for helping set up mobile phone factories and build railways and public housing in Venezuela. He gushed: "I'm in love with China."
The relationship is driven in part by Chavez's eagerness to form alliances that exclude the U.S. But it's also good business for Chinese companies: Venezuela says it has been exporting to China about 460,000 barrels a day, about 20 percent of its oil exports, according to official figures. It hopes to double that soon.
"Venezuela has what we need," said Chen Ping, political counselor at the Chinese Embassy in Caracas. "And we also have what they need, for example technology ... Therefore we can help each other mutually."
The loans are typically secured against revenues from oil sales to Chinese companies, purportedly at market prices, though there could be discounts in some cases, said Erica Downs, an expert at the Brookings Institution think tank in Washington. She wrote a March report on the China Development Bank's energy deals worldwide.
In many cases, financing is being channeled through the state-controlled China Development Bank, which has worked with Chinese companies to lock in commodity supplies.
Downs said such loans give Chinese state oil companies an edge by allowing them special access to local projects. In some cases, she said, such as in Venezuela and Argentina, the loans appear tied to hiring Chinese companies that carry out public works projects for the borrowing government.
China's financing has also been unique, she said, in that in recent years "virtually no other financial institutions were willing to lend such large amounts of capital for such long terms."
Countries such as Venezuela and Ecuador would otherwise have few options for obtaining such large lines of credit, in part due to their presidents' hostility toward traditional lenders such as the World Bank and the International Monetary Fund, Downs said.
The China Development Bank has become a convenient "lender of last resort," Downs said, and Venezuela's government, in fact, has become the bank's biggest foreign borrower.
In Ecuador, the Chinese oil company PetroChina agreed in 2009 to lend $1 billion to state company PetroEcuador in exchange for oil deliveries. The China Development Bank also agreed to lend $1 billion last year to Ecuador's government, to be repaid through oil shipments.
The Chinese stake appears set to grow exponentially.
Direct Chinese investments totaled more than $15 billion in Latin America and the Caribbean last year -- 9 percent of the region's foreign direct investment, according to a May report by the U.N. Economic Commission for Latin America and the Caribbean.
The report said that while the U.S. is still Latin America's largest investment source, China has climbed to third place, behind the Netherlands.
In Argentina, Chinese companies have even replaced U.S. and British corporations in controlling lucrative natural gas and oil resources.
Last year, the state-owned Chinese oil company CNOOC entered into a 50-50 joint venture with Bridas Energy Holdings Ltd., a family owned Argentine company. The joint venture then bought out British company BP's shares in Argentina-based Pan American Energy, giving it 18 percent of Argentina's oil and natural gas production. This year, the venture also purchased U.S.-based Exxon Mobil Corp.'s interests in Argentina, Paraguay and Uruguay, including a refinery and more than 700 service stations.
"Clearly, the U.S. remains the significant actor in Latin America and will remain so for the foreseeable future," said Eric Farnsworth, vice president of the Council of the Americas, a U.S.-based business group. "But China's a huge part of the scene now. It was commodities exports to China over the last five years that allowed Latin America to weather the economic turmoil."
One Chinese company not only locked in a long-term supply of commodities, but also set a more stable price for years to come and circumvented market rates, which have soared in part because of Chinese demand.
China and Chile created a $2 billion sales, finance and investment joint venture in 2005 that guaranteed China 836,250 metric tons of copper over 15 years, at rates partially fixed on what was then the market price of $2.07 a pound. Chile's state-owned Codelco mining company had to put up its entire 49 percent interest in the venture as collateral, and give China Minmetals Corp. an option to purchase 100 percent of one of the world's most promising copper mines.
Chileans criticized the deal as a threat to their patrimony as they became aware of its details and copper prices soared. Both sides backed off the Chinese purchase option in 2008 to fend off the criticism, but with copper now trading above $4 a pound, Chile's top client is still getting thousands of tons of copper at far below market prices.
China also controls 50 percent of Argentina's largest oil field, Cerro Dragon, and all the oil and gas reserves in the far southern Argentine province of Santa Cruz over the next 40 years, deals that became anti-government campaign issues in provincial elections.
During recent visits to Brazil, Schell said he has heard wariness from businesspeople about a system in which "Brazil sends their natural resources and China sends their flip-flops and consumer goods."
Rubens Barbosa, Brazilian ambassador to the U.S. from 1999 to 2004 and now a business consultant, said Brazilian officials have complained that cheap Chinese exports have destroyed domestic industries such as shoe and textile manufacturers. Brazil this year imposed antidumping tariffs on imports of some Chinese fibers within months of China becoming Brazil's biggest trading partner.
"With trade, we have a problem because the aggressiveness of Chinese companies is very strong," Barbosa said. "But the government still has a lot of interest in these relations with China. China is now the principal partner of Brazil."
