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El exilio de los Kirchner en el Sur


Jueves 28 de junio de 2012 | Publicado en edición impresa
Temas de la justicia

El exilio de los Kirchner en el Sur

Por Adrián Ventura | LA NACION


Hugo Moyano, en una frase envenenada, habló del exilio de los Kirchner en el Sur y de los negocios con la recordada circular 1050 del Banco Central.
Néstor Kirchner y su mujer, la presidenta Cristina Kirchner, siempre dijeron que se habían mudado al sur del país para esquivar la represión.
Pero Moyano no se limitó a recordar ese período de éxodo a una zona remota del país, sino que pretendió desmitificarlo: aquella decisión de instalarse en Río Gallegos, una ciudad que según el censo de 1980 tenía apenas 43.479 habitantes, no tuvo mucho que ver con la defensa de los derechos humanos -cuya defensa sólo enarbolaron cuando llegaron al poder, en 2003- ni con la autopreservación, sino con negocios inmobiliarios. Versión de Moyano.
La mención de la circular 1050, acertada o no, fue el más crudo recuerdo que podía evocar para desarticular una de las aristas del relato K. Como consecuencia de esa medida adoptada por el Banco Central en 1980, durante la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz al frente del Ministerio de Economía, las tasas de interés de las deudas hipotecarias pasaron a ajustarse por los valores vigentes en el mercado y miles de propietarios que no pudieron pagar sus deudas tuvieron que malvender sus viviendas a inversores con pocos escrúpulos.
Moyano fue áspero, porque tiene poco para perder y más para ganar. Con menguado respaldo en el sindicalismo, intentará seguir conduciendo la CGT oficial -aunque quizás el Ministerio de Trabajo impugne la convocatoria a la elección del 12 de julio- o, al menos, una de las varias centrales obreras que habrá en el futuro. Tiene también la certeza de que la Presidenta nunca lo llamará a dialogar y sospecha que los jueces, en cuanto adviertan alguna señal de debilidad, lo citarán a interrogatorio. Aunque esquive la cárcel, tal vez no esquivará a los fotógrafos. Por eso, se arriesga a ser áspero y a castigar a la Presidenta donde más le duele:

  • Para cierto sector más ideologizado, recordó, como se dijo, el exilio que no fue tal.


  • A lo largo de su discurso hizo referencia a temas económicos: al impuesto a las ganancias, a la inflación y al modelo nacional y popular, que cada vez -dijo- es "menos nacional y menos popular".

La inflación deteriora los ingresos. Ahora la gente ya no habla de los índices que fragua el Indec. La suba de precios es una realidad inocultable. Y todos están más dispuestos a descubrir verdades que hasta hace poco preferían no mirar



carlosaf1
Puede ser que haya gente que haya podido autoexiliarse en el Pais... No nos olvidemos que la bestialidad sanguinaria de los valientes torturadores-secuestradores y asesinos de detenidos-desaparecidos casi muertos en vida hasta el famoso viaje o disposicion dependia mucho de la zona o (DIOCESIS) donde actuaran... No fue lo Mismo La Plata, Rosario, Cordoba, Tucuman, que Santa Fe, o quizas el Sur del Pais... Pareciera que los Obispos, su complicidad era muy escuchada....

sitedueletelasac
que raro lo de moyano ,tardo como 30 años en recuperar la memoria, aparentemente sufrio un ataque de amnecia porque no se acordaba que la familia K esta ligada a lo mas repugnante de la historia de la usura antes y durante el proceso militar que tanto denostan, pero hay mas, la historia de usura esta relacionada con la familia desde 2 generaciones,el abuelito, el papito y la parejita de nestor y cristina. una joyitas si las hay

