"La traza": el fracaso de la ex autopista 3 dejó una cicatriz de casas tomadas

"La traza": el fracaso de la ex autopista 3 dejó una cicatriz de casas tomadas

Son terrenos que formaron parte del proyecto de la última dictadura de atravesar la ciudad con 9 autopistas; se construyeron 2; lo demás quedó abandonado y fue ocupado; un libro refleja cómo es vivir en casas semidestruidas

Por   | LA NACION



Marcela es correntina y devota del Gauchito Gil. Cuenta que cuando vino a Buenos Aires no sabía hablar castellano; su lengua era el guaraní. Se instaló en una villa. Cuando se jugaba el mundial de fútbol 78, los militares la desalojaron y fue a parar junto a su marido y a sus hijos a una vivienda de chapas sobre piso de tierra en Derqui, en la provincia de Buenos Aires. A principios del 83 una prima les avisó de 'las casas de la autopista' y quisieron intentarlo. Ocuparon un lugar semi destruido: tenían tres chicos; luego se sumaron otros quince. También llegaron los nietos. La casa se expandió con cada nacimiento y así le fueron ganando metros al aire libre y fueron tirando abajo alguna pared. "La casa fue como un útero", compara Marcela.

Esta familia es una de las más de 400 que ocuparon la zona de "la traza" (ex autopista 3), los terrenos que formaron parte del proyecto de la última dictadura de atravesar la ciudad con nueve autopistas. Se construyeron apenas dos; lo demás quedó abandonado. El ambicioso proyecto avanzó hasta la expropiación y, en algunos casos, la demolición de casas y edificios ubicados donde pasarían estas vías rápidas. En una ciudad cuyo déficit habitacional es histórico -la última encuesta anual de hogares revela que el 11% de los hogares porteños está en condiciones precarias- estos espacios se ocuparon, recuperaron y habitaron rápidamente. Algunos, como Marcela, están allí hace 30 años.

La historia de este fracaso urbanístico y de cómo cientos de familias fueron organizando allí sus vidas, está reflejada en "La Traza, la casa y sus formas imaginarias en la autopista que nunca existió" (Editorial La Luminaria), de Victoria Gesualdi, un libro de fotografía de autor que indaga sobre la significación de la casa ocupada en un contexto de emergencia habitacional en Buenos Aires. El trabajo obtuvo el primer premio Feria del Libro de Fotos de Autor (Felifa) 2013.

 

Ver Dónde estaba prevista la Autopista 3 en un mapa ampliado

AU3 Autopista Central: Un documental sobre este proyecto fantasma

Según esta investigación, cerca de la mitad de las expropiaciones de la traza se concentraron en un tramo de un kilómetro y medio que cruza barrios residenciales de casonas bajas y mansiones como Villa Urquiza, Coghlan y Belgrano R, y se conoce como Sector 5. Rodeado por trenes, plazas, escuelas y hospitales, se trata de un destino de privilegio para quienes no podrían pagar terrenos de los más costosos de la ciudad y un objeto de deseo, también, de emprendimientos inmobiliarios privados.

Ante el creciente interés del capital privado por adquirir esos terrenos fiscales, el gobierno de Mauricio Macri aprobó la ley 3396 a fines de 2009. Los terrenos se comercializaron como Barrio Parque Donado Holmberg. La iniciativa contempló, a su vez, la entrega de subsidios y la construcción de viviendas sociales para los ocupantes del lugar.

Un año después, Macri vetó la ley de emergencia habitacional, el requisito para poder desalojar inmuebles públicos.

La investigación de Gesualdi, reportera gráfica y licenciada en Ciencias de la Comunicación Social, muestra que más de la mitad de las 392 familias dejaron las casas donde habían vivido durante décadas a cambio de un subsidio; de las que optaron por viviendas sociales, sólo unas pocas lograron recibirlas y mudarse. Otras familias, como la de Marcela, siguen en el lugar resistiendo como pueden.

 
  
Patio interior de la casa de Miguel Ángel; el cuadro del ex presidente Raúl Alfonsín, en medio de los escombros.  Foto:  Victoria Gesualdi
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- ¿Cómo surge el libro?