China's commercial ties with Brazil continue to grow. About 14 percent of the South American country's oil production went to China in 2009, and that portion is expected to expand because Brazilian oil company Petrobras signed a 10-year deal with Chinese-owned Unipec Asia to export 150,000 barrels of oil a day in the first year. The deal calls for exports of 200,000 barrels a day for the next nine years. At the same time, Petrobras secured a $10 billion, 10-year loan from the China Development Bank.
Petrobras says the deals were separate and that the oil is not being used to pay back the loan. Still, the agreements ensure Chinese access to Brazil's booming oil production, which promises to skyrocket after vast offshore reserves discovered in 2008 come online.
China has also been active across Argentina. The China Development Bank has offered a $2.6 billion, 10-year loan to revive a freight train system connecting Buenos Aires to much of Argentina's central heartland. In the country's Rio Negro province, the Metallurgical Corporation of China has invested $80 million to reactivate an iron ore mine, and China's Beidahuang Group company has promised $1.4 billion in irrigation infrastructure in exchange for a 20-year contract to grow corn, wheat, soy and dairy on otherwise dry land for Chinese consumers.
And in remote southern Tierra del Fuego, near the tip of South America, Chinese companies are investing $1 billion, not only to produce fertilizer, but to build an energy plant, for which Argentina has promised China natural gas for 25 years.
"Two weeks ago, the Chinese commerce minister visited us with 60 business executives, and they showed great interest in investing in other sectors," Fernandez Taboada said. "There is a fundamental expansion of China in Latin America. In all the countries, from Mexico on south."
According to Schell, China is just getting started.
"This is a real tipping point moment, of which the Chinese investments in commodities and extractive resources of Latin America is just the opening bell," he said. "Who's got the money? And it's not the United States any longer. It's China. This is the next great pool of (foreign investment) that the world is going to reckon with in myriad ways."
Associated Press writers Michael Warren in Buenos Aires, Argentina, Bradley Brooks in Sao Paulo, Jack Chang in Mexico City and Jorge Rueda in Caracas contributed to this report.
James can be reached at: http://twitter.com/ianjamesap
China on Latin American buying spree to lock in long-term needs in oil, minerals, food
Ian James, Associated Press, On Monday June 6, 2011, 12:01 am EDT
CARACAS, Venezuela (AP) -- Latin America is blessed with a wealth of natural resources such as oil, copper and soy, and seeks investment and loans to capitalize on them. China needs the commodities to keep its economy growing and has about $3 trillion in reserves to burn.
Those interests have come together in a burgeoning and unorthodox partnership, as China lends and invests tens of billions of dollars in countries around Latin America in return for a guaranteed flow of commodities, particularly oil.
Recent deals have made China a key financier to the governments of Venezuela and Argentina. At the same time, Chinese companies have secured a decade's worth of oil from Venezuela and Brazil, and steady supplies of wheat, soybeans and natural gas from Argentina.
China is breaking new ground by aggressively locking down commodities around Latin America through large loans, investments and other financial arrangements, said Orville Schell, director of the Center on U.S.-China Relations at the Asia Society in New York.
"I don't know of any other government which has done this sort of securing of rights for commodities and natural resources so systematically around the Third World as China, and they've used a whole host of new financial instruments to do this," Schell said.
"China's been very, very prolific in spreading its investments around Africa and Latin America, even though the terms aren't ideal."
Ernesto Fernandez Taboada, director of the Argentine-Chinese Chamber of Production, Industry and Commerce, said China is simply making sure it has the resources it needs to continue growing its economy, which, by some accounts, is projected to surpass the U.S.'s by 2020.
"For China, this is a strategic, long-term investment," Fernandez Taboada said. "They're thinking in the future, not just in the moment. These oil investments, for example, are for 15 to 20 years."
Some of the largest investments have gone to Brazil and Argentina, but China has extended even bigger loans to Venezuela, agreeing to provide more than $32 billion to President Hugo Chavez's government.
Venezuela will pay its debt in oil, and in increasing amounts of it during the next decade. The infusion of cash has swiftly made China Venezuela's biggest foreign lender, enabling Chavez to boost spending ahead of next year's presidential election.
"Viva China!" Chavez exclaimed during a televised meeting with business leaders from Beijing, thanking them for helping set up mobile phone factories and build railways and public housing in Venezuela. He gushed: "I'm in love with China."
The relationship is driven in part by Chavez's eagerness to form alliances that exclude the U.S. But it's also good business for Chinese companies: Venezuela says it has been exporting to China about 460,000 barrels a day, about 20 percent of its oil exports, according to official figures. It hopes to double that soon.
"Venezuela has what we need," said Chen Ping, political counselor at the Chinese Embassy in Caracas. "And we also have what they need, for example technology ... Therefore we can help each other mutually."
The loans are typically secured against revenues from oil sales to Chinese companies, purportedly at market prices, though there could be discounts in some cases, said Erica Downs, an expert at the Brookings Institution think tank in Washington. She wrote a March report on the China Development Bank's energy deals worldwide.