La Deuda Externa, la mayor estafa al pueblo argentino

Entre 1973 y 1978, la acción concertada de los países exportadores de petróleo llevó a un aumento abrupto en su precio mundial. Como estos países no podían gastar todos sus inesperados beneficios en sus propios mercados, comenzaron a efectuar depósitos masivos de divisas en bancos internacionales, mayoritariamente de capitales norteamericanos.
Estos bancos, se encontraron así con importantísimas sumas de dinero disponible que les permitieron ofrecer créditos a bajas tasas de interés. Los banqueros de Europa y los Estados Unidos pensaron que los países latinoamericanos, manejados mayoritariamente por dictaduras que no tendrían que responder ni ante la prensa ni ante la oposición, serían buenos clientes para sus créditos.
Así comenzó un verdadero aluvión de créditos. Entre 1970 y 1980, América latina incrementó su deuda externa de 27 mil a 231 mil millones de dólares, lo que implicaba un pago anual de intereses por 18 mil millones.
A lo largo de la década de los 80, el gobierno de los Estados Unidos, los banqueros privados y las autoridades del Fondo Monetario Internacional, impusieron duros términos en el régimen de pago de las deudas a ¡os países de la región: recortes presupuestarios, suspensión de partidas económicas destinadas a salud, educación y acción social. Sólo silos gobiernos aceptaban estos ajustes se hacían acreedores de nuevos préstamos para pagar ¡as cuotas de los adquiridos con anterioridad.
Estas reformas “sugeridas” por los banqueros y los organismos internacionales de crédito incluían la apertura de la economía al mercado y a las inversiones extranjeras y el fin del Estado benefactor. Estas medidas de neto corte neoliberal, requerían ajustes estructurales en la política económica y significaron el abandono de las políticas económicas y sociales basadas en la industrialización y la expansión del salario y el mercado interno en los países latinoamericanos.