- Motivada por la problemática habitacional en Buenos aires, que explota por todos lados. La traza, que es lo que iba a ser la Autopista 3 o Central, tiene la particularidad de estar en el medio de la ciudad, camuflada con el resto de la trama urbana, y quedó un poco invisibilizada. No se conoce tanto qué pasó allí.

-¿Qué parte de la traza documentó?

- El proyecto de la última dictadura militar era hacer una serie de autopistas urbanas que iban a cruzar toda la ciudad. La Autopista 3 entraba por Saavedra, salía por Pompeya y cruzaba Villa Urquiza, Belgrano y Villa Crespo. Esta iniciativa avanzó hasta llegar a expropiar y demoler algunas viviendas y después cayó en el medio de la caída de la dictadura. Quedaron, sólo para este proyecto de la Autopista 3, alrededor de 900 inmuebles a la deriva. Ocurrió que, particularmente con este proyecto de la traza, se avanzó bastante con las expropiaciones y las demoliciones y luego quedó abandonado. Yo trabajé en el sector 5 de la traza, que va de avenida Congreso a Los Incas; allí se expropió casi el 50% de las viviendas. Algunas se demolieron y otras quedaron abandonadas y apenas comenzó ese proceso empezaron a ser apropiadas por familias con necesidades habitacionales. Venían de una época de indexación de alquileres, mucha gente expulsada de la ciudad y esto abrió una posibilidad en una zona central de la ciudad con inmuebles de muy buena calidad.

- ¿Quiénes empezaron a ocuparlos?

- Volvieron algunos que eran inquilinos en el momento de la expropiación. Porque a los dueños les pagaron: los testimonios señalan que al principio se pagaba un precio más o menos de mercado y después iba bajando; muchos no llegaron a cobrar lo que valían sus propiedades. Entonces quedaron inquilinos y también llegó gente desde otros lugares, un poco por el boca en boca. También llegaron militantes sociales. Fue un proceso que se fue dando desde el final de la dictadura y el comienzo de la democracia casi se completaron todos los inmuebles que habían quedado vacíos y que continuaron así tres décadas.

- ¿Qué legislación se aplicó en estos años?

- A fines de 2009 se aprobó una ley que afecta sólo a este sector de la traza. Ante una avanzada del gobierno de Macri de desalojar a muchos habitantes, cosa que se frenó con recursos de amparo, se trató de conciliar necesidades. Fue una salida negociada ya que la ley ofrecía subsidios habitacionales, la construcción de algunas viviendas sociales a cambio de poder vender el 50% de los terrenos para desarrollos privados. Esa fue una ley que desencadenó un movimiento muy importante dentro del sector. Los terrenos se vendieron muy rápidamente porque son terrenos que están al lado de Belgrano R, un espacio urbano muy deseado por grupos económicos para negocios inmobiliarios. Lo que se pone en juego ahí es para quién es la ciudad, quiénes tienen derecho a vivir en ella y cuál es el valor de la tierra, si tiene valor social o sólamente económico.

- ¿Se cumplió con el resto de la ley?

- Hoy se están construyendo muchísimos emprendimientos privados ahí. Y sí, también se están construyendo las viviendas sociales, muy poquitas por ahora porque eso se retrasó mucho. En el proceso de aplicación de la ley, como se postergaba la construcción de viviendas sociales y nadie confiaba en que fuesen a construirse, la mitad de la gente aceptó los subsidios, que no era dinero suficiente como para poder vivir en Buenos Aires. Muchos se fueron al conurbano.

Ese momento en que muchas familias abandonaban las casas se dio mientras estaba sacando las fotos. Fue en la última parte de mi trabajo, que duró dos años, entre 2010 y 2012. Entonces, viví con ellos ese abandono, las casas que se demolían después de muchos años de vivir ellos allí. Fue muy intenso.

 
  
Rosa, en la habitación de su casa construida en la parte trasera de una antigua panadería en Donado y La Pampa; vive allí desde el 86.  Foto:  Victoria Gesualdi
Foto 1 de 8

- ¿Cuál era el estado de las casas demolidas?