In many cases, financing is being channeled through the state-controlled China Development Bank, which has worked with Chinese companies to lock in commodity supplies.
Downs said such loans give Chinese state oil companies an edge by allowing them special access to local projects. In some cases, she said, such as in Venezuela and Argentina, the loans appear tied to hiring Chinese companies that carry out public works projects for the borrowing government.
China's financing has also been unique, she said, in that in recent years "virtually no other financial institutions were willing to lend such large amounts of capital for such long terms."
Countries such as Venezuela and Ecuador would otherwise have few options for obtaining such large lines of credit, in part due to their presidents' hostility toward traditional lenders such as the World Bank and the International Monetary Fund, Downs said.
The China Development Bank has become a convenient "lender of last resort," Downs said, and Venezuela's government, in fact, has become the bank's biggest foreign borrower.
In Ecuador, the Chinese oil company PetroChina agreed in 2009 to lend $1 billion to state company PetroEcuador in exchange for oil deliveries. The China Development Bank also agreed to lend $1 billion last year to Ecuador's government, to be repaid through oil shipments.
The Chinese stake appears set to grow exponentially.
Direct Chinese investments totaled more than $15 billion in Latin America and the Caribbean last year -- 9 percent of the region's foreign direct investment, according to a May report by the U.N. Economic Commission for Latin America and the Caribbean.
The report said that while the U.S. is still Latin America's largest investment source, China has climbed to third place, behind the Netherlands.
In Argentina, Chinese companies have even replaced U.S. and British corporations in controlling lucrative natural gas and oil resources.
Last year, the state-owned Chinese oil company CNOOC entered into a 50-50 joint venture with Bridas Energy Holdings Ltd., a family owned Argentine company. The joint venture then bought out British company BP's shares in Argentina-based Pan American Energy, giving it 18 percent of Argentina's oil and natural gas production. This year, the venture also purchased U.S.-based Exxon Mobil Corp.'s interests in Argentina, Paraguay and Uruguay, including a refinery and more than 700 service stations.
"Clearly, the U.S. remains the significant actor in Latin America and will remain so for the foreseeable future," said Eric Farnsworth, vice president of the Council of the Americas, a U.S.-based business group. "But China's a huge part of the scene now. It was commodities exports to China over the last five years that allowed Latin America to weather the economic turmoil."
One Chinese company not only locked in a long-term supply of commodities, but also set a more stable price for years to come and circumvented market rates, which have soared in part because of Chinese demand.
China and Chile created a $2 billion sales, finance and investment joint venture in 2005 that guaranteed China 836,250 metric tons of copper over 15 years, at rates partially fixed on what was then the market price of $2.07 a pound. Chile's state-owned Codelco mining company had to put up its entire 49 percent interest in the venture as collateral, and give China Minmetals Corp. an option to purchase 100 percent of one of the world's most promising copper mines.
Chileans criticized the deal as a threat to their patrimony as they became aware of its details and copper prices soared. Both sides backed off the Chinese purchase option in 2008 to fend off the criticism, but with copper now trading above $4 a pound, Chile's top client is still getting thousands of tons of copper at far below market prices.
China also controls 50 percent of Argentina's largest oil field, Cerro Dragon, and all the oil and gas reserves in the far southern Argentine province of Santa Cruz over the next 40 years, deals that became anti-government campaign issues in provincial elections.
During recent visits to Brazil, Schell said he has heard wariness from businesspeople about a system in which "Brazil sends their natural resources and China sends their flip-flops and consumer goods."
Rubens Barbosa, Brazilian ambassador to the U.S. from 1999 to 2004 and now a business consultant, said Brazilian officials have complained that cheap Chinese exports have destroyed domestic industries such as shoe and textile manufacturers. Brazil this year imposed antidumping tariffs on imports of some Chinese fibers within months of China becoming Brazil's biggest trading partner.
"With trade, we have a problem because the aggressiveness of Chinese companies is very strong," Barbosa said. "But the government still has a lot of interest in these relations with China. China is now the principal partner of Brazil."
China's commercial ties with Brazil continue to grow. About 14 percent of the South American country's oil production went to China in 2009, and that portion is expected to expand because Brazilian oil company Petrobras signed a 10-year deal with Chinese-owned Unipec Asia to export 150,000 barrels of oil a day in the first year. The deal calls for exports of 200,000 barrels a day for the next nine years. At the same time, Petrobras secured a $10 billion, 10-year loan from the China Development Bank.
Petrobras says the deals were separate and that the oil is not being used to pay back the loan. Still, the agreements ensure Chinese access to Brazil's booming oil production, which promises to skyrocket after vast offshore reserves discovered in 2008 come online.