La Deuda Externa, la mayor estafa al pueblo argentino:
La deuda externa es la madre de todos nuestros males. La deuda externa es un instrumento que un país utiliza para crecer en base a un plan programado, estudiado, discutido y aprobado por los congresales. La finalidad ultima de endeudarse es la de generar riquezas para el bienestar de los habitantes del país.
Brasil ha logrado incorporar tecnología e insertarse en el mercado internacional, otros países como Argentina pidió dinero con tal irracionalidad que solo logró arruinarse.
En la historia de este país hay tres argentinas distintas:
a)     La agraria, cuyo modelo generador de riqueza fue el modelo agro-exportador en la pampa húmeda que fue pensado por la clase conservadora de 1880. Finalizó en 1945.
     b)     Nace la patria industrial con el gobierno de Perón, se empieza a producir bienes y energía. (1945-1976)
     c)      Nace con el golpe militar la argentina financiera o especulativa dirigida por el ministro         Martínez de Hoz. No responde a ningún modelo, no quiere producir riqueza ni distribuirla, ese plan no sirve y nos lleva a la decadencia.  
1976 Golpe Militar, Martínez de Hoz flamante ministro, su segundo fue Kleim. Fueron los padres de la deuda, estancamiento productivo, cierre de empresas, desocupación. Patria financiera.
Un poco de historia:
En 1936 llega a Argentina Franklin Roosevelt, para proponer un tratado latinoamericano de asistencia mutua. Argentina es pro-británica, no lo acepta, EE.UU. se enoja.
Tratado de Breton Wood, para el nuevo sistema monetario internacional, el patrón monetario será ahora entre el oro y el dólar. Argentina disiente.
Comienza la segunda guerra mundial argentina no toma partido y permanece neutral.
EE.UU. quiere colocar bases militares en el Río de la Plata, argentina no acepta, es como entregarle parte de nuestra soberanía para siempre.
Todo esto hace que este país sea declarado incorregible e intratable, EE.UU. se propone destruir la capacidad productiva del país, Perón lo siente hasta sus últimos días.
Termina la segunda guerra mundial, Inglaterra junto a EE.UU. tratan un plan conocido como el Imperio Global, que tiene tres misiones:
a)     Reducir la población del tercer mundo (son 5000 millones)
b)     Controlar todos los recursos naturales del planeta
c)      Subordinar la producción de esos países de acuerdo a los intereses de los países desarrollados.
En economía hay dos forma de generar riquezas:
a)     por medio del trabajo y la producción
b)     Absorbiendo la riquezas de los demás ya sea a través de la usura, la renta y la especulación.
La muerte de los 55 niños por día es parte del plan imperio global. Está en el libro “La Cuarta Guerra Mundial, el imperio contra el tercer mundo”
Aparece el FMI. para intervenir entre la banca internacional y los gobierno, para muchos es para estafar a los pueblos y naciones. Perón tampoco lo aceptó hasta que en 1957 ingresa al sistema. Es una estrategia para el sometimiento futuro de los países pobres por los desarrollados.
En Argentina hubo cuatro gobierno que fueron democráticos y derrumbados por dictaduras, y ninguno contrajo deuda externa. Fueron Irigoyen, Perón, Ilia e Isabel Martínez.
Guerra de Iom Kipur, EE.UU. apoya a Israel con armas y equipos bélicos en el medio oriente, la OPEP decide limitar la exportación de petróleo hasta tanto no se desarme la zona de guerra. El precio del barril de petróleo se multiplica por 3. Todos los subproductos aumentan notablemente. Los países de la OPEP multiplican sus ganancias. Aparecen los “petrodólares”árabes en los bancos americanos. Ese dinero es destinado a América Latina en préstamos sin muchas exigencias y controles. Comienza la patria financiera. La plata dulce, aparecen cientos de bancos y financieras. La clase media estaba contenta, se viajaba por todo el mundo y había productos importados de lo que se busque. Estaba de moda el ”deme dos”.
En Argentina Hoz junto a Kleim y el FMI estipulan mensualmente la cantidad de dinero y destinos de los préstamos. El Fondo solo lleva el control del endeudamiento y daba seguridad a los acreedores de cobro a futuro. El Banco Central nunca registro contablemente los ingresos de dinero. Había una libreta negra, del tipo “despensa”.
Hoz dice que debe endeudarse para tecnificar el país y para tapar agujeros de una mala administración anterior. Además aduce que muchos países han tenido que pasar por esta etapa de apoyo económico. Un país que no se endeuda no puede progresar, ni crecer. El director de YPF con solo firmar un pedido de prestamos de dinero, era suficiente para que llegue el dinero, pero que luego quedaba en el camino en el tesoro nacional para determinar su destino. Había mucha gente vinculada con esta estafa: funcionarios públicos, gerentes, empresarios,  directores, todos delincuentes internacionales, que trabajaban para la usura de la banca externa y para sus propios intereses.
Antes de entregar el poder a la democracia, Cavallo (imagen) , Aleman, Dianella, Pastore, Sigot, Gonzalez Solar presidente del banco central, deciden estatizar la deuda privada de cientos de empresas. Cerca de 14.000 millones de dólares, que sumado a la deuda inicial se llega al monto de 40.000 millones.
