Lunes 04 de junio de 2012
El Gobierno declaró "ilegítimas" y "clandestinas" a las cinco petroleras británicas que operan en Malvinas
Lo hizo mediante cinco resoluciones,
argumentando que "no cuentan con una autorización" de la Argentina;
cuáles son las compañías bajo la lupa
En medio de la polémicas y los fuertes cruces diplomáticos desatados a raíz del
30º aniversario de la guerra, el grupo de empresas petroleras que operan en las islas Malvinas fue declarado "ilegítimo" y "clandestino" por el Gobierno.
En total, cinco compañías de bandera británica operan
en esa zona y fueron advertidas anteriormente por la Argentina:
Rockhopper, Desire Petroleum, Falkland Oil and Gas, Borders &
Southern y Argos Resources. Las normas se enmarcan en el conflicto que
mantiene la Argentina con el Reino Unido en torno de la soberanía de las
Malvinas y, en ese marco, en la explotación de recursos
hidrocarburíferos en el archipiélago concedido por las autoridades
kelpers.
La decisión fue adoptada mediante cinco resoluciones de
la Secretaría de Energía (128/2012; 129/2012; 130/2012; 131/2012 y
133/2012) publicadas en el
Boletín Oficial,
argumentando que los trabajos que vienen realizando "no cuentan con una
autorización, concesión o permiso otorgado por las autoridades
competentes del Gobierno argentino".
Asimismo, el Gobierno informa a las empresas que las
actividades que realizan en la Plataforma Continental Argentina
"resultan ilegítimas y clandestinas por estar realizándose en una zona
que se encuentra bajo la soberanía de la República Argentina y al margen
de lo que disponen sus leyes y reglamentos específicos".
Las cinco empresas bajo la lupa
El grupo de empresas declarado por el Gobierno "clandestino" está encabezado por la británica
Rockhopper,
que en 2010 anunció el descubrimiento del yacimiento Sea Lyon, con
reservas estimadas por la propia empresa en unos 1297 millones de
barriles de crudo. De acuerdo con un estudio publicado por Edison
Investment Research, ese yacimiento podría llegar a generar 10.500
millones de dólares anuales durante las próximas dos décadas en concepto
de derechos e impuestos para los británicos.
Junto a
Desire Petroleum
(que posee el 40% de participación en Sea Lyon), Rockhopper encontró
hidrocarburos en otras tres zonas: Casper, Beverley (gas) y Casper South
(petróleo y gas). Ambas empresas se fusionaron en octubre del año
pasado, lo que le permitió a Rockhopper poder utilizar la plataforma
Ocean Guardian, la primera en arribar al archipiélago (2010).
En la zona también opera desde 2010 la compañía
Falkland Oil and Gas (FOGL). En enero anunció haber captado inversiones por casi 75 millones de dólares, lo que le permitiría perforar dos pozos.
Junto a
Borders & Southern,
otra de las empresas denunciadas por Timerman, FOGL opera la plataforma
Leiv Eiriksson, del tipo semisumergible y con bandera de Bahamas, que
llegó a la zona en febrero. Hoy está ubicada muy cerca del límite de las
200 millas de la plataforma continental argentina.
La quinta empresa que desoyó los reclamos de la Cancillería fue
Argos Resources,
que ya había intentado descubrir petróleo en 1997 (con un valor que, a
precios de esa época, resultó inviable). Posee una licencia extendida
por los kelpers para explorar una zona de 1126 kilómetros cuadrados al
norte de las islas. Anunció haber captado inversiones por 34 millones de
dólares.
Según
Edison Investment Research,
los pozos explorados en las islas poseen recursos potenciales de 8000
millones de barriles, lo que podría suponer un total de 167.000 millones
de dólares en beneficios para Gran Bretaña.
La Nacion
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