China has also been active across Argentina. The China Development Bank has offered a $2.6 billion, 10-year loan to revive a freight train system connecting Buenos Aires to much of Argentina's central heartland. In the country's Rio Negro province, the Metallurgical Corporation of China has invested $80 million to reactivate an iron ore mine, and China's Beidahuang Group company has promised $1.4 billion in irrigation infrastructure in exchange for a 20-year contract to grow corn, wheat, soy and dairy on otherwise dry land for Chinese consumers.
And in remote southern Tierra del Fuego, near the tip of South America, Chinese companies are investing $1 billion, not only to produce fertilizer, but to build an energy plant, for which Argentina has promised China natural gas for 25 years.
"Two weeks ago, the Chinese commerce minister visited us with 60 business executives, and they showed great interest in investing in other sectors," Fernandez Taboada said. "There is a fundamental expansion of China in Latin America. In all the countries, from Mexico on south."
According to Schell, China is just getting started.
"This is a real tipping point moment, of which the Chinese investments in commodities and extractive resources of Latin America is just the opening bell," he said. "Who's got the money? And it's not the United States any longer. It's China. This is the next great pool of (foreign investment) that the world is going to reckon with in myriad ways."
Associated Press writers Michael Warren in Buenos Aires, Argentina, Bradley Brooks in Sao Paulo, Jack Chang in Mexico City and Jorge Rueda in Caracas contributed to this report.
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Las dinastías políticas de América latina
no es solo en Latinoamérica... ver los Bush en USA...
Las dinastías políticas de América latina
Los Fujimori en Perú, los Castro en Cuba, los Batlle en Uruguay, los Frei en Chile y los Kirchner en Argentina son algunos ejemplos de los clanes que hicieron del poder una cuestión de familia
Miércoles 01 de junio de 2011
Que todo quede en familia. Esa parece ser la lógica que ha imperado en algunos gobernantes en América latina en aras de que el poder se perpetúe entre consanguíneos.
¿El resultado? Las dinastías políticas, o al menos un modelo con ciertas similitudes.
América Latina las ha tenido de distinto tipo. Y esta semana, si se cumple lo que indican algunas encuestas, podría encumbrarse una más. La de los Fujimori. Alberto Fujimori, hoy condenado por violaciones a los derechos humanos, presidió Perú entre 1990 y 2000.
Su hija, Keiko Sofía, puede convertirse el domingo en presidenta de Perú si se impone en la segunda vuelta a Ollanta Humala. Su hermano Kenji fue el congresista más votado en la primera vuelta de abril. Además, Santiago, hermano de Alberto, también forma parte del congreso desde 2006.
Herencia de sangre. Si llegaron hasta ahí, se lo deben en parte a su apellido. Pero, ¿qué hay detrás de este "carácter hereditario" en la política latinoamericana?
El sociólogo peruano Sinesio López Jiménez apunta a la debilidad de los partidos políticos". "Han colapsado y en la práctica han desaparecido. Los grandes actores son los caudillos. Todo es muy personalista. Y Keiko y Kenji actúan como interpósitas personas del caudillo preso", explicó a BBC Mundo.
"En la práctica es como una dinastía, porque la hija o el hijo, políticamente hablando, no son nada sin el padre. Si están en política es porque lo hizo Fujimori y el buen recuerdo que algunos tienen de él", agregó el investigador de la Universidad Católica de Perú.
López señala otro factor que sirve de catalizador del carácter hereditario de la política: "Es típico que en las sociedades latinoamericanas se vea a la tradición como fuente de legitimidad. Hay experiencia en el manejo de la cosa pública y entonces la gente se apega a esos apellidos", indicó.
En la misma línea se expresa el historiador uruguayo Lincoln Maiztegui Casas quien opina que la aparición, y la permanencia, de las llamadas dinastías es "una característica de este tipo de sociedades, muy estratificadas, donde los sectores que tienen el poder económico y social lo trasladan a la política".
El sociólogo e historiador argentino Marcos Novaro prefiere no hablar de dinastías políticas, "es una exageración, no es tan así, los herederos tienen que probar que también tienen legitimidad política". "La impresión que tengo es que hay una clase política, que con algunas modificaciones, se ha mantenido en el poder desde los inicios del país", agregó Maiztegui quien destaca el caso de la familia Batlle en Uruguay, que ha dado cuatro presidentes al país, el primero en el siglo XIX y el último a principios del XXI.
"Cuando el país no tiene un sistema sólido, con partidos e instituciones fuertes empiezan los problemas. Y eso, con unas pocas excepciones, es la norma en América Latina", afirmó el historiador, que es director del Centro de Investigaciones Políticas, y que además reconoce que la debilidad del Estado favorece la primacía de lazos familiares y sostiene que en países con partidos políticos más fuertes, como Brasil, Chile o Uruguay, esto no suele pasar.