Se hizo mediante un “seguro de cambio” que consistía en asegurarle al deuda el valor del dólar al momento del pago de la deuda. Por ejemplo si debía 10.000 dólares a un valor de $10. por dólar, cuando llegue el momento de abonarla, puede ser 3 años o mas, el deudor solo abona los 10.000 a 10 pesos el dólar, la diferencia en caso de un aumento del dólar lo absorbe el estado, el pueblo. Es decir se transfirió la deuda privada a la sociedad Argentina.
Machinea que estaba en el Banco Central en 1985, cuando Alfonsín era presidente, hace los pagaré de la deuda privada.   
Lo más triste de esto, es que gran parte de la deuda estatizada era “auto-prestamos”es decir prestamos que se hacia la misma empresa con dinero que tenia ahorrado en banco exteriores. El banco emisor del crédito era el testaferro de la empresa y el cómplice se esta estafa. Muchas empresas fueron descubiertas como: FATE, SADE, algunas del grupo TECHINT, BGH, SIDECO. Pero se detuvo la investigación en el gobierno de Alfonsín, Mars, fue el que firmó esta decisión.
Las siguientes empresas se beneficiaron con la estatización:
AUTOPISTAS URBANAS
CELULOSA ARGENTINA
ACINDAR
BRIDAS
ALPARGATAS
SIDERCA
SEVEL
IMB
MERCEDES BENZ
ESSO
FIAT
FORD
PIRELLI
LOMA NEGRA
BANCOS DE ITALIA, RIO, FRANCES, LONDRES, GALICIA Y OTROS MAS
Cavallo transfirió la deuda al ministerio de economía, pero este a su vez, lo trasfiere al City Bank para que administre la deuda argentina junto a otros 7 bancos mas de su dependencia. Como el Banco Central no tenía registros de los endeudamientos, solo estadísticas aproximadas, estos bancos fueron los encargados de determinar la deuda de los argentinos, y como la deberá pagar. También determinó los intereses hasta esa fecha.
Llega la década del 80, casi todos los países latinoamericanos no pueden pagar la deuda, menos los intereses. Para tratar de una lograr una renegociación, Brady, secretario del Tesoro de EE.UU., una especia de ministro de economía de los países latinos, lanza un plan para toda Latinoamérica, el Plan Brady. Se pensó que era la solución final al tema de la deuda Sudamérica.
Se idea un “canje de deuda”, los bancos tenían bonos de cada país como garantía de la deuda contraída. (eran bonos de baja calidad, por incobrables) Esos bonos valían poco y podían ser recomparados por el mismo país para achicar su deuda, como fue el caso de Brasil. A partir del  Plan de Brady,  EE.UU. garantizaba esos bonos (ahora eran de alta calidad) con el mismo tesoro americano, por lo que tomaron valor y pasaron de 18 ctvos. cada uno a $1.00, es decir se multiplicó por cinco. Estos bonos fueron vendidos por los bancos tenedores  a sus distintos clientes, de aquí en mas los bancos cobraron y los clientes serian los nuevos acreedores de la deuda Argentina. Con esos bonos después compraron las empresas públicas privatizadas.
La entrada a este Plan nunca fue tratada en el Congreso de la nación, como así tampoco se trató cada pedido de préstamos internacionales. Se podía haber comprados los bonos viejos a bajo precio y hoy tendríamos una deuda sumamente controlada. El Congreso debería determinar concretamente cuanto se adeuda realmente y adonde fueron a parar los montos pedidos.
También mucho bancos como el Nación, Desarrollo y Ciudad de Bs.As. avalaba créditos a importantes empresas privadas, por amor a sus “amistades”. Estos créditos nunca fueron pagados, al caer el aval, el estado debió hacerse cargo.
Un Sr. Declarado ciudadano ilustre, llamado Alejandro Olmos, tuvo una visión muy rápida y certera de esta estafa y presentó una denuncia judicial contra el Ministro De Hoz, la cual llevó 18 años de investigación, y en el 2000 el Juez Ballestero, dio un fallo histórico, confirmando que luego de años de estudios y controles, la deuda externa no tiene ningún tipo de justificación: ni económica, administrativa ni financiera, y que el monto de la misma es el resultado de la irracionalidad de muchos dirigentes políticos y económicos, en la época del proceso militar.
Esta conclusión se presentó con todos los detalles de la investigación de 50 peritos de muy alto nivel, en el Congreso, donde nunca hubo quórum para su tratamiento definitivo. Hoz fue sobreseído y demás culpables están libres.
Como epílogo se puede decir que la dictadura militar ha dejado dos huellas importantes en todos los argentinos
a)     El terrorismo de estado, donde ha violado los derechos humanos y la propiedad privada  de todos los ciudadanos
b)     El incontrolado endeudamiento con la banca internacional.
Hay un proyecto conocido como la Unión Sudamericana para negociar la deuda, ya que representa a 500 millones de latinos frente a los países desarrollados. También se va a presentar una denuncia frente al Tribunal de la Haya para que se investigue esta estrategia, para endeudar a los países del tercer mundo, sometiéndolos a una vida muy dura y comprometiendo a varias generaciones hasta el cobro de la misma.
José Ingeniero, primer secretario del partido socialista, ya vislumbraba este plan del imperialismo, para dominar e hipotecar nuestra soberanía y futuro.