- En el lugar de la traza había una infraestructura muy buena que fue expropiada y, en algunos casos, demolida. Eran casonas antiguas muy lindas, edificios de categoría, con buenas puertas, buenas terminaciones. Todo eso fue saqueado apenas quedó vacío. Los ocupantes tuvieron que volver a construir sobre ese deterioro. Las familias cuentan cómo se repartieron los espacios y cómo se organizaban por turnos para ir reconstruyendo cocinas, baños, subiendo por los agujeros porque no quedaban ni los ascensores de los edificios. Fue empezar a convertir en una casa algo que lo había sido y había quedado abandonado.

- ¿Alguna ley anterior a la de 2009 buscó formalizar su situación?

- En estos años hubo muchos intentos de formalización. La más importante fue la ley 324 que se dio en 1999, en la que los reconoció a los ocupantes como beneficiarios de una ley; entonces esa situación les dio un marco de cierto derecho. Después se desfinanció el programa y quedó a mitad de camino.

- ¿Qué perfil social tienen los ocupantes?

- Hay dos tipos: clase media baja o media media que, en alguno de los coletazos económicos, no pudo sostener un alquiler y decidió la traza antes que la calle; otros eran más marginales, con problemas históricos de hacinamiento. Hay algunas familias en los que ambos adultos tienen trabajo, que pueden sostener una buena condición de vida y muchas que no.

-¿Cómo se relacionan los habitantes de la traza con los demás vecinos?

- La traza tiene un punto particular: está mezclada en medio de barrios urbanos. Pero la vida cotidiana para ellos significa el mismo estigma que para alguien de una villa. 'A ese colegio van los de la traza', o 'este hospital está lleno de los de la traza', son frases que ellos escuchan. A los propietarios se los denomina los frentistas, los otros son los de la traza.

"Se pudre todo", advirtió el canciller de Uruguay sobre la relación con la Argentina

"Se pudre todo", advirtió el canciller de Uruguay sobre la relación con la Argentina

Luis Almagro aseguró que las trabas de la Casa Rosaba son una consecuencia a la suba de la producción de la papelera Botnia; no descartó una reunión entre Cristina y Mujica en Cuba

Por   | Corresponsal en Uruguay



UNTA DEL ESTE.- Olor a podrido. Eso era lo que sentía el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Luis Almagro, en septiembre pasado, cuando el presidente José Mujica tenía que decidir si autorizaba a la empresa finlandesa UPM incrementar la producción de pasta de celulosa en la fábrica que era de Botnia, cuando se desató el conflicto entre los dos países.

No era olor a podrido por contaminación industrial, sino por contaminación diplomática. Almagro dijo hoy que en aquella instancia avisó que, al acceder a mayor producción de celulosa, "se pudre todo en la relación con Argentina". Y ahora muestra que efectivamente su pronóstico se cumplió y Uruguay sufrió con más trabas argentinas en actividades económicas y comerciales.

"Después de esa decisión vinieron una serie de medidas de Argentina que estaban dirigidas a Uruguay. Con el aumento de producción a UPM también nos hicimos cargo de viejos temas que estaban sobre la mesa y que habíamos logrado ir deliberando en estos cuatro años, pero a partir de esa decisión estos temas implosionaron", declaró Almagro a la radio local "Sarandí".

Y agregó: "Nosotros sabíamos de esto y lo marcamos como recordarán en un titular en primera plana en El País cuando el aumento de producción de UPM".

"Yo dije 'se pudre todo en la relación con Argentina y eso tal cual fue lo que pasó', pero los países tienen que tomar decisiones del respeto que se tengan a sí mismos y esa decisión que no me correspondía tomar a mí fue tomada por el ministerio competente y el presidente y cambió la relación con Argentina", expresó el canciller.

"Para el comercio fue un desastre. Hay empresas que se dieron cuenta que estaban bien cuando vieron las variantes que podía aplicar en Argentina en las restricciones", agregó.