Aunque América latina no es la única región en contar con dinastías políticas, ha dado casos emblemáticos, y puede seguir ofreciendo ejemplos de traspaso de poder entre familiares. Así, en Guatemala podría haber un cambio de mando entre dos ex esposos. Álvaro Colom lidera el país desde 2008 y el año que viene debe dejar el cargo.
Ante la imposibilidad constitucional de que un familiar o un pariente se postule al cargo, se divorció -en una polémica medida- de su esposa, Sandra Torres, quien ahora tiene vía libre para aspirar a la presidencia en los próximos comicios de septiembre.
Otra ex primera dama ya coquetea con el poder es Xiomara Castro, esposa del ex gobernante de Honduras Manuel Zelaya, que sueña con ser candidata en 2013. Y en Costa Rica, el hermano del ex presidente Óscar Arias (1986-1990 y 2006-2010), Rodrigo Arias, podría convertirse en mandatario en 2014.
¿Qué riesgos conlleva que el poder quede en familia?
"En principio no es algo deseable -dice Maiztegui-, porque las virtudes políticas no se heredan. Pero no me parece necesariamente algo peligroso para la democracia, siempre y cuando actúen dentro de las instituciones".
Novaro opina que no es la situación ideal, "en su versión extrema es ingobernable. Vivimos en países latinos donde se confía poco en las reglas públicas, pero a veces también puede ser eficaz".
La primero es la familia
Los Kirchner (Argentina). Cuando llegó al poder Néstor Kirchner en 2003, su esposa Cristina Fernández ya era senadora. En 2007, le tocó el turno de alcanzar la presidencia a la actual mandataria. Y hasta la muerte del ex presidente el año pasado, era vox pópuli que en 2011 era el tiempo para otro mandato suyo. Este año, aunque aún por confirmarse, todo parece indicar que Fernández volverá a optar al cargo. Podría enfrentarse a Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
Los Pastrana, los Santos y los López (Colombia). Misael Pastrana Borrero fue presidente de 1970 a 1974. Años más tarde llegó su hijo: Andrés Pastrana Arango (1998-2002).
Alfonso López Pumarejo fue mandatario de 1934 a 1938, y luego de 1942 a 1945. Su hijo, Alfonso López Michelsen, fue presidente entre 1974 y 1978.
El actual mandatario, Juan Manuel Santos Calderón, también viene de una familia con tradición política. Su tío abuelo Eduardo Santos Montejo ejerció la presidencia entre 1938 y 1942, y su primo Francisco Santos Calderón fue vicepresidente durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010).
Los Frei (Chile). Eduardo Frei Montalva fue presidente entre 1964 y 1970, entre 1994 y 2000 lo hizo su hijo: Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Los Castro (Cuba). Fidel Castro gobernó Cuba desde 1959 (primero como primer ministro y después como presidente del Consejo de Estado). Su hermano Raúl lo reemplazó en 2006, primero interinamente y oficialmente desde el 2008.
Los Torrijos (Panamá). El general Omar Torrijos fue líder de facto de Panamá entre 1968 y 1981. Su hijo Martín fue presidente de 2004 a 2009.
Los Batlle (Uruguay). Esta familia dio cuatro presidentes. El más reciente, Jorge Batlle Ibáñez, gobernó entre 2000 y 2005. Décadas atrás (1947-1951) su padre Luis Batlle Berres ya lo había hecho. Éste era sobrino de otro mandatario, José Batlle y Ordoñez (1903-1907 y 1911-1915), quien había tenido el ejemplo de su padre, Lorenzo Batlle y Grau, jefe de Estado entre 1868 y 1872.
La Nación
Las dinastías políticas de América latina
Los Fujimori en Perú, los Castro en Cuba, los Batlle en Uruguay, los Frei en Chile y los Kirchner en Argentina son algunos ejemplos de los clanes que hicieron del poder una cuestión de familia
Miércoles 01 de junio de 2011
Que todo quede en familia. Esa parece ser la lógica que ha imperado en algunos gobernantes en América latina en aras de que el poder se perpetúe entre consanguíneos.
¿El resultado? Las dinastías políticas, o al menos un modelo con ciertas similitudes.
América Latina las ha tenido de distinto tipo. Y esta semana, si se cumple lo que indican algunas encuestas, podría encumbrarse una más. La de los Fujimori. Alberto Fujimori, hoy condenado por violaciones a los derechos humanos, presidió Perú entre 1990 y 2000.
Su hija, Keiko Sofía, puede convertirse el domingo en presidenta de Perú si se impone en la segunda vuelta a Ollanta Humala. Su hermano Kenji fue el congresista más votado en la primera vuelta de abril. Además, Santiago, hermano de Alberto, también forma parte del congreso desde 2006.
Herencia de sangre. Si llegaron hasta ahí, se lo deben en parte a su apellido. Pero, ¿qué hay detrás de este "carácter hereditario" en la política latinoamericana?