http://www.portalplanetasedna.com.ar/deuda_externa.htm

La inflación y la historia



La inflación y la historia


Miércoles, 13 de agosto de 2008

Por Mario Rapoport *
Los índices de inflación que se manejan en el país no son creíbles, pero tampoco es creíble que nos hallemos nuevamente en el medio de un escenario repetido, como el que hemos visto otras veces en la historia económica del país. En primer lugar, la insistencia en el tema inflacionario, sin descontar sus reales efectos distorsivos sobre la economía y, en particular, sobre la distribución de los ingresos, tiene un matiz ideológico. Un recordado periodista económico, Enrique Silberstein, que no carecía del sentido del humor que hoy les falta a muchos de sus colegas en los medios, cuyos anuncios dramáticos anticipan las desgracias que se nos vienen encima, decía en los años ’70: “Nos pasamos la vida hablando contra la inflación, todo gobierno (y todo ministro de Economía) lo primero que promete es combatir la inflación (...) Y, si uno se fija bien, el ataque a la inflación va dirigido al incremento de los costos, o sea al aumento de sueldos y salarios. Jamás se ha combatido la inflación diciendo que se debe al crecimiento de las ganancias (...) nadie se ha preguntado si las ganancias tenían sentido y si eran económicas”. Así, por ejemplo, toda la discusión sobre el tema de las retenciones giraba en torno de ganancias extraordinarias y de la inflación importada que esas ganancias introducían en el país.
En segundo lugar, otra cuestión esencial para comprender el problema, más allá de la histeria de expectativas creadas también en parte por sectores interesados que alientan la espiral inflacionaria, es analizar la relación entre el fenómeno de la inflación y el crecimiento económico. En este sentido la historia económica argentina permite hacer algunas comparaciones elementales que ayudan a comprender mejor las vinculaciones entre ambos factores, ahora y en el pasado reciente.
Dejemos de lado el hecho bien conocido de las hiperinflaciones, todas las cuales se produjeron desde 1976 (444 por ciento), en forma paralela con los esquemas de financiarización de la economía, desindustrialización y endeudamiento externo que rigieron a partir de entonces (para Martínez de Hoz bajar la inflación era llevarla a cerca del 100 por ciento). Se padecen, en especial, alzas bruscas de precios a principios de la década del ’80, una aceleración en 1988 y picos máximos en 1989 (con una cifra astronómica de más del 4000 por ciento) y en 1990. Fenómenos acompañados por fuertes caídas del PIB.
Es más bien en el período anterior, 1945-1975, marcado por un proceso de industrialización que tuvo tasas de inflación promedio del 20 por ciento (y picos del ’50, a más del 100 por ciento), donde encontramos cifras que se parecen a las actuales, pero con un desarrollo productivo y una distribución del ingreso mucho mejor de lo que vino después de esa época.
El primer ejemplo son los tres años que van de 1946 a 1948, con tasas de crecimiento del 8,9 por ciento, el 11,1 y el 5,5 y de inflación del 17,6 por ciento, 13,6 y 13,1. Y un período más relevante, por su duración, el que va entre 1964 y 1974, con once años ininterrumpidos de tasas de crecimiento positivas aunque no tan altas, en su promedio, como en la actualidad. Los picos máximos fueron en 1964 y 1965 con 10,3 y 9,1 por ciento, si bien se observan índices de inflación relativamente elevados: el 22,2 y el 28,6 por ciento, respectivamente. Hubo también años de muy baja inflación (un solo dígito) como 1953, 1954 y 1969. Además, la desocupación no pasaba la barrera del 6 por ciento en promedio.
No es posible hacer una comparación con las tasas de crecimiento positivas y los procesos deflacionarios de parte de los años ‘90 porque tuvieron por correlato en sus momentos finales un retroceso significativo en todos los indicadores económicos y en las condiciones de vida de la población debido a la brutal caída del PIB en 2001-2002.
En cambio, desde el 2003 al 2005 los índices de crecimiento no bajaron del 8 al 9 por ciento anual y los de inflación oscilaron entre un 3,4 y un 12,0 por ciento, con una tasa de desempleo en descenso y una reducción de la pobreza. El crecimiento continuó al mismo ritmo durante 2006 y 2007, aunque los índices de inflación se hicieran cada vez más dudosos y para este año se estime extraoficialmente un índice real de inflación cercano al 30 por ciento y el crecimiento sea menor. Pero en relación con el pasado la situación no es todavía tan dramática como algunos economistas ortodoxos, que ponen siempre la estabilidad de precios –y de las ganancias– como una meta crucial entre los objetivos de toda política económica, la predicen en forma reiterada.
Es preciso, sobre todo, insertar la lucha contra la inflación en el lugar que le corresponde dentro de esos objetivos. Las prioridades son distintas si la economía combina precios relativamente altos con un aparato productivo funcionando a pleno. O si los precios no crecen o descienden, pero las industrias quiebran, la tasa de desempleo supera el 20 por ciento y casi la mitad de la población se encuentra bajo la línea de pobreza. O cualquier combinación intermedia.
Otra cuestión tiene que ver con la búsqueda de recetas adecuadas. La historia nos enseña que los programas de estabilización han terminado, generalmente, en grandes recesiones, y el último ejemplo palpable fue la convertibilidad y el “uno a uno”, basados en un endeudamiento externo explosivo que provocó la crisis más profunda de la historia argentina y la caída en el default.
Raúl Prebisch cuestionaba desde esta perspectiva a las políticas ortodoxas, llamando la atención sobre su carácter fundamentalista: “En los adeptos a este tipo de política antiinflacionaria, tanto desde quienes la sugieren desde afuera como en los que la siguen dentro de esta dura y azarosa realidad latinoamericana, se reconoce, a veces, la noción recóndita de la redención del pecado por el sacrificio. Hay que expiar por la contracción económica del mal de la inflación.”
Los ciclos de crecimiento (no simples productos del endeudamiento) vienen acompañados casi siempre de procesos inflacionarios, aunque la inflación tiene que ser entendida en el marco de la problemática argentina particularmente sensible al tema: sus consecuencias negativas han castigado principalmente a los sectores populares y medios, con una disminución del consumo y de los salarios reales, procesos agravados en las hiperinflaciones de los años ’80 y principios de los ’90. Pero estos mismos sectores sufrieron aún más con políticas deflacionarias, que afectaron gravemente el empleo y el aparato productivo.
La presencia de una tasa de inflación por el momento moderada en relación con el pasado y en gran parte importada es un dato que hay que tener en cuenta buscando los medios para frenarla, para lo cual el Gobierno tiene que cumplir algunos deberes (hacer una reforma tributaria, mejorar el sistema financiero, incrementar la inversión pública, etc.) pero ese objetivo no puede empañar lo que constituye la meta principal en materia económica y social: un desarrollo sustentable en el largo plazo sobre la base de crear sectores productivos con mayor valor agregado y nichos de innovación tecnológica, de lograr la plena ocupación con empleos formales y de hacer más equitativa la distribución de los ingresos.
* Economista e historiador. Investigador Superior del Conicet