Almagro sostuvo que "no está descartada" una reunión entre los dos presidentes del Plata, Cristina Kirchner y José Mujica, pero no aceptó responder sobre lo conversado esta semana con el canciller argentino Héctor Timerman en Uruguay. Simplemente dijo: "Hablamos bien".

Respecto al Mercosur, dijo que la situación actual "es la continuidad de problemas" que venían de gobiernos anteriores, y "que el Mercosur tiene una debilidad institucionalidad" que "se ha arrastrado hasta ahora"

Cae la bolsa de España por la devaluación del peso en la Argentina

Cae la bolsa de España por la devaluación del peso en la Argentina

Empresas referentes de ese país muestran las consecuencias de los cambios económicos en el país; la Bolsa de Madrid amplía las caídas


n medio de los fuertes movimientos económicos en el país, marcados por la histórica devaluación y las nuevas medidas del Gobierno vinculadas al cepo cambiario, la bolsa española mostró hoy una nueva caída, basada entre otras cosas por la caída del peso argentino.

El índice Ibex-35 de la Bolsa de Madrid ampliaba las caídas con el desplome de las divisas latinoamericanas, especialmente en nuestro país. "Hoy las bolsas estarán 'tocadas' por 3 razones: agravamiento en Argentina, noche asiática bajista y toma de beneficios tras el prolongado rally anterior. No hay referencias que puedan impulsar al mercado, aparte de algún resultado empresarial", dijeron a la agencia Reuters analistas de Bankinter.

Compañías españolas con una exposición relevante en la Argentina como BBVA, Telefónica y Día encabezaban las caídas del selectivo español, con descensos del 3 por ciento para el banco y la alimentaria y del 2 por ciento para la operadora.

"La caída de las monedas en Latinoamérica está teniendo un impacto," dijo Sonia Tardío, de Renta4.

Tras abrir con algunas excepciones alcistas, a las 09.34 hora local, todo el Ibex-35 cotizaba en rojo y perdía más de 170 puntos, el 1,7 por ciento, a 10.102,9 unidades, mientras que el paneuropeo Eurofirst 300 cedía un 0,1 por ciento.

Pesos pesados del selectivo como el banco Santander y la petrolera Repsol cedían un 1,8 y un 1,6 por ciento, respectivamente, mientras que la textil Inditex , el peor valor del Ibex la víspera, limitaba las caídas al 0,17 por ciento

La Nacion

Jorge Capitanich: "Hemos decidido autorizar la compra de dólares para tenencia y ahorro"

Jorge Capitanich: "Hemos decidido autorizar la compra de dólares para tenencia y ahorro"

Junto con Kicillof, el jefe de Gabinete dio el anuncio de manera sorpresiva, un día después de que la divisa llegue a $ 8; se redujo el anticipo de Ganancias del 35 al 20 %


De manera sorpresiva, y en una conferencia de prensa exprés en conjunto con el ministro de Economía, Axel Kicillof, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció que el Gobierno "decidió autorizar la compra de dólares para tenencia y ahorro". La medida, que significa una flexibilización en las restricciones del polémico cepo cambiario, comenzará a regir a partir del próximo lunes.

Además, el ministro coordinador dijo que el anticipo del impuesto a las Ganancias tendrá una reducción del 35 al 20 por ciento para el comprador.

Es decir, aquellas personas que entren al sitio de la AFIP para pedir que le autoricen la compra de divisas tendrá, entre los motivos a ofrecer, el de "atesoramiento". Si logra la autorización, deberá pagar el tipo de cambio oficial (ayer a $ 8) más el 20% en concepto de retención por el impuesto a las ganancias.

El anuncio llegó un día después de que el Banco Central (BCRA) permitiera que el dólar oficial se venda en la City a $ 8,01, lo que significó una devaluación de 12%, la más alta desde que el país abandonó la convertibilidad.

Video: Capitanich: "Autorizamos la compra de dólares" (C5N)

La conferencia matinal que brindó hoy Capitanich tuvo condimentos especiales: por primera vez, se lo vio acompañado por Kicillof, no permitió consultas por parte de los periodistas y leyó el anuncio, que apenas duró menos de dos minutos.