El sociólogo peruano Sinesio López Jiménez apunta a la debilidad de los partidos políticos". "Han colapsado y en la práctica han desaparecido. Los grandes actores son los caudillos. Todo es muy personalista. Y Keiko y Kenji actúan como interpósitas personas del caudillo preso", explicó a BBC Mundo.
"En la práctica es como una dinastía, porque la hija o el hijo, políticamente hablando, no son nada sin el padre. Si están en política es porque lo hizo Fujimori y el buen recuerdo que algunos tienen de él", agregó el investigador de la Universidad Católica de Perú.
López señala otro factor que sirve de catalizador del carácter hereditario de la política: "Es típico que en las sociedades latinoamericanas se vea a la tradición como fuente de legitimidad. Hay experiencia en el manejo de la cosa pública y entonces la gente se apega a esos apellidos", indicó.
En la misma línea se expresa el historiador uruguayo Lincoln Maiztegui Casas quien opina que la aparición, y la permanencia, de las llamadas dinastías es "una característica de este tipo de sociedades, muy estratificadas, donde los sectores que tienen el poder económico y social lo trasladan a la política".
El sociólogo e historiador argentino Marcos Novaro prefiere no hablar de dinastías políticas, "es una exageración, no es tan así, los herederos tienen que probar que también tienen legitimidad política". "La impresión que tengo es que hay una clase política, que con algunas modificaciones, se ha mantenido en el poder desde los inicios del país", agregó Maiztegui quien destaca el caso de la familia Batlle en Uruguay, que ha dado cuatro presidentes al país, el primero en el siglo XIX y el último a principios del XXI.
"Cuando el país no tiene un sistema sólido, con partidos e instituciones fuertes empiezan los problemas. Y eso, con unas pocas excepciones, es la norma en América Latina", afirmó el historiador, que es director del Centro de Investigaciones Políticas, y que además reconoce que la debilidad del Estado favorece la primacía de lazos familiares y sostiene que en países con partidos políticos más fuertes, como Brasil, Chile o Uruguay, esto no suele pasar.
Aunque América latina no es la única región en contar con dinastías políticas, ha dado casos emblemáticos, y puede seguir ofreciendo ejemplos de traspaso de poder entre familiares. Así, en Guatemala podría haber un cambio de mando entre dos ex esposos. Álvaro Colom lidera el país desde 2008 y el año que viene debe dejar el cargo.
Ante la imposibilidad constitucional de que un familiar o un pariente se postule al cargo, se divorció -en una polémica medida- de su esposa, Sandra Torres, quien ahora tiene vía libre para aspirar a la presidencia en los próximos comicios de septiembre.
Otra ex primera dama ya coquetea con el poder es Xiomara Castro, esposa del ex gobernante de Honduras Manuel Zelaya, que sueña con ser candidata en 2013. Y en Costa Rica, el hermano del ex presidente Óscar Arias (1986-1990 y 2006-2010), Rodrigo Arias, podría convertirse en mandatario en 2014.
¿Qué riesgos conlleva que el poder quede en familia?
"En principio no es algo deseable -dice Maiztegui-, porque las virtudes políticas no se heredan. Pero no me parece necesariamente algo peligroso para la democracia, siempre y cuando actúen dentro de las instituciones".
Novaro opina que no es la situación ideal, "en su versión extrema es ingobernable. Vivimos en países latinos donde se confía poco en las reglas públicas, pero a veces también puede ser eficaz".
La primero es la familia
Los Kirchner (Argentina). Cuando llegó al poder Néstor Kirchner en 2003, su esposa Cristina Fernández ya era senadora. En 2007, le tocó el turno de alcanzar la presidencia a la actual mandataria. Y hasta la muerte del ex presidente el año pasado, era vox pópuli que en 2011 era el tiempo para otro mandato suyo. Este año, aunque aún por confirmarse, todo parece indicar que Fernández volverá a optar al cargo. Podría enfrentarse a Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
Los Pastrana, los Santos y los López (Colombia). Misael Pastrana Borrero fue presidente de 1970 a 1974. Años más tarde llegó su hijo: Andrés Pastrana Arango (1998-2002).
Alfonso López Pumarejo fue mandatario de 1934 a 1938, y luego de 1942 a 1945. Su hijo, Alfonso López Michelsen, fue presidente entre 1974 y 1978.
El actual mandatario, Juan Manuel Santos Calderón, también viene de una familia con tradición política. Su tío abuelo Eduardo Santos Montejo ejerció la presidencia entre 1938 y 1942, y su primo Francisco Santos Calderón fue vicepresidente durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010).
Los Frei (Chile). Eduardo Frei Montalva fue presidente entre 1964 y 1970, entre 1994 y 2000 lo hizo su hijo: Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Los Castro (Cuba). Fidel Castro gobernó Cuba desde 1959 (primero como primer ministro y después como presidente del Consejo de Estado). Su hermano Raúl lo reemplazó en 2006, primero interinamente y oficialmente desde el 2008.