pagina12.com.ar

La economía de Martínez de Hoz

La economía de Martínez de Hoz


02.04.2006








En 1977 se inicia un cambio estructural orientado a transformar radicalmente la economía del país en beneficio de sectores concentrados, con base transnacional financiera, sostiene el autor. Así, pasa revista a los puntos centrales y a las consecuencias económicas y sociales del plan anunciado el 2 de abril de 1976 por José Alfredo Martínez de Hoz.



Alejandro Vanoli. ECONOMISTA. PROFESOR DE ECONOMIA INTERNACIONAL (FCE, UBA).





Hoy, 2 de abril se conmemora el trigésimo aniversario del inicio del Plan Económico de la dictadura instaurada el 24 de marzo del 76. El plan, la contracara del terrorismo de Estado, arrastró a millones de argentinos a la exclusión económico-social.

El golpe representó la ruptura de la institucionalidad y la legalidad. Se rompió el Contrato Social, piedra angular de todos los contratos, la desarticulación del Estado y del tejido productivo y social. 

Se generó un profundo retroceso en la legislación laboral y en las condiciones de trabajo, coherente con la represión y la intervención de la CGT y la CGE. 

El primer año pareció un clásico ajustazo, ante shocks externos o desequilibrios endógenos causados por la dinámica del modelo industrialista (ISI) que, con logros económicos y sociales desde 1943, aún no había resuelto las brechas productivas, externas y fiscales.

Pero en lugar de corregir las deficiencias del modelo, en 1977 se inicia un cambio estructural orientado a transformar radicalmente la economía del país en beneficio de sectores concentrados, con base transnacional financiera.