La autorización para la compra de dólares será "de acuerdo al flujo de ingresos declarados", aclaró el jefe de Gabinete. Justificó la medida a que "el Gobierno considera que el precio de la divisa ha alcanzado un nivel de convergencia aceptable para los objetivos de la política económica".

Tras sus palabras, Kicillof brindó su versión de la medida, casi increpando a los periodistas que intentaban realizar consultas. "Miren, los mismos que nos dijeron durante diez años que el dólar valía un peso, son los que hoy nos quieren convencer que vale 13, así que saquen sus propias conclusiones", aseveró, y se retiró raudamente detrás del jefe de Gabinete.

 

La Nacion

Axel Kicillof dice que hubo "un ataque especulativo muy fuerte" y admite que están "preocupados"

Axel Kicillof dice que hubo "un ataque especulativo muy fuerte" y admite que están "preocupados"

El ministro de Economía afirmó que el objetivo de flexibilizar el acceso al mercado de divisas a personas físicas es "dar alguna certidumbre, sobre cómo vienen las variables principales"


El ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo que la cotización del dólar paralelo es "un negocio formidable", por lo que está en la "preocupación del Gobierno, pero se quejó porque "van generando psicosis", según declaró en una entrevista en Radio Continental.

El funcionario dijo que con la autorización para la compra de dólares a personas físicas para tenencia se busca "generar más equidad en el asunto cambiario" y "dar alguna certidumbre, sobre cómo vienen las variables principales" de la macroeconomía.

Además, Kicillof denunció que ayer hubo "un ataque especulativo" por parte de la petrolera Shell. "Tuvimos un ataque especulativo muy fuerte. Ayer sorpresivamente la cotización estaba en $7,2 y a las 12:20 y hubo un pedido de compra de dólares por $8,4 y luego $8,7", dijo y agregó que "el pedido de Shell por 3,5 millones de dólares por la compañía Shell que quiso poner el dólar a $8,4".

El titular del Palacio de Hacienda advirtió esta mañana que es "un dólar falso" una cotización de la divisa estadounidense a 13 pesos y sostuvo que "son grandes mentirosos" los analistas que "dicen que va a seguir devaluando".

El ministro denunció que "se empezó a armar un clima apocalíptico" y reconoció que se fugaron 15.000 millones de dólares a través del "contado con liqui" en los últimos tiempos.

También admitió que estos fuertes vaivenes en el mercado cambiario "va a tener algún efecto con las reservas" monetarias del Banco Central.

En lo que va del mes, al devaluación del peso argentino ha sido del 23%, la más alta desde marzo de 2002


La Nacion

Sin reconocimiento durante 25 años

Editorial I

Sin reconocimiento durante 25 años

Es necesario recordar y reconocer los derechos humanos de quienes fueron asesinados o murieron en la defensa del regimiento de La Tablada, en 1989


Era un domingo soleado, caluroso, cuando una ignota organización armada llamada Movimiento Todos por la Patria (MTP) atacaba el Regimiento de Infantería Mecanizada 3, localizado en La Tablada, provincia de Buenos Aires, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Ese 23 de enero de 1989 -se cumplieron ayer 25 años-, un grupo integrado por ex terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) decidió, en plena democracia, recrear una de las escenas que ya habían protagonizado en los 70 contra el Estado, contra sus instituciones y el pueblo.

Comandados por el combatiente del ERP Enrique Gorriarán Merlo y contando entre sus filas con el abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Jorge Baños, con el ex ERP Francisco Provenzano y con el fraile capuchino Antonio Puigjané, intentaron tomar la unidad militar cuando la mayoría de su personal se encontraba de receso por vacaciones. La operación comenzó de madrugada. Ingresaron al puesto de guardia con varios vehículos y con un camión robado de reparto de Coca-Cola. Pretendieron enmascarar su ataque armado, disfrazando sus acciones como pertenecientes a las del sector carapintada del Ejército, por medio de volantes y gritos que sólo durante unos pocos minutos lograron engañar a los soldados y suboficiales que estaban en la guardia.