Los Torrijos (Panamá). El general Omar Torrijos fue líder de facto de Panamá entre 1968 y 1981. Su hijo Martín fue presidente de 2004 a 2009.
Los Batlle (Uruguay). Esta familia dio cuatro presidentes. El más reciente, Jorge Batlle Ibáñez, gobernó entre 2000 y 2005. Décadas atrás (1947-1951) su padre Luis Batlle Berres ya lo había hecho. Éste era sobrino de otro mandatario, José Batlle y Ordoñez (1903-1907 y 1911-1915), quien había tenido el ejemplo de su padre, Lorenzo Batlle y Grau, jefe de Estado entre 1868 y 1872.
La Nación
Gastos Militares en Latinoamérica
La política armamentista en el Cono Sur
Por Rosendo Fraga
Especial para lanacion.com
Martes 3 de noviembre de 2009
En un diálogo con periodistas y expertos en los temas de defensa, el Ministro de defensa de Francia, Hervé Morin, de visita en Buenos Aires en el marco de una gira por el Cono Sur, bosquejó un pormenorizado panorama de su tema encuadrándolo en los programas estratégicos de su país y vinculándolos con Argentina, Brasil y Chile.
El acuerdo firmado por Francia con Brasil para vender armamentos y tecnología por 12.000 millones de dólares, incluyendo la nuclear para los tres submarinos que proyecta este país, se justifica en función de que se trata de un actor cada vez más importante en la escena internacional, que comparte el enfoque francés de los asuntos mundiales y que además se ha caracterizado históricamente por su vocación pacífica. Se trata de un acuerdo estratégico global, en el cual se inserta el capítulo militar.
Respecto a Chile, las ventas de armamentos (cercanas a 2000 millones de dólares, que incluyen submarinos convencionales y helicópteros, entre otros equipos, se dan en un marco similar, aunque en este caso se trate de un país mediano que los adquiere en función de esta condición y no en función de la aspiración de ser potencia global, como sucede con Brasil.
Para la Argentina, Francia -que para los países de la región es una opción que permite cierta independencia de los Estados Unidos, pero sin despertar recelos, como sucede con las compras en Rusia-, tiene abiertas las mismas posibilidades. La cuestión es decidir qué hacer. Comprar, mejorar la capacidad operativa de armamentos adquiridos a Francia en otras épocas, mejorar el intercambio, desarrollos conjuntos en industria, cooperación triangular Francia-Brasil-Argentina, relaciones con Unasur, etc.
La visión francesa sobre la defensa es un punto de vista importante para los países del Cono Sur, que en este momento desarrollan sus planes con cierta independencia de Washington, y presenta la posibilidad de acceder a mejores niveles de tecnología.
La política de defensa francesa del gobierno de Nicolás Sarkozy busca ante todo enfrentar los riesgos que en materia de seguridad puede tener el país, entre los cuales está el terrorismo, los conflictos por la energía, el fundamentalismo islámico, la proliferación nuclear y los problemas derivados de la brecha entre el Norte y el Sur.
Estas amenazas deben enfrentarse en un teatro de operaciones que es el amplio escenario que comprende desde Mauritania en el Norte de Africa, hasta Afganistán- donde están desplegadas tropas en el marco de la operación de la OTAN- y que requiere un cambio de fondo en la estructura militar francesas.
Es que tras la caída del Muro, de la que se cumplen esta semana veinte años, Europa ha dejado de ser el teatro operaciones eventual más probable para Francia.
Capacidades. Para ello, se definen diversas capacidades que debe tener el sistema de defensa. La primera es poder anticipar los problemas y conflictos futuros y consiste en la actividad de inteligencia y análisis. La segunda, es poder disuadir a eventuales agresores de emprender acciones contra los intereses de Francia. La tercera, es la necesidad de poder proteger a la población francesa, tanto dentro como fuera del país. A ello se agrega la capacidad de emprender operaciones preventivas antes que un enemigo agreda cuando se tiene certeza de que ello sucederá.
El ámbito militar multilateral siempre será el elegido como prioridad, pero ello no impide operaciones regionales en el marco europeo y las que se determinen en función de la pertenencia a la OTAN. Pero todo ello no descarta la posibilidad de acciones unilaterales en un caso extremo que ello se haga necesario.
La nueva estructura militar francesa busca reducir el gasto en funcionamiento, para concentrarlo en equipamiento, buscando la calidad y no la cantidad.
Se busca una nueva estructura más pequeña, ágil y potente.
Frente a los riesgos más probables, definidos en el amplio escenario que va desde el Norte de África hasta el Lejano Oriente, se requiere aumentar la capacidad de proyección, es decir poder trasladar tropas, buques y aviones, a decenas de miles de kilómetros.
La restructuración también implica una reforma profunda de la actual estructura del Ministerio dando roles concretos en la ejecución y supervisión a los jefes de estado mayor de las tres fuerzas, los que trabajan en vinculación estrecha con el Ministro y su equipo.