Un mojón del nuevo modelo fue la reforma de la ley de entidades financieras, la liberalización de la cuenta capital, una política monetaria ultrarestrictiva y la tablita cambiaria que generó un profundo retraso cambiario.

Las altas tasas de interés en el marco de la estabilidad cambiaria crean un proceso de ingreso de capital financiero que facilita un boom de importaciones. Todo ello unido al creciente cortoplacismo financiero afectó profundamente a la inversión y al conjunto de los sectores productivos.

El programa incluyó además el aumento del gasto en armamentos y obras de infraestructura costosa y de baja rentabilidad social todo lo cual provocó, en el marco de la desregulación financiera, un crecimiento explosivo de la deuda externa pública y privada para financiar el creciente déficit gemelo externo y fiscal.

La crisis fiscal se agravó con la reducción de los aportes patronales y el vaciamiento de la seguridad social. Ello exigió mayores ajustes, el sobre—endeudamiento de las empresas del Estado para financiar al Tesoro y la reducción del gasto social incluyendo la transferencia de hospitales y escuelas sin recursos a provincias y municipios.

La inviabilidad de la tablita ante la esperable falta de convergencia de los precios internos a los externos y el nuevo contexto global de fuertes subas en las tasas de interés, condujeron a una crisis bancaria y cambiaria que llevó al default en 1982. 



Los peores

El rojo de las cuentas públicas se agravó por la estatización de la deuda privada, mediante avales y seguros de cambio y tasas de interés. La socialización de pérdidas incluyó redescuentos a bancos, garantía pública de depósitos ante quiebras producidas por préstamos a empresas vinculadas, autopréstamos, transferencias de la "cuenta de regulación monetaria", etcétera, que implicaron en conjunto una pérdida fiscal de más del 50% del PBI. 

Si bien el paradigma neoliberal de valorización financiera atravesó la región, la Argentina el "mejor alumno", obtuvo los peores resultados. Entre 1976 y 2001 el crecimiento per capita es casi nulo. El PBI pasó de un 72% del promedio de los países desarrollados en 1970 a menos del 43% en 2003. Comienza un aumento récord de la desigualdad. Argentina que hasta 1975 era la sociedad más igualitaria del continente, aumentó casi en un 40% la desigualdad medida por el coeficiente de Gini.

El desafío en democracia implicaba algo más que modificar las políticas macro, requería cambiar de raíz el modelo. La falta de decisión para quebrar el mismo, en un contexto internacional adverso, agravó las condiciones a fines de los '80. El alto endeudamiento externo heredado financiado con emisión y deuda interna desembocó en la hiperinflación que generó las condiciones para la reproducción y profundización del modelo 1976—81 en los años 90.

Si bien desde hace tres años se han producido indudables mejoras, muchas de las profundas consecuencias económicas y sociales sistémico—estructurales de tres décadas, continúan vigentes.

Se necesita un proceso simultáneo de acumulación de capital y distribución progresiva del ingreso, que implique una ruptura definitiva con el modelo anterior. Ello implica cambiar las matrices productiva —mayor diversificación y valor agregado a la producción— y redistributiva, a efectos de eliminar la indigencia y atenuar la desigualdad a través de la recuperación paulatina de ingresos y la adecuada provisión de los bienes públicos, básicamente salud y educación.

Tales objetivos pueden ser financiados sin comprometer la solvencia fiscal, alineando la recaudación a niveles internacionales. Además de seguir creciendo y combatir la elusión y la evasión, se debe encarar una reforma tributaria progresiva que grave la renta financiera. Es fundamental también encarar, como hace hoy Chile, una reforma previsional que asegure una cobertura universal y mejores jubilaciones. 

La Argentina tiene hoy una oportunidad inédita de avanzar en la senda del desarrollo con equidad. Un repudio integral a la Dictadura, implica un verdadero Nunca Más a las políticas 1976-2001, un compromiso con el progresivo desendeudamiento productivo y social, que recupere a los desaparecidos sociales, para hacer realidad el sueño de un país mas justo y viable.

Clarin.com