Hubo una época en que los únicos periodistas evocados
por la Presidenta de la Nación eran genéricamente los hombres y mujeres
de prensa desaparecidos durante la última dictadura militar. Al no
mencionar a otros, ni siquiera a los que ya empezaban a defenderla con
ardor en redes sociales y en los muchos medios que fueron naciendo al
calor de la pauta oficial, parecía que únicamente aquellos que ya no
estaban eran los periodistas ideales.
Siempre la primera
mandataria había contrastado su persistencia en denostar a La Nación y a
Clarín con su silencio sobre sus preferencias periodísticas
Es que hasta en los chistes de los primeros tiempos se
escondían actos fallidos inquietantes. ¿Se acuerdan el lío que se armó
cuando para el Día del Periodista de 2005, el
entonces secretario de Medios, Pepe Albistur, se le ocurrió publicar
una solicitada que decía: "Hoy estamos apretando a los periodistas (con
un fuerte abrazo)"?
Siempre la primera mandataria había contrastado su
persistencia en denostar a La Nación y, particularmente, a Clarín,
(alternando, de tanto en tanto, con algún tirón de orejas para El
Cronista), con su silencio sobre sus preferencias periodísticas.
Hasta que un día se animó y lo mencionó al periodista
económico Alfredo Zaiat (ayer volvió a hacerlo) y otro, a Hernán
Brienza. También ponía empeño en seguirles el tren chacotero a los
movileros de CQC. Pero no mucho más que eso.
La jefa del Estado recogió el guante de la cruzada fogoneada por Víctor Hugo Morales
La semana pasado empezó el "destape": no sólo Cristina Kirchner se sumó a los festejos por el 25° aniversario de Página 12, sino que durante su larga alocución sorprendió al mencionar afectuosamente a varios de sus periodistas (no así a su fundador, Jorge Lanata,
al que sí aludió ayer sin nombrarlo, al criticar a "los que cerraron
diarios", aunque algunos maliciosamente se preguntaron si no sería
también un tiro por elevación contra Rudy Ulloa, quien en marzo último
cerró su diario El Periódico Austral).
Lo más importante del acto de ayer es que la jefa del Estado recogió el guante de la cruzada fogoneada por Víctor Hugo Morales
: el formidable relator uruguayo se comprometió a pasar sus ahorros en
divisas norteamericanas a pesos argentinos si también lo hacían
políticos, economistas y colegas. CFK dijo que tenía dos plazos fijos,
uno de los cuales ("viejo", lo calificó) es en dólares (¿3 millones?) y
que está dispuesta a pesificarlo. No aclaró en qué mercado, pero si,
como corresponde, lo hace por el oficial, o sea dentro del sistema
bancario, percibirá una cifra en moneda nacional de 2.250.000 pesos
menos, que si los cambiara a la actual cotización del paralelo, algo que
es ilegal.
Para dar visos de mayor
seriedad a estas patrióticas movidas sería interesante que tanto la
Presidenta como Morales hagan público los respectivos certificados de la
operación
Para dar visos de mayor seriedad a estas patrióticas
movidas -que buscan el ideal de ser imitadas por otros- sería
interesante que tanto la Presidenta como Morales hagan público los
respectivos certificados de la operación una vez que hayan realizado los
traspasos de una moneda a la otra ya que sólo la palabra, en un país
donde se encuentra tan devaluada y se han hecho tantas promesas
incumplidas, no alcanza y se presta a suspicacias.
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