La batalla se libró durante más de 24 horas, en las cuales los combatientes del MTP alternaron sus conocimientos adquiridos en los 70 con el combate en la guerrilla sandinista. El grupo estaba integrado por hombres y mujeres que, ignorando todas las reglas del derecho internacional humanitario, dispararon contra hombres con los brazos en alto y por la espalda, y contra soldados de 18 años que cumplían el servicio militar. En definitiva, atacaron una unidad militar en democracia, en un día donde la vigilancia estaba limitada, tal como lo hicieron contra el Regimiento de Formosa, en 1975. Fue tal la alevosía que la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, al analizar diversas denuncias provenientes de los terroristas, caratuló lo vivido el 23 de enero de 1989 como un conflicto armado interno.

Sin embargo, es importante puntualizar como lo ha hecho la Asociación Civil Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, que representa los reclamos de las víctimas del terrorismo por el reconocimiento de sus derechos humanos, que "las garantías y protecciones del Derecho Internacional Humanitario y del Derecho de los Derechos Humanos, contenidas en los tratados internacionales suscriptos por la Argentina, son aplicados discrecionalmente por el Estado argentino, denegando su goce a las víctimas del terrorismo y a quienes en situación de combate contra organizaciones terroristas debieran ser alcanzados por las mismas. Ninguna de las personas que murieron o fueron heridas en este ataque ha sido indemnizada, ni figura en los libros escolares o museos de la memoria, a pesar de que fue un ataque cometido en democracia".

Como consecuencia del ataque terrorista, ese día murieron el mayor Horacio Fernández Cutiellos, el teniente Ricardo Rolón, el sargento ayudante Ricardo Esquivel, el sargento Ramón Orué, el cabo 1° José Albornoz; los soldados conscriptos Héctor Cardozo, Martín Díaz, Roberto Taddía y Julio Grillo, junto con el comisario inspector Emilio García García y el sargento 1° José Soria, ambos de la policía de la provincia de Buenos Aires.

Sus nombres han quedado en el olvido, los derechos que les corresponden a sus familiares siguen sin ser reconocidos. Aunque los terroristas responsables del ataque fueron juzgados y condenados, en 2000 iniciaron una huelga de hambre durante la cual el entonces presidente Fernando de la Rúa les redujo sus condenas y posteriormente, en2003, fueron indultados por el entonces mandatario Eduardo Duhalde.

En un país donde la memoria es tan escasa y únicamente direccionada hacia un sector político, recordar los nombres de estos argentinos que fueron asesinados o murieron combatiendo en defensa de las instituciones y del pueblo argentino es una deuda que aún hoy persiste y que a 25 años de los hechos no puede continuar sin ser saldada.

La Nacoin

El Gobierno hace lo imposible por generar desconfianza

El Gobierno hace lo imposible por generar desconfianza

Por  | LA NACION



Cuando uno mira la evolución mensual del tipo de cambio real de los últimos 40 años, se encuentra con que hubo tres momentos en que estuvo en un piso. En enero de 1981, al final de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, durante la convertibilidad y ahora. Para ser más preciso, a pesos de diciembre de 2013, el tipo de cambio real del último mes del año pasado estaba solo 37 centavos por encima de enero de 1981, último mes de la tablita cambiaria. Los datos sirven, solo para tener una idea del nivel de caída del tipo de cambio real durante el kirchnerismo. Usaron el dólar, igual que en tantas otras oportunidades, como ancla contra la inflación, obviamente sin demasiado éxito porque el tipo de cambio real cayó por efecto de ésta.

Al establecer el cepo, es como si se hubiesen metido en otro corralito. Entrar es fácil, salir es imposible sin un estallido. Lo que lograron con el cepo es que nadie traiga un dólar a la Argentina y las únicas divisas que ingresan son las correspondientes a las exportaciones, las que están cada vez más jaqueadas por la caída del tipo de cambio real.

Cuando uno ve que durante el año pasado el Banco Central de la República Argentina (BCRA) emitió U$S 90.000 millones para financiar al tesoro, puede advertir que el problema inflacionario está ligado a un problema fiscal, que , a su vez, está relacionado con la fenomenal expansión del gasto público. De lo anterior se desprende que el problema del tipo de cambio real tiene que ver con la política fiscal.