Estos lineamientos han sido presentados en el último Libro Blanco de la Defensa de Francia, editado durante esta Presidencia y que sucede a la primera edición de comienzos de los años setenta y la segunda de mediados de los noventa.
* El autor es director del Centro de Estudios Unión para a Nueva Mayoría
La Nacion
Por Rosendo Fraga
Especial para lanacion.com
Martes 3 de noviembre de 2009
En un diálogo con periodistas y expertos en los temas de defensa, el Ministro de defensa de Francia, Hervé Morin, de visita en Buenos Aires en el marco de una gira por el Cono Sur, bosquejó un pormenorizado panorama de su tema encuadrándolo en los programas estratégicos de su país y vinculándolos con Argentina, Brasil y Chile.
El acuerdo firmado por Francia con Brasil para vender armamentos y tecnología por 12.000 millones de dólares, incluyendo la nuclear para los tres submarinos que proyecta este país, se justifica en función de que se trata de un actor cada vez más importante en la escena internacional, que comparte el enfoque francés de los asuntos mundiales y que además se ha caracterizado históricamente por su vocación pacífica. Se trata de un acuerdo estratégico global, en el cual se inserta el capítulo militar.
Respecto a Chile, las ventas de armamentos (cercanas a 2000 millones de dólares, que incluyen submarinos convencionales y helicópteros, entre otros equipos, se dan en un marco similar, aunque en este caso se trate de un país mediano que los adquiere en función de esta condición y no en función de la aspiración de ser potencia global, como sucede con Brasil.
Para la Argentina, Francia -que para los países de la región es una opción que permite cierta independencia de los Estados Unidos, pero sin despertar recelos, como sucede con las compras en Rusia-, tiene abiertas las mismas posibilidades. La cuestión es decidir qué hacer. Comprar, mejorar la capacidad operativa de armamentos adquiridos a Francia en otras épocas, mejorar el intercambio, desarrollos conjuntos en industria, cooperación triangular Francia-Brasil-Argentina, relaciones con Unasur, etc.
La visión francesa sobre la defensa es un punto de vista importante para los países del Cono Sur, que en este momento desarrollan sus planes con cierta independencia de Washington, y presenta la posibilidad de acceder a mejores niveles de tecnología.
La política de defensa francesa del gobierno de Nicolás Sarkozy busca ante todo enfrentar los riesgos que en materia de seguridad puede tener el país, entre los cuales está el terrorismo, los conflictos por la energía, el fundamentalismo islámico, la proliferación nuclear y los problemas derivados de la brecha entre el Norte y el Sur.
Estas amenazas deben enfrentarse en un teatro de operaciones que es el amplio escenario que comprende desde Mauritania en el Norte de Africa, hasta Afganistán- donde están desplegadas tropas en el marco de la operación de la OTAN- y que requiere un cambio de fondo en la estructura militar francesas.
Es que tras la caída del Muro, de la que se cumplen esta semana veinte años, Europa ha dejado de ser el teatro operaciones eventual más probable para Francia.
Capacidades. Para ello, se definen diversas capacidades que debe tener el sistema de defensa. La primera es poder anticipar los problemas y conflictos futuros y consiste en la actividad de inteligencia y análisis. La segunda, es poder disuadir a eventuales agresores de emprender acciones contra los intereses de Francia. La tercera, es la necesidad de poder proteger a la población francesa, tanto dentro como fuera del país. A ello se agrega la capacidad de emprender operaciones preventivas antes que un enemigo agreda cuando se tiene certeza de que ello sucederá.
El ámbito militar multilateral siempre será el elegido como prioridad, pero ello no impide operaciones regionales en el marco europeo y las que se determinen en función de la pertenencia a la OTAN. Pero todo ello no descarta la posibilidad de acciones unilaterales en un caso extremo que ello se haga necesario.
La nueva estructura militar francesa busca reducir el gasto en funcionamiento, para concentrarlo en equipamiento, buscando la calidad y no la cantidad.
Se busca una nueva estructura más pequeña, ágil y potente.
Frente a los riesgos más probables, definidos en el amplio escenario que va desde el Norte de África hasta el Lejano Oriente, se requiere aumentar la capacidad de proyección, es decir poder trasladar tropas, buques y aviones, a decenas de miles de kilómetros.
La restructuración también implica una reforma profunda de la actual estructura del Ministerio dando roles concretos en la ejecución y supervisión a los jefes de estado mayor de las tres fuerzas, los que trabajan en vinculación estrecha con el Ministro y su equipo.
Estos lineamientos han sido presentados en el último Libro Blanco de la Defensa de Francia, editado durante esta Presidencia y que sucede a la primera edición de comienzos de los años setenta y la segunda de mediados de los noventa.
* El autor es director del Centro de Estudios Unión para a Nueva Mayoría
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