Lo que lograron con el cepo es que nadie traiga un dólar a la Argentina

En un viaje relámpago, el ministro Axel Kicillof pasó por París y, todo parece indicar, volvió con las manos vacías. Hago esta observación porque es llamativo que justamente al otro día de su regreso, el Central hizo subir fuertemente el tipo de cambio oficial y continuó en la jornada de ayer. El dato es sugerente porque el mercado siempre ajusta por precio o por cantidad. Puesto en otras palabras, todo indicaría que el Central ya no tiene tanta pólvora en la santabárbara para dominar el tipo de cambio oficial, por lo tanto lo deja subir porque no tiene suficientes reservas para dominar el mercado. La pérdida diaria de reservas son un claro ejemplo al respecto.

El problema que ahora tiene el Gobierno es que no ha fijado una clara política cambiaria, por lo tanto, quien tiene que exportar espera a que el dólar oficial siga subiendo, y quienes tienen que importar se apuran a ingresar sus mercaderías para pagar con un dólar más barato. De lo anterior se desprende que es muy probable que el saldo de balance comercial continúe achicándose.

Algunos sugieren subir la tasa de interés para que la gente no vaya al dólar, sin embargo esta medida me parece peligrosa y ya lo hemos visto en otras oportunidades. La idea es subir la tasa de interés para que la gente venda dólares y se coloque a tasa con el objetivo que la tasa de interés le gane al dólar. El riesgo es el siguiente: como no existe el inversor que devengue indefinidamente utilidades, en algún momento las realiza y eso significa que vuelve a comprar los dólares por el capital invertido más los intereses devengados. En ese momento el sistema hace explosión cambiaria porque la demanda de divisas está potenciada por la ganancia de la tasa de interés. Recordar el Plan Primavera.

El problema que ahora tiene el Gobierno es que no ha fijado una clara política cambiaria

Pero el problema de fondo es mucho más profundo que el del déficit fiscal y la emisión monetaria. El problema central es que el Gobierno ha perdido toda credibilidad. Es más, se ha encargado de asustar a la gente aumentando las restricciones a la compra de divisas como fue el tema de las compras por internet . El mensaje ha sido muy claro: tenemos que poner más cepo porque no tenemos dólares. Eso y decirle a la gente que salga corriendo a comprar divisas es lo mismo. Puesto en otras palabras, no solo el contexto macro lleva a una dinámica de suba del tipo de cambio, sino que, además, el Gobierno toma medidas y hace declaraciones que espantan más a la gente.

Por eso, es en vano hablar de medidas posibles para frenar esta corrida cambiaria y salto devaluatorio si no se entiende el serio problema que hay con el contexto institucional. Sin respeto por los derechos de propiedad, con arbitrariedad en las reglas de juego e incertidumbre permanente sobre qué medida va a adoptar mañana el Gobierno, es imposible resolver la desconfianza en el peso.

Lo que tenemos es un Gobierno que emite una moneda que la gente no quiere porque se derrite como barra de hielo en esta ola de calor. Los ciudadanos huyen del peso y las opciones que tiene no son muchas, salvo el dólar. Por eso, mientras no se resuelva el problema fiscal y monetario y no tengamos un contexto institucional que genere confianza, el blue seguirá subiendo.

El mensaje ha sido muy claro: tenemos que poner más cepo porque no tenemos dólares

¿Y qué pasará con el tipo de cambio oficial? Habrá que ver qué decide el Gobierno. Por ahora viene corriendo de atrás a la inflación por más que haya devaluado un 28% en los últimos 30 días. Todavía le falta un largo camino por recorrer para encontrar algún punto de equilibrio consistente con esta política populista.

Lo que sí podemos afirmar es que el dólar oficial dejó de ser el ancla que usaba el Gobierno para tratar de frenar la inflación. ¿Qué ancla le queda ahora? Los salarios. Ajustarlos por debajo de la inflación. Lo dicho en infinidad de veces: se acabó la fiesta de consumo y llